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Freak de l’Afrique: el afrohouse que emerge de Berlín

Freak de l’Afrique es un grupo de DJs y productores que quieren llevar el lado moderno de la música africana a los clubes de la escena de clubes europeos”. Así se define DJ Wallizz, uno de los integrantes del colectivo.

En efecto, Freak de l’Afrique colocó a Berlín en el mapa internacional de Afrobeats & Afrohouse. con sus fiestas mensuales como “The Afro House Experience”, “Bantu’s Diary” o “Black Paper”. DJ Wallizz (Angola) y DJ Nomi (Ghana) de Berlín crearon una propuesta nocturna que se centra en los sonidos de los clubs que emergen de África y que redefinen el sonido club de la capital. “En Berlín, tenemos una gran noche Afrohouse llamada RISE que se celebra una vez al mes en el club Watergate, que es conocida por albergar a los nombres más importantes en la escena global de House & Techno”,

La conexión Berlín-Luanda está siempre presente: “uno de los miembros de nuestro equipo es de Angola, por lo que siempre tuvimos una conexión cercana con ese país. Además, somos grandes fans del kuduro y el afrohouse angoleño. Son algunos de los estilos más poderosos de la música africana y funcionan especialmente bien con el público europeo, ya que combinan perfectamente los ritmos eléctricos con los patrones de percusión africanos”, explican desde el colectivo. ¿Y cuál es la situación del afrohouse fuera del continente? ¿Se está expandiendo la escena? El dúo lo tiene claro: “La escena del Afrohouse ha aumentado mucho en los últimos años. Artistas africanos como Black Coffee, Shimza o Djeff están recorriendo el mundo y, al mismo tiempo, muchos productores europeos están lanzando canciones de Afrohouse”. Y añade: “En general, tanto en Europa como en África el público está sorprendido de que toquemos una gran variedad de sonidos africanos. Esto se debe a que en nuestras fiestas en Berlín tenemos un público muy diverso al que le gusta diferentes estilos de música. Así que tenemos que tocar todo, desde los populares éxitos de Naija, hasta Gqom, Coupé Décalé, entre otros”.

Pero además de ser especialistas en montar grandes fiestas en la capital alemana, Wallizz y Nomi decidieron comenzar su propio proyecto que llamaron Freak de l’Afrique, en el que empezaron a difundir sus propias producciones influenciadas por el afrobeats —estilo musical diferente del “afrobeat” nigeriano—, el Afrohouse angoleño y Gqom sudafricano.

Los patrones percusivos africanos son básicamente la base de todas nuestras producciones. Como todos tenemos raíces africanas, crecimos con los sonidos tradicionales africanos y hoy en día los combinamos con los estilos Hip Hop, Dancehall y House”. Publicaron su single debut que se llama “Mama Eh” con remixes de Jowaa y X Trio. Y más recientemente, “Akom” acompañados de Gafacci y DJ Satelite. Cambel y Wallizz viajan regularmente a Luanda, la capital mundial del Afrohouse donde grabaron el videoclip de “Mamá eh” junto con grupos de danza local.

 

Tras pasar por Madrid para celebrar el Día de África en un concierto organizado por Moto Kiatu, con los que compartirán escenario, los proyectos que tienen a la vista son muchos: “en junio, invitaremos a DJs y artistas internacionales a Berlín para el Carnival of Cultures, que es nuestro punto clave del año. Después nos iremos a tocar al este de África y tenemos previsto lanzar algunas canciones de algunos artistas africanos muy conocidos.”

Escucha a Freak de l’Afrique

¿Quieres descubrir este grupo y celebrar el Día de África en Madrid? ¡Compra tus entradas con consumición para este viernes 24 de mayo!

 

Las divas del kuduro se abren paso en la batida

6ª Edición del Curso Introducción a las expresiones artísticas y culturales del África al sur del Sahara

Por Elisenda Pallarés Piquer

“Una celebración de la supervivencia y, por lo tanto, de la vida”, así define la historiadora Marisa Moorman al género musical que arrasa en Angola y es todo un fenómeno en la cultura contemporánea que ha traspasado las fronteras del continente africano: el kuduro. Este estilo musical electrónico surge en los años 90 en los barrios más desfavorecidos de Luanda, llamados musseques, y se expande como la pólvora gracias a los taxis populares. Indisociable a la danza, se caracteriza por movimientos frenéticos de todo el cuerpo muy expresivos.

