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África brilla en Rotterdam

Artículo publicado gracias a la colaboración con Awotele.

Del 24 de enero al 4 de febrero de 2018, se celebró la 47ª edición del Festival Internacional de Cine de Rotterdam (IFFR), el festival de cine más grande de los Países Bajos. En esta ocasión, la directora y comisaria Tessa Boerman recibió el encargo de organizar el evento Pan-African Cinema Today (PACT) que reunió a profesionales de África y la Diáspora.

Durante la jornada tuvo lugar una clase magistral del cineasta etíope Haile Gerima, profesor de cine y reconocido miembro de L.A. Rebellion (junto a Julie Dash, Charles Burnett y Larry Clark) y autor de los brillantes trabajos Hour Glass (1972)Child of Resistance (1972)Bush Mama (1976), Wilmington (1978)Ashes and Embers (1982)After Winter: Sterling Brown (1985)Sankofa (1993)Imperfect Journey (1994)Adwa – An African Victory (1999)Teza (2008).

El día 28 de febrero tuvo lugar una mesa sobre panafricanismo aderezada por los miembros del colectivo keniano The Nest (integrado por Jim Chuchu, George Gachara o Njoki Ngumi) y en presencia de realizadores como el mencionado GerimaLuis Mesías (autor del documental W.E.B. Du Bois – A Biography in Four Voices), Shirikiana Aina (directora del documental Footprints of Pan Africanism), Ford Morrison (director de The Foreigner’s Home un documental sobre Toni Morrison, la escritora estadounidense, ganadora del Pulitzer en 1988 y del Nobel de Literatura en 1993), Rosine Mbakam (directora del documental Les deux visages d’une femme Bamiléké), Jon Goff (especialista del National Museum of African American History and Culture de Washington) y la batería del inconfundible talento del freejazz Milford Graves (quien aparece en el documental Milford Grave Full Mantis, de Ake Meginsky). 

La jornada del 29 de febrero estuvo dedicada al futuro de la distribución de películas en el programa de conferencias profesionales Reality Check. Moderado por Wendy Mitchell (BFI, Londres), el día se centró en la atracción de nuevos públicos con contribuciones de Gaylene Gould (BFI, Reino Unido), Nadia Denton (comisaria, Reino Unido), George Gachara (productor, Kenia) y Haile Gerima (director, Etiopía). De hecho, a lo largo del día, cuatro grupos de trabajo discutieron diferentes temas como la diversidad en las audiencias, el acceso al contenido y su diversidad, así como la distribución panafricana. Este grupo estuvo formado por Munya Chidzonga (director, Zimbabue), Claire Diao (crítica de cine y distribuidora, Francia / Burkina Faso), Philip Hoffman (comercial, Alemania), Planta van Hulsen (productor, Países Bajos), Noel Kasyoka (director, Kenia), Pedro Pimenta (productor, Mozambique) y Victoria Thomas (director, Reino Unido).

Mientras, en el CineMart, el mercado de la coproducción, fue bienvenida la presencia de Luck Razanajaona (Madagascar) y sus productores de Wet Films (Francia) que buscaban 500.000€ para su largometraje Disco Africa, el único proyecto africano de esta selección apoyado por el Luxor African Film Festival, el Francophone Images Fund y la Reunion Film Commission. Razanajaona también se ha beneficiado de una residencia de escritura en Sudáfrica (Realness) y Reunión en los últimos años.

El realizador belga Marc-Henri Wahlberg, que fue conocido por el largometraje Kinshasa Kids, vuelve a las carreteras de la República Democrática de Congo con la propuesta de realidad virtual Kinshasa Now – Being a Shégué seleccionada para IFFR PRO x VR, que ofrece una inmersión en la vida de un “niño hechicero”. Después de haber recaudado 600.000€, el cineasta está buscando 230.000€ más con socios internacionales para completar su presupuesto.

Finalmente, aunque la mayoría de la selección de películas de África se han presentado tristemente fuera de competición en la sección PACT, las producciones que han competido han sido las siguientes: por Egipto, Poisonous Roses, de Ahmed Fawzi Saleh y The New World, Episode One, de Ghalia Elsrakbi y Lauren Alexander; y por Marruecos, Tree Identification for Beginners, de Yto Barrada, The Tree, de Cheikh Mohamed Homa y el largometraje Razzia, de Nabil Ayouch.

El director keniano Jim Chuchu participó como jurado en la sección Ammodo Tiger Short Competition, donde han competido 22 cortometrajes de todo el mundo optando a tres premios de 5.000€ cada uno. 

