Entradas

Retablo de mendigos y de hipocresías

Hace 40 años que la escritora senegalesa Aminata Sow Fall publicó por primera vez La Grève des Bàttu. Ahora la editorial Wanafrica nos ha traído la traducción en castellano de este relato bajo el título La huelga de los mendigos y esta nueva versión simplemente pone de manifiesto que la historia es completamente actual, no sólo por el ritmo de la narración sino por los valores que transmite. La escritora senegalesa que pasa por ser una de las autoras clásicas de la literatura poscolonial del país, dibuja una dimensión de la sociedad poco visibilizada pero que tiene una presencia constante, la de la mendicidad. Al mismo tiempo, el relato pone al descubierto una evidente hipocresía en las relaciones de clase, entre la élite dirigente y en relación con los supuestos valores religiosos. Una severa crítica vestida de una atractiva piel de cordero.

La escritora senegales Aminata Sow Fall. Fuente: De may! en Wikimedia

La historia se sitúa en una más que reconocible ciudad de Dakar, en la que se desencadena una campaña gubernamental para poner coto a la mendicidad callejera. “Su presencia perjudica el prestigio de nuestro país; es una plaga que debemos ocultar en la ciudad como sea. Este año, el número de turistas ha bajado considerablemente con relación al año pasado y es casi seguro que esa gente tiene algo que ver”, explica Mour Ndiaye a su ayudante Kéba Dabo, para justificar la acción. Ambos serán los responsables, desde el Servicio de Higiene Pública, de sacar a los

Cubierta de La huelga de los mendigos

mendigos de la calle para que no perjudiquen la nueva industria turísticas del país.

La autora deja clara la importancia en la trama de la voluntad de medrar del jefe, Mour Ndiaye que tiene la vista puesta en la vicepresidencia de la República y, también, de un empleado como Kéba Dabo, obsesionado por agradar a sus superiores, “adicto al trabajo” y con un trauma infantil en relación a la pobreza que se va desgranando a lo largo de la novela.

Esta especie de sainete que presenta muchas similitudes con la novela picaresca, tiene diversos escenarios paralelos y, al mismo tiempo que las idas y venidas de los responsables del Servicio de Higiene Pública, se dibuja un curioso retablo del mundo de los mendigos. Poco a poco la autora presenta algunos personajes para que el lector vaya construyendo el mosaico de los pedigüeños que se van constituyendo en “hermandad” en el patio de la casa de Salla Niang, una mendiga poco convencional. Ese patio se convertirá en el centro de operaciones de los pordioseros cuando cambien su estrategia y pasen a la acción como respuesta al acoso de las autoridades.

Los pordioseros que ven caer a algunos de sus compañeros, terminan por reclamar su dignidad y su papel en una sociedad que presenta un complejo equilibrio. La realidad de la mendicidad, aunque invisibilizada, ocupa un lugar evidente en la cotidianidad de los senegaleses y Aminata Sow Fall lo refleja con claridad. “¿En qué barrio de la ciudad el primer gesto de la mañana no es dar una limosna? Incluso en los barrios de tubabs (europeos blancos), los tubabs negros y los tubabs blancos cumplen con ese rito. Si habláis de barrios pobres, eso sí que no viene al caso: todo el mundo sabe que los pobres dan más fácilmente que los ricos”, les espeta Salla Niang a sus compañeros para exigirles que contribuyan al sistema de apoyo mutuo.

El pulso entre los mendigos y las autoridades va subiendo de tono e incluso se cobra algunas víctimas. Unos y otros van cambiando sus estrategias, pero el movimientos fundamental se produce cuando se levantan nuevos liderazgos entre los indigentes que empuja a una insospechada organización del colectivo y su toma de protagonismo. Los mendigos saldrán de las calles, las plazas y los mercados, voluntariamente, como parte de la reclamación de su dignidad y este movimiento tendrá consecuencias más profundas de lo esperado, incluso, para el principal responsable de la campaña anti-pobres, Mour Ndiaye.

Otros temas van atravesando el relato y van definiendo algunos de los rasgos fundamentales de la sociedad senegalesa, rasgos que a menudo pasan desapercibidos, precisamente porque son mundanamente cotidianos. Una trama refleja el complicado equilibrio de la tradición y el aumento de protagonismo de nuevos valores en relación con el papel de la mujer. La poligamia, una especie de matriarcado puntual, la aceptación de algunas mujeres y la fuerza de la mayoría, el lugar central de la figura femenina y, también, sus reclamaciones, construyen una imagen de ese complicado papel femenino que, a veces, resulta difícil de entender desde otros contextos culturales, sobre todo, cuando se olvidan sus múltiples caras y se intenta simplificar. Aminata Sow Fall hace un interesante ejercicio y pone de manifiesto que el papel de la mujer en la sociedad senegalesa no puede expresarse en términos de blanco y negro.

La huelga de los mendigos se asoma también a otra realidad importante y poco conocida: la figura de los marabouts, los guías espirituales. La complicada caracterización de los personajes abre la puerta del interés del lector y la escritora se enfrenta a esa complejidad sin miedo. Podía haber optado por dibujarlos de una manera simplista para que no dejasen flecos, sin embargo, la novelista apunta algunas de sus múltiples caras como estudiosos, devotos, consejeros o, incluso, hechiceros. La particular religiosidad se abre paso en medio del conflicto entre mendigos y autoridades.