Es un arte de postguerra que denuncia en sus primeras letras situaciones de pobreza y violencia. El kuduro es a su vez un signo de identidad de los angoleños y de pertenencia a su barrio y de modernidad a la vez. En sus letras utilizan el portugués mezclado con lenguas nacionales como el kimbundu, como símbolo de respeto a sus tradiciones. Para el kudurista su barrio es muy importante, a menudo las bandas de kuduro se ponen el nombre de su gueto y protagonizan disputas con otros grupos de otros barrios en videoclips grabados en sus calles. Y sin embargo, es un fenómeno de masas en otros países también de Occidente y América. Se asemeja a otras  músicas electrónicas mainstream como pueda ser el house. Sus cantantes más conocidos suelen ser chicos jóvenes con una apariencia urbana que muestran el uso de las nueva tecnologías.

El kuduro es bailado por niños y adultos, hombres y mujeres de distintas clases sociales. Si bien el los videoclips siempre han aparecido hombres y mujeres, los primeros grupos que popularizaron el género, como Batida, Tony Amado o el colectivo Os Kuduristas, estaban compuestos por hombres. La cantante Dama Linda apunta como punto de inflexión la irrupción de su colega Fofando. Cantantes como ellas habían sido parte del cuerpo de baile de grupos masculinos, pero cuando Fofando “explotó” comenzaron a abrirse paso como protagonistas. “Si ella podía, nosotras también”, afirma la cantante en una entrevista con la académica Debora Costa de Faria. “Las mujeres vamos a controlar el mercado del kuduro”, asegura Dama Linda en el documental dedicado a Angora de Afripedia.

Algunas kuduristas han alcanzado una gran fama en los últimos años. Algunas de ellas se baten con otros artistas en sus videoclips o se unen para producir temas conjuntos. En el año 2015 las artistas Noite e dia, Fofandó, Própria Lixa (fallecida poco después), Cesaltina the Brilho y la transexual Titica juntaron sus voces en la canción para grabar en el álbum Divas do Kuduro. La artista Noite e dia ha lanzado recientemente con éxito temas como Le avança o Abre o livro, donde reflexiona sobre los conflictos que existen en el género musical. En el año 2017 fue reconocida como la mejor cantante de kuduro del año en Rio de Janeiro.

Tititca, la artista transgenero más reconocida de Angola.

Pero si hay una artista que triunfa en este momento en el panorama del kuduro, es sin duda Titica. Esta transexual desafía el statu quo en un país mayoritariamente cristiano y en el que la homosexualidad y la transexualidad son temas tabú. Es muy conocida en Brasil y ha representado a su país en Europa y los Estados Unidos. En su los primeros versos de la canción Olha o boneco, analizada por Simone Evangelista Cunha, Thiago Soares i Luciana Xavier de Oliveira, Titica dice ser “la nueva estrella del kuduro de Angola” en francés, posiblemente dirigiéndose a un público extranjero. Titica ofrece una estética diferente en sus videoclips y visibiliza la comunidad LGTBI. Se puede englobar en lo que el sociólogo Motti Regev denomina como “cosmopolitismo estético”. Al tratar la transexualidad mediante un género musical periférico y representar a su vez clichés de la música pop, Titica produce nuevas formas de visibilidad a nivel local y global. En una entrevista concedida a la edición brasileña de El país en el año 2015, se describe a si misma como la que “no tiene miedo de nada” y afirma que el kuduro es “danza, alegría, movimiento”. La artista asegura que la gente cree que el kuduro es música para bandidos y drogados, pero no lo es. “Es una forma de ahogar las penas cantando con alegría”, explica.

El kuduro inserta en ocasiones movimientos y un lenguaje agresivo, de denuncia de las desigualdades o de batida entre grupos. De hecho, nombres como Gata agressiva o Tuga agressiva pertenecen a kuduristas y el ministerio de Cultura ha sugerido en el pasado que el kuduro promoviese tan sólo mensajes positivos. Pero el kuduro ha credido exponencialmente en las últimas décadas, bebiendo de otras influencias y ritmos musicales y ampliando sus temáticas y estéticas. Este signo de identidad para los angoleños permite a los jóvenes dejar de ser receptores pasivos para convertirse en protagonistas a través de sus canciones y su danza. Como indican los sociólogos y antropólogos Guilhermo Aderaldo y Otávio Raposo, “reelaboran el significado de ser joven (pobre y negro)”, formulando identidades positivas sobre sí mismos que contradicen los estereotipos. Artistas como Note e dia o Titica, además, parecen empoderan a la mujer y al colectivo LGTBIQ gracias a sus obras y movimientos incansables.

