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10 perfiles que deberías seguir en Instagram según periodistas a los que admiramos

Quizás a ti también te pase y haya ocasiones en las que abres la aplicación de Instagram desde tu móvil y, como si de un estado de hipnosis se tratara, pierdes la noción del tiempo. Tranquilo, no eres el único, la red social de fotografía y vídeo propiedad de Facebook ha alcanzado este año en España los 12 millones de usuarios. Pero por si eso no te tranquiliza y hace que te plantees si realmente estás haciendo una utilización indebida de tu tiempo, te traemos una propuesta para que reorientes el uso de esta aplicación a conocer las realidades de personas que están físicamente lejos. Más concretamente en el continente africano, e hilando todavía más fino, te invitamos a que conozcas la interpretación que hacen de su realidad a través de sus obras artísticas. Aunque a decir verdad no es Wiriko quien te invita en esta ocasión, sino nuestros compañeros de batalla en el empeño de mostrar un África más real. Tras hablar con algunos de ellos para que nos recomienden artistas en Instagram, te traemos los 10 perfiles de artistas visuales africanos más seguidos por periodistas a quienes admiramos.

  1. Andrew Esiebo (@andrewesiebo), por Ana Henríquez de Africaye.

Colección ‘Nigeria on mind’ de Andrew Esiebo

Este fotógrafo nigeriano inició su carrera mostrando la velocidad con la que crecía el desarrollo urbano en su país, desde donde todavía tiene su base pese a tener ya una gran trayectoria internacional con exposiciones alrededor del mundo y publicaciones en The Guardian o The New York Times. Su mirada cercana sobre temas eminentemente sociales también han llevado a Andrew Esiebo a participar en varias misiones de UNICEF. “¿Por qué? Porque no tiene ni una mala foto”, responde riéndose Ana Henríquez a la pregunta de por qué es su perfil de artes visuales africanas más seguido en Instagram. Y enseguida añade: “Me gusta su mirada, la fuerza con la que capta la realidad, el ambiente y también a las y los africanos. Las suyas son fotografías de mucho color, intensidad y significado y suele emplear ángulos originales que atrapan”.

  1. Everyday Africa (@everydayafrica), por María Rodríguez, periodista freelance en África Subsahariana, escribe también para Mundo Negro; y Nicolás Castellano, periodista de la Cadena SER y autor de varios libros sobre migración africana.

Foto de Peter Dicampo en Zimbabue publicada por Everyday Africa

Ambos periodistas señalan esta cuenta paraguas que acoge a fotógrafos que viven y trabajan en el continente. Un imprescindible para conocer una versión de África “anticlichés”, tal y como indica María Rodríguez, al tiempo que añade que “para alguien que no conozca África, un solo click en este perfil es un, digamos, ‘zasca en toda la cara’ porque no es a lo que estamos acostumbrados que nos enseñen del continente”. Coindice Castellano: “Everyday Africa demuestra que la vida cotidiana de África es maravillosa, sin necesidad de dramas, sonrisas posadas o filtros exagerados”.

  1. Fati Abubakar (@bitsofborno), por Xavier Aldekoa corresponsal en África de La Vanguardia y cofundador de la revista 5W.

Fati Abubacar retrata a esta banda de música tradicional tocando en la primera festividad musulmana sin restricciones militares de movimientos públicos en Maiduguri (Nigeria)

“Fati, una fotógrafa de Maiduguri, Nigeria, da una visión diferente de una de las zonas más castigadas por Boko Haram. Me interesa su tono y su mirada”, explica Aldekoa. La cuenta de Instagram de esta fotógrafa es una auténtica revelación. Bajo el título ‘Trozos de Borno’, en referencia al estado nigeriano donde nació el grupo terrorista, Abubakar retrata la vida cotidiana de este territorio.

  1. Kandole Reagan (@kandole_reagan) y Sparrow Uganda (@sparrow_uganda), por Ana Palacios, fotoperiodista y autora de los libros ‘Art in movement’, desarrollado en Uganda, y ‘Albino’, llevado a cabo en Tanzania.

