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Bobi Wine, ¿de músico a presidente de Uganda?

Tras su detención en dudosas circunstancias y la brutalidad policial sufrida durante su encarcelamiento el pasado mes de agosto, la viral reacción en redes sociales con el hashtag #FreeBobiWine lanzó masivamente a la juventud ugandesa a las calles de la capital, Kampala, para exigir la liberación del autodenominado “presidente del gueto”, Robert Kyagulanyi Ssentamu, más conocido hoy como Bobi Wine. Más de 80 políticos, activistas y artistas de todo el mundo, incluidos el Nobel de literatura nigeriano Wole Soyinka, el músico nigeriano Femi Kuti, el activista y candidato presidencial keniano Boniface Mwangi o el movimiento congoleño LUCHA, han mostrado ya su apoyo a Wine firmando una declaración de condena al ataque contra este músico y activista de 36 años, que podría convertirse en el próximo presidente de Uganda. 

A pesar de que su carrera musical saltó a la fama con canciones de amor y de baile, en 2017 Bobi Wine —originario de Kamwookya, un barrio popular de Kampala—, lanzó su canción Freedom, un auténtico grito de guerra contra el gobierno de Uganda y su presidente desde 1986, Yoweri Museveni —el tercer presidente africano que más tiempo lleva en el poder—. En julio del mismo año, Wine fue elegido para el Parlamento del país como independiente. Y así empezaría lo que para Museveni puede ser su definitivo obituario político, puesto que nunca antes había tenido una voz disidente tan influyente entre la juventud del país —que tiene la población más joven del mundo, con un 77% de ugandeses por debajo de los 30 años de edad—.

Sin embargo, el músico no lo tendrá fácil.

Desde mediados de agosto de 2018, Bobi Wine ha sufrido la persecución del gobierno ugandés, después de un presunto ataque al convoy del presidente Yoweri Museveni en un mitin electoral en Arua, donde apoyaban a candidatos opuestos. Los hechos provocaron que el músico fuera arrestado dos veces y torturado estando bajo custodia militar. Al poco, el conductor de Wine fue asesinado a tiros por las fuerzas ugandesas y 32 líderes de la oposición también han sido arrestados acusados de traición. Además, durante las manifestaciones para exigir la libertad de los presos políticos, las fuerzas policiales arrestaron a docenas de personas y dispersaron las concentraciones con gases lacrimógenos y balas. Asociaciones como Human Rights Watch o la Comisión de Derechos Humanos de Uganda ya han denunciado en varias ocasiones la vulneración de los derechos humanos en Uganda.

Tras el alcance de las campañas globales pro-Wine, el presidente Museveni se vio obligado a dejarlo salir del país para recibir tratamiento médico en Estados Unidos, donde ha hecho campaña para pedir a Trump que deje de financiar a Uganda —uno de sus aliados clave en África—. A la vez, su caso trascendió a Reino Unido y Europa. Pero decidió volver a su hogar y ha rehusado el asilo político, para seguir luchando desde suelo ugandés, donde se encuentran sus hijos.

Imagen de la CNN.

Este mes, Wine, quién aún necesita un bastón para andar después de las recurrentes palizas sufridas por la policía del presidente, junto a otros más de 30 acusados, tenía que ser juzgado por traición. De ser condenado, podría enfrentar la pena de muerte. Sin embargo, la Corte ugandesa ha aplazado la vista hasta el próximo 3 de diciembre, después de que los fiscales estatales solicitaran más tiempo para la investigación del caso.  

En esta entrevista en español para France24, Bobi Wine explica como ha pasado de ser uno de los músicos más famosos de Uganda a convertirse en un activista decidido a hacer realidad la tan anhelada regeneración política de Uganda. 

