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10 canciones de Eurovisión muy (muy) afros

 

La final de Eurovisión tuvo lugar en Lisboa el pasado sábado. Fueron 43 los países que se presentaron en esta edición, de los cuales 26 participaron en la final. Este concurso, aunque tachado en muchos foros como un instrumento más para la difusión de la  música pop, se suele identificar con la diversidad y la tolerancia. Sin embargo, la presencia de afrodescendientes en el concurso a lo largo de su historia ha sido muy baja. En esta edición dos países apostaron por las raíces africanas. Bulgaria se había convertido en una de las favoritas en las últimas semanas. Sin embargo la actuación  de Equinox, formado por tres cantantes búlgaros y otros dos estadounidenses, no logró convencer al público y se hizo con un inesperado decimocuarto puesto. Sin duda alguna la sorpresa de la noche la dio Austria. Su representante, Cesár Sampson, interpretó “Nobody but you” que conquistó al jurado y a parte del público, alzándose con un buen merecido tercer puesto.

A pesar de que en Eurovisión muchísimos países como Alemania, Dinamarca, Bielorrusia, Portugal, Países Bajos o Noruega han sido representados por personas afrodescendientes, todavía son muchos los que se sorprenden cuando una persona racializada representa a algún país europeo. Esto es un claro ejemplo de cómo el racismo sigue vivo en nuestras sociedades y la incapacidad de entender que en los países europeos no sólo viven personas blancas.

Para derribar esos muros, Wiriko ha hecho una selección de diez temas musicales que han representado a diferentes países a lo largo de la historia de Eurovisión. Los temas han sido elegidos para visibilizar la diversidad de países pero también por el impacto que tuvieron en su momento.

1. “Fernando en Filippo”, Milly Scott (Países Bajos, 1966)

Milly Scott se convirtió en la primera afrodescendiente en representar a un país de Eurovisión. Milly Scott era una popular cantante de jazz de Países Bajos y llegó a tener su propio programa de televisión en 1965. Sin embargo, su canción “Fernando en Filippo” nada tiene que ver con la música jazz y se relaciona con la “canción novedad”, un género que tuvo cierto éxito en los años 30 en Estados Unidos. Su actuación le valió la 15ª posición de un total de 18 participantes, recibiendo tan sólo 2 puntos. Por suerte, fue la primera pero no la última artista en representar a Países Bajos que es el país que más veces se ha presentado a Eurovisión con personas afrodescendientes, sumando un total de seis. Peligro: el Ri-ki kong-kong-kong se te puede meter en la cabeza durante varios días.

2. “O Vento Mudou”,  Eduardo Nascimento (Portugal, 1967)

Un año más tarde, el turno fue para Portugal que se presentó al concurso con Eduardo Nascimento. Este cantante, que se convirtió en el primer africano en participar en Eurovisión, nació en Angola y triunfó en Portugal a mediados de los años 60 con su banda Os Rock’s. Aunque “O Vento Mudou” es difícil de clasificar, se encuentra entre el género pop más clásico con una clarísima influencia de la chanson francesa, que recuerda al estilo de Jacques Brel. La profundidad de la voz de Nascimento envuelve al oyente. De los 17 países que se presentaron a esta edición, Portugal alcanzó la 12ª posición.

3. “White and Black Blues”,  Joëlle Ursull (Francia, 1990)

Entre las décadas de 1970-1980 se redujo el número de artistas afro que representaron a algún país en Eurovisión. Sin embargo, los 90 se caracterizaron por una mayor visibilización. 34 años tardó Francia en elegir un representante afrodescendiente. En 1990, Joëlle Ursull, modelo, actriz y cantante de zouk y blues, se convirtió en la candidata de Francia y fue todo un acierto. La guadalupense se hizo con un merecidísimo segundo puesto. “White and Black Blues” fue en todo un éxito gracias a la mezcla de rhythm and blues, pop y a la influencia del zouk. Este éxito catapultó a la fama su segundo álbum, “Black French”. En la siguiente edición de 1991 Amina Annabi, nacida en Túnez, repitió puesto, con la impactante “C’est le dernier qui a parlé qui a raison”.

4. “Monté la Rivié”, Kali (Francia, 1992)

La tendencia de Francia no cambió tampoco en 1992. Ese año, Kali, nacido en Martinica, se presentó al concurso con “Monté la Rivié”. Si Kali merece la pena estar presente en esta lista es sin duda por el tema elegido. En primer lugar esta fue la única vez que una canción era interpretada en lengua criolla antillana en Eurovisión. Además, pocas veces hemos podido escuchar en este concurso música reggae junto con algún que otro ritmo caribeño. No obstante la actuación de Francia en ese año no logró igualar a sus dos antecesoras, colocándose en un octavo puesto.

5. “Where are you?”,  Imaani (Reino Unido, 1998)

Si decíamos de Francia, Reino Unido se lleva la palma. Casi 42 ediciones cumplía Eurovisión ese año, y hasta entonces Reino Unido no había seleccionado una canción interpretada por una persona no blanca. Melanie Crosdale, más conocida como Imaani, representó a su país y obtuvo la segunda posición, justo detrás de Israel. Imaani, que se movía entre el house y el jazz, pero que se presentó con un tema mezclado con pop, logró una combinación explosiva con este tema que conquistó al público. Paradójicamente, esta fue la última ocasión en la que Reino Unido estuvo cerca de ganar el concurso y desde entonces nunca ha logrado pasar la barrera de los 166 puntos que Imaani obtuvo.

