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El peluquero de Harare: el fin de la inocencia

Tendai Huchu escribió una novela y, sin embargo, El peluquero de Harare tiene toda la apariencia de uno de esos cuentos populares tradicionales con moraleja al final y una marcada voluntad pedagógica. Así es esta historia, al mismo tiempo angustiosa y profundamente desgarradora y, sin embargo, sobrada de ternura y de inocencia.

El autor zimbabuense, Tendai Huchu. Fuente: página web del escritor

Uno de los principales problemas de El peluquero de Harare es que, prácticamente, cualquier lector sabe que se trata de una novela sobre la temática LGTBI, por la difusión que ha tenido la publicación original y porque Baphala, la casa que la edita en castellano, se presenta como “una editorial para descubrir las mejores obras de la literatura poscolonial LGTBIA”. La verdad es que seguramente es un detalle difícil de mantener en secreto, pero el hilo narrativo de Tendai Huchu seguramente agradecería que fuese una sorpresa para el lector. El relato del joven escritor zimbabuense mantiene un cierto suspense sobre ese descubrimiento que acaba siendo una especie de fin de la inocencia, en un país que ha condenado duramente la diversidad sexual, pero que al mismo tiempo convive con ella a diario en su sociedad.

Lo mejor de El peluquero de Harare es, precisamente, el efecto que puede tener una historia como la que Huchu relata con mimo en los lectores de sociedades que no terminan de aceptar la realidad de la homosexualidad; de sociedades que viven de espaldas a esa diversidad; de sociedades que condenan a algunos de sus miembros según a quién amen; de sociedades que convierten la sexualidad en delito; en resumen, prácticamente, de todas las sociedades.

El peluquero de Harare, de Tendai Huchu

Vimbai es una peluquera de éxito, la estrella de uno de los salones más populares de Harare, la capital de Zimbabwe. A pesar de la podría ser una buena posición, todo a su alrededor está en proceso de descomposición. El país está sumido en una profunda recesión y sobre todo aquejado por el mal de la desesperanza. La vida familiar de Vimbai es un auténtico desastre, muy a su pesar, lo mismo que su vida sentimental. Justo, cuando lo único que funciona comienza a tambalearse también, la vida de Vimbai dará un giro de 180º, o más bien comenzará a avanzar en zigzag. Dumisani, Dumi aparece en escena para poner en cuestión el reinado de Vimbai en el mundo del estilismo de Harare. El joven tiene magia en los dedos y un carácter que seduce a las clientas que antes habían sido incondicionales de Vimbai. Incluso, la jefa que la veneraba acaba prefiriendo al recién llegado.

Su adversario, su principal amenaza acabará mostrando a Vimbai el camino de una vida con la que sólo habría podido soñar, o quizá ni eso. Dumi llena de esperanza la vida de Vimbai. Pero evidentemente, la historia que relata Tendai Hucho no puede ser simplemente un camino de rosas. Se impone un camino de desengaños, de errores vitales, de aprendizajes, de decepciones y de arrepentimientos. De pronto la historia, que había avanzado a un ritmo excesivamente lento en algunos momentos, se desencadena, se precipita y comienza a desplegarse como una alfombra que se va desenrollando delante de nuestros ojos. No se puede decir que los giros y los nuevos episodios sean completamente imprevisibles, pero no por eso dejan de resultar emotivos.

Una receta cocinada con inocencia, crítica, impotencia, realidad y, sobre todo, ternura, mucha ternura, materializa el tópico de mantener al lector pegado a la lectura en las últimas páginas de la historia. La contradicción que asalta a Vimbai cuando despierta a la homosexualidad resulta sobrecogedora. El paso de un desprecio inicial basado en la ignorancia y los estereotipos cuando dice: “Hablaba como un hombre normal, vestía como un hombre normal e incluso caminaba como un hombre normal. Todo él era masculino. ¿No se paseaban los homosexuales por ahí con bolsos y hablaban con voces chillonas?”. Deja paso a la candidez de una mirada sencilla e inocente: “Si lo era, entonces tenía un tipo de amor por mi y otro por este hombre, los dos éramos amados, pero cada uno a su manera. Mentiría si dijese que no lo quería para mí, pero esto no significaba que si no podía tenerlo lo quisiese muerto”.

La apuesta de Baphala es valiente, pero la historia de Tendai Huchu, en realidad, puede tener tanta aceptación como potencial de cambio. Lo tiene evidentemente en Zimbabue, pero también en España.

