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De la A a la I: una propuesta de abecedario de novela negra africana

A mi modo de ver, la mejor manera de saber de qué hablamos cuando mencionamos la novela negra africana es dar la voz a sus autores. Moussa Konaté afirmó al respecto que “la intriga policial era un pretexto”, que lo importante era mostrar diferentes puntos de vista de la realidad maliense. Abasse Ndione opinaba que “lo que en Europa se califica de novela negra en África es ‘literatura’ ” o que “Senegal no es una sociedad apacible. Lejos de las imágenes folklóricas, es una sociedad violenta acerca de la cual no hay mucho que inventar para escribir una novela negra”.Y por último, el sudafricano James McClure, un maestro a la hora de tratar el lado más oscuro del ser humano, comentaba en una entrevista: “el crimen te dice mucho acerca de una sociedad”.

Ahora, nuevas oportunidades se abren con la creación de editoriales sobre el género. La reciente Editorial Cordite de la mano del escritor Helon Habila y de Parrésia Publishers, quiere editar novelas sobre crimen desde África. Cordite (que, según Habila, significa un tipo de pólvora sin humo con un olor bastante distinto al habitual) está actualmente buscando manuscritos de escritores africanos, quienes deben no sólo ser ciudadanos de un país africano, sino también residir allí como condición para poder ser editados. Les anima el deseo de reactivar el mercado literario y popularizar un género, dentro del propio continente, poco frecuentado hasta hace poco.

Cartel promocional de Cordite Books

Cartel promocional de Cordite Books

Achille F. Ngoye (Zaire-actual RD Congo, 1944) inauguró el género policíaco en 1996 con su novela Agence Black Bafoussa publicada en la Serie Noir de la Editorial Gallimard (Francia), abriendo la puerta a la penetración en el continente africano “a un género jamás cultivado allí y considerado superfluo” (Landry-Wilfrid Mampika). Después, otros como Aïda Mady DialloTheo Ananissoh, Baenga Bolya, Henri Lopes o, Abasse Ndione han escrito thrillers o novelas negras.  Alexander McCall Smith, el escocés nacido en Zimbaue, alumbró a Precious Ramotswe, la primera detective de Botswana y, desde la África francófona, el gabonés Janis Otsiemi cultiva una narrativa que discurre por el camino de lo que él llama “miserabilismo” (un reflejo de la vida marginal).

En fechas más recientes, el keniata Mukoma wa Ngugi con Black Star Nairobi, la suazilandesa Malla Nun con Que los muertos descansen en paz, la zimbabuesa Jassy Mackenzie con Pale Horses,  Kwei Quartey con Murder at Cape Three Points  o la apuesta de Lauren Beukes con Las luminosas, nos confirman que el género sigue interesando y mucho.

Las obras publicadas darían para completar un posible abecedario de novela negra africana, pero propongo solo las primeras letras, una forma como otra cualquiera de conocer unas cuantas novelas de un género que hace tiempo dejó de ser menor, para ofrecernos, a través de sus tramas, una disección de las sociedades por las que transcurren y un espejo eficaz de las relaciones de poder, sociales y económicas, al tiempo que ponen la luz sobre realidades como los niños de la calle, la actuación de las multinacionales en el agro africano o la segregación racial, por citar algunas de ellas.

Afirmaba Nicole Canto, directora de la ya desaparecida Editorial granadina Zoela que “leer una buena novela negra de un escritor africano es entrar directamente en África”. ¿Lo probamos?.

A (de Asesinato)

Las luminosas - BeukesUna chica que debería estar muerta y un asesino en serie que viaja por el tiempo. Lauren Beukes crea, en un Chicago que va de adelante hacia atrás, una novela trepidante, en la que dibuja la persecución de una víctima, Kirby, tras los pasos del que intentó asesinarla, Harper, obsesionado con las jovencitas (a las que él llama “luminosas”). Persiguiéndolas desde su infancia, en la que les regala diversos objetos que ellas conservarán el resto de su vida, saltando por el espacio y el tiempo, hasta el momento en el que las mata. Las luminosas es una novela inteligente y muy bien documentada, que forma parte de esa África que escribe también con otros decorados y temáticas más universales, y que incide en la personalidad de sus protagonistas. Sobre todo en la de Kirby, la luminosa no atrapada, una mujer con una gran determinación y sentido del humor… negro.

Lo mejor: La combinación de varios géneros; novela negra y novela fantástica, sin que se resienta el resultado.

Lo peor: ¿Demasiado dura?.