6. “Everybody”,  Dave Benton, Tanel Padar & 2XL (Estonia, 2001)

Esta es, posiblemente, la peor canción de la lista. Si por algo nos hemos visto con la obligación de que aparezca aquí es porque es la primera y única vez que un afrodescendiente se alzó con el premio de Eurovisión. Este grupo estaba compuesto por dos voces (Tanel Padar, nacido en Tallin y Dave Benton, nacido en la pequeña isla antillana de Aruba) y el grupo 2XL que hacían de coro. El tema, de letra repetitiva, recuerda a esas canciones de verano que, por alguna razón inconcebible, se hacen populares. Y mejor no hablamos de la actuación… sus intérpretes parecen recién salidos de alguna fiesta loca de principios de siglo.

7. “Haba, Haba”, Stella Mwangi (Noruega, 2011)

Y así llegamos a la última década de Eurovisión, en la que la representación también ha sido muy baja. En 2011 la cantante Stella Mwangi representó a Noruega con “Haba, Haba”. Una actuación de coreografía sencilla y ritmo pegadizo. Este tema era uno de los grandes favoritos en las casas de apuestas para ganar el concurso, sin embargo no logró clasificarse para la final de ese año que tuvo lugar en Düsseldorf. A pesar de ello “Haba, Haba” se convirtió en un éxito en algunos países como Noruega y Kenia. Además se convirtió en la primera canción en introducir la lengua swahili en Eurovisión.

8. “Stand by”, Senhit (San Marino, 2011)

Ese mismo año hubo un segundo tema interpretado por una afrodescendiente italiana. El pequeño enclave de San Marino se presentó a Eurovisión con “Stand by” cantado por Senhit. La propuesta presentada seguía las líneas pop del concurso. El tema era una canción lenta, que no llegaba a ser balada. A pesar de que el tema no destacó (de hecho tampoco se clasificó para la final) la voz de Senhit merece cierto reconocimiento. Su presencia fue lo único que consiguió llenar el inmenso escenario del concurso.

9. “Running”, András Kállay-Saunders (Hungría, 2014)

András Kállay-Saunders, cantante húngaro-americano, representó a Hungría en Eurovisión en 2014. András es hijo del cantante y compositor de música soul Fernando Saunders. A pesar de que en sus carrera la fusión de música pop y soul es evidente, “Running”, la canción escogida para el concurso tiene un marcado carácter pop, sin casi rastros de música soul más allá de los primeros segundos del tema. András se hizo con el quinto puesto del concurso de un total de 37 países que se presentaron al concurso en ese año.

10. “Love injected”, Aminata (Letonia, 2015)

El concurso de 2015 destaca porque fue una de las ediciones con mayor número de intérpretes afrodescendientes. En ese año se presentaron Uzari & Maimuna por Bielorrusia, Mélanie René por Suiza y Aminata por Letonia. Esta última realizó una de las mejores actuaciones en Eurovisión en años. “Love Injected” consiguió clasificar a Letonia en semifinales (justo por detrás de Måns Zelmerlöw, que se convirtió en el ganador de la edición) y la colocó en sexto lugar en la final. Y no es difícil entender por qué. Desde el primer momento Aminata nos envuelve con su impresionante voz, pasando de lo más íntimo a la explosión total marcada por breves golpes electrónicos.

Myles Sanko por Simon Buck.

Myles Sanko: “En África está todo rítmicamente conectado”

Sus fotografías. Sus videoclips. Su vida. Todo en él está marcado por una dicotomía: el blanco y el negro. No es casual que su EP debut, que apareció en 2013, se llame Born In Black and White (Nacido en Blanco y Negro). “Nací en Accra, de madre ghanesa y padre bretón, del norte de Francia. Pasé los 16 primeros años de mi vida en Ghana, antes de trasladarme a Cambridge”, cuenta Myles Sanko, la nueva sensación del Soul-Jazz británico.

Después de arrasar con su primer álbum Forever Dreaming en 2014, 2016 fue el año en que Myles realizó su álbum más personal, Just Being Me. Hoy, a punto de cumplir 37 años, se ha convertido en una de las voces más cotizadas y frescas de Europa. Siendo considerado uno de los renovadores de la música británica, pocos saben o reconocen la herencia africana de esta voz a caballo entre dos ciudades: Accra y Cambridge. Y antes de que vuelva a pisar la península ibérica para la presentación de último LP, nos ha brindado generosamente unos minutos de su tiempo, en los que hemos podido desgranar más sobre su carrera y sobre su parte más africana:

Myles Sanko por Simon Buck.

“No cambiaría mis orígenes por nada del mundo. Nacer de dos culturas tan distintas me ha permitido ver ambos lados de la realidad. Me siento absolutamente agradecido de que mis padres decidieran estar juntos y me permitieran experimentar la vida desde diferentes ópticas”, explica Sanko.

Y supongo que diferentes realidades significa también diferentes lenguas, ¿verdad?

Por supuesto. Mis lenguas maternas son el Akan, que se habla en Accra, y el Ewe, la lengua de mi madre. Pero también hablo perfectamente francés, que es la lengua materna de mi padre. El inglés, por supuesto. Y el italiano. A parte, también estoy aprendiendo checo y español…

¡Dios mío! Y en España la gente se cree que somos políglotas por ser bilingües en el mejor de los casos… A menudo nos olvidamos de que África nos pasa la mano por la cara en estas cuestiones, ¿verdad?

