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Ginebra “presenta” a Marius Nguié y Nii Ayikwei Parkes

Hace unas semanas explicábamos la escasa presencia de la literatura africana en el Salon du Livre de Paris y ahora nos trasladamos hasta Ginebra para hablar de la feria literaria de la ciudad suiza que precisamente comienza hoy. “Multiples Afriques” es el nombre del espacio que el salón del libro helvético dedica a la literatura africana. No se puede considerar que el programa propuesto desde Ginebra sea excesivamente arriesgado. Cheikh Hamidou Kane, Boubacar Boris Diop, Scholastique Mukasonga, Leonora Miano o Calixthe Beyala son algunos de los nombres (entre otros) de escritores que encabezan el cartel, todos ellos autores consagrados y de larga trayectoria. Sin embargo, entre esos nombres, algunos incluso de vacas sagradas, emerge un espacio precisamente dedicado para los autores noveles o, al menos, menos consolidados. En este caso, los protagonistas de esta propuesta son el congoleño Marius Nguié y el ghanés Nii Ayikwei Parkes.

Flyer del espacio para la literatura africana del Salón del Libro de Ginebra

Flyer del espacio para la literatura africana del Salón del Libro de Ginebra

Marius Nguié. Fuente: blog del autor

Marius Nguié. Fuente: blog del autor

A pesar de que esta propuesta para autores emergentes aparece bajo el título Les premiers romans, ambos tienen publicados más de un libro. El congoleño Marius Nguié se dio a conocer en 2008 con L’insolite, pero precisamente este mes ha publicado su segunda obra, Un yankee à Gamboma. Con su primera novela el congoleño se presentaba como una promesa de la literatura centroafricana y por su estilo directo su nombre se vinculó al de Sony Labou Tansi. Nguié recurre a la maniobra de crear un estado africano imaginario en el que el pueblo se enfrenta constantemente a la dictadura para construir un futuro más próximo. Este escenario le permite, explorar tanto las situaciones más bajas como las más esperanzadoras.

Sin embargo, en Un yankee en Gamboma, la acción se desarrolla en la ciudad congoleña que aparece en el título, en la que, según se explica en el libro, un “yankee” es la palabra que se utiliza para la “chusma”, a “un hombre sin escrúpulos, que puede cometer un asesinato sin preocuparse”. Benjamin es ese “yankee”, un miliciano sin miramientos para cometer cualquier tipo de atrocidad. Junto a él, extrañamente, aparece Nicolas que, a pesar de situarse en el extremo opuesto no puede evitar sentirse deslumbrado por el poder de Benjamin. Nguié continúa frecuentando en Un yankee en Gamboma un ambiente sombrío que, sin embargo, viste con un lenguaje amable y de naturalidad. Demostrando con todo ello un panorama complejo y lleno de matices. En ambos casos, el humor y una cierta ironía ayudan a romper algunos esquemas.

Nii Ayikwei Parkes. Fuente: Twitter del autor

Nii Ayikwei Parkes. Fuente: Twitter del autor

El segundo nombre, de los autores emergentes, el del ghanés Nii Ayikwei Parkes, aparece como el de una de las promesas de la literatura anglófona africana. Al estilo de otros autores muy en boga en la esfera angloparlante Nii Ayikwei Parkes aparece como una especie de artista total. Poeta y novelista, escribe también literatura infantil, colabora con medios de comunicación, ofrece cursos de escritura y promueve la edición (incluso se presenta como un editor). Tiene tres libros publicados: una novela, Tail of the blue bird; un libro de poesía, The makings of you; y un volumen infantil (bajo el nombre K.P. Kojo) The parade. Además aparece como uno de los autores que estará presente en la próxima publicación de Africa39.

