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Decodificando África a través de la fotografía

El fotógrafo keniano Mutua Matheka, del que ya hemos hablado en Wiriko, se une con varios compañeros para documentar lo que pasa en las ciudades africanas: cómo son, cómo se constuyen, quiénes viven, sus subculturas, sus gentes, etc.

El propio Matheka nos explica de qué trata este proyecto a través del crowfunding que lanza el colectivo de fotógrafos y que se propone fotografíar 13 ciudades africanas y representarlas en un libro de fotografía:

“Si alguien ha googleado alguna ciudad africana como Nairobi, sabrá que las imágenes que surgen no son exactamente favorecedoras. La mayoría son chabolas, conflictos, o como mucho fauna salvaje.

Un día subí al tejado de uno de los edificios más altos de Nairobi y vi la ciudad desde una perspectiva nunca vista. Me di cuenta que Nairobi es, en realidad, bonito. Ese momento lo cambió todo. Vi la distorsión de cómo se presenta el mundo con respecto a lo que es. Empecé a fotografiar mi ciudad para mostrar la belleza que veía y para equilibrar el imaginario que el mundo tiene sobre Nairobi.

Este viaje me llevó a buscar personas que compartiesen unas percepciones comunes asociadas a las ciudades africanas. Joe, Lulu y Josh comparten la convicción de que la perspectiva condiciona lo que vemos y que lo que vemos condiciona nuestra forma de pensar y nuestras ideas sobre los lugares.

Así que, junto con estos tres creativos, nos estamos preparando para la siguiente aventura con el propósito de romper narrativas sobre el África urbana. Los miembros del equipo hemos trabajado en nuestras capacidades individuales contando historias sobre el continente para educar a la gente sobre ese lugar al que llamamos casa: África.

Los cuatro contadores de historias estamos ahora preparando un ambicioso viaje alrededor del sur de África para capturar imágenes que equilibren la percepción de las ciudades africanas. Y nos encantaría que tú formases parte de esto, porque juntos somos más fuertes y mejores. Por eso queremos que seas parte de este viaje, a través de la colaboración en nuestro crowfunding.

Decodificando Africa

Este viaje tiene el propósito de explorar lo que define al urbanismo alrededor de África. Desde Nairobi hasta Durban, el equipo documentemos a qué se parecen esas ciudades, conviviremos con la gente que las reside, interactuaremos con las subculturas y fotografiaremos el ambiente y arquitectura de esas ciudades. Esas fotos serán compartidas a través de las redes sociales con todas aquellas personas interesadas en seguir nuestro proyecto.

¿Por qué Decodificando Africa?

“Decodificando Africa” es un proyecto que irá a las zonas urbanas del continente, desde Alejandría hasta Cape Town, pasando por Yaoundé, Addis Abeba, para explorar las diferentes personalidades que tienen las ciudades africanas. Para documentar qué significa urbanismo en el contexto africano. Para documentar cómo usamos, definimos y nos relacionamos con nuestros espacios en África. Para explorar la arquitectura africana (¿existe?). Para explorar cómo de diferente (o de parecida) es la cultura urbana en las diferentes ciudades y, más importante, para compartir esta información y así cada vez más gente podremos tener una idea de cómo son nuestras ciudades vecinas. Con suerte esta puede ser una de las muchas maneras de decodificar nuestro continente usando la fotografía y el vídeo como herramientas.

Creemos en la importancia de documentar África como africanos y desde una perspectiva africana. Creemos que este es el inicio de una documentación activa de las ciudades africanas para las generaciones futuras.

Cómo apoyar este proyecto y cómo saber más: Visita la web del proyecto en Kickstarter

El equipo:

Mutua Matheka – Fotógrafo, artista, arquitecto y viajero empedernido con un buen ojo para descubrir paisajes, arquitectura y culturas africanas. Es fotógrafo desde 2010 y su sueño es fotografiar todas las ciudades africanas. Mutua escoge ver la belleza en lo mundano. [Instagram: @truthslinger]

Joe Were – Fotografía documental y de viajes, lingüista, Instagram influencer y buscados de aventuras. Joe tiene un ojo para los paisajes y para capturar momentos humanos de gran belleza.
[Instagram: @jaydabliu]