 

Bibliografía:

Sheridan, G. (2014): Fruity Batidas: The Technologies and Aesthetics of Kuduro. Journal of Electronic Dance Music Culture.

Cunha, E., Soares T., Xavier de Oliveira, L. (2016): Performatividade de gênero na cultura midiática: dinâmicas de visibilidade nas trajetórias de MC Xuxu e Titica Gender Performativity in media culture: visibility dynamics in trajectories of MC Xuxu and Titica Simone. Universidad Tuiuti do Paraná, Brasil.

Costa de Faria, Debora (2018): Narrativas musicais contemporâneas entre o local e o global: os casos do funk brasileiro e do kuduro angolano. Cadernos de Arte e Antropologia.

Soles i Coll, Gemma (2014): Una nueva pandemia invade Europa: el kuduro. Wiriko: https://www.wiriko.org/musica-artes-escenicas/una-nueva-pandemia-invade-europa-el-kuduro/

Rossi, Marina (2015): Titica, a cantora transexual de kuduro que é sexy sem ser vulgar. El Pais: https://brasil.elpais.com/brasil/2015/09/16/cultura/1442431764_247001.html

Redvers, Louise (2012): Transsexual artist Titica takes Angola by storm. BBC: https://www.bbc.com/news/world-africa-17628726

Gomes, Wilds (2018): A evolução do Kuduro de Angola e agora do mundo. Bantumen: https://www.bantumen.com/kuduro/

Dotorado Pro: las marimbas que revolucionan las pistas de baile

Con tan solo 11 años el talentoso Valdano António Mateus da Silva, alias Dotorado Pro, empezaba a crear sus primeros beats. Ello marcaría el inicio de una prometedora carrera que se presenta por primera vez en Madrid, el próximo 25 de mayo en la Sala Siroco, Día de África, en una producción de Moto Kiatu el colectivo pionero en la difusión de música electrónica africana.

Este angoleño es un joven y prolífico músico, basado en Portugal, concretamente en Setúbal, una localidad pesquera cercana a Lisboa, que hace un par de años revolucionó el panorama musical electrónico, tanto en África como en las pistas de baile europeas. En ese momento, a sus 16 años y cuando aún no tenía permitida la entrada a las discotecas, “African Scream” sonaba muy alto en los clubs de Europa y en una escena en la que productores y Dj’s de electrónica africanos y europeos situaban a esta joven promesa entre sus favoritos. ‘African Scream llegaba rápidamente a las 350.000 reproducciones en Soundcloud y catapultaría al joven productor a lo más alto de la escena del afrohouse en Europa y África.

Aunque llegó muy pequeño a Portugal con su familia huyendo de la inestabilidad de la guerra más larga de África, la de Angola (que duró más de 25 años), sus influencias están claramente marcadas por el kuduro del que os hemos hablado en Wiriko en algunas ocasiones. Dotorado Pro cuenta en Wiriko que ha vivido en Lisboa casi toda su vida y que no ha vuelto a Angola por lo que sus conocimientos “vienen de casa”. Aún así es fácil detectar que su estilo bebe irremediablemente de los sonidos que se escuchan en África, a pesar de que forma parte de esos artistas jóvenes que han conocido los sonidos que se crean en África o en otros puntos del continente a través de Internet, que hoy en día facilita el descubrimiento, la creación y la difusión de nuevos sonidos y producciones. Estos sonidos van más allá del kuduro y afrohouse para adentrarse en sonidos como la kizomba o el tarraxo angoleños, a través de remezclas de sus propios temas.

En una entrevista a la revista Thump, el artista reconoce que no se esperaba el éxito de “African Scream” su tema debut que le ha permitido mostrar al mundo lo mucho que le gusta hacer música y moldear su propio estilo. Lo que en principio empezó con la subida de sus canciones a Soundcloud por pura diversión, acabo siendo su profesión cuando se dio cuenta de que lo que hacía era sonaba muy bien y de que podía tener una gran audiencia.

Pero si algo destacamos dentro del estilo de Dotorado, son las marimbas ya presentes en Africa Scream junto con sintetizadores, vocales y con percusiones. Para este joven productor, la marimba es un instrumento que le da un aire “africano” a la canción y dice: “como mis orígenes son de África, estoy siempre buscando eso mismo. Es un instrumento que no puedo sacar de mi cabeza, simplemente me encanta explorar diferentes tonos o patrones por encima del beat del afro-house”. Tanto es así que hace apenas un año, Dotorado Pro lanzaba otro EP de la mano de Enchufada llamado “Rei das Marimbas”, que una vez más ha recibido una gran aceptación por parte de Dj’s y productores que se han encargado de difundirlo a través de sets en las pistas de baile de varios países en Europa y en África.

