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Mounou Désiré Koffi: viejos teléfonos móviles para crear arte y conciencia social

En su barrio de Abidjan (Costa de Marfil), los viejos teléfonos móviles imposibles de recuperar o conservar eran escandalosamente visibles. Por eso el artista Mounou Désiré Koffi ha decidido resucitarlos para darles una nueva forma vital, con mucho más color, más armonía y mucha conciencia social. El marfileño de 24 años se ha convertido, gracias a su transgresor tratamiento de los residuos electrónicos, en una figura emergente del arte contemporáneo de su país. Un talento que además lo ha llevado recientemente a París, Bélgica o Marruecos. Y entre exposición y exposición ha concedido una entrevista a Wiriko.

A lo largo y ancho del continente africano existen numerosos ejemplos de cómo el reciclaje es capaz de convertir en arte viejos envases metálicos y de plástico, residuos urbanos, ropa o bidones ya inservibles para transportar el agua, como los de Afrogallonism. Con esa misma intención, la de crear sensibilidad acerca de la huella ecológica que dejan las personas en el planeta y de criticar a la sociedad de consumo, Koffi regala una segunda vida a los desechos electrónicos que encuentra en las calles y en los contenedores de basura. Todo comenzó cuando comprobó el enorme impacto que los desechos electrónicos causaban en su entorno. “Donde vivo la basura era obvia. Estoy interesado en todo lo que generalmente es rechazado. Este es el caso de los residuos electrónicos. Me fascinan y puedo moldearlos para que den a luz mis obras”, asegura. Con esta restitución artística consigue reflejar en muchas de sus obras imágenes de la vida cotidiana, escenas de un barrio cualquiera a cualquier hora del día, pero también es capaz de denunciar situaciones de vulnerabilidad : “Cuanto más me conmueve un tema, más cómodo me siento al transcribirlo. Actualmente estoy trabajando en una serie que denuncia la violencia contra los niños. Admito que mis discursos están generalmente comprometidos: condiciones de la mujer, guerra, mal gobierno, derecho de los niños…”, enfatiza.

Mounou Désiré Koff.

Costa de Marfil, sus gentes y sus calles están, por tanto, en el centro de su motivaciones. Acude a escuelas para crear conciencia medioambiental y tiene como objetivo a largo plazo trabajar en la apertura de un centro de capacitación para el arte del reciclaje. Al mismo tiempo, aunque aspira a transmitir sus narraciones visuales en cualquier parte del mundo, es un artista consciente de la importancia de crear e inspirarse en su país. “Me gustaría seguir vistiendo la bandera de Costa de Marfil cada vez más alta exhibiendo en todo el mundo”, afirma con orgullo.

Con un simple martillo Koffi desmonta cada uno de los teléfonos móviles que ha conseguido en el popular barrio de Koumassi, en Abidjan, por un precio de 500 CFA por par.  Extrae sus pantallas y teclados, pinta algunas piezas y aglutina todo su material en forma de collage, para terminar creando obras que son mucho más que arte. Los rostros, cuerpos y figuras recreados invitan a la reflexión y son el reflejo más evidente del desorbitado consumo que reina en el planeta.

“El diseño presenta una oportunidad fabulosa de proponer soluciones para mi continente”

Burkina Faso está en los primeros puestos de la lista de los países más pobres del mundo y, por ende, también en la de los más dependientes en importaciones, que no atienden a criterios de sostenibilidad en su envasado precisamente y dejan un excedente de plástico y envases de metal en el país. Un escenario en el que el artista Hamed Ouattara ve la ocasión de generar desarrollo a través de la creación de muebles diseñados con materiales reciclados. Su trabajo le ha llevado a ser reconocido, entre otros galardones, con el Premio de Diseño Africano en su primera edición y a ser nombrado Personalidad Cultural del Año 2017 de Burkina Faso en la categoría de arte.

Ruth Fernández Sanabria: Empezaste estudiando contabilidad y costura, ¿qué te llevó a dedicarte a la pintura y posteriormente al diseño?

Hamed Ouattara: Me hice artista porque sentí la llamada creativa. Ser artista me permite expresarme totalmente a través de cualquier medio y este trabajo me da la gran libertad de actuar recíprocamente con mi entorno. Tengo una necesidad perpetua de entender y proporcionar las respuestas correctas a los problemas existenciales y compartir los frutos de mis reflexiones.