B (de Brujería)

baconi - konatéCuando la desesperación acucia sólo queda la brujería, que un hechizo funcione. El comisario Habib,una creación del maliense Moussa Konaté, es un policía con aires de intelectual, alto y delgado, de aspecto frágil.  Concibe su trabajo como un deber y es consciente de que nunca tendrá un final. Habib sabe que detrás de los índices de criminalidad hay múltiples factores, como le hace saber a su joven e inexperto acompañante, el inspector Sosso. El asesino de Banconi, ambientada en un distrito pobre y marginal de la ciudad de Bamako, salpicado de chabolas y de supersticiones, magia y religión, comienza con un cadáver encontrado en las letrinas, al que seguirán otras dos muertes más. Si no se remedia la Policía Política aplicará sus propios métodos para endosar las muertes al oportuno cabeza de turco, Habib y Sosso cuentan con un plazo de 72 horas para resolver los casos.

Lo mejor: La descripción de la ciudad de Bamako, como un personaje más.

Lo peor: Constatar, una vez más, cómo se abusa de la desesperación de la gente.

C (de Compañeros)

canción del perro - mcclureHay muchas formas de hablar del apartheid. James McClure nos enseña que también es posible hacerlo a través de la novela negra y de manera excelente en La canción del perro, protagonizada por esa peculiar pareja dedetectives Kramer&Zondi o Zondi&Kramer. Dentro de un coche de policía, el único lugar en el que un blanco y un negro pueden estar juntos en Sudáfrica, el blanco desaliñado, un tanto solitario, malhumorado y en apariencia racista, y el negro elegante, inteligente, rápido y camaleónico, que sabe sacar la mejor ventaja de cada situación, alejados de estereotipos o clichés, nos enseñan una Sudáfrica racista y clasista, en la que tendrán que resolver varios asesinatos, mientras se van conociendo. La palabra “cafre” resuena en la obra de manera estremecedora, demostrando que el lenguaje puede ser tan hiriente como el golpe más certero.

Lo mejor: Nos proporciona la oportunidad de ver desde un prisma diferente lo que supuso aquel régimen inhumano.

Lo peor: Que no puedes evitar que se te pongan los pelos de punta ante aquella realidad.

D (de Detective)

ChildrenOfTheStreet-QuarteyDarko Dawson, el detective creado por el ghanés afincado en EEUU, Kwei Quartey, rompe el estereotipo que suele acompañar a estas creaciones, mostrando un esposo fiel y padre cariñoso, aficionado a los refrescos y a la marihuana. Aunque desprecia los tratos de favor y “entretenerse” en otros campos alejados de la pura investigación policial, da el tipo por su intento de no ser absorbido por el sistema. Hasta el momento ya ha protagonizado tres historias. En la segunda, Children of the street, se enfrenta a una cadena de asesinatos de niños de la calle que supone el caso más inquietante y escalofriante de su carrera. Ambientada en los barrios pobres de Accra, en una Ghana en rápido crecimiento y cosmopolita, la novela nos adentra en las duras vidas de estos niños y su brutal entorno vital, en una historia en la que el detective tendrá que averiguar si se trata de las víctimas de un monstruo solitario o son fruto de uno de esos aislados asesinatos rituales, que de vez en cuando golpean a la ciudad.

Lo mejor: Es un estupendo retrato de una ciudad, dinámica y cambiante, que la mayoría de los lectores del libro probablemente nunca han visitado.

Lo peor: La impotencia que surge al conocer uno de los lados más duros de la vida en la calle.

E (de Evasión)

la-vida-en-espiral-ndioneLa vida en espiral gira sobre  la vida de unos jóvenes senegaleses aislados en Sambay, un pueblo cercano a Dakar, y dedicados la mayor parte del tiempo a fumar yamba (nombre local del cannabis). Tras varias semanas sin cannabis, Amuyaakar Ndooy, el protagonista, decide convertirse en un sipikat (traficante de cannabis), dando un doble carpetazo, tanto a sus necesidades en relación con la yamba, como a sus problemas laborales. Se iniciará así una vida en espiral que le irá internando en diversas esferas, en las que se introduce con toda naturalidad, y que suponen un conocimiento de la implicación en el consumo y tráfico de todas las clases poderosas senegalesas. Abasse Ndione, su autor, no propone ningún juicio, su protagonista no se arrepiente ni piensa en dejar el consumo de yamba, al contrario, elogia sus efectos y los busca.

Lo mejor: Elegir un tema muy poco frecuentado en la literatura africana.

Lo peor: La descripción de las peripecias amorosas del protagonista.

