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Un empujón a las literaturas en lenguas africanas

El de la lengua es un debate recurrente en las literaturas africanas. Escribir en lenguas nacionales o en las de origen europeo se convierte en una discusión casi filosófica para muchos escritores del continente. No es habitual que en esta sección se hable de la convocatoria de premios, sino que se espera a conocer los nombres de los ganadores para poder presentar una muestra de referentes literarios africanos. Sin embargo, hay un galardón recién creado que ha despertado grandes expectativas y que, sólo por su filosofía ya merece una atención espacial. Se trata del Mabati-Cornell Kiswahili Prize for African Literature, un premio destinado a las obras en lengua swahili que fue presentado hace unas semanas en el Ake Art & Books Festival de Nigeria.

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En el debate sobre la lengua de escritura influyen los criterios más diversos. Hay autores que rechazan las lenguas de origen europeo como herramientas de colonización. Otros, que utilizan lenguas africanas simplemente para estar más cerca de un público popular. Los hay que no tienen las capacidades para escribir en idiomas nacionales, que se expresan mejor por escrito en inglés, francés o portugués, que han recibido su educación formal en estas lenguas y cuyos referentes literarios suenan a estos idiomas. Y hay escritores que tienen voluntad de llegar a una audiencia global y consideran que la puerta de entrada es más amplia a través de idiomas de origen europeo. El mosaico de situaciones y de posicionamientos es tan variado como complejo. En todo caso, las dificultades para escribir (y, sobre todo, para publicar) en lenguas africanas es una realidad.

Este premio pretende convertirse en un puntal del fomento de la literatura en una de las lenguas más habladas del continente africano y cuenta con un consistente soporte institucional. Detrás del Mabati-Cornell Kiswahili Prize for African Literature está una de las instituciones universitarias más prestigiosas del mundo, la Cornell University, y la empresa metalúrgica keniana Mabati Rolling Mills. Pero además cuenta con el aval de sus fundadores, auténticas personalidades de las literaturas africanas. El recurrente aspirante al Premio Nobel de Literatura Ngũgĩ wa Thiong’o y la crítica literaria Lizzy Attree están detrás de este galardón. No es extraño que el propio Ngũgĩ wa Thiong’o hubiese abandonado el inglés como lengua de escritura a favor del kikuyu como muestra de coherencia de su posición anticolonial. Thiong’o ha manifestado reiteradamente que su objetivo es llegar a las capas más populares de la sociedad y que considera que lo hace de manera más natural escribiendo en su lengua materna.

Ngũgĩ wa Thiong’o firmando autógrafos en Londres en Londres. Foto: David Mbiyu, a través de Wikipedia.

Ngũgĩ wa Thiong’o firmando autógrafos en Londres en Londres. Foto: David Mbiyu, a través de Wikipedia.

En el mismo sentido, el Mabati-Cornell Kiswahili Prize for African Literature intenta ser un contrapeso de otros premios importantes (desde el Caine Prize hasta el Etisalat Prize), destinados a autores africanos, pero para obras escritas en inglés. Los impulsores de esta iniciativa parten de la base de que los premios son fundamentales para construir un sistema literario firme y fuerte. El propio Thiong’o señaló en la presentación del premio que la iniciativa “es una apuesta decidida para conseguir que los escritores africanos en lenguas nacionales encuentren su lugar y su reconocimiento en el panorama global de la literature”. “Los premios se han utilizado habitualmente para enterrar a las literaturas y las lenguas africanas bajo el aluvión eurófono”, señaló el escritor keniano que se confesó heredero de “los sueños de Diop, A.C. Jordan, Obi Wali y otros”.

El swahili es una de las lenguas más habladas del continente y tiene características destacables. Se trata de un idioma utilizado por entre 120 y 150 millones de personas, entre las que se encuentran los habitantes de los tres países de África oriental de la que es lengua oficial, Uganda, Tanzania y Kenia; pero también muchos de los países cercanos de la región desde la RD Congo hasta Ruanda. Se considera que el swahili ha terminado siendo una lengua franca (igual que en otros lugares lo son las lenguas de origen europeo) en una región en la que se hablan decenas de idiomas diferentes. Y es eminentemente la lengua comercial y de los negocios en el este del continente.