Tail of the blue bird es una interesante combinación entre la novela policiaca y una reflexión sobre un tema tan actual como recurrente en África: el encuentro y la convivencia de la tradición y la modernidad. El protagonista es un policía formado en el Reino Unido que regresa a Ghana y se encuentra con una compleja situación. El caso al que se enfrenta comienza con la aparición de unos restos humanos en una aldea remota de Ghana cuyos habitantes continúan llevando una forma de vida tradicional. Kayo, el protagonista, está convencido de que la ciencia puede explicarlo todo, sin embargo, durante la investigación aparecen ante sus ojos “evidencias” que no se pueden explicar en términos científicos por lo que se ve obligado a replantearse algunos de sus principios. Los críticos han elogiado repetidamente el lenguaje empleado por Nii Ayikwei Parkes, tanto este como las escenas de narra están impregnadas por su otra pasión literaria, la poesía.

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Un evento con otros incentivos

Icono del espacio "Multiples Afriques" en el Salon du Livre de Ginebra

Icono del espacio “Multiples Afriques” en el Salon du Livre de Ginebra

Más allá de estos dos relativos “descubrimientos” (Marius Nguié y Nii Ayikwei Parkes) el programa de “Multiples Afriques” presenta numerosos atractivos. Además de las diversas posibilidades de encontrarse con los autores consagrados que ya se han mencionado en diferentes formatos (mesas redondas sobre temas diversos y firmas de libros), algunos de los eventos previstos presentan proyectos curiosos. Es el caso de Le boubou hors des clichés, un proyecto de la editora francesa de origen senegaloguineano Mariama Samba Baldé. Baldé ha querido utilizar esta prenda de ropa, a través de textos y fotografías para reivindicar y dignificar la imagen africana. “Tejiendo” géneros y autores, el libro remite a temas como la historia, la multiculturalidad, la identidad o la discriminación y, el boubou, una simple prenda de ropa (o no) es simplemente una excusa (o no).

Otro de los puntos de atracción es una mesa redonda, sobre un tema candente en relación con el continente, la homosexualidad. Lo encargados de mantener este debate son dos autores que han tratado esta cuestión de manera desacomplejada y valiente. Por un lado, Bertrand Nguyen Matoko ha roto sistemáticamente todos los tabúes relacionados con la sexualidad en África. La expresión más destacada de esta transgresión fue el ensayo Le flamant noir, en el que abordaba, ya en 2004, la cuestión de la homosexualidad en el continente. Por otro, Max Lobe, un escritor camerunés afincado en Ginebra es el segundo nombre de esta mesa. Con su novela 39 rue de Berne, Lobe se metió sin miramientos en los más oscuros recovecos de la sexualidad más marginalizada en África, desde la homosexualidad hasta la prostitución, pero cubriéndola de ternura aunque sin escatimar en crudeza.

Poesía, novela negra, filosofía o algunas literaturas nacionales son otros de los aspectos que trata el salón, junto a una visión, precisamente veinte años después sobre el genocidio de Ruanda. Es en esta actividad, en la que está previsto que participe Scholastique Mukasonga. La escritora ruandesa, entre otras muchas distinciones, fue la ganadora en 2012 del Prix Kourouma, uno de los premios más prestigiosos de la literatura africana francófona que se entrega durante este Salon du Livre de Ginebra. De hecho, el próximo viernes 2 de mayo, dentro del programa “Multiples Afriques”  se conocerá el ganador del Prix Kourouma de la edición 2014.

Escaparate literario desde Costa de Marfil

Prix Ivoire1

Los premios y concursos son siempre un sistema controvertido cuando se aplica a la literatura, y son habituales las críticas desde las más variadas perspectivas, desde la falta de legitimidad de los convocantes hasta la arbitrariedad de los criterios o las intenciones mercantilistas (más que artísticas o culturales) que se pueden esconder detrás de algunos de ellos. El hecho es que todas estas condiciones se cumplen en África e, incluso, en ocasiones se suman algunas más relacionadas, por ejemplo, con enfoques neocoloniales o, incluso, de explotación (por hacer un paralelismo) de recursos, pero en este caso humanos.