 

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Ana Palacios hace trampa y no se puede declinar por un solo perfil de artista visual africano en la red social. Se lo permitimos. Al fin y al cabo, como ella nos cuenta, estos artistas ugandeses “luchan por su arte y por el cambio social” y eso va por delante de nuestra petición de una única cuenta. En su perfil, puede verse el último trabajo de Kandole Reagan, que consiste en esculturas elaboradas con desechos de la basura de las calles de Kampala. Sparrow Uganda, por su parte, es un artista urbano que usa el grafiti para fomentar el diálogo en Uganda.

  1. Khadija Farah (@farahkhad), por Lola Hierro de Planeta Futuro / El País.

Fotografía tomada por K.Farah en el campo de refugiados de Dadaab (Kenia)

La somalí Khadija Farah es una fotógrafa freelance que vive en Nairobi (Kenia), desde donde trabaja para grandes cabeceras como The New York Times o AP Photo, al tiempo que modera la cuenta de Instagram Dynamic Africa Photo. A Lola Hierro le gustan muchas cosas de Farah: “Me gusta mucho el tipo de fotografía que hace, tan luminosa. La luz y el color me chiflan. Y me gusta que le veo una doble visión: a veces hace fotos de un África muy tradicional y otras de un África muy vanguardista, pero en ambos casos me gusta que transmite imágenes del continente muy alejadas de los estereotipos de pobreza, guerra y hambre. Su trabajo es muy optimista. Y luego me gusta que sea mujer y que sea somalí porque con su figura y su trabajo también ayuda a que se deje de ver a la mujer africana como una pobrecita inválida y analfabeta. Khadija es una pedazo de profesional”.

  1. Michael Soi (@michaelsoistudio), por Alba Villén de EFE África.

Alba Villén vive en Nairobi, así que sabe bien de lo que habla cuando dice que Michael Soi “refleja como pocos las noches kenianas”. Y lo hace sin pelos en la lengua. Este pintor keniano se sirve de la sátira para retratar la política y la sociedad de su país para, según explica en su web, “destacar los problemas de las mujeres en África, en particular los problemas que se relacionan con la forma en que los hombres ven a las mujeres aquí y cómo las tratan”. Villén nos habla de Moi para subrayar las piezas en las que “denuncia la prostitución y el doble rasero de una sociedad que se define como conservadora pero que solo hace falta darse una vuelta en la noche keniana para saber cuánto les gusta el sexo”.

  1. Nástio Mosquito (@nastiomosquito), por Ángela Rodríguez Perea de Afribuku.

Instalación de Nástio Mosquito en la Fundación Prada.

Angoleño y polifacético, Nástio Mosquito es músico, hace performance e instalaciones pictóricas, vídeos y también fotografías. Merece la pena leer al completo la historia de la periodista por el artista: “Nunca conseguí engancharme a Instagram; aún tengo ese prejuicio viejuno y rojec que dice que el ‘Insta’ es, si cabe, más narcisista y cotilla que el ‘Face’. Y, aunque sé que cada vez más artistas tienen un perfil activo aquí, me disculpan, no tengo tiempo para vigilar tantas plataformas. Por norma general, me subscribo en la web de los creadores y recibo las novedades en mi correo profesional. A la antigua. Una vez intenté subscribirme al newsletter de uno de mis artistas preferidos, Nástio Mosquito, y me encontré con un obstáculo insalvable: en el formulario pedían nombre completo, mi email y responder a la pregunta “Tu sueño más salvaje”, a lo que mi cerebro solo conseguía contestar “un tête-á-tête con Nástio”. Pero ese encuentro ya lo tuvimos, fue una entrevista con poco tiempo y deprisa que, muy a mi pesar, no me permitió ahondar en cuestiones interesantes. Hasta hoy no he enviado mis datos, y ese bloqueo mental es la historia de por qué a veces abro Instagram, que en este caso cumple su función completa: me actualizo con noticias del angoleño, veo por qué ciudades, museos, revistas y eventos circula, y de paso aprovecho para ejercitar un poco el voyeurismo. Porque una de las marcas propias de Nástio Mosquito es su omnipresencia, el hecho de que su imagen es el punto central de su trabajo visual y performativo, y en su cuenta su personalidad desborda desde el mosaico de posts. Como en todo buen perfil, además, publica extractos de sus trabajos, también de videoclips de sus álbumes. Sí, Nástio también hace música. Polifacético, irreverente, teatral, inclasificable, “el tipo más cool del mundo del arte contemporáneo”; todo eso han dicho de él, gente que sabe mucho, y todo eso es verdad. Alguien que está a la vanguardia de la creación hoy y que no responde a ninguno de los estereotipos adheridos a los artistas africanos es, para mí, el mejor ejemplo de esa otra visión de África en las artes visuales”.