En todo caso, la lectura de la novela perfila diversas críticas, como esa ambigüedad del papel de la mujer y la complejidad de la realidad de la poligamia; pero también la hipocresía ante la pobreza, las dobleces de la caridad, orientada a la satisfacción personal y no a la ayuda a los otros; o los canales de ascensión de las élites políticas, entre otras cuestiones.

Aberraciones que no deberíamos volver a escuchar sobre África

Estereotipos: imágenes o ideas aceptadas comúnmente por un grupo o sociedad con carácter inmutable.

Close-Up Portrait of a Stressed African-American Woman

Pensar y emitir juicios de valor en base a estereotipos cuando hablamos de África, o de cualquier otro tema, es una muestra de rigidez mental y una gran contribución a la injusticia social a partir de hallazgos erróneos y poco contrastados. La correcta información es esencial para deconstruir las ideas preconcebidas. Wiriko nació con el principal objetivo de romper los estereotipos existentes sobre África y fomentar un conocimiento más ajustado de las realidades del Sur del Sáhara a través de sus manifestaciones culturales y artísticas.

A pesar de que ya se ha hablado mucho sobre estereotipos, a continuación te proponemos argumentos y contrainformación necesaria para que si vuelves a escuchar alguna de estas aberraciones, simplemente, puedas dar la información correcta para que no tengamos que sufrir más episodios de vergüenza ajena.

    1. Un sobrino mío también estuvo en África… (cuando le dices a alguien que acabas de volver de Marruecos)“. África es un continente de 54 países (55 si incluimos Sáhara Occidental). Muchas veces se habla de África como si fuera un país, pero cuenta con una extensión de 30.272.922 km² – Europa tiene 10.180.000km² -. Vale la pena matizar.
    2. Termínate la comida, que los niños de África no tienen qué comer…“. Casi 800 millones de personas pasan hambre en el mundo según el Programa Mundial de Alimentos. Las sequías, las guerras, los desplazamientos forzosos o la falta de inversión en agricultura son algunos de sus principales motivos. Sin embargo, a pesar de que la desnutrición azota en África a más niños que en cualquier otro continente, tus hijos e hijas conviven diariamente con niños y niñas que pasan hambre. El último informe de UNICEF y OXFAM muestra que el 34’4% de los niños españoles vive en riesgo de pobreza o exclusión social
    3. ¡Qué calor! Parece África…“. El continente tiene diferentes tipos de climas: el tropical seco, el semiárido, el desértico, el mediterráneo… Si bien en el Sáhara o en el Kalahari las temperaturas máximas pueden alcanzar hasta los 59 grados, el Kilimanjaro o el Monte Kenia tienen nieve durante todo el año, y las temperaturas pueden estar bajo cero en invierno en diferentes punto del África austral.
    4. ¿Hablas africano?“. No existe ningún idioma que se llame así. En África se hablan más de 1.500 lenguas distintas.
    5. África debe estar vacía porque todos los africanos están viniendo a Europa“. En África, actualmente, viven aproximadamente unos 1.200 millones de personas. La mayoría de los flujos migratorios se producen a nivel intra-africano, y solamente un 16% de las migraciones del continente van hacia Europa. 2’3 millones de españoles han tenido que emigrar fuera de España debido a la crisis. Vale la pena recordar que algunos de nosotros vivimos actualmente en África.
    6. Yo no quiero ir a África, es demasiado peligroso“. Sudán del Sur, Somalia, República Democrática del Congo y República Centroafricana están en la lista de países más peligrosos del mundo. Sin embargo, el último Índice de Paz Global sitúa Mauricio (por delante de España), Botsuana, Madagascar o Zambia entre los 40 países más pacíficos del mundo.
    7. A África solo se puede ir a ayudar…“. Los cooperantes son muy necesarios, sobre todo, en situaciones de emergencia humanitaria. Sin embargo, se ha abusado demasiado del concepto de “ayuda” en África, nunca exento de críticas. Es cierto que hay muchos expatriados europeos viviendo de la industria de la cooperación en África. Pero también hay muchos otros que viven y trabajan en África simplemente porque les gusta. Otros que están aquí para hacer negocios. Y muchos, para viajar y hacer turismo en un sector que, según Naciones Unidas, emplea a más 9 millones de personas en la región y que se espera doblará sus ingresos para 2030 (actualmente África recibe el 5,8% del turismo mundial).
    8. En África la corrupción es endémica“. África no compite en la primera división mundial de la corrupción, pero la fragilidad de algunos estados la hace devastadora para su población. Siete de los países con más desigualdad del mundo son africanos, mientras 1/3 de la riqueza de los multimillonarios africanos está en paraísos fiscales según los Papeles de Panamá. Sin embargo, Ruanda tiene una política de anti-corrupción ejemplar. Y Botsuana (por delante de España), Cabo Verde, Seychelles, Mauricio o Namibia son percibidos como los países africanos menos corruptos según el Índice de Percepción de la Corrupción de Transparency International.

