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Cordite da su primer paso junto a Blessing Musariri

Cartel promocional de Cordite Books

Cartel promocional de Cordite Books

Cordite Books es la primera editorial africana especializada en historias de misterio, policiacas y de espionaje, de la que ya hemos hablado en esta sección en un interesante repaso a este género en las literaturas del continente. Ha despertado mucho interés y gran esperanza, sobre todo, en revistas literarias internacionales y en blogs especializados, principalmente porque se ha centrado en un género que goza de una fantástica salud en el continente y que esboza un futuro prometedor. La primera acción de la editorial fue convocar un premio y ahora, más de un año después del nacimiento de la firma, hemos conocido el nombre de la ganadora del concurso y, previsiblemente, el que Cordite imprimirá en su primera portada. Se trata de la zimbabuense Blessing Musariri, que ya había sido premiada y publicada en su país, pero por sus trabajos en otros géneros bien diferentes.

Uno de los principales avales de esta primera editorial de misterio africana era su impulsor. Detrás de este proyecto, como cara visible, está el laureadísimo escritor nigeriano Helon Habila. Y ha sido precisamente él que ha ofrecido una valoración de la obra premiada de Musariri que le sirve como salvoconducto hacia el éxito. Habila ha dicho de Musariri: “Es una inteligente y buena escritora. Es una historia radical de detectives, al estilo de No.1 Ladies Detective Agency, pero totalmente original y con su propio camino. La protagonista es una chica de 25 años valiente, ambiciosa y con un interesante pasado”.

Blessing Musariri. Fuente: web de CorditeBooks

Blessing Musariri. Fuente: web de CorditeBooks

Useful Knowledge for a World Class Detective es el trabajo de Blessing Musariri que ha ganado el primer premio “Crime Fiction Contest”. Otillia Mandimutsa es esa protagonista de la que habla Habila. En Useful Knowledge for a World Class, Mandimutsa es una joven sin pasado, después de una experiencia traumática, recogida, acogida y adoptada por un anciano profesor. Esa amnesia ha convertido a la protagonista en una apasionada de la resolución de misterios que utiliza su habilidad como miembro del Departamento de Investigación Criminal de la policía de la República de Zimbabue. La mala fortuna se reproduce en esta nueva vida cuando un incidente con la custodia de un detenido pone en entredicho su prestigio.

La protagonista se decide a limpiar su nombre por su cuenta, pero acaba malherida en un enfrentamiento con unos delincuentes. La convalecencia favorece el ambiente ideal para que Mandimutsa recupere su memoria y se vea confrontada simultáneamente a dos misterios, el que le ha llevado al hospital y el de su propia identidad. La autora, Blessing Musariri hace saltar por los aires la línea del tiempo en su relato y mezcla presente, pasado y futuro para construir la novela policiaca que se ha ganado los favores de Habila que, por otro lado, se ha mostrado como un crítico riguroso en el pasado.

Musariri no era una completa desconocida, ya que ha publicado libros infantiles y poesía en Zimbabue y en la prestigiosa revista británica Granta, ha recibido premios por su trabajo en su país y ha tenido una cierta repercusión en estos géneros. La autora había hecho incursiones en el género policiaco como el cuento “Eloquent Notes on a Suicide”, una sencilla e impactante historia que se apoya en la historia familiar del suicidio de una adolescente de dieciséis años y la voluntad de un veterano investigador por descubrir los detalles de un hecho, cuando menos, sorprendente.

Según los planes de Cordite y del propio Habila, Blessing Musariri, será publicada por la editorial (un poco más tarde de lo previsto), como también lo será el trabajo del segundo clasificado en el concurso, el nigeriano Demola Adeniran autor de Descent of the Hills.