  1. Nemi Epeba (@nemiepeba), por Tania Adam de Radio Africa Magazine.

Collage de Nemi Epeba -Frida Orupabo web

Frida Orupabo es el nombre real de la artista y socióloga detrás del perfil de Nemi Epeba. Su especialidad: el collage digital. “Tengo una especial atracción por esta cuenta por su peculiaridad. Es oscura y fresca a la vez. Rescata un imaginario perdido y muestra detalles que apenas son perceptibles”, explica Tania Adam, quien confiesa: “actualmente es mi cuenta preferida, es una cuenta muy artística”.

  1. Nii kwartei Quartei (@nii_kwarteiquartey), por Lucía Asué Mbomío de Afroféminas y autora del libro ‘Las que se atrevieron’, que habla sobre la diáspora africana en España.

The Ancestor project

El escultor Nii Kwartei Quartey es el aprendiz de Naa Abina Nelson, artista principal de la obra ‘The Ancestor project’, 1.300 piezas diseñadas por Kwame Akoto-Bamfo que representan a la multitud de africanos capturados en todas las regiones de África Occidental y llevados a América. En su perfil de Instagram puede apreciarse este impresionante trabajo expuesto recientemente en Ghana.

  1. Teju Cole (@_tejucole), por Ángeles Jurado de Casa África y África no es un país / El País.

No nos sorprende que el artista visual preferido de Ángeles Jurado en esta red social sea el también escritor Teju Cole. De origen nigeriano, Cole​ es novelista, fotógrafo e historiador de arte. Su cuenta de Instagram, nos la describe Jurado como “puro minimalismo y poesía. Es enigmático. Es elegante. Es todo ojos y gafas”.

Dice Cole en su Instagram que éste le sirve para “experimentar diariamente con palabras e imágenes”

La polémica representación de “Kenia” en la Biennale

Kenya-Venice-Biennale

Obra satírica de Michael Soi, criticando la vergüenza de Venecia, The shame in Venice 1 (2015)

En una carta dirigida al gobierno de Kenia, varios intelectuales, artistas y representantes del sector cultural del país africano han lanzado una petición a través de la plataforma Change.org. La acción, que pide implícitamente la renuncia a la representación fraudulenta de Kenia en la Bienal de Venecia 2015 y el compromiso a apoyar la realización de un pabellón nacional en 2017, protesta ante la representación del talento nacional en el que es el segundo pabellón que Kenia tiene en toda la historia del icónico certamen.

Qin Feng, Shi Jinsong, Li Zhanyang, Lan Zheng Hui, Li Gang o la galería Double Fly Art Center son algunos de los nombres que representarán a Kenia en la 56 edición de La Biennal de Venecia, una de las mayores ventanas que los artistas contemporáneos tienen para darse a conocer internacionalmente. Representantes, sin embargo, que no son kenianos sino chinos, con la excepción de un italiano – Armando Tanzini, un hotelero adinerado con residencia en la turística población costera de Malindi que ya representó Kenia en la anterior edición y que ha sido duramente criticado por nuestros compañeros de Africa is a Country-. Las únicas kenianas representadas son Yvonne Apiyo Braendle-Amolo y la más que reconocida Wangechi Mutu, que no forma parte del pabellón nacional, sino que exhibe en el pabellón central.