Tanto su hit ‘African Scream’ como el EP ‘Rei das Marimbas’, están editadas por Enchufada, el sello portugués creado por Buraka Som Sistema y que, junto con Principe Discos, son dos sellos a los que no hay que perder de vista si queremos estar al día de lo que se produce en la escena electrónica afro.

La carrera musical de Dotorado Pro no ha hecho más que empezar así que merece la pena seguir bien de cerca el trabajo de este productor que representa una escena lisboeta el plena ebullición.

¿Quieres venir a ver al primer concierto de Dotorado Pro en nuestro país?

Para participar en el sorteo de 4 entradas (1 por persona participante) que tendrá lugar el jueves 25 de mayo en la Sala Siroco de Madrid a partir de las 23,59h, no tenéis más que escribir un mail con el asunto “Sorteo Dotorado Pro” al mail info@wiriko.org, explicando por qué queréis la entrada. El sorteo se realizará por estricto orden de recepción de correos. ¡No te lo pierdas!

Toda la información del evento en www.motokiatu.com y en el evento de Facebook

 

El rockuduro de “Throes + The Shine” llega a Madrid

Reponiéndonos aún de la gran fiesta de presentación de nuestro nuevo proyecto de difusión de música electrónica Moto Kiatu, tenemos muchas ganas de anunciar el próximo encuentro con los sonidos más electrónicos del continente: Guacamayo Tropical y Moto Kiatu presentamos a “Throes + The Shine” desde Portugal y Angola.

El próximo viernes 3 de marzo tenemos una cita el afrobass en la Sala Caracol de Madrid.

El pasado 2016 publicaron “Wanga”, que significa “hechizo” en kimbundo, lengua hablada en Angola. Y eso es lo que recoge este trabajo, hechizos de los que te hacen bailar, de esa manera empoderada y sumamente placentera. “Wanga” supone la cumbre de un estilo de creación propia, el “rockuduro”, y sus diez cortes hacen retumbar las paredes a base de intensos beats y profundas melodías sintéticas. Una suerte de mixtura de pop electrónico, tropical bass, afro, rock y kuduro, revitalizando la estela que en su momento dejaron M.I.A., Buraka Som Sistema y Vampire Weekend.

¡Os esperamos! Entradas disponibles en: http://tickets.wegow.com/entradas/throes-the-shine-madrid

Fonko: La nueva África a través de su música urbana

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El documental Fonko, que comenzó con un proyecto materializado en una serie de seis capítulos en 2014, ha terminado condensando en 86 minutos de sobredosis de decibelios, agitación corporal, reivindicación política y en un escaparate perfecto para voltear la mirada hacia el continente africano donde existe, desde hace varios años, una escena musical contemporánea llena de vitalidad. Fonko, que en idioma wolof hace referencia a “cuidar del prójimo”, a construir algo entre todos, explora el África del siglo XXI a través de su música urbana y de las revoluciones musicales que han tenido lugar en los géneros del kuduro, coupé-décalé, ndombolo, azonto, afrobeat, hiplife o el house sudafricano. Para este recorrido cuenta con destacados músicos como la leyenda senegalesa Youssou N’Dour, el sudafricano Hugh Masekela, la artista nigeriana-alemana Nneka, el artista ghanés-rumano Wanlov, o la rapera senegalesa Sister Fa.

Producida por Tobias Janson, y dirigida por los suecos Goran Olsson, Daniel Jadama y Lars Loven, este equipo recorrió durante tres años las principales capitales africanas para producir este documental en el que han contado con la colaboración en la voz narrativa de la rapera y compositora sueca Neneh Cherry (en 1994 cantó junto a Youssou N’Dour el éxito Seven Seconds y, en 2007 nuevamente formó un dueto con la estrella senegalesa para interpretar Wake up Africa). Como afirma Cherry: “La música africana ha influido desde hace décadas en lo que ahora llamamos la música moderna sin ningún tipo de reconocimiento. Ahora, las circunstancias han cambiado porque hay toda una generación de jóvenes músicos que están dispuestos a comerse el mundo y reclamar sus derechos con plena legitimidad”. Para los que se encuentren en Barcelona, podrán disfrutar de este documental el próximo sábado 29 de octubre y martes 1 de noviembre en el marco del Festival In-Edit.

