Entradas

Nathacha Appanah, una mauriciana en la diáspora

No estamos demasiado acostumbrados a la literatura mauriciana, pero no vamos a caer en el aplauso del exotismo. Simplemente, es una curiosidad. Nathacha Appanah es una autora originaria de la República de Mauricio y, por cierto, una autora consagrada, que incluso ha sido traducida al español. Precisamente, su cuarta novela, la última antes de este largo silencio que acaba de romper, El último hermano, fue publicada por Alfaguara en 2010 después de haber sido aclamada por la crítica y arropada por los premios.

La escritora mauriciana, Nathacha Appanah. Fuente: Editorial Gallimard

La escritora mauriciana, Nathacha Appanah. Fuente: Editorial Gallimard

En el panorama francófono, esta autora mauriciana supone, como dice una reseña de RFI, una “voz sin parecido con ninguna otra”. Una prosa poética, unas narraciones delicadas, unos paisajes con un cierto tono onírico y evocador y un lenguaje fresco y refrescante perlado de palabras prestadas, son los rasgos que aparentemente han seducido al público, a los editores y a los críticos de ese entorno francófono. El silencio de los últimos años no ha hecho sino aumentar las ganas de volver a leerla y el anuncio del lanzamiento ha revivido la acogida que generó su última obra.

En attendant demain es el título de la quinta novela de Appanah, que la prestigiosa editorial francesa Gallimard publicó en enero de este año. Anita es una de las protagonistas de esta novela, mauriciana, estudiante de periodismo y proyecto de escritora intenta desenvolverse en París. La vida le tiende un cebo. Anita encuentra en Adam, estudiante de arquitectura y proyecto de pintor, el amor de su vida. Pero su relación les llevará a realizar renuncias a cambio de compartir sus vidas. La pareja acaba mudándose a un pueblo en la zona de las Landas, en el suoeste de Francia y ambos dejan de lado sus anhelos artísticos.

Las relaciones de pareja, la añoranza, la integración y una cierta sensación de rendición tiñen esta parte de la historia de Appanah. Sin embargo, la aparición en ese entorno anodino de Adèle demuestra aquello de que donde hubo llama siempre quedan brasas. Adèle es otra mauriciana, inmigrante sin papeles en Francia que vuelve a traer a un primer plano los anhelos y los sueños de Anita. El misterio y la energía vital de la recién llegada remueve esa existencia que ha traicionado (o abandonado) los sueños.

cubierta en attendant demainEvidentemente, la cuestión de la identidad, sistemáticamente presente en los escritores de la diáspora, está muy presente en este En attendant demain, a través de las dos protagonistas femeninas. Tanto en su lucha por la “integración” como en los recuerdos que en realidad les dan el aliento de la vida.

La estrategia de Nathacha Appanah para enganchar al lector es bien sencilla, lo que no quiere decir que la trama que va tejiendo el relato sea simple. La autora presenta desde el principio (que se puede ojear en este enlace) una Adèle que ha muerto ahogada, una Anita que intenta sobreponerse a la soledad, un Adam que sobrevive en la cárcel y una Laura (la hija de Anita y Adam) que intenta hacerse a la idea de que no puede mover sus piernas. Y también avanza que el episodio fundamental ocurrió “cuatro años, cinco meses y trece días” antes de este inicio. La novelista presenta esta historia en una especie de exposición de diecisiete cuadros con los que se configuran las relaciones entre los personajes.

Conociendo el final, el lector se enfrenta a la narración que va presentando la autora, aportando nuevas piezas del puzle con cuantagotas y desentañando poco a poco el misterio del drama.

La propia autora ha confesado en una entrevista que vive la realidad de su identidad migrante “sin culpabilidad y aceptando que (la identidad) es cambiante, como la arena” y que para esta última novela se ha inspirado “en el propio mecanismo de la inspiración y la creación”. “Me he hecho a mi misma mil preguntas cuando no he sido capaz de escribir, de desarrollar una historia”, ha explicado. Ahora ha comenzado el momento de las traducciones para esta esperada novela, quizá pronto esté disponible también en español.

El camino de la salvación. Libro de Aminata Maïga Ka

Aula Wiriko

 

 

 

2ª Edición del Curso Introducción a las expresiones artísticas y culturales del África al sur del Sahara

Por: Viviana Dipp Quitón

Síntesis

Del título original: La Voie du salut. Présence Africaine, 1985; el título de la traducción El Camino de la salvación, es parte del volumen: Las africanas cuentan. Antología de relatos.  Aminata Ka lo escribió entre 1977 y 1980.

La obra reflexiona sobre la identidad, el conflicto entre la tradición y la modernidad, que se hace carne y toma voz en los papeles de madre e hija.  Las exigencias sociales hacia la mujer, los roles establecidos y la posibilidad de cambiarlos, las expectativas de las mujeres con respecto a la pareja y familia, la construcción patriarcal mimetizada en tradiciones y costumbres que constriñe, obliga e incluso cambia a las personas.

La obra, enmarcada dentro de las literaturas de frontera, relata el colonialismo, la etapa de transición y la independencia.  La autora es parte de esta generación y comparte el pensamiento y las posturas de los grandes autores de este periodo. Ella es hija de la colonización, fue formada en la metrópolis y pertenece a un círculo crítico de gente joven, es parte de esa élite que tendría un papel protagonista en Senegal durante los primeros años de la independencia.

La temática política, abordada desde comentarios y conversaciones de los personajes, nos remite a la descolonización y a la colisión entre la tradición africana y la administración colonial, y la exigencia de definirse como “negros” o “verdaderos africanos”. 

El libro es parte de la literatura escrita por mujeres sobre mujeres y su situación.  Sonia Fernández Quincoces, en su reseña de este libro encuentra un paralelismo con Mi carta más larga, obra de Mariama Bâ, representativa de esta corriente.

Se describe a las mujeres con poder y decisión dentro de la esfera privada y en algunas cuestiones familiares y de tradición, pero con muy limitada acción en el espacio público, incluso en el caso de quienes lo cuestionan e intentan vivirlo de otra manera.  El desacuerdo y la rebelión se dan más en la esfera privada o íntima que en pública, dando a entender que las mujeres no tienen demasiadas capacidades de acción o de elección incluso en el caso de personas jóvenes.  La manifestación de rebeldía o de independencia termina conduciendo a la derrota o sucumbiendo ante la presión social. 

Sobre la autora

Aminata Maïga Ka

Aminata Maïga Ka

Rokhaya Aminata Maïga Ka, nació el 11 de enero de 1940 en Saint-Louis, Senegal y falleció en Grand Yoff, Dakar el 9 de noviembre de 2005 a los 65 años.

De madre fulani y padre songhai, ama de casa y médico, respectivamente; creció en el seno de una familia musulmana atesorando buenos recuerdos de su infancia. Hablaba en su casa fulani, wolof y bambara, y fuera de ella francés.

Estudió la primaria en Kounghel  y secundaria en Thiès,  continuó en el Liceo “Eaux Claires” en Grenoble (Francia) y la Universidad en Cheikh-Anta-Diop (Dakar) donde se diplomó en inglés.  Ganó una Maestría en Inglés en la misma universidad seguida de una estancia en las universidades estadounidenses de San Francisco y Iowa City.

Su carrera profesional se inició como profesora de inglés en el Liceo Malick Sy, en Thiès. Posteriormente completó su formación superior en Gran Bretaña y asumió puestos de trabajo en la Comisión Nacional para la UNESCO, fue Asesora Técnica en el Ministerio de Educación y en la Secretaría de Estado de la Mujer. Entre 1992 y 1995 fue Agregada Cultural en la Embajada de Senegal en Roma, también Representante Adjunta a la FAO, FIDA y PMA.  Militante del Partido Socialista de Senegal fue Concejal y miembro del Comité Central del Partido y Vicepresidenta de la Asociación de Escritores del país.

Casada en segundas nupcias con el reconocido dramaturgo y periodista Abdou Anta Ka, fue madre de seis hijas e hijos. Visitó numerosos países en el transcurso de su vida: Francia, Gran Bretaña, Estados Unidos, Malí, Guinea, Mauritania, Congo y la República Centroafricana. Viviendo en Senegal, sus casas en Dakar y Thiès estuvieron siempre abiertas para artistas con quienes compartía amistad, cineastas, pintores y principalmente escritores de la talla de Leopold Sédar Senghor, Birago Diop y Mariama Bâ, a quien apreciaba particularmente.

Sus obras publicadas son:

1985 : La Voie du Salut et Le Miroir de la Vie (El Camino de la Salvación y Espejo de la Vida) Dos historias cortas.

1989 : En votre nom et au mien (En su nombre y el mío) Novela.

1998 : Brisures de vies (Fragmentos de vida o Vidas rotas) Cuento. Además escribió numerosos ensayos sobre la condición femenina en Senegal y críticas literarias sobre las obras de Mariama Bâ y Aminata Sow Fall.

Sobre sus obras

Los temas que abordó Aminata Maïga Ka en sus obras tienen como centro las mujeres, reflejan su compromiso e intención de visibilizar temas como la violación, los matrimonios forzosos, la violencia contra las mujeres, o la ablación genital femenina entre otros, describiendo la vida cotidiana de las mujeres, su entorno, su forma de entender y de vivir las tradiciones y costumbres.  Aunque desde una mirada descriptiva más que rebelde y contestaria.

Aminata no negó considerarse feminista aludiendo que “a mi manera lo soy”, a diferencia de su amiga Mariama Bâ que lo rechazaba.

Cubierta-El camino de la salvación-Aminata Maïga Ka-2709 booksLa historia

Camino a la salvación es una novela corta que narra la historia de dos mujeres: Rokhaya y Rabiatou, madre e hija, desde la adolescencia de la primera, describiendo mundos y contextos diferentes que nos ayudan a comprender sus lógicas y su forma de actuar.  Como siempre en estas relaciones dos generaciones con formas propias de entender la vida, entre la tradición y la modernidad, entre las costumbres, la crítica y rebelión.

Rokhaya, descrita como “una mujer que había sabido encarar sin protestar todas las fealdades de la vida: la humillación por parte de su marido, las exigencias de su hija, los caprichos de su nieto, la mezquindad y la traición de sus amigas”, carga a lo largo de la historia con el peso de responder a todas las tradiciones que le inculcó su familia y que le imponía la sociedad, y Rabiatou, la hija en un nuevo tiempo y de nuevas lógicas, con estudios, que después de estudiar en “la metrópoli” regresa y ejerce la profesión de abogada, elige marido, no duda en mantener relaciones sexuales fuera del matrimonio, lucha por ser independiente económicamente y participar socialmente a la par de los hombres.

