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Gato Preto: afrofuturismo y reivindicación en la pista de baile

Gato Preto

Afrofuturístico es uno de los pocos adjetivos que puede acompañar a Gato Preto, un dúo difícil de clasificar formado por la cantante Gata Misteriosa y el productor Lee Bass que, junto con la percusión en directo del senegalés Moussa Diallo, actuarán en la Sala Caracol de Madrid el próximo 25 de mayo de la mano de Moto Kiatu para celebrar el Día de África.

Su música es una mezcla de sonidos que recorre el continente africano: desde el house sudafricano al kuduro angoleño, sin olvidar el djembe senegalés. Sus orígenes son igual de plurales: el dúo se formó en 2012 en Alemania, pero las raíces de Gata, nacida en Lisboa, se sitúan en Mozambique, y las de Lee, nacido en Alemania, las encontramos en Ghana. Definen su estilo como música afrofuturística con mensaje, y es que su último álbum, Tempo, es un homenaje, pero también una reivindicación de la historia y las raíces africanas.

Ya en sus trabajos anteriores, también incluidos en Tempo, encontramos la estética que los define combinada con una reinterpretación de las tradiciones africanas: en el video Barhulo (2015), por ejemplo, Gata y Lee pasan de ser prisioneros de guerra a superhéroes en un mundo postapocalíptico. Tampoco la reivindicación de sus raíces ha estado ausente en su carrera. En 2016 lanzaron Dia D que, en palabras de Gata, es “una celebración de la contribución de África al pop y a la música electrónica mundial en la ultima década” y Take a Stand, una llamada a no olvidar las raíces en un mundo dominado por la cultura occidental.

Tempo es una combinación perfecta de enérgicos ritmos y reivindicación. El álbum abre con A Luta Continua, parte del discurso de mismo nombre de Samora Machel, ex presidente de Mozambique considerado padre de la independencia del país. También hay lugar para una llamada a la diáspora africana y la solidaridad en la lucha: Polícia habla de la brutalidad policial contra los afroamericanos en EEUU, en un claro guiño al movimiento Black Lives Matter. La opinión de Gata, entrevistada por Bandcamp, es clara al respecto: “Decidí hacer esta canción porque siento que aún somos vistos como esclavos. Todavía somos perseguidos y no puedo entenderlo. No entiendo por qué, en el siglo XXI, aún tenemos que defender que las vidas negras importan. Siento rabia y lo único que puedo hacer como artista es usar mi voz.”

Gato Preto lleva cinco años exhibiendo el explosivo directo que le ha dado fama por festivales de todo el mundo: desde el Oslo World Music Festival al Nyege Nyege en Uganda, pasando por el Lowlands neerlandés o el Blacks to the Future Festival parisino. Este mes Gata Misteriosa, Lee Bass y Moussa Diallo aterrizan por primera vez en Madrid con motivo del Día de África, un evento imprescindible en la escena musical electrónica africana.

ENTRADAS DISPONIBLES

Guintche llega a Madrid después de deslumbrar Barcelona

Al sur de las islas Azores y al oeste de Mauritania, tiene lugar uno de los carnavales más coloridos, híbridos y grotescos de Cabo Verde: el Carnaval do Mindelo, en la isla de Sao Vicente. El espectáculo es el resultado de los atuendos brasileños con un toque portugués, mezclado con las prácticas criollas. Todo un cúmulo de elementos aparentemente antagónicos, tanto como parejos, que se convierten en la principal influencia de las actuaciones de Marlene Monteiro Freitas, coreógrafa y bailarina caboverdiana cofundadora de P.O.R.K y parte del colectivo Bomba Suicida desde 1997. Con su pieza Guintche, la artista visitará el próximo mes de enero Madrid.

Marlene Monteiro Freitas, bailarina y coreógrafa. Fuente: L’A CDC

Marlene Freitas conoció la danza y la música en su isla natal a través del ritual del carnaval. La experiencia le hizo empaparse de sus energías, colores y máscaras. Sin embargo, recibió otro tipo de aportaciones cuando estudió tanto en Bruselas como en Lisboa y trabajó para distintas personalidades de la danza. En el blog turco iDans destacaba: “Uno de los coreógrafos con los que me sentí muy cercana es Loic Touzé. Con el tiempo he adoptado sus métodos de trabajo y orientaciones. A pesar de ello, lo que fomenta mi imaginación viene de campos dispares: de un documental, una exhibición o un espectáculo de teatro. No sólo de la danza o del encuentro con otros coreógrafos”.

De esta manera, las obras de la bailarina y coreógrafa recogen las múltiples piezas de su identidad las cuales siempre encuentran la manera de hibridarse y transformarse. No sólo porqué hayan sido parte de su recorrido, sino porque son parte de su día a día. “Me gusta cuando hay una distribución de cosas que normalmente no pondríamos las unas al lado de las otras, pero como el teatro no es la vida, lo podemos hacer fácilmente. Es la ficción, y la ficción es un acto de libertad”, como comentaba en la revista francesa Femmes à Rennes (F.A.R).

Guintche, la obra que ya presentó en Barcelona este pasado noviembre, y ahora llega a Madrid, es también una construcción a partir de la combinación de elementos dispares. De hecho, Guintche es una palabra criolla caboverdiana que tiene dos significados: el nombre de cierto pájaro y una mujer prostituta. Además, como explicaba a F.A.R: “El término puede ser usado verbalmente para alguien que brinca de un evento a otro sin tomar una elección lógica y coherente”, lo cual evoca a los procedimientos para inspirarse que la artista explicaba.

En cuanto a la experiencia que la llevó a crear Guintche: “Asistí a un concierto de jazz cuyo cantante llevaba un bonito sombrero. En un momento, el cantante se sentó en un banco, y mientras escuchaba a los otros músicos, él permaneció estático. Fue ese momento, en el que estaba escuchando, que me movió profundamente. Supongo que serían las luces, pero aquella situación tuvo un impacto emocional en mí. Dibujé al cantante sentado en el banco como recordatorio de aquel preciso momento”, narraba en la revista de TimeOut New York.

El nombre de su espectáculo y la experiencia del concierto parecen muy dispares. No obstante, la bailarina destaca que entre el concierto y el dibujo hay un eje vertebrador: la intensidad. La misma intensidad con la que vivió el Carnaval do Mindelo en su infancia y con la que brinca de evento en evento, de lugar a lugar. Asimismo, en cuanto a los elementos que estructuran la pieza, la bailarina destacaba en F.A.R: “Guintche es un ser, una figura o una condición del presente”.