Helon Habila ha mostrado su confianza en el potencial de la novela negra de autores africanos, más allá de la evidente apuesta de embarcarse en un proyecto como Cordite Books. En este sentido, el escritor nigeriano ha explicado sus motivaciones, defendiendo que este género puede constituir la punta de lanza de una novela ligera que considera escasa en el panorama de las literaturas del continente. “Me he dado cuenta de que hay una enorme brecha en nuestra cultura de la lectura: la gente puede leer a Shakespeare, a Soyinka, a JP Clark, o a Ngugi, lo que se considera literatura culta, o que literatura de no ficción, sobre todo, la de inspiración de tipo religioso. Y, sin embargo, no hay nada en el medio, por lo menos no por parte de autores africanos. Si quieren algo ligero y entretenido sólo tienen la posibilidad de dirigirse a Nollywood, o la literatura de misterio y de espionaje extranjera, o a la literatura romántica”, explicaba en una entrevista publicada en Bittle Paper.

Y en esa misma intervención Habila defendía la dignidad de la novela negra apelando a la teoría literaria clásica: “Según Aristóteles, el objetivo de la literatura es entretener y educar. Por desgracia, en África, nuestra literatura ‘seria’ se ha centrado en la educación y ha descuidado el entretenimiento. No quiero dar la impresión de que la novela negra no es seria, o no puede serlo. Literatura de misterio tiene una larga genealogía. Se remonta, en un extremo, hasta la tragedia griega. (…) Esto, en pocas palabras, es la poética, la idea que subyace tras la novela negra. No puede haber curación y restauración de la normalidad sin justicia”.

De la A a la I: una propuesta de abecedario de novela negra africana

A mi modo de ver, la mejor manera de saber de qué hablamos cuando mencionamos la novela negra africana es dar la voz a sus autores. Moussa Konaté afirmó al respecto que “la intriga policial era un pretexto”, que lo importante era mostrar diferentes puntos de vista de la realidad maliense. Abasse Ndione opinaba que “lo que en Europa se califica de novela negra en África es ‘literatura’ ” o que “Senegal no es una sociedad apacible. Lejos de las imágenes folklóricas, es una sociedad violenta acerca de la cual no hay mucho que inventar para escribir una novela negra”.Y por último, el sudafricano James McClure, un maestro a la hora de tratar el lado más oscuro del ser humano, comentaba en una entrevista: “el crimen te dice mucho acerca de una sociedad”.

Ahora, nuevas oportunidades se abren con la creación de editoriales sobre el género. La reciente Editorial Cordite de la mano del escritor Helon Habila y de Parrésia Publishers, quiere editar novelas sobre crimen desde África. Cordite (que, según Habila, significa un tipo de pólvora sin humo con un olor bastante distinto al habitual) está actualmente buscando manuscritos de escritores africanos, quienes deben no sólo ser ciudadanos de un país africano, sino también residir allí como condición para poder ser editados. Les anima el deseo de reactivar el mercado literario y popularizar un género, dentro del propio continente, poco frecuentado hasta hace poco.

Cartel promocional de Cordite Books

Cartel promocional de Cordite Books

Achille F. Ngoye (Zaire-actual RD Congo, 1944) inauguró el género policíaco en 1996 con su novela Agence Black Bafoussa publicada en la Serie Noir de la Editorial Gallimard (Francia), abriendo la puerta a la penetración en el continente africano “a un género jamás cultivado allí y considerado superfluo” (Landry-Wilfrid Mampika). Después, otros como Aïda Mady DialloTheo Ananissoh, Baenga Bolya, Henri Lopes o, Abasse Ndione han escrito thrillers o novelas negras.  Alexander McCall Smith, el escocés nacido en Zimbaue, alumbró a Precious Ramotswe, la primera detective de Botswana y, desde la África francófona, el gabonés Janis Otsiemi cultiva una narrativa que discurre por el camino de lo que él llama “miserabilismo” (un reflejo de la vida marginal).