Los hombres, lejos de ser protagonistas son, sin embargo, el centro de la vida de las mujeres: Baba Kounta, médico que se enamora de una Rokhaya joven y la hace su esposa, en particulares circunstancias valiéndose del chantaje a su familia, llevan durante años un matrimonio ejemplar dentro de lo tradicional, sin embargo él rechaza algunas costumbres y aleja a su esposa de la educación y formación de su hija. Y Racine Ly, joven profesor enamorado de Rabiatou a quien admira por su coherencia entre lo que dice, piensa y hace. Su matrimonio más allá de cualquier convencionalismo y tradición se debe al acuerdo de ambos, valiéndose del embarazo para forzar la permisión familiar, lo que no impedirá que después de poco tiempo él la engañe y despose a escondidas una segunda esposa.

La narradora es cercana, describe tanto lugares, situaciones como sentimientos de las mujeres que viven los hechos. Aunque el orden cronológico de la historia es claro (comienza con la muerte de Rokhaya ya abuela de un niño, para luego iniciar la historia de su vida y la de su hija), hay grandes saltos en el tiempo y quizá por ello algunos personajes se diluyen o desaparecen del relato, por ejemplo Awa, la hermana de Rokhaya o el cuñado Oumar.

Temas que cruzan la trama

Condición de la mujer

A lo largo del libro hay una serie de descripciones del “deber ser mujer” en el Senegal de aquella época, una construcción de género marcada por la tradición y las costumbres.

Más allá del duro contexto de un país en vías de desarrollo, el papel de la mujer está marcado por una vida de sacrificio y entrega, que implica sufrimientos que debe soportar por el hecho de ser mujer, esposa y madre en un destino fatídico.

Se alaba el papel de la mujer bajo estos término: “…tu madre, una mujer dulce y paciente que ha llevado sobre sus anchas espaldas a toda nuestra familia, sin protestar jamás”.

La valoración del matrimonio como sentido mismo de la vida de las mujeres es una constante.  En palabras de Rokhaya “El matrimonio es la única gloria de la mujer. Cualquiera que sean sus conocimientos o su riqueza, solo encuentra la plenitud en el matrimonio.”

La descripción del matrimonio es bastante interesante en estos términos: “el matrimonio, hija mía, es un tarro lleno de m… con una fina capa de miel.  El amor solo dura los primeros tiempos, luego vienen los gritos y las lágrimas, la amargura y la desesperación.  Es cuando tienes que mostrar valentía, perseverancia e incluso estoicismo”.  La mujer está llamada al sacrificio en pro del matrimonio, así la estabilidad y continuidad del mismo depende de ella: “tu matrimonio es una cofre cuyas llaves solo tienes tú”.

El llamamiento a la sujeción es puntual en múltiples ocasiones a lo largo del texto, la mujer deja de someterse a la familia para pasar a estar sujeta al marido:  “En cuanto te casas, perteneces en cuerpo y alma a tu marido.  Es tu único dueño y amo.  Él solo puede llevarte hacia el Paraíso en el que, por otra parte, solo entraras si le obedeces en todo.  Actúa como si fueses sorda, ciega y muda, este es el secreto de la felicidad.  Mide tus palabras cuando te dirijas a él.  Debes poner toda tu voluntad en darle plena satisfacción.”

Y el cumplimiento de esta sumisión y entrega da estabilidad y tranquilidad, así se describe el matrimonio siguiendo las recomendaciones familiares y tradicionales: “Nunca se hacía preguntas y tampoco se las hacía a su marido.  No le pasaba ninguna preocupación por la cabeza.  Su vida era sumisión y entrega de sí misma para la felicidad exclusiva de su marido.”  La mujer no se cuestiona, no piensa, no interactúa con su marido, se somete… posteriormente se verá lo duro que esto resulta para Rokhaya cuando pierde voz y voto sobre la formación y educación de su hija, por mucho que le duela se somete a la voluntad de su esposo.

Las ocupaciones de Rokhaya se resumían en la entrega a su marido, “Apenas volvía su marido del trabajo, corría hacía él para cogerle el maletín. Después le quitaba los zapaos, le traía sus sandalias y agua fresca.  Le servía la comida, le troceaba ella misma la carne o el pescado, le acercaba las verduras. Le secaba el más mínimo sudor que perlaba su frente y lo abanicaba”.

Pero esta sumisión no era garantía de nada, ella se da cuenta que su marido tenía vida social fuera de casa que ella no podía evitar y en la que no podía participar por falta de conocimientos, de opinión; por eso se preguntaba “¿Se habría equivocado tía Aïssé al enseñarle que un marido se doma por el sexo, la presentación de platos suculentos, una sumisión aparente por parte de la mujer y una cara siempre agradable?

El tener hijos como pilar del matrimonio, también es una carga que lleva la mujer, cuando el cuñado cuestiona por qué Rokhaya no tiene aún hijos, la esterilidad es entendida como castigo divino. “…su preocupación por no haber concebido después de dos años de matrimonio. ¡Qué crimen no dar a luz a un niño! ¡Automáticamente se le echa la culpa a la mujer! ¡Se rechaza y aborrece la esterilidad! ¡La verdadera muerte consiste en no dejar ninguna imagen propia de este mundo!”  El castigo inminente para la mujer suele ser el repudio o la posibilidad inminente de verse desplazada por una rival, por una nueva esposa. Se pregunta Rokhaya “¿Acaso la peor calamidad para la mujer africana no es la de no procrear?”

Lo mejor para los hijos, para la hija en este caso, se vive desde dos perspectivas, la de Baba Kounta que se rebela contra algunas prácticas como la escisión (ablación) y el tatuaje “A menudo reprobaba a Rokhaya cuando ella profería, en presencia de su hija, ideas que él consideraba bárbaras y retrógradas”, él pone la educación en el centro, procurándole los mejores estudios “Quería preparar a su hija para el mundo del mañana: progresista, moderno, combativo”.  Y por otra parte la mirada de Rokhaya preocupada por cumplir tradiciones, costumbres y recomendaciones místicas, no se descuida realizar sacrificios por la salud y bienestar de su hija, ella “…sabía que existía un mundo invisible que la racionalidad de los blancos nunca sabría descubrir. A escondidas seguía «protegiendo» a su hija”.

Estas diferentes miradas en la educación de las y los hijos, marcarán también la brecha entre las dos mujeres, entre madre e hija. Frente a las normas y formas de ser mujer que marcan la vida de una Rokhaya joven y sumisa, encontramos una mujer diferente en el papel de la hija, de Rabiatou que crece bajo otras lógicas, a quien su padre la mantiene alejada de algunas tradiciones y costumbres, a quien le procuran la mejor educación y estudios, que termina la carrera en “la metrópoli” y quien al regresar es crítica con las formas que esperan de ella su madre y la sociedad.

Rokhaya “…no estaba acostumbrada a salir. Le habían enseñado que la mujer debe quedarse en casa.”, y se cuestionaba la forma de actuar de su hija, tan diferente a la forma en la que ella entendía ser mujer: “…veía a su hija salir cuando le parecía, a veces incluso sin avisarla…quizá el contacto con los blancos había hecho a su hija una chica atrevida. O a lo mejor era el trabajo y la autosuficiencia lo que la había liberado, al ser menos dependiente de los demás”.

Bajo las lógicas de sumisión, la madre sufre al no compartir con la hija muchas formas de pensar y actuar, pero no es del todo incomprensiva con respecto a las formas con las que regresa de Francia “Rokhaya no compartía las ideas de su hija. Pero no podía condenarlas.  En un mundo en el que se lucha por sobrevivir, en el que el más astuto y el más pérfido le gana siempre al hombre honrado, era mejor dejar que su hija entrara en esa vorágine desenfrenada que era la vida moderna”.

Sin embargo, habrá temas en que el peso de las tradiciones, las costumbres, la dignidad y la honra familiar e individual entran en juego y son temas fundamentales.  La decisión de casarse y aceptar a un pretendiente más allá de un acuerdo familiar o del pago de la dote, será una cuestión importante para la madre como transmisora de estos “valores”.

En la época y contexto que se pidió la mano de Rokhaya, la dote reflejaba “lo profundo de los sentimiento se miden según la importancia de los actos materiales”; y contra esta idea se rebela otra generación que la cuestiona desde lo práctico. Rabiatou lo hace en estos términos: “Madre, el ser humano en especial la mujer no puede comprarse. ¡La mujer no tiene precio! Millones y millones no pueden compensar la molestia de los embarazos, el desgarro del parto, las noches en vela cuidando de los hijos enfermos, las faenas domésticas, los múltiples sacrificios de una madre y esposa.”  Frase que aunque cuestiona la costumbre y el valor de la dote, realza el valor, el sufrimiento y la carga que implica para la mujer la vida en matrimonio.

La cuestión de la dote y las formas del matrimonio que se imponían, posponen la boda, Rabiatou se rebela y queda embarazada y la madre se cuestiona “¿Qué había hecho para merecer semejante afrenta? Siempre se había resignado, siempre había aceptado las exigencias de su marido. ¿No eran esas las condiciones para tener buenos hijos? Y sin embargo su hija, su única hija, se rebelaba contra ella, se negaba a obedecerle y solo quería actuar conforme a su propia voluntad.”

Ella es consciente que su hija lo hizo saltando todas las normas que ella consideraba elementales de honor y dignidad, por que manifestaba así su independencia, para evitarle al novio todos los gastos y ceremonia que le parecían inútiles y se negaba a cumplir.

El embarazo, mayor bendición para una mujer, es vivido como la peor desgracia si es fuera del matrimonio y es un tormento particular para la madre que no ha cumplido correctamente su papel, “¿Quedarse embarazada acaso no era la vergüenza más grande para una muchacha? Su hija y ella misma serían durante meses objeto de habladurías en el barrio. Rokhaya sintió como un puñal se le clavaba en el corazón.

La carga pasará luego a Rabiatou que una vez casada, con un hijo y embarazada del segundo, lleva por poco tiempo la vida que imaginaba.  Su marido no tarda mucho tiempo en cambiar de vida, aunque en principio cuestiona y critica a sus amigos, termina haciendo lo mismo, dejando a su mujer en casa, reduciendo la vida social que llevaban juntos, buscando una “drianké” (cortesana) como amante a quien convierte en su segunda esposa.