Según matizaba en una entrevista reciente Lars Loven su acercamiento a las músicas africanas comenzó con la música negra. “Personalmente solía ser DJ y ponía mucho soul de Estados Unidos. Cuando empecé a buscar nuevos etilos musicales encontré las músicas de los 60 y los 70 de Nigeria y Ghana y ahí comenzó mi interés. Al principio fue el amor a la música pero después comencé a ver los contextos detrás de esta”. Fonko, además mantiene una constante bajo los pensamientos y frases del gran y único Fela Kuti.

Algunas paradas del viaje

Sudáfrica y Nigeria son dos países con un pasado turbulento que constituyen hoy en día las grandes potencias económicas y culturales de África. Sudáfrica es el hogar de estilos como el kwaito, el house o el shangaan electro. Nigeria, por su parte, es un país de extremos con  una abultada brecha de ingresos, corrupción arraigada y conflictos con una base religiosa importante. Es aquí donde se puede encontrar lo más comercial del continente, pero también una música de protesta feroz, como la del mencionado Fela Kuti, uno de los cantantes reivindicativos más influtentes de todos los tiempos.

África occidental francófona no solo está unida por el idioma francés y una moneda común, sino también por las tradiciones y las lenguas de los vastos imperios que dominaron la región mucho antes de que llegara el colonialismo. Dakar es el centro incomparable de la escena hip hop en el África occidental. Surgida de Costa de Marfil con influencias parisinas, el coupé-décalé se ha convertido en una gran influencia en todo el África occidental. En Burkina Faso, el nombre y discursos del ex líder icónico, Thomas Sankara es utilizado por los músicos para protestar contra las injusticias y la corrupción. Y en Benín, los veteranos de la Orchestre Polyrytmo dan un fondo histórico de la escena musical de hoy.

Ghana y Angola son dos de las economías de más rápido crecimiento en el mundo, así como dos países en medio de una revolución musical. Angola todavía está tratando de llegar a una paz espiritual y física con las tres décadas de guerra civil que atormentaron el país. Mientras tanto el kuduro (culo duro), lo que podría ser descrito como el tecno extravagante del gueto, ha surgido de los barrios pobres para convertirse en el mayor activo cultural del país. Ghana, por su parte, tiene una tradición totalmente diferente de la educación y la democracia. Sus músicos no tienen que luchar por la libertad de expresión y, por lo tanto, centrarse en lujos artísticos como la ironía y el pastiche. Esta libertad se utiliza, no solo para desafiar a los sentimientos religiosos y tradicionales, sino también, para crear nuevos estilos como el azonto.

El Kuduro cala hasta en América Latina

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3ª Edición del Curso Introducción a las expresiones artísticas y culturales del África al sur del Sahara

Por Laura García

El Kuduro no es sólo un género musical, se trata de un símbolo de modernidad africana por excelencia. Desde el corazón de Angola, desde los barrios de Luanda , el kuduro lleva desde 1990 enviando al mundo sus sonidos, su innovación, su constante evolución y el importante valor musical y cultural que hoy le sitúa a la cabeza de parte de la música electrónica moderna e influenciando a bandas y djs en todos los continentes. En América Latina ya es un boom.

Los Kuduristas, extraído de uno de sus vídeos más recientes.

Los Kuduristas, extraído de uno de sus vídeos más recientes.

La juventud de sus ritmos, de sus productores y de sus bailes se extiende por el mundo, así como los estilos musicales que se dibujaron a partir de él, el Afrohouse y el Ombolo.

Al comenzar el kuduro en los años 90, la temática de sus temas hablaba de esperanza para Angola, del desarrollo de su identidad tras las guerras. Por aquellos años los músicos angoleños (semba tradicional, kizomba , semba –zouk ) estaban captados por los políticos, así que los jóvenes de las clases obreras tomaron el kuduro y comenzaron a hacer una interpretación más dura y más rápida con letras que conectaban con la vida en las musseques (barriadas chabolistas). Su temática es fresca y alegre, habla de las normas y la vida en las musseques, del baile, de la alegría y la danza como recurso social, de la sensualidad, de la sexualidad y sus movimientos.

La juventud, de mano de la tecnología, tomaba el pulso de la regeneración y la modernidad. Y desde entonces el ritmo no cesa. Se trata de un género tan joven que la Primera Conferencia Internacional de Kuduro se produjo en Luanda en 2012.