Marlene Monteiro Freitas durante su espectáculo Guintche. Fuente: Festival International des Arts de Bordeaux Métropole.

Con esa fuerza y mirada al presente, durante la hora de actuación, Marlene Freitas expone la contradicción identitaria que la acompaña: ¿Cómo ser alguien distinta a ella que a la vez es fiel a sí misma? La cuestión la acecha a través de movimientos repetitivos de la parte baja de su cuerpo, muecas exuberantes, deformaciones faciales, la transformación del maquillaje de su rostro, cuerpos pintados de negro y blanco que la escoltan y mediante la mezcla transgresiva de los códigos de belleza y fealdad.

Como recalcaba la crítica Ester M. Gonzalez tras el paso de Marlene Freitas por Barcelona: “La bailarina, nos va a transportar a su enigmático origen, mediante sus gestos y sus movimientos. En apariencia, los gestos faciales, no son percibidos como una forma de baile, sin embargo, en esta propuesta, se pone en evidencia, que sí son útiles, para transmitirnos la esencia de lo que se nos quiere explicar”.

“En Guintche todo es cuestión de impureza, de infierno y de paraíso”. Fuente: Joana Patita.

La obra, que se creó en 2010, ya tiene 7 años de rodaje. Pero como explicaba a la revista francesa: “Creo que los espectáculos ocultan siempre secretos, que es necesario descubrir poco a poco, paso a paso. Bailar se convierte en caminar al lado del público, por que se trata de bailar con la pieza. A veces es como un número de circo, la puedo repetir durante muchos años, pero puedo tener siempre un aterrizaje sorprendente”. De este modo, Guintche deviene una escultura de cera que se funde, se solidifica, se rompe y cambia de forma durante los años.

Así, os animamos a asistir al continuo proceso de transformación de Guintche el miércoles 17 y jueves 18 de enero en Teatros del Canal de Madrid. Además, no sólo tendrán el placer de verla en acción sino también de escucharla durante la conversación con Manuel Segade (director del Centro de Arte Dos de Mayo) el miércoles tras finalizar la primera función.

¡Estamos en el aire! Wiriko, nuevo fichaje de M21

Hoy, Día Mundial de la Radio, despega definitivamente la emisora municipal M21, un proyecto impulsado por el gobierno de Ahora Madrid en el Ayuntamiento de Madrid. Y en ella, Wiriko inicia sus andanzas radiofónicas para que a la capital no le falten píldoras musicales africanas.

Tras un periodo de pruebas que comenzó el pasado mes de septiembre, hoy, en el 88.6 FM, se empieza a emitir oficialmente una parrilla con la implicación de grandes profesionales como Diego A. Manrique o Jesús Ordovás, periodistas musicales ligados durante décadas a Radio 3; Pablo Sanz, colaborador y crítico habitual de EL MUNDO o nuestra admirado compañero Jesús Bombín, una de las voces detrás de programas como Sonideros y Hoy Empieza Todo, también de Radio 3. Además, la emisora cuenta con el apadrinamiento de gigantes como Iñaki Gabilondo y Luis Del Olmo, que avalan las aptitudes de una emisora al servicio de sus oyentes.

Iñaki Gabilondo y Luis Del Olmo, los padrinos de M21.

Entre un gran elenco de locutores y selectores que harán de M21 una radio de calidad y cercana a la gente de Madrid, Wiriko ofrecerá, cada viernes de 22.00h. a 23.00h. de la noche, un viaje musical de una hora de duración par desgranar diferentes perlas de música africana, pero también para acercar a la audiencia a la diáspora africana afincada en la ciudad.

El programa, que estará dirigido y presentado por Gemma Solés i Coll y Vanessa Anaya, seguirá con la vocación del magacín para dar a conocer los sonidos más urbanos y contemporáneos de África y visibilizar la diversidad cultural del continente. Para ello, cada programa presentará al oyente novedades discográficas y monográficos por países, géneros o grupos, haciendo honor de la riqueza sonora que nos ofrece África.

Siguiendo la estela de la comunidad africana y afrodescendiente de la ciudad, el programa también servirá para contar las andanzas culturales más africanas de Madrid a través de una pequeña agenda y con la participación de la diáspora africana madrileña.

La emisión se podrá disfrutar en FM, pero también en internet, tanto en directo como en formato podcast (grabaciones a la carta).

El primer programa se emitirá el próximo viernes 17 de febrero de 2017.

¡Os esperamos!

Fotografía cortesía de Afronova (http://www.afronova.com/)

 

¡Estamos en el aire!

 

Si te apetece participar, o aportar cualquier tipo de información que te parezca pertinente para el programa, puedes contactarnos a través de correo electrónico a info@wiriko.org con el asunto PARA EL PROGRAMA DE WIRIKO EN M21. Estaremos encantadxs de recibir cualquier comentario, recomendación o petición, y por supuesto, de poder colaborar para que, entre todxs, facilitemos que África esté más presente en Madrid, y a través de los podcasts, en todo el territorio hispanoparlante. 

 

 

Somi, la panafricanista del jazz contemporáneo

Una excusa. Llegó 30 minutos tarde a la entrevista. Era su primera vez en España. La presión del Festival de Jazz de Madrid. Su diminuto bolso cruzado a través de un pecho que amasaba acordes de algún lugar extraño y que no soltaba. Su sonrisa. Su largo y trenzado pelo. No estaba preparada para las cámaras –aseguró– y todo se pospuso para el final del concierto. Lo que aconteció después fueron casi dos horas de un ensayo general que debería haber sido una rutinaria prueba de sonido en el Teatro Fernán Gómez Centro Cultural la Villa. Una espera delicatessen para los técnicos y el que escribe. No queríamos que se bajara de las tablas porque nunca antes habíamos visto a una artista girar las estructuras del jazz de esa forma. Bebía agua. La hora se acercaba. Su sonrisa. Su largo y trenzado pelo. Sus calcetines color rosa que hacían de ese momento algo muy acogedor. Íntimo. Los finales de las canciones parecían no estar limados y todo apuntaba a que la improvisación de este trío musical compuesto por voz, piano (Jerry Leonide) y bajo (Michael Olatuja) sería la tónica dominante. Vestuarios. La audiencia llenaba el aforo. Luz tenue. El presentador confirma que el espectáculo marcará una inflexión. Aparece Somi. Su sonrisa. Su largo y trenzado pelo.

somiLaura Kabasomi Kakoma o Somi te ofrece un camino incansable de sobresaltos. Una experiencia completa de hora y media que evoca lugares alejados entre sí como Nueva York o Nairobi, Johannesburgo, Washington o Río de Janeiro. Ritmos africanos, soul de Stevie Wonder, la improvisación entre graves y agudos del jazz vocal, música de contemplación y escucha atenta, o de baile dislocado para un sábado noche. Somi interpreta un estilo musical que salta con tanta facilidad entre los límites que la categorización de su música es irrelevante.