Lulu Kitololo – Artista, diseñador, contadora de historias que actualmente cuenta a través de la ilustración y el diseño gráfico. Inspirada por la naturaleza, los colores tropicales y la cultura y tradiciones artesanales del continente. [Instagram: @lulukitololo]

Josh Kisamwa – Contador de historias de viaje y documental usando el vídeo como medio. Inspirado por las historias que oye de otra gente que encuentra alrededor del continente.[Instagram: @joshkisamwa]

“Tenemos la oportunidad de unir fuerzas para hacer las ciudades más vivibles”

En 2015, la ONU-Habitat dedicó la campaña del Día Mundial del Habitat al espacio público. Espacios públicos que, según la propia organización, tienen que ser “gratuitos, accesibles y placenteros y que asumen diversas formas: parques, calles, aceras, mercados y zonas de juegos”.

El rápido crecimiento de las urbes africanas, marca las dinámicas sociales que se dan en ellas. En el campo del arte, son varias las iniciativas que ven necesaria un mayor acceso de la ciudadanía al arte, y convierten el espacio público en museos temporales. Chale Wote en James Town (Ghana), Infecting the City en Ciudad del Cabo (Sudáfrica), Pawa254 Festival de Nairobi (Kenia) o el LaBa! Arts Festival de Kampala (Uganda), son sólo algunos ejemplos.

Pero ¿es realmente el espacio público de las grandes ciudades africanas “gratuito, accesible y placentero”? ¿Son las calles vías de paso o espacios de disfrute? ¿Son las calles seguras para peatones y ciclistas? ¿Cómo podemos hacer ciudades más visibles? ¿Qué papel tienen la ciudadanía e instituciones en la construcción de estos espacios?

Para responder a algunas de estas preguntas, entrevistamos a Marcela Guerrero, colombiana afincada en Sudáfrica desde hace ya una década y fundadora del colectivo Open Streets Cape Town (OSCT). OSCT es una iniciativa ciudadana que propone otros usos de la ciudad a través de la experimentación y la acción de calle, como el Open Streets Days, que se inspira en la Ciclovía bogotana. Su manifiesto resume muy bien su objetivo como colectivo.

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Foto: Rory Williams

¿Cuál crees que son los principales retos, en cuanto a la gestión del espacio público, en el rápido proceso de urbanización que se está dando en Sudáfrica?

Desde el punto de vista de nuestra organización, que se basa en experimentos en las calles y es bastante pequena, la perspectiva es limitada. Pero desde ese punto de vista me parece que los temas de acceso y equidad son clave en este proceso de urbanización. Especialmente en las ciudades de Sudáfrica, —no creo que sea el mismo caso en todos los países africanos— la cultura de compartir el espacio público no es tan prevalente. En los townships es diferente; allí el espacio publico tiene mucha energía y dinamismo, por lo que hay matices en la percepción de lo que es el espacio público, pero creo que en general no hay lo que tenemos en los espacios latinoamericanos donde los espacios públicos siempre están llenos de vida y de actividad. Para recapitular: acceso, equidad y de alguna manera la cultura del espacio público. Y desde el punto de vista de las actividades, el tema de la reglamentación es importante. Aquí es difícil convencer a los funcionarios de que las reglas las inventamos a medida que vamos evolucionando como sociedad y convencerles de cambiar las reglas o de que la flexibilidad va a traerle beneficios a la ciudad, no ha sido fácil.

Open Street Day. Foto: Sydelle Willow Photography

Open Street Day. Foto: Sydelle Willow Photography

¿Qué papel crees que tiene que tener la ciudadanía y cuál las instituciones para que las ciudades sean más “vivibles” por sus habitantes?

El espacio publico debe ser protegido por las instituciones: parques sin candado, acceso al espacio para todos… Parece una respuesta fácil pero en contextos como el sudafricano eso no es tan sencillo ya que los gobiernos locales tienen una gran cantidad de necesidades por suplir asi que entre invertirle a los servicios básicos de una comunidad y cuidar los parques, el primero normalmente toma precedencia; aún asi, considero que sigue siendo la responsabilidad de las instituciones. Con respecto a la ciudadanía hay una oportunidad muy grande. Nuestra experiencia es que los individuos tienen un interés grandísimo de contribuir de una manera positiva a este concepto de hacer la ciudad más vivible y no existen suficientes plataformas. Yo diría que primero, participar en las discusiones sobre nuestras ciudades es una oportunidad y si existen plataformas, hay que unir fuerzas. En la Ciudad del Cabo, hemos tenido mucha suerte de entablar relaciones y redes con individuos que también pertenecen a organizaciones con un interés y compromiso muy grande a contribuir a la mejora de la ciudad y hemos empezado a hablar de temas concretos de cómo hacer hacer esos experimentos de manera conjunta. Ahí está la oportunidad de unir fuerzas y experimentar juntos.

