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“El lujo de la crisis cinematográfica es la convicción”

Entrevista al director de cine senegalés Ousmane William Mbaye.

Ousmane William Mbaye. Foto: Carlos Bajo Erro

La cita es en el Instituto Francés de Dakar, ubicado en pleno centro. La temperatura sigue humedeciendo el ambiente de una ciudad que se encuentra entre el rojo atardecer y los rezos que llaman a la oración; son cerca de las 19:00 horas y la brisa marina continúa en huelga. La siempre vitalidad de la calle, aunque durante unos días venida a menos por la reciente fiesta del cordero para los musulmanes (la Tabaski), contrasta con el interior de la sede cultural francesa, con regusto a salón de café en la orilla del Sena y oasis adaptado para expatriados. Hay buena música, está sonando la Orquesta Baobab, y los ventiladores de techo aclimatan correctamente la zona del restaurante. Al poco rato, el director senegalés Ousmane William Mbaye aparece tras terminar una entrevista con una periodista del Le Quotiden. Su metro noventa no pasa desapercibido. Sonríe, me da la mano, se la lleva al pecho y toma asiento.

Nos hemos citado con William Mbaye con motivo de la previa mundial de su nuevo documental Presidente Dia que tendrá lugar esta misma tarde en el Instituto Francés de Dakar. Se trata de una película de 52 minutos que narra el ambiente político del Senegal de 1962. El 17 de diciembre de ese año, Mamadou Dia, Presidente del Gobierno de Senegal, fue arrestado y acusado de intento de golpe de Estado por su amigo y compañero Leopold Sedar Senghor. Dia será encarcelado con cuatro ministros más y la Constitución sería modificada; el régimen presidencial sucedió al parlamentario y todos los poderes le fueron dados a Senghor. Las posturas irreconciliables entre el pro occidentalismo de Senghor y el rupturismo con las antiguas estructuras coloniales que defendía Mamadou Dia motivaron los acontecimientos.

La película ha sido seleccionada para el Festival Internacional de Cine Histórico de Pessac (Francia) y para las Jornadas Cinematográficas de Cartago (Túnez). Además hoy, 6 de noviembre, es un día especial: se conmemora el fallecimiento del que es considerado por la crítica como el padre del cine documental africano: Samba Felix Ndiaye.

¿Qué supone para usted estrenar su película en un día como hoy?

Colaboré con él durante mucho tiempo y para mi es el más grande. Es una gran oportunidad hacer el gran estreno de mi película el día que se conmemora la muerte de Samba Felix. Siempre me acuerdo de él: por sus enseñanzas, por su filosofía, por su forma de analizar el cine; por su saber hacer en la pantalla y por su militancia para con el cine documental. Es un privilegio.

¿Cómo cree que va a reaccionar el público ante un documental histórico y político que narra unos hechos tan polémicos?

Creo que a la gente le va a gustar porque en Senegal se habla en todos lados de política. La historia de Mamadou Dia y Leopold Sedar Senghor es una historia que se mira de manera diferente dependiendo de la persona, pero, a fin de cuentas, se conoce. Soy consciente de que es una historia comprometida y la propia distancia que nos dan estos cincuenta años que han pasado son fundamentales para el debate.

Entonces, ¿su película puede volver a animar el debate político del Senegal de 1962? ¿Puede ser un punto de partida para reescribir la historia del país?

Sin lugar a dudas. En 1962 tuvo lugar la primera crisis del Senegal independiente. La gente habla mucho del proceso que supuso el encarcelamiento de Mamadou Dia, incluso políticos e intelectuales cuestionan qué hubiera sucedido si Senghor se hubiera mantenido firme ante las prebendas francesas y continuado junto a la ideología más radical de Dia. No obstante, soy consciente que será la primera vez que este tipo de imágenes y declaraciones aparecen en la gran pantalla y presentan una novedad para la sociedad senegalesa; la película puede ser muy interesante para, por qué no, comenzar a reescribir la historia de Senegal. Me parece que la última campaña presidencial que se vivió el pasado febrero se vivió de manera muy tensa precisamente porque la sociedad senegalesa percibía como un atentado la reducción de libertades que se estaba llevando a cabo. El pueblo siempre habla.

El director senegalés posando ante el cartel de su nuevo documental. Foto: Carlos Bajo Erro

¿La decisión de hacer este tipo de cine comprometido socialmente y políticamente, supone una oportunidad o un obstáculo?