Si bien, ya en el 2013 la selección nacional en la Biennale provocó la frustración de los artistas kenianos por la poca representación verdaderamente local, la presente edición ha causado indignación en Kenia, con una de las industrias culturales más productivas y posicionadas internacionalmente de todo el continente. ¿Para qué o por qué buscar talento extranjero para representar a un país tan bien dotado de creatividad? ¿Quiénes son los responsables de este desbarajuste? Mientras la Biennale cuenta con más artistas africanos que nunca (el malauí Samson Kambalu, el camerunés Barthélémy Toguo, el mozambicano Gonçalo Mabunda, los senegaleses Cheick N’diaye y Fatou Kandé Senghor, los ghaneses Ibrahim Mahama y John Akomfrah, el sierraleonés Abu Bakarr Mansaray, los nigerianos Karo Akpokiere y Emeka Ogboh, los sudafricanos Joachim Schonfeldt, Sagal kay hassan, Mikhael Subotzky y Marlene Dumas, el colectivo Invisible Borders // The Trans-African Photography Project o el congoleño Sammy Baloji); el embrollo causado por la falta de representación keniana en el pabellón nacional parece totalmente desbocado.

“La Bienal de Venecia tiene un jefe nacido en #Nigeria (Enwezor Okwi), pero el ‘Jambo Bwana’ Italo-Mombasa-Berlusconi sigue representando #Kenya“, protestaba @skepticafro en twitter.

Michael-Soi

Sátira del artista keniano Michael Soi en referencia a la representación de artistas kenianos en el Pabellón de Kenia de la Biennale 2015.

 

Bajo el rótulo “Creando identidades” como cabecera del susodicho pabellón, se plantea una falacia gigante ante un tema, de por sí, peliagudo: la identidad. Otro gran eslogan para este pabellón:”Ésto es Kenia, dónde reside la naturaleza“, afirma sin titubeos algo tan utópico como casi que Kenya se reduce a parques naturales (en los que, por cierto, se asesinan muchos elefantes para enviar marfil a China), y brisa del Océano Índico. Todo, ribeteado con obras llenas de motivos tribales, florales y desnudos, que una vez más y después de años de lucha, presentan una África primitiva e irreal a día de hoy. Sin duda, este pabellón vuelve a convertirse en el hazme-reír de Venecia, pero también en un insulto, no solo a la creatividad keniana, sino a la inteligencia de todos los amantes del arte contemporáneo.

¿Por qué no hay ni uno solo de los cientos de artistas locales representados en la fantástica subasta de arte de Circle Art Agency o de la exitosa Feria de Arte de Kenia? ¿Dónde están las fotografías urbanas de Mutua Matheka, donde los rascacielos de Nairobi rompen los estereotipos de esa África rural y aislada del mundo que tanto se empeñan en rememorar los livingstonianos? ¿Dónde se quedan las obras cinematográficas de directores como Simon Mukali o David Gitonga, que tan bien representan la realidad keniana de hoy? ¿Por qué no participan en la Biennale creativos imprescindibles del país como Jim Chuchu o la gente de Sarakasi?

Y lo que le deja a uno más perplejo, ¿cómo pueden estas pretendidas “identidades en construcción” de Kenya no ser construidas con la participación de los kenianos? Acertado es el análisis que la semana pasada realizaba Wenny Teo en la revista The Art Newspaper, donde tachó la selección realizada por los comisarios de la Biennale de esencialista y “autenticista”, dos discursos que desenmascaran una perversa forma de neo-colonialismo disfrazado de multiculturalismo. Y es que no se trata de negar la multiculturalidad de la sociedad keniana. ¿Hay kenianos de orígen chino? Por supuesto que los hay. ¿Es la keniana una sociedad multicultural? No creo que nadie en su sano juicio pueda ponerlo en duda. Ahora bien, ¿se puede considerar a los expatriados como kenianos por el mero hecho de tener residencia en el país, como es el caso del italiano Armando Tanzini?