Así que ¿quién es Somi?
Nací en Ilinois, crecí en Zambia, volví a Ilinois para continuar el colegio, después estudié en Kenia, Tanzania para volver nuevamente a Nueva YorK…

Un momento. Pero entonces ¿de dónde eres?
Soy panafricanista, ¿sabes? Tu casa al final es donde la construyas. Soy, a fin de cuentas, una cantante, una compositora, una escritora… Esto es quien soy.

Te encuentras entre dos mundos, ¿no?
–Ríe–. Mi madre era ugandesa y mi padre ruandés así que era una combinación perfecta, un impulso normal, el querer descubrir mis raíces. He viajado mucho por el continente y además he podido estudiar en él para entender mejor a la gente afro de los Estados Unidos. Estuve entre Kenia y Tanzania interesándome por la antropología médica. Cuando vivía en África del Este estaba preocupada por desenterrar mi verdadero ser cultural: una niña negra americana y de padres inmigrantes, aunque ya estaba occidentalizada. Estaba tratando de averiguar mi identidad cultural para reclamar mi conexión con África y me hallé privilegiada de ser una americana y de ser una persona de ascendencia africana. La experiencia me dio todo este espacio para decidir lo que realmente quería hacer. Y la música fue la elección obvia.

jazzmadrid-2016-somiA menudo te definen como una versión moderna de Miriam Makeba, y una mezcla vocal entre Nina Simone y Dianne Reeves. ¿Te sientes identificada con esta descripción?
Es un honor. Muchas gracias por tus palabras. Verás yo empecé a tocar el violonchelo cuando tenía ocho años y escuchaba mucha música clásica en la radio. Mi madre que cantaba, aunque no de forma profesional, me susurraba canciones de Uganda y de, por ejemplo, Elvis Presley.

¡Vaya! Menuda combinación de sonidos y de movimientos de cadera
–Ríe–. Sí… A mi padre le encantaba el reggae. La elección de ser músico no fue fácil. Me encantaba cantar, pero no pensé que fuera una opción viable como carrera profesional. Todo el mundo en mi familia tenía un trabajo más tradicional y, además, las familias de inmigrantes no suelen animar a sus hijos a ser artistas.

Hoy has demostrado que tu repertorio abarca un amplio espectro con canciones de conciencia social sobre el movimiento Occupy Nigeria, con letras que hablan sobre el estado de la mujer en Nigeria, de la pobreza, del amor. ¿Cuál es el rol de un cantante?
Mi último álbum lo escribí y compuse en Nigeria. Quería saber qué estaba ocurriendo allí, en una capital tan cosmopolita como Lagos, en un país que es la primera economía del continente. Así que mi rol es decir la verdad. Hablo de asuntos que le preocupan a la gente como los movimientos de ocupación en ciudades africanas, de la circuncisión, de las trabajadoras sexuales…

Pero Somi, esto no es comercial, no vende…
Ya lo sé, pero ese no es mi problema. En esencia el artista debe ser honesto consigo mismo. No es plan de decir, ¡oh, tengo que escribir una canción sobre Trump por lo que representa! Más bien tratar asuntos que estén relacionados con lo que tú necesitas explicar. Quizás sea sobre el medioambiente o sobre el fenómeno migratorio. Como te decía, hay que ser honesto con uno mismo porque esto es lo que la gente siente.

Imagen de Somi en su camerino en e concierto del Festival de Jazz de Madrid. Foto: Sebastián Ruiz.

Imagen de Somi en su camerino en e concierto del Festival de Jazz de Madrid. Foto: Sebastián Ruiz.

Ahora que mencionas a Trump. ¿Cuál es tu valoración?
–Silencio. Somi calla durante al menos 30 segundos. Los ojos se le ponen llorosos–. Es un tema muy obsesivo. Es una mala época. No se trata sobre lo que le ocurrirá a la gente negra, a los musulmanes, a los homosexuales… Nos afecta a todos. Estos días he dormido temerosa por el mundo que nos espera con este tipo en la Casa Blanca. No sé qué está ocurriendo. Hoy, salir al escenario fue muy importante por un número de razones: era la primera vez que abría mi corazón y era capaz de hablar de mis sentimientos, de mis sueños, después de unos días. He tenido un espacio para volar y para decir la verdad a través de la música. Sobre Trump no sé realmente qué más puedo decir.

somi_foto_glynis_carpenter_3-jpg__1600x768_q85_crop-smart_cropper-media_background-_subsampling-2¿Nuevo álbum a la vista?
Ahora estoy trabajando en un nuevo álbum sobre los inmigrantes africanos en Harlem, –donde ella vive– sobre sus experiencias, sobre la xenofobia que sufren… Aunque realmente esta enfermedad no es exclusivamente americana porque ocurre lo mismo también en Europa. Así que intento reflejar cómo fenómenos como este, o incluso la gentrificación, tienen lugar en barrios tradicionalmente marginados y cómo la población que vive en ellos se enfrenta a estos problemas. Cómo negocian las vicisitudes. Pero hablo también sobre la humanidad, porque Harlem nos recuerda la historia de la experiencia afroamericana y es una historia importante, pero viven también otras comunidades desde hace 40 o 50 años y no son realmente incluidas en la conversación cuando hablamos de cómo la gentrificación está cambiando Harlem. Así que mi nuevo álbum es para recordarlos a todos.