Rabiatou comienza a cuestionar su propia forma de ser y de actuar  cuando su marido cambia “Quizá ella fuese demasiado europea, y no bastante africana… era una buena ama de casa.”  Duda y busca en ella el fallo por la actitud de su marido: “No podía recordar ni una sola pelea con su marido. Sin embargo notaba que Racine se le escapaba como la arena entre los dedos. No podía contárselo a nadie. Sabía la respuesta que le darían. Encerrada en su silencio y su soledad, permanecía sentada en el salón durante horas…”

No podía contárselo a nadie, su sufrimiento era el precio por haberse negado a cumplir las tradiciones, sabía que le atribuirían esa carga si lo hablaba con alguien, la carga y la culpa caerían sobre ella.  “Se habían esfumado sus ilusiones de juventud, su dignidad y amor propio estaban siendo pisoteados”, “Todos sus sueños se veían aniquilados”.

Pese a que ella contaba con recursos económicos para vivir sola con sus  hijos, temía por los múltiples problemas que ello implicaba, la soledad y el estigma, pensaba que “no tenía el derechos de privar a sus hijos de su padre”.

El final de ambas mujeres es trágico, Rokhaya muere enferma en una operación que temía pero a la que accede por superar los fuertes dolores que la aquejaban; y Rabiatou enterada por su mejor amiga, Sokna, que su marido ha tomado una segunda esposa y ha alquilado una casa llena de lujos para ella, con el dinero de ambos, muere de un infarto de miocardio, incapaz de asimilar la traición y el sufrimiento en el que se hallaba sumida.

Tradiciones y costumbres 

Marginalmente se abordan en el libro varios temas sumamente interesantes que describen la forma de pensar y actuar, las tradiciones vigentes en la época.  Entre ellas la práctica de la ablación o escisión que desde el punto de Baba, joven médico, es una aberración que condena.  Es interesante el dato que en Senegal en el año 2005 se diseñó un programa para la eliminación de mutilación genital femenina que logró que más de 1600 localidades dejaran la práctica, lo que representaba el 30% del total.

Son sumamente interesantes las descripciones de las formas tradicionales de pedir a la mujer en matrimonio, se entiende en la solicitud de Baba Kounta que era una decisión unilateral, él lo pide o solicita a la familia, ella no tiene ningún papel en la toma de decisión.  La descripción del pago de la dote (warugal), la ceremonia de boda, la reclusión de la novia por 4 meses, el contenido del ajuar y la implicación de la comunidad en todo momento.

Juegan un papel importante a lo largo de la historia los morabitos y las personas relacionadas con los “djinn” o espíritus invisibles, benéficos o maléficos, como la vieja Diouldé “que se había ganado la fama de curar la esterilidad” y se ofreció a ayudar a Rokhaya cuando no podía quedar embarazada o para llevarse bien con el cuñado.

Queda corto este trabajo para profundizar en la lógica comunitaria que se refleja a lo largo del libro, sobre todo en el primer contexto más rural y arraigado a las tradiciones y costumbres, para ellos “compartir es el centro de la vida en África” y así lo manifiestan en lo bueno y en lo malo, tanto para lamentar la muerte de una pequeña hija como para celebrar y entregar en matrimonio a una hija de la comunidad.

La dignidad y la honra, fundamentales en la construcción personal y en la valoración familiar, en el relato lo describe la familia de Rokhaya: “más que la pérdida de la libertad, Demba temía la deshonra que mancillaría para siempre su descendencia. ¡Antes la muerte que la vergüenza!”.

Construcción de identidad

Desde lo político

Hay dos momentos, en el primero los protagonistas del diálogo son exclusivamente  hombres, Baba Kounta y sus amigos que piensan: “Ahora más que nunca debemos organizarnos para hacer frente al invasor y reivindicar nuestros derechos.”, claramente posicionados en contra de la colonia y esperanzados en que “los frutos de nuestros sacrificios los recogerán nuestros hijos. Quizá tengan la suerte de crecer en un África libre y próspera, dirigida exclusivamente por negros.”

Eran críticos y realistas con esa África independiente que veían como un sueño, esa libertad costaría vidas, pero había aún una cuestión más: “Cuando se hayan marchado, ¿sabremos asumir solos nuestro destino, digna y honrosamente? ¿y si la independencia fuese un regalo envenenado, con su procesión de males: subdesarrollo, malnutrición, carencias de todo tipo? ¿qué nos quedará después de la sangría económica que ha vaciado nuestro país durante siglos? ¿dónde está el camino de la salvación? ¿en la esclavitud o en una libertad truncada, teledirigida?”.

Años más tarde, la reflexión de los jóvenes preocupados por la política sería distinta, criticaban el poder de los barones del régimen, anclados en el poder, pero también preocupados por el papel de la nueva generación: “…yo ya no confío en los jóvenes. Persiguen las mismas metas que los mayores: con ganas de enriquecerse, ambiciosos, lo quieren todo en muy poco tiempo. Son auténticos buitres”.

Reflexiona al respecto el grupo de amigos de Racine en que está incluida y opina Rabiatou: “Nuestro país no sólo ha sido arruinado por lo insaciables que eran nuestros gobernantes sino también y fundamentalmente porque el régimen no sigue una política que corresponda a sus posibilidades. Los gastos suntuosos se han tragado el presupuesto. Europa aún nos tiene agarrados por mucho tiempo.”

Desde lo personal

Ese camino de la salvación público y político será también personal en la vida de las mujeres protagonistas de la historia.

En medio de ese camino, en ese tiempo de tránsito político, también está la construcción de “ser africano”, subsiste la cuestión sobre ¿hasta qué punto aceptar, admitir, apreciar lo occidental y en qué medida valorar y conservar las tradiciones, qué tradiciones?

Un primer aspecto personal se vive desde la percepción de Rabiatou al volver de Francia: “Ella, que se las ingeniaba para imitar al blanco hasta en su manera de vestir y su manera de hablar, se prometió a sí misma que iba a volver a ser la negra de la que quiso renegar.  Su vida le había abierto los ojos: hiciera lo que hiciera, jamás sería una blanca”.

La definición del yo, desde el otro, el yo negro en contraposición de “lo blanco” se presenta en todo momento, desde la valoración de lo tradicional abrazado como consigna, hasta los cambios de la modernidad, de los conocimientos de la gente que ha recibido educación formal occidental.

La contradicción sobre la que protestaba Racine cuando sus amigos le exigían salir sin su esposa “¡Me sobrepasa que unos intelectuales razonen como lo estáis haciendo!” recibía esta respuesta: “Intelectuales, intelectuales…No por ello hemos dejado de ser negros.”

La alusión al orgullo de la africanidad y a determinadas tradiciones es utilizada por los hombres a su antojo para justificarse, en teoría eran modernos y hablaban de derechos e igualdad entre hombres y mujeres, pero a la hora de tener amantes o llevar vida social excluyendo a sus mujeres se alude el “ser negros”, para justificar comportamientos machistas a conveniencia.

Ya se ha visto en el análisis de la situación de las mujeres que igual crítica y dicotomía tendrán ellas, cuando Rabiatou es cuestionada (y se autocuestiona cuando las cosas no le van tan bien como esperaba)  si es “poco negra”, o “muy europea” por estudiar, ser abogada, ser independiente económicamente, llevar una relación igualitaria (a su manera) con su marido, saliendo y compartiendo la vida social.

Creo que ese es el camino que pretendía reflejar en este relato la autora, ese momento de definiciones y cuestiones, esa construcción e identidad, entre lo tradicional y lo moderno (por llamarlo de alguna forma), esas valoraciones en las que las mujeres están en el centro, como transmisoras y defensoras de la tradición y de las costumbres, pero también como mujer que van ganando, no sin dificultad, mayores espacios de participación y protagonismo de su propia vida y en la sociedad.

‘Staying Power’ : Autorepresentación de la comunidad Afrobritánica.

El Victoria & Albert Museum en colaboración  con Black Cultural Archives en Londres  presentan en este momento la exposición  ‘Staying Power. Photographs of Black British Experience 1950-1990’. Fotografías de la diáspora africana en el Reino Unido desde 1950 hasta 1990 tomadas por fotógrafos de la misma comunidad afrobritánica y comisariada por Kimberly F.Keith. La muestra trata temas que van desde la  estética africana personal hasta la decoración de casas afrobritánicas, de la migración tras la segunda guerra mundial a la moda hip-hop del sudeste de Londres. Las técnicas fotográficas presentadas también son variadas: desde el autorretrato al reportaje explorando temas como identidad, representación, comunidad y estilo. La selección de fotografías se llevó a cabo por un equipo formado con personal de ambas instituciones y con la colaboración de periodistas, historiadores de arte y sociólogos.

Norman 'Normski' Anderson fué parte de la escena musical hip hop de 1980. Fotografió la cultura juvenil británica para revistas como I-D o Vogue. EL Hip-Hop era visto como una expresión moderna de conciencia negra. Combinaba elementos deportivos con  detalles que representaban la herencia africana como las telas del oeste africano o el kente.

Norman ‘Normski’ Anderson fué parte de la escena musical hip hop de 1980. Fotografió la cultura juvenil británica para revistas como I-D o Vogue. EL Hip-Hop era visto como una expresión moderna de conciencia negra. Combinaba elementos deportivos con detalles que representaban la herencia africana como las telas del oeste africano o el kente.

El proyecto fundado en 2008 por ambas instituciones con el apoyo de Heritage Lottery Fund, ambiciona incrementar la posesión de obras de fotógrafos afrobritánicos en el museo, la representación de la comunidad afrobritánica y el legado de esta en el Reino Unido. El título está inspirado en el libro del escritor marxista Peter FryerStaying Power: The History of Black People in Britain‘, 1984. Testimonios orales de los fotógrafos presentando sus trabajos están también a la disposición de los visitantes gracias a Black Cultural Archives.

Aunque el proyecto no puede ni pretende retratar la magnitud de un tema como este, si que presenta ejemplos de temas sociales, culturales y políticos que trataron fotógrafos afrobritánicos para retratar a su comunidad en este periodo de tiempo. Educación, activismo, y campañas como ‘From protest to progress’ – de la protesta al progreso- son trabajos que en la muestra nos ayudan a comprender mejor algunas de las experiencias que conforman el viaje que bajo ese lema aún continua. Experiencias contemporáneas de la segunda mitad del siglo XX en una cuestionable sociedad post-racial.

tumblr_lhfu7ondf21qcnjfeo1_500Se puede visitar en el museo Victoria & Albert  hasta el 24 de mayo, y en Black Cultural  Archives hasta el 30 de junio. Mientras que  Victoria & Albert Museum es un museo de arte  y diseño y la muestra está más enfocada  a  temas de estilo, diseño y moda, en Black Cultural  Archives, se encuentra la parte más socio-política en tanto que institución enfocada a temas  sociales , culturales y políticos. Recursos clave  incluyen documentos como el que marcan el desarrollo de la Organización de mujeres de descendencia asiática y africana de 1970 (OWAAD).