Más allá del debate abierto hace escasas semanas por Mawuna Remarque Koutonin después de la publicación en el periódico The Guardian de “¿Por qué los blancos son expatriados mientras el resto de nosotros somos inmigrantes?“, los comisarios del pabellón – los italianos Sandro Orlandi y Paola Poponi- tanto como el ministro de cultura keniano -Hassan Wario Arero-, deberían preguntarse muy seriamente: ¿es ético que un expatriado en Kenia represente a la creatividad keniana? Pero sobre todo, deberían dar explicaciones en público, cosa que a día de hoy la comunidad de artistas, activistas y blogueros kenianos sigue esperando. Después de que el viernes 20 de marzo el ministro de cultura les diera plantón en una supuesta comparecencia pública, los kenianos han desistido y han lanzado un comunicado para reivindicar la necesidad de un pabellón honesto y realista, que recoja y muestre la creatividad y el talento del país con justicia. Sin embargo, ante la falta de seriedad del gobierno en el asunto, uno entiende por qué en Kenia, gran parte de los proyectos del sector cultural tengan que buscar financiación en organizaciones extranjeras y fundaciones privadas como Hivos, Ford Foundation o Africalia.

Y sumando amigos entre las colas del sector más crítico del país, al gobierno no dejan de caerle manotazos en las redes, donde se lo acusa de “vender” el pabellón para afianzar los lazos comerciales con China e Italia. Y aunque sea ésta la única explicación posible a semejante despropósito, los artistas kenianos merecen ser reconocidos por sus obras y representados correctamente en la próxima edición. Como manifestaba el escritor keniano Binyavanga Wainaina, uno de los personajes más activos e influyentes de la escena cultural del continente, en su cuenta de twitter: “Las artes son el último bastión de la expresión, no podemos dejar que la corrupción y el neocolonialismo se las lleven“. Pero mientras el gobierno keniano responda más a los ‘Bwanas’ extranjeros que al talento local, habrá mucho camino aún por recorrer.

Apoya a los artistas kenianos firmando su petición en Change.org y ayúdalos a que se anule la exposición 2015 por fraudulenta.

Pavellón de Kenia 2013. Fotogrfía de la Biennale de Venezia.

Pavellón de Kenia 2013. Fotogrfía de la Biennale de Venezia.

 

 

Feria de Arte de Kenia, lanzadera para el talento nacional

Bicicleta a partir de materiales reciclados, de Cyrus Kabiru. Foto cedida por la Kenia Art Fair.

Bicicleta a partir de materiales reciclados, de Cyrus Kabiru. Foto cedida por la Kenia Art Fair.

Artistas como Michael Soi o Cyrus Kabiru han puesto el nombre de Kenia en el panorama mundial de las artes visuales. Sin embargo, el país está experimentando un deslumbrante auge de la creatividad junto a los esfuerzos de múltiples emprendedores locales. La primera Feria de Arte de Kenia es una prueba de que esta nación del África del Este tiene que estar en el ojo de mira de cualquier amante del arte africano.

Mientras que el rico y variado paisaje del arte africano goza de eventos gloriosos dentro del continente como el Dak’art en África Occidental o la Feria de Arte de Johannesburgo en el África austral, el Este de África emerge dentro de la escena continental como un  gigante artístico en sí mismo. Después del nacimiento de la Bienal de Arte de Kampala, en Uganda, y la segunda y exitosa Subasta de arte del Círculo de Arte de Nairobi, 2014 podía haber cerrado la agenda artística casi convencido de que había logrado un enorme éxito impulsando las artes visuales de la región. Sin embargo, 2014 todavía tenía una traca final guardada para los amantes de las artes visuales de África.

Durante cuatro días, la Sala de Exposiciones del Centro Sarit, en el barrio nairobense de Westlands, ha sido el epicentro de la primera y vibrante Feria de Arte de Kenia. Apodada, Kenia Art Fair, el emocionante encuentro se celebró del 6 al 9 de noviembre reuniendo artistas, galeristas, coleccionistas, amantes del arte y curiosos, que han plantado las semillas para promover el arte made in Kenia.

Organizado por Kuona Trust y patrocinado por el centro Go Down Arts, Pawa 254 o el conglomerado de medios kenianos Nation Media Group, la primera Feria de Arte de Kenia ha reunido personalidades de gran relevancia en la escena artística nacional para debatir sobre el estado de las artes en el país y construir mayor cohesión entre las distintas iniciativas y propuestas a través de diferentes charlas de gran interés para el panorama de las artes visuales locales.

