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El libro que atraviese las fronteras africanas será digital

• Bahati Books es un sello editorial que demuestra cómo los nativos digitales están revolucionando la industria editorial

Apenas un puñado de autores africanos están invitados a la mesa de las grandes estrellas de la literatura universal. El sector editorial mundial sigue teniendo su centro de gravedad en el Norte global y eso condiciona considerablemente los autores que tienen acceso a la publicación y los que acaban siendo referentes de los lectores. Sin embargo, el entorno digital ha llegado para desequilibrar la situación y para introducir nuevas variables. Los pequeños proyectos editoriales, de pronto, tienen mucho más que decir. Bahati Books es un ejemplo de cómo están cambiando las cosas, de cómo los nuevos modelos pueden traer vientos de cambio.

Mosaico de publicaciones de Bahati Books

Habitualmente la industria editorial se ha enfrentado a una serie de problemas aparentemente insalvables en África. Siempre se ha hablado de los elevados costes de producción y de los inasumibles precios de transporte, que se suman a un arraigado desinterés por el libro como objeto en culturas marcadas por la tradición oral. A pesar de esos inconvenientes Barbara Njau, una joven de origen keniano, y Kudakwashe Kamupira, nacida en Zimbabue, se embarcaron en 2015 en la creación de una nueva editorial, un nuevo sello que además renovaba el concepto de la edición de libros. Bahati Books fue la apuesta de estas dos jóvenes emprendedoras que se habían conocido en Londres. Era una editorial de libros exclusivamente digitales escritos por autores africanos y destinados a los lectores igualmente africanos, pero también a cualquiera que esté dispuesto a descubrir una literatura diversa y alejada de los estereotipos.

A pesar de que una nueva editorial no responda aparentemente a la idea de una empresa con proyección en el modelo industrial y comercial actual, Bahati Books recibió pronto la atención de foros de innovación empresarial. Fue considerada “mejor start-up” del programa de aceleración empresarial IDEA London y recibieron también el reconocimiento del programa de apoyo a las nuevas empresas del King’s College de Londres. “Nuestra intención cuando creamos Bahati Books era cambiar la narrativa sobre África”, explica una de las fundadoras, Barbara Njau, “porque las narraciones tienen mucho poder a la hora de determinar cómo nos vemos y las narrativas dominantes sobre África, sobre todo las de la mayor parte de los best sellers, se centran en las historias negativas”. “Pocas personas piensan en thrillers o en historias de ciencia ficción, cuando se habla de literatura africana. La asocian fácilmente con novelas de guerra o pobreza basadas en África. Por eso creemos que hacía falta una plataforma para diversificar las historias sobre África y para ofrecer a los lectores la experiencia de lo no contado sobre el continente. Además, damos a los autores la posibilidad de que su novela se publique en formato digital y lleguen a mucha más gente”, concluye Njau.

Las fundadoras de Bahati Books, Barbara Njau, a la izquierda, y Kudakwashe Kamupira, a la derecha. Fuente: BAHATI BOOKS

Las impulsoras de Bahati Books se han metido de lleno en el mundo editorial, un mundo al que tienen muchas críticas que hacer. La primera es que la mayor parte de los editores tradicionales “pasan por alto”, según sus propias palabras, a esos escritores a los que la editorial digital ha abierto una puerta. Otra de esas críticas es que “para muchos editores, una novela romántica ambientada en África no es tan sexy como un cuento sobre la pobreza de un niño africano”. Lo que Bahati hace, publicar historias que no necesariamente encajan con el esquema que se le supone a la literatura africana, todavía es nadar contra corriente y Njau y Kamupira son conscientes. Sin embargo, ellas consideran que Bahati Book es la muestra de un cambio creciente en el mundo de la literatura, de un movimiento “interesado en ver África bajo una luz diferente”. Este “movimiento”, como los consideran estas emprendedoras, moviliza a editores que abren nuevos caminos; a escritores que hacer que los lectores puedan identificarse en sus historias, algo que no siempre había ocurrido; y a lectores no africanos que cada vez están más interesados en leer cuentos africanos de diferentes géneros, según la propia experiencia de la editorial.