Somos absolutamente injustos cuando juzgamos África. África tiene un lugar irremplazable en mi corazón. Nací y crecí en África. Mi madre es africana. Y aunque vivo en Cambridge estoy muy conectado con el continente. África es un continente muy joven, que ha estado sujeto a muchas penurias, empezando por la colonización y los siglos de esclavitud… Pero tendrá su día. Un país como el mío, Ghana, fue uno de los primeros en conseguir la independencia. Pero hoy en día, tener independencia no significa absolutamente nada. Puedes tener libertad y a la vez seguir amarrado. Mi generación sigue sufriendo del trauma colonial, que acarrea de la generación anterior, y cuesta a veces celebrar África más allá de los problemas… Es difícil, a menudo, salir del pensamiento de que Europa es mejor en términos de conseguir mejores trabajos o pensar que lo que vemos en la televisión es mejor que nuestra forma de vivir. A mi me gusta celebrar África por lo que es. Estoy super orgulloso de ser africano. Y estoy seguro de que le llegará el día. Y espero que no esté muy lejos.

¿Y cuales son tus mejores recuerdos de tu infancia en Accra?

Vivíamos en Tema, cerca de la playa. Un lugar precioso. Mi mayor recuerdo es cómo todo, la vida, las personas, estaba ligado al ritmo. En África está todo rítmicamente conectado. En la infancia, vivíamos al lado de un carpintero. Recuerdo que cuando trabajaba, siempre martilleaba con ritmo. “Tatatá – tatatá – tatatá…”. Eso me parecía fascinante. Había ritmos por todos lados. Cuando iba a la playa, me encantaba ver a los pescadores. Entre seis y diez hombres empujaban sus canoas al mar para ir a pescar. Y para empujar juntos, lo hacían a ritmo, cantando y empujando a la vez. Toda mi infancia está impregnada de eso. En África hay música en todos lados. La música es parte de todo.

Además, Ghana ha sido y continúa siendo el epicentro de la creación musical más puntera del continente. Desde el highlife de los años cincuenta hasta los Afrobeats de hoy… ¿Te ha influenciado mucho la música ghanesa en tu carrera? 

¡Por supuesto! Crecí escuchando Highlife y muchos otros estilos africanos. Todos esos ritmos están en el sustrato de mi propio sonido. Porque forman parte de mi manera de pensar y vivir. Todos esos ritmos que escuchamos y creemos que son americanos, en realidad, son africanos. La música negra norteamericana está cimentada en ritmos africanos…

Myles Sanko por Simon Buck.

Recientemente, en España, se ha presentado un documental extraordinario – Gurumbé– que explora las raíces africanas del Flamenco. En una entrevista que te hicieron el año pasado en El Periódico hablabas sobre las semblanzas entre el Flamenco y el Soul. ¿Crees África está en la raíz de todo eso?

No tenía ni idea de las raíces africanas del Flamenco. Me parece super interesante. Pero cuando hice referencia a las similitudes entre el Soul y el Flamenco, básicamente me refería a que son dos estilos que evocan sentimientos muy profundos. Creo que ambos estilos conectan con un aparte muy profunda del ser. Pero no se trata de hallar África en todos los ritmos. Porque al final, los ritmos son humanos y pertenecen a todo el mundo. Tratar de categorizar o etiquetar los sonidos no está bien. Los sonidos deben ser lo que son, sin necesidad de comprenderlos. Solo están entre nosotros para disfrutarlos. Para conectarnos entre nosotros.

¡Sabias palabras! 

Vamos a avanzar en tu biografía, cuando empezaste a vivir de forma permanente en Inglaterra. ¿Qué hacía Myles Sanko cuando tenía 20 años? 

La comida es una de mis pasiones. A los 16 años, cuando estaba en el instituto, ya asentado en Cambridge, empecé a trabajar como lavaplatos en restaurantes. Y empecé a desarrollar una gran pasión por la cocina, aunque esa pasión siempre había sido parte de mí. Así que a los 20 años me convertí en chef. Y trabajé cocinando comida hasta que decidí dedicarme cien por cien a la música. Me enamoré de la música a través del Hip Hop, y eso fue la chispa que encendió mi interés para dedicarme a ella. El Hip hop era la progresión natural del Funk, el Jazz, el Soul, el Blues… Así que gracias al Hip Hop me encontré con todas las raíces de la música negra norteamericana.

Como el que identifica cada ingrediente de un plato estrella… ¡Qué interesante! Parece que nutrirnos de buenos alimentos, ha sido una tónica en tu vida. 

¡Sí! (ríe). Para mí, cocinar o hacer música es algo muy similar, que calma la mente y el cuerpo en muchos sentidos. Mezclas ingredientes diferentes para crear algo que la gente pueda disfrutar, y que disfrutas tu mismo a la vez.

Y algo básico tanto en la cocina como en la música es encontrar el equilibrio entre los ingredientes que se utilizan, ¿no? No he probado tu cocina pero escuchando tu receta sonora, creo que el equilibrio y la armonía son una parte importante del proceso de creación. ¿Es esto responsable de que suenes tan maduro?

Para ser honesto, no me rompo la cabeza para conseguir ese equilibrio. No lo hago conscientemente. Supongo que para crear hay que estar en armonía con uno mismo. Simplemente hago lo que le sienta bien a mi corazón, lo que me suena bien… Está bien poder dar una pizca de “esto”, un poco de “lo otro”. Pero cuando se trata de crear, no hay una respuesta fija. Sale así.

Entonces, ¿simplemente se trata de ser honesto con uno mismo?

Supongo. Aunque cada cual tendrá su fórmula. Siempre que lo que haga me haga feliz, y que los demás puedan verlo y entenderlo, estará bien.