9. “Todos los conflictos bélicos que hay en África son étnicos“. La etnicidad es una herramienta de movilización, pero no el desencadenante de los conflictos en África. Es la desigualdad del acceso a los recursos, el neopatrimonialismo y redes clientelares que excluyen a ciertas partes de la sociedad lo que se presenta como el principal motor de conflictos. Las identidades étnicas se pueden instrumentalizar en pro de intereses políticos, pero el concepto de identidad étnica como algo cerrado es inexistente. La mayoría de sociedades son plurales e interculturales.

10. “Las mujeres no tienen derechos en África“. La discriminación de género también existe en África, donde las mujeres sufren peores tasas de alfabetización que los hombres y donde el machismo parece la norma. La brutalidad de la Mutilación Genital Femenina amenaza a miles de niñas del continente. Pero muchos gobiernos hace años que han prohibido esas práctica, y recientemente el Parlamento Panafricano, órgano legislativo de la Unión Africana (UA), también lo ha hecho. Hay que decir que, a nivel de derechos políticos, algunos países de África parecen ir un paso por delante de España con jefas de estado: Liberia (con Ellen Johnson Sirleaf), Malaui (con Joyce Banda) o Mauricio (con Ameenah Gurib-Fakim). 

Oyama Matomela, una joven sudafricano de 25 años es piloto y rompe con los estereotipos de género en Sudáfrica.

Oyama Matomela, una joven sudafricana de 25 años es piloto de la aerolínea South African Express y rompe con los estereotipos de género en Sudáfrica.

11. “Los africanos no quieren trabajar“. Sudáfrica (+/- 26%), Grecia (+/- 23%) y España (+/- 20%) son los tres países con las tasas de desempleo más altas del mundo. Pero en el caso africano, 9 de cada 10 trabajadores realiza actividades en la economía informal, empleos que no cuentan en las estadísticas por no repercutir directamente al PIB. En el continente vecino, el 70% de los trabajos son empleo vulnerable, pero eso no significa que los africanos no trabajen o no quieran hacerlo.

12. “El problema de África son sus dirigentes políticos“. Según las encuestas de Afrobarometro, el principal problema del continente no son sus líderes sino el desempleo, seguido por la educación. Aunque algunos países tienen serios problemas con sus jefes de Estado (actualmente Burundi, Uganda, Sudán del Sur, República Centroafricana o RDCongo), África ha producido grandes líderes que han inspirado al mundo: Nelson Mandela, Ellen Johnson-Sirleaf, Thomas Sankara, Patrice Lumumba, Julius Nyerere, Kwame Nkrumah…

13. “Antes de la llegada de los europeos, en África no había ni civilización ni progreso“. La civilización del Gran Zimbabue o el Imperio de Mwene Mutapa -, los reinos nubios (que gobernaron de Egipto a Sudán durante casi un siglo); los reinos de Axum (que controlaron las rutas del mar Rojo de Eritrea a Egipto); el poderoso imperio de Ghana (entre el actual Mali y Mauritania); el imperio de Kanem-Bornu (entre los actuales Chad y Nigeria)… Son solo unos pocos ejemplos de sistemas de poder bien consolidados y de poderosas civilizaciones africanas precoloniales con filosofías, sistemas socioecónomicos y políticos, arquitectura, literatura, medicina, gastronomía… propios. Que no aparezcan en nuestros libros de historia no significa que no existieran. 

14. “¿Qué tendrá que ver España con África?“. A pesar de que España llegó tarde al reparto de África por parte de las potencias coloniales, el Sáhara Occidental o Guinea Ecuatorial fueron provincias españolas en el siglo XX. Sin embargo, mucho antes, los bereberes norteafricanos islamizaron gran parte de la península ibérica, pasando a formar parte del imperio musulmán durante casi ochocientos años. Al Ándalus se convirtió entonces, según los historiadores, en el territorio más refinado del Occidente europeo. Hoy, sin embargo, el impacto negativo del colonialismo español al otro lado del estrecho de Gibraltar, es aún motivo de sufrimientos y clandestinidad entre el pueblo saharaui.

Fotografía del nigeriano Andile Buka en la que explora e intenta romper los estereotipos a través de una serie basada en los deportes "de ricos" y la raza negra "oculta" dentro de las elites sudafricanas.

Fotografía del nigeriano Andile Buka en la que explora e intenta romper los estereotipos de clase y raza a través de una serie basada en los deportes “de ricos” y la presencia de negros entre la élite sudafricana.

Acrobacias para el futuro de los niños de Maramba

Son casi las nueve de la mañana en Maramba, una de las comunidades más empobrecidas de Livingstone, en el sur de Zambia. Por una calle, al fondo, se oyen voces de niños que corean diferentes ritmos siguiendo a las de tres adultos que van enfundados en unas mallas negras. Entran en el colegio y en el patio forman un gran círculo. La emoción y la alegría se palpan en el ambiente. Los niños dan palmas, ríen y cantan. Por un segundo parece que todo lo demás ha desaparecido: la basura, la pobreza y el día a día. Los adultos marcan el ritmo. Nos dirigimos al mercado de Mbita, donde empieza su actuación. Piruetas, saltos, volteretas, equilibrismo y aros de fuego. Pero detrás de este espectáculo hay mucho más.

20160319_091716

Acróbatas de Maramba, por Pablo Arconada.