Tendai Huchu, una visión diferente de la diáspora

El autor zimbabuense, Tendai Huchu. Fuente: página web del escritor

El autor zimbabuense, Tendai Huchu. Fuente: página web del escritor

Tendai Huchu ha dado un paso más. Es un joven novelista zimbabuense que se ha decido a despuntar sin hacer concesiones. Hace algún tiempo que su nombre resuena en todas esas listas de las que últimamente nos hacemos eco para proyectar la vitalidad de las literaturas africanas. Es decir, figuraba entre las promesas para convertirse en escritores con una carrera consolidada y su último paso ha sido valiente, sin dejarse encorsetar por lo que se esperaba de él, más allá de una obra atractiva. En su novela The Maestro, The Magistrate and The Mathematician hace un arriesgado ejercicio narrativo, pero también filosófico. En el primer sentido, buscando un complejo hilo que no da facilidades al lector. En el segundo, proyectando una imagen de la diáspora que huye de las cuestiones identitarias más manidas. En una reciente entrevista publicada en el portal del Short Story Day Africa, Huchu lanzaba una provocativa explicación de sus motivaciones al confesar algo así como “escribo sobre lo que me da la gana, sobre lo que importa” (en una traducción dulcificada de sus palabras textuales).

huchuhairdresserNo es precisamente el ser comedido lo que ha caracterizado la corta pero intensa carrera de Huchu. Su nombre ya sonó con fuerza con una novela debut audaz, The Hairdresser of Harare, que despertó un considerable interés en todo el mundo. El autor exploraba, por un lado, la desastrosa situación social y económica de Zimbabue, pero también la belicosa actitud homófoba de las autoridades. Sin embargo, planteaba la narración como una comedia. Su éxito le llevó que The Hairdresser of Harare fuese traducida y publicada inmediatamente en los principales mercados editoriales europeos.

Ese reconocimiento se consolidó con su nominación el pasado año como finalista del Caine Prize, que en los últimos años se ha convertido en uno de los principales altavoces de los autores africanos emergentes, básicamente, por su proyección. “The Intervention” es el relato con el que aspiró al galardón que finalmente se llevó Okwiri Oduor. En ese caso, Huchu dibujaba a un grupo de jóvenes zimbabuenses que desde el Reino Unido miraban con distancia el resultado de las elecciones en su país de origen. La apatía y el cinismo eran lo principales invitados de esa reunión.

huchumaestroSin embargo, más allá de esa trayectoria de provocación y de incorrección política, la última de las apuestas de Tensai Huchu, continúa resultando sorprendente. En The Maestro, The Magistrate and The Mathematician, el autor trenza tres historias completamente diferentes, para llegar a un final en el que todas ellas confluyen y acaban adquiriendo sentido. Pero el ejercicio va un paso más allá todavía y cada una de las narraciones tiene su propio tempo y su propia lógica. Resulta curioso cómo Huchu explica la relación entre los tres pilares de su novela. Asegura que a la hora de crear la ficción se planteo cada uno de los tres personajes como las agujas de un reloj. “El maestro” es la aguja que marca las horas, “es lento y superficial”. “El magistrado” es el minutero, el más estable, el que marca el ritmo constantemente y la referencia en todos los casos. “El matemático” es el ritmo frenético. El rizo se riza aún más en la medida en la que el autor hace un paralelismo constante con la obra Los demonios de Dostoievski.

Evidentemente en la historia de los tres zimbabuenses instalados en Escocia, la realidad de la diáspora está presente. La relativa preocupación por la actualidad política y social de su país de origen y también la compleja comunión entre las costumbres y convicciones zimbabuenses y las escocesas, pone sobre la mesa esa doble vida del expatriado. Pero, al mismo tiempo, quizá por esa indolencia que el autor proyecta en sus personajes, esa apatía en ocasiones, el cinismo en otras, la impotencia o bien la prioridad de la supervivencia, el hecho diaspórico no se convierte en el centro de la reflexión. No en vano, si de algo se ha quejado Huchu ha sido de la limitación de los temas sobre los que, supuestamente, los autores africanos pueden escribir. Y por eso, la ruptura de estos esquemas es, absolutamente, intencionada.

En este caso, Tendai Huchu da la impresión de no poder renunciar a un particular humor ácido como tampoco a su crítica política. Como ya ocurría en  The Hairdresser of Harare y, en cierta medida, en “The intervention”, en The Maestro, The Magistrate and The Mathematician algunas situaciones críticas aparecen en un extraño tono humorístico.