Cuando compones, bebes de un montón de fuentes. Son evidentes influencias desde Staple Singers a la música disco más ochentera. Pero: ¿eres más del Soul de Motown o de Stax? ¿Te gusta más el Jazz neoyorkino o los oldies a lo New Orleans? 

Me encantan los productos de Motown y de Stax. Estoy bastante en medio. Aunque diría que el Jazz que me gusta es el de Nueva York, ¡por supuesto! Aunque aún estoy explorando y conociendo el estilo. Pero cuanto más intentas conocer algo más tienes que buscar en ti y no fuera. Si no viene de dentro, nunca hallarás nada interesante por más que explores.

Tu primer EP suena bastante más “british”, incluso Northern Soul, que los posteriores LPs, que tienden más al Jazz… ¿Has hecho una especie de transición hacia un sonido más americano no?

El northern Soul no es británico técnicamente. No deja de ser Soul, y tiene las raíces que tiene. Pero no estoy muy en esa línea. Creo que los músicos con los que trabajo, que son británicos, pueden transmitir un poco esa sonoridad. Porque los sonidos trascienden fronteras en muchos sentidos. Obviamente lo puedes encontrar en mis canciones. Pero no de una forma intencional.

Y si los sonidos pueden trascender fronteras, los artistas pueden adoptar multiples formas de expresión. Y ese es tu caso. Cuéntanos cuál es tu vínculo con el cine. 

Para mí el cine es una parte muy importante de mi creatividad. Cuando era joven y veía películas, siempre admiraba los ángulos en los que se ponía la cámara para filmar, y a veces incluso dejaba de prestar atención a la historia… Así que cuando llegué al mundo de la música, para mi los videoclips se convirtieron en una parte natural de mis creaciones. Me acuerdo cuando gravé mi primer videoclip, en 2007, que acabé tomando las riendo del equipo de cinematógrafos. Acabé dirigiéndolo yo, y cuando se tenía que editar, relegué al editor. Básicamente, porque sabía perfectamente lo que quería. Desde entonces, grabo, edito y dirijo todos mis videoclips.

Y vemos que te encanta jugar con la cámara. Como en el videoclip de Forever Dreaming, donde juegas con la mirada del espectador, como queriendo que se dé cuenta de que el cine es una falsa imagen… 

Me encanta enseñar lo que hay al otro lado de la cámara. Y que el espectador, cada vez que la cámara me enfoque a mí, sea capaz de ver también que detrás de la cámara está pasando algo, no solo delante del objetivo. Me gusta enseñar que hay todo un mundo detrás de lo que se enfoca… Me encanta que la audiencia vea mi perspectiva. Mi mundo.

Acaba de ver la luz otro de tus videoclips, el de This Ain’t Living… Un precioso vídeo con una pareja de ciegos como protagonistas, que también son mendigos y negros, y a todo lo que deben enfrentarse en su día a día…. 

Si. Es el segundo single de mi tercer álbum (Just Being Me). No es solo un videoclip, es un cortometraje. Y es una clara muestra de que, poco a poco, mi música me permite introducirme en el mundo del cine.

Y por acabar, ¿qué le dirías al público español para que se acerquen a verte?

Simplemente, ¡venid y vamos a conectarnos!

Muchas gracias por tu tiempo Myles, ha sido un placer gigantesco.

Gracias a vosotros. Disfruté mucho con la entrevista.

 

Estas son las citas que Myles Sanko tiene preparadas para la presentación de su álbum Just Being Me, este marzo en España:

Madrid –  Sala El Sol, miércoles 22 de marzo

Barcelona – Sala Apolo, jueves 23 de marzo

Murcia – Teatro Circo, viernes 24 de marzo

Burgos – Caja de Burgos, sábado 25 de marzo

Film Africa 2016: El lado más africano de Londres

Wiriko, medio oficial del Film Africa 2016.

Wiriko, medio oficial del Film Africa 2016.

El Film Africa de Londres cumple seis años de vida celebrando lo mejor del cine contemporáneo de toda África y su diáspora y Wiriko vuelve a ser medio oficial para acercaros uno de los festivales referentes en Europa. Desde este viernes 28 de octubre hasta el domingo 6 de noviembre la capital de Inglaterra mostrará una selección de 52 películas de 22 países africanos, así como estrenos propios del Reino Unido y Europa. En total, 11 han sido los lugares elegidos para que el público londinense pueda hacer suya una auténtica fiesta de las cinematografías africanas, entre ellas las ya míticas Hackney Picturehouse, Ritzy Brixton, BFI Southbank, ICA, Ciné Lumière, la British Library o la South London Gallery.

Hoy, hablar de las realidades africanas a través de la gran pantalla se hace más necesario que nunca porque desde esta mañana 60 autobuses están preparados para transportar a 3.000 inmigrantes a los centros de acogida repartidos por Francia. Al terminar la semana, el campamento que surgió hace 18 meses en las dunas de arena cerca del puerto de Calais y que ha sido el hogar de una población que huyó de las guerras y otras crisis desde Siria a Afganistán, de Eritrea a Etiopía, será despojado de vida. Vaciado. Destruido. La evacuación de al menos 6.486 personas –las organizaciones humanitarias estiman que son alrededor de 8.300– del denominado irónicamente “la jungla” es solo la punta del iceberg del problema. Mientras, al otro extremo del Canal de la Mancha, África y su diáspora se presentan de otra forma urgente.