F (de Fatalidad)

kuty - dialloLa venganza, dicen, es un plato que se sirve frío. Y de eso sabe un rato Kuty, la protagonista de la novela de Aïda Diallo, Kuty, memoria de sangre. El padre de Kuty es negro, peul y su madre blanca, tuareg. Estamos en 1984 y lo que la pequeña Kuty de diez años presenciará la marcará para el resto de su vida. Una banda de saqueadores tuaregs masacra, viola y asesina a la familia de Kuty. La niña crece con un anhelo principal: vengar a su familia. Convertida en una hermosísima e inteligente joven, va creciendo mientras planea, con una frialdad asombrosa, sin pizca de remordimiento, cada una de sus venganzas. A veces maquiavélica, a veces una niña herida de manera devastadora e irremediable, es difícil no sentir simpatía por Kuty y, al tiempo, no sentirse horrorizada por sus actos.

Lo mejor: El personaje de Kuty que nos recuerda lo difícil y caro que, a veces, resulta el mestizaje.

Lo peor: Recoge las características del género y las sublima en exceso.

G (de Género)

Pale Horses - MackenzieEn la cuarta entrega de la serie protagonizada por Jade de Jong, la atípica detective sudafricana, tan dura y pendenciera como cualquier homológo masculino, se enfrenta a la política, las finanzas y la operación de las multinacionales del agronegocio. El comienzo de Pale Horses parece ser fruto de un mero contratiempo. La muerte de  Sonet, un fatal salto de paracaidismo, se intenta mostrar como un accidente, pero Jade de Jong pronto comienza a sospechar que detrás hay algo más. Así, desplazándose desde la urbana Johannesburgo a la rural Limpopo, descubrirá que Sonet había estado trabajando para una organización que ayudaba a las comunidades más empobrecidas, logrando que fueran autosuficientes, mediante técnicas agrícolas. De Jong, a quien su creadora, la escritora sudafricana Jassy Mackenzie, describe como hostil y violenta en la superficie, pero muy atractiva, acogedora e, incluso, vulnerable, es un poco como la propia ciudad de Johannesburgo; donde la regla es no respetar la ley.

Lo mejor: Animar el género con una detective contradictoria y muy humana.

Lo peor: La historia requiere una gran cantidad de información por parte de la escritora para ser entendible, pero no siempre lo logra.

I (de Identidad)

caso cerrado - lopesLazare Mayele es un atractivo mestizo, con un gran poder de seducción, que se presenta voluntario en la revista en la que trabaja para realizar un reportaje sobre los últimos acontecimientos políticos en la África francófona. En Caso cerrado regresa a Mossika, un país que no figura en ningún atlas. Sin embargo, el país existe, pertenece a mi África interior, nos aclara el protagonista, el lugar del que huyó cuando tenía seis años tras el asesinato de su padre Bossuet Mayélé, del que no guarda ya ningún recuerdo. Su retorno no será únicamente una vuelta para realizar un trabajo, pretende enfrentarse a un continente que reivindica y le da miedo a partes iguales, pretende encontrar al asesino de su padre… y, en último término o quizás en primero, a si mismo. Henri Lopes, mediante una original trama detectivesca, nos sumerge en uno de los temas más frecuentados en la actualidad literaria que proviene de este continente: la de la identidad de la diáspora.

Lo mejor: Lograr que una búsqueda interior se convierta en una trama policíaca.

Lo peor: El viaje de Lazare, a veces, parece demasiado confuso.

Darko Dawson, un atípico detective

Kwei Quartey. Fuente: Web del autor

Kwei Quartey. Fuente: Web del autor

Darko Dawson nace literariamente en 2009 con Wife of the Gods en una Ghana emergente, en la que la proyección económica y social del país va de la mano de un aumento de la criminalidad que lleva a la creación de un departamento de homicidios en la policía. Así lo explica Kwei Quartey, el padre literario de este personaje que en este 2014 se enfrenta a su tercera aventura en Murder at Cape Three Points.

Dawson es un inspector del Departamento de Investigación Criminal (CID) de Ghana, “entusiasta y tenaz aunque, a veces, con un severo problema para controlar su ira y una falta de respeto sistemático hacia el reglamento y las autoridades”, según explicaba en un artículo Los Angeles Times, en el momento de la aparición del personaje. Hasta ahí, el policía aparece como un auténtico arquetipo del protagonista de las novelas detectivescas. Sin embargo, Darko no es puro estereotipo, ni la versión facilona de este tipo de modelos. Sino que a su personalidad se añade la característica de “esposo fiel” y “padre cariñoso”. Igualmente es un aficionado a los refrescos y no al alcohol (“a diferencia de la mayoría de los hombres africanos urbanos”, decía sorprendentemente LA Times), pero tiene debilidad por la marihuana. Darko no es amigo de la brutalidad policial, pero le cuesta contenerse ante ciertas injusticias y ante los abusos hacia los más débiles. Este detective, como es habitual, desprecia el enchufismo y el politiqueo que no tiene relación directa con la investigación policial que es lo que realmente le ocupa.