Amos, Edgar y Joseph, son los tres acróbatas que viven en este barrio, que dedican su tiempo y sus esfuerzos a mejorar las condiciones de su comunidad. Todo empezó en 2009 cuando comenzaron sus entrenamientos de la mano de un voluntario australiano, que vio en el compañerismo y el trabajo en equipo un arma contra los principales problemas de la zona. Desde entonces han seguido entrenando, aprendiendo e innovando. Cualquier idea es buena y se puede poner en práctica. Trabajan en diferentes barrios de Livingstone y en ocasiones colaboran con otros grupos dedicados a las artes escénicas como los bailes de máscaras o mulala.

Su objetivo es el futuro de Zambia: los niños, conseguir que vayan a la escuela, ayudarles a salir adelante. Para lograrlo usan todo el dinero que obtienen de sus actuaciones, cuando les contratan, para comprar material escolar y financiar las tasas del colegio. También organizan diferentes actividades culturales con los niños de la comunidad: les enseñan danza, teatro y música. Les enseñan el valor del esfuerzo, del trabajo en equipo.

Esto es algo más que una actuación. Esto es cultura local. Los acróbatas de Maramba hacen uso de las artes con un fin social, más allá del ocio y la diversión. Han convertido la cultura en un instrumento a través del cual se aprende, y del que se pueden obtener los medios para que la comunidad logre cierto empoderamiento.

Puede resultar irónico, pero estos tres artistas no terminaron la escuela. Quizás porque no les dieron la oportunidad, o simplemente porque tenían que cubrir otras necesidades. Amos tuvo que dejarlo hace dos años, cuando falleció su padre. Pero ganas no le faltan. Mientras tanto usa todas las herramientas disponibles para fomentar la educación entre aquellos que le rodean sin perder la esperanza de finalizar sus estudios.

Zef: una cultura de apropiación

aula-wiriko-350x124

3ª Edición del Curso Introducción a las expresiones artísticas y culturales del África al sur del Sahara

Por Clara de los Ángeles Sanchis Sarti

El término Zef no traspasó las fronteras de Sudáfrica hasta que el polémico grupo Die Antwoord consiguió que su videoclip Enter the Ninja se hiciera viral en 2009. ¿Cuántas personas conocían la existencia de la subcultura zef antes de que Die Antwoord llegara a las radios comerciales? Probablemente muy pocas, e incluso a día de hoy, serían escasos quienes fueran capaces de definir el significado y origen de esta forma de vida.

Vecinos de un suburbio de blancos pobres en Sudáfrica hacen cola para recibir comida de la beneficencia, en Krugersdorp, marzo de 2010. Se estima que un total de 450,000 sudafricanos blancos, de entre 4.5 millones de blancos que habitan Sudáfrica, viven debajo del umbral de la pobreza. Foto de REUTERS/Finbarr.

Vecinos de un suburbio de blancos pobres en Sudáfrica hacen cola para recibir comida de la beneficencia, en Krugersdorp, marzo de 2010. Se estima que un total de 450,000 sudafricanos blancos, de entre 4.5 millones de blancos que habitan Sudáfrica, viven debajo del umbral de la pobreza. Foto de REUTERS/Finbarr.

El concepto zef surgió en los 60 con una naturaleza peyorativa con la que las clases medias y altas se referían a los grupos de blancos pertenecientes a los estratos más ignorantes y desfavorecidos de la sociedad sudafricana, pero con la llegada de Die Antwoord a la industria musical, este término ha sido totalmente modificado y remoldado para pasar a representar -según afirma el grupo musical- una subcultura en su totalidad.

1962 Ford Zephyr Six-01Zef resulta de la contracción del nombre de un automóvil que fue popular en todo el mundo entre los 50 y los 70, el Ford Zephyr; en el sur de África estos coches solían ser propiedad de los miembros de la clase obrera blanca- considerados como white trash (basura blanca)- que solían modificarlos con todo tipo de elementos para mejorarlos. Así pues, el término surgió en las profundidades de la escena musical underground en Cape Flats, un suburbio de clase media en decadencia situado en el sureste de Cape Town, la capital legislativa de Sudáfrica; alguien Zef’ tenía un coche ridículamente trucado, bebía brandy con coca-cola de litro, se metía en peleas de bar y veía partidos de rugby.

La cultura Zef se vale del conjunto de características que la conforman para llevar a cabo una crítica social mediante sus máximos exponentes: a día de hoy el grupo de música rap-electro-rave Die Antwoord. Esta banda de tres integrantes se basa en premisas como las del intelectual galés Raymond Williams para crear una cultura que sirva como reivindicación proletaria frente a la burguesía del país africano: “si la mayor parte de nuestra cultura, en el sentido del trabajo intelectual e imaginativo, debe calificarse de burguesa, como lo hacen los marxistas, es natural buscar una cultura alternativa y denominarla proletaria”*.

Pero no solo se caracteriza por el compromiso social, sino que su máximo fuerte es el lenguaje, el uso de un idioma propio y característico de la cultura sudafricana: el Afrikaans. Esta particularidad permite reforzar la idea de que detrás de la música de Die Antwoord encontramos una subcultura en su totalidad; además, y de acuerdo con Williams: “para una cultura es sin duda de vital importancia que su lengua común no pierda fuerza, riqueza y flexibilidad; que sea, además, adecuada para expresar una nueva experiencia e iluminar el cambio’’**.

