Entradas

Este grupo transgeneracional de mujeres del desierto está conquistando el mundo

El guembri, un laúd tradicional originario del norte de África, estaba prohibido para las mujeres, y empuñar uno significaba desafiar la tradición y la familia. Sin embargo, existen contiendas en las que por valentía de la parte más brava ganan todos. En el caso de Argelia, estas fueron libradas por las saharauis argelinas Souad Asla y Hasna El Becharia —la rockera del Sahara—, que decidieron revolucionar el mundo de la música Gnawa y sumar su energía femenina a sonidos de trance que sanan el alma. Ahora, Souad Asla vuelve al ataque con la Orquesta Lemma, en la que junto a otras doce mujeres del desértico sur argelino, conquistan escenarios de todo el mundo con una labor tanto revolucionaria como sanadora.

La banda transgeneracional de mujeres reclutadas en las fronteras del Atlas y el Sahara, en el sur de Argelia, recoge el bagaje de Souad, que ha llevado su música a hospitales psiquiátricos, a talleres para mujeres y diferentes terapias artísticas en Francia, y vuelve al origen de su arte para darlo a conocer al mundo. El grupo, formado exclusivamente por mujeres de entre 23 y 74 años, eran celebridades en bodas y ceremonias populares, pero nunca habían estado en un escenario profesional y nunca habían tocado juntas. Lejos de esposos e hijos, en el desierto, realizaron una residencia para preparar su viaje y adaptar su alegre trance a las escenas occidentales sin traicionar la mística sahariana. Así, llevan meses ganándose el respeto no solo del público occidental, sino también de sus padres, maridos y hermanos.

Souad Asla y Hasna El Becharia

“Me di cuenta de cuánto esta herencia es parte de mi identidad y cuánto extraño esta energía femenina”, explica Souad Asla en una entrevista reciente. “Quería mostrar a estas mujeres argelinas tan libres, tan serenas y orgullosas de nuestra cultura en el escenario. Es paradójico, porque viven en una región conservadora, pero en ellas hay una libertad que no he visto en ningún otro lugar. Después de la música, hablan de su vida, sexualidad, política. Y en el escenario, son libres! Por otra parte, quería reunirlas también porque, lamentablemente, esta música ancestral está desapareciendo, lo veo en cada viaje a Argelia”.

El pasado mes de octubre Souad Asla y la orquesta Lemma publicaron un álbum debut (editado por Buda Musique), y desde entonces, la banda de chicas del desierto ha hecho alarde de sus habilidades nómadas y de su cultura paseando sus canciones por algunos de los escenarios con mejor paladar de la escena musical occidental. Cuanto tardarán en pisar escenarios españoles es solo cuestión del apetito de programadores y de público. Desde Wiriko, esperamos abonar tanto como sea posible el terreno para alimentar bien las apetencias.

La urgencia de celebrar las cineastas africanas

*Charles Ayetan, desde Lomé (Togo)

El paisaje de la cinematografía africana ha estado esencialmente compuesto por hombres y “rociado de algunas raras figuras femeninas”(1). Entre las pioneras se encuentran la egipcia Aziza Amir, cuyo verdadero nombre era Mofeeda Mahmoud Ghoneim (1901-1952) que dirigió la película Laila (Egipto, 1927), la camerunesa Thérèse Sita-Bella (1933-2006), y la senegalesa Safi Faye que realizó en 1975, Lettre paysanne (Kaddu Beykat), el primer largometraje de una africana negra. Su película Mossane fue seleccionada en el Festival Panafricano de Cine y Televisión de Ouagadougou (Fespaco) en 1997.

Safi Faye fue la primera mujer en realizar una película en África al sur del Sahara con el cortometraje «La passante», realizado en 1972.

La senegalesa Safi Faye fue la primera mujer africana en realizar una película en África al sur del Sahara con el cortometraje La passante, filmado en 1972.

Después de estos primeros años, podemos mencionar otros nombres como los de la argelina Djamila Sahraoui, quien ganó el Etalon de plata en el Fespaco de 2013 con su largometraje Yema; la cineasta togolesa Anne-Laure Folly, quien ha dirigido una veintena de documentales sociopolíticos, incluido Les Oubliés, en el que aborda la guerra de los 30 años en Angola a través de los ojos de las mujeres (2); la congolesa Monique Mbeka Phoba quien ha realizado una docena de documentales y una ficción, destacando Entre la coupe et l’élection (3), de 2007, y el cortometraje Sœur Oyo (2014) un trabajo que relata la vida de los estudiantes en un internado católico. Actualmente, la joven generación de mujeres cineastas del continente manifiestan su determinación para hacer su carrera en el séptimo arte, especialmente en las las escuelas de cine.