Una de las cosas más interesantes del proyecto es la descentralización de las acciones, en cuanto a que muchas de ellas tienen lugar fuera del centro de la ciudad, llegando a otros habitantes que viven en los suburbios (y townships) y que a menudo son “olvidados” por las instituciones. ¿Cómo es la recepción y participación de vuestras acciones por las vecinas y vecinos de esas zonas? ¿Cuáles son los principales obstáculos a la hora de organizar un Open Street Day?

Ha sido clave llevar Open Streets fuera del centro de la ciudad. La participación y la recepción ha sido muy buena. Admito que la primera vez no lo fue tanto porque la gente tenía muchas reservas, como es comprensible. En el caso de Langa, como nunca se había tenido esa experiencia de cerrar una calle, —no para un concierto o una feria, sino simplemente para que la gente saliera a caminar— muchos de los vecinos y personas a quienes intentamos convencer antes no se lo creían mucho. Y muchos ni fueron… Pero al final se enteraron y cuando lo hicimos por segunda vez en noviembre del año pasado la participación fue mucho más grande y generalizada. Vamos a hacerlo de nuevo en Langa el próximo 30 de octubre y por lo menos en el periodo de planificación, la recepción que hemos recibido es bastante buena. Obstáculos: comunicar de manera clara y efectiva de qué se trata, porque es un concepto bastante nuevo. Lo otros obstáculos son de reglamento y eso no tiene tanto que ver con las comunidades locales sino con el gobierno.

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Foto: Rory Williams

¿De qué manera pueden interactuar el arte y el espacio público para que éste salga lo máximo posible de los museos y sea más accesible para los habitantes?

El arte que ocurre durante un Open Streets Day es muy espontáneo, no lo planeamos, pero definitivamente contribuye de una manera increíble a la actividad del día y lo que queda es realmente muy hermoso. Se necesitan más espacios al aire libre para crear arte. En Ciudad del Cabo existe una iniciativa al menos en la que los museos están más tiempo abiertos. Eso no lleva el arte a las calles, pero por lo menos le abre acceso a la ciudadanía un poquito más. Eso también cuenta.

¿Cómo se involucran los/las artistas con OSCT y qué tipo de colaboraciones tenéis?

Teniendo en cuenta la espontaneidad del arte en los OSD, considero que los artistas ven en la plataforma una oportunidad grande y por esa razón llegan artistas de toda índole: desde bailarines hasta poetas, pintores, músicos… un poco de todo. Y lo que buscamos es crear esa plataforma donde los valores culturales y artísticos se puedan compartir y llevar a un público más amplio.

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Foto: Bruce Sutherland

¿Cómo es el trabajo de incidencia política con las instituciones de Ciudad del Cabo?