R.F.S: ¿Por qué decides finalmente centrarte en el diseño de muebles?

H.O: Ser un diseñador es un privilegio en un país como el mío. El diseño presenta una oportunidad fabulosa de proponer soluciones para mi continente porque tiene la magia de hacer romper esquemas, aunque también supone que previamente tengas que hacerte preguntas de crucial importancia en el proceso de desarrollo.

R.F.S: Tu obra se basa en el arte reciclado, ¿qué te atrae de esta disciplina?

H.O: Observé que en mi país hay una proliferación inmensa de envases de plástico que no tienen ningún valor añadido sino simplemente contaminar nuestro entorno, lo que me llevó a una fuerte convicción de la necesidad del reciclaje. Mi trabajo procura mostrar cómo podemos responder a cuestiones ambientales muy serias de un modo creativo, y esto es también una extensión de mi compromiso con el principio de reciclar.

R.F.S: Sin embargo trabajas principalmente con el metal, ¿por qué?

H.O: En Burkina Faso existe un gran conocimiento sobre el oficio con este material. Somos un país al que se importan muchos productos de petróleo y tenemos una enorme reserva de envases de metal.

R.F.S: ¿Existe una cultura del reciclaje en Burkina Faso?

H.O: No hay ninguna cultura de reciclaje en Burkina, en mi opinión, porque en África no existía esta preocupación en la época de nuestros antepasados, pero con la industrialización aparece el problema de la importación y exportación de productos. Desde hace unos años el Gobierno ha tomado medidas para controlar y sensibilizar a la gente en este sentido. Mi trabajo muestra que con las abundantes materias primas que hay en nuestro entorno y a través del reciclaje podemos tener un diseño local e innovador que dé respuesta a los múltiples retos que tenemos en relación a la contaminación y al desperdicio de recursos.

R.F.S: ¿Consideras que tu trabajo tiene una carga más social que estética?

H.O: El tema principal de mi trabajo es el diseño social, que se extiende en paralelo al diseño de lujo, lo que me permite dar el salto a las paredes supuestamente infranqueables del mundo del diseño. La vida en mi país me permite entender la diversidad. Tengo que crear teniendo en cuenta la variedad y riqueza cultural que existe y que influye en las elecciones de la gente. La combinación de modernidad y tradición en mis diseños en realidad reflejan la sociedad de cambio en la cual vivimos y es también un ejercicio interesante desde una perspectiva histórico social.

R.F.S: ¿En qué te inspiras para desarrollar tus piezas?

H.O: Estoy realmente fascinado por las técnicas tradicionales del trabajo metálico, sobre todo aquellas que han sido implementadas en el continente, en las que encuentro una creatividad desbordante y llena de ingenio.

R.F.S: ¿Cómo es ser artista en Burkina Faso?

H.O: En un país en vías de desarrollo como Burkina Faso, los sectores esenciales siempre tienen prioridad y es realmente difícil ser un artista y vivir de ello. Yo he tenido la suerte de ser capaz de vivir de mi pasión. Desde niño siempre he estado convencido de que el arte desempeña un papel en el desarrollo de África. Mi pintura y mi trabajo de diseño reflejan esta convicción.

R.F.S: Tienes tu propia galería taller donde enseñas a jóvenes este oficio, ¿cómo ves el futuro del arte en tu país?

H.O: Compartir mis acciones con una nueva generación de artistas me hace pensar que he llegado a la cúspide y que estoy trabajando en el continente y en Burkina Faso para cambiar muchas cosas. Estoy seguro de que los resultados serán visibles en pocos años.

R.F.S: Entre todos los reconocimientos que has conseguido, ¿cuál ha sido el más significativo?

H.O: Todos los premios son importantes, especialmente cuando vivimos y trabajamos en zonas difíciles y menos reconocidas. El Premio de Diseño Africano es en mi opinión más que importante porque demuestra que las mentalidades están progresando y eso nos permite continuar.

R.F.S: ¿Cuáles son tus próximos proyectos?