Más allá del fomento de la pura producción literaria, el también escritor y profesor de inglés de la Cornell University, Mukoma Wa Ngũgĩ, valora la iniciativa desde la perspectiva de la solidaridad. “El premio supone un precedente histórico para la filantropía africana destinada a los africanos y muestra cómo la filantropía africana puede centrarse en la producción cultural del continente”. Y en una línea similar se ha expresado Sarit Shah, representante de la empresa patrocinadora del galardón: “El apoyo a la literatura y a la alfabetización es crucial para el desarrollo de una cultura floreciente (…). El nuevo premio para literatura swahili busca reconocer a los escritores, artistas y pensadores de África Oriental que, a través de su trabajo, fomentan la alfabetización. Creemos que es vital para volver a conectar el mundo de las ideas con el mundo práctico de los negocios y el comercio”.

Está previsto que los ganadores del premio, en las modalidades de narración y de poesía, se anuncien en octubre de 2015 y recibirá 5.000 dólares, además de ver publicadas sus obras. Los segundos y terceros premios están dotados con 3.000 y 2.000 dólares, respectivamente. Y además de fomentar la literatura swahili pretenden convertirse en referentes para iniciativas similares destinadas a otras lenguas africanas, según manifestó la otra fundadora del premio, Lizzy Attree.

Cassava Republic Press, otros editores contra corriente

CRPLogoDicen que su objetivo es “alimentar la imaginación africana” y explican que su misión es cambiar “la imagen que todos tenemos de la literatura africana”. Y esa imagen renovada exige que la “prosa contemporánea africana refleje la experiencia africana en toda su diversidad” desde las megalópolis como Lagos o Kinshasa, a las pequeñas comunidades rurales más desconocidas “desde el pasado reciente hasta el futuro próximo”, según ellos. Ellos son Cassava Republic Press y sólo por estas declaraciones de intenciones ya merecen que se les preste atención. Al detenerse sobre su actividad se descubren muchas más cosas y se pone de manifiesto que lo que se merecen, en realidad, es admiración.

Cassava Republic Press es una editorial independiente nigeriana, una muestra de descabellada audacia, como las que ya hemos admirado en otras ocasiones en los casos, por ejemplo, de la sudafricana Chimurenga o la ruandesa Bakame. Se trata de una iniciativa de Bibi Bakare-Yusuf y Jeremy Weate que echó a andar hace siete años, en 2006, cuando sus promotores se dieron cuenta de dos cosas: por un lado, que los nuevos autores nigerianos tenían dificultades para publicar; por otro, que resultaba más fácil encontrar sus obras en el exterior que en el propio país. En siete años, han demostrado que su locura era, en realidad, una idea viable, han establecido contactos con otros editores independientes africanos con la misma visión vanguardista y se han convertido en editores de referencia en el panorama continental.

Frank Bures en un artículo sobre la industria editorial africana publicado en The Africa Report aventuraba que uno de los factores del éxito de Cassava Republic Press y de “una nueva generación de editores como Bakare-Yusuf” ha sido “el aprovechamiento de la tecnología y de la economía mundial para comercializar los libros como nunca se había hecho hasta ahora”. Hace referencia a dos cuestiones: por un lado, la búsqueda del mercado extranjero haciendo a Cassava (igual que a otras editoriales independientes africanas) competidoras de las grandes editoriales mundiales; por otro, de la explotación de la economía globalizada, por ejemplo la deslocalización a países más baratos de algunos de los procesos de edición, pero también de la exploración de las nuevas vías como los libros electrónicos.

