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Turismo y hostelería contra el desempleo juvenil namibio

Josefina Fillipus llega con los entrantes. La joven de 21 años posa los platos sobre la mesa en la que cenan unos periodistas con los que acaba de pasar treinta minutos. Ahora son clientes y han dejado de tomar nota para probar el menú del restaurante Leo, perteneciente al hotel Heinitzburg, en Windhoek, Namibia.

Agnes Kauzuu, 25 años, saluda a los huéspedes en su camino al desayuno en el del Hotel Safari Court donde está haciendo sus prácticas profesionales. En el vestíbulo del complejo hotelero atiende el teléfono, resuelve dudas de los visitantes y les indica diversas direcciones. “Good morning”, dice con su sonrisa tímida.

Agnes Kauzuu en la recepción del Safari Court Hotel / Foto: Christiane Flechtner

Tanto Josefina como Agnes son dos alumnas en prácticas de la academia de hostelería y cocina Silver Spoon de la capital namibia. Gracias a la subvención de la Fundación TUI CARE, ambas se favorecen de un proyecto que tiene como objetivo la inserción laboral de la juventud mientras que facilita la profesionalización del sector turístico del país sudafricano.

Namibia atrae. Su vasto territorio encandila con unos paisajes de contrastes; desde las dunas del desierto de Namib a las llanuras del Kalahari pasando por la atracción favorita de los visitantes, el Parque Nacional de Etosha. Allí conviven 114 especies de mamíferos y cuenta con la mayor población de rinocerontes negro y de guepardos de África. La costa de los Esqueletos o Cañón del río Fish son otras opciones aventureras y de turismo mientras que la ciudad costera de Swakopmund o la capital Windhoek sirven como respiro a la mayoría de los visitantes.

El turismo es una pieza clave para el desarrollo económico del país austral. Namibia ha experimentado un crecimiento notable en la llegada de turistas en los últimos años y ya en 2016 el ministro de Turismo y Medioambiente urgía al sector a fortalecer su competitividad. Sin embargo, Namibia, que apenas supera los dos millones de habitantes, arrastra una gran cifra de desempleo. Según los datos de la Agencia de Estadística de Namibia (NSA, en sus siglas en inglés), el desempleo juvenil alcanza una tasa del 43.4%.

Ante estas cifras, organizaciones internacionales y locales, como la Fundación TUI Care y la academia Silver Spoon se han unido para generar oportunidades laborales en el sector hostelero a través de un programa educacional que ya va por su segunda promoción. Josefine y Agnes son parte de un grupo de ocho jóvenes que gracias a este curso vocacional cuentan con una mayor posibilidades de no engrosar las listas del paro.

Namibia es uno de los mejores lugares del África para ver rinocerontes negros / Foto: Christiane Flechtner

Todos ganan
Ha sido el día del examen. Josefine y Agnes acudieron temprano a la escuela de hostelería y cocina Silver Spoon situada en la antigua planta energética de Windhoek. Han dejado atrás los nervios y ya sólo les queda la espera de los resultados de la organización londinense City & Guilds que acredita estas certificaciones.

Cansadas de escuchar que hacer de camarero es un trabajo basura, las adolescentes se sienten orgullosas del camino escogido. “Es una pasión”, dice Aletha Kandenge, una de las chicas que se ha examinado hoy del nivel uno de “Gestión de Alimentos y Bebidas”.

El futuro está en sus manos mientras escapan del feroz desempleo juvenil. Esta formación es una oportunidad para empoderar a las jóvenes y mejorar la vida de sus familias. Además es una tarea donde la perseverancia y la paciencia son esenciales. “No es sólo un trabajo para estudiantes. Hay que ponerle corazón”, reitera la profesora Nicky Nolan.

En la escuela de hostelería y cocina Silver Spoon en Windhoek / Foto: Christiane Flechtner

La profesionalización del sector hostelero en Namibia es clave para abordar la creciente demanda turística. “Muchas chicas llegan y no saben qué es un cuchillo o un tenedor. Tampoco conocen qué significa ser vegano o intolerante a la lactosa”, explica el director de Silver Spoon, Tom Mutavdzic.