 

Actrices con talento

Aunque en general muchas de ellas aún no tienen una gran reputación como las estrellas de los circuitos occidentales (4), las actrices africanas no carecen de talento. De hecho, en los últimos años han destacado los premios en FESPACO de Samia Meziane, por su papel en Voyage à Alger (2011), de Abdelkrim Bahloul, o de Mariam Ouedraogo por su interpretación en Moi Zaphira (2013), de Apolline Traoré. Dos años más tarde, Maïmuna N ‘Diaye en la película L’œil du cyclone (2015), de Sékou Traoré, ganó el premio a la mejor actriz, un galardón que en 2017 fue para Noufissa Benchahida en el filme A la recherche du pouvoir perdu, de Mohamed Ahmed Bensouda.

El dúo de la beninesa Tella Kpomahou y la maliense Fatoumata Diawara contribuyeron sin duda al éxito del largometraje Il va pleuvoir sur Conakry, del guineano (fallecido hace un año) Cheick Fantamady Camara, una película que ganó en 2007 el premio que concede la cadena de radio pública francesa RFI. Recientemente la congolesa Véronique Tshanda Beya ha ganado el premio a la mejor actriz por su papel en Felicité (2017), del director franco senegalés Alain Gomis, en el Festival de Cine de Cartago (Túnez) o el Festival de Khouribga (Marruecos), entre otros.

 

Los festivales de cines africanos para mujeres

Son muchas las iniciativas que promueven el éxito de las mujeres en África y, de hecho, son varios los eventos que apuntan a ofrecer esta perspectiva en el plano cinematográfico. Este es el caso de los festivales de cine para mujeres como el Festival International du Film de Femmes de Salé (Marruecos), el Mis Me Binga (Camerún), el Festival Films Femmes Afrique (Senegal) o el Festival Africain des Films de Femmes Cinéastes (Togo) cuya primera edición comenzará dentro de unos días, entre el 10 y 20 de marzo de 2018.

 

Sin embargo, a pesar de disponer de estas plataformas de promoción, podemos afirmar que no se celebra lo suficiente el papel de las cineastas africanas en el continente. El desafío es desalentador y los actores culturales tienen los medios para tomar medidas que impulsen a las mujeres africanas al rango de estrellas como la actriz y productora sudafricana Charlize Theron.

 

* El togolés Charles Ayetan es periodista, crítico de cine y miembro de la Association des journalistes et critiques de cinéma (AJCC) de Togo. Colabora con la revista Présence Africaine, y el portal Africiné.org de la Federación Africana de Críticos de Cine, donde es responsable de la comunicación. Tuitea desde @CharlesAyetan

 

Traducción por Sebastián Ruiz-Cabrera

Referencias

(1) LEQUERET Elisabeth (1998). “L’Afrique filmée par des femmes”, Le Monde diplomatique, agosto, p.11.

(2) BARLET Olivier (1997). “Quel est le regard d’une femme cinéaste?”, Africultures, 1997.

(3) DIKU Roger (2011). “Entre la coupe et l’élection, un film en hommage de nos Léopards 1974”, Congoone, 20 abril.

(4) PALMIER Jean Joseph (2006). La femme noire dans le cinéma contemporain : star ou faire-valoir?, Ed. L’Harmattan, 2006

Películas

A la recherche du pouvoir perdu (2017), de Mohamed Ahmed Bensouda, ficción, Marruecos.

Entre la coupe et l’élection (2007), de Monique Mbeka Phoba y Guy Kabeya Muya, documental, RDC.

Félicité (2017), de Alain Gomis, ficción, Senegal.

Il va pleuvoir sur Conakry (2006), Cheick Fantamady Camara, ficción, Guinea.

Laila (1927), de Aziza Amir, ficción, Egipto.

Les Oubliées (1997), de Anne-Laure Folly, documental, Francia.

Lettre paysanne (1975), de Safi Faye, ficción, Senegal

L’œil du cyclone (2015), de Sékou Traoré, ficción, Burkina Faso.

Moi Zaphira (2012), de Apolline Traoré, ficción, Burkina Faso.

Mossane (1996), de Safi Faye, ficción, Senegal.

Sœur Oyo (2013), Monique Mbeka Phoba, ficción histórica, RDC.

Voyage à Alger (2009), Abdelkrim Bahloul, ficción, Argelia.

Yema (2012), Djamila Sahraoui, ficción, Argelia.