El viernes subirá el telón el estreno de Kalushi: La historia de Solomon Mahlangu, el primer largometraje del director sudafricano Mandla Dube que narra la increíble historia de Mahlangu, un joven luchador por la libertad que jugó un papel clave en las revueltas estudiantiles de Soweto. La película se enmarca en la temática de esta edición 2016 a la que el Film Africa dedicará una especial atención durante sus 10 días de festival: los 40 años del levantamiento de Soweto a mediados de los años setenta. Este verano se repetían los análisis históricos de aquella mañana del 16 de junio de 1976 cuando la policía sudafricana abrió fuego contra los niños que se manifestaban en edad escolar en el municipio de Soweto. El motivo de la reivindicación era protestar contra la introducción obligatoria de estudiar en Afrikaans, el idioma de los colonos, un hecho que fue visto como una humillación más para los alumnos y alumnas que estudiaban hacinados en escuelas empobrecidas y sin recursos. El gobierno del apartheid en lugar de proporcionar una educación a la mayoría negra les obligaba a permanecer en el ostracismo. Nadie sabe exactamente cuántas personas murieron, aunque algunas estimaciones señalan unas cifras de entre 150 y 700 durante los meses de violencia siguientes. Una rebelión que derramó mucha sangre y que provocó la indignación mundial por la brutalidad de la policía, convirtiéndose en una imagen icónica de la lucha contra un sistema racista odiado.

La película que pondrá el broche final será Wùlu, el debut del director maliense Daouda Coulibaly. Un trabajo recién estrenado en el Festival Internacional de Cine de Toronto, y que pone el foco en las disfunciones detrás del golpe de Estado de Malí en 2012. Ambos directores de apertura y cierre, así como el actor principal de Kalushi, el sudafricano Thabo Rametsi, estarán presentes en el festival.

A la luz del discurso desafiante alrededor de la migración hoy, Film Africa presenta Por qué estoy aquí: Historias de Migración. Reuniendo una colección de historias intensamente personales, esta sección explorará las complejidades de la migración moderna y la relación entre el yo y el lugar. Destacan A Stray, de Musa Syeed, una película contextualizada dentro de la gran comunidad de refugiados somalíes de Minneapolis; To the Forest of Clouds del director Robin Hunzinger quien registra sensiblemente el viaje de regreso de su familia a Costa de Marfil, el lugar de nacimiento de su esposa, utilizando el pasado para explorar si podemos realmente volver a casa cuando marchas; y el documental Shashamane de Giulia Amati, en el que con una fotografía excelsa analiza con suma delicadeza esta región de Etiopía que el emperador Halle Salassie reservó para todas las personas negras del mundo en 1948. Una historia sobre los que emigraron para vivir en la tierra de sus antepasados, un éxodo, en definitiva, que para algunos se ha convertido en un refugio, pero que para otros es una jaula sin escapatoria. Otro de los trabajos enmarcados en esta sección es Those who jump, un poderoso vuelo sobre la valla de España y Marruecos filmado por el refugiado maliense Mali Abou Bakar Sidibé.

En esta edición habrá un espacio para la industria de Nigeria, Nollywood, con las últimas obras de tres de los directores más populares, incluyendo a Kunle Afolayan con CEO, The Arbitration de Femi Odugbemi, y Gidi Blues – A Lagos love history, de Niyi Akinmolayan.

En la sección Sonidos del Continente se presentarán tres documentales. El primero de ellos es el pre-estreno de Mali Blues, donde algunos de los músicos más destacados del país, incluyendo la estrella Fatoumata Diawara, discuten su arte y la amenaza a la que se enfrentaron por parte de los extremistas islámicos que tomaron las regiones del norte en 2012. La Revolución no será transmitida se mete bajo la piel del movimiento de resistencia política de jóvenes senegaleses Y’en a marre y, siguiendo esta proyección en el cine Ritzy en el barrio de Brixton, el cantante de hip-hop Keur Gui y su grupo se presentarán en vivo por primera vez en el Reino Unido. La tercera y última propuesta es Roaring Abyss, un documental que explora las diferentes tradicionales musicales en Etiopía.

En el programa de este año se incluyen tres películas recientemente presentadas en Toronto: el estreno en el Reino Unido de la ópera prima de Mbithi Masya, Kati Kati, una fantasía poética que ofrece un reflejo oscuro en la expiación personal a la sombra del pasado violento de Kenia en 2007-2008. Esta película fue distinguida por el premio FIPRESCI del jurado en Toronto, quien describió a su director Masya como “una emocionante y nueva voz única en el cine”; el primer largometraje de ficción de Rahmatou Keïta, The wedding Ring, en el que da voz a las mujeres jóvenes de la población saheliana de Níger que cuestionan las ideas de amor antiguas en un mundo cada vez más moderno; además, se presentará el documental Hissène Habré, una tragedia chadiana de uno de los realizadores africanos más importantes hoy en día, Mahamat-Saleh Haroun (Un hombre que grita, 2010).