H.O: Mi próxima colección de objetos y muebles únicos está basada en las técnicas hereditarias del trabajo con el hierro, sin usar electricidad lo que contribuye a ser más ecológico, pero sobre todo para destacar el proceso de trabajar artesanalmente el material. Al margen de esto, yo trato de crear objetos insólitos, muebles que no son necesariamente para su uso porque siento la necesidad de construir con la humanidad de los artesanos, de quienes me interesa conocer los detalles de su vida, de su relación diaria con los objetos que los rodean. Por eso voy a trabajar con artesanos de la segunda ciudad de Burkina Faso, Bobo Dioulasso. Quiero zambullirme en este entorno y luego hacer una exposición con el fruto de este trabajo de acercamiento.

La vida renace en Agbogbloshie

Fotografía titualda "One man's trash", de la fotógrafa Heather Agyepong.

Fotografía titualda “One man’s trash”, de la fotógrafa Heather Agyepong.

El verano

El descanso

El agua

El mar

Y el ahogo.

 

Pero solo una parte del hemisferio

Sucumbimos al plan R-E-N-O-V-E del cuerpo bronceado.

Y de la compra de algún placer (ahora siempre electrónico)

por los (seis) meses de esfuerzo.

 

Otros amplían un desierto con nuestros desechos.

Se levantan tan temprano que no hay compra que se les resista.

La ley de la oferta y la demanda de vivir dignamente.

 

Porque yo no soy tonto.

 

Scrap Metal Men

Documental “Scrap Metal Men”, del director Alex Wondergem.

Antes de salir por la puerta del despacho y cerrar temporalmente la oficina camino de algún rincón sin ruido y aire limpio os recomendamos un parón. Son solo 12 minutos. De reflexión y humanidad. Mejor dejar la paternidad a un lado y junto al director Alex Wondergem girar, una vez más, la mirada a Agbogbloshie, en Ghana, probablemente el vertedero de basura electrónica más grande del mundo. Porque tendremos algún chance para brindar, mojito en mano, por un sistema aterrador y, venga pues, por una reflexión sobre la materialidad en la que nos encontramos.

El documental Scrap Metal Men (Chatarrero) tiene la intención de explorar la tergiversación de Agbogbloshie y de la realidad socioeconómica resultante, esa parecida a un espacio apocalíptico sin vida. En la última década, Agbogbloshie, ubicado en Old Fadama, el barrio más empobrecido del país y que acoge a unas 80.000 personas, ha recibido una afluencia de atención de medios de comunicación internacionales representando el espacio como el resumen de la estética de la pobreza. El área recibe visitas regulares de periodistas, investigadores académicos y fotógrafos que enmarcan sus trabajos de acuerdo a una distorsión histórica de la identidad africana.

Normalmente este vertedero es retratado de manera estática aunque realmente forme un tejido de reciclaje funcional con ánimo de lucro. Las condiciones son extremadamente duras y la contaminación es abundante, pero sus habitantes se las arreglan para vivir, trabajar y ahorrar dinero para sus familias.

Así que bajo este marco, el realizador Wondergem afincado en la capital de Ghana, Accra, intenta desafiar estas malas interpretaciones, la de una mirada que perpetúa el arquetipo de Agbogbloshie como una distopía que ha anulado la ética de la obsolescencia programada que contienen los productos digitales. El documental espera arrojar luz sobre las narrativas que a menudo están ocultas y permite que los sujetos sean visibles de una forma naturalizada. Que lo disfruten.

Feliz verano.

Festival XEEX: luchar contra la contaminación a través del color

Cartel del festival, diseñado por el artista

Cartel del festival, diseñado por el artista Iker Muro.

El fin de año se aproxima, y con él, uno de los meses de mayor festividad y actividad cultural en Senegal. Entre noviembre y enero, decenas de festivales inundan las calles del país de la teranga (la hospitalidad característica senegalesa) como el Festival de cine documental de Saint-Louis, el Festival nacional de artes y culturas en Kaolack, el Festival XEEX en Dakar, el Festival Nioro du Rip en Kaolack, el Festival de folklore y percusión de Louga, el itinerante Africa Fête y otros tantos en la región de Casamance.