Otro de los temas clave que aborda la exposición es la música. Parte importante de la vida de las personas de cualquier contexto sociocultural.

El soundsystem que es un grupo de disk jockeys (Djs), técnicos de sonido y masters de ceremonia (MCs) que cargaban con un camión/remolque de grandes altavoces, tocadiscos, generador y colección de vinilos (inicialmente R&B americano y más tarde reggae, rocksteady, ska y música local) se desarrolló en Jamaica en 1950 y se exportó a Inglaterra en 1960 con la  llamada generación Windrush , migración post segunda guerra mundial de jamaicanos que llegaron en la embarcación Empire Windrush tras un llamado en prensa en la isla solicitando personas que ayudaran a reconstruir el Reino Unido en 1948.

Charlie Phillips - Pareja en Notting Hill, Londres, 1967.

Charlie Phillips – Pareja en Notting Hill, Londres, 1967.

Soundsystems empezaron a aparecer en fiestas privadas y eventualmente en clubs y eventos públicos como el Carnaval de Notting Hill fundado por la activista, comunista y feminista trinadiense Claudia Jones en 1966 en respuesta a la discriminación. Uno de los estilos musicales que sonaban en los soundsystems era el ska, originado a finales de 1950 en Jamaica como una mezcla de mento caribeño, jazz, R&B y calypso, que revivió en Reino Unido en 1970 como mezcla del ska jamaicano y el punk rock. 2-tone records fue uno de los mayores exponentes de este revival con The Specials, banda cuya popularidad ayudó a crear un movimiento que fusionaba aspectos del baile y la moda retro británica y caribeña con una agenda política que promovía la igualdad social.

Este proyecto ha incrementado notablemente el número de fotógrafos afrobritánicos en el Victoria & Albert Museum, lo que es significativo porque es sumamente importante en la cuestión de ‘quién’ representa al representado. La comunidad afrobritánica ha sido numerosamente representada como objeto de estudio pero raramente como sujeto de prácticas de representación para narrar sus propias historias. Esta vez lo han hecho en el museo de diseño más significativo del mundo y en el primer centro inglés de herencia negra nacional.

 

Una vez más, el arte se pone al servicio de la sociedad para mirar hacia nuestra propia experiencia humana. Con propuestas como la de Staying power invocamos sentimientos de comunidad, exploramos retos sociales contemporáneos y aspiramos a crear un espacio habitable más equilibrado libre de prejuicios.

 

 

Zukiswa Wanner: sinceridad sin complejos

La escritora Zukiswa Wanner. Fuente: editorial Kwela

La escritora Zukiswa Wanner. Fuente: editorial Kwela

Zukiswa Wanner es una prometedora escritora africana. Sí, africana. Quizá lo de prometedora es más discutible, porque no tiene nada de promesa, sino que es una auténtica realidad que se ha hecho acreedora de algunos de los premios más importantes. Sin embargo, su carácter africano se ha puesto en duda y ese es el segundo de los motivos por los que merece la pena prestarle atención. El tercer elemento que lleva a interesarse por Zukiswa Wanner es que se ha convertido en una de las autoras africanas más provocadoras en sus comentarios y con una posición menos políticamente correcta en cuanto a la industria editorial y la hegemonía occidental, por ejemplo.

En relación con el primero de los elementos. Wanner fue una de las seleccionadas para la antología Africa39, la selección de los 39 escritores africanos de menos de 40 años que realizó un equipo liderado por Binyavanga Wainaina para Hay Festival en 2014. Antes, Zukiswa Wanner había estado entre los finalistas del K. Sello Duiker Award en 2007 por su primera novela The Madams y también entre los finalistas del Commonwealth Writers Prize en 2011 por la novela Men of the South.

londonwannerDespués de haber liderado algunas antologías sudafricanas y haber publicado libros infantiles, Wanner ha regresado a la novela con London, Cape Town, Joburg, editada en 2014. En su último trabajo, la escritora hace un particular repaso por la historia reciente de Sudáfrica y, por el momento más crucial de los últimos años, el acceso a la democracia después del apartheid. La particularidad de la novela de Wanner es el enfoque desde el punto de vista de un sudafricano que vuelve a su país en un momento de esperanzas después de haberse criado en Reino Unido. Este encuadre permite a la autora tratar el tema de la identidad, la del protagonista sudafricano en la sociedad británica, pero también la de su mujer blanca en una sociedad sudafricana que aparentemente había superado las barreras raciales. Y a esas profundas cuestiones se añaden otras más cotidianas, como la convivencia, la paternidad o la búsqueda de una vida mejor (se puede leer aquí un extracto inicial del libro).

Curiosamente, y ya atendiendo a ese segundo aspecto atractivo de la autora, Zukiswa Wanner se encontró con dificultades para encontrar apoyos que le ayudasen a sacar adelante su idea, a pesar de la trayectoria que ya se ha mencionado. Primero pretendía que fuese un guión para una película, pero tuvo que desistir. Decidió convertir su idea en una novela, pero tampoco le resultó fácil encontrar un editor. Al parecer, al otro lado de las puertas a las que llamaba le decían que la historia no era suficientemente africana. De nuevo nos encontramos con una cuestión que en esta sección se ha tenido que tratar a menudo debido a los prejuicios que todavía existen en la industria editorial: los temas sobre los que puede y debe escribir un autor africano.

Hemos dejado los apuntes biográficos para este momento. Zukiswa Wanner nació en Zambia, creció en Sudáfrica y después se trasladó a Kenia. Pero es cierto, la escritora no respeta los cánones, no cumple con los prejuicios y en vez de tratar en sus historias la turbulenta relación entre un empleador blanco y sus empleados negros, prefiere romper esquemas y dibujar las también existentes fricciones, entre el negro que da trabajo y los negros que trabajan para él, por ejemplo. Sin duda eso, no seguir las líneas de lo previsible, escribir sobre la realidad como es y no como nosotros nos la imaginamos hace que algunos consideren que sus historias no son africanas.

La última de las cuestiones que llama la atención sobre Wanner es su incómoda honestidad. Sus declaraciones pueden interpretarse como provocativas, cuando no dejan de ser desnuda sinceridad. Por ejemplo, cuando se refiere a estas cuestiones relacionadas con la escritura y pone en duda “las líneas raciales o de género que los escritores no pueden cruzar” y explica que ella, voluntariamente, ha decidido sobrepasarlas.

En la misma línea, hace unas semanas Wanner levantó algunas ampollas con la siguiente declaración en la web This Is Africa: “Estoy más emocionada si mis libros se pueden leer en Congo Brazzaville o Cabo Verde, de lo que estaría si estuviesen disponibles en Bélgica o Portugal”. Evidentemente estas confesiones tenían un contexto. Por un lado, esos comentarios en el que se cuestionaba su “africanidad” y, por otro, la reafirmación de que su público está en el continente. El contexto de las declaraciones decía que si sus libros eran traducidos prefería que llegase al resto del continente africano que a Europa. En todo caso, estaba muy presente el análisis sobre la industria editorial africana y sobre la necesidad de generar espacios, al estilo de premios, que animen la producción y la independencia cultural del continente.

Mengestu, la historia del contador de historias

Dinaw Mengestu. Foto: Slowking4 - Wikimedia Commons

Dinaw Mengestu. Foto: Slowking4 – Wikimedia Commons

¿Qué tenemos que pensar cuando un mentiroso nos dice que está mintiendo? ¿Es una mentira doble o es mentira que miente? Algo parecido pasa con el propio Dinaw Mengestu y con Jonas Woldemariam, el protagonista de su segunda novela El lugar del aire. Jonas pasa una parte de su vida inventando la vida de solicitantes de asilo. Adornando historias de vida para hacerlas más merecedoras del cobijo del gobierno. Jonas, en realidad, reescribe la vida de los demás en un intento por reescribir la suya.

Mengestu toca los temas inevitables en la novela de un escritor etíope afincado en Estados Unidos desde los dos años. Trata sobre el desarraigo, sobre las diferencias culturales, sobre la experiencia de la migración y, evidentemente, sobre la identidad. Jonas, el protagonista de El lugar del aire, es un joven que se divierte (y al mismo tiempo se enfada) explicando a sus interlocutores que es estadounidense, concretamente del Medio Oeste, y sobre todo cuando sus interlocutores insisten en preguntar de qué parte de África es. En realidad sus padres, que ocupan un lugar fundamental en la historia, llegaron a Estados Unidos procedentes de Etiopía y son los depositarios de una complicada historia tanto personal como familiar, pero él nunca ha vivido en el país del Cuerno de África.

Cubierta de la segunda novela de Dinaw Mengestu, "El lugar del aire", editada por Lumen.

Cubierta de la segunda novela de Dinaw Mengestu, “El lugar del aire”, editada por Lumen.

El relato de El lugar del aire, publicada en español por la editorial Lumen, mezcla tres historias. Por un lado, la de la relación de Jonas Woldemariam, el protagonista, nacido en Estados Unidos, pero de origen etíope, con su mujer Ángela; la de los padres Yosef y Mariam, inmigrantes etíopes; y la del propio Jonas en busca de la pista de sus progenitores. Las historias se entrelazan, se mezclan y se relacionan en una danza narrativa, que permite seguir los hilos sin problemas a pesar de que el novelista etíope rompe por completo la idea de la narración lineal.

Jonas soporta sobre sus espaldas, en realidad, silenciosamente, el peso de las historias pasadas y sufre las secuelas del dolor de las personas que le precedieron. Tiene una parte de su padre, un joven opositor que huyó de Etiopía amenazado por el autoritarismo y que no fue capaz de construir la vida que había soñado en Estados Unidos porque se quedó encerrado en el trauma de una huída encerrado en una caja, un hombre tan autoritario y violento con su madre como vulnerable. Al mismo tiempo, tiene una parte de su madre, la mujer que viajó a los Estados Unidos para encontrarse con el estudiante contestatario que había conocido años atrás y se encontró un hombre hermético y demolido. Una mujer que construía sus propias historias para llenar el vacío que le provocaba la frustración. Quizá la vocación cuentista de Jonas, su querencia por la recreación de historias, su tendencia al silencio, cuando no a la mentira, la haya heredado de su madre.