Otros películas seleccionadas que plantearán una clara reflexión en la audiencia londinense son: A United Kingdom (2016), de la directora Amma Asante. Basada en el libro Barra de colores de Susan Williams y con un guión de Guy Hibbert, Asante explica la historia simplificada de amor entre Seretse Khama (David Oyelowo), quien era príncipe de Bechuanalandia (y más tarde se convertiría en el primer presidente de Botsuana) y su novia blanca Ruth Williams (Rosemund Pike) de quien ya hemos hablado en Wiriko; Dreamstates, que cuenta la historia inquietante de dos almas descarriadas (Saul Williams and Anisia Uzeyman) quienes descubren su amor el uno al otro mientras gira por los EE.UU. con algunas de las figuras más cruciales de movimiento Afro-Punk; el documental del director Miguel Ángel Rosales Gurumbé del cual hablaremos muy pronto en esta sección y que presenta un reto: cuestionar cómo se ha presentado la historia de los negros esclavos en Andalucía, concretamente en Sevilla, y la influencia de la mezcla cultural entre África y el sur de España en la conformación de un estilo tan mestizo como el flamenco; no queremos dejar pasar la oportunidad para destacar otro trabajo documental, en concreto el de Jonny von Wallström con The Pearl of Africa, la inspiradora historia de la transgénero ugandesa Cleopatra Kambugu y su pareja Nelson, viviendo una historia de amor tierna y juguetona en un contexto de inmensa persecución transfóbica en su tierra natal. También en Uganda y sobre el colectivo LGTBI hemos hablado con God loves Uganda.

El programa de cortometraje de este año abrirá con 12 trabajos procedentes de siete países africanos y que competirán por el 6º Premio Baobab al mejor cortometraje, con el apoyo de MOFILM y juzgados por un panel de expertos de la industria. Por otro lado, el premio al Mejor Largometraje del público en el Film Africa volverá a ser responsabilidad, en su segundo año, de las opiniones del público del festival. Durante los diez días de festival Wiriko será medio oficial así que estaremos en Londres contando de primera mano otras citas indispensables como El Foro de la Industria o el Día de la Familia.

Más información sobre el Film Africa, aquí.

“No somos nuevas-catalanas”

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The Sey Sisters. Foto: Elisabet Mateu.

The Sey Sisters:

un trío vocal catalán de raíz ghanesa que se niega a ser etiquetado bajo rótulos como el de “nuevos-catalanes”

Las hermanas Edna, Yolanda y Kathy, conocidas artísticamente bajo el nombre de The Sey Sisters, se han convertido en uno de los conjuntos vocales más emblemáticos del momento en Cataluña. Combinando sus carreras musicales con sus quehaceres teatrales, hacen del gospel la brocha con la que pintar el día a día. Junto a un joven pianista, Albert Bartolomé, las tres catalanas de origen ghanés participan en multitud de proyectos musicales en España, abriendo el jazz o el pop a distintos universos sonoros.

“The Sey Sisters venimos de diferentes ramas artísticas. Kathy y Yolanda Sey se han formado en Teatro Musical, en la Escuela Superior de Arte Dramático Eòlia en Barcelona. Edna y Albert provienen del entorno musical, cursando sus estudios en Badalona y Barcelona respectivamente”, nos cuentan.

Originarias de Ghana, se confiesan amantes de un continente del que se sienten deudoras e hijas. “Ahí tenemos toda nuestra familia, tios, primos, abuelos… Ahí están nuestras raíces, nuestros orígenes y aunque no podamos ir tan habitualmente como desearíamos, los orígenes nunca se olvidan: el ritmo, las canciones que nuestros padres siempre nos han cantado, colores, vestidos… Llevamos Ghana en nuestro corazón!”, confiesan las tres jóvenes afrocatalanas. 

Portadoras de un gospel profundo, Edna, Yolanda y Kathy se confiesan devotas de un estilo ligado a los antiguos esclavos estadounidenses y a la lucha por las libertades y los derechos de los negros.  “Nuestras canciones hablan de Dios, de su grandeza, de su amor, de como él lo puede todo. En cada concierto intentamos que el público conecte con el espectáculo a través de la trasmisión del mensaje, e intentamos transmitir el mensaje implícito de superación de obstáculos, de solidaridad y de positividad de las canciones y, sobre todo, de LIBERTAD ya que en contraposición de la esclavitud (que es de donde surgen las canciones) ellos deseaban, luchaban y anhelaban una libertad que les fue arrebatada durante demasiado tiempo contra su voluntad. Por lo que nosotras, que somos libres, debemos agradecer lo que tenemos y disfrutarlo”, declaran. Aunque les encanta mezclar estilos que provienen del gospel, de raíz afroamericana. “La verdad es que somos personas bastante eclécticas y nos gusta escuchar música muy diversa. Como formación, nuestras bases son el soul, el funky, el r&b, el jazz… Pero personalmente, nos gusta toda la música creativa, variada, con mensaje y en todos los idiomas. Amamos esta forma de expresión en toda su esencia”.

Ante definiciones trazadas de forma eurocentrista y etnocentrista, las jóvenes catalanas rehúsan caer en etiquetas vacías basadas en el color de la piel. “¿Qué significa “nuevo catalán”? Algo nuevo es algo que se crea de cero, algo que no existía y de pronto algo lo crea y se convierte en una realidad. Ser un “nuevo catalán” no es lo que somos nosotras ni creemos que son las inmigrantes que vienen a vivir a Cataluña. Nosotras somos catalanas porque es donde hemos nacido (Kathy y Yolanda), donde nos hemos criado y donde nos hemos formado como cantantes y como artistas. Y no hace falta crear un concepto para clasificar a las personas. Las personas que vienen de fuera para buscar una vida mejor, una nueva oportunidad, y se establecen aquí, serán catalanes o españoles, o lo que quieran ser, no es necesario poner el adjetivo “nuevo”, reivindican.