La imagen estética que Die Antwoord atribuye a esta cultura es muy particular y ellos mismos la caracterizan de ‘futurista’: un estereotipo de vestimenta vulgar, de bajo coste, pero que en su puesta en escena representa una imagen de lujo. Se basan en el uso de ropa barata y llamativa pero muy similar a aquella que vestirían los grupos más acomodados de la sociedad con el fin de ser socialmente críticos al afirmar que la clase obrera también puede hallarse sumergida en la modernidad. A través de la moda, Die Antwoord consigue representar una infinidad de valores que van dando forma a lo que ellos mismos acuñan como ‘cultura Zef’, que también se centra en aludir a la estratos sociales más desfavorecidos de Sudáfrica, donde hay problemas de racismo y educación, así como a la dura realidad de la drogadicción, la violencia, etc.

Die-Antwoord-OUno de los discos más conocidos de Die Antwoord es ‘$O$’, primer álbum del grupo, que fue publicado en 2009. Ya solo con la estética del álbum, podemos hacernos una idea de la simbología del mismo: unas siglas que designan a la palabra socorro, pero escritas con la ‘$’ en representación del dinero. Se trata de un álbum que mezcla elementos inverosímiles con otros cargados de una gran crudeza; a su vez, el grupo se decanta por el trato de temáticas relacionadas con las drogas, el machismo o la enajenación a través de las cuales intentan representar cómo es actualmente la vida en Ciudad del Cabo, cuya realidad está fuertemente marcada por las consecuencias del Apartheid y las condiciones históricas del último siglo.

tenion-4f8dd32f5e4aeTambién cabe destacar su siguiente álbum llamado ‘Ten$ion’,- centrado en la música rave y publicado en 2010- y que les permitió forjar su sitio e influencia sobre el público internacional haciéndolo llegar a un estado de clímax y baile a través de su escenografía y estilo musical.

La cuestión que resulta al observar esta tan clara proclamación de la cultura zef como Die Antwoord es: ¿existe realmente la subcultura zef o no es más que una apropiación de diferentes valores culturales para crear una imagen pública? Lo que han hecho, básicamente, es adueñarse de objetos y referencias culturales con el fin de crear la identidad de sus ‘personajes’. Estas creaciones difieren de quienes realmente son, lo que recuerda al término anglosajón culture vulture. Pero este término se convierte en algo incluso más turbulento y problemático en el caso de Die Antwoord, cuando el grupo traspasa el límite de ‘copiar un estilo de moda’ para arraigar sus orígenes en las tensas relaciones raciales del Apartheid, momento en el que se originó el término que define su cultura.

Además, puede afirmarse que la cultura zef actúa de una manera contradictoria, pues a la vez que expresa claramente las diferencias respecto a sus subculturas ‘paternas’ (hip-hop/rap afroamericano y sudafricano), se apoya en sus estructuras hegemónicas para penetrar en la economía musical global y la cultura popular, por lo que zef es una noción de subcultura derivada y arraigada a una supremacía cultural. Así pues y como bien afirma Hebdige citando a Hall: “esos mapas de significado están cargados de una transcendencia potencialmente explosiva porque están trazados y retrazados siguiendo las líneas establecidas por los discursos ‘dominantes’ sobre la realidad, las ideologías ‘dominantes’. Así que tienden a representar, por oscura y contradictoriamente que sea, los intereses de los grupos ‘dominantes’ de la sociedad”***.

Al estudiar de cerca a este grupo musical y sus formas de expresión, el concepto de cuerpo grotesco acuñado por Mikhail Bakhtin- que es utilizado para referirse la alteración del estilo dominante, la autoridad o la jerarquía cultural a través del uso del humor, el caos, la parodia y la sátira- no puede ser obviado, pues se trata de algo que Die Antwoord abarca y acoge en sí. Esta teoría, que se asocia en muchas ocasiones a la música rap y el hip-hop, (pues acuden a la parodia, el humor y el caos para poderse ‘tragar’ y que sus letras no resulten tan serias y malsonantes como lo son) nos ayudan a discernir como los significados asociados con la semiótica son renovados y transformados para significar algo nuevo, de acuerdo a la ideología de los integrantes del grupo sudafricano.

El signo más repetido y más obvio es el propio término zef, y la ‘cultura’ que dice englobar en sí, un concepto utilizado como creador de significado. Como objeto cultural, el término de jerga es reorientado y dotado de un nuevo sentido acorde a los propósitos de la subjetividad subcultural de Die Antwoord. De hecho, el video titulado Zef Side -corto que presentan como una explicación de lo que es y significa ser zef- acaba siendo de todo menos eso: en vez de explicar, la banda actúa y representa esta subcultura como una apropiación de la imaginería de Cape Flats, el lenguaje Afrikaans, un estilo de vestir y una actitud, un conjunto de símbolos de la cultura urbana de Cape Town que cobran un nuevo significado dentro del paisaje visual de la realidad que el grupo considera conveniente. Aun así, Die Antwoord y toda la experiencia que rodea al grupo musical, se ha convertido en un diccionario semiótico andante donde hay cabida como para toda crítica y que ha permitido una visualización internacional de la vida suburbana de la Suráfrica del post-Apartheid.