Y la relación de Jonas con Ángela tiene también mucho de la de sus padres, la de dos almas independientes que necesitan el calor y la valiente honestidad que la otra no les puede dar. Una relación que nace y crece en la ficción del interior de los dos protagonistas. Y en la que resuena el eco de las advertencias: “Antes de la boda su padre le había dicho que a los hombres como él se les daba mejor arar los campos como asnos que sacar adelante a una familia”. Las podía haber dicho Jonas, o las podía haber pronunciado Yosef dirigiéndose a su hijo, pero en realidad, son palabras que el abuelo del protagonista le había dicho a Mariam, en lo que parece un destino que recorre generaciones como una maldición.

El lugar del aire no pretende ser autobiográfico aunque los guiños de Mengestu hace le dan esa apariencia, el aspirante a escritor que se convierte en profesor, o el punto de partida en una ciudad del Medio Oeste, casualmente en Peoria, la misma localidad en la que creció Mengestu. Sin embargo, su experiencia personal seguramente le da una posibilidad para que en el relato aparezcan temas como la ficción del intercambio cultural o la hipocresía del país de las oportunidades; la experiencia de la migración, aunque no sea en carne propia; y la búsqueda de la identidad, un elemento que, por otro lado, ha colonizado las narraciones de los autores de origen africano que más proyección están teniendo en el mercado editorial internacional.

Esa búsqueda vertebra en buena medida, una parte importante de la historia, sobre todo, cuando Jonas trata de reconstruir el viaje que sus padres hicieron cuando se reencontraron en Estados Unidos. Jonas visita los mismo lugares que habían pisado sus progenitores buscando una huella de su identidad, intentando revivir las historias que ellos mismos vivieron o, al menos, imaginando esos episodios.  Esa búsqueda se hace más que evidente con la visita del protagonista a su madre. “Empecé a buscar atisbos de mis padres tal como debían de ser cuando recorrieron este paisaje por primera vez, cuando eran personas mucho mejores que las que yo había conocido. Sólo entonces comprendí la fuerza con que me había aferrado a ellos durante tantos años”, escribe Dinaw Mengestu.

“Algo alrededor de tu cuello”, de Chimamanda Adichie, o los relatos universales

Aula Wiriko

 

 

 

Curso Introducción a las expresiones artísticas y culturales del África al sur del Sahara

Por: Mercè García Santos

Chimamanda Ngozi Adichie. Fuente: Wed de New African Magazine.

Chimamanda Ngozi Adichie. Fuente: Wed de New African Magazine.

La lectura de “Algo alrededor de tu cuello” (2010) de Chimamanda Ngozi Adichie no te deja indiferente. Te acerca sinuosamente hacia la universalidad de los estados personales, de las emociones más primarias, de las situaciones vivenciales naturales pero también forzadas, y te abre los ojos a la cotidianidad de las mismas. Y te preguntas por qué has estado  creyendo durante tanto tiempo que una autora africana solamente puede, debe o sabe, escribir siempre sobre unos temas concretos. Y no es así. Adichie te acerca a hombres y mujeres (sobre todo a estas últimas) con historias próximas, con problemas parecidos a los nuestros, ordinarios, diarios, naturales. Si no me dicen que se trata de historias localizadas en Nigeria,  o en Estados Unidos, con personajes que tienen nombres africanos, dudo que hubiera caído en que los relatos estaban escritos por una autora africana. Y con eso me quedo, con que he descubierto la universalidad de sus relatos, o si queremos, la africanidad de nuestras vidas, puesto que son las mismas, o no son tan diferentes.

En los doce relatos que componen la obra encuentras las vivencias de Adichie, detectas cómo algunos de sus personajes ponen voz a su experiencia de la inmigración cuando ella misma se trasladó a Estados Unidos a estudiar. Vemos cómo parece ser siempre una misma voz, una mujer joven, nigeriana, que se va trasladando en cada relato, de un sitio a otro, ya sea en Lagos, o en Boston, que observa, que duda, a la que le cuesta decidir sobre su vida, a la que le afecta la visión que los demás tienen de ella, que muchas veces llega a ser paternalista. Y con esa prosa tan natural y sencilla, nos confirma que la gente, a pesar de las guerras y de los cambios, vive, quiere, sueña con un futuro mejor, y no solamente sufre o muere miserablemente.

En cada relato abundan los seres humanos que  se relacionan en acciones cotidianas; es fácil identificarse con ellos porque se trata de personajes reales, que aglutinan problemas, contradicciones, alegrías o tristezas y que, como no podría ser de otra manera, se debaten entre una decisión u otra para continuar con sus vidas. Unas vidas que discurren entre dos mundos, Nigeria y Estados Unidos, ya que la autora no puede alejarse de su vivencia. Dos mundos igual de repletos de dolorosas experiencias, como la del hermano encarcelado injustamente en “La celda uno”, o la de la esposa que por fin se muestra valiente y abandona un marido que la engaña en Nigeria en “De imitación”, o la de aquel matrimonio concertado que solamente puede traer desilusión en “Los concertadores de bodas”…

algo-alrededor-de-tu-cuello_250La mayoría de los personajes, dudan sobre su propia identidad, que se hace añicos por momentos, porque no tener un pasaporte o un visado, como en “La Embajada estadounidense”, les impide asentarse, anclarse, encontrarse entre tantas dudas y miedos. En ocasiones, la constante identitaria choca contra los prejuicios como en el caso de los personajes declarados homosexuales, que tienen que enfrentarse a la voz occidental que cuestiona dicha identidad por no corresponderse con la africana, que debería rezumar tribalidad, exotismo, tradición o primitivismo. Esta negación del derecho a la definición de la propia identidad es de tal brutalidad, que sorprende por la naturalidad con la que se expone.

Llama la atención como personajes tan alejados social y culturalmente, como las dos mujeres del relato “Una experiencia privada”, pueden compartir identidades similares, porque tienen en común conflictos o sentimientos como el dolor, la pérdida, la tristeza, el miedo, la muerte o la incomprensión. Adichie nos confirma que las personas, más allá del origen, no somos tan diferentes.

Los problemas con la identidad cultural se entrelazan con la identidad sexual para incrementar la confusión y el sufrimiento. Lo vemos en la historia que nos plantea “El lunes de la semana anterior”, donde una mujer se descubre enamorada de otra.  Pero parece ser que su condición de lesbiana no es comúnmente aceptada en su sociedad de origen. Es curioso que la protagonista de la historia se dé cuenta de su preferencia sexual en el momento que se encuentra en Estados Unidos, y no en África; pero en ningún momento se nos señala este hecho como el causante de su cambio de identidad, como si su incorporación a la sociedad occidental hubiera sido una mala influencia o hubiera provocado ese cambio. Sencillamente, Adichie plantea el conflicto, sin dar explicaciones sobre los causantes, como si su origen nigeriano fuera un simple detalle. Somos nosotros, en la distancia que establecemos con los personajes, los que nos preguntamos por qué este cambio se ha producido en América, y no en África.

En “Jumping Monkey Hill” veremos cómo la protagonista reafirma su homosexualidad en África, proclamando la necesidad de salir a la luz, de no mantenerse escondida por más tiempo, porque este mismo ya ha cambiado.

Y junto a estas reflexiones sobre la identidad personal y sexual, en esta misma historia, vale la pena destacar los prejuicios que se muestran contra la literatura africana, sobre los tópicos temáticos que la rodean y que, al fin y al cabo, la limitan. Es interesante destacar la reacción que el profesor inglés muestra al leer uno de los relatos que se escriben para el taller de escritura, y que versa sobre la confesión de la condición de lesbiana del personaje, etiquetándolo de poco africano, que no refleja África. ¿Qué África?, preguntará la protagonista, ¿la de aquí o la de allí?, refiriéndose a los africanos que inmigraron y que se encuentran esparcidos por medio mundo. En las palabras de Ujunwa, la protagonista, creemos ver la voz de Adichie.

Añadámosle otros dos temas confrontados: religiosidad y homosexualidad, magistralmente combinados en “El temblor”, donde se nos muestra cómo una persona homosexual puede ser perfectamente pía, devota y religiosa, y por lo tanto, igual de respetable que cualquier otra persona que no lo sea. Adichie querrá avisarnos de la necesidad también de separar religiosidad y sexualidad, para que ambas relaciones, la religiosa y la sexual, puedan desarrolarse con éxito. Y esta doble condición, deberá ser aceptada públicamente, para que estas personas puedan mostrarse a la sociedad tal como son, y no como la sociedad quiere que sean.

Más allá de que “Algo alrededor de tu cuello” sea el título de una de las historias, no es casual que se haya escogido como título global. Tampoco lo es que las últimas historias se titulen “Mañana está demasiado lejos” y “La Historiadora obstinada”, ya que esta última relata la historia de Nigeria a través de la historia de una mujer.  Podría parecer que el relato no sigue el hilo argumental del resto de las historias. Al contrario, sirve para localizar, para contextualizar, porque ¿qué es la historia sino la identidad de un pueblo y de sus habitantes? La historia se escribirá mañana también, aunque parezca lejana, y lo que nos rodea el cuello, no es más que esa identidad cultural que, como deducimos a veces nos ahoga. Adichie está reclamando aflojar esa soga que aprieta, esa identidad que parece ser inquebrantable e inamovible para, en definitiva, ser más felices con nosotros mismos y con los que nos rodean. Por esta razón,  Adichie es una autora reveladora y no por su condición de autora africana.

ADICHIE, Chimamanda Ngozi. Algo alrededor de tu cuello (The Thing around your neck). Barcelona : Mondadori, 2010.

 

Maurice Mbikayi: fascinación y estragos de la tecnología en África

Maurice Mbikayi, afincado en Ciudad del Cabo desde hace nueve años, tiene la capacidad de transportarnos de forma contundente a su Kinshasa natal. Si observamos en detalle, la reutilización del material tecnológico para componer sus obras, puede parecer una oda a las nuevas tecnologías, pero si hacemos un zoom out para ver la obra completa, vemos que esa aproximación tiene importantes matices. Enseguida vemos plasmados los efectos devastadores que el capitalismo ha causado en la República Democrática del Congo en particular y en el continente en general.

