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Cine, archivos y África: Industry Forum del Film Africa 2016

Foto modificada a partir de una original de Black History Album.

Foto modificada a partir de una original de Black History Album.

La diferencia entre ir al cine y asistir a un festival de cine es la oportunidad de intercambio que un festival te ofrece con otras gentes de la industria. El Film Africa de Londres desde su cofundación en 2011 por la académica de referencia en estudios de festivales de cine africano, Lindiwe Dovey (ubicada en SOAS, University of London), y la cantautora Namvula Rennie, de la mano de la Royal African Society, actual organizadora del festival, intentó sacar el mayor partido del espacio de intercambio que genera un encuentro como este. El Film Africa no solo invita a directores de cine procedentes de distintos países africanos, o de la diáspora, sino que insiste en las distintas fases requeridas en la cadena de producción de una película, donde participan también productores y distribuidores, entre tantos otros roles requeridos para el largo proceso de realización de una película. Esta reflexión, este encuentro entre realizadores, productores, distribuidores y cinéfilos, se materializó desde un principio en la sección Industry Forum, (literalmente, foro sobre la industria) en un contexto especialmente complicado, dado que si bien la existencia de cines es harto conocida, la de industrias cinematográficas es más cuestionada.

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Sheila Ruiz, Gestora de la Royal African Society, entidad organizadora de Film Africa. (Foto: Estrella Sendra).

Uno de los principales problemas de los cines de África es la distribución. La ausencia histórica de la exhibición de estos en salas comerciales ha dado lugar a una asociación al cine independiente, el cual, en todas partes del mundo, se enfrenta a serios problemas de distribución y por tanto, exhibición. Hasta entonces, el Film Africa había dedicado su Industry Forum a la distribución, presentando plataformas VOD (video on demand o vídeo bajo demanda), en las que poder ver algunas de estas películas. En definitiva, la pregunta que todos nos hacemos es la siguiente: ¿Dónde ver estas películas fuera del circuito de festivales? E incluso, ¿qué pasa con estas películas una vez salen del circuito de festivales? Por eso la motivación de esta sexta edición ha versado sobre los archivos de cine africano.

Celebrado en el British Film Institute, en Southbank, como parte de la programación de African Odysseys, el pasado lunes, el encuentro se centró en la necesidad de trabajar en el archivo de las cinematografías africanas con el fin de lograr un mayor acceso y propiciar la familiarización para usos académicos, culturales y de investigación. Si bien este evento no destacó por la presencia de ponentes invitados procedentes del continente (africano), como apuntaba la propia gestora de la Royal African Society, Sheila Ruiz, sí supuso un momento de reflexión clave en esta “conversación continua desde la diáspora hacia el continente”. El foro comenzó con una breve pero crítica introducción que ponía en cuestión las dificultades en los archivos de cine, con problemas no solo físicos, sino de propiedad, históricos y sobre todo, epistemológicos y culturales, como señalaba el Doctor Paul Gerhard, director de educación del BFI y director y gestor de los Archivos por la creatividad: “La cuestión es cómo lidiar con archivos fílmicos en relación con el uso que se le da a las bibliotecas”. En un mundo donde prima la palabra impresa, desde hace ya cinco siglos de la invención de la imprenta de Gutenberg, “no hay ningún requisito legal de almacenamiento de películas como parte de nuestro bagaje de conocimientos”, señalaba Gerhard. El desafío del proyecto de archivo llevado a cabo desde el BFI radica pues en “cómo generar interés entre los más jóvenes para que entiendan que el cine es parte de su bagaje de conocimientos”.

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Tras esta introducción, la primera parte del encuentro se centró en hacer una revisión histórica del colonialismo británico en las distintas colonias de África, proporcionando una mirada crítica de la denigración a la que el régimen británico sometió a sus colonias. Como apuntaba la socióloga e investigadora de artes visuales Emma Dabiri, doctoranda en Goldsmiths, esta se caracterizaba por tres pilares fundamentales, “el comercio, la cristianización y la civilización”, que mostró a través de una lectura crítica de películas coloniales realizadas entre 1920 y 1960 en Nigeria. A continuación, el Doctor Francis Gooding y su compañero, Noah Angell, presentaron películas británicas coloniales que mostraban una visión cándida del imperio británico, con imágenes pornográficas con todo tipo de detalles de heridas, enfermedades y atrocidades que justificarían donaciones y una visión compasiva entre los colonizadores.