Nuestro trabajo de incidencia es muy clave. Por un lado, porque la inspiración de este proyecto está en la ciclovía bogotana. Y para que OSCT se convierta o llegue a ese nivel de cubrimiento de la ciudad, es necesario que el gobierno se haga cargo realmente, no solo desde el punto de vista financiero y reglamentario, sino de mantener esa continuidad a largo plazo. En Bogotá lleva 42 años. Obviamente con el tiempo ese proceso se ha formalizado y mejorado. Para nosotros aquí que la municipalidad del gobierno local esté convencido de que tiene sentido involucrarse en este proyecto es muy clave, entonces por eso estamos siempre en comunicación con diferentes oficinas del gobierno. Nuestra incidencia ha sido principalmente logística hasta ahora, porque nos toca dar muchas vueltas para conseguir permisos, pero a medida que empezamos a afianzar esa relación con los funcionarios públicos, empezamos a hablar un poquito del sueño más grande. Ya no luchamos sólo para que nos den un permiso sino que estamos ya hablando de cómo hacemos para que la red de las calles en sí, de OSCT, sea más grande, cubra más espacios, conecte a más comunidades, entonces hacia allá se dirige nuestra incidencia. No sólo nos enfocamos en OSD; también estamos explorando temas de diseño urbano, de transporte y por ese lado estamos también empezando a presentar propuestas. Aunque solo hemos realizado intervenciones cortas (por ejemplo hicimos una campana para la seguridad del peatón llamada Streetiquette) el diálogo con la municipalidad ha seguido avanzando para que sea más fácil hacer cosas como lo que llaman “urbanismo táctico”: para hacer más experimentos que no cuesten tanto dinero, que involucren a la comunidad, que nos ayuden a imaginar, a tener una visión de lo que podría ser la ciudad con otro tipo de infraestructuras y dinámicas. Lo que quisiéramos lograr nosotros por medio de la incidencia es bastante amplio. Por ahora en donde podemos demostrar ciertos éxitos es en el tema de la red de OSCT. Tenemos un grupo de trabajo dentro del departamento de transporte que se ha formalizado, y los otros temas empiezan a tomar forma a medida que continuamos experimentando.

Háblame un poco del “crew” ¿quiénes participan en el proyecto y qué les mueve a hacerlo?

Somos tres personas trabajando para la organización y tenemos una junta de 8 personas expertas en temas diferentes: transportes, diseño urbano, ciencias sociales, leyes, comunicación,, etc. y ellos son los que le dan la dirección a la organización. También los grupos de trabajo que se han enfocado en temas más específicos y por medios de esos grupos de trabajo, estamos atrayendo a otras personas muy interesantes. El común denominador de estas personas que se unen es que quieren contribuir de alguna manera a la ciudad. Para mi lo más importante es que tenemos un número muy grande de voluntarios, unos 100, que en algún momento han sido voluntarios porque nos crearon el sitio web, nos revisaron un contrato, o nos apoyaron en los eventos. La familia continúa creciendo, eso realmente es el objetivo. Que se siga uniendo gente a OSCT.

‘Designing South Africa’: entrevista a Zahira Asmal

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Wiriko entrevista a Zahira Asmal, directora de THECITY, una agencia sudafricana que desarrolla proyectos de urbanismo, diseño y arquitectura a través de diversos medios: comunicación, edición, comisariado de eventos, festivales, exposiciones, guías y multimedia.

Con Ciudad del Cabo como centro de operaciones, Zahira es también la fundadora de Designing South Africa y Designing Brazil, organizaciones gemelas a ambos lados del Atlántico dedicadas a crear recursos para conectar a gobiernos, arquitectos y la ciudadanía en torno a temas de diseño y desarrollo. Hablamos con ella justo a las puertas del 2014, año en el que Sudáfrica celebrará veinte años en democracia, Ciudad del Cabo será la Capital Mundial del Diseño (tras Turín, Seúl y Helsinki), y Brasil acogerá la Copa Mundial de Fútbol.

Tu libro, Reflections & Opportunities: Design, Cities and the World Cup es la culminación de un proyecto de dos años que ha establecido un debate crítico alrededor del tema de los mega-eventos, como la Copa Mundial de Fútbol, y su impacto en las ciudades que los acogieron. ¿Cuáles han sido los resultados en términos del diálogo que has promovido?  

Investigar para Reflections & Opportunities ha sido una experiencia muy satisfactoria tanto para mí como para mis colaboradores. A ellos les ha permitido explorar las oportunidades que ofrece el buen diseño para la mejora de las ciudades y de las vidas de sus habitantes en varios niveles, y posteriormente aplicar estos planteamientos en su trabajo. A mí, este proceso me ha dado acceso a áreas e industrias sudafricanas y varios planteamientos de diseño y desarrollo que no había experimentado antes. Ha sido una plataforma idónea para aprender, forjar relaciones y posteriormente compartir el trabajo con el resto del mundo y con Brasil en particular, justo en el momento en el que se embarcaban en el desarrollo de sus mega-eventos deportivos.

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Comenzaste con Designing South Africa en 2009, el año previo a la Copa del Mundo en Sudáfrica. Hoy, tres años después del evento, reflexionando continuamente sobre sus impactos en términos de arquitectura, diseño, urbanismo y desarrollo, ¿cómo ves su legado?