Sin título. De la serie "Notre peau", 2010

Sin título. De la serie “Notre peau”, 2010

Su formación en Diseño Gráfico y Comunicación Visual queda manifiesta en la estética de su obra, que logra expresar las graves consecuencias que tiene para la población de su país el feroz auge de las nuevas tecnologías y el adoctrinamiento capitalista “comprar-tirar-comprar” que impera en Occidente. Esto es aún más irónico, teniendo en cuenta que África, principal abastecedora de coltán —material necesario para la fabricación de tecnología—, es habitual receptora de la tecnología obsoleta de los llamados países desarrollados, que llega en forma de “generosas” donaciones para la causa. Estas contradicciones son respondidas en su obra “Notre peau” (Nuestra piel) que The Creative Exchange define de forma excelente:

Esa piel ofrece una metáfora de la respuesta africana al impacto que el capitalismo, tecnología y consumismo ha tenido en el continente. La piel es frágil y vulnerable a las agresiones, pero también increíblemente resistente, mostrando una enorme capacidad de regeneración y cicatrización. De forma similar, África y su gente han aprendido a resistir, adaptarse o amortiguar el daño que les han causado

Pero Maurice también nos plantea la cuestión de la identidad, planteada desde su vivencia y conocimiento del entorno en el que vive, en plena sociedad post-apartheid. Como activista cultural, crea, expone y enciende la mecha de los interrogantes. Después, el público tomamos el relevo, cuestionamos, interpretamos y juzgamos, intentando responder a esos interrogantes. Maurice no nos da respuestas, sino que nos presenta su realidad animándonos a buscarlas.

Hemos tenido la oportunidad de entrevistarle para que nos cuente más acerca de su obra y sobre el estado del arte y de la producción cultural en su país:

Dentro de las artes visuales ¿cuál es tu especialidad? Háblanos también sobre los materiales con los que trabajas… ¿son reciclados?

Mis especialidades son la escultura y el collage/pintura. Sí, son de material reciclado. Más concretamente piezas electrónicas inservibles de ordenadores que colecciono y transformo en arte. Yo prefiero trabajar con eso, ya que es un mensaje que transmito a propósito del impacto de la tecnología en general y de la tecnología digital especialmente, en nuestra sociedad moderna. Son a veces mensajes ambiguos que emergen en múltiples elementos subjetivos: tecnológicos, políticos, económicos, ambientales o ecológicos.

¿Cómo consideras que es la vida artística y cultural en Kinshasa?¿Hay oportunidades para desarrollar una carrera como artista?

antosocialnetworkI

Anti-Social Network I (2010)

Yo diría que Kinshasa, en comparación con Ciudad del Cabo avanza a paso lento todavía. Es extraño porque hace dos décadas y media, la vida artística y cultural en Kinshasa tenía un aspecto interesante y alentadora. Pero con la guerra en el Congo la gente tiene otras prioridades y el gobierno, con escasos recursos a menudo provenientes de los bancos internacionales, no cubre adecuadamente todas las necesidades artísticas y culturales, que a veces considera un lujo y por lo tanto no son una prioridad para él (el gobierno). Prefiere subvencionar otros sectores que considera prioritarios para la supervivencia de la población. Y es cierto, pero por desgracia , el arte y la cultura son aún poco comprendidos y mal gestionados.

Por lo tanto como resultado los artistas más combativos están recurriendo a los patrocinadores privados y extranjeros que con frecuencia capitalizan el acuerdo a sus intereses. Mientras el artista sea rentable…Los desafortunados artistas locales son abandonados sin protección de su país ni derechos de autor. Y ello en todas las disciplinas artísticas y culturales, incluyendo cine, música, teatro, artes visuales, etc .

Pero por otro lado sí hay un montón de oportunidades para desarrollar una carrera artística en el Congo. En artes visuales, por ejemplo, existen varios movimientos juveniles (la “nueva escuela”), y también artistas de la diáspora que  regresan a casa o locales que tienen la oportunidad de ir y volver, y traer “sangre fresca” al espacio congoleño en cuanto al arte contemporáneo. Una nueva visión con métodos más creativos y ambiciosos, incluso en lo planos económico y social: con los colectivos y las sinergias entre artistas, capacitación, programas de viajes para residencias y expos  que van por cuenta propia. Y los colectivos son tan patrocinados como los artistas. A diferencia de la “vieja escuela”, que se basan en métodos convencionales y conservadores y a veces no pagados por el Estado o las instituciones de arte.

En resumen , es posible siempre y cuando el estado cambie su mentalidad sobre ver el arte como mero entretenimiento y más bien remunere en condiciones a todos los artistas por sus esfuerzos. Concretamente, precio, derechos de autor reconocidos y pagados, concursos, becas, etc . Y ello figurando en el plan del gobierno sobre el arte y cultura. Y no sólo como un favor. Porque la cultura es el alma de una sociedad.

En Sudáfrica la identidad es una cuestión latente (etnia, lengua, origen, migración, etc.). ¿En qué dirección y cómo trabajas la cuestión de la identidad a través de tu obra?

La cuestión de la identidad es a veces un tipo de negociación diaria, disimulada para algunos extranjeros. Sobre todo para un país post-apartheid como este. Pero una gran parte es positiva. Yo lo explico de forma visual o performativa. Diría que reflejo mi sociedad inmediata, Sudáfrica, con sus cuestiones sociales e identitarias como dices. Sin olvidar la xenofobia. Podríamos deducir de ahí las tensiones socio-económicas del post-apartheid. Como artista yo abordo la cuestión con ironía, subversión y sobre todo humor, que es el mejor medio de información y educación.

Dicho esto, la identidad o la diversidad cultural es una riqueza, pero a veces puede convertirse en un objeto de rechazo y de distancia. Y mi arte se convierte en “un arma de defensa” para plantear esta cuestión identitaria.

Vemos en tu trabajo el uso constante de elementos relacionados con las nuevas tecnologías. De hecho, es un elemento muy presente y característico de tu obra. Ya conocemos las consecuencias del crecimiento de la tecnología, especialmente en algunas sociedades africanas. Una de las más graves viene dada por la extracción de recursos naturales y minerales, especialmente para la población de la República Democrática del Congo. Al mismo tiempo, las nuevas tecnologías tienen una parte positiva que permite la interconexión entre los países, sociedades e individuos y nuevas formas de compartir y difundir ideas y recursos en este mundo globalizado… Como activista cultural, ¿cómo trabajas estas contradicciones y tensiones y cómo las expresas mediante tu trabajo?

Sin título I, 2010

Sin título I, 2010

Tienes razón, las nuevas tecnologías tienen sus beneficios, así como sus consecuencias. Yo vengo de un país que provee el 80% del coltán a nivel internacional, por no hablar de otros recursos. En efecto, podríamos entender fácilmente una de las principales razones de las guerras incesantes en la parte oriental del Congo, para controlar la producción de coltán que hace maravillas en las nuevas tecnologías. Obviamente la política es un pulpo con tentáculos repugnantes. Pero yo no soy político, ¡por suerte! Por otro lado, como congoleño, estoy preocupado por el subdesarrollo tecnológico de un país tan rico y que ofrece tanto coltán a precio de sangre y de esclavitud infantil, a cambio de guerras y residuos tecnológicos.

El capitalismo es una máquina ineludible, no siempre negativa, pero el propio país no se aprovecha. Tengo una poderosa arma artística de información y de educación. Por consiguiente, mi trabajo se limita lanzar preguntas que le toca al público juzgar… Pero, por desgracia no tengo la capacidad de aportar soluciones. Y además de las imágenes hablan más que mil palabras.

Pero para resumir , diría que estoy más interesado en presentar una obra ambigua y sugestiva que permite al espectador a plantear sus propias preguntas, una especie de lenguaje indeterminado o continuo que expone la belleza, la fascinación y beneficios junto con los prejuicios y los estragos de la tecnología contemporánea.

Cuéntame más sobre tu proyecto performativo “Voices” . ¿Cuál era tu mensaje y cuál fue la reacción de la gente a tu paso?

“Voices ” se presentó a la bienal “Spier Contemporary 2010”  y fue aceptado. Trabajé con la colaboración de amigos artistas (Dominique Jossie y Paul Inga) para la filmación y sonido. Aprovecho esta oportunidad para darles las gracias.

De hecho, “Voices” es la voz de los diferentes grupos sociales, locales y extranjeros, sobre la cuestión de la identidad. Volvemos a la identidad una vez más… Por mi parte, me imaginaba voces que querían hablar en voz alta para ser escuchadas. Luego con la cuestión de la xenofobia, que era un fastidio para estas voces, pude combinar estas dos cuestiones para hacer una obra de arte. Yo pensaba en todos los extranjeros, africanos/negros, que están viviendo en Sudáfrica en un momento de xenofobia, entonces “vulnerable” era la palabra clave.

La obra es una metáfora, pensando en la vulnerabilidad/fragilidad como un instrumento de partida, que simbolicé mediante el vendaje, utilizado por los heridos, pero que también sirve para curar: la capacidad de una sociedad para destruir, pero también el espíritu para sanar. En otras palabras: se trata de la imagen de un hombre que emerge del pasado, inquietante, de crisis y guerras. Pero se hace un amigo, que es el caballo (símbolo de la fuerza) y entonces él entra en otro espacio tan perturbador como el anterior, que está representado por la mujer enmascarada. La gente a menudo se sorprendía al ver a un hombre herido a caballo, intentaban entenderlo, pero se convertía en cada vez más ambiguo. Y cuando cambié de lugar (de Ciudad del Cabo a Grahamstown) reacción emocional también era diferente. Por no hablar de los diferentes grupos raciales también reaccionan de manera diferente.

¡Muchas gracias Maurice!

“Voices”

Algunas imágenes de la obra de Maurice Mbikayi

 

Información recomendada:

 

 

Clickar imagen para ver VIDEO

El Peine Afro : 6000 años de cultura, política e identidad

Ilustración de Pamela Clarkson

Ilustración de Pamela Clarkson

El peine afro ha estado a menudo asociado a los 70. Accesorio del peinado que representaba los derechos civiles en una época importante como bien nos contaba Vanessa Anaya en su artículo El Afro, reivindicación de la identidad negra a principios de este año. Aproximadamente medio siglo atrás, no sólo el peinado, sino el peine afro, era un objeto de no sólo adorno sino un emblema político y firma de una identidad colectiva que manifestaba su rechazo a la opresión también. No fueron muy visibles en occidente antes de esta época, lo que ha llevado a pensar que su invención ronda este tiempo.