[En enero de 2008 la cantante fundó la organización sin ánimo de lucro New Africa Live con un objetivo claro: “crear un espacio cultural de pertenencia para los artistas africanos contemporáneos mediante la producción de eventos artísticos multidisciplinares. Y entre tanto, que entretenga, que eduque y cree conciencia sobre el valor de la cultura africana en un mundo globalizado”. Según explica Somi, con estos eventos tratan de cuestionar la idea homogeneizada de producción cultural africana (no todo son timbales) y apoyan el trabajo de artistas que interrogan las políticas de identidad africana con un espíritu cosmopolita y de hibridación urbana.]

¿Y algún otro proyecto en el que estés embarcada?
Estoy inmersa en una jazz-opera sobre Miriam Makeba en Nueva York que se estrenará en diciembre y supone un proyecto que engloba la escritura, la música en sí y la interpretación.

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Como te defines como una panafricanista, te pregunto sin tapujos. ¿Cuál debería ser en tu opinión la nueva agenda para África?
Lo más importante y excitante es que estamos volviendo a ser propietarios de nuestra narrativa en un camino que nunca antes habíamos hecho. Específicamente en el mundo artístico porque estamos cambiado muchas cosas, empleando muchas cosas. Es maravilloso decir que esta inversión es en nosotros mismos. Es un tiempo maravilloso en el continente, pero también en la diáspora porque mucha gente que conozco no tenía estas oportunidades para expresarse por ellos mismos. Ahora pueden ser artesanos, diseñadores, emprendedores… ¡cualquier cosa! Y no necesariamente un abogado o un médico porque la sociedad de alguna forma te lo imponga. Así que es maravilloso ver el valor de los nuevos artistas e invertir en este talento y, observaremos cómo la economía del continente crecerá en este sentido.

¿Tu sueño para África?
La autosuficiencia para ser responsables de nosotros mismos y no tener que depender de nadie. Trabajar por la igualdad y el aprovechamiento de los recursos para invertir en nuestras propias infraestructuras en un sentido amplio. Porque es maravilloso que se invierta en los artistas, pero es algo más grande cuando los gobiernos invierten en el pueblo y no tienen que pedir explicaciones en el círculo del desarrollo. Mi sueño es cambiar la narrativa de la ayuda, de la pobreza. Porque está ahí, pero debemos usar todo lo que tenemos ya que África es un continente realmente rico: los recursos están allí, los minerales están allí.

¿Y un sueño para los EE.UU.?
–Silencio–. No lo sé honestamente…

Bueno, mejor matizo: ¿un sueño para tu hogar en Harlem?
¡Oh! Muchas gracias porque estaba pensando en que se acabara la legislatura de Trump mañana mismo… –ríe–. Creo que es importante recordar la cultura. No es algo sobre la raza, sino sobre la cultura. Crear espacios de intercambio en esta ciudad, en estos barrios donde se está destruyendo la esencia… es algo horrible. De cualquier forma no sé si este sería mi sueño, pero se convertiría en algo precioso.

¡Te invitamos al concierto de Batuk el 9 de julio!

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El próximo 9 de julio te traemos a Batuk a la Sala Caracol de Madrid, el grupo de música electrónica más puntero formado por los sudafricanos Spoek Mathambo, Aero Manyela y Manteiga. Batuk estará por primera vez en nuestro país presentando su recién estrenado disco “Musica da Terra” en el que podremos escuchar sonidos electrónicos mezclados con sonidos tradicionales procedentes de Uganda y Mozambique entre otros países…

No queremos que os perdáis la puesta en escena y el directo que tienen preparado para estrenarse en Madrid, así que regalamos tres entradas dobles para venir a verlos. ¡Participa y gana la tuya!

Sólo tenéis que compartir la imagen en vuestro muro y responder a la siguiente pregunta a info@wiriko.org con vuestro nombre y núemero de teléfono. ¡Daros prisa que vuelan!

¿Qué canción te gusta más del nuevo disco “Musica da terra” y por qué?

 

*Las entradas se darán en orden de llegada de correos. Las respuestas serán publicadas en nuestra web y redes sociales de forma anónima.

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Concurso Madrid Es Negro

¿Estás en Madrid?

¿Te gustaría ver un espectáculo dedicado a James Brown en clave Afro?

Madrid Es Negro y Wiriko te regalan una entrada doble para el espectáculo James Brown en Clave Afro que se celebrará el próximo sábado 6 de febrero en Sala El Sol.

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¿Cómo participar?

  1. Comparte el concurso por twitter y facebook
  2. Responde a ésta pregunta: ¿En qué año visitó Senegal el Rey del Funk? Sé el primero en enviar la respuesta correcta con el asunto CONCURSO MADRID ES NEGRO a info@wiriko.org

¡Y gana una entrada doble para la noche del 6 de Febrero!

para ver a…

PYRAMID BLUE feat. Justin Thatchoua & Juno + invitados.

James Brown en África.

James Brown visitó en varias ocasiones África y se empapó de sus sonidos y ritmos, entrando en contacto con músicos y producciones del continente africano. En esta ocasión, y comandados por Oscar Martos, Pyramid Blue se acercan al legado de Brown y viajan al origen de su sonido para descubrir las raíces de su estilo. Para la ocasión el grupo se refuerza con músicos africanos, invitados especiales y la participación vocal de Justin Tchatchoua y la cantante Juno.

AFRO EMPOWERED!

Dos mujeres negras, españolas, jóvenes, seguras y bien preparadas, están debatiendo sobre racismo, identidad Afro y Afrofeminismo. Son parte de KWANZAA la Asociación Afrodescendiente Universitaria de la UCM.

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AFRO EMPOWERED!, por Raquel Okakene / Wiriko.

Nair Macedo, dice que su idea es dar difusión a las diferentes culturas afrodescendientes dentro y fuera de la universidad y la creación de una identidad común a partir del conocimiento de sus propias historias. Son la voz negra del campus y habrá que escucharlas, porque no van a quedarse calladas.

“En la calle más de cinco negros juntos, es multa”, bromea muy en serio Ken Province mientras explica el origen de UNITED MINDS, un espacio creado por afrodescendientes nacidos y criados en España con el fin de conocer sus raíces y romper estereotipos. ¿Sus armas? La información y el arte. Su local en la ciudad de Valencia acoge una librería especializada en la historia, estilo de vida, filosofía y arte africano (de esos libros-leyendaurbana que sabemos que existen, pero nadie encontraba) y además exposiciones, talleres, arte, ropa y más. Y lo que haga falta para romper las cadenas de la esclavitud mental.