En todo caso, hay un elemento que en un premio siempre se coloca en la columna de las ventajas y es la cuestión de la visibilidad. En el mejor de los casos, un concurso hace que emerjan libros o autores que estaban más o menos sumergidos. En este caso, el Prix Ivoire pour la Littérature Africaine d’Expression Francophone, tiene de alguna manera, esa virtud de escaparate, más allá de los dos millones de francos CFA de los que está dotado (algo así como unos 3.000 euros). Al margen del resultado final, es decir, del fallo del jurado, del único autor que podrá poner en su curriculum que se ha alzado con este galardón en una edición concreta, el premio que ha llegado este año a su sexta convocatoria, nos llama la atención sobre una serie de nombres. Algunos de estos autores tendrán después una trayectoria más larga y, en todo caso, se asoman a un púlpito nada despreciable.

El Prix Ivoire no tiene vocación de descubrir autores absolutamente desconocidos, teniendo en cuenta que premia libros que ya han sido publicados. Pero desde aquí, desde Europa, ésta es una buena excusa para asomarnos a la habitualmente poco accesible literatura africana. Según señalan los propios impulsores del certamen, la asociación marfileña Akwaba Culture, a modo de objetivo, se trata de “un premio africano de literatura destinado a recompensar a un autor africano por una de sus obras”.

En pleno mes de agosto, se hizo pública la lista de los finalistas del premio que debería fallarse el próximo noviembre. Pero es precisamente, este paso, el de la exposición de los primeros preseleccionados, el que cumple fundamentalmente esa labor de escaparate. Evidentemente, el premio es una iniciativa marfileña pero con una vocación panafricana (del África francófona, eso sí) impulsado por la asociación Akwaba Culture y apoyado por el Ministerio de Cultura y de la Francofonía de Costa de Marfil, la Organización Internacional de la Francofonía (OIF), la Embajada de Francia en Abidjan, el grupo Librairie de France y Orange – Costa de Marfil.

La lista de estos preseleccionados nos descubre un grupo de autores africanos procedentes de cinco países, entre los que se encuentran algunos desconocidos para nosotros y otros que ya han tenido su momento de gloria, o que al menos han tenido una cierta proyección, como es el caso del gabonés Janis Otsiemi, del que ya hemos hablado en esta sección. Simplemente a modo de llamada de atención, el resto de los preseleccionados son los marfileños Josette Abondio y Flore Hazoumé, el guineano Mamadou Aliou Bah, los cameruneses Hemley Boum y Marcel Nouago Njeukam y la marroquí Badia Hadj Nasser. Vale la pena seguir la pista de todos ellos.

Por lo que se refiere a la trayectoria del premio y para seguir llamando la atención sobre autores africanos que no han terminado convirtiéndose en “superestrellas” del panorama literario europeo, pero que merecen atención, el primero de los ganadores (en 2008) fue el senegalés Racine Kane; le siguió el marfileño Tiburce Koffi; en 2010, el galardón fue para la camerunesa Elisabeth Ewombè-Moundo; en 2011 fue premiada la única obra de no ficción de este palmarés, se trató de una biografía de Félix Houphouët-Boigny, concretamente los dos últimos de los tres volúmenes de esta obra de Frédéric Grah Mel; y por último, la última laureada (en 2012) ha sido la senegalesa Mariama N’doye.

Los propios organizadores del premio reconocen que se trata de una buena manera de darse publicidad para los autores y de conseguir visibilidad, gracias a la colaboración con numerosos medios de comunicación y, aunque no lo reconozcan explícitamente, gracias al prestigio que se ha ido construyendo esta convocatoria. Una parte de este prestigio viene dada por el hecho de que el acto de la entrega se convierte en una gran fiesta de la literatura africana francófona. Por el palco de los autores invitados han pasado nombres como Aminata Sow Fall, Djibril Tamsir Niane, Cheikh Amadou Kane, Boubacar Boris Diop, Henri Lopes o Alain Mabanckou, por citar sólo algunos de ellos. En la fiesta que se celebrará en noviembre, este honor recaerá en  la ruandesa Scholastique Mukasonga y el guineano Tierno Monénembo.