Realmente, yo no sé si soy comprometido o no. Pero lo que sí sé, es que hago cine por convicción. Hago el cine que me interesa y pretendo hacer al mismo tiempo trabajos que les puedan interesar a los senegaleses. No sé si mi cine es comercial o no pero desde luego que si me llaman para hacer una película en Hollywood iría… ¡Claro! Considero que actualmente el lujo de la crisis cinematográfica es la convicción. Es decir, puedes hacer el cine que quieres sin que te preocupe en exceso el dinero… Si es que realmente quieres hacer cine.

Pero William, en alguna entrevista, ha afirmado que la nueva generación de documentalistas jóvenes y, en general, de cineastas africanos, es una generación perdida. ¿Por qué?

Bueno, sin medios no se puede trabajar. Puedes decir que eres piloto, pero si no tienes avión no puedes pilotar; en África es parecido. En la sociedad tradicional no hay medios, y esto no es humo, no son fantasmas. Cuando hablo de la generación perdida me refiero justamente a esto, a la falta de medios. Desde los gobiernos no hay financiación, no se motiva desde los colegios, las propias televisiones no compran cine africano… Si mi hijo de 18 años hiciera cine en Senegal ¿qué tendría que hacer? Está claro que lo tendría que hacerlo de forma autómata: grabar la vida de la gente en algún barrio de la ciudad, montar el documental y distribuirlo, pero ¿con qué dinero pagaría la escolarización de sus hijos y le daría de comer a su mujer?

Efectivamente la industria cinematográfica en el África Subsahariana se encuentra en unos momentos difíciles debido a la falta de tejido en el sector y a la reducción aguda de fondos que llegaban de Occidente. ¿Qué factores cree que serían necesarios para favorecer el dinamismo de la industria cinematográfica?

Serían necesarios una organización conjunta de toda la industria cinematográfica y, por supuesto, la financiación y compromiso por parte del Estado y de sus políticas culturales. Durante los años 60 y 70 el Estado senegalés invertía mucho dinero y esfuerzo en la producción del cine senegalés y la prueba del éxito de estas películas en festivales internacionales es evidente. Actualmente, sin embargo, hay un vacío y asociarse, organizarse para combatir la falta de medios y la propia intervención del Estado en las producciones nacionales son dinámicas urgentes.

¿Cuáles son los nuevos escenarios y tendencias del cine documental africano?

En Senegal hay muchísima actividad. Actualmente hay unos 40 documentales que ni siquiera he podido ver por lo que, primero de todo, habría que visiblizar los trabajos que se están haciendo para realizar un análisis más preciso. Sin lugar a duda las nuevas narraciones y los trabajos más personales me interesan. Por otro lado, la ficción de los documentales es algo que va cobrando un fuerte protagonismo. Recuerdo cuando Samba Felix Ndiaye preparaba un ciclo de cine documental y seleccionó películas de ficción. Yo le apunté que se había confundido y él me dijo que mirara atentamente los documentales clásicos y observara cómo la ficción existía; en los planos, o incluso en algunas situaciones que se creaban delante de la cámara. Me parece que los nuevos trabajos apuntarán por la línea de la ficción documental.

Parece que tras el encuentro con William Mbaye, la famosa cita de Samba Felix Ndiaye cobra fuerza: “La utopía sigue siendo válida y el cine es uno de los caminos”.

Nota: Aunque Mbaye tiene diversos trabajos realizados y premiados, el documental por el que ha sido reconocido internacionalmente es Mere-Bi, que narra la vida de su madre, Annete Mbaye d’Erneville, la primera mujer periodista de Senegal. Otras películas documentales han sido Fer et Verre, retrato de la pintora senegalesa Anta Germaine Gaye, o Xalima la plue, retrato del músico senegalés Seydina Insa Wade.

 

 

 

El documental africano a examen en Saint Louis

La semana pasada, del 17 al 19 de octubre, veinticinco proyectos se presentaron en el décimo encuentro de coproducción de documentales africanos celebrado en la antigua capital de Senegal, Saint Louis.