Por carambolas de la vida el fotógrafo RUBÉN H. BERMÚDEZ nació negro en una familia tradicional, española y (¡sorpresa!), blanca. Cansado de escuchar toda la vida la misma pregunta se volcó en una investigación sobre la presencia de esclavos africanos entre los siglos XV y XIX en el pueblo natal de su abuelo, Burguillos del Cerro. De este viaje personal en el que afirma su negritud y se reafirma como afrodescendiente, nace el proyecto “Y tu, ¿por qué eres negro?” que está ahora en proceso de investigación y acabará siendo un fotolibro en el que aborda cuestiones como: ¿Por qué yo soy negro? ¿Qué es ser negro? ¿Cuál es la construcción social que hacemos del negro? o ¿Cuál es la relación entre España y la negritud?

Entre esculturas alargadas y cuadros diminutos. Vestido con una amplia sonrisa y un bubú africano con león incluido. Así se presenta DAME COUNDOUL. “Uno no puede hablar de su arte sin hablar de su vida”, cuenta. Nacido en Linguère (Senegal), de muy joven se trasladó a Dakar donde se graduó en la Escuela de Bellas Artes. Pintor, escultor y profesor, con aspecto hiperactivo, participó en la bienal de arte contemporáneo africano Dak´art de 2006, oportunidad que le llevó a exponer su obra más allá de sus fronteras y recibir numerosos premios. Ahora vive en Madrid y nos anima a viajar porque “para conocer África, hay que ir a África, hay que vivir África”.

Todo este ramillete de proyectos que tienen tan buena pinta, se pudieron encontrar en AFRO EMPOWERED!, la Jornada de emprendedores Afro que se celebró el domingo pasado en el marco de la exposición “Ni arte Ni educación” en Matadero Madrid. (Organizado y comisariado por la Afrocolaboradora, Pedagogías invisibles y el GED)

Afro Empowered! ha sido un espacio de diálogo, colaboración y encuentro entre varias iniciativas afrodescendientes y el público, para reflexionar sobre su trayectoria y los nuevos códigos de representación y reivindicación, para promover sus iniciativas y favorecer su sostenibilidad.
Pero hay más…

Un acalorado debate donde el micro corría de mano en mano y las opiniones de boca en boca organizaron los miembros de UBUNTU CM, la Asociación Universitaria de Estudios Africanos de la UCM. Y es normal que les ponga esto de debatir ya que provienen de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología.

En pleno barrio de Carabanchel, en el Centro de Artes Internacionales LA KÚPULA se han asociado en un mismo espacio tres pueblos muy diferentes unidos en la lucha contra el racismo y la discriminación. Son africanos, gitanos y latinoamericanos unidos por la música, la danza, la pintura, la poesía, el teatro. Organizan exposiciones, conciertos y actividades casi todos los días de la semana. Así lo cuentan, rodeados de palets Josías Nganga y Paula Marín al final de una tarde tan intensa como África.

¿He dicho final? ¡Pero si aún se oye un Djembé! Son los más veteranos, la Asociación de los inmigrantes senegaleses en España AISE, que desde 1991 llevan apoyando económica y socialmente a los recién llegados. Están especialmente volcados en asesorar a las familias senegalesas en temas legales y laborales y además promover el intercambio cultural, que consideran fundamental para la convivencia.

Al salir de la Nave 16, repasando mentalmente la montaña de novedades apuntadas en la agenda, uno comprueba una vez más que la joven voz afro sube de tono aquí y allí, sin miedo, porque no cabe duda de que el poder está de su lado.

Retratar un Clima. Entrevista a Elise Fitte-Duval

«Nos hemos descubierto capaces de hacer cosas que nunca habíamos sospechado.
El mapa de lo posible es otro, el clima es otro».
Amador Fernández Savater, en «Cómo se organiza un clima»

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Elise Fitte-Duval nació en Martinica pero vive en Dakar desde el 2001. Tras haber realizado un intenso trabajo durante las movilizaciones ciudadanas en Senegal entre 2011 y 2012, vino a Madrid, entre noviembre y diciembre del pasado año para retratar lo que está sucediendo en esta ciudad tras el estallido del 15M y cómo los movimientos sociales se organizan frente a las elecciones municipales de mayo de 2015.

En 2010 presenta la serie «Vivir con los pies bajo el agua», sobre las inundaciones de la periferia de Dakar donde aborda los problemas ligados al medioambiente. Con este  trabajo es premiada en la Bienal de Fotografía de Bamako en noviembre de 2011, presentando su trabajo en Casa África con la exposición “Cuerpo a Cuerpo”.

Durante su residencia madrileña, Elise intentó retratar cómo se producía el clima que cambia las posiciones del mapa de lo posible. Reivindicaciones, activismos, movilizaciones, acciones diversas que se expresan en Madrid y que tienen también su resonancia en otros puntos del globo.

“ Retratar un Clima”, nombre de su proyecto de creación, parte de la premisa que es posible y necesario crear un diálogo entre las movilizaciones que se suceden, se enlazan y se afectan en las ciudades de todo el mundo. Una forma de descubrir los sistemas-mundos en primera persona.

De Dakar a Madrid los documentos visuales de Elise Fitte-Duval responden al compromiso de la artista frente a la realidad cambiante y compleja. Un trabajo que desborda el formato del reportaje y que se construye con honestidad a partir de los gestos y atmósferas que retrata.

A su vuelta a Dakar, hemos charlado con Elise sobre sus impresiones tras estas tres semanas de estancia en Madrid.

¿Cómo comenzó tú interés por las movilizaciones ciudadanas?

Desde los movimientos antiglobalización me interesa la gente que busca otras alternativas al sistema en crisis en el que vivimos. En el caso de Senegal a partir de 2011,  la ciudadanía se organizó tras el intento del gobierno de una reforma constitucional que ampliaba el límite de mandatos presidenciales y que permitía presentarse por tercera vez al presidente Abdoulaye Wade. En marzo de ese año conozco el movimiento Y’en a Marre. Un movimiento compuesto por raperos y periodistas que proponía empoderar a la ciudadanía, informándola, por ejemplo, de las diferentes propuestas de cada partido, animándola a inscribirse en el censo electoral para ejercer su derecho a voto organizando intervenciones solidarias en los barrios…Por esta razón me interesaron y decidí seguir a Y’en a marre y a la ciudadanía en general de junio 2011 hasta las elecciones de marzo de 2012.