Entre el 11 y el 13 de diciembre, coincidiendo con la Conferencia de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, que se celebró en París entre el 30 de noviembre y el 11 de diciembre, la asociación XEEX presentaba la quinta edición de su Festival XEEX, que en wolof (la lengua nacional de Senegal, hablada por más de un 80% de la población) significa combatir, “un combate pacífico – explica su fundador, Nicolás de la Carrera, actor cultural español con más de 20 años de experiencia en Senegal – cuyo arma fundamental es el arte, en todas sus manifestaciones posibles”. Se trata de seguir ampliando el proyecto AFRICA ♥ COLOR , iniciado en 2011 por el festival, un evento vivo, dinámico y en constante expansión. Durante tres días, artistas muralistas y grafiteros decoran de manera altruista, las fachadas de algunos edificios de la Medina, cedidos alegremente por sus vecinos. Entre los colores de las obras de artes regaladas por sus artistas figuran mensajes de concienciación contra la contaminación, invitando también al cuidado de nuestras calles.

Tres Cabezas.

Artwork: Tres Cabezas. Foto: Estrella Sendra

El espacio en que se desarrolla este festival es el emblemático barrio de la Medina, del cual proceden alguno de los miembros fundadores del proyecto. Desde la costa de pescadores Soumbedioune, la medina, según nos cuenta de la Carrera, “es un barrio histórico muy singular, donde se han forjado muchos movimientos culturales e intelectuales, cuna de artistas de la talla de Youssou Ndour, rey del mbalax, ritmo senegalés por excelencia conocido a nivel mundial, con una base de percusión continuada; pero, la mismo tiempo, es también uno de los más desfavorecidos de la capital”. Añade que “la degradación ambiental es muy latente: erosión costera, suciedad, polución y falta de infraestructuras para combatirlo”. Tal vez sean estas las condiciones que hayan hecho que la medina se conozca más en los libros que en la calle. Más allá de la turística Village des arts, con su mercado artesanal, en pocas ocasiones se ven turistas transitando las calles. Así, con la pintura de distintos murales en el barrio Damels, la medina se convierte en una especie de museo de arte urbano al aire libre, invitando al turismo cultural de viajeros y artistas, con el fin de “crear un Sindicato de Iniciativas turísticas que generen empleo y organicen la visita al lugar”, explica de la Carrera.

Xeex_19

Fue justo este objetivo el que se experimentó hace una semana. A diferencia de otros festivales, aunque fuera éste el último día, no era una clausura. El arte perdura, y prueba de ello fue la visita guiada (un animado paseo) a los distintos murales que se han ido haciendo desde los inicios del proyecto en 2008. Sus coordinadores, Aïcha Touré y Mame Cheikh, acompañado por el director del Agregado Cultural de la Embajada española en Dakar, Ignacio Garrido, así como distintos miembros de Cultura Dakar, principal colaborador del festival junto con la compañía aérea Binter y otros curiosos y amantes del arte, se dieron cita en Soumbedioune, para visitar cada una de las obras. Entre las pirogues, barcas de pescadores, se congregaban los amigos del festival, mientras los pescadores agradecían a los artistas el trabajo: “De verdad, no sabéis la alegría que nos va a dar salir a pescar, mirar hacia acá y ver todos estos colores. Es muy bonito, muchísimas gracias”.

Otros se quejaban porque habían escogido ese lado de Soumbedioune y no el de ellos y no podrían gozar de las vistas. Los artistas invitados este año han sido los españoles H101 y Sabotaje al Montaje, el francés 3 TT MAN , y los senegaleses Black Xu, Aisatou Touré ‘Missygraphiksto’, Haby Diallo (Créas I Am), Adjara Kane y Deep. Son 3 TT MAN y Black Xu los que crean el mural emblemático de Soumbedioune, con el mensaje Geej du mbalit. Ñen ko samb ñun ñep xeex, que en wolof quiere decir El mar no es una basura. Tenenos que cuidarlo. Combatir. En efecto, si bien la ciudad de Dakar está rodeada de rocosas costas de acantilados y atardeceres de cine, entre buganvillas y restaurantes de pescado fresco, y animadas playas de adolescentes, hay un enorme problema de suciedad, con basura tanto en el mar como en la tierra. “El concepto de reciclaje es muy lejano”, nos dice Aisatou Touré, diseñadora gráfica, directora de su estudio ‘Missygraphiksto’, coordinadora del Festival XEEX en Dakar. “Además, es el propio sistema socioeconómico que hace que la gente tire la basura indiscriminadamente, así que hay muchos artistas que trabajan con materiales desechados reciclando, reutilizando y reinventando objetos por la creación de arte”. Cual marea, el mensaje de Soumbediune se extiende hacia todo el barrio de la medina, con el mimo de sus calles a través del color.