BIBLIOGRAFÍA
-Arderne, Mia. A Taxonomy of Youth culture in Cape Town, 2013. http://matadornetwork.com/life/a-taxonomy-of-youth-culture-in-cape-town/
-Barthes, Roland. El sistema de la moda. 1967 Barcelona: Paidós, 2005
-Bishop, Marlon. How a tacky, embarrassing afrikaaner subculture became cool. MTV, 2011 http://www.mtviggy.com/articles/thats-zef-the-true-story-behind-die-antwoords-mysterious-style/
-Borner, Nick. What is Zef?, 2014. https://internationalmedia475.wordpress.com/2014/03/31/what-is-zef/
-Charry, Eric. Hip Hop Africa: New African music in a globalizing world, 2012. Aceso online: http://site.ebrary.com/lib/universvaln/detail.action?docID=10604288
-Hall, Stuart. “Codificar/decodificar”. En: Culture, Media, Language. Working Papers in Cultural Studies, 1972-79. Londres: Routledge&The CCCS University of Birmingham, 1996
-Hebdige, Dick. Subcultura: El significado del estilo. 1979 Barcelona: Paidós, 2004
– Jonshon, R. W. Historia de Sudáfrica: el primer hombre, la última nación. Barcelona: Debate, 2005
-Lucking, Jacky Post-apartheid Afrikaner Subculture: Dress Style Identities, 2014, acceso online: https://www.inter-disciplinary.net/critical-issues/wp-content/uploads/2014/08/luckingfashpaper.pdf
-Swank, Allison. What is Die Antwoord ‘The Answer’ To?, 2011. http://www.okayafrica.com/stories/what-is-die-antwoord-the-answer-to/

-Williams, Raymmond. Culture and Society, 1780-1959. Nueva York: Columbia University Press, 1958

 

Desafiando las leyes de la gravedad

3717355383_d279dd94d2_b

La acrobacia como herramienta contra la pobreza y la exclusión social aterriza en España

Son las siete de la mañana, hay 9 grados de temperatura en la calle y Samuel, Kelvin y Eric, de ocho y nueve años, deambulan en la entrada del centro comercial Junction, una de las mayores galerías de Nairobi. Vestidos con prendas sucias y rotas, arrastran un saco de rafia con el que recogen basura para revender con una mano, mientras con la otra sujetan una botella de plástico con la que esnifan cola. Según Unicef, en los barrios deprimidos de Kenya, los niños tienen más probabilidades de convertirse en adictos de esnifar pegamento que a graduarse en la escuela secundaria.

La vida de estos chicos no es una excepción en Kenia, donde el 42% de la población vive por debajo del umbral de la pobreza. Las estadísticas apuntan que, tan solo en Nairobi, son más de 500.000 niños de la calle, y las cifras parecen no dejar de crecer. El desempleo en el país afecta mayormente a los jóvenes, y sobre todo, a los jóvenes de las zonas urbanas. Si bien el desempleo de jóvenes entre 15 y 25 años es del 20-25% en la zona rural, el desempleo en la ciudad se encontraría entre un 35 y un 60% según el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (UNDP).

“En Nairobi la pobreza es un gran problema. Muchos jóvenes y niños viven en la calle, sin comida, sin refugio, comiendo de la basura. Muchos acaban convirtiéndose en ladrones y muriendo de un disparo de la policía. Algunos terminan contrayendo el VIH debido a la falta de educación y la espiral acaba siendo mortal”, reconoce Antony Mwangi, uno de los cinco jóvenes del grupo Afro Jungle Jeegs. Provenientes de diferentes barrios marginales de la capital keniana, los cinco jóvenes acróbatas que forman este grupo, observan la realidad de los necesitados del país con cierto optimismo, a pesar de la multitud de retos y problemáticas que afrontar.


Parte de un movimiento mucho más grande que engloba a docenas de acróbatas kenianos, este pequeño grupo de cinco artistas visita España este verano para llevar las acrobacia de gira en festivales y ferias. “Estamos de gira por Europa durante tres meses. Nuestro objetivo es poder dedicar el dinero que estamos recaudando a mejorar la escuela de acróbatas que tenemos en Jericho. Nuestra gira, en este sentido, es totalmente benéfica. Para generar un futuro mejor entre nuestros jóvenes y procurar educación a través de las artes circenses”, nos cuenta Bonface Sakwa, otro de los miembros de la joven banda de gira por España gracias a la productora Con Mucho Arte.

El barrio de Jericho, de donde provinen parte de los Afro Jungle Jeegs, no es una de las zonas más pobres pero si una de las más peligrosas de la ciudad. La falta de actividad económica y la pobreza endémica del vecindario hace que emerjan bandas de delincuentes juveniles que, como sucede en otros barrios como Kayole, Dandora o Buruburu, tienen a los vecinos aterrorizados. “Nos entristece muchísimo que se produzca tal violencia en nuestras comunidades. Cuando vemos a los chavales, tan jóvenes, dedicándose a este tipo de actividades, nos desesperamos. Es por eso que los llamamos a unirse a nosotros y a utilizar su talento y energía para paliar la pobreza y luchar por la paz”, confiesa David Kiarie, uno de los saltimbanquis de Afro jungle Jeegs, con ganas de generar nuevas dinámicas en sus barrios a través de las acrobacias.