Barrio de pescadores a 4 kilómetros del encuentro

El marco se prestaba a la reflexión en un ambiente especializado en el que se encontraban productores africanos (Marruecos, Malí, Níger, Senegal, Burkina Faso, Camerún, Togo, Gabón y Congo Brazaville) y franceses, así como los responsables de las principales vías de difusión con un claro sesgo francófono: Arte Francia; Canal France International; Cinaps TV; Lyon Capitale TV; Organisation Internationale de la Francophonie (OIF); Lumière du Monde; o uno de los responsables del Festival Internacional de Documental de Agadir (FIDADOC).

El punto de encuentro cada mañana era el Hotel Mermoz, a unos cuatro kilómetros del barrio más cercano, Guet Ndar. Y el contraste era llamativo: por un lado, la tranquilidad de un hotel de lujo en primera línea de playa con piscina, jaimas y menú gastronómico occidental; por otro lado, un barrio de pescadores situado entre el mar y el río, en el que los animales formaban parte del día a día de las calles y en cuyas casas reducidas, sin acceso a la electricidad, podían vivir hasta siete familias; y, por último, un poco más alejada, la parte antigua de la ciudad de Saint Louis que, aunque con aire decadente y colores añejos, conserva todavía la estructura y la arquitectura de la urbe francesa.

Encuentro matinal del Thënk en Saint Louis

Los tres días que han durado los encuentros estaban divididos en dos sesiones: una matinal a la que estaban invitados todos los productores y realizadores, y otra vespertina enfocada a que cada proyecto fuera pasando pequeñas entrevistas con diferentes personalidades relacionadas con el audiovisual. Sin duda, la parte más atractiva era la que tenía lugar por la mañana llamada Tënk, que en wolof, la lengua nacional de Senegal junto al francés, viene a significar ‘presentar un proyecto ante los especialistas’. Efectivamente, las diferentes formas de entender el prisma con el que se enfoca la realidad fue el punto más caliente durante las jornadas entre africanos y franceses. Algunos de los guiones presentados pasaban desapercibidos para lo que algunos productores entendían como negocio o como relevante para un público occidental acostumbrado a determinadas imágenes estereotipadas procedentes del sur del Sáhara.

Mesa redonda donde se presentaban los proyectos.

Este fue el ejemplo del proyecto de la gabonesa Pauline Mvele, Silence… On tue, en el que pretendía hacer un documental sobre los crímenes que se hacen en determinadas partes de su país relacionados con rituales fetichistas y que no son investigados por el Gobierno. Su propia experiencia, asesinaron a su hijo de 12 años, fue lo que la motivó para realizar una investigación profunda que le ha llevado a encontrar a diferentes familias en la misma situación. Cuando Pauline terminó su presentación no tardaron en sucederse las reacciones de los productores franceses que veían este documental como “demasiado violento y descontextualizado”.

En el caso contrario, estuvo el documental, también gabonés, de la realizadora Samantha Biffot, L’ africain qui voulait voler, trabajo que presumiblemente se podrá visionar el próximo año. Se trata de la historia de Luc Bendza, un retrato de superación que le llevó a salir de su país y emigrar a otro continente hasta llegar a convertirse en el primer africano que aprendió la técnica de Kung-Fu, incluso siendo protagonista de diversas películas. Sin duda, un guión mucho más atractivo para los intereses de las televisiones o festivales en Europa. Es interesante como los propios realizadores buscaban a veces producciones exclusivamente africanas o francesas, o, por el contrario, probaban suerte con financiaciones a varias bandas. Este era el camino natural de las tardes en el Hotel Mermoz, la búsqueda de padrinos que apostaran por sus guiones, muchos de ellos ya filmados y editados.

Encuentros vespertinos para buscar cooproducciones

 

El viernes 19, al finalizar las jornadas, hubo vacíos metodológicos más allá de la financiación o participación de productores africanos en estos documentales: ¿Se podrán visionar en los propios países africanos donde son realizados? ¿Cuál es la vida natural de una película documental africana en Occidente? ¿Se reduce a las diferentes proyecciones en festivales de cine especializados? ¿Existe un interés real para desarrollar la industria documental africana desde los gobiernos africanos, al menos, en lo que respecta a estos encuentros? ¿Es el objetivo final de los realizadores africanos ver sus trabajos en televisiones minoritarias como Cinaps TV o Lyon Capitale TV?