 

Traducción: Sebastián Ruiz-Cabrera

Historias (completas) de nuestras vidas

the nest copia

Existe la opción de evitar. Aunque también la opción de la negación supone una batalla interna que se sostiene entre el ego y las construcciones sociales y culturales y, generalmente, suele ganar la segunda. De manera que, la negación camina por un estadio abarrotado de ignorancia que se desintegra en soledad y rencor. La opción de evitar, lejos de enfrentar la realidad, deja el encuentro para más adelante con una empresa cargada de prejuicios y, sobre todo, ¿miedos? ¿A qué? ¿A ser lo que otros mantienen que es lo “natural”? El director Jim Chuchu y su colectivo de artistas The Nest (el nido) optaron por la vía del sentido común: grabar diversas historias que reflejaran la realidad del LGTBI en Kenia. La voz, a sus protagonistas.

Historias de nuestras vidas, 2015 (Stories of our lives) es una mezcolanza de crónica periodística, protesta política y una arquitectura visual premeditada y preciosista. Una antología de cinco minidramas sobre el colectivo LGTBI en Nairobi, y la zona rural. La provocación del grupo de artistas tuvo consecuencias severas en muchos de sus miembros que, a día de hoy, prefieren ocultar su identidad para evitar una posible persecución bajo las leyes draconianas y anti homosexuales de Kenia. El productor ejecutivo del proyecto George Gachara llegó a ser detenido brevemente durante la filmación en 2014.

Historias de nuestras vidas sigue estando prohibida en Kenia, a pesar de recoger elogios y premios en diversos festivales internacionales, uno de los últimos fue el del Festival de cine africano celebrado en Londres (Film Africa) el pasado noviembre. Los cinco dramas, lejos de reducirse a historias íntimas, aportan un contexto político más amplio al incluir fragmentos de imágenes de noticias reales. En 2012, un obispo anglicano en Mombasa arengaba a los medios subrayando que los homosexuales y lesbianas eran una amenaza mayor que los terroristas. Otro fogonazo es la noticia de que en 2014 hubo un intento de aprobar una ley en la que las personas LGTBI podían ser lapidadas. Fracasó. Pero hoy, las relaciones del mismo sexo siguen siendo un delito con pena de prisión.

Teniendo en cuenta este contexto, se podría haber esperado que el trabajo del joven director Jim Chuchu fuera una película cargada de mensajes de aversión, píldoras ácidas o, al menos, 60 minutos de defensa explícita del colectivo LGTBI. Pero no es así. Con una sola cámara digital a lo largo de varios meses, y con un aspecto monocromático luminoso y pulido hábilmente en el proceso de edición, Chuchu desafía a todos con su presupuesto de 15.000 dólares. La música, compuesta por el propio director, es ambiental y sensual. Y las historias no enfatizan en narrativas patologizadas por parte de las oenegés. En su lugar, durante una hora, la película cubre un amplio espectro de experiencias que caminan de la tragedia a la comedia, del amor no correspondido a la dicha romántica desafiante.

“Athman”. La historia de un trabajador de granja rural que está enamorado en secreto de su compañero de trabajo. 

“Athman”. La historia de un trabajador de granja rural que está enamorado en secreto de su compañero de trabajo.

Historias de nuestras vidas comenzó como un proyecto de documentación de estudios de casos reales que Chuchu y su equipo convirtieron luego en viñetas dramáticas comprimidas en más o menos 12 minutos. La más agridulce es la historia titulada “Athman”. Trata sobre un trabajador de granja rural que está enamorado en secreto de su compañero de trabajo. Una confesión tensa de deseo reprimido que tiene un desenlace naturalizado: el desconcierto antes que la hostilidad. El capítulo más abiertamente sexual es “Duet”, acerca de un investigador keniano que en un viaje de negocios al Reino Unido tiene una cita en un hotel. Su encuentro en la habitación progresa desde una discusión cómicamente torpe de las diferencias culturales y raciales hasta desembocar en masajes eróticos.

Las categorías de orientación social e identificación de género producen discriminación en muchos países. Existen 118 estados que entienden como legal las relaciones no heterosexuales, es decir, un 60 por ciento de las Naciones Unidas. En el plano opuesto, encontraríamos a 78 estados que entienden que es ilegal; los criminalizan, y 37 de ellos, se encontrarían en África. Más allá de las causalidades y las respuestas desde el activismo Historias de nuestras vidas nos interpela en la gran pantalla con cinco historias diferentes, únicas y comunes. Historias de vidas. De seres semejantes. Historias sobre nosotros y nosotras.

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