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Artistas para la Paz

Existe un proverbio ugandés que dice: “Cuando dos elefantes luchan, es la hierba la que sufre”. Afortunadamente, no hay conflicto armado actualmente en la perla de África, pero si ampliamos las fronteras, nos topamos con distintos focos de conflictos que azotan al continente. Así y todo, mientras algunos deciden hacer la guerra, otros hacen denuncia de estos crímenes y reivindican la paz con su arte.

Aprovechando la celebración del Día Internacional del Personal de Paz de las Naciones Unidas, centrado en la temática «Invirtiendo en la paz del mundo»,  queremos reconocer la contribución del arte más comprometido. Porque el arte puede ser una herramienta educativa para la construcción de la Paz y la prevención de los Conflictos.

Sudán del Sur

Mientras el pueblo celebraba la paz en Sudán con la independencia de Sudán del Sur en 2011, el país más joven de África se veía, al poco tiempo, inmerso en una nueva guerra civil. El gobierno del nuevo país se creó alrededor de la atnia mayoritaria e ignorando al resto de grupos étnicos. En 2013, el presidente dinka Salva Kiir no se tomó muy bien las críticas de su segundo Riek Machar y le despidió. Este intentó un golpe de estado que fue sofocado, pero tras tres años de negociaciones con la comunidad internacional, la violencia se instaló en Juba, la capital sursudanesa, en verano de 2016.

Pintura del colectivo Ana Taban

Y mientras la violencia y la muerte aterrorizaban al pueblo de nuevo, los artistas se echaron a la calle para llenar las paredes de la capital con mensajes de paz. Se trata del colectivo de artistas AnaTaban (Estoy Cansado), una comunidad de creativos jóvenes cansados de ver sufrir a su pueblo. Lo que pretenden es crear una plataforma de gente joven, unir sus voces y hablar libremente para lograr la paz.

Pintura del colectivo Ana Taban

República Democrática del Congo

La guerra por el control de los recursos minerales y el coltán no es el único conflicto abierto de la República Democrática del Congo. Mientras su presidente, Joseph Kabila, se aferra al poder cuando su segundo mandato, y último según la Constitución del país, terminaba el pasado diciembre, la crisis se agrava, la violencia no cesa y las muertes se acumulan en todo el territorio. La semana pasada, el presidente nombró un nuevo Gobierno de transición en contra del acuerdo con la oposición, de finales de 2016, en el que se le permitía seguir en el poder hasta que se celebraran elecciones a finales de 2017. Muchos sospechan que Kabila intenta convocar un referéndum que le permita un tercer mandato, como hicieron sus homólogos en Ruanda y Congo.

Daddy’s falling trone, 2015, Steve Bandoma

Son muchos los que han terminado en la cárcel por reivindicar un cambio político en el país, pero Steve Bondoma lo hace de una forma más sutil. A través de la pintura, la fotografía y el reciclaje de revistas para darles una nueva vida, el artista muestra en sus obras el ajetreo de la capital congoleña y una sociedad en cambio constante. Una forma de ver el mundo que denuncia la retirada de la moral con consecuencias tales como la corrupción, el robo o la falta de honradez.

No dirty money!, 2015, Steve Bandoma

Somalia

Para entender el conflicto somalí, tenemos que remontarnos hasta el siglo pasado cuando, en 1991 movimientos militares revocaron el régimen de Siad Barre y distintos grupos étnicos empezaron a luchar para hacerse con el poder, dejando, así, el país dividido. Todo se agravó con la sequía que atormentó al país con una terrible hambruna en 1992. Con la entrada del nuevo siglo, se han ido sucediendo distintos gobiernos de transición, pero en la actualidad, la guerra civil continúa librándose y el país, aunque si cuenta con un gobierno oficial, aún se encuentra activo el grupo islamista radical Al-Shabab. El conflicto se ha cobrado innumerables víctimas mortales y desplazados.

