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El Annus Horribilis de los festivales africanos

El año 2016 pasará a la historia como uno de los peores años para el panorama cultural africano. Uno tras otro, los organizadores de algunos de los festivales más importantes del África Negra fueron anunciando a finales de 2015 la cancelación de algunas citas tan importantes como el Festival Internacional de las Artes de Harare (HIFA) o el Sauti za Busara en la isla de Zanzíbar.

File Pics Ryanair should have fully compensated a passenger whose flight was cancelled because of the volcanic ash cloud in 2010, the EU's top court has said.17/5/2010 Flight delays at Dublin Airport. The departure sign that greeted passengers today as the volcanic ash restricted flights today (17/5/2010) at Dublin Airport. Dublin Airport remained closed until at least midday due to the volcanic ash cloud, while Donegal airport was also closed. The Irish Aviation Authority has said the outlook for the coming days is positive and the IAA does not anticipate any further restrictions relating to volcanic ash at Irish airports for at least the next 48 hours. Photo. Mark Stedman/Photocall Ireland

Foto de Mark Stedman/Photocall Ireland

Esta sucesión de malas noticias se debe a varios motivos, pero es sobre todo por la falta de fondos que se ha convertido en la principal némesis de los festivales. En los últimos años estas citas han perdido un enorme apoyo internacional lo que está condenando a una especie de extinción sin remedio. A esto habría que sumar la falta de interés gubernamental y empresarial a la hora de financiar cualquier tipo de expresión artística.

El festival Infecting the City  de Ciudad del Cabo sí que se celebró finalmente. Tras plantearse en 2015 seriamente si seguir adelante, los organizadores decidieron realizar un cambio en el programa. Si el año anterior la cita se concentró en unos días, este año se han celebrado dos sesiones, una a finales de marzo y otra a mediados de abril. Cape Town se infecta con la energía de las artes escénicas, donde el teatro y la música llegan a cada rincón de la ciudad. Si por algo destaca el ITC es por haberse convertido en uno de los mejores escenarios posibles para las artes locales y urbanas sudafricanas.

Igualmente Tanzania ha sufrió un duro golpe al conocerse que el Sauti Za Busara de Zanzíbar tampoco tendría lugar en 2016. El éxito de Sauti residía en su capacidad de atraer a la pequeña isla una ingente cantidad de público de todo el continente africano, de Europa, Estados Unidos y Asia. Debido a la falta de fondos parece que el continente africano está perdiendo algunos de los mejores exponentes que permitían dar el salto y difundir las artes africanas en otras regiones del mundo.

Otro ejemplo es el HIFA de Harare que fue fundado en 1999. Este es uno de los festivales con más tirón del África Austral y se había convertido en un punto de difusión cultural inigualable debido a que acogía diversas expresiones artísticas como teatro, música, danza, poesía y artes plásticas. En octubre se anunció que no habría HIFA 2016 oficialmente. Según los organizadores esto no se debía a una falta de recursos, sino que la concentración cultural se cambiaría por toda una serie de exposiciones, conciertos y muestras artísticas a lo largo del año, con el fin de transformar el festival de Harare y presentarlo en 2017 con un formato totalmente diferente.

El cantante maliense Salif Keita, junto a la zimbabuense Hope Masike, durante una actuación en el HIFA.

El cantante maliense Salif Keita, junto a la zimbabuense Hope Masike, durante una actuación en el HIFA.

A pesar de los continuos cierres, los organizadores han advertido que éste no es el fin de las artes y de los festivales más importantes de África. Más bien representa tan sólo un parón y una oportunidad para cambiar la manera de gestionar estas citas culturales. Algunos han destacado la importancia de cambiar el formato tradicional de los festivales (concentrado en unos días) para convertirlos en una muestra continua de arte que dé dinamismo a los festivales.

Además la representación local se está convirtiendo en el punto fuerte de algunos festivales. Tal es el caso del Bayimba, cuya novena edición se dará por inaugurada el próximo septiembre en la capital de Uganda, Kampala. Aunque las actuaciones musicales eclipsan a otras muestras de arte, las artes visuales y la poesía están cada vez más presentes. El éxito de Bayimba se debe sobre todo a su capacidad de adaptarse a todos los públicos y a todos los bolsillos, alternando los conciertos con espacios abiertos donde todos los ciudadanos puedan participar, haciendo mucho más atractiva la oferta cultural.