* Artículo publicado originalmente en Planeta Futuro gracias a un acuerdo de colaboración entre Wiriko y esta sección de EL PAÍS. Para seguir leyendo, pincha aquí.

Konan celebra el cumpleaños de 2709 Books

cr5mjnbo_400x400Hace tres años que 2709 Books publicaba el primer relato de Venance Konan, era Robert y los Catapila. Aquel comienzo era en realidad muchos comienzos. Era el pistoletazo de salida de un proyecto afortunadamente descabellado, el de una editorial nueva en tiempos de vacas flacas, una editorial especial, poco convencional. Pretendía acercar autores africanos a los lectores hispanohablantes, lo harían en formato únicamente digital y lo harían a precios más que asequibles (entre dos y seis euros), sin renunciar a poner a disposición de sus clientes (aunque la palabra no agote la relación de los lectores y los editores) unas traducciones de calidad de autores poco conocidos en España.

No vale la pena insistir en que 2709 Books era una de esas deliciosas locuras a las que nadie con visión de negocio le daría ningún crédito. No era eso lo que tenían en la cabeza los impulsores de este proyecto. En estos tres años, la editorial había publicado nueve obras de cinco autores africanos: el marfileño Venance Konan, el ecuatoguineano Francisco Zamora Loboch, las senegalesas Aminata Maïga Ka y Mariama Ndoye y la también marfileña Fatou Keïta.

Venance Konan. Fuente: 2709 books - Abdoulaye Coulibaly

Venance Konan. Fuente: 2709 books – Abdoulaye Coulibaly

Venance Konan ha sido, sin duda, el autor talismán de esta nueva editorial que rompe todos los esquemas. Y, seguramente, por ese motivo, la celebración del tercer aniversario de 2709 Books ha contado con la presencia del autor marfileño. El millonario, ha sido el relato de Konan, con el que los responsables de la editorial han conmemorado esos tres años de existencia, el sexto del autor, el décimo de la editorial. No podía ser de otro modo, porque el relato responde a los cánones del escritor en el que 2709 Books ha depositado una considerable confianza.

cover_el_millonarioLos relatos traducidos al castellano, muestra un Konan con un estilo muy característico. Un digno heredero de los relatos tradicionales, sus historias responden al esquema de los cuentos con una voluntad pedagógica. El autor marfileño adereza estas narraciones con un fino humor, un tono satírico que, a menudo, hace que la crítica de las prácticas sociales sea aún una crítica más incisiva. El millonario cuenta la historia del imán de la mezquita de un barrio humilde que se encuentra con que ha ganado la lotería a pesar de que jugar a juegos de azar contraviene los principios de su religión. A través de este relato, de la manera más sencilla posible, Konan pone de manifiesto la imperfección de la humanidad, las contradicciones de la vida real frente a las posturas doctrinarias y, sobre todo, la hipocresía. Una refrescante historia que no por eso deja de estar cargada de enseñanzas, al más puro estilo tradicional.

Lo mejor de este aniversario de 2709 Books es que, en realidad, es la promesa de una historia que continúa. Nos hemos encontrado con una noticia inesperada, esperanzadora y satisfactoria. Marina M. Mangado, la editora y el alma del proyecto, ha avanzado los próximos proyectos de 2709 Books algo poco usual, también, en el sector. De este modo, ha adelantado que para el cuarto aniversario de la editorial, es decir, en septiembre de 2017, 2709 Books publicará una selección de la antología de Jalada Afrofuture(s). Se trata de uno de los proyectos, el del colectivo de escritores panafricano Jalada, más refrescante e innovador de la literatura actual del continente y 2709 Books ha querido acercarlo a los lectores hispanohablantes. Si muchas otras veces, desde esta sección, se han reclamado traducciones de obras de autores africanos, ahora simplemente podemos decir a los responsables de esta editorial: “¡Felicidades! y ¡Gracias!”.