Clickar imagen para ver VIDEO

Clickar imagen para ver VIDEO

En este artículo os presentamos la mayor exposición dedicada al peine afro de todos los tiempos : Orígenes del peine afro. 6.000 años de cultura,politica e identidad’, comisariada por Sally-Ann Ashton y vigente hasta el próximo 3 de noviembre en el Fitzwilliam Museum de Cambridge, que se ha propuesto desmantelar este mito. El peine afro data de la época del antiguo Egipto y el más viejo de su colección tiene 5.500 años. De hecho los peines, en general forman parte de las herramientas más antiguas encontradas por arqueólogos, siempre presentes entre las más importantes herramientas de la civilización humana. Y siempre han tenido varios usos. Desde el aseo de la cabeza, al adorno (símbolo de jerarquía para los mayas), para poner el cabello en su lugar (o mantilla como lo haría la peineta en España) o incluso para fines musicales.

‘La exposición expresa la unidad de la arqueología y la antropología, donde el arte se encuentra con historias humanas personales , observando patrones de cambio y continuidad de esta tradición cultural vital’. (Sally-Ann Ashton, comisaria exposición).

Esta exposición multidisciplinar que conjuga arqueología, antropología, arte y sociología  lleva a cabo una investigación con una involucración popular comunitaria muy interesante alrededor de uno de los temas que más me fascinan de la antropología que es la carga simbólica de todas las cosas, haciendo que estas cobren un valor que trasciende el del propio objeto y su representación física. Si tomamos el cabello y el peine en este contexto como símbolo de cultura, identidad y política, ‘poner en su lugar’, ‘peinar’, ‘desenredar’ son metáforas extremadamente bellas.

‘El objeto es pensamiento solidificado’ – Claude Lévi – Strauss, antropólogo.

Digable Planets / Indra Ethnik

Digable Planets / Indra Ethnik

 

En muchas sociedades africanas, antiguas y modernas, el peine afro simboliza status, afiliación a un grupo, a creencias religiosas y está codificado en propiedades rituales. Las propias decoraciones de los peines tienen motivos que hacen referencia a la naturaleza y al mundo espiritual. En el siglo XX, los Afro Combs o Peines Afros han asumido un mensaje más amplio a nivel  político, tal vez sobre todo en forma de “peinepuño” patentado en America en 1976, que hace referencia al saludo del movimiento Black Power. Estos ideales se siguen haciendo eco en proyectos contemporáneos.

 

Fotografía de Andrew Esiebo

Fotografía de Andrew Esiebo

La exposición cuenta con más de 300 peines en préstamo de prestigiosos museos y  donaciones particulares. Todos ellos verdaderas obras de arte tallados en madera, marfil u otros materiales con diseños geométricos diminutos que llegan a incluir hasta pequeños cristales de colores. La exhibición cuenta también con fotografías, ilustraciones y esculturas que muestran una amplia variedad de peinados encontrados en África y alrededor del mundo y muestra cómo los peines se han utilizado desde la antigüedad. Una galería de interacción digital muestra proyecciones de historias personales acerca de los peines y tipo de cabello africano, así como la contribución que el estilo personal ha tenido que jugar en mantener y expresar identidad cultural.

Peines Akan , Ghana.

Peines Akan , Ghana.

La muestra que tuvo lugar paralelamente en el Museo de Arqueología y Antropología de la misma ciudad (en esta ubicación ya finalizada) optó por acercar la historia al presente mediante tres instalaciones de arte contemporáneo conectadas sobre cultura del pelo afro, estilo y política del artista y escritor Michael McMillan. Las instalaciones mostraban el desarrollo de la industria globalizada del pelo afro, la politización y la popularización de los afros y rastas y el nacimiento del ” Salon Cottage ‘ en el hogar, tienda/salón de peluquería. Las instalaciones se completaban con una proyección que mostraban diferentes manos peinando y una serie de fragmentos de audio, que se podían escuchar sentado bajo un secador de salón de belleza.

'South African Township Barbershops & Salons ' Libro de fotografía de Simon Weller.

‘South African Township Barbershops & Salons ‘ Libro de fotografía de Simon Weller.

Afro Hairstyle IX Competition en Cali, Colombia 2013.

Afro Hairstyle IX Competition en Cali, Colombia 2013.

Una de las muestras más importantes de la exposición fue la de los peines con historias perdidas. No tienen historia porque nunca se registraron en el momento. Con suficientes contribuciones del público podemos crear un archivo importante que refleje una parte única de nuestra cultura global en la actualidad y seguir la historia para futuras generaciones.’ —manifiesta Ashton—. Así que la exposición no acaba aquí. Viene con un proyecto en curso que se propone trazar una cartografía de la historia y significado de este objeto icónico en sus 6000 años de historia en África y a través de su resurgimiento en la diaspora de América, Gran Bretaña y el Caribe, creando un sitio interactivo junto a todos los testimonios posibles. Testimonios animados a contribuir con historias personales tanto a la exposición como a este relevante archivo histórico único : ORIGINS OF THE AFRO COMB.

Origins of the AfroComb Project

Origins of the AfroComb Project

Fuera de la muestra del museo, el proyecto se retroalimenta poniendo a nuestro alcance un espacio virtual con un paseo por la historia del peine afro, desde un timeline y mapa de sus orígenes, hasta una videoteca, audioteca, foro, blog, galería de imágenes… y toda una comunidad unida en la investigación. Las contribuciones del público en la ampliación de historias son y serán bienvenidas a través de esta página web

Fotografía Okhai Ojeikere

Fotografía Okhai Ojeikere

El lenguaje del pelo en el antiguo Egipto

El lenguaje del pelo en el antiguo Egipto

 

Cuatro de las principales líneas de investigación propia de Ashton se reflejan en esta exposición y proyecto: conservación de museos, egiptología, trabajo de campo antropológico en Jamaica y el liderazgo de un proyecto innovador de las prisiones a largo plazo a través de Inglaterra, la enseñanza de la historia negra y al mismo tiempo estudiar el impacto del encarcelamiento en el pelo.

 

Si te interesan los próximos capítulos de esta liberación, estás invitado y a un solo click de formar parte de la historia.

Origins of the Afro Comb Project Cambridge 2013

Origins of the Afro Comb Project Cambridge 2013

 


Otras fuentes:

Jung, C. El hombre y sus símbolos. Barcelona: Paidos, 1964.

Douglas,M. Símbolos naturales: exploraciones en cosmología. Madrid: Alianza, 1978.

Lévi-Strauss,C. El pensamiento salvaje. México,D.F; Buenos Aires: Fondo de Cultura Económica, 1964.

Sahlins,M.D.Cultura y razón práctica.Barcelona:Gedisa,1988.

Sperber,D. El simbolismo en general. Barcelona: Promoción cultural, 1978.

Naval y Ayerbe, F. Arqueología y bellas artes, Madrid 1922.

http://www.cam.ac.uk/

Chimamanda Adichie, el peligro de una sola identidad

Chimamanda Ngozi Adichie. Fuente: http://dynamicafrica.tumblr.com/

Chimamanda Ngozi Adichie. Fuente: http://dynamicafrica.tumblr.com/

Desafortunadamente Chimamanda Ngozi Adichie no ha conseguido su objetivo en su tercera novela Americanah. Sí, se trata de aquella autora nigeriana, más conocida por el memorable discurso en TED sobre El peligro de una sola historia (del que ya se ha hablado en Wiriko) que por obras antológicas como Medio sol amarillo. Pues a pesar de la espectación despertada por Americanah, la novela parece un fiasco. Al menos si tenemos en cuenta el objetivo planteado por la propia autora en una entrevista publicada hace sólo un par de días en The Guardian. En ella Adichie confesaba que la novela pretendía ser una “historia de amor a la antigua usanza”… “Desgraciadamente” Americanah es, como era previsible, más, mucho más que una simple historia de amor. “Afrotunadamente” en aquella respuesta Adichie hacía gala del mismo tono inicisivo e irónico que destila en sus obras de ficción. Así que es evidente que cuando un autor realiza un ejercicio como el de la nigeriana en su última novela, diga lo que diga, no pretende hacer “sólo” una historia de amor.

Chimamanda Adichie se dio a conocer para el gran público a través de aquel discurso de TED que quién más y quién menos ha encontrado oportuno compartir en Facebook y que se ha convertido en una referencia para comentar en diferentes foros. En todo caso, la nigeriana era ya una autora de referencia y ampliamente premiada en el mundo de la literatura anglófona. Al margen de la popularidad, uno de los principales valores de esta novelista es un estilo narrativo particular que combina la capacidad para enganchar a través una prosa agradable, entrañable y atractiva la profundidad de un mensaje con un indudable contenido pedagógico. Uno de los elementos más atractivos del discurso de TED era que Adichie parecía que estaba contando un cuento tierno sin molestar a nadie mientras transmitía una reclamación radicalmente reivindicativa. No son características exclusivas de aquella intervención que ha quedado para la posteridad, sino que se tratan de los rasgos más propios de la forma de narrar de Adichie.

Cubierta de la nueva novela de Adichie.

Cubierta de la nueva novela de Adichie.

En Americanah la novelista nigeriana se atreve con la mayor parte de los temas fundamentales de la literatura universal desde un enfoque africano sin complejos. La tan traída y llevada historia de amor, es realidad el hilo conductor de la novela, seguramente, ese cebo (sin connotaciones negativas) que hace que el resto de temas, mucho más espinosos sean digeridos por el lector como si se tratase de una suave papilla. Adichie cuenta la historia de dos jóvenes nigerianos que inician un romance durante sus primeros años en el país africano. Llegado un momento, ambos protagonistas consideran necesario abandonar el país. Ella viajará a EE.UU. A él le habría gustado seguirla, pero en un mundo convulso de pronto se encuentra en Londres. Ella irá despertando a la vida, descubriendo, experimentando en un contexto de éxito personal y profesional, con los inconvenientes de ese crecimiento vital. Él, sin embargo, tendrá que desenvolverse en medio de la clandestinidad provocada por los problemas administrativos.

Quince años después de haber abandonado el país, los apasionados jóvenes se reencuentran de nuevo en Nigeria, pero el tiempo no ha pasado en vano, las cosas no son exactamente iguales a cómo las dejaron. La protagonista se ha convertido precisamente en una “americanah” el apodo que se emplea en el país africano para referirse a los que retornan de los EE.UU. para ridiculizar sus nuevas costumbres. Ella, sin embargo, no ha renunciado a su identidad africana durante su ausencia. Es más su proceso de crecimiento personal va afianzando sus orígenes. Es desde la distancia cuando más se convence de la importancia de sus raíces.