Las respuestas a algunas de estas cuestiones no están claras y presentan ambigüedades propias del camino que está siguiendo este género en el África Subsahariana. Esperaremos al próximo año para descubrir las nuevas ideas e inquietudes que vienen desde el África Occidental y si poco a poco las políticas gubernamentales implementan una industria que vaya creando una red en la que el principal foco de interés sea la propia África y no Europa.

 

El cine senegalés se pone sus mejores galas para la IX edición del FCAT

El Festival de Cine Africano de Córdoba que arrancó el pasado sábado 13 de octubre, trae a la localidad andaluza una selección excepcional de la cinematografía senegalesa. Además compite al mejor largometraje de ficción la película premiada recientemente Tey, del director Alain Gomis.

El Festival de Cine Africano de Córdoba (FCAT) subió el telón de su IX edición que comenzó el pasado sábado 13 de octubre. El FCAT, nacido en la localidad gaditana de Tarifa, cambia su sede este año por Córdoba, ciudad milenaria y símbolo del diálogo entre los pueblos que se encuentra engalanada para la cita anual en España con el cine africano.

Imagen promocional de la pelicula francosenegalesa ‘Tey’ (2011) de Alain Gomis

En esta edición, la película senegalesa que compite por el Griot al Mejor Largometraje de Ficción, en la sección “El sueño africano”, es Tey (2011), tercer largometraje del director franco-senegalés Alain Gomis. Su trabajo muestra el último día de la vida de Satché. Sabe que es así y  que a pesar de ser fuerte y tener buena salud, acepta la inminente llegada de la muerte. Se trata de un retrato de cómo el exiliado que regresa a su país se reencuentra sus orígenes. La película Tey ha sido seleccionada en la Berlinale 2012 y premiada recientemente en el Festival de Cine Africano de Milán y en el Festival de Seattle. Sin duda, una fuerte candidata a recibir algún galardón.

El director Alain Gomis nació en 1972, hijo de padre senegalés y de madre francesa y es uno de los cineastas del África occidental más originales y más confirmados. Estudió Historia del Arte y Cine. Rodó varios cortometrajes, entre los que destaca Tourbillons, presentado en el Festival de Clermont-Ferrand. Rodó su primer largo en 2001, L’Afrance. Su última película hasta la fecha, Hoy, fue seleccionada por el Festival de Berlín 2011.

Un recorrido por el cine senegalés desde la Independencia con mirada en la ciudad

El FCAT presenta este año dentro de su ciclo Cine y Urbe, y fuera de concurso, una oportunidad para ver películas senegalesas que han acompañado el recorrido de las cinematografías africanas desde su nacimiento en los años sesenta. La intención es doble. Por un lado, dar a conocer una cinematografía propiamente africana, donde el papel o el lugar que ocupa la ciudad es significativo, y cuyas películas ocupan un lugar destacado en la historia del cine africano. Y por otro lado, invitar a descubrir una idea diferente del continente africano. Sabido es y conocidos son, los estigmas y prejuicios que arrastra África. Por ello, con Cine y Urbe se pretende hacer un pequeño balance del papel que ha jugado y sigue protagonizando la polis africana en el pasado y presente del continente.

Cartel promocional del film ‘Borom Sarret’ de Sembène Ousman

La primera de ellas es Borrom Sarret (1963), de Ousmane Sembène. Si en 1955 marca la primera página del cine africano Afrique sur Seine, la obra de Sembène, Borom Sarret, es la primera película rodada en África por un africano. Se trata de un cortometraje de 22 minutos sin diálogos y sostenida por una voz en off que expresa los pensamientos del personaje principal, el carretero, que nos lleva durante un día de trabajo por la cotidianidad de este personaje, un pobre entre los pobres, que al final de la jornada pierde todo lo que tiene. La sobriedad con la que está rodada y la distancia que adopta el director ante los hechos nos hacen encontrar referencias en el neorrealismo italiano como en la obra de Vittorio De Sica, Ladrón de bicicletas (1963).

Otra de las películas que se podrán disfrutar es Contras’City (1968), de Djibril Diop Mambéty. Paseando por las calles de Dakar nació la primera película de Mambéty, Contras City (Ciudad de contrastes) la primera comedia africana. Con un tono satírico y experimental, Mambéty establece ya una enorme complicidad con la ciudad de Dakar para mostrar sus calles y sus gentes, una ciudad en la que han quedado las huellas de diferentes colonizaciones, “donde tenemos una catedral cristiana de estilo sudanés, una Cámara de Comercio que se asemeja a un teatro, mientras que el teatro se parece a una casa de protección oficial”.