El estilo y la temática del Kuduro siempre han ido de la mano de su sociedad y a través de él sus productores representan y configuran la identidad social , la cultura y la filosofía angoleñas. La música siempre como modo de expresión artística y cultural. A través de ella los jóvenes de Luanda y del mundo encuentran esperanza, diversión y un medio moderno y tecnológico para expresar su arte.

Un punto fuerte del Kuduro es la colaboración entre artistas, ya que enriquece tanto la música como sus discursos. Los djs y productores colaboran forjando nuevos elementos sonoros y asentando los pilares de este género musical.

El 31 de Octubre se celebraba la Quinta edición del Festival I Love Kuduro en Luanda, que ofreció la actuación de grandes estrellas del Kuduro, desde sus pioneros en los 90, Puto Prata, Puto Lilas, Tony Amado, pasando por bandas que se consagraron en los años 2000, como Os Lambas , Noite e Dia o Maya Zuda. Hasta artistas de una generación algo más joven que mantiene la esencia kudurista, Limas Do Swagg o Madruga Yo Yo.

En otro apartado del Festival se invita a productores incipientes a enviar sus temas para ser seleccionados y así participar como artistas revelación y nuevas promesas. Se trata de un género cuya producción es constante en los estudios improvisados en los musseques, con lo que se produce mucha cantidad de música que circula en cualquier formato ya sea USB , CD´s , pudiendo así, escucharse tanto en una fiesta como un taxi o un autobús.

 

Por su popularidad y frescura, el Kuduro no deja de expandirse, artistas, djs y poductores de todo el mundo se interesan por sus sonidos. Desde el punto de vista del Panafricanismo, el Kuduro es una importante herramienta de unión, tanto dentro como fuera del continente. Arrasa en Brasil y en Latino América incluyéndose en los recopilatorios de hits latinos. Se celebran conciertos multitudinarios en Rio de Janeiro donde se invita a bailar con auténticas estrellas de Angola. Hay grupos de danza Kudurista esparcidos desde América Latina hasta Estados Unidos. Además, también en Portugal, gracias a la diáspora, ha adquirido mucha importancia. Pero sobre todo, los latinos están cada vez más entusiasmados con el Kuduro angoleño, por sus similitudes con el reggaeton o otros géneros salidos de los barrios de chabolas de las ciudades de América Latina.

AfriDocs: el poder de la televisión por satélite

AfriDocs-logo

Cada semana. No falla. Es una apuesta realmente arriesgada teniendo en cuenta las dinámicas televisivas de los últimos tiempos. AfriDocs está manteniendo su objetivo firme de emitir todos los lunes y jueves por la noche documentales internacionales africanos y otros que han sido seleccionados, con el continente como telón de fondo, en 49 países de África.

Con el poder de la televisión por satélite para llegar a nuevas audiencias, “exponer los mejores trabajos de cine documental africano y que la gente de todo el continente pueda debatir sobre ellos es toda una satisfacción”, comentan los sudafricanos de Steps premiados por su producción documental, en colaboración con Bertha Foundation. El público está respondiendo a la oportunidad de ver historias reales de africanos en los canales DStv y GOtv que no sólo se ocupan de muchos de los desafíos a los que se enfrenta el continente, “sino también de historias que muestran la heterogeneidad del continente, sus muchas culturas y lenguas”, subrayan desde la iniciativa Afridocs.

Como afirma el productor ejecutivo de Steps en Ciudad del Cabo, Don Edkins: “Se han rodado muchas películas documentales en y sobre África, pero muy pocas han sido vistas por un público africano. Esto anuncia una nueva era de la distribución para el continente”.

En este mes de junio AfriDocs apuesta por la música del continente y su diáspora. Prueba de ello es la emisión de Fonko, una serie documental que destaca la nueva música de Nigeria, África francófona y África del Sur. Otros títulos musicales de este mes incluyen Trances, una de las primeras películas restauradas por la World Cinema Foundation de Martin Scorsese, que cuenta la historia de las bandas más famosas de Marruecos.

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Fonko

La verdadera revolución de la música está ocurriendo en África. Narrada por la voz inconfundible de la cantante Neneh Cherry y reuniendo a los más influyentes músicos, DJs y blogueros de Angola, Senegal, Nigeria, Ghana y otros países de África en el corazón de sus ciudades natales, Fonko recorre en sus seis episodios las claves del importante cambio social y político que está presenciando África en los últimos años a través de su música.