Creo que los esfuerzos por la Copa aceleraron iniciativas significativas en el ámbito del urbanismo que ya estaban en marcha. Sin duda dio al gobierno esa motivación extra para cumplir en un plazo determinado y una alta calidades. El transporte público y los espacios públicos fueron activados de modos no vistos con anterioridad en Sudáfrica.

Como habían prometido el gobierno y el comité organizador local, la Copa dejó en el país una sensación positiva y una actitud de ser capaces de cumplir con lo prometido. Y eso aún sobrevive hoy. En general, la ciudadanía se siente tanto parte del tejido urbano de Sudáfrica como de la sociedad global internacional.

¿Qué novedades podemos encontrar en Designing Brazil respect de Designing South Africa? ¿Cuál era tu planteamiento a la hora de conectar países del Sur Global?

Las ciudades sudafricanas y brasileñas son las más divididas del mundo. Investigando y analizando nuestras ciudades en Sudáfrica, esperaba ofrecer algunas claves de cómo el diseño y las buenas prácticas en planeamiento urbano pueden ser utilizadas de manera beneficiosa para nuestras sociedades. Las ciudades de Brasil, así como otras de Latinoamérica, han estado lidiando con densidades urbanas que Sudáfrica sólo empieza a vislumbrar. Nuestros ayuntamientos no están haciendo frente a la demanda de servicios. Sin duda hay oportunidades de conectar en estos aspectos y aprendizaje entre nuestros dos países.

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¿Crees que Sudáfrica ha cambiado la manera en que se presenta a sí misma al mundo, en términos de imagen y marca-país, de la más tradicional de los safaris a otros iconos más recientes? Y desde otra perspectiva, ¿cómo ha cambiado la identidad?

Creo que el esfuerzo nacional a través de las agencias gubernamentales no ha mejorado mucho. Seguimos presentando nuestra naturaleza y nuestros paisajes de modo arcaico. Sin embargo, sí creo que a través algunos individuos y organizaciones destacadas,  estamos transmitiendo la naturaleza auténtica y diversa de quién y qué somos, teniendo en cuenta la naturaleza compleja de este análisis. Aunque este proceso está en continuo cambio y actualización, no podemos dejar esas definiciones a sistemas obsoletos y burocráticos heredados de los días del apartheid. Necesitamos examinar esto abiertamente a través de las artes, la cultura y el diseño y compartir nuestras experiencias a nivel global.

¿Por qué seguimos bombardeando con imágenes de caza colonial de animales salvajes en el siglo XXI? Esto escapa a mi comprensión. ¿Dónde está la gente? Me gustaría ver más talento a la hora de presentarnos como país más allá de la minería y las sabanas.

Nuestra nueva iconografía se encuentra en las ciudades. Aquí es donde se están forjando las nuevas identidades post-apartheid. La nueva Sudáfrica renaciendo de las cenizas cual Ave Fénix sale de los ghettos de Soweto, Khayelitsha o Warrick: ya no forman parte de la periferia, sino que son el corazón de la nación. Necesitamos explorar esta nueva cultura urbana a la vez explorar el pasado.

Finalmente, en relación a la naturaleza, creo que no se está trabajando suficientemente el tema de la conservación a nivel gubernamental. ¿Qué sentido tiene mostrar imágenes de leones y elefantes en países como Sudáfrica, donde se permite el exterminio de estas increíbles criaturas? ¿Qué sentido tiene el turismo que se comporta de manera tan pasiva? Marca-país, turismo y conservación deberían trabajar de manera coordinada para mejorar la situación, o si no sacar la naturaleza de nuestras campañas publicitarias.

Viajas a menudo, fundamentalmente a Europa y Latinoamérica: ¿cómo se percibe el ambiente creativo sudafricano en esas regiones? ¿Qué destacas de Sudáfrica cuando hablas con colegas extranjeros?