Artwork: Adjara Kane Leye, Mous Leye

Artwork: Adjara Kane Leye, Mous Leye

“Es un combate en el sentido positivo, una lucha contra el catastrofismo actual y el cuidado del medio ambiente”, afirma Touré. Como lo indica su lema, se trata de proteger la calle, pero también “hacer revivir a los muros”. Los murales se caracterizan por su diversidad. Da la sensación en efecto de estar en un museo. El paseo tiene un toque simpático. Resulta que en la visita guiada al museo, dedicada a los colaboradores y amigos del proyecto, nos colamos, sin quererlo ni saberlo, en los campos de fútbol de los niños de la medina, un barrio animadísimo, lleno también de cabras. Uno de los murales es un león con torso humano. Uno de los niños se levanta la camiseta cual futbolista tras marcar un gol y nos dice que “ése es el”; a lo que otro aún más pequeño dice que “no, que es él”. Muchos niños se apuntan a posar para las fotos, pero cuando pasan más de diez segundos ya nos hacen ver que estamos estorbando en su partida de fútbol. Otros murales están dedicados al líder del mouridismo, Cheikh Amadou Bamba. Y, este año, destaca precisamente el mural con indumentario mouride de tres gatos. Su artista, Mousleye, nos cuenta que es porque hay muchos gatos callejeros en Dakar, y muchas veces no se les trata bien. La respuesta de la gente, porque resulta difícil hablar de público en este tipo de festival tan apelativo, ha sido, según nos cuenta Aisatou Touré, “muy optimista”. Y añade: “cuando ven a los artistas pintar en los muros de las casas se ponen muy contentos y van a darles las gracias. Porque es un festival que puede favorecer el turismo local, con la Village des arts, pero también porque es un barrio con la particularidad añadida de que tiene muchísimos árboles y además a los vecinos les encanta sentirse implicados en las actividades que hace este festival”.

Artwork: Mous Leye

Artwork: Mous Leye

La visita terminó en la galería de Haby Diallo, Creas I Am, en la calle 19 de la medina. Haby Diallo es una joven artista que trabaja con botellas de plástico. Las reutiliza dando lugar a distintas obras de artes decorativas y de inmobiliario; y organiza talleres con niños para concienciarlos por el cuidado del medio ambiente. “Nada se pierde, todo se transforma”, una iniciativa que podrían  seguir todos para cuidar el medio ambiente, como nos contaba Aisatou Touré.

Un proyecto fruto de la pasión: “es el corazón el que nos hace avanzar”, contaba Aisatou Touré, al explicar cómo a pesar de la falta de medios, este proyecto ha seguido adelante gracias a la implicación de sus artistas y colaboradores.

Afrogallonism, la reconversión de los bidones amarillos a arte

gallonsEn la capital de Ghana, Accra, el acceso al agua potable no está garantizado en todas las zonas de la ciudad. John Mahama, actual presidente de Ghana, aseguró el pasado año que uno de los objetivos de este 2015 es aumentar la cobertura urbana de agua hasta un 85% —76% en las zonas rurales— y caminar hacia el acceso universal para el año 2025. Por ello, su promesa de erradicar los bidones amarillos llamados “galones Kufuor” tan presentes en el paisaje urbano de Accra, es una muestra muy simbólica de lograr este objetivo. Estos contenedores, de un amarillo intenso son hoy en día la forma generalizada de transportar agua y por lo tanto, una evidencia de su ausencia en los grifos de los hogares en muchas zonas de la ciudad. Así, los residentes de estos barrios compran agua a sus vecinos en medidas de galones Kufuor, que tienen una capacidad de unos 25 litros. Estos bidones que fueron introducidos en Ghana durante la época colonial para transportar y almacenar aceite para cocinar, reciben su nombre de John Agyekum Kufuor, el segundo presidente de la Cuarta República de Ghana (2001-2009) y cuyo mandato fue también caracterizado por graves problemas de acceso a este servicio básico. Estos problemas acarrearon un auge en la utilización de los Kufuor, que colorearon de amarillo todos los rincones de la ciudad.