Tresors des publes (1970), obra de uno de los padres del cine documental africano, Samba Felix Ndiaye. El documental describe en cinco cortos la destrucción del ecosistema del Senegal y ensalza el genio de los artesanos, para quienes la recuperación es una necesidad vital.

La última de las películas que se podrán ver en el ciclo Cine y Urbe es Un transport en commun (2009), de Dyana Gaye. En esta película se muestra la evolución de los personajes que comparten destino subidos a un taxi de Dakar a Saint Louis.

El contexto

Tras ocho ediciones en la localidad gaditana de Tarifa, este año 2012 el festival se traslada a la ciudad de Córdoba, ubicada también en el sur de España. En esta nueva etapa el evento seguirá siendo fiel al principio que lo ha convertido en uno de los mayores referentes europeos para el cine africano: ofrecer a las cinematografías de África una plataforma para alcanzar tanto al público como a los profesionales europeos.

Organizado por la ONG Al Tarab con el apoyo, entre otros, del ayuntamiento de Córdoba, la Junta de Andalucía y la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID). EL Festival está proyectando durante una semana, y desde el pasado sábado, 94 películas de África o sobre África procedentes de 28 países de África y Oriente Medio, acompañados de actividades para profesionales, exposiciones y actividades paralelas para todos los públicos.

 

 

Thiossane Abdlaye N’diaye, el portador de la tradición

Os suena el nombre de Thiossane Abdlaye N’diaye?

Surgido del Festival de las Artes Negras (1966) que el primer presidente senegalés Léopold Sédar Senghor organizaría en Dakar para celebrar las independencias y la reconquista de la dignidad africana, este músico es un portador de la tradición -descendiente de griots- y un polifacético artista (escultor, pintor y actor, además de músico), que empezó a cantar sobre el 1952. Podríamos observarlo desde diferentes ópticas artísticas, pero hacerlo sería negar al artista en su conjunto, y por eso vamos a presentároslo como el hombre, el individuo, que rehuye a los encarcelamientos estéticos y que nos da muchas pistas sobre el papel del artista en el África Occidental.

En el caso de su música, la influencia de lo afrocaribeño es indiscutible, tanto como la huella histórica del país (en un disco lleno de referencias legendarias, como es el caso del reino de Cayor bajo dominio de Lat Dior durante el s XIX como símbolo de la resistencia anticolonial francesa) y su estela religiosa, que se entremezclan con la tradición mitológica, los cuentos y las fábulas de varias culturas del actual Senegal.

Os linkamos una de las canciones más brillantes de su disco Thiossane Ablaye N’diaye (Syllart Productions/Discograph, 2011)

Proyecto Documental Oussouye

Desde el GESA (Grupo de Estudio de las Sociedades Africanas), se nos pide el apoyo al proyecto para financiar un documental sobre los poderes tradicionales en Casamance, sur de Senegal. Wiriko apoya este proyecto! Nos ayudas? 😉

http://www.verkami.com/projects/2453-documental-oussouye

Descripción del proyecto

QUIÉNES SOMOS
GESA (Grupo de Estudio de las Sociedades Africanas), es un equipo de investigación de la Universidad de Barcelona reconocido por la Generalitat de Catalunya y con un amplio prestigio internacional. Es el grupo coordinador de la red interuniversitaria ARDA, (Agrupament per a la Recerca i la Docència d’Àfrica), formada en el año 1997. Esta red visibiliza un entramado de vínculos de investigación y docencia sobre las sociedades africanas que funciona desde los 90, y está compuesto principalmente por el Grupo de Estudios Africanos de la Universidad Autónoma de Madrid, el Grupo África de la Universidad de Granada, la sección África de Hegoa en la EHU (Universidad del País Vasco) y el Grupo de estudios africanos de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria. Estas conexiones facilitan la interdisciplinariedad en todos los proyectos del GESA, ya que miembros de los otros equipos del ARDA actúan como colaboradores externos.