El ambiente creativo de Sudáfrica no se ve como algo especialmente interesante en lugares como Europa o Latinoamérica. Es cierto que hay algunos individuos destacados y artistas y diseñadores de éxito, pero en su conjunto es bastante desconocido. De hecho, en Brasil previo a la presentación de mi libro en Río de Janeiro, alguien del público me preguntó “¿qué pueden enseñar los africanos a los brasileños sobre diseño?”, dejando entender que tal vez íbamos por detrás de Brasil en este aspecto. Esto me sorprendió y me hizo ver que incluso en Brasil, después de la Copa del Mundo, la gente desconoce en gran parte Sudáfrica. Por otra parte, en Europa la percepción en que nuestro diseño sólo tiene que ver con la artesanía.

A la gente le sugiero que vaya a Sudáfrica y lo experimente por su cuenta. Yo no viajo para enseñar a otros sobre Sudáfrica, sino para aprender y compartir. Y espero que la gente interesada en Sudáfrica haga lo mismo. Suelo subrayar el hecho de que el nuestro es un país diverso, una nación en construcción con una democracia joven. E invito a la gente a que sea parte de ello.

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Uno de los desafíos para Sudáfrica es definir su relación con los demás países del continente. Desde tu perspectiva, ¿cómo son las redes creativas panafricanas en el ámbito de la arquitectura y del diseño?

No tengo ni idea. Me gustaría ver más compromiso por parte de Sudáfrica en relación a otros países africanos a través de programas artísticos, creativos y culturales. Es un buen comienzo para cualquier esfuerzo de cooperación o diplomático. A día de hoy, uno puede disfrutar en Londres o Lisboa de más música, arte y diseño africano que en Ciudad del Cabo o Johannesburgo. Algo no encaja en este cuadro.

2014 va a ser un año grande para Sudáfrica: veinte años de democracia y numerosos eventos alrededor del diseño y la arquitectura. Tu próximo proyecto, Designing our Democracy [Diseñando nuestra democracia], analiza cómo interactúan ambas esferas. Los profesionales del diseño –en un sentido amplio-, ¿están ofreciendo enfoques creativos para afrontar los cambios sociales? ¿Cuál es su influencia en las políticas relativas a vivienda, salud o educación?

Hay muchos diseñadores con ideas sorprendentes y significativas para la democracia sudafricana. Están trabajando para mejorar los servicios básicos, las infraestructuras y los productos. En mi opinión, lo que falta es organización en la mediación público-privada entre gobierno y esos innovadores. Actualmente no pueden atenerse a los mandatos del gobierno porque el país aún funciona bajo sistemas obsoletos y estructuras heredadas del apartheid. El proceso de licitación en Sudáfrica acaba con la creatividad. Nuestra constitución en  progresista, pero no existen mecanismos de provisión de servicios comparables a ella. Si continuamos con esta trayectoria corremos el riesgo de que nuestra constitución se convierta en superflua.

No podemos esperar tener un papel protagonista en la escena internacional mientras haya tantos habitantes viviendo sin servicios básicos. Veo demasiados parches asociados a la provisión de estos servicios. Designing_SouthAfrica está explorando vías para conjugar estas ideas de diseño y estos servicios y llevarlos a quien los necesita de los modos más simples y efectivos, ofreciendo a la gente la dignidad en la que todos deberíamos estar viviendo y muy pocos tienen acceso. No estamos faltos de experiencia, pero sí en voluntad de hacer que esto suceda, especialmente por parte del gobierno. Así que, desgraciadamente, actualmente no somos capaces de influir en las políticas, pero Designing_SouthAfrica, junto a nuestra colaboración con buenos arquitectos y diseñadores, continuará trabajando para asegurarnos de que sí influyamos en el futuro.

Artículo publicado originalmente en inglés en Turn On Art

Design a better life for all

Ade Adeloka

Los iconos urbanos y los etnopaisajes de Ade Adeloka

Esta semana, en nuestra sección de fotografía de artes visuales, ponemos el foco en Lagos (Nigeria) mediante dos destacadas obras del artista Ade Adeloka: Icons of a Metrópolis y Ethnoscapes- Icons of Transplants.

El nigeriano Ade Adekola pretende mirar más allá de lo que el resto de la sociedad se suele parar a mirar. Este artista conceptual utiliza la exploración de la filosofía y la epistemología visual y su trabajo está basado en una importante observación social que invita a una reflexión al respecto. Como fotógrafo conceptual, nos presenta mediante su obra Icons of a Metropolis, un agitado paisaje urbano y algunos de los iconos urbanos que lo componen, dinamizan y completan la ciudad de Lagos en este caso, pero que podría ser aplicable a muchas otras.