Junto al festival de Kampla, otra de las citas que parece estar en alza es el Livingstone Cultural and Arts Festival (LICAF) en Zambia, que tuvo lugar entre el 25 y el 26 del pasado mes de marzo. La presencia de las artes locales estaba más que asegurada al tener representación los 73 pueblos zambianos así como representación internacional con artistas de diferentes países como Egipto, Kenia, Ruanda e incluso India y China. Además el LICAF se hizo eco este año debido a la asistencia del cantante zimbabuense Oliver Mtukudzi, más conocido como Tuku, que ofreció un concierto en la gala de apertura del festival en el resort AVANI, junto a las Cataras Victoria.

El futuro de los festivales en África podría residir en su capacidad por acoger muestras artísticas internacionales, pero también de conjugar toda la fuerza cultural que reside a nivel local. Abrir los festivales al público y hacerlo más cercano parece ser la clave del éxito. No les quepa duda, los organizadores ya han tomado nota para evitar otro annus horribilis en el panorama cultural africano.

Uganda, epicentro cultural del África del Este

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Chica Pokot, un grupo nacional o étnico que se encuentra entre Kénia y Uganda. Imagen de Eric Lafforgue.

Con la población más joven del mundo (el 77% de los ugandeses son menores de 30 años, mientras casi la mitad de la población no llega a los 15), Uganda es a día de hoy una nación prometedora con tantas oportunidades como retos. Mientras la industria tecnológica sigue dominando las esperanzas para el crecimiento económico del país, las economías creativas empiezan a despuntar como plataformas donde la juventud se expresa en su máximo esplendor. Ya sea desde el universo literario, las artes plásticas, el sector de la moda o desde su industria cinematográfica (Ugawood), Uganda se ha situado en el mapa regional como uno de los enclaves culturalmente más interesantes de toda África. Y uno de nuestros destinos preferidos. Siendo uno de los países más pacíficos del mundo, saltó a las portadas de varios periódicos internacionales después de que su presidente, Yoweri Museveni, y en respuesta a unos desafortunados comentarios del presidente español Mariano Rajoy, alegara que Uganda es mejor destino turístico que España.

Turistas occidentales en una furgoneta en Uganda. Imagen de Vice.com

Turistas occidentales en una furgoneta en Uganda. Imagen de Vice.com

A pesar de la mala propaganda del país (sus mediáticas políticas homófobas, un pasado sumido a la sombra del dictador Idi Amín…), común en las narrativas afropesimistas y eurocéntricas sobre el continente, Uganda no es peor destino turístico que España (país más corrupto de Europa, cuyo pasado franquista nunca fue juzgado y posición 33 en el ránking mundial de la libertad de prensa). Aquellos que creen que Uganda solo puede ofrecer visitas a familias de gorilas en peligro de extinción se sorprenderían. Para los que ven Uganda como un destino exclusivo para intrépidos viajeros y aventureros mochileros, no podrían estar más equivocados.

Wildwater Lodge, uno de los hoteles más lujosos de Uganda, situado en las Fuentes del Nilo.

Wildwater Lodge, uno de los hoteles más lujosos de Uganda, situado en las Fuentes del Nilo.

La imponente panorámica de los rápidos de las Fuentes del Nilo, en Jinja, y el retiro de The Haven, las vistas del lago Victoria de hoteles como el Cassia Lodge, experiencias culinarias únicas en la isla de Bulago como las que regala el Pineapple Bay Resort o hasta el lujoso reposo en el antiguo cráter volcánico del Kyaninga Lodge, en el interior del país, solo son aptas para bolsillos acomodados y exigentes. En este sentido, Uganda, como España, puede ser explorada desde muchas ópticas: la natural, la urbana, la de sol y playa, la de selva y sabana, la de congresos y convenciones, la religiosa, la gastronómica, la de compras…

Sin embargo, si una Uganda se está posicionando a nivel regional, esa es la Uganda cultural. Si hace pocos meses os hablábamos del DoaDoa, el mercado de artes escénicas del África del Este, hoy hay que hacer referencia a lo que se ha convertido en el festival de música y artes más importante de toda la región: el Bayimba. Después de que hace pocas semanas los organizadores del Sauti Za Busara, en la isla de Zanzíbar, anunciaran la cancelación de su edición para 2016, y se hicieran evidentes las dificultades de los festivales culturales africanos, la octava edición del Bayimba lo convierte en un puntal a aplaudir y fortalecer para todos los amantes de la cultura. Sin duda, un pilar para la promoción del turismo cultural en la región.