Every day is for the Thief, de Teju Cole

Every day is for the Thief, de Teju Cole

Más allá de las cuestiones empresariales que sin duda son imprescindibles, pero que no son el objetivo ni de esta sección ni de este Magazín, Cassava Republic Press ha roto muchos de los moldes previos (o al menos, los pocos que había) también con su enfoque relacionado a los géneros y al tipo de libros a editar. Los responsables de la editorial han considerado que debían cultivar todos, todos los géneros por poco extendidos que estuviesen. Y así en su catálogo nos encontramos con una apuesta considerable por el libro infantil ilustrado. La verdad es que las sorpresas en su catálogo son uno de los elementos más atractivos de esta editorial. Algunas de estas sorpresas constituyen los éxitos, las medallas que la empresa ha conseguido colgarse y que forman parte de su historia; otras son más bien las apuestas, las arriesgadas y esperanzadoras apuestas.

Entre el primer grupo de los éxitos, Cassava Republic Press tiene el honor de poder decir que ha publicado a Helon Habila, un autor nigeriano que acumula numeroso premios, incluido el Caine Prize; también han publicado a una escritora que ha estado repetidamente a punto de hacerse con este galardón, pero a la que siempre se le ha negado (lo que no pone en duda su calidad), la ugandesa Doreen Baingana. Y entre las apuestas exitosas están por ejemplo Lola Shoneyin cuya The Secret Lives of Baba Segi’s Wives despertó el interés de editores británicos y estadounidenses. Cassava Republic Press ha editado por ejemplo a Teju Cole, un autor que ha cosechado un tremendo éxito y que, según se explica, inició su actividad literaria a través de un blog que despertó el interés de los editores nigerianos. Ahora Cole es un autor reconocido.

Entre las sorpresas sin resultado conocido (todavía) nos encontramos con obras, autores y géneros de lo más diversos. Entre los últimos lanzamientos nos encontramos con dos curiosidades. Soldiers of Fortune, un ensayo de Max Siollun con una gran voluntad narrativa. Siollun y Cassava Republic Press, con él, se aventuran a analizar una de las épocas más oscuras de la historia reciente de Nigeria, los periodos de gobierno militar de Muhammadu Buhari e Ibrahim Babangida y las consecuencias en la Nigeria actual. Es un ejemplo del trabajo en el terreno de la no ficción de la editorial.

Nairobi Heat, de Mũkoma wa Ngũgĩ

Nairobi Heat, de Mũkoma wa Ngũgĩ

Por otro lado, el catálogo nos ofrece entre las novedades Nairobi Heat, de Mũkoma wa Ngũgĩ. Esta novela inaugura una de las series más esperadas de Cassava, la de literatura policiaca. Su autor es un experto en literatura keniano que ha colaborado con y ha escrito para medios internacionales de renombre (desde la BBC hasta LA Times) y que, curiosamente, está relacionado de una u otra manera con los proyectos editoriales y periodísticos más innovadores de África anglófona (desde Chimurenga hasta Pambazuka News). Es además el hijo de uno de los escritores y activista keniano más popular, Ngũgĩ wa Thiong’o. Mũkoma ofrece a través del blog de Cassava una serie de consejos para los autores noveles que puede resultar muy interesantes.

What Sunny Saw in the Flames, de Nnedi Okorafor

What Sunny Saw in the Flames, de Nnedi Okorafor

Como última de las sorpresas que el catálogo de la República de la Yuca (eso es lo que significa Cassava Republic) nos ofrece hemos optado por un libro que nos llama poderosamente la atención. Se trata de What Sunny Saw in the Flames y lo mencionamos fundamentalmente porque ya hemos hablado de su autora en esta sección. La nigeriana afincada en Estados Unidos Nnedi Okorafor es probablemente una de las representantes más relevantes de la literatura de ciencia ficción en África. La publicación de su obra (que ha salido este mes) demuestra la voluntad de Cassava Republic Press de tocar todos los palos, de cultivar todos los géneros, de satisfacer todas las demandas y de escuchar todas las voces, más allá, mucho más allá de cualquier tipo de prejuicio.

Cassava Republic Press se muestra como un proyecto audaz, como una de las locuras necesarias de las que ya hemos hablado en esta sección. Igual que esas otras ideas descabelladas llevadas a la práctica por africanos con la cabeza muy bien amueblada, Cassava está llamada a ser uno de los motores de un cambio en África, pero no sólo un cambio económico, o un cambio en el control de ciertas industrias, sino un cambio profundo, un cambio de mentalidad.