En fechas más recientes, el keniata Mukoma wa Ngugi con Black Star Nairobi, la suazilandesa Malla Nun con Que los muertos descansen en paz, la zimbabuesa Jassy Mackenzie con Pale Horses,  Kwei Quartey con Murder at Cape Three Points  o la apuesta de Lauren Beukes con Las luminosas, nos confirman que el género sigue interesando y mucho.

Las obras publicadas darían para completar un posible abecedario de novela negra africana, pero propongo solo las primeras letras, una forma como otra cualquiera de conocer unas cuantas novelas de un género que hace tiempo dejó de ser menor, para ofrecernos, a través de sus tramas, una disección de las sociedades por las que transcurren y un espejo eficaz de las relaciones de poder, sociales y económicas, al tiempo que ponen la luz sobre realidades como los niños de la calle, la actuación de las multinacionales en el agro africano o la segregación racial, por citar algunas de ellas.

Afirmaba Nicole Canto, directora de la ya desaparecida Editorial granadina Zoela que “leer una buena novela negra de un escritor africano es entrar directamente en África”. ¿Lo probamos?.

A (de Asesinato)

Las luminosas - BeukesUna chica que debería estar muerta y un asesino en serie que viaja por el tiempo. Lauren Beukes crea, en un Chicago que va de adelante hacia atrás, una novela trepidante, en la que dibuja la persecución de una víctima, Kirby, tras los pasos del que intentó asesinarla, Harper, obsesionado con las jovencitas (a las que él llama “luminosas”). Persiguiéndolas desde su infancia, en la que les regala diversos objetos que ellas conservarán el resto de su vida, saltando por el espacio y el tiempo, hasta el momento en el que las mata. Las luminosas es una novela inteligente y muy bien documentada, que forma parte de esa África que escribe también con otros decorados y temáticas más universales, y que incide en la personalidad de sus protagonistas. Sobre todo en la de Kirby, la luminosa no atrapada, una mujer con una gran determinación y sentido del humor… negro.

Lo mejor: La combinación de varios géneros; novela negra y novela fantástica, sin que se resienta el resultado.

Lo peor: ¿Demasiado dura?.

B (de Brujería)

baconi - konatéCuando la desesperación acucia sólo queda la brujería, que un hechizo funcione. El comisario Habib,una creación del maliense Moussa Konaté, es un policía con aires de intelectual, alto y delgado, de aspecto frágil.  Concibe su trabajo como un deber y es consciente de que nunca tendrá un final. Habib sabe que detrás de los índices de criminalidad hay múltiples factores, como le hace saber a su joven e inexperto acompañante, el inspector Sosso. El asesino de Banconi, ambientada en un distrito pobre y marginal de la ciudad de Bamako, salpicado de chabolas y de supersticiones, magia y religión, comienza con un cadáver encontrado en las letrinas, al que seguirán otras dos muertes más. Si no se remedia la Policía Política aplicará sus propios métodos para endosar las muertes al oportuno cabeza de turco, Habib y Sosso cuentan con un plazo de 72 horas para resolver los casos.

Lo mejor: La descripción de la ciudad de Bamako, como un personaje más.

Lo peor: Constatar, una vez más, cómo se abusa de la desesperación de la gente.

C (de Compañeros)

canción del perro - mcclureHay muchas formas de hablar del apartheid. James McClure nos enseña que también es posible hacerlo a través de la novela negra y de manera excelente en La canción del perro, protagonizada por esa peculiar pareja dedetectives Kramer&Zondi o Zondi&Kramer. Dentro de un coche de policía, el único lugar en el que un blanco y un negro pueden estar juntos en Sudáfrica, el blanco desaliñado, un tanto solitario, malhumorado y en apariencia racista, y el negro elegante, inteligente, rápido y camaleónico, que sabe sacar la mejor ventaja de cada situación, alejados de estereotipos o clichés, nos enseñan una Sudáfrica racista y clasista, en la que tendrán que resolver varios asesinatos, mientras se van conociendo. La palabra “cafre” resuena en la obra de manera estremecedora, demostrando que el lenguaje puede ser tan hiriente como el golpe más certero.