Así, la autora nigeriana hace frente a un proceso cotidiano para muchos, muchísimos africanos en la diáspora, el de la construcción de su identidad. La importancia de las cuestiones raciales son presentadas, por Adichie también de la manera más natural, desde las relaciones que la protagonista mantiene con hombres blancos y negros durante su periodo estadounidense, hasta elementos que pueden parecer tan banales como el orgullo por su cabello, pasando por el hecho de tener que hacer frente a los tópicos sobre los africanos (ya sean los más idílicos y los más negativos). El mito del regreso es también fundamental en esta obra y, sobre todo, en contraposición a lo que el retornado realmente se encuentra a su vuelta.

En su estilo narrativo, Adichie rompe también otros lugares comunes o, cuando menos, recurrentes en la literatura africana. Frente a los tipos de mujeres sufridoras, abnegadas y, a menudo, desgraciadas que nos encontramos a menudo en las novelas africanas, la escritora nigeriana construye un personaje femenino que vive con alegría y una cierta despreocupación. Aquí, en una descripción de este tipo, el problema es siempre el de las connotaciones de los adjetivos, pero la protagonista de Americanah vive con naturalidad la evolución vital de una joven que se enfrenta a un mundo nuevo y lleno de contradicciones pero también de oportunidades de descubrir. Sin olvidar que la protagonista es una mujer de éxito, un éxito propio, absolutamente independiente, sin estar sujeto al devenir de ningún hombre.

Tanto un tipo como otro de personaje femenino son igualmente verosímiles y realistas. Adichie muestra en este sentido el amplio abanico de posibilidades. La frescura le permite establecer críticas tanto a la cultura occidental como a la nigeriana huyendo de una simplicidad y un maniqueísmo que a priori podrían resultar mucho más atractivos (por fáciles de entender). La autora nigeriana solventa esta complejidad, de la manera más efectiva posible: al fin y al cabo todos sabemos que la vida es complicada así que nada mejor que contarla de la forma más sencilla posible, con naturalidad.

Ecos de África: Identidades y tendencias cosmopolitas

Kezia Frederick y Namsa Leuba.

La moda etnochic crece como la espuma. Ya son varias ciudades dentro y fuera del continente europeo  las que se suman al oleaje de organizar ‘African’ o ‘Ethno’ Fashion Weeks /Weekends al ver ahí un mercado en auge. Si bien en París, Labo Ethnik cuenta ya con 6 ediciones organizadas por Yvette Tai siendo una de las ciudades con mayor trayectoria, le han seguido en 2012 Ethno Tendance Fashion Weekend Brussels organizado por la también diseñadora Cerina de Rosen, en 2011 Africa Fashion Week London organizado por Ronke Ademiluyi y Black Fashion Week Paris organizado por la también diseñadora senegalesa Adama Paris (Adama Ndiaye), y lo harán este año 2013 Africa Fashion Week Amsterdam y Black Fashion Week Montreal (con la misma organización de las dos últimas mencionadas respectivamente) entre muchas otras. Poco a poco y paralelamente, también aparecen todo tipo de subsectores especializados como por ejemplo editoriales o portales de shopping online. Cosa que no ha pasado desapercibida a grandes cadenas como H&M (Suecia), e Inditex (ES), operando con Zara, Pull&Bear, Stradivarius y Bershka entre otras, a la hora de incluir estampados étnicos en sus colecciones a pesar de que el término ético en sus producciones quede en segundo plano . Si bien otras, se especializaron en esta tendencia desde hace mucho más tiempo como Urban Outfitters (US) operando con Anthropologie y Free People, o Rapsodia (Argentina).

Bodymap, London 1982.

Dentro del universo de influencia étnica en general tambien hay grandes diseñadores que lo trabajan desde hace tiempo como Bodymap (1982), Sass & Bide (1999) o Ingrid Fey (2009) cuyo estilismo ha protagonizado muchas imágenes de la conocida cantante Ebony Bones, entre muchas otras. Además de las grandes marcas que han incluido esta idea en sus colecciones como Kenzo, Issey Miyake, Givenchy , Jenny Kee, Jean Paul Gaultier o Burberrys aunque éstas últimas lo hayan hecho por motivos muys distintos como mencionábamos en el primer párrafo, por no mencionar a Benetton, tan veterana en el ‘espíritu’ de su marketing, y tan hipócrita después de expropiar a multitud de comunidades de sus tierras en Sudamérica para expander sus fábricas.

Me sumergí en este mundo en abril de 2012 como diseñadora, y he tenido el placer de ser la primera española en salones internacionales de arte y diseño étnico que parecen ser por ahora los pocos escenarios donde se dan cita creadores e interesados en este campo tan específico y todavía desconocido para muchos (un campo todavía desértico en España). Un término, en mi opinión de doble filo, ya que por un lado une por primera vez y positivamente el concepto étnico al empoderamiento como objetivo y definición per se, pero que por otro hace confundir negativamente en la organización de muchos de estos salones lo ‘chic’ versus lo ‘elitista’. Siendo fácil caer en la contradicción y la doble moral entre la concepción y definición de algunos de ellos con la propuesta final.

Respecto al término afropean, nace para describir la influencia transcultural bien de personas de origen mixto o de personas pertenecientes a la diáspora africana residentes en Europa. La primera vez que se utilizó fue por David Byrne para describir a la artista belga de origen congolés Zap Mama y después popularizado por el dúo de hermanas afro-francés Les Nubians.

Zap Mama, 1989.

 

Sin duda, la música negra ha sido referente también en cuanto a esta estética por lo que hace sentido que la adopten los que siguen la cultura sin entender de razas. Quizás simplemente una disciplina artística donde el término sin nomenclatura ya se habia manifestado previamente creando progresivamente tendencia como ha hecho siempre.

Esta moda ha nacido en las ciudades europeas donde hay mayor diáspora africana en Europa ,París y Londres, donde personas nacidas en Europa de familia africana sienten la necesidad de casar en este caso su ‘doble’ identidad. Apareciendo así, la idea de utilizar tejidos africanos tradicionales con patronaje occidental.

Diseñadora de moda francesa cuyo origen se encuentra en las Islas Comores (África), Sakina M’sa. Fotografiada por Arthur Deloye. Una cara afroasiática heredada de la historia de su archipiélago de origen , con Indonesia.

Sakina M’sa fotografiada por Arthur Deloye. Una cara afroasiática heredada de la historia de su archipiélago de origen (Islas Comores en Africa) con Indonesia.

Un fenómeno absolutamente relacionado con esta migración y estas nuevas identidades que surgen de ella tanto como “hijos y nietos de” o, como habitantes de la ciudad que estando o sin estar relacionados en sus generaciones más directas con las migraciones, crecen en este ambiente cosmopolita e influencia ahora tambien digital de otras culturas. En este caso, el resultado del proceso de globalización no sería una homogeneización de la cultura sino que debemos hablar de procesos de hibridación que han ido siempre naturalmente intrínsecos a la condicion migratoria del ser humano a  lo largo de la historia y del contacto del que son fruto todas las culturas y personas. Proyectos como Afropean están en curso donde el británico de descendencia africana Johny Pitts se propone investigar, explorar y celebrar la interacción social, cultural y estética de la cultura afroeuropea en el arte y la vida a través de la mirada del postcolonialismo.

Los elementos clave de esta tendencia serian la expresión de estas nuevas identidades y también de orgullo de la misma frente al rechazo social que respira la historia frente a todo lo que no sea caucásico sin olvidar el valor simbólico y social que pueden aportar a la sociedad iniciativas y proyectos creativos que trabajan en este caso con tejidos como herramientas de empoderamiento, visibilidad y cambio. Trabajando no sólo el concepto étnico sino también el ético, el punto que encuentro más interesante dentro de este mundo y que personalmente me empuja a trabajar en mi propia marca Totem Taboo. Lejos de la frivolidad ,superficialidad y elitismo del mundo de la moda en sí mismo desde el que se pueden ver comprometidas y seducidas otras personas.

TOTEM TABOO

Funktopia, Totem Taboo 2014.

Si tuviera que hacer un top 10 dentro de la escena del arte y diseño en la moda afropean señalaría a Kezia Frederick (Inglaterra), a Namsa Leuba (Suiza) o a Stella Jean (Italia-Haití) entre muchos otras. Todas, artistas desde diferentes disciplinas, pertenecientes a la diáspora africana.

‘”I am half Italian and half Haitian – Haiti is the First Free Black Republic. That’s why I have decided to melt the European striped shirt (colonialist side) with the wax fabrics – but in a 60s style. This collection reflects me completely.” Stella Jean

 

Pero también destacaría a la francesa Toubab Paris, a las americanas Mara Hoffman y Boxing Kitten como parte de las más consolidadas, y dentro de las más emergentes a la alemana Nyah und Ich, a la inglesa Bombe Surprise, o a la australiana Kazz the Spazz.

Toubab Paris / Boxing Kitten / Bombe Surprise / Mara Hoffman

Toubab Paris / Boxing Kitten / Bombe Surprise / Mara Hoffman

Todas ellas artistas/diseñadoras blancas, grandes enamoradas del continente madre, pertenecientes diría yo, a otra clase de diáspora, la que por lugar de residencia, condición  humana, consumo cultural y convicciones politicas está en contacto directo con ella.

Y que teniendo o sin tener una historia personal familiar directa relacionada a nuestras espaldas, no olvidamos que todos tenemos los mismos ancestros y entendemos el concepto de identidad como algo relacionado con la experiencia no con la raza. Mujeres que proliferan no sólo en el campo del diseño sino en el editorial escribiendo libros como ‘Afro, a celebration’ de Katell Pouliquen, ‘New African Fashion’ de Helen Jennings  o sin ir más lejos, los mismos emprendedores de Wiriko, portal de arte contemporáneo africano donde se publica este artículo.

Helen Jennings / Katell Pouliquen /Jacqueline Shaw

Helen Jennings / Katell Pouliquen /Jacqueline Shaw

 

Por lo que el aspecto más importante a destacar es que la influencia del continente negro, entre otros, no deja de hacerse eco, creciendo y construyendo en Occidente un nuevo imaginario sobre la belleza. En este caso, lo ‘black’ se reivindica dentro y fuera de la comunidad negra, más ‘beautiful’ que nunca.