¿Qué es lo que te ha llevado a captar las movilizaciones ciudadanas de Madrid?

Aunque nacieron por diferentes razones, el 15m como el movimiento Y’en a Marre surgieron más o menos en el mismo momento y se inspiraron ambos de la primaveras árabes. Sin embargo me daba la impresión que aquí la huella seguía siendo mucho más presente que en Senegal. Por esta razón quería venir a Madrid a conocer sus protagonistas, sus problemáticas, sus atmósferas. Además me interesaba todo el proceso previo a las elecciones. Conocer y captar cómo se crea la politización de la gente que participa, cómo la mantiene, cómo la vive. Mostrar los limites y potencialidades de estos movimientos.

¿Cuales son para ti las diferencias y similitudes entre el movimiento del 15M y el de Y’en a marre?

Aunque digáis “aquí que estamos muy mal, que esto es como el tercer mundo, que los políticos hacen lo que quieren, la economía va muy mal,” creo que a pesar del empobrecimiento de la población española todavía hay unas condiciones mucho mejores que el de la población senegalesa que le permiten, desde mi punto de vista, organizarse en procesos con más posibilidad de largo plazo y mayor alcance. Y eso, creo, se debe a los recursos humanos y materiales que dispone aún la ciudadanía española a diferencia de la senegalesa.

En Senegal la gente tiene que responder a diferentes urgencias de supervivencia que le impiden comprometerse plenamente en estos procesos emancipatorios. Los propios movimientos ciudadanos no tienen medios suficientes por lo que se ven obligados a ser financiados externamente, como ha sido el caso de Y’en a Marre que recibe dinero de diferentes ongs extranjeras y de programas de la ONU, perdiendo su credibilidad de autonomía frente a la población y transformado a sus ojos una apuesta cívica en una apuesta meramente política, en el sentido, de la política de partido clásica.

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Tras estas semanas ¿qué es lo que mas te ha marcado de los procesos de organización ciudadana en la ciudad de Madrid?

Antes de venir no tenia una idea muy concreta de lo que me podría encontrar. En relación al nivel de compromiso de la población, a pesar de lo que me decían, que no hay sindicatos fuertes, etc…he tenido la impresión que había una historia del “Compromiso” muy fuerte en España. Una especie de fe en la acción colectiva como herramienta de cambio. Este posicionamiento me ha impresionado. Un empoderamiento sobre la idea de que juntos podemos, de que en soledad no se va muy lejos, pero sí juntos. Discutiendo con las diferentes personas que he retratado, con los artistas que he encontrado, pienso en Cecilia Barriga y Enrique Flores, me mencionaban cómo el 15M ha sido un punto de inflexión de la práctica política de la ciudadanía.

Creo que la diferencia con la ciudadanía senegalesa es que todavía hay esa creencia de que la respuesta estará en el jefe, el presidente, etc…cualquier instancia que se inscriba jerárquicamente más arriba.

Es muy interesante cómo el 15m ha desencadenado la politización de la gente que no estaba ligada a ella profesionalmente y de cómo esa participación se desarrolla desde la vivencia concreta de cada persona. En general me ha dado una visión de optimismo. Y no se trata de un optimismo ingenuo, sino de un agenciamiento colectivo que ha producido la esperanza en el cambio y la posibilidad de que realmente este se produzca.

Siempre me ha interesado tú manera poética e íntima de retratar la actualidad política ¿nos podrías contar cómo nació esa necesidad de mostrar esa parte de atrás, esa retaguardia del activismo?

Yo no soy una reportera política. Desde el inicio, y en todos lo temas que toco, intento mostrar la parte humana, concreta, e íntima. Mi trabajo esquiva bastante la actualidad periodística. En Senegal incluso durante el proceso electoral intentaba encontrar a los políticos en otros momentos y espacios fuera de la campaña, y no era fácil conseguirlo. Quería mostrar al político de otra manera, en otros términos.  Cuando comencé fotografiar el movimiento Y’en a marre, intentaba darles una cara más humana, más cercana… una especie de narrativa lejos de la imagen acartonada que pueden dar los medios de comunicación tradicionales. Cuando salía a la calle a fotografiarles no lo hacía solamente para retratara sus líderes sino a todo ese ecosistema humano que estaba produciendo el movimiento. Quería entender cómo se producía o se estaba produciendo ese toma de conciencia en la población

En Madrid, tenia la misma intención. Creo que en Madrid, aunque ha sido un período muy corto, he estado más cerca de ese objetivo. Como no era un momento álgido de manifestaciones, pude acercarme más a la gente en el día a día de su activismo. Me gustaría pensar, especialmente en el caso de los retratos, que puedes y pude casi tocarlos.

……

Al termino de la conversación Elise me pregunta sobre cómo va el proceso de confluencia entre Podemos y Ganemos Madrid, en si el Patio de Maravillas encontró algún espacio para mudarse, las últimas acciones de la Oficina de Vivienda o cómo fue la última fiesta en Vaciador34. Me comparte su estupor y tristeza por el fallecimiento de Salome Ramirez que tuvo la suerte de encontrar durante su residencia en Cruce. De que le gustaría volver  y captar la movilización cuando las elecciones pasen.  Esperemos que vuelva, que siga mirándonos de esa forma, tan cercana y cómplice, que consigue desbordar y conectar mapas comunes de lucha.

 

Frazão: “Luanda es para mí lo que Nueva York para Woody Allen”

Aline Frazao. Foto: Sebastián Ruiz/Wiriko.

Aline Frazão. Foto: Sebastián Ruiz/Wiriko.

Aline Frazão es una joven cantante y compositora angoleña afincada en Barcelona. Fascinada por el Jazz, la Bossa Nova, la música caboverdiana, la música popular angoleña y el Fado, decidió combinar sus estudios de comunicación con una pasión que le viene de muy temprana edad: la música. Con tan solo dieciocho años dejó su Luanda natal para empezar la universidad en Lisboa, y desde entonces, ha vivido en Santiago de Compostela y Madrid. Ahora, desde Barcelona, Aline prepara el lanzamiento de su último trabajo en España, a pocos meses de su gira brasileña. Decidida a que su música de sonoridades atlánticas nos embriague a todos, y dejando entrever las múltiples influencias de su ir y venir biográfico, nos ha dejado conocerla un poco mejor y hasta nos ha querido regalar una canción.