Fotografía de Mustafa Saeed, publicada en African Digital Art

Originario de Arabia Saudí, pero residente en la ciudad somalí de Hargeisa, el fotógrafo y artista visual Mustafa Saeed, lanzó el proyecto Coroned Energies, que, mediante imágenes, grabaciones y sonido, retrata la vida cotidiana y las experiencias de los jóvenes somalíes y pretende ser una plataforma para que puedan expresarse.

Fotografía de Mustafa Saeed, publicada en African Digital Art

El terrorismo islámico en Malí, Nigeria y Chad

El terrorismo también está presente en Malí, cuando los acuerdos de paz se estancaron en 2015. En marzo, distintos grupos terroristas activos en la región anunciaron su fusión en Jamaât Nasr Al islam wa Al mouminin (Grupo para el Apoyo del Islam y de los fieles). Al igual que en Nigeria, o Chad, el terrorismo Islámico de Boko Haram, que secuestra a menores y en ocasiones los usa como armas de guerra, atormenta la región, a la vez que se van debilitando las instituciones gubernamentales que no ven cómo solucionar el problema.

L’initiation, 2004. 7 Elements. Mixed Media On Fabric, Abdoulaye Konaté

Una de las figuras más destacadas del arte contemporáneo maliense es Abdoulaye Konaté, que mediante telas – materia barata y fácil de conseguir en el país – que tiñe, corta y cose, transmite sus ideas acerca de las esferas políticas y sociales del país. Su trabajo se centra en las tensiones políticas de la región del Sahel.

Otro de los artistas más influyentes, de origen ghanés, pero residente en Nigeria y profesor de la universidad del país, el escultor El Anatsui, se vale de materiales recicladas de las calles, como el aluminio, el cobre o la madera, para crear objetos que expresan sus diversas preocupaciones políticas, sociales e históricas.

Gravity and Grace Monumental Works by El Anatsui, Eva Blue

Entrevista a Jupiter & Okwess International

Jupiter-Jean-Pierre-Bokondji

Son las diez de la mañana y Jupiter Bokondji, conocido en República Democrática del Congo como ‘El General de los Rebeldes’, empuña un whisky después de haber sufrido un derrame cerebral por culpa de la malaria. “Soy uno de esos tipos de los que es difícil deshacerse, ¿sabes?”, bromea.

“Soy el nieto de un famoso curandero de la tribu Mongo. Mi abuela me enseñó los ritmos y melodías del Gran bosque”, afirma con orgullo. Jupiter, quien cree que todos los sonidos tienen raíces en África, dice: “Cuando fui a Europa a finales de los años setenta, descubrí la música Soul, el Funk y el Rock and Roll. Para mí fue como una revelación porque ya conocía esos patrones musicales de mi tribu”.

Su estilo, un afrobeat congoleño al que él ha bautizado como ‘Bofenia rock‘, es una mezcla de ritmos tradicionales del folclore congoleño y de groove urbano, que emerge del barrio de Lemba, en el corazón de Kinsasa, y que ha popularizado junto a su banda Jupiter & Okwess International. En plena preparación de su segundo álbum internacional, que según nos revela se caracterizará por la profundización en nuevos sonidos tradicionales electrificados, y después de una reciente gira por el centro de África y Senegal, Jupiter prepara su concierto para febrero en Zanzíbar y se muestra entusiasmado con la idea de más actuaciones por todo el continente.

Mientras mata la sed, el de Kinsasa nos cuenta que “Okwess significa ‘guiso’ o ‘gombo’, un plato que cualquiera puede interpretar, cambiar o hacer evolucionar. Ese es el principio básico de nuestra banda. Cualquiera puede aportar un nuevo ingrediente. Mis músicos vienen de todas partes del Congo. A parte de ser geniales y sólidos músicos de Funk los considero, en primer lugar, como verdaderos investigadores”.

Jupiter, considerado por The Guardian como “la nueva celebridad del Congo” se pronuncia acerca de la definición del periódico británico diciendo que “es un honor ser citado como una celebridad, pero la realidad es un poco diferente en el Congo. A las mentes occidentales les gusta destacar y crear iconos y tendencias. Pero mi única preocupación es la música”, reivindica.