El artista Serge Attukwei Clottey del colectivo ghanés GoLokal, es el creador del concepto de “Afrogallonism”, que decide dar otra vida a los viejos bidones amarillos. Attukwei se imagina a Ghana con agua. Una Ghana en la que el plástico de los bidones puede ser reutilizado, ya no para transportar agua, sino para crear. Y mientras lo hace con bidones viejos, rotos e inservibles. El artista crea máscaras, murales e instalaciones y lo acompaña de su participación performativa en la que trabaja temas de justicia social, medio ambiente y en la que el diálogo con la gente, con los espectadores, es el centro estratégico de su creación. Como él mismo asegura: “no creo que la gente pueda acceder a ir al cine. Y para mi, la industria del cine, en realidad no esta proyectando África como yo quiero, como yo la veo. Así que secuestro el espacio, critico la política, me uso a mi mismo como un objeto de mi trabajo”.

Los paisajes que define Attukwei con los colores y materiales que usa, empezando por el amarillo del plástico y siguiendo con el colorido wax que suele utilizar, no son solo visuales, sino también sonoros. Para ello se hace con los medios que tiene a su alcance, como monedas, complementos, muebles y todo aquello susceptible de dar un toque rítmico a sus creaciones.

El artista es también el precursor del colectivo GoLokal, que nació con esta misma dinámica de interaccionar con la gente y de trabajar en la comunidad local. Así, el artista ha invitado a gente de su comunidad a que se unan al proyecto y así ir forjando el colectivo compuesto hoy en día por varios hombres y mujeres. La idea de GoLokal es concienciar sobre los problemas que azotan al país, como la falta de protección al medioambiente, la corrupción, sanidad, etc. ¿Qué diferencia GoLokal de otros grupos de performance y teatro en Ghana? Attukwei lo describe así “en GoLokal, no sólo entretenemos. Nosotros, sobretodo, promovemos el desarrollo comunitario. Queremos que la gente entienda lo que significa el arte realmente. El arte no significa necesariamente pintar cuadros bonitos y ya. Hay que promover la comunidad de la que vienes con lo que eres capaz de crear. Lo extraordinario de GoLokal es que no sólo se debe realizar en el escenario para entretener a la gente. Vamos a espacios públicos donde no es factible que haya exposiciones o programas performativos. Así que desafiamos la norma, secuestramos el espacio. Así es como somos”.

* Artículo publicado en el Boletín Trimestral del Centro de Estudios Africanos el día 2 de julio de 2015

‘Garbage Collectors’: arte, reciclaje y cambio social en Uganda

Johannesburgo. Foto: V.Anaya

Johannesburgo. Foto: V.Anaya

Un proyecto de conservación ambiental del joven colectivo artístico ugandés Afrika Arts Kollective muestra cómo el arte es un buen catalizador de los retos a superar en escenarios de desigualdad, siempre cambiantes y en crecimiento, como son las ciudades africanas.

El aumento de población urbana en África –UN-Habitat prevé que aumente del 40% actual a casi un 60% de la población en 2050– y la consecuente expansión de las ciudades africanas, hacen necesario un replanteamiento constante del modelo de ciudad y su gestión. Aunque el ratio anual de crecimiento urbano va disminuyendo paulatinamente según las previsiones de la ONU, lo cierto es que la población urbana va aumentando. El crecimiento en las tasas de natalidad, el descenso en las de mortalidad o el éxodo rural de una población que busca mejores oportunidades laborales en las urbes, son algunas de las causas de este crecimiento y convierten a Lagos (18,9 millones), El Cairo (14,7 millones) o Kishasa (14,5 millones) en megaciudades con altos puestos en el ranking mundial.

El acelerado crecimiento de las ciudades y la imposibilidad de estas de absorber la creciente población, fomenta el establecimiento de slums o asentamientos informales donde la población vive con unas pésimas condiciones de vida. Esto plantea nuevos retos para los gobiernos, como la gestión de residuos que se ha convertido en uno de los más acusados y en uno de los mayores obstáculos en las grandes urbes africanas.

Gugulethu (Cape Town). Foto: V.Anaya

Gugulethu (Cape Town). Foto: V.Anaya

Gisa Brian, director creativo de Afrika Arts Collective, nos cuenta que Kampala (Uganda) está experimentando un intenso crecimiento demográfico y que genera hoy en día aproximadamente 30.000 toneladas de residuos al mes. Siendo consciente de los riesgos que conlleva esto para la población y de la necesidad de velar por el país como importante destino turístico, el Ayuntamiento de Kampala lleva varios años trabajando en la optimización de la gestión de residuos en la ciudad. Las estrictas normas de recogida y separación de la basura han ido fomentando una conciencia social en torno a esta cuestión.