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Emma Dabiri, Noah Angell y Dr Francis Gooding (Foto: Estrella Sendra)

La segunda parte del foro, Trazando el futuro de los archivos fílmicos africanos respondía a la falta de referencia de la primera parte a cinematografías procedentes no de colonizadores, sino de realizadores procedentes del continente, historiadores orales de sus historias. Con Imruh Bakari, director del grado de Estudios de cine en la Universidad de Winchester, como moderador, el joven director Shola Amoo, la programadora y consultora, además de directora de un archivo de cine independiente entre Brixton y Stockwell, June Givanni, y Simon McCallum, de la mediateca del BFI, los panelistas hablaron del uso de archivos de cines de África, señalando las tensiones entre acceso y reconocimiento de la propiedad de las imágenes. Esta segunda parte se centraba pues no tanto en archivos coloniales, sino en cinematografías hechas por los propios africanos, o, en el caso de la institución del BFI, en películas que destaquen la presencia negra en Gran Bretaña, en lugar de hacer una revisión al pasado colonial.

June Givanni apuntaba el interés en la creación de archivos, y en el uso de archivos para las películas, como President Dia, del senegalés, William Mbaye. June Givanni lleva 35 años construyendo su propio archivo y centro de documentación independiente en el sur de Londres, ofreciendo servicios de consultación en la programación de festivales de cine africano de todo el mundo, pero también, devolviendo a la comunidad en la que se ubica el centro y trabajando por la familiarización con el uso y la creación de archivos audiovisuales. Lo que quedó claro es que la creación y conservación de archivos en países africanos es todavía un reto, y será interesante que estos no solo se produzcan a nivel internacional, sino también, de la mano de iniciativas independientes y locales, como es el caso del impecable trabajo de archivos de todo material relacionado con la cultura urbana en Senegal, iniciativa de la joven de Dakar, Ina Thiam, fundadora del archivo de Africulturban, colectivo organizador del festival de hip-hop Festa 2H.

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Imruh Bakari y June Givanni (Foto: Estrella Sendra).

La jornada cerró con la presentación de distintos proyectos de películas de realizadores tanto del continente como de la diáspora.

Este artículo es parte de la cobertura que Wiriko como medio oficial del Film Africa está ofreciendo a la audiencia en español.

 

#AfricaStopEbola, África se ocupa de sus propios problemas

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Los artistas africanos de Africa Stop Ebola: Barbara Kanam, Tiken Jah Fakoly, Oumou Sangare, Mory Kante y Sia Tolno.

Africa Stop Ebola no es una campaña más de sensibilización contra el ébola. Tampoco es una canción de Navidad. Africa Stop Ebola surgió en octubre no sólo para concienciar a la población africana sobre el ébola, sino para propiciar un cambio de conducta. Desde hace un mes, el volumen de noticias sobre ébola ha disminuido considerablemente, “tal vez por las navidades”, comentaba Carlos Chirinos, productor de la canción, e investigador, docente y director de la radio de la School of Oriental and African Studies (Universidad de Londres). “Parece que si no hay casos de ébola aquí, no es importante, porqué así funciona la prensa. Y el problema es que da la sensación de que está bajo control, y eso no es así”. Chirinos explicaba que si bien de momento es imposible erradicar el ébola, “el único modo de pararlo y controlarlo es a través de un cambio de comportamiento, la prevención”.

Africa Stop Ebola es un proyecto colectivo, que reúne grandes voces de la esfera musical africana, como los malienses Amadou et Mariam, Salif Keita, Oumou Sangaré y Kandia Kouyaté, los cantantes guineanos Mory Kante y Sia Tolno, el marfileño Tiken Jah Fakoly, la congoleña Barbara Kanam y el rapero senegalés Didier Awadi. Desde hace un par de semanas apoyada por Médicos sin Fronteras, lo más importante es que son los propios africanos los que tratan sus propios asuntos. Hablamos con Carlos Chirinos, productor del tema.

¿Cómo surgió el proyecto, de quién fue la iniciativa? ¿Se trataba de una respuesta al tratamiento mediático sobre ébola, o el tema de Band Aid 30?

Africa Stop Ebola se produjo mucho antes que Band Aid, en octubre, no tenía nada que ver. Luego se ha hablado de la canción en respuesta a Band Aid porque es un discurso totalmente opuesto, pero no tenía nada que ver. Africa Stop Ebola ya estaba ahí. El proyecto empezó fuera, en la agencia 3D Family de Francia, con la que yo he trabajado. Fue una iniciativa del cantante de reggae marfileño Tiken Jah Fakoly. Él ha sido clave, no solo como iniciador sino como líder. Mi rol fue el de productor, y diseñador del mensaje de salud, porque claro, cada artista tenía sus propias formas de entenderlo.

UnknownHáblanos del proceso de construcción de la letra, y la composición musical.