La palabra migración, a menudo, se convierte en un estigma para las segundas y terceras generaciones de españoles de origen africano. Jóvenes como las Sey Sisters tienen claro que se trata de estereotipos y de construcciones sociales basadas en el miedo a la diferencia de cualquier tipo. “Nosotras le pediríamos al gobierno, que recordara años atrás cuando eran los españoles los que buscaban asilo y nuevas oportunidades en otros países. Que pensaran en cómo les hubiera gustado a ellos que trataran a sus compatriotas, cómo les hubiera gustado que recibieran a “su gente”. Porque tenemos la impresión que este gobierno, los políticos en general, sobre todo en España, no tienen memoria histórica y se les olvida muy rápido de donde vienen y porqué situaciones han pasado”, reiteran.

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The Sey Sisters. Foto: Elisabet Mateu.

Con Ghana en el corazón:

“Nuestro padre tocaba música afrobeat y highlife en unas de sus bandas Songhai y estamos muy orgullosas de anunciar que con nuestra otra banda, Funkystep & The Sey sisters, estamos componiendo un par de temas en los que se une nuestra influencia de música africana y el funky y soul que caracteriza la banda. ¡Estad atentos a nuestras redes sociales!”, nos advierten las hermanas. Aunque su actual presencia en diferentes grupos nacionales de Funk, Soul, Jazz o hasta música jamaicana no hace más que aumentar. Este es el caso de sus colaboraciones con bandas como la potentísima bigband The Gramophone Allstars, con la que colaboran desde hace algunas semanas.

Y aunque se muestran entusiasmadas con lo que consideran su segundo hogar, Ghana, The Sey Sisters no han tocado nunca en el continente. “De momento no creemos que haya llegado a Ghana nuestra música. Sí que nuestro entorno familiar y amigos de allí están al corriente de lo vamos haciendo y gracias a las nuevas tecnologías e Internet pueden escuchar nuestra música. Pero aún no hemos tocado allí nunca, aunque nos haría mucha ilusión poder hacer un gira de conciertos por Ghana, seguro que sería muy especial. Pero de momento, no está planeado a corto plazo. Quizás en un futuro…​”.

Vistiendo telas del África Occidental en todos sus espectáculos, las hermanas Sey reivindican el orgullo de sus raíces ghanesas y rinden su particular homenaje al latido africano que las mueve. “Mezclando vestidos de telas africanas y estética europea,con la ayuda de la gran diseñadora Florance de Goly creations, pretendemos demostrar que la ropa africana se puede llevar en cualquier país”, reivindican.

En España, donde el contacto con el continente africano ha sido mucho menor que en otros países europeos como Francia, Gran Bretaña, Portugal o Alemania, los estereotipos acerca de la comunidad negra siguen siendo muy profundos. Sin embargo, las hermanas Sey están encantadas del trato recibido en Cataluña. “La gente y el entorno donde trabajamos están muy receptivos y, en realidad, nos reclaman un disco para inmortalizar lo que ven en los espectáculos. Estamos muy orgullosas de anunciar que pronto será posible, no podemos decir fechas, pero tenemos unas ganas locas”, reconocen.

“Nuestra música es un mensaje para toda la humanidad”

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Joe Driscoll & Sekou Kouyate. Fuente: Alex Munro.

Uno de los espectáculos más poderosos de la última edición del festival Sauti Za Busara (Zanzíbar, Tanzania), fueron el dueto neoyorkino-guineano de Joe Driscoll & Sekou Kouyate. El grupo, que aprovechó para quedarse en la isla de Zanzíbar algunos días más, fue uno de los más activos socialmente hablando. El último día del festival uno se podía topar por las calles de la Stone Town con el Joe más embelesador. Con una guitarra perennemente colgada de su pecho, Joe entonaba canciones de Bob Marley para los zanzibareños y los turistas curiosos. Y su savoir faire y sencillez nos dejó tan embelesados que quisimos aprovechar para conocerlo un poco mejor.

Las fechas coincidían con el lanzamiento de su álbum. El pasado 18 de Febrero, el dueto de ases transcontinental lanzaron su trabajo: Faya (Cumbancha, 2014). Una coalición de estilos que pone el caramelo en la boca de cualquier amante de la fusión.

Estos dos musicazos se conocieron en el festival francés Nuits-Metis. “Los organizadores del festival creyeron que Sekou y yo tendríamos feeling juntos, así que nos animaron a colaborar” nos dice Joe. “Nos juntamos para una sesión de improvisación, y me quedé asombrado por la tremenda técnica de Sekou. Pasamos una semana entera juntos, improvisando, y fue bastante divertido porque no hablabamos el mismo idioma. Pero igualmente improvisábamos juntos y para al final de esa semana, escuchando de nuevo las jams que grabamos me dije: ‘”Tío, esto es realmente bueno. Deberíamos sacar un álbum de ello”. Así que me quedé en Marsella, y entramos en el estudio unas pocas semanas después de la reunión, para realizar Faya” nos cuenta el líder del dueto africano-estadounidense.

Joe Driscoll pasó su infancia escuchando a los Beatles, la música Motown o Frank Sinatra. Creció sumergido en la cultura hip-hop y el reggae “De La Soul, Bob Marley, Tribe Called Quest, Buju Banton, Wu-Tang…” nos dice. “Me topé con un pedal loop a mis veinte años y empecé a componer música con múltiples bucles en capas de beatbox (percusión vocal), armonías vocales, guitarra, pandereta y otros instrumentos. I básicamente la última década me he dedicado a ofrecer espectáculos con looping por todo el mundo” explica a Wiriko.

Joe Driscoll & Sekou Kouyate. Fuente: Alex Munro.

Joe Driscoll & Sekou Kouyate. Fuente: Alex Munro.