Lo mejor: Nos proporciona la oportunidad de ver desde un prisma diferente lo que supuso aquel régimen inhumano.

Lo peor: Que no puedes evitar que se te pongan los pelos de punta ante aquella realidad.

D (de Detective)

ChildrenOfTheStreet-QuarteyDarko Dawson, el detective creado por el ghanés afincado en EEUU, Kwei Quartey, rompe el estereotipo que suele acompañar a estas creaciones, mostrando un esposo fiel y padre cariñoso, aficionado a los refrescos y a la marihuana. Aunque desprecia los tratos de favor y “entretenerse” en otros campos alejados de la pura investigación policial, da el tipo por su intento de no ser absorbido por el sistema. Hasta el momento ya ha protagonizado tres historias. En la segunda, Children of the street, se enfrenta a una cadena de asesinatos de niños de la calle que supone el caso más inquietante y escalofriante de su carrera. Ambientada en los barrios pobres de Accra, en una Ghana en rápido crecimiento y cosmopolita, la novela nos adentra en las duras vidas de estos niños y su brutal entorno vital, en una historia en la que el detective tendrá que averiguar si se trata de las víctimas de un monstruo solitario o son fruto de uno de esos aislados asesinatos rituales, que de vez en cuando golpean a la ciudad.

Lo mejor: Es un estupendo retrato de una ciudad, dinámica y cambiante, que la mayoría de los lectores del libro probablemente nunca han visitado.

Lo peor: La impotencia que surge al conocer uno de los lados más duros de la vida en la calle.

E (de Evasión)

la-vida-en-espiral-ndioneLa vida en espiral gira sobre  la vida de unos jóvenes senegaleses aislados en Sambay, un pueblo cercano a Dakar, y dedicados la mayor parte del tiempo a fumar yamba (nombre local del cannabis). Tras varias semanas sin cannabis, Amuyaakar Ndooy, el protagonista, decide convertirse en un sipikat (traficante de cannabis), dando un doble carpetazo, tanto a sus necesidades en relación con la yamba, como a sus problemas laborales. Se iniciará así una vida en espiral que le irá internando en diversas esferas, en las que se introduce con toda naturalidad, y que suponen un conocimiento de la implicación en el consumo y tráfico de todas las clases poderosas senegalesas. Abasse Ndione, su autor, no propone ningún juicio, su protagonista no se arrepiente ni piensa en dejar el consumo de yamba, al contrario, elogia sus efectos y los busca.

Lo mejor: Elegir un tema muy poco frecuentado en la literatura africana.

Lo peor: La descripción de las peripecias amorosas del protagonista.

F (de Fatalidad)

kuty - dialloLa venganza, dicen, es un plato que se sirve frío. Y de eso sabe un rato Kuty, la protagonista de la novela de Aïda Diallo, Kuty, memoria de sangre. El padre de Kuty es negro, peul y su madre blanca, tuareg. Estamos en 1984 y lo que la pequeña Kuty de diez años presenciará la marcará para el resto de su vida. Una banda de saqueadores tuaregs masacra, viola y asesina a la familia de Kuty. La niña crece con un anhelo principal: vengar a su familia. Convertida en una hermosísima e inteligente joven, va creciendo mientras planea, con una frialdad asombrosa, sin pizca de remordimiento, cada una de sus venganzas. A veces maquiavélica, a veces una niña herida de manera devastadora e irremediable, es difícil no sentir simpatía por Kuty y, al tiempo, no sentirse horrorizada por sus actos.

Lo mejor: El personaje de Kuty que nos recuerda lo difícil y caro que, a veces, resulta el mestizaje.

Lo peor: Recoge las características del género y las sublima en exceso.