Aunque cada uno escribió su parte, yo escribí los dos primeros fragmentos de la canción, y las cápsulas de mensajes de salud que la canción debía contener. Estas no hacen más que seguir los mensajes básicos de la Organización Mundial de la Salud, pero con técnicas también de influencia. De ahí las referencias a la familia de “no lo hagas por ti, hazlo por tu familia”, etc. La composición musical es de Kandia Kora y Sekou Kouyaté. Al escribir la letra, era importante concienciar a los jóvenes, y también compararlo con otras enfermedades para que se entendieran las diferencias, porque la gente dice, bueno, con sida y malaria también se muere. Pero la diferencia es que el sida afecta solamente a la población en riesgo, no a los niños ni a los mayores. Sin embargo, el ébola afecta a todos, sin excepción. De ahí la importancia de estructurar la canción en torno a esas cápsulas de mensaje. Tiken Jah Fakoly era el único que entendía eso y no lo cuestionaba, y de ahí su papel de líder. El fue quien se puso en contacto con los demás y negoció con ellos el modo de afrontar las letras y trabajar sobre la misma idea. Se trata de una herramienta de comunicación crítica sobre conductas de salud, con referencias también a la estigmatización del enfermo y la familia. Así fue como empezó todo, entre París, Bamako y Londres, con producción final en Londres.

En la letra no se hace referencia alguna a Europa, ni en sentido positivo ni negativo…

Porque no se trata de una canción política, ni para Europa ni para criticar a Europa y su tratamiento del tema. Es una canción para la concienciación y cambio de actitud en África.

Imagino que fue difícil reunir a todos y conseguir hacer una canción en la que, si bien hay un estilo reggae predominante, cada uno de los cantantes conserva su propio estilo.

1010485_1543752265838121_8447756676870523406_nSí, de hecho se grabó por separado, en distintos sitios, y fue algo en lo que empleamos muchísimo tiempo, tanto los artistas, como la agencia y yo. Se habló también de hacerlo “afrobeat”. Como Tiken Jah Fakoly fue el iniciador y líder de todo, decidimos que el estilo fuera sobre todo el “reggae”, pero también porque el reggae es un género verdaderamente panafricano. Y esto se debe en gran al legado de Bob Marley. Allá donde vayas, siempre hay pósters de Bob Marley, no los hay de Fela. Así el mensaje no sólo vendría de distintas voces africanas, en distintas lenguas, como lingala (lengua del Congo), susu y kissi (de Guinea), malinké y bambara (de Mali), y francés, sino que llegaría a toda África.

¿Qué ventaja tiene el usar la música para hacer llegar este mensaje con respecto a otros medios?

La radio es una plataforma muy importante para la diseminación del mensaje, sobre todo en el contexto de África, donde tiene un gran poder de penetración, hasta un 90%. Es barata y accesible. Además, utiliza el discurso oral, en lugar del escrito, así que supera la barrera del analfabetismo, que en determinadas comunidades, sobre todo rurales, es hasta del 85%. Lo bueno que tiene además es que si la canción se hace famosa, la ponen muchas veces al día, y lo bueno de esto no es sólo que la gente la escuche, sino que se crea una comunicación interpersonal entre los oyentes. Es difícil averiguar si esto está pasando, igual que es difícil saber si un póster de UNICEF llega a cambiar el comportamiento de la gente con respecto al tema en cuestión; pero sí sabemos que Africa Stop Ebola está entre el “top ten popular” de Guinea. Es un mensaje mucho más poderoso, porque tiene mayor vida.

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Carlos Chirinos, productor de Africa Stop Ebola

Además, otra importante ventaja es partir de la reputación que ya tienen los artistas de la canción, muy fácilmente reconocibles, y reconocidos ya por la comunidad. No es lo mismo que si les habla un político.

También ha sido clave no utilizar un lenguaje médico, sino uno difícil de digerir, que tradujera la narrativa del protocolo médico. Eso es un tema al que me dedico como investigador. Y a este lenguaje sencillo se le suma la variedad de lenguas utilizadas por los distintos cantantes. Fue esto precisamente lo que gustó muchísimo a Médicos Sin Fronteras, que han apoyado el proyecto desde que nos pusimos en contacto con ellos. Es una canción clara que viene desde las voces de la población afectada.

Se puede comprar en Amazon o iTunes, y ese 1,25€ se dirigen al trabajo de Médicos sin Fronteras, pero ¿hay alguna apelación más o se trata principalmente de sensibilizar?

Lo más importante es que la crisis de Ébola se lleva a África, desde voces africanas, precisamente para hacer ver que el ébola se puede parar, y que eso requiere conocimiento sobre la enfermedad y cambio de actitud, para prevenirla. De esa forma, se da también esperanza. Por otro lado, con el dinero recaudado por la compra de la canción, se apoyan también iniciativas de socorro, las desempeñadas por Médicos sin Fronteras.

Y desde aquí, ¿hacia dónde? ¿Cuál es la dirección actual de Africa Stop Ebola?

La idea ahora es hacer toda una prolongación del mensaje a través de merchandising. Médicos sin Fronteras está haciendo ya camisetas, gorras, etc., para ampliar el mensaje. Pero vamos a hacer también cartelería, con fotos de los artistas y algunas de las frases que dicen en la canción, y anuncios de radio y televisión en los que los músicos hablen directamente a los oyentes, para explicar un poco más el mensaje de la canción.