El principal trampolín de Jupiter vió la luz en 2005 con el corto documental Jupiter’s Dance. “Renaud Barret y Florent de la Tullaye de Belle Kinoise Prod me “descubrieron” en 2004. Ellos hicieron la película y tengo que decir que, desde entonces, nunca jamás me han defraudado. Me empujaron y me dieron lo que necesitaba para trabajar y trabajar de nuevo. También encontraron conciertos bien remunerados en el Congo… En ese momento (hace 8 años) estaba tratando de encontrar una manera de empujar mi estilo de la acústica rural a lo urbano eléctrico. Me llevó 5 años reorganizar el sonido, encontrar la forma de avanzar y crear aquello en lo que estaba soñando. Trabajé y trabajé. Básicamente esto es lo que he hecho durante todos estos años. Me llevó un montón de tiempo y energía llegar hasta aquí. Pero no hay otra manera”.

Gracias al colectivo Africa Express, junto a músicos como Damon Albarn, la música del congoleño empezó a tomar verdadera relevancia. “Lo que Damon hace es extremadamente importante”, explica Jupiter. “Por encima de todo, es sincero y apasionado. África no es una coartada para él. Tuve la oportunidad de conocerlo por primera vez en Kinsasa. Artísticamente y humanamente nos impresionó a todos. Frente a una industria musical en colapso, ¿cuáles son las opciones para los artistas africanos de obtener el reconocimiento y, sí, el “dinero”? La música africana, como dicen en Europa, es un “nicho”. De esta forma, Africa Express actúa como una plataforma para los artistas africanos. Por supuesto que no va a resolver todos los problemas, pero al menos da una gran visibilidad a la música africana”, opina el cantante.

jupiter LPPero más allá de Africa Express, su debut internacional –Hotel Univers (Out Here Records/Proper)- no llegó hasta el pasado 2013. “Hotel Univers es un lugar donde me gusta descansar mis huesos y relajarme. Está situado en una zona cutre de la ciudad. También es conocido por ser un lugar frecuentado por prostitutas, marginados y encapuchados. Hotel Univers es el underground del underground de Kinsasa. Sienta bien pagar 10 dólares por una “suite” y escuchar sus ruidos y conversaciones. La mayoría de la gente que conozco no entienden lo que encuentro en ese lugar. Pero estar allí es llenarme de combustible, de ideas. Es por eso que me decidí a ensayar y vivir en el hotel antes de ir al estudio. Así que todos nos alojamos allí por 15 días: los músicos, mis productores franceses y los técnicos de sonido. Algunos de ellos incluso pillaron la malaria y diarreas”, dice. “Tienes que ser fuerte para vivir en el Hotel Univers”.

Fue después de esos quince días que el equipo se trasladó al estudio de grabación para registrar el disco. “Marc Antoine Moreau (Amadou & Mariam) y Renaud y Florent (Staff Benda Bilili) estaban allí. Fue una experiencia alucinante para todos”, recuerda el General de los Rebeldes, de la que destaca su canción favorita: Tshanga Tshungu -grabada junto a Miss Evala Vala, curandera-bruja de su tribu-. Y de ella nos explica: “Evala canta en el estilo zebola. Una melodía que cura a los enfermos”.

La implicación de Jupiter con los músicos locales va mucho más allá de lo que otros muchos artistas de la zona han realizado. “La situación en mi país es lo que es, no hay producción, no hay una estructura que pueda ayudar a los músicos a prosperar”, reconoce el artista. “Estoy ayudando a bandas de jóvenes en mi barrio. Proporcionarles un lugar para ensayar e instrumentos decentes, es lo mínimo que puedo hacer. Pero por supuesto, no puedo sustituir la acción cultural que debe de venir del gobierno del Congo”, reclama.

¿Que qué necesita África y los músicos africanos para conseguir una mayor independencia de la industria occidental? “Conciencia, supongo. No tengo ninguna solución en la cabeza, pero tiene que haber otras maneras de vender la música de forma más directa. La gente evita hablar sobre el verdadero dilema de todo eso: el dinero. Somos músicos africanos. La mayoría de nosotros vive en terribles condiciones en comparación con los músicos occidentales. La música no puede ser libre. Esto significa trabajo duro, compromiso total, lágrimas y sudor… Y todo esto tiene un precio. Así que creo que todo el sistema debe de ser repensado. ¿Estamos los músicos africanos dispuestos y somos capaces de unirnos y crear un sistema por nosotros mismos? Gran tema…”.