G (de Género)

Pale Horses - MackenzieEn la cuarta entrega de la serie protagonizada por Jade de Jong, la atípica detective sudafricana, tan dura y pendenciera como cualquier homológo masculino, se enfrenta a la política, las finanzas y la operación de las multinacionales del agronegocio. El comienzo de Pale Horses parece ser fruto de un mero contratiempo. La muerte de  Sonet, un fatal salto de paracaidismo, se intenta mostrar como un accidente, pero Jade de Jong pronto comienza a sospechar que detrás hay algo más. Así, desplazándose desde la urbana Johannesburgo a la rural Limpopo, descubrirá que Sonet había estado trabajando para una organización que ayudaba a las comunidades más empobrecidas, logrando que fueran autosuficientes, mediante técnicas agrícolas. De Jong, a quien su creadora, la escritora sudafricana Jassy Mackenzie, describe como hostil y violenta en la superficie, pero muy atractiva, acogedora e, incluso, vulnerable, es un poco como la propia ciudad de Johannesburgo; donde la regla es no respetar la ley.

Lo mejor: Animar el género con una detective contradictoria y muy humana.

Lo peor: La historia requiere una gran cantidad de información por parte de la escritora para ser entendible, pero no siempre lo logra.

I (de Identidad)

caso cerrado - lopesLazare Mayele es un atractivo mestizo, con un gran poder de seducción, que se presenta voluntario en la revista en la que trabaja para realizar un reportaje sobre los últimos acontecimientos políticos en la África francófona. En Caso cerrado regresa a Mossika, un país que no figura en ningún atlas. Sin embargo, el país existe, pertenece a mi África interior, nos aclara el protagonista, el lugar del que huyó cuando tenía seis años tras el asesinato de su padre Bossuet Mayélé, del que no guarda ya ningún recuerdo. Su retorno no será únicamente una vuelta para realizar un trabajo, pretende enfrentarse a un continente que reivindica y le da miedo a partes iguales, pretende encontrar al asesino de su padre… y, en último término o quizás en primero, a si mismo. Henri Lopes, mediante una original trama detectivesca, nos sumerge en uno de los temas más frecuentados en la actualidad literaria que proviene de este continente: la de la identidad de la diáspora.

Lo mejor: Lograr que una búsqueda interior se convierta en una trama policíaca.

Lo peor: El viaje de Lazare, a veces, parece demasiado confuso.

La literatura nigeriana está de moda

achebe - Angela Radulescu portada

Chinua Achebe

Hoy, 21 de marzo de 2014, se cumple un año de la muerte de Chinua Achebe, uno de los pilares de la literatura nigeriana. Además de ser considerado el padre de la novela africana, una distinción absolutamente subjetiva, se decía de él que era el principal aspirante del continente al premio Nobel, sin embargo, falleció sin recibir este galardón, seguramente merecido. En todo caso, el aniversario nos lleva a lanzar un vistazo al estado de la literatura nigeriana y a darnos cuenta de que la situación es más halagüeña que nunca. Por un lado, porque los discípulos del maestro son legión. Por otro, porque recibe más atención que nunca por parte tanto de la industria editorial internacional, como de los medios de comunicación. Y, finalmente, porque presenta una atractiva variedad, salud creativa y vías de experimentación. Así, ventas, repercusión, calidad y nuevas apuestas marcan el paso de un panorama que no se puede perder de vista porque se ha convertido en una fuente inagotable de novedades.

Wole Soyinka, uno de los pocos africanos ganadores del Premio Nobel. Fuente: http://uncut.indexoncensorship.org

Wole Soyinka, uno de los pocos africanos ganadores del Premio Nobel. Fuente: http://uncut.indexoncensorship.org

La desaparición de este “padre” de la literatura ha dejado a otro grande (grandísimo) de las letras, como único nigeriano galardonado con el premio Nobel de literatura, Wole Soyinka. Precisamente el literato africano hacía una interesante reflexión, en una entrevista concedida a Sahara Reporters, acerca de la consideración de Achebe como “padre de la novela africana” y de la obsesión por que recibiese el premio Nobel. Soyinka rechazaba la paternidad de Achebe, de la misma manera que rechaza las consideraciones que le señalan a él mismo como “padre del teatro africano”, básicamente porque considera que refuerza las visiones paternalistas de los expertos extranjeros que sólo prestan atención a la literatura escrita y porque esa mención obvia la diversidad de las literaturas africanas.