Kalabanda: el otro futuro animado de Uganda

 

El salto karateka hace unos días de un diputado ugandés en el Parlamento permanecerá largo tiempo en la retina. Ruido, gritos y puños circulando por las cabeceras de los principales medios de comunicación internacionales. De la mesa, y tras girar sobre sí mismo, este diputado se abalanzó cual salto del tigre para explicarle a mamporrazos a otros de sus homólogos cómo se tenían que resolver las cuestiones serias. ¿El asunto? Un debate sobre un proyecto de ley para enmendar algunos puntos de la Constitución. Entre otras disposiciones se pretende eliminar el límite de edad para los candidatos presidenciales. La pelea estalló y este vídeo muestra la intensidad. Así que Museveni (que en febrero de 2016 cumplió sus 30 años en el poder) hizo lo que mejor sabe: prohibió la cobertura en directo de las sesiones del Parlamento así como las protestas sobre el tema. Las cifras del afrobarómetro muestran que los ugandeses abrumadoramente  con un 75% aprueban el límite de edad. La profesora Kim Yi Dionne lo explicaba en el diario The Washington Post.

Este es el foco grande, una gran narrativa que invisibiliza otras historias llenas de luz como la nueva cosecha de animadores y dibujantes en África que no escatima esfuerzos para poner el continente en el mapa cuando se trata de hablar de animación. Desde Ghana, Nigeria, Kenia y Sudáfrica, los animadores están demostrando que no necesitan confiar en contenido externo (léase europeo o estadounidense) para el entretenimiento y la educación. Y aquí es donde entra en escena este país. Un estudio de animación ugandés también se ha unido a la lista. Creatures Animation Studio está preparado para lanzar su primer cortometraje de animación de 6 minutos. El cortometraje A kalabanda Ate My Homework narra el desencuentro de un niño con un kalabanda (una criatura mítica que persigue a los niños en las escuelas de Uganda) trayendo un toque ridículo a la excusa –que de alguna forma todos los estudiantes han utilizado alguna vez– de que el perro se comió mi tarea.

La historia es la de Tendo, un alumno que se presenta en clase un día sin los deberes hechos. El error de bulto llega cuando dice que el problema es que un kalabanda se los comió. ¿Quién creería una excusa como esta? ¿Cómo revelará Tendo su historia? ¿Existe realmente este monstruo? El 18 de diciembre se estrenará en Uganda.

 

La idea

Cuando Raymond Malinga decidió dejar su trabajo bien pagado en Malasia hace dos años y regresar a Uganda, sabía que no había vuelta atrás. Su sueño siempre había sido el de crear una empresa de animación que empleara a artistas locales y se centrara en hacer contenido local con el objetivo de exportar sus experiencias más allá de las fronteras ugandesas en nuevos y atractivos formatos. “Dejé mi trabajo en Malasia para volver y comenzar una compañía que desarrollara películas de animación ugandesas. Uganda, África del Este y África están bendecidos con una rica cultura, con experiencias e historias que tienen el potencial de traducirse en un entretenimiento impactante”, explica Raymond.

En 2015, comenzó Creatures Animations Studio, una empresa localizada en Kampala. El estudio emplea hoy a 8 animadores que han estado trabajando duro para producir su primer proyecto: A Kalabanda ate my homework (Un Kalabanda se comió mis deberes).

“El concepto original fue inspirado por esta criatura única en Uganda. Siento que esta singularidad ayuda a crear un valor para nuestro trabajo. Nuestra película se basa puramente en personajes locales en los que los ugandeses se podrán ver identificados, pero la idea intenta también presentar el concepto de manera accesible para cualquier persona que no sea de aquí”, explica Raymond. Detrás de los personajes se encuentran las voces de artistas como Martha ‘Kay’ Kagimba, los cómicos Patrick ‘Salvado’ Idringi y Omara Daniel, o la escritora infantil Faith Kisa.

 

 

Más allá de Kalabanda

El equipo planea crear muchos más proyectos animados para satisfacer las necesidades de contenido de los ugandeses. “Estamos planeando desarrollar programas de televisión animados y largometrajes en el futuro y estamos decididos a que se hagan reales”, subraya Raymond. Este empresario y desarrollador cree en el intercambio de conocimientos y experiencias y es por eso que está formando a más jóvenes para que se conviertan en animadores. Sí. El objetivo es potenciar este efecto multiplicador para que la industria de la animación en el país y la región crezca. “Pretendemos contratar a tantos animadores como nos sea posible. Es cierto que tenemos escuelas que enseñan el oficio de la animación, pero los estudiantes no tienen adónde ir después para hacer sus pinitos. Creatures Animation Studio se está posicionando como un destino para los aspirantes a animadores y como una plataforma de empleo relevante”.