¿Qué escucha Aline Frazão?

¡Hay tantos nombres! Me encanta el Jazz. Sigo escuchando muchísima música de Brasil, aunque me alejo un poco de ella y me acerco cada vez más de nuevo a África. Me encantan voces como las de la caboverdiana Mayra Andrade. Me identifico mucho con los sonidos sudafricanos más reivindicativos. Músicos angoleños como Paulo Flores, Rui Mingas o Filipe Mukenga.

¿Cómo empezaste con la música?

Empecé a cantar música de Angola, Cabo Verde y Brasil sobre todo cuando solo tenía nueve años. Más tarde me aficioné a una guitarra española que mi padre tenía por casa. Buscaba canciones de Bossa Nova por Youtube, sacaba los acordes e intentaba tocar de esa forma. A los quince años un amigo mío me regaló un recopilatorio de Jazz de Ella Fitzgerald y flipé completamente. En ese momento ya era casi una experta en música popular brasileña: Tom Jobim, Joao Gilberto, Caetano Veloso… Todo eso se convirtió en un lenguaje muy mío y empecé a escribir canciones. Pero he sido una autodidacta desde el principio y no he desarrollado una técnica depurada. De hecho, me he inventado mis propias comodidades y posiciones, y muchas veces ni siquiera sé los nombres de los acordes. Mi teclista es el que se encarga de traducir los nombres de los acordes al resto de los músicos. ¡Suerte que es muy amigo mío! (ríe). Me parece que de esta forma me expreso de una forma más libre, no estoy determinada por la teoría…

¿Cuándo decides que tus composiciones son suficientemente maduras como para dejar que los demás disfruten de ellas? ¿Y como llegas a profesionalizarte? 

Fue mucho más tarde… Primero quise ser ingeniera civil, para reconstruir Angola después de la guerra civil, que terminó en 2002. Siempre fui consciente que yo tenía más oportunidades que otra gente en mi país, y siempre seguí mi propia regla: a más posibilidad, más responsabilidad. Pero como también me gustaba mucho todo el tema de la argumentación y la comunicación verbal, decidí ser periodista. Bueno, en esto mi padre no estuvo muy de acuerdo. ¡Imagínate como está la libertad de expresión en Angola! Es un país muy bloqueado democráticamente, por decirlo de una manera suave.

¿Cómo afectó la guerra de Angola a tu vida?

Enormemente. Yo nací en  1988 y la guerra no terminó hasta 2002. Siempre viví en Luanda, y las capitales siempre han estado más protegidas. Pero en el 92, el año que nació mi hermana, la guerra llegó a la capital. Yo era muy pequeña aunque las consecuencias de la guerra estuvieron siempre ahí. Convives con los niños de la calle, que se han quedado sin padres. Con las personas mutiladas por la guerra. La pobreza extrema. Las noticias. La radio. La tensión de tus padres. El miedo. Aunque creo que he sido una privilegiada. Mis padres tenían un poco más de dinero, pero mi educación siempre me hizo mirar hacia fuera. Supongo que por eso, siempre he mantenido una voz crítica. Aunque es una cosa muy angoleña. La cantante Sara Tavares, que es muy amiga mía, siempre dice que los angoleños somos unos pesados por qué siempre estamos hablando de política. Así que sí, todo esto es parte de mí. Y creo que de toda mi generación, tenemos una carga histórica que tomamos muy en serio.

Aline Frazao. Foto: Sebastián Ruiz/Wiriko.

Aline Frazão. Foto: Sebastián Ruiz/Wiriko.

Cuéntanos cómo ha evolucionado tu carrera y tus ires y venires geográficos.

Al acabar la carrera en Portugal, vine a Barcelona y me cambió la vida. Aquí hay un montón de vida asociativa, de proyectos vecinales… Me involucré en muchísimos proyectos y cambié mi perspectiva de vida. Así que al llegar a Madrid, ya llegué con otro espíritu. Allí fue donde empecé a tocar más por pequeños clubes y bares de barrios como Lavapiés. Conocí a Uxía, la cantante gallega y directora artística del festival dedicado a la lusofonía Cantos Na Maré, y me invitaron, ni más ni menos que ir a representar a Angola. Y, ¿quién representaba a los otros países? Estaba el increíble Lenine de Brasil, y el fadista portugués António Zambujo. Por entonces, yo ni siquiera tenía agencia ni nada, así que estaba literalmente flipando con la oportunidad. Y que Lenine te diga, por las calles de Santiago, que tienes que grabar tus cosas y que tu música es bonita… Te hace plantearte que las cosas pueden funcionar. Ese fue el momento en que decidí que iba a dedicarme a esto profesionalmente.

¿En qué año fue esto? 

Fue en diciembre de 2010.

Vaya, es muy reciente. 

Sí. Pero desde entonces han pasado muchas cosas. Me fui a Argentina. Me afinqué en Santiago. Y entre Santiago y Lisboa escribí Clave Bantú (2011).

Es cierto que la idea para Clave Bantú la coges del programa homónimo de Trópico Utópico de Radio 3, de Rodolfo Poveda

Y tanto. Yo escuchaba mucho Radio 3. Adoro el programa cuando los elefantes sueñan con la música de Carlos Galileo y Trópico Utópico. Y un día un amigo me dijo que Rodolfo había hecho un programa dedicado a la música de Angola y del Congo. Me pareció curioso porque normalmente aquí se escucha más música del África Occidental. Y me encantó, me vino una saudade tan grande del Soukous y las cadencias del Semba… Empecé a darme cuenta de que los ritmos brasileños que a mi me fascinaban eran justamente los que venían de la raíz Bantú. Y no tanto los Yoruba. Vi tan claro que me identificaba con lo Bantú y que el concepto sintetizaba lo que yo era, que decidí hacer un homenaje a toda esa cultura del baile, el cuerpo, de un tiempo más pausado…

Dices que tienes mucha influencia del mundo luso pero no mencionas en ningún caso Mozambique. Parece como que Mozambique no llama mucho a los angoleños, ¿no? ¿Porque crees que esto pasa? 