En relación con la petición del Nobel para el autor de Todo se desmorona, Soyinka lo consideraba una falta de respeto. Para él, los que insistían en esta demanda estaban “escribiendo un epitafio negativo” del, en ese momento, recién fallecido escritor. Aseguraba que la calidad de la obra de Achebe, indudable, no variaba porque no le hubiesen concedido el Nobel, pero además, la insistencia marcaba su desaparición con mancha de frustración que no se correspondía con la importancia del autor. Se preguntaba de manera muy ilustrativa si alguien creía que “había sido el premio Nobel o la representación eurocéntrica de la realidad africana lo que había motivado a un joven escritor a coger pluma y papel para escribir Todo se desmorona”.

Privados de Achebe y sin novedades editoriales de Soyinka desde hace años, la literatura nigeriana podía parecer huérfana. Sin embargo, nada más lejos de la realidad. Sin entrar en comparaciones que serían un terreno indudablemente resbaladizo, muchos autores están tomando el relevo de los maestros, al menos, en lo que se refiere a influencia en la actualidad literaria mundial. Probablemente la punta de lanza de esta “nueva generación” sea la ya archiconocida Chimamanda Ngozi Adichie, de la que se ha hablado en esta sección en diversas ocasiones. Hace sólo una semana, el último libro de Adichie, Americanah, recibió el US National Critics Book Prize. Sin discusión, ahora mismo, la autora de La flor púrpura, Medio sol amarillo o Algo alrededor de tu cuello está en lo más alto del mercado editorial. No en vano, Americanah se ganó un puesto en las listas de los mejores diez libros de 2013 en varias publicaciones incluido el New York Times y su autora fue considerada uno de los 100 africanos más influyentes del mismo año.

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No se trata de hacer una lista exhaustiva de autores nigerianos de éxito y calidad, una lista en la que tendían que aparecer nombres como Chris Abani o Helon Habila o los miembros de generaciones anteriores que han tenido la habilidad de no perder el paso y perpetuarse como referentes como es el caso de Ben Okri. Sin olvidar todos esos nombres, sólo pretendemos recordar los hitos que demuestran la buena salud de la literatura nigeriana en este primer año post-Achebe. Y en este sentido, por ejemplo, hace poco más de un mes, en esta misma sección, nos hacíamos eco de la repercusión internacional del lanzamiento de la segunda novela de Okey Ndibe, Foreign Gods Inc. Los principales medios y revistas especializadas en el mundo editorial, fundamentalmente las del ámbito anglosajón, se hicieron eco de la aparición de esta novela en la que se conecta Estados Unidos y Nigeria a través de los movimientos migratorios y, curiosamente, del arte.

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Más allá de premios y páginas de medios influyentes resulta curiosa la aparición (o el mantenimiento) de algunas voces especialmente arriesgadas que están explorando nuevos mundos narrativos ya sea a través de estilos innovadores o de géneros poco explotados. El primero de estos casos es el de Nnedi Okorafor, con su incursión en la novela fantástica, a través de What Sunny Saw in the Flames, en el que se confunde novela social, ciencia ficción, policiaca y fantástica en la historia de un grupo de jóvenes con poderes que tienen que investigar unos extraños crímenes en un mundo fuera de lo común.