¿Y si el libro digital fuese la solución?

Escolares africanos con libros digitales. Fuente: Worldreader

Escolares africanos con libros digitales. Fuente: Worldreader

La industria editorial en África se ha convertido en la eterna promesa, aparece sistemáticamente como un sector con tremendos problemas para su desarrollo, pero al mismo tiempo con un enorme potencial en caso de superarlos. El hecho es que la industria del libro en África es débil, pero en un momento en el que las industrias culturales, en general, son un sector pujante en el continente no para de buscar soluciones, de albergar iniciativas y esperanzas. Habitualmente, las tasas de analfabetismo o el bajo poder adquisitivo son los factores más esgrimidos, pero no hay que olvidar la tradición oral o la preponderancia de las lenguas europeas y por supuesto los elevados costes de producción y de distribución. Una información sobre la pujanza de una plataforma para la edición digital que se ofrece a editores independientes despierta las reflexiones, sobre todo, frente a los últimos obstáculos señalados, los elevados costes de producción y de distribución. ¿Y si no fuese necesario imprimir? ¿Y si no fuese necesario desplazar toneladas de papel, primero en blanco y después impreso? ¿Y si realmente el libro digital fuese la solución para la industria editorial africana y para el acceso a libros de los africanos?

Resulta que el teléfono móvil se ha revelado en los últimos años como una de las soluciones a muchos de los problemas de África. Los de las comunicaciones y la falta de infraestructuras, por supuesto, porque las redes inalámbricas resultan más baratas que el cableado que en muchos lugares nunca ha llegado a tenderse. Pero también, las transacciones económicas, las compras, y las conexiones a internet, en general, que abren un sinfín de posibilidades. Quizá el teléfono móvil, y tecnologías similares, tengan algo (importante) que decir en lo que se refiere a la industria editorial y al acceso a los libros.

Snapplify es una de las plataformas de edición digital más exitosas y que además se ofrece como solución a los editores independientes africanos

Snapplify es una de las plataformas de edición digital más exitosas y que además se ofrece como solución a los editores independientes africanos

La excusa ha sido una especie de campaña de Snapplify, una plataforma de edición digital, ofreciéndose como una solución para los editores independientes africanos que ha tenido repercusión en muchos medios especializados en industria editorial y en nuevas tecnologías. Los argumentos de Snapplify parecen robustos dicen que “la limitación del mercado a las librerías y los puntos de venta locales conduce a la asfixia de la industria”, mientras que el libro digital ofrece un mercado global que rebasa fronteras. Y en ese mismo sentido, recuerdan que en el libro digital las diferencias de recursos entre las grandes editoriales y los editores independientes se hacen mucho más pequeñas. Para los lectores, las ventajas pueden ser similares, el acceso a libros que de otro modo serían inaccesibles y el abaratamiento del precio del libro (aunque en este caso es necesario contar con un soporte, ya sea ordenador, tablet o smartphone, que puede resultar caro). Evidentemente, la apertura de un mercado abre un debate, con sus ventajas y sus inconvenientes.

Curiosamente Snapplify es una herramienta africana, concretamente sudafricana. Ha sido desarrollado por una compañía de soluciones digitales y con más de una década de experiencia en diferentes e-business. Se trata de un proveedor de soluciones para la edición digital que permite que el proceso de producción de una publicación digital, ya sea libro o revista, resulte sencilla y de la misma manera facilita el acceso a estas publicaciones por su compatibilidad con diferentes sistemas. Es decir, el producto final es adecuado tanto para ordenadores como para tablets y teléfonos móviles inteligentes, y del mismo modo es absolutamente compatible con formatos vinculados a Apple, Android o BlackBerry. Snapplify además modifica ligeramente el concepto de publicación, ya que las ediciones digitales permiten incorporar elementos que van más allá de la letra impresa o las imágenes estáticas. Una publicación digital de este tipo puede incorporar música o vídeos entre otros elementos.