2015-BayimbaBayimba, la crónica: 

Del 18 al 20 de Septiembre, el recinto del teatro Nacional de Kampala acogió conciertos, sesiones de Dj’s, obras de teatro, espectáculos de danza urbana, exposiciones de fotografía, artes visuales o proyecciones cinematográficas en un entorno urbano y culturalmente abierto dispuesto a dejarse seducir. Con entradas a poco más de 1 euro, horarios desde la mañana hasta la medianoche y una programación afrocéntrica con un fuerte sabor local, el Bayimba supo agradar a todos los públicos y descubrió decenas de tendencias a la mayoría de su audiencia.

La mayor sorpresa, para aquellos que aún no los conocían, vino de la mano de Tanzania. El tanzano Msafiri Zawose, con un repertorio de música Gogo, un estilo tanzano a partir de distintos instrumentos locales como el zeze o el ndono, supo aliñar la noche con la dosis perfecta entre música melódica e hipnotizante, y los bailes frenéticos de una banda musicalmente completa, estéticamente muy cuidada y conseguida escénicamente. Si bien no se trata del vídeo del directo en el Bayimba, recomendamos el vídeo que Abdi Rashid, director de Roots International y programador de las noches musicales del Pub Choices de Nairobi, subió recientemente en su canal de Youtube.

La camerunesa Kareyce Fotso, fue otro de los ases desvelados durante el festival. Con un repertorio inflamable y 100% bailable, la cantante demostró el talento y la sensibilidad que están haciendo su sonido exportable al exterior de África, siguiendo los pasos de su paisana Coco Mbassi u otros cameruneses como el formidable Blick Bassy. Su set estuvo acompañado de dos grandes ases, el ugandés Joel Sebunjo, un grande de la Kora – instrumento tradicional del África Occidental- y el maliense Ali Keita.

Durante todo el festival, las actividades no pararon de sucederse en los distintos escenarios que infectaron de arte Kampala. Santuri Safari, un colectivo de Dj’s, locutores de radio, lo que ellos denominan “conectores culturales” y artistas de todo África del Este, estuvieron al cargo del escenario secundario. Construyendo puentes sonoros entre la música tradicional y los sonidos electrónicos más contemporáneos, Santuri Safari creó la atmósfera alternativa para el Bayimba. Una atmósfera que fue complementada por un espacio dedicado a la sociabilización y el relax alrededor de la percusión tradicional y del Ajono: un ritual en torno a una cerveza tradicional en el que el grupo se sienta en círculo y en el que cada tres minutos aproximadamente, se pasa la pajita al vecino de tu izquierda en señal de confianza.

Casi 3.000 asistentes según los organizadores, marcaron el patrón de la diversidad cultural. A diferencia de otros festivales de música y artes africanas del Sur del Sáhara, el Bayimba se caracteriza por centrarse en la cultura local y regional, algo que no tan solo empodera a los músicos y artistas de la región, sino que subraya la intención de sus promotores en apoyar el talento local sin necesidad de contar con artistas extranjeros o estrellas africanas internacionales afincadas en la diáspora. La sostenibilidad de este increíble proyecto cultural, que ha cerrado su octavo año de andadura con un éxito rotundo, tiene mucho que ver con su trayectoria anual y su inclusión de pequeños y grandes nombres en todas las áreas culturales a las que abraza. Entre ellos, la comercial y famosísima en Uganda Sheeba.

Las tiendas y tenderetes de ropa, detalles, souvenirs y moda local hicieron el agosto (en septiembre). Con todo, el impacto económico del festival en la ciudad de Kampala se hizo notar en restaurantes, hoteles y clubs nocturnos, donde los Dj’s de Santuri Safari alargaron las noches en “after parties” abarrotadas en bares de moda como el Iguana, donde la gente se desplazó en boda-boda, el transporte urbano más extendido y barato de la capital ugandesa.

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Balance: éxito rotundo.

Sauti Za Busara, a punto para encender la mecha 2015

Zanzi Island

La Stone Tone de Zanzibar ya está a punto para acoger la edición 2015 de uno de los festivales de música más prestigiosos del continente africano. El Sauti Za Busara, en el que Wiriko tuvo el placer de asistir en 2014 junto a los compañeros de Casa África, viene cargado de una batería inagotable de los representantes más sobresalientes de la música africana. Desde Tanzania a las Comores, de Senegal a Argelia o de Mozambique a Camerún, los dos escenarios de este encuentro imprescindible para los amantes de los sonidos africanos, se postula un año más como la plataforma musical que reune la música más inflamable y actual del continente.