Quizá podemos rescatar aquí el término de los no-lugares del antropólogo Marc Augé para entender mejor la obra del artista. No-lugares producidos por la sobremodernidad, y entendidos como espacios anónimos donde las personas no se encuentran, y donde no son sólo anónimas, sino personas solas. En ese “time-lapse” de la ciudad rápido, agitado y acelerado, que nos absorbe en esa vorágine de la cotidianidad, que nos sume en el acelerado paso de los días, semanas y meses, Ade Adeloka, para. Observa. Plasma. Y nos presenta, rescatando de su anonimato, a veinte iconos, muchas veces imperceptibles ante los aproximadamente ocho millones de habitantes que comparten el enorme espacio urbano que es Lagos.

Ade Adeloka

The Thirst Quencher

Ade Adeloka

The Challenger

Ade Adeloka

The Oil Scavenger

Ade Adeloka

The Praise Crier

En este encanto bullicioso y dinámico que es la urbe, el artista quiere rendir homenaje a estos veinte actores y actrices que protagonizan las ciudades. “Ellos y ellas como fuerza creativa, manifestación de auto-organización y auto-referencial del zénit de la supervivencia urbana”, en propias palabras del artista. Son además, guías de esta planificación urbanística en constante movimiento o incluso musas, siempre poniendo de manifiesto las necesidades del entorno urbano en relación a la configuración social de las ciudades.

Ade Adeloka

The Cart Pusher

El mendigo, el que empuja el carro, la niña-novia, el limpiador de aceite, el vendedor ambulante, la publicidad de la ciudad, la desplazada o el policía de tráfico, son algunos de estos iconos que el artista ha querido destacar en su obra, centrándose en su gran mayoría en personas, y no tanto en lugares. Las conocemos, pero normalmente no reparamos en ellas. Pero todas forman parte del ensamblaje de las ciudades, de su historia y a la vez cada una tiene una historia propia que ha querido contar Adeloka con su obra.

Además del trabajo previo de análisis y observación social, hay un trabajo de documentación y de manipulación artística de las fotografías. Técnicas que dan un resultado muy personal a su obra, en la que consigue destacar mediante la utilización del color, precisamente aquello que él pretende que veamos.
Ethnoscapes- Icons of Transplants, como continuación de la obra anterior, nos lleva a reutilizar el concepto de “glocal” que hemos adoptado en otro de nuestros artículos de esta misma sección. La obra pretende adentrarse en la cuestión de la identidad y la globalización, mediante la utilización de fotografías de protagonistas lagosenses -que podrían ser esos iconos de los que hablábamos- superpuestas en fotografías de grandes ciudades americanas, europeas o asiáticas, creando una especie de collage que muestra esa hibridación que caracteriza a las ciudades y las sociedades modernas. Una hibridación y sincretismo como resultado, que podría definir al propio arte africano contemporáneo, arte en constante movimiento y cambio, y que manteniendo su identidad, adopta rasgos de la cultura y el arte occidental.

Ade Adeloka

After the treaty at Château de Versailles

Ade Adeloka

Alberto the trainer at Avia, Basel

Ade Adeloka

Danfo and passengers, downtown Manchester

Ade Adeloka

Waiting groom @ Admiralty Arch, London


El tratamiento que el artista da a las fotografías mediante la polarización, vuelve a servir de metáfora de estas ciudades que suelen acoger un gran número de migrantes de todos continentes y que llenan de tanto color el paisaje urbano como el de su obra, siendo una muestra también de cómo se refleja en el arte y de las contradicciones que existen en las ciudades. Dentro de estas metrópolis, el autor enfatiza y reivindica una identidad africana que sigue permaneciendo a través de sus habitantes migrados y a pesar de la asimilación cultural que viven durante esos procesos migratorios para conseguir una “integración” social y cultural en esas nuevos territorios de acogida.

Una tensión constante entre el mundo globalizado y la identidad local de sus habitantes que el artista logra transmitir a través su obra.

Fuentes:

Ade Adekola

Icons of a Metropolis

African Digital Art

Think Africa Press

A view from my corner

This is Africa