 

La lucha congolesa en primer plano

Colin Delfosse es un fotógrafo holandés que se adentró en uno de los aspectos culturales más representativos de la región de Katanga (Congo): la lucha congolesa. Saliendo de los estereotipos habituales de la fotografía en Africa e intentando ilustrar la riqueza cultural de la región, Delfosse pone en relieve que la lucha congolesa, así como la senegalesa, es una representación cultural que reúne muchos aspectos de la sociedad que van más allá de algunos aspectos a los que se la relacionan habitualmente, como la violencia. Os dejamos unas fotografías de la colección Congoleses wrestlers, Kinshasa (2010), y un link dónde podéis consultar varios de sus catálogos, a parte de la dirección de su blog personal.

Superación en clave de Sol

 

Benda Bilili

Staff Benda Bilili (literalmente “mirar más allá de las apariencias”) es el nombre de una banda congoleña que se mueve entre la antigua rumba zairense y varios estilos afrodescendientes, como el reggae, la salsa, el son cubano o el funk norteamericano. Formada por músicos callejeros de la moderna Kinshasa que rehuyen la mendicidad, la banda es cronista del día a día congoleño, repartiendo mensajes de positivismo y ilusión a los jóvenes del país.

Ni la paraplegia que a la que la poliomelitis postró a gran parte del grupo es motivo para apagar la energía de estos jóvenes que, a pesar de las dificultades que se han encontrado desde su formación, han logrado girar por casi todo el planeta con una propuesta musical fresca y original que es la que se nos relata en este documental – dirigido por Renaud Barret & Florent De La Tullaye-,  que logró el Premio del Público en el Festival de Cine y Derechos Humanos de San Sebastián.

No perdáis la oportunidad de verlo!

El documental que explica la verdad oculta de la crisis en el Congo

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Crisis in the Congo: Uncovering The Truth de la organización The Filmmakers & FOTC (Friends Of The Congo), explora los desencadenantes de la mayor crisis humanitaria del siglo XXI. Naciones Unidas describió la crisis del Congo como “la más mortal en todo el mundo después de la Segunda Guerra Mundial”. Los saqueos no han terminado. Y la población de República Democrática del Congo sigue hoy sufriendo la debilidad de instituciones incapaces de cumplir sus funciones, el empobrecimiento o la dependencia a las ayudas externas… Congo sigue siendo hoy una de las zonas más inestables del Planeta.

¿Qué cuenta el corto-documental?

Durante la Guerra Fría, Mobutu (primer presidente del Zaire) se convirtió en el principal aliado de Estados Unidos en la tarea de frenar el avance soviético en África. Cuando cayó el muro de Berlín, el país centro-africano dejó de tener interés para EEUU (presidido entonces por Clinton) y Laurent Kabila organizó una coalición que derribó a Mobutu (apoyado por los fronterizos Uganda, Rwanda, Burundi y Tanzania). La violación sistemática de derechos humanos hizo que se desatara un violento conflicto que ha sido bautizado por los especialista como la “Ia Guerra Mundial Africana”

Los aliados estadounidenses Rwanda y Uganda invadieron en 1996 y 1998 el Congo (antiguo Zaire). Con una factura de 6 millones de vidas humanas y una internacionalización capitaneada por Francia, Bélgica, Estados Unidos, China y Reino Unido (más interesados en las minas de oro, gas, coltán y diamantes que en la paz de la zona), las hostilidades se recrudecieron hasta el punto de la masacre humana.

Después de 125 años de esclavitud, trabajo forzado, dominación colonial, dictadura, intervenciones externas y corrupción, los realizadores de este fantástico documental analizan el papel de los países occidentales en el conflicto más grande del África desde una óptica histórica, política y social se ayuda mucho a entender el por qué de tal crisis humanitaria.