528272766_9dea4eab80_b“Utilizamos la acrobacia como una herramienta poderosa para luchar contra la pobreza, la discriminación o el crimen, y así empoderamos a los jóvenes a través de la disciplina del gimnasio y el trabajo en equipo. Trabajar en equipo ayuda a dejarse de preocupar por uno mismo y empezar a dar importancia al grupo por encima del individuo”, subraya David.

Los Afro Jungle Jeegs no son el único grupo de acrobacias del país. La escuela Sarakasi, situada en el barrio de Ngara, en el centro de Nairobi, fue la primera escuela de circo, danza y acrobacias del África del Este. De allí salen la mayoría de profesores y profesionales del país, multiplicando las iniciativas y el impacto de las acrobacias en los barrios más desfavorecidos de la ciudad. “Con nosotros, todo comenzó cuando conocimos a un grupo de hombres que se dedicaban a las acrobacias, nos preguntaron si estábamos interesados en aprender y nos decidimos. Al principio nos daba mucho miedo, por las caídas y el daño que te puedes hacer. Pero nos dimos cuenta que no era tan difícil como pensábamos. Así que, en cuando vimos los beneficios físicos, mentales, económicos y sociales de nuestro trabajo, decidimos comprometer nuestras vidas con la acrobacia”, cuenta Nicholas Okoth, el cuarto miembro de los cinco acróbatas nairobenses.

Donde la vida pesa tanto como en Jericho, poner el centro de gravedad en la confianza hacia el equipo o la comunidad es la base para el equilibrio. “Nuestros entrenamientos son gratuitos. No cobramos nada para que todo el mundo pueda unirse a nosotros. La acrobacia es un movimiento social”, cuenta Ronald Onzere, quien junto a los compañeros de Afro Jungle Jeegs demuestra una profunda sensibilidad social. Y es que este grupo de kenianos no desean solamente hacer que las acrobacias se expandan entre los jóvenes, sino que pretenden generar puestos de trabajo y fomentar la inclusión social; y de paso, incubar esperanza y confianza tanto en los acróbatas como individuos como en la comunidad que los rodea.

La pérdida de confianza y autoestima en uno mismo, la carencia de habilidades sociales y la falta de capacidades desarrolladas para entrar en el mercado laboral, son algunas de las consecuencias que la pobreza acarrea entre los jóvenes de Kenya. La construcción de una escuela de acrobacias, en este contexto, no solamente pretende formar a profesionales, sino educar a parte de la sociedad y cultivar las semillas para el cambio social. Por eso, esta gira que lleva a los Afro Jungle Jeegs representa una oportunidad tanto para ellos, como para la comunidad de la que emergen.

“Durante esta gira vamos a asistir a un total de 17 eventos, en 4 países diferentes: España, Italia, Suiza y Alemania. Visitar diferentes comunidades europeas ya está siendo una de las mejores experiencias de nuestra vida. Porque llegamos a conocer a las nuevas realidades y culturas”, confiesa Antony. En esta gira, Zaragoza, Burutain (Pamplona), Bilbao o Viladecans (Barcelona), ya han podido disfrutar de su espectáculo de entretenimiento. Y la audiencia ibérica pudo acabar de degustar y hacer su aportación a la transformación social de los barrios menos favorecidos de Nairobi el pasado fin de semana. El sábado 18 de Julio estuvieron actuando en la Fira de Circ al Carrer de La Bisbal d’Empordà (Girona), para cerrar gira el 19 de Julio, en el Festival Pirineos Sur.

 

El reggae en África (vol.III): Raga de Ajegunle

Bailando Ajegunle con un soundsystem de calle, en el distrito de Lagos.

Bailando en Ajegunle con un soundsystem de calle. Foto: Funmi/Retrospective.

 

Ajegunle es uno de los distritos más pobres de Lagos. El gueto, apodado cariñosamente como ‘AJ City’, la Ciudad de la Jungla o más recientemente como la Ciudad Feliz, está poblado por unos dos millones de habitantes que componen una metrópoli multiétnica (Igbo, Yoruba, Ijaw, Hausa o Urhobo) y plurireligiosa. Famoso por la violencia, los conflictos raciales, la prostitución, las drogas, la pobreza y la falta de infraestructuras de saneamiento, Ajegunle también goza de una vibrante escena cultural que se ha convertido en una de las mayores factorías musicales del país. Hoy, nos sumergimos en el estilo que ha hecho famoso a este suburbio de la megalópolis nigeriana y que se ha nutrido de los sonidos panafricanos del reggae para encontrar su propio lenguaje y sus propias narrativas. Con todos ustedes: el Raga del gueto de Ajegunle.