Sekou Kouyate o el Jimmy Hendrix de la Kora, apodo que le viene por la forma en que electrifica este instrumento de veintiuna cuerdas, es la media naranja musical del de Syracuse (Nueva York). Conocido por formar parte del grupo Ba Cissoko, de él, Joe dice: “creo que tocando el kora Sekou es increíblemente innovador y que va a expandir el conocimiento que la gente tiene tanto de este instrumento como de sus usos. Ha sido capaz de trascender los estilos más tradicionales sin dejar de hacerles referencia constante” confiesa el norteamericano afincado en Reino Unido.

“Creo que el actual boom que está viviendo la música africana es sólo el resultado natural de la facilidad con la que la tecnología nos ha permitido comunicarnos en todo el mundo, y de cómo los medios de transporte han hecho más fácil viajar por todo el mundo. El mundo se ha hecho más pequeño. Somos capaces de conectar fácilmente y las herramientas de producción para crear música son cada vez más baratas y más accesibles a la gente de todo el mundo” se alegra el músico mientras se lamenta de que a pesar de todo, la música africana no está suficientemente presente en los circuitos internacionales. “Me encantaría ver más música africana influyendo en Occidente, pero espero que esta facilidad de la que hablaba permita apreciar las culturas más allá de las fronteras, y que haya un deseo más profundo de entender a la gente de culturas distintas a la nuestra. Eso es lo que el mundo más necesita hoy en día”.

Portada de 'Faya', de Joe Driscoll & Sekou Kouyate.

Portada de ‘Faya’, de Joe Driscoll & Sekou Kouyate.

“Siento que soy un conducto entre diferentes géneros, personas y lugares. Sekou y yo sentimos que nuestra música no tiene límites, y esta música sin fronteras es un mensaje para toda la humanidad. Aunque el árbol tiene muchas ramas (la música, la humanidad), todo viene de una raíz” dice el joven. “Era difícil definir mi estilo antes de conocer a Sekou, y aún más difícil ahora que hemos fusionado nuestros estilos. Una gran cantidad de reggae, una gran influencia del hip-hop, un montón de Folk, pero nuestro estilo se caracteriza sobre todo porque siempre mantenemos el Soul y el Funky” remarca el artista. “Antes me gustaba el término “música popular” porque la definición del diccionario la describe como un cierto tipo de música que se define por cierto pueblo en un determinado tiempo y región. Eso fue lo más cerca que podía llegar a un género. En este mundo moderno de la tecnología,  muchos de nosotros estamos expuestos e influenciados por todo tipo de música, y cada vez es más común ver estilos de música que no encajan en ningún género. Ahora nos llaman ‘World Music’, lo que supongo que significa literalmente músicas del mundo. Y no me importa vivir con ello…” afirma.

Pero ¿de qué hablan las letras de un dueto que no tiene lenguaje común más allá de la música? “Escribimos sobre las cosas que son importantes para nosotros, cosas que creemos e ideas que queremos compartir con la gente”. ¿Y qué hay de la canción Passport, que el equipo de Wiriko quiso utilizar para el vídeo del Vis a Vis 2014? “En nuestra canción Passport, cantamos sobre cómo la música es esa bendición que nos permite viajar por el mundo, pero también de la forma en que los visados ​​y las fronteras pueden hacer que eso sea tan difícil” cuenta Joe. “En la canción Ghetto, cantamos acerca de cómo este mundo está cada vez más lleno de guetos, por que hay muchos vampiros absorbiendo los recursos y la energía de la gente. Creo que los viajes y la música que hemos encontrado nos han inspirado. Simplemente tratamos de escribir sobre lo que sentimos, sobre este mundo y la forma en que lo vemos” subraya.

Joe & Sekou, bien conocidos en algunos de los festivales africanos más punteros como el Sauti Za Busara, creen que es muy importante que se invierta más en este tipo de eventos en el continente pero que también se tiene que invertir en dar a conocer las producciones africanas en el extranjero. “Hay un auge obvio de las economías locales, pero creo que el crecimiento duradero real está en el intercambio cultural. Les dije a algunos amigos occidentales que iba a tocar en África, y se les veía confundido y le pregunté ‘¿Que pasa?’. Realmente me sorprende ver lo poco que algunas personas saben sobre el continente africano, y sin embargo, las rotundas opiniones que tienen al respecto. Cuando enseño fotografías a mis amigos, no pueden creer lo hermosos que son los paisajes y las muchas historias de la amabilidad de la gente. Creo que los medios occidentales han intentado retratar a África de una manera determinada, y todo lo que tenemos que hacer es, en realidad ir a verlo con el fin de destruir todos los estereotipos sobre África y los africanos” sentencia el artista. “Es mi firme creencia de que este tipo de intercambios son de gran importancia tanto para el Occidente como para África en este momento de la historia”.

Y queda patente, viendo la agenda del dueto, que su energía va dirigida a mostrar la riqueza sonora de este encuentro cultural. Tal como confiesa Joe: “Este va a ser el año más ajetreado de toda mi vida. Estamos muy ilusionados por todo lo que nos queda para este 2014. Este verano vamos a estar tocando en diferentes festivales de Italia, Alemania, Reino Unido, Kenya, Canada y Estados Unidos. Va a ser brutal. Y sí! También vamos a venir a España! Tocaremos en el Festival la Mar de Músicas el 26 de Julio y esperamos poder confirmar alguna cita más en la península”.

Así que ya sabéis, si tenéis oportunidad, no dudéis en acercaros a Cartagena este verano. No os vais a arrepentir!