La filosofía del proyecto de conservación ambiental Garbage Collectors(Recolectores de Basura) es que “la basura es arte” y como tal “la basura nos muestra qué es valioso y qué no, utilizable o inútil”. A partir de aquí, los cinco artistas participantes Ronex, Nabukenya Hellen, Xenson, Sandra Suubi y Ruganzu Bruno, junto con estudiantes y voluntarios del proyecto y bajo el lema Don’t Trash it! Art It! Function it!, han trabajado estos meses en la recogida de residuos en diferentes puntos de la ciudad para crear con ellos una obra de arte (dentro de las áreas de escultura, fotografía, instalación, moda y vídeo). Esas obras hoy forman parte de la exposición colectiva Garbage Collectors visitable en el Museo Nacional de Uganda hasta el 30 de abril.

 

Proyecto artístico de la comunidad Sandra Suubi

Proyecto artístico de la comunidad Sandra Suubi

La utilización de elementos reciclados para crear arte tiene una importante tradición en el continente. El profesor y crítico de arte Yacouba Konaté en A Companion To Modern African Arts nos presenta el movimiento Vohou-Vohou de Costa de Marfil, en el cual durante los años setenta, artistas formados en la Academia de Bellas Artes de Abidjan rechazaban su tradición académica occidentalizada mediante la utilización de materiales reciclados combinados con símbolos y tejidos propios del arte tradicional africano.

Actualmente el ghanés El Anatsui, uno de los escultores más prolíficos del continente desde que emergiera como artista también en la década de los setenta, es uno de los referentes en cuanto a la utilización de materiales reciclados para crear sus obras, esas grandiosas esculturas en forma de cortinas de metal y tejido Kente ghanés. A propósito de su obra Peak Project, creada con latas y alambre, el artista cuestiona la escasa tecnología del reciclaje en África Occidental:

 

ElAnatsui - PeakProject

ElAnatsui – PeakProject

“Un montón de cosas que se hacen en Europa y América, y que son enviadas aquí, llegan en determinados tipos de envases. Por ejemplo, la leche fresca viene en latas. También tenemos nuestra propia leche, por supuesto, pero además hay enormes importaciones de leche desde el exterior, a la que se accede en forma de latas”.

Otros muchos artistas trabajan en torno al “arte y reciclaje” como el congoleño Maurice Mbikayi,o el proyecto tanzano Wonder Workshop s, que trabajan con materiales reciclados para construir a través de ellos un discurso crítico y social, de gran importancia en la actualidad.

En esta misma línea, Garbage Collectors explora la conservación ambiental a la vez que genera propuestas creativas para cumplir con el objetivo con el que nacieron a finales del año pasado: El principal objetivo de la organización es facilitar el cambio social a través del arte y la cultura mediante el desarrollo de una red creativa y socialmente comprometida que fomente las creaciones artísticas a través de la experimentación, la co-creación, el aprendizaje y el desarrollo del conocimiento”.

La respuesta social ha sido muy positiva en su entorno, en parte porque la población ugandesa tiene una gran conciencia sobre el reciclaje. Ello ha facilitado la transmisión del discurso que hay detrás de las creaciones, que en palabras del propio colectivo es “contextualizar el interés contemporáneo en la basura dentro de un marco cultural, histórico y político, así como refinar el pensamiento crítico, el pensamiento creativo y una variedad de habilidades de investigación en torno al arte”.

El trabajo de estos artistas y colectivos y su presencia internacional es vital para aproximarnos desde una perspectiva artística y crítica a una de las más acusadas realidades del continente: la mala gestión de los residuos y la acumulación de basura que inunda las calles de muchas ciudades. Esta crítica, que debe ser planteada a nivel global, también cuestiona el consumismo de las sociedades contemporáneas o la obsolescencia programada de los bienes de consumo, que muchas veces van a parar a África.

A la vez es una lección sobre el importante papel que desempeñan las iniciativas sociales y ciudadanas y sobre la potencialidad que tiene el arte para sensibilizar en torno a cuestiones tan presentes en la agenda internacional como es la conservación del medio ambiente.

Artículo publicado originalmente en Planeta Futuro (El País) el 23 de abril de 2014