A finales de los 80 el reggae se instaló en el distrito del mapa lagosense mejor que en cualquier otro lado de Nigeria. Las letras de las canciones, una vez más erigidas como crónicas periodísticas y narrativas urbanas accesibles a cualquier receptor, empezaron a constituirse como mensajes contra la opresión. El reggae y el hip hop casaron perfectamente con la realidad del gueto precisamente porque la pobreza, la falta de acceso a la educación o la precariedad de la vida de los chavales en las calles son elementos comunes de las áreas más deprimidas de los suburbios urbanos. Muchas de las letras ensamblan tanto en Kingston, en Lagos, en Nueva York como en Cape Town. Sin embargo, el reggae de Ajegunle, bautizado como Ajegunle Raga, tiene un cariz positivo en sus letras que lo entrona no solo como la música de la denuncia social sino como un estilo optimista sobre la vida en el gueto. Los chicos que se suman a sus filas, lo hacen con la esperanza de mejorar su situación o incluso de dedicarse profesionalmente al negocio del entretenimiento.

Daddy Showkey, el Soldado del Gueto.

Daddy Showkey, el Soldado del Gueto.

Su mezcla de estilos Fuji, R&B, reggae y rap con inflexiones hacia el afrobeat y el dancehall son ya uno de los elementos más característicos de la población del Lagos contemporáneo, ya que el sonido del gueto ha conseguido traspasar las fronteras e instalarse en los clubes y emisoras de radio de toda la ciudad, convirtiéndose en una de las músicas más populares del país. El pidgin inglés y las jergas propias de Lagos se mezclan con el patois de los rastas jamaicanos y se suman a la rítmica y las narraciones cotidianas, creando una marca distintiva y una lengua franca con la que la mayoría de nigerianos jóvenes se sienten representados recreando la identidad del gueto.

Seguramente, el principal catalizador del Ajegunle Raga haya sido la creación del Raga Dub Chapel (RDC). Fueron John Nabena, más conocido como Johnny Nabs, y el músico John Oboh (aka Mighty Mouse), quienes en los 90 edificaron un estudio donde experimentar con el reggae y los artistas locales, que terminó convirtiéndose en un pequeño emporio gracias a la continua participación de Dj’s, MC’s y músicos del barrio. En el RDC nació al que llaman el Rey del Ajegunle Raga: Daddy Showkey. Boxeador, acróbata, actor y bailarín, es conocido como el ‘Soldado del Gueto’ por su carácter crítico y por reivindicar un cambio político necesariamente venido de los soldados del gueto. Se hizo famoso por haberse inventado un paso de baile – el Galala- que posicionó el estilo de Ajegunle en la cumbre de las listas sonoras del país, conquistando las pistas de baile más chic tanto como las polvorientas calles del gueto. En la tarea de enfatizar las parte más amable del gueto le siguieron Marvellous Bengy, Professor Linkin (quien en el videoclip de ‘Charlieman’ habla de los efectos alucinógenos de la marihuana y de su poder sobre la juventud del gueto), Mad Melons o Mountain Black, así como las tendencias más marcadas por el R&B o las últimas producciones de Daddy Fresh. 



Foto de la puerta del Jahoha Studio. Imagen: Funmi Iyanda.

Foto de la puerta del Jahoha Studio. Imagen: Funmi Iyanda.

Actualmente, John Oboh ‘Mighty Mouse’ regenta el Jahoha Studio en el corazón de Ajegunle. Mientras lo analógico deja paso a lo digital, este productor pelea diariamente con los medios nacionales para poder dar un espacio a la música del gueto en las televisiones y las radios. A pesar de que los ritmos de influencia jamaicana ya no dominan el panorama comercial de la industria musical nigeriana, Oboh trabaja para seguir manteniendo el polo de este estilo en Ajegunle afrontando los más que frecuentes cortes de luz y cualquier dificultad añadida al negocio, como pueden ser la falta de financiadores o el boicot de las grandes compañías, siempre tendentes a reproducir imágenes llenas de glamour, joyas, piscinas y coches caros, que contrastan con las imágenes cotidianas que realmente representan la vida de los guetos. El Raga de Ajegunle se mantiene así, como una boya flotante donde seguir reivindicando lo positivo de vivir en los suburbios de una ciudad como Lagos y hacer visible el talento local. Sus letras no dejan de contrastar con la imagen del gueto violento y sucio que captan las cámaras extranjeras, y retornan una mirada positiva caracterizada por la alegría de sus gentes, la hospitalidad hacia los extranjeros o el trabajo constante de una juventud decidida a hacer cumplir sus sueños.

Uno de los claros ejemplos de supervivencia urbana es el caso del cantante Eric Obuh, más conocido como Vocal Slender, un infatigable luchador que ha conseguido despuntar en la industria musical después de haber salido en el fantástico documental de la BBC Welcome to Lagos (2010). En él, Eric muestra su día a día reciclando basura y viviendo prácticamente entre los escombros para conseguir el dinero necesario para pagar el estudio de grabación. Para comprender mejor el contexto social de Ajegunle y de las zonas más pobres de Lagos os recomendamos ver el documental que adjuntamos a continuación, un trabajo fantástico dirigido por Gavin Searle .

Welcome to Lagos from Oo Nwoye on Vimeo.

 

Este artículo forma parte de la serie ‘El reggae en África’:

vol. I: Más allá de Dube, Blondy y Fakoly

vol. II: Del reggae-highlife ghanés al Mundial de Fútbol de Sudáfrica

 

Para más información:

Retrospective Online

The Guardian (Nigeria)

Ogunbowale, M. O. “In the Ghetto, Life No Easy For We”: The Construction and Negotiation of Identity on Ajegunle Raga. University of Guelph, June 2012.