Mientras el sur de Europa se desmorona, Angola es el país, a nivel mundial, que más está creciendo económicamente. En ciudades africanas que presencian un rápido desarrollo, y los músicos que las habitan están creando sonidos que van a definir a toda una generación. Música urbana como el kuduro, kwaito el coupé-décalé o el azonto han surgido como consecuencia de cambios sociales y han conformado una nueva identidad Africana derivada de la conciencia post-colonial.

Dakar (Senegal) es el epicentro del hip hop en el África occidental que junto con el coupé-décalé están barriendo desde hace varios años las pistas de bailes. En Burkina Faso, el nombre y los discursos de Thomas Sankara son utilizados por músicos para protestar contra las injusticias y la corrupción. En Benín, los veteranos de la Orchestre Polyrytmo dan un fondo histórico a la escena musical de hoy… Una pieza audiovisual e histórica maravillosa.

The dream of Shahrazad

El sueño de Sherezade es un largometraje documental que localiza la expresión política egipcia antes, durante y después de la revolución mezclado con tintes de actualidad en Turquía y el Líbano. Todo bajo un marco histórico y cultural más amplio: el de la narración y la música. Más concretamente, se examina el legado de la famosa colección de historias conocidas como Las mil y una noches.

Trances

La película de 1981 sigue el camino de una de las bandas más famosas de Marruecos. Ellos obtienen su música de los últimos mil años de la historia marroquí y africana. Se pueden escuchar las voces suaves de los músicos, que llevan mensajes universales sobre el amor y la unidad salpicada entre muchas escenas maravillosas de sus actuaciones. Trances es la primera película restaurada por World Cinema Foundation de Martin Scorsese.

 

Kuduro: felicidad para masas y Musseques

Bailarines de Kuduro. Foto: Frédéric Galliano. Fuente: www.culturemobile.net

El Kuduro es una cultura de postguerra que nace en los 90, invadiendo las esquinas, las calles, los candongueiros -transporte público angoleño y sound systems móviles-, las discotecas y clubes de Luanda. Actualmente, es el género cultural más popular del país y el que más representa a los jóvenes angoleños de los Musseques (guetos).

Etimológicamente ‘kuduro’ significa a la vez ‘culo duro’ y ‘medio duro’ en una mezcla de portugués y kimbundu, y se trata tanto de un estilo musical y de un baile, como de una estética que hace de puente entre lo angoleño y lo cosmopolita, y que conecta el mundo lusófono de Angola, Portugal (con mucha migración angoleña durante la guerra) y Brasil, a través de antiguas redes internacionales.

Con la música Kuduro se denuncian de manera crítica situaciones de pobreza, de violencia callejera o se habla de la resaca de la guerra más larga de África: la guerra civil de Angola (1975-2002)[1]. En palabras de la historiadora Marissa Moorman, el Kuduro “hace bailable la desgracia”, pero por otro lado también es una celebración de la supervivencia, y por lo tanto, de la vida (Moorman, 2008). En este sentido, la musicóloga Stefanie Alisch dice que en su mayor parte, el Kuduro nació para entretener a las masas y que en realidad, se ha mantenido tanto como vía de escape, como una forma de distracción (Alisch, 2011). Quizás eso explique que los kuduristas se mantengan en posturas apolíticas ante las elecciones, o que se centren más en producir felicidad a la audiencia que no en elevar el descontento de la juventud.

El baile del Kuduro, por su parte, es casi convulsivo, lleno de movimientos que rozan lo histérico, acrobáticos y sinuosos. Las sacudidas pélvicas son lascivas y a veces, la agresividad de los cabezazos da la impresión de que los bailarines están al borde del desnuque. Con influencias de las danzas carnavalescas, del break-dance y del hip-hop, los elementos teatrales que utilizan los bailarines, simulan situaciones violentas, como ser disparado y caer en el suelo, o ser abofeteado por un compañero invisible.

Las letras de sus canciones -mayoritariamente cantadas en portugués o en calâo (lengua criolla hablada en los guetos de Luanda)- narran crónicas de la cotidianidad, de la situación de los necesitados que pueblan las calles, de las dificultades económicas o de las duras luchas sociales de los jóvenes del país. Uno de los aspectos más destacables del kuduro de última hornada es la utilización del kimbundu en vez del portugués, ya que demuestra respeto hacia la tradición y lo propio. Pero sobretodo, a la hora de cantar se tiene en cuenta la ‘carga’ o la fuerza de la voz al rapear, que será decisiva en las actuaciones en directo.