Durante cinco años Kwei Quartey ha hecho a Darko Dawson enfrentarse a investigaciones diversas en tres historias. En la primera Wife of the Gods, Darko se proyectaba como protagonista casi de manera casual, para investigar la muerte misteriosa de una estudiante de medicina cuyo cuerpo aparece en un camino, en una zona rural del interior de Ghana. A pesar de que el crimen no se había cometido en Accra, el escenario de actuación de Darko, el detective es destinado al caso, debido a las presiones del Ministro de Sanidad, porque la víctima trabajaba como investigadora médica sobre el SIDA. Dawson tiene lazos familiares en la zona del asesinato y conoce la lengua local, eso es lo que le lleva hasta las páginas de esta primera novela de Quartey.

En su segunda aventura, Children of the street, el detective trabaja en su escenario natural, Accra. Allí ha aparecido los cadáveres de niños de la calle brutalmente asesinados y con signo común, sus cuerpos han sido mutilados haciendo pensar en crímenes rituales. Quartey describe a través de esta historia la vida en la capital ghanesa pero también la realidad de estos niños que sobreviven y se buscan la vida. A su vez, permite a Dawson explorar la ternura de estos pequeños e indagar en los asesinatos rituales que, de tanto en tanto, despiertan el miedo en distintos lugares del África central.

Y por último, en su recentísima aventura Murder at Cape Three Points el escenario se hace más sofisticado. Darko Dawson aparece en escena cuando unos cuerpos aparecen en una canoa que flota a la deriva cerca de una plataforma petrolífera. Como ocurría en Wife of the Gods Darko abandona Accra, en este caso, para desplazarse a la costa. Uno de los muertos es una personalidad prominente y lo que resulta más impactante es su muerte por decapitación. Repitiendo el esquema de su primera aventura, el inspector llega al lugar en auxilio de la policía local que ha sido incapaz de resolver el caso.

Algo sobre el autor

Kwei Quartey , el autor de las tres aventuras de Darko Dawson, es un médico nacido en Ghana que lleva más de veinte años viviendo en Estados Unidos. A pesar de esta larga ausencia, las tres novelas que forma (hasta ahora) la serie del detective Dawson están ambientadas en Ghana, igual que una cuarta obra, también de misterio, pero que da un respiro al investigador (Death at the Voyager Hotel). Casualmente, el autor que había abandonado el país africano hace más de veinte años, regresó a Ghana en 2008, poco antes de la publicación de su primera novela y después, según señala su biografía, ha continuado viajando al país periódicamente para trabajar en la ambientación de sus novelas.

Quartey se trasladó de Ghana a Estados Unidos, después de que su padre falleciera y de tener un breve paso por la cárcel acusado de sedición como consecuencia de su activismo estudiantil. Quizá este sea uno de los motivos por los que las aventuras de Darko Dawson son más que un producto de consumo fácil y atractivo para el lector. Ésta es habitualmente la consideración que se atribuye a las obras de misterio detectivescas. Sin embargo, los trabajos de Quartey tienen un trasfondo, un segundo nivel de lectura, una serie de historias que se van desarrollado por debajo de la historia principal.

En el caso de Wife of the Gods, por ejemplo, Quartey explora la dureza del regreso al territorio de la niñez (seguramente, una experiencia muy relacionada con la que vivió el propio autor en su regreso a Ghana). En Children of the street, por otro lado, la historia convierte a la ciudad, Accra, en un protagonista más, bucea en la contradictoria vida urbana llena de desigualdades, de dramas y de esperanzas y también se sumerge en el preocupante ámbito de los crímenes rituales. Y, por último, en Murder at Cape Three Points sondea las relaciones de las grandes corporaciones con la “usurpación” de los recursos y las maniobras, por ejemplo, de las petroleras para acceder a su objeto del deseo.

En general, en las tres novelas, se va perfilando una visión del territorio en el que se desarrollan los casos. Ghana no es sólo un escenario y, en cierta medida, incluso parece que los misterios son una excusa para explicar la realidad del país, la cultural, la social, la económica y la política. No hay duda de que la serie de Darko Dawson es entretenida, que es lo mínimo que se le exige a una novela de misterio, pero es algo más. Quizá, el atractivo que genera Quartey convierta al autor en un reflejo africano de Agatha Christie y a Darko en nuevo Poirot.