Algunos de los participantes fueron: Abdi Rashid Jibril de Arterial Network, Danda Jaroljmek de la Agencia Circle Art, Elisabeth Nasubo del Ministerio de Cultura keniano, creadores como la artista y diva de la performance Ato Malinda o el dibujante y caricaturista Gado, quienes pusieron la carne en el asador en diferentes paneles de gran actualidad, como “el arte digital”, “el papel del gobierno de Kenia en el apoyo al sector de las artes visuales contemporáneas”, “dibujos animados y cómic”, “arte y emprendeduría” o “los retos de los artistas visuales”.

Kenya Art Fair / Sebastián Ruiz - Wiriko.

Kenya Art Fair / Sebastián Ruiz – Wiriko.

Con entrada libre y gratuita para todo el mundo, los organizadores estiman que más de 5.000 personas pasaron por la Feria durante los cuatro días en los que se celebró. Según lo expresado por la directora de Kuona Trust, Sylvia Gichia, incluso la Primera Dama keniana Margaret Kenyatta estuvo caminando por la feria de arte, cosa que muestra su apoyo a los creadores y a las iniciativas empresariales entorno al mundo del arte nacional.

Kenya Art Fair / Sebastián Ruiz - Wiriko.

Kenya Art Fair / Sebastián Ruiz – Wiriko.

Más allá de las salas de exposiciones, las conversaciones y debates han sido un espacio de intercambio y retroalimentación dialéctica gracias a la amplia participación de una audiencia muy interesada en el tema. A pocos momentos para el cierre, la “necesidad de unidad” como conclusión se solidificó como ideal colectivo. Pero los retos del sector siguen sin resolverse a pesar de la intensidad de los debates celebrados durante la Feria.

¿Cómo transferir el interés por el arte fuera del elitismo? ¿Qué nuevos modelos de distribución pueden beneficiar a aquellos artistas que no están representados en las agencias o galerías? Cómo utilizar las plataformas digitales para promover y vender arte a un precio justo para los artistas? ¿Están las iniciativas de arte kenianas suficientemente cohesionadas? Si se consigue crear una feria anual, ¿se deberían fomentar reuniones periódicas que permitiesen un más amplio desarrollo de la escena artística de Kenia?

Y a pesar de que las preguntas resten en el aire, las semillas para hacer crecer el universo de las artes visuales de Kenia están ya plantadas, y hasta el momento, el logro es que se han logrado situar en el mapa mundial del arte con mucho vigor.

La Bienal de Kampala: una nueva cita artística para una nueva África

10401406_261061180769008_1225074019494192066_nLa región del África del Este, igual como sucede con otras regiones africanas, está experimentando en los últimos años un crecimiento exponencial de sus iniciativas culturales y su mercado de ocio. Festivales de música, semanas de la moda, inauguraciones de salas y museos que exponen regularmente, encuentros literarios, subastas de arte o producciones y muestras de cine, se suceden de forma intermitente en diferentes países. Ciudades como Nairobi, Kigali, Dar Es Salaam o Kampala muestran una efervescente escena cultural y un público local cada vez más exigente que se convierte en la audiencia preferida de inversores y promotores.

El próximo guiño a los amantes del arte africano va a ser la primera edición de la Bienal de Arte de Kampala, que se celebrará durante todo el mes de agosto. Si bien Kampala ya nos había sorprendido anteriormente por ser la capital del cine made in Uganda o Ugawood o con iniciativas como la de los Garbage Collectors, la Bienal de Kampala se presenta como un proyecto innovador con la intención de mostrar obras contemporáneas de todo el continente y crear debate sobre su actual valor. Según los organizadores, se trata de dar visibilidad al arte de la periferia del mainstream informativo.

Daudi Karungi, director artístico de la primera Kampala Arts Biennale. Fuente: Growth East Africa.

Daudi Karungi, director artístico de la primera Kampala Arts Biennale. Fuente: Growth East Africa.

“La Bienal de Kampala es un proyecto del Kampala Arts Trust, un colectivo de artistas visuales y del mundo del espectáculo que vivimos y trabajamos en espacios tanto públicos como privados de la ciudad de Kampala”, nos cuenta Daudi Karungi, su director artístico, quien lleva más de quince años regentando la Africart Gallery de la capital ugandesa. “El Kampala Arts Trust está en la vanguardia del desarrollo de la industria artística en Uganda” afirma orgulloso del equipo que capitanea.