La línea de investigación que lleva el equipo de GESA se ha centrado en las transformaciones del pensamiento africano, tanto en tiempos históricos como durante los estados independientes, así como la interacción entre los sistemas tradicionales y los sistemas democráticos después de las independencias.
Estas líneas de investigación han sido avaladas por diferentes proyectos estatales entre los que cabe destacar Movimientos transfronterizos y construcción de nuevas prácticas ciudadanas en África y Europa. Las obras colectivas editadas por el grupo GESA ponen de relieve las miserias y las incapacidades del paradigma modernizador al sur del Sahara.

Ferran Iniesta es el coordinador de GESA y ha sido el investigador principal de la mayoría de los proyectos desarrollados hasta ahora por el grupo. Ha dirigido seis proyectos de investigación (1992-2005), tres de los cuales con centros especializados extranjeros. Tiene reconocidos tres tramos de investigación (1987-2004) por la Comisión Nacional de Evaluación de la Actividad Investigadora. Con una trayectoria sin parangón en España, es el director del proyecto y ejerce la tutela sobre la investigación. Por otro lado, Jordi Tomàs, antropólogo de referencia en la realidad de la Casamance y miembro del mismo grupo de investigación, aporta su experiencia y su conocimiento del territorio en su implicación en el proyecto. El resto del equipo está formado por jóvenes investigadores de diversas disciplinas que comparten el interés por África y por ahondar en experiencias que puedan suponer un enriquecimiento cultural.

EL PROYECTO
Desde hace más de 30 años hay un conflicto instalado en el sur de Senegal, en la región de la Casamance (aunque la fecha de inicio siempre pueda ser matizada y discutida). Se trata de uno de esos conflictos considerados de baja intensidad, en los que las cifras de víctimas no alcanzan unos baremos cuantitativos establecidos. Sin embargo, esta clasificación técnica no hace que el dolor, el terror y los inconvenientes de quienes lo sufren sean menos intensos.

Oussouye. Fotografía de Jordi Tomàs

En estas tres décadas, el conflicto de la Casamance ha vivido todo tipo de evoluciones y en los últimos años se han producido diversos movimientos encaminados a la consecución de la paz. Se han firmado diversos tratados parciales, pero el conflicto aún no se ha resuelto. A pesar de esa situación confusa y ambigua, hay un territorio en el que desde hace casi diez años no se ha producido ningún episodio de violencia relacionado con el enfrentamiento entre el independentista Mouvement des Forces Democratiques de la Casamance (MFDC) y el ejército senegalés. Se trata del reino de Oussouye. La violencia cesó en este territorio inmediatamente después de que fuese entronizado el rey.

Luego de años de investigación y trabajo de campo en Casamance, queremos producir un documento audiovisual que proporcione las herramientas para una mayor difusión y entendimiento del conflicto, y explicar el origen de una situación particular que llega hasta nuestros días.

Queremos reflejar la importancia de la tradición y de las autoridades tradicionales en las sociedades africanas, haciendo énfasis en que el carácter tradicional no comporta un freno a la modernización. Este proyecto puede significar un cambio de tendencia a la hora de poner en relevancia los valores tradicionales y el papel protagonista que pueden tomar las autoridades tradicionales para actuar como interlocutores completamente válidos en los procesos de paz, para una resolución definitiva del conflicto de Casamance.

QUÉ NECESITAMOS
Una parte del equipo estará en Casamance, concretamente en el reino de Oussouye, durante el mes de julio de 2012, para concluir el trabajo de campo y organizar el posterior período de rodaje.

El rodaje se realizará en noviembre de 2012 con el equipo de producción en Oussouye.

GESA cuenta para este proyecto con una dotación económica de 9.600 € por parte del ICIP(Institut Català Internacional per la Pau) a través de la AGAUR, Agència de Gestió d’Ajuts Universitaris i de Recerca.

Nos hemos aventurado a esta experiencia de crowfounding porque necesitamos la suma extra de 4.300 € para poder cubrir los gastos de alquiler, seguro y traslado del material de video y audio para el rodaje en Senegal. Esto es imprescindible para garantizar el mínimo de calidad que nos hemos propuesto.

Si llegamos a superar el objetivo económico de 4.300 €, tenemos en la lista varios ítems que podremos mejorar en orden de obtener un mejor resultado en el producto final, desde cubrir los gastos de viaje del equipo, a subtítulos, gráfica, difusión, etc.

Tu aporte y difusión significa mucho para nosotros. ¡GRACIAS!

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Para más información puedes escribirnos a:
oussouye.doc@gmail.com