Every day is for the Thief, de Teju Cole

Every day is for the Thief, de Teju Cole

Otro caso de exploración, sin duda, es el del emergente y asombrosamente rápido consolidado Teju Cole. Las nuevas tecnologías se han convertido en un rasgo de identidad de Cole, de su estilo literario y del entorno en el que se desarrollan sus historias, como ocurre en Every Day is for de thief, donde están muy presentes tanto internet como el cine. No en vano, su actividad en el blog ha sido fundamental en el descubrimiento de su obra y actualmente su presencia en Twitter es prácticamente ineludible en los círculos literarios africanos, por supuesto, pero también mundiales.

Casulamente para terminar de redondear esta visión positiva, los dos últimos autores que se han mencionado Okorafor y Cole han sido editados por Cassava Republic Press, un grupo editorial independiente nigeriano. Cassava se ha convertido en un referente en África anglófona se trata de un arriesgado proyecto que combina la publicación de autores consagrados con otros más desconocidos y que pretende acercar a los escritores nigerianos a sus compatriotas, pero también abrirles el mercado editorial internacional. Verdaderamente una muestra más de que el libro nigeriano goza de buena salud.

Cassava Republic Press, otros editores contra corriente

CRPLogoDicen que su objetivo es “alimentar la imaginación africana” y explican que su misión es cambiar “la imagen que todos tenemos de la literatura africana”. Y esa imagen renovada exige que la “prosa contemporánea africana refleje la experiencia africana en toda su diversidad” desde las megalópolis como Lagos o Kinshasa, a las pequeñas comunidades rurales más desconocidas “desde el pasado reciente hasta el futuro próximo”, según ellos. Ellos son Cassava Republic Press y sólo por estas declaraciones de intenciones ya merecen que se les preste atención. Al detenerse sobre su actividad se descubren muchas más cosas y se pone de manifiesto que lo que se merecen, en realidad, es admiración.

Cassava Republic Press es una editorial independiente nigeriana, una muestra de descabellada audacia, como las que ya hemos admirado en otras ocasiones en los casos, por ejemplo, de la sudafricana Chimurenga o la ruandesa Bakame. Se trata de una iniciativa de Bibi Bakare-Yusuf y Jeremy Weate que echó a andar hace siete años, en 2006, cuando sus promotores se dieron cuenta de dos cosas: por un lado, que los nuevos autores nigerianos tenían dificultades para publicar; por otro, que resultaba más fácil encontrar sus obras en el exterior que en el propio país. En siete años, han demostrado que su locura era, en realidad, una idea viable, han establecido contactos con otros editores independientes africanos con la misma visión vanguardista y se han convertido en editores de referencia en el panorama continental.

Frank Bures en un artículo sobre la industria editorial africana publicado en The Africa Report aventuraba que uno de los factores del éxito de Cassava Republic Press y de “una nueva generación de editores como Bakare-Yusuf” ha sido “el aprovechamiento de la tecnología y de la economía mundial para comercializar los libros como nunca se había hecho hasta ahora”. Hace referencia a dos cuestiones: por un lado, la búsqueda del mercado extranjero haciendo a Cassava (igual que a otras editoriales independientes africanas) competidoras de las grandes editoriales mundiales; por otro, de la explotación de la economía globalizada, por ejemplo la deslocalización a países más baratos de algunos de los procesos de edición, pero también de la exploración de las nuevas vías como los libros electrónicos.

Every day is for the Thief, de Teju Cole

Every day is for the Thief, de Teju Cole

Más allá de las cuestiones empresariales que sin duda son imprescindibles, pero que no son el objetivo ni de esta sección ni de este Magazín, Cassava Republic Press ha roto muchos de los moldes previos (o al menos, los pocos que había) también con su enfoque relacionado a los géneros y al tipo de libros a editar. Los responsables de la editorial han considerado que debían cultivar todos, todos los géneros por poco extendidos que estuviesen. Y así en su catálogo nos encontramos con una apuesta considerable por el libro infantil ilustrado. La verdad es que las sorpresas en su catálogo son uno de los elementos más atractivos de esta editorial. Algunas de estas sorpresas constituyen los éxitos, las medallas que la empresa ha conseguido colgarse y que forman parte de su historia; otras son más bien las apuestas, las arriesgadas y esperanzadoras apuestas.