Es el océano. El Atlántico nos tiene mucho más ligados con otros países. En la literatura si que se dialoga un poco más: el mozambiqueño Mia Couto con el angoleño Pepetela, por ejemplo. Pero en música conozco a poquísima gente de Mozambique, como Stewart Sukuma. Sin embargo, en Mozambique si se escucha más música angoleña.

¿Qué te perece este boom del Kuduro angoleño que se escucha en prácticamente todo el continente y que ha roto barreras también fuera de él? 

Me parece una manifestación muy auténtica de lo que son las ciudades africanas contemporáneas. Me gusta. Representa el caos, la locura, la explosión de ciudades como Luanda. Pero me parece exagerado que se haga una reducción y que se relacione Angola solamente con el Kuduro. Yo de pequeña bailaba Kuduro, es parte de mi cultura. Pero obviamente, mi cultura angoleña no es solo esto.

Aline Frazao. Foto: Sebastián Ruiz/Wiriko.

Aline Frazão. Foto: Sebastián Ruiz/Wiriko.

¿Cómo ves la industria musical angoleña actual? 

Es complicado. Como siempre, hay dos mundos: el comercial, con más dinero y criterios comerciales; y los mercados más alternativos, que cada vez van teniendo públicos más grandes. Tampoco puedo hacer un análisis de todo el país, sería pretencioso. Pero en Luanda sí que hace falta construir una estructura que proteja y oriente a los artistas, que los ayude a profesionalizarse. Que ayude a que los propios angoleños aprendan a apreciar y escuchar el talento de los músicos de Angola. Aunque es un momento creativo muy positivo para el país. Cada vez hay más gente volviendo para Luanda sobre todo, y eso crea más dinamismo en la cultura.

¿Crees que tu generación puede jugar un rol decisivo en la creación de nuevas dinámicas en el sector creativo y crear unas condiciones laborales más dignas para los artistas? 

No solo puede sino que debe. Es nuestra obligación. Además, los que estamos fuera, tenemos una responsabilidad extra. Aunque es complicado. Angola es la tercera potencia económica de África, pero es un embuste. No hay muchas perspectivas para los que no están alineados con la ideología del régimen. Y las estadísticas no son realistas con la situación de la mayoría de la población. Creo que los que tenemos la posibilidad de montar una estructura, debemos abrirla y compartirla, no solo en Luanda sino en todo el país para que se conozca en otras partes del mundo, lo que hay en Angola. Sí… Nuestra generación tiene muchas ganas de hacer cosas. Personalmente, siento que tengo una responsabilidad en este sentido.

¿Sientes que tu música representa a Angola? 

Hace tres años te hubiera dicho que sí; de cabeza (ríe). “Yo como angoleña… Blablabla”. Pero la identidad es algo que va cambiando. Por ejemplo ahora estoy enganchada al americano Nick Drake. Me quiero comprar una guitarra eléctrica. No sé si es el indie barcelonés que me está haciendo volver una hipster… ¡Es broma!

Vaya, que no te gustan los esencialismos… 

Cada vez menos. Es que es muy complicado hablar de identidad. Decir ‘Angola’ se queda muy grande para mi boca. Solo diciendo ‘Luanda’, ya es demasiado. Voy y vengo de Luanda, escribo para el periódico angoleño Rede Angola y estoy muy conectada con la realidad de allí. Participo ahí y estoy comprometida, pero la identidad angoleña se sigue construyendo, y yo tengo muchas identidades, no solo la nacional. Aunque la música tradicional de raíz, la literatura angoleña… Me mueven. Hablo mucho de Angola en mis canciones, pero no me considero ni puedo considerarme una embajadora de nada. Pero lo que te puedo decir es que Luanda es para mí, lo que Nueva York para Woody Allen. Está en todo lo que hago.

¿Has podido presentar ahí tus discos? ¿En qué otros lugares? 

Por supuesto.Ya habíamos presentado el primer disco en el Festival de Jazz de Luanda, y hemos tocado en diferentes clubes de Luanda. Pero también presentamos el disco en Portugal. En el Festival de Sines, tuve la oportunidad de tocar junto a Silvia Pérez Cruz, y me cambió la vida. ¡En la primera canción ya estaba llorando! ¡Me encanta! También estuvimos en diferentes clubes de Jazz de Portugal. De hecho, es ahí donde tengo más público y donde he tocado más. En Bélgica. En Alemania. En Austria. Y ahora vamos a ir a tocar a otros dos festivales alemanes y, en noviembre, si todo va bien, tocaremos en Brasil.

¡Qué suerte! ¿Qué esperas de Brasil?

Pues… No sé si debo esperar algo. Ya he estado ahí, tengo familia en Río. ¡Brasil tiene tantísimo talento! Además, son muy endogámicos. Pero creo que le debo algo a Brasil.

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¿Y te vas a llevar a tus músicos de gira?

Claro. Los músicos que me acompañan son los mismos que grabaron conmigo Movimento, y están afincados en Lisboa. El teclista y guitarrista portugués Marco Pombinho; Marcos Alves, que también es batería del caboverdiano Tcheka, y el italiano Francesco Valente, de Terrakota. Son buenísimos.

Pero vas a volver a Barcelona, ¿no? ¿Qué te trajo a la capital catalana?

Claro que vuelvo. Me encanta Barcelona. Vine aquí un poco a auto-recluirme. Buscaba un sitio donde estar tranquila, y como aquí tengo muchos amigos, vine a por el calor de esa otra familia. He estado un tiempo relajada y ahora estamos empezando a preparar la presentación de mi último disco (Movimento, 2013), que con suerte será para el próximo otoño. Me apetece muchísimo, porque el disco no se ha podido presentar aún en España. Así que sí, tengo muchas ganas de arrancar aquí. De hecho, antes de venir aquí estudié catalán en la universidad de Lisboa. Jamás en mi vida estudié castellano. Pero aquí, la gente se da cuenta que eres extranjera y te habla directamente en castellano. Me da mucha rabia porque al final acabo sin poderlo practicar. Pero me encanta vivir aquí.

Vas a interpretarnos el single de tu último álbum, “Tanto”. Cuéntanos de qué va. 

El single de mi último álbum salió de una actuación que hicimos en Bélgica. Fue en la ciudad de Ghent. Me impactó muchísimo la pulcritud de esa ciudad. Todo en su sitio. Jamás había visto tanto orden. Contrastaba mucho con Luanda, y en el videoclip, de hecho, quise reflejar los contrastes de Luanda.