Para esta edición, el Sauti Za Busara ha querido contar con un mayor número de artistas locales, tanto de Tanzania como de Zanzibar. A pesar de que los organizadores han dado a los sonidos swahili un mayor peso, cosa que representa el orgullo de los isleños hacia su propia tradición y cultura sonora, diversos artistas de pop tanzano como el internacionalmente conocido Alikiba, van a dejar su huella en el corazón de este antiguo enclave del comercio índico.

No hay duda de que los artistas que pisan el escenario del Sauti, que este año va a contar con un escenario extra para amenizar los espacios entre las actuaciones del escenario principal, cuentan no solo con el apoyo del festival sino que recibirán decenas de propuestas de otros festivales, salas de conciertos y promotores. El Sauti Za Busara es un referente, pero también es una plataforma muy bien relacionada con otros festivales del continente como el HIFA (Zimbabue).

Para aquellos y aquellas que aún no conocen a algunos de los músicos que representan a la música africana de 2015, Wiriko ha querido seleccionar a aquellos que más nos gustan y a los que consideramos más distintivos:


Aline Frazâo: Poco nos queda ya para elogiar de esta joven angoleña. Cantante de voz porosa, compositora de letras hirientes y periodista comprometida con la realidad angoleña y africana por extensión, no solamente es interesante por su propuesta musical sino por su peso entre la comunidad de artistas y activistas angoleños. En una entrevista en exclusiva para Wiriko, ya nos enamoramos de todo lo que emana de su halo, y por eso, aplaudimos que por fin, el Sauti Za Busara la haya invitado a formar parte de su gran elenco de artistas internacionales.

Thaïs Diarra: Otra de las voces femeninas elogiadas y apoyadas por Wiriko durante 2014, y otra grata sorpresa encontrarla entre el lineup del festival. Esta afropea hija de maliense y suiza nos deleitó con un álbum debut que recoge lo mejor de sus dos culturas. Su propuesta es fresca y cautivadora, y estamos seguros de que va a gustar, y mucho a todos los asistentes. Su videoclip ya estuvo grabado en las calles de la Stone Town, así que en gran parte, Diarra sonará en el Sauti como una propuesta más que adecuada.

Tcheka: Este caboverdiano no solamente es uno de los mayores exponentes y embajadores de la música contemporánea de Cabo Verde al exterior, es uno de los guitarristas más eruditos y de los compositores más brillantes de África Occidental. Respetado en el circuito comercial y fuera de él, Tcheka reúne las cualidades de los artistas que son fenómenos atemporales, como fue en su día y será para siempre su inmortal paisana Cesaria Evora. Este criollo va a ser un punto de inflexión en cualquier momento del festival. Después de él, pocos artistas serán capaces de levantar la audiencia y llegar tan hondo como consiguen su aterciopelada voz y las cuerdas de su guitarra.

Isabel Novela: Otra representante de la música del África lusofona se presenta en Zanzíbar con la figura de Isabel Novela. Esta mozambicana desembarcará en este puerto con aromas de clavo con una artillería de de influencias brasileñas, Pop, Soul y pinceladas de Jazz capaz de embriagar a cualquier “expat” de los que suelen llenar este festival.

The Brother Moves On: Fenómeno musical donde los haya, esta banda de Johannesburgo lleva cosechando éxitos desde hace varios años. Uno de los platos fuertes del festival, su experimentación con música electrónica sudafricana (Kwaito) se ha convertido en el sonido que abandera toda una generación post-Apartheid y que abraza todo un movimiento de artistas dispuestos a re-construir y re-imaginar las identidades africanas contemporáneas. Esperados por el colectivo de Djs que se apoderan de la fiesta cuando se termina la música en vivo, seguro que vana  protagonizar algunos de los mejores momentos de la presente edición del festival.

Blitz the Ambassador: Esta apisonadora de raíces ghanesas es el mayor exponente del boom de la música africana llevada a cabo por artistas africanos en la diáspora. Con la identidad del Afropolitismo a flor de piel, su estética, su puesta en escena, su mezcla de influencias sonoras y su márketing visual son un todo inseparable. Producto comercial respaldado por los mejores de un lado y otro del Atlántico, no titubea en lanzar balas a los convencionalismos. Blitz es capaz de movilizar público africano u occidental por igual. Una apuesta segura para el festival.