Para esta primera edición de la Bienal el emblema es Progressive Africa, que se podría traducir como ‘África gradual’. Un tema que según los organizadores, pone en jaque las dos narrativas predominantes actuales sobre África: África es ahora, que se ha convertido en uno de los lemas de la última conferencia anual Design Indaba de Ciudad del Cabo; y la tan aclamada intervención artística de África es el futuro, todo un distintivo promocional para el continente.

“El tema del África Progresiva se tiene que entender en relación a este par discursivo (ahora o mañana) del Panafricanismo actual. Kampala, como todas las demás ciudades africanas, está intentando encontrar su lugar en la nueva África. Por eso precisamente hemos querido iniciar esta nueva cita artística”, afirma Karungi a pocas semanas de estrenar la primera edición de esta bienal que se dará a pies del lago Victoria.

“45 pintores, fotógrafos e ilustradores de 13 países africanos van a presentar su percepción del estado actual de África a través de las artes visuales. Los países representados son: Uganda, Kenya, Sudáfrica, Etiopía, Angola, Ghana, Nigeria, Togo, Costa de Marfil, Zimbabwe, R.D. Congo, Mali y Tanzania”, dice Karungi, quien representa a una generación de artistas empeñados en que el afrocentrismo halle su espacio en el mercado global.

Artistas como la ghanesa Florine Demosthene, el tanzano Georges Senga, el keniano Michael Soi o los etíopes Ezra Wube o Zerihun Seyoum, son algunos de los ejemplos de obras que se podrán ver expuestas en diferentes galerías, exhibiciones temporales en las calles de la ciudad, en paredes de diferentes edificios en los barrios menos favorecidos… durante la primera Bienal de Arte de Kampala.

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“También habrá espectáculos paralelos durante toda la Bienal. Cine, talleres, instalaciones de arte en las calles…”

Pero a su vez, tal y como pasa en otras bienales de arte, tanto los arquitectos del KAB como las autoridades locales saben que su labor va a generar impacto más allá de la industria cultural. Por ello, nos dice Karungi, “la relación con la ciudad de Kampala es de máximo interés. Tenemos el respaldo del Ayuntamiento de Kampala y del gobierno de Uganda. Nos hemos asociado con la Oficina de Turismo de Uganda y con el Ministerio de Turismo, para poder afianzar la continuidad de la bienal”, asegura su director.

Y es que no son pocas las experiencias que demuestran que una bienal puede posicionar una ciudad en la cabecera de las preferencias para el turismo. La de Venecia, en Italia, queda fuera de toda duda. Pero ejemplos africanos como el de la Bienal de Dakar, en Senegal, ya han demostrado a lo largo de décadas ser capaces de hacer mella en los procesos de desarrollo de la ciudad, y por extensión, del país.

10338742_262539963954463_5294400463612979775_n“Los miembros del equipo del KAB hemos estado en diferentes bienales, incluida la de Dakar, durante los últimos veinte años y durante todos estos años hemos ansiado organizar una en Kampala. En este tipo de eventos se hacen muchas amistades y contactos, y ahora que estamos a punto de encender la llama de la KAB, ahí estarán comisarios, críticos de arte, artistas y profesionales del sector artístico que hemos conocido en este círculo” remarca el galerista y artista ugandés.

Ante el previsible éxito de esta primera edición de 2014, acechan las dudas sobre las causas de no haber iniciado un evento como este con anterioridad, siendo Kampala una de las ciudades africanas que más rápidamente se están desarrollando y una de las más agradables para el turista. “Nunca tuvimos un evento como éste en Kampala porque mucha gente tenía miedo de probar y pánico de fracasar, así que se conformaron con pequeños eventos locales, mercados y exposiciones” opina Karungi. “Vamos a hacer la Bienal de Arte de Kampala para romper las barreras continentales y generar intercambios entre los artistas africanos y los diferentes profesionales del sector de las artes”.