Entre el primer grupo de los éxitos, Cassava Republic Press tiene el honor de poder decir que ha publicado a Helon Habila, un autor nigeriano que acumula numeroso premios, incluido el Caine Prize; también han publicado a una escritora que ha estado repetidamente a punto de hacerse con este galardón, pero a la que siempre se le ha negado (lo que no pone en duda su calidad), la ugandesa Doreen Baingana. Y entre las apuestas exitosas están por ejemplo Lola Shoneyin cuya The Secret Lives of Baba Segi’s Wives despertó el interés de editores británicos y estadounidenses. Cassava Republic Press ha editado por ejemplo a Teju Cole, un autor que ha cosechado un tremendo éxito y que, según se explica, inició su actividad literaria a través de un blog que despertó el interés de los editores nigerianos. Ahora Cole es un autor reconocido.

Entre las sorpresas sin resultado conocido (todavía) nos encontramos con obras, autores y géneros de lo más diversos. Entre los últimos lanzamientos nos encontramos con dos curiosidades. Soldiers of Fortune, un ensayo de Max Siollun con una gran voluntad narrativa. Siollun y Cassava Republic Press, con él, se aventuran a analizar una de las épocas más oscuras de la historia reciente de Nigeria, los periodos de gobierno militar de Muhammadu Buhari e Ibrahim Babangida y las consecuencias en la Nigeria actual. Es un ejemplo del trabajo en el terreno de la no ficción de la editorial.

Nairobi Heat, de Mũkoma wa Ngũgĩ

Nairobi Heat, de Mũkoma wa Ngũgĩ

Por otro lado, el catálogo nos ofrece entre las novedades Nairobi Heat, de Mũkoma wa Ngũgĩ. Esta novela inaugura una de las series más esperadas de Cassava, la de literatura policiaca. Su autor es un experto en literatura keniano que ha colaborado con y ha escrito para medios internacionales de renombre (desde la BBC hasta LA Times) y que, curiosamente, está relacionado de una u otra manera con los proyectos editoriales y periodísticos más innovadores de África anglófona (desde Chimurenga hasta Pambazuka News). Es además el hijo de uno de los escritores y activista keniano más popular, Ngũgĩ wa Thiong’o. Mũkoma ofrece a través del blog de Cassava una serie de consejos para los autores noveles que puede resultar muy interesantes.

What Sunny Saw in the Flames, de Nnedi Okorafor

What Sunny Saw in the Flames, de Nnedi Okorafor

Como última de las sorpresas que el catálogo de la República de la Yuca (eso es lo que significa Cassava Republic) nos ofrece hemos optado por un libro que nos llama poderosamente la atención. Se trata de What Sunny Saw in the Flames y lo mencionamos fundamentalmente porque ya hemos hablado de su autora en esta sección. La nigeriana afincada en Estados Unidos Nnedi Okorafor es probablemente una de las representantes más relevantes de la literatura de ciencia ficción en África. La publicación de su obra (que ha salido este mes) demuestra la voluntad de Cassava Republic Press de tocar todos los palos, de cultivar todos los géneros, de satisfacer todas las demandas y de escuchar todas las voces, más allá, mucho más allá de cualquier tipo de prejuicio.

Cassava Republic Press se muestra como un proyecto audaz, como una de las locuras necesarias de las que ya hemos hablado en esta sección. Igual que esas otras ideas descabelladas llevadas a la práctica por africanos con la cabeza muy bien amueblada, Cassava está llamada a ser uno de los motores de un cambio en África, pero no sólo un cambio económico, o un cambio en el control de ciertas industrias, sino un cambio profundo, un cambio de mentalidad.