Bailarines de Kuduro. Foto: Benjamin Taft. Fuente: www.shakara.be

Un poco de historia: 

Los géneros Zemba y Kizomba nacieron en un contexto de lucha contra la colonización, y se les puede considerar una metáfora de la liberación, de la afirmación y de la construcción de una identidad nacional que venía cociéndose desde la década de los 50, cuando empiezan las luchas para la emancipación nacional en todo el continente. Durante aproximadamente tres décadas, el renacimiento cultural de las capitales africanas era extremadamente fructífero. Pero la independencia y la inmediata guerra civil que azotó el naciente estado angoleño, sumió el universo cultural a la instrumentalización política, y a un declive ante el control de las radios y medios de comunicación por parte del MPLA o la UNITA.

El Kuduro nace de esa música popular, sobretodo de las percusiones, pero respondiendo a la imposibilidad de comprar instrumentos por sus elevados precios, las mesas de mezclas sustituyen a las big bands típicas de los 50, 60 o 70. El House y el Techno europeos se mezclan con los ritmos populares angoleños, el Zouk, el Soca o el Ragga afro-caribeños, y el rapeo en las voces ribetea los ritmos repetitivos con narrativas comprometidas.

El triunfo de los Musseques y la descentralización del mercado musical: 

Una de las características de este estilo es la independencia de la metrópolis y de los grandes productores comerciales, y por lo tanto, la descentralización del mercado musical. Si antes las grabaciones se tenían que hacer en estudios muy bien equipados, en su mayoría en Europa o Estados Unidos, con la emergencia del Kuduro los puntos álgidos para la grabación se erigen en los Musseques[2] de Luanda  (en los guetos o barrios de chabolas, en la periferia de la opulencia).  Así que los Musseques se instituyen como las escuelas de la calle más prominentes, tanto a nivel de inspiración para la creatividad musical, como para la emergencia de nuevos agentes, productores o distribuidores. Multitud de pequeños estudios equipados con un ordenador rudimentario, un micrófono y un ecualizador graban la música que luego se distribuye a través de canales de infraestructura informal y se internacionaliza vía Internet. Suficiente para ser escuchados y bailados por la audiencia, y más que apto para un estilo que nace y crece en la humildad de los guetos; que se vuelve local, internacional y virtual (global) a la vez. El Kuduro producido en cada gueto es la representación de sus gentes.

La rivalidad entre los distintos productores, Dj’s y Mc’s[3] es casi una cursa en este fenómeno de masas; igual como sucede en las escenas del House en Sudáfrica, el Coupé-Decalé en Costa de Marfil o con el Azonto en Ghana. Pero parece que las sesiones maratonianas que se organizan en los suburbios de Luanda hacen que cada vez, el Kuduro sea de mayor calidad. Cada vez más influenciado por el Techno, con más peso a nivel internacional y más tenido en cuenta por otros grandes creadores de música electrónica africana, brasileña o portuguesa (com es el caso de Buraka Som Sistema), el kuduro angoleño es uno de los estilos más representativos de la música contemporánea urbana del continente.


[1] Después de la guerra para la independencia (1961-1974), el MPLA (Movimento Popular para a Libertaçao de Angola, partido gobernante en la actualidad) y la UNITA (Uniâo Nacional para a Independência Total de Angola) se batieron la guerra más larga del continente, íntimamente ligada con los conflictos de la Guerra Fría.

[2] Musseque significa literalmente ‘área arenosa’ en Kimbundu, y se contrapone a las ‘áreas de asfalto’, o partes centrales de la ciudad. Los musseques más importantes como centros productores de kuduro son Rangel, Sambizanga, Viana y Cazenga.

[3] DJ son las siglas de la palabra inglesa ‘disc jockey’ que designan a la persona que pincha la música en una sesión. MC o ‘emcee’ son las siglas referidas a ‘master of ceremonies’, ‘microphone controller’ o persona que se encarga de rapear y de guiar al público.

Bibliografía:

MOORMAN, M. J. Intonations. A Social History of Music and Nation in Luanda, Angola, from 1945 to Recent Times. Ohio: 2008.

ANDRADE TOMÁS, A. Refracted governmentality: space, politics and social structure in contemporary Luanda. Columbia University: 2012.

ALISCH, S. SIEGERT, N. Angolanidade Revisited – Kuduro. EthnoScripts. Jahrgang 13, Heft 1. Hamburg: 04/2011.

Recursos electrónicos:

Os Kuduristas

Culture Mobile

Grupo de Estudios do Tempo Presente 

This is Africa