Diagrama sobre la forma de trabajo que ofrece la propia web de Snapplify

Diagrama sobre la forma de trabajo que ofrece la propia web de Snapplify

Destrás de Snapplify está Wesley Lynch, un emprendedor sudafricano que se ha convertido en una referencia en negocios electrónicos. A Lynch parece moverle una voluntad de encontrar soluciones específicas para las necesidades del continente africano, aunque las motivaciones puede que sean más empresariales que filantrópicas (eso es difícil de saber), los resultados son aplicaciones como Snapplify. Esta herramienta nació en 2011 y de manera vertiginosa fue recabando apoyos y colaboraciones en los países de pujantes de la esfera anglófona africana, como Kenia, Nigeria, Zimbabue y la propia Sudáfrica. Sin embargo, desde África se ha proyectado al resto del mundo y se ha hecho con aliados importantes en EE.UU. y Reino Unido.

El ejemplo de Lynch y de Snapplify hace pensar en que la edición digital no sólo puede ser una solución para el mercado editorial en África, sino que puede ser incluso una herramienta que haga competitivos a editores africanos en el mercado global. Además no se puede perder de vista que Snapplify no es el único sistema en este sector sino que existen otras herramientas para la publicación digital sólo que no ha conseguido tanta proyección o no están tan ligados a África, como por ejemplo, Wobook.

Octavio Kulesz realiza un estado de la cuestión completo en relación a la situación de las ediciones digitales desde todos los puntos de vista en L’Edition numérique dans les pays en développement, un libro en el que dedica un capítulo al África Subsahariana y que se puede consultar on-line. En este trabajo, Kulesz recoge, por ejemplo, la opinión de un editor camerunés, François Nkeme, que hace un resumen muy acertado del potencial del libro digital tanto para la industria como para los usuarios: “La edición digital puede ayudarnos verdaderamente (…). Yo creo que nos corresponde a nosotros (los editores) imponerla, mostrarla poco a poco, tímidamente, en todo caso, es cierto que no tenemos nada que perder. Con la edición digital, tendremos la oportunidad de llegar a un público extranjero. Pero pienso que nosotros, como editores, si queremos sacarle partido, aquí, tenemos que empezar a transmitir que hay una versión digital, una versión electrónica que será barata, porque como he señalado la mayor parte del coste para nosotros es la impresión en papel. Quizá pasando a una versión digital, eso nos permita vender libros más baratos, a un precio accesible”.

En este trabajo de Kulesz se pueden encontrar tanto las dificultades con las que se encuentra la industria editorial actual como los obstáculos a la migración a la versión digital, pero también las posibles soluciones y las perspectivas. Entre esas perspectivas, como ya se había aventurado previamente, Kulesz privilegia el papel que puede jugar el teléfono móvil que considera previsiblemente “el verdadero protagonista en la edición digital del mañana (quizá ya el hoy) en África”.

El proyecto Wordreader se ha basado en algunas ocasiones en la distribución de distintos dispositivos para la lectura de libros electrónicos. Fuente: Wordreader

El proyecto Wordreader se ha basado en algunas ocasiones en la distribución de distintos dispositivos para la lectura de libros electrónicos. Fuente: Wordreader

En todo caso, hace años que diversos proyectos solidarios han entendido que esta, la del libro digital puede ser una buena vía de acceso a la literatura y los conocimientos, tanto en entornos escolares como domésticos. Quizá el más destacable de estos proyectos sea el de Worlreader que en diferentes oleadas ha distribuido dispositivos de lectura electrónicos en países como Nigeria o Ghana y que ha conseguido el apoyo de empresas como Amazon o de instituciones como la Bill and Melinda Gates Foundation o la fundación del F.C.Barcelona para favorecer el acceso a los contenidos.

Más allá de las más o menos acertadas iniciativas solidarias y de los análisis que requieren una mayor profundidad, la edición digital se presenta, al menos, como una nueva puerta abierta para la industria editorial, para las letras africanas y para el fomento de la lectura. Y parece una puerta a la que, cuando menos, vale la pena asomarse.