Se busca gente preparada para asumir trabajos que exigen una relación activa y cordial con el visitante. Los servicios en hoteles, lodges y restaurantes son la mejor carta de presentación para que el turismo produzca un impacto económico y social en Namibia. Una situación beneficiosa para todos que sin embargo no es compartida por muchos gerentes. “El mayor activo son los empleados”, dice Mutavdzic que reconoce que son pocos los establecimientos que facilitan la formación de sus empleados.

Muchas de las chicas obtienen un contrato antes de finalizar las prácticas / Foto: Christiane Flechtner

Nolan, encargada de formar a las chicas en los últimos meses, ha visto cómo han crecido en confianza. La timidez inicial se ha esfumado y las jóvenes están listas para afrontar las tareas y responsabilidades en un puesto de trabajo. Las prácticas, realizadas tanto en bares como en hoteles de cinco estrellas, han sido la oportunidad para mejorar sus habilidades y desde la academia están orgullosos de su proyección. Muchas de ellas incluso obtienen un contrato antes de finalizar el periodo de prácticas.

“Las chicas en prácticas se desarrollan muy rápidamente. Desde el principio han formado parte de las reuniones de la dirección del hotel. Es muy difícil encontrar gente cualificada”, explica el director del Hotel Thule, Wolfgang Balzar.

Este hotel cuenta con dos chicas procedentes de la primera promoción de la academia de hostelería y cocina entre sus empleados. Josefine y Agnes quieren continuar con la misma senda y tienen muchas posibilidades de encontrar trabajo una vez acaben sus prácticas.

La escasez de una preparación de calidad en el sector turístico namibio pone a estas jóvenes como candidatas para asegurar un servicio profesional, ameno y efectivo. Este programa vocacional centrado en la hostelería y el turismo se ha establecido como un proyecto que da alternativas al desempleo juvenil mientras que asegura un modelo educativo ideado para cubrir las expectativas del emergente turismo en Namibia.


Este artículo ha sido posible gracias a la colaboración de Wiriko y TUI CARE FOUNDATION.

5 Spots culturales de Senegal que no te puedes perder

*Por Nicolás de la Carrera

La palabra Senegal, proviene de SUNU (nuestra) y GAL (piragua) en wolof, la lengua más extendida y vehicular del país. Una piragua de diferentes etnias que navega por grandes ríos que desembocan en la costa atlántica y donde emergen varias localidades de gran vocación cultural que no te deberías perder si visitas el país de la Teranga (hospitalidad).

1. Dakar. Aunque su nombre evoca al desierto y a un mítico rally, la capital senegalesa es una península rodeada de mar menos por un ligero cordón umbilical que lo une al continente. Su mejor momento es en Mayo, cada dos años, durante la Bienal de Arte contemporáneo más conocida como DAKART. La ciudad se viste de arte; exposiciones, conciertos, hapennings… no sólo en los museos y galerías de la ciudad sino en la calle y en los lugares más insospechados. Una ciudad que posee dinámicos centros culturales y que tiene, durante todo el año, una vida nocturna musical única en África.

La Isla de Gorée, uno de los principales enclaves esclavistas de África Occidental hasta 1815, fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1978.

La Isla de Gorée, uno de los principales enclaves esclavistas de África Occidental hasta 1815, fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1978.

2. Gorée. A media hora en ferry desde Dakar, esta preciosa isla patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Se trata de una pequeña isla colonial de gran interés histórico por su pasado esclavista que contrasta con la penetrante belleza de su arquitectura en un emplazamiento privilegiado que despidió, durante siglos, a millones de africanos hacia las Américas. Podemos visitar La Casa de Los Esclavos, testimonio de aquello que nunca debió suceder, el original y genuino Museo de La Mujer (sólo hay tres en el mundo), el Museo histórico y el Museo del Mar. Un lugar, además, donde residen muchos artistas que exponen sus obras al aire libre o en viejas casonas.

Graffiti realizado en la Medina de Dakar durante el Festival Xeex 2015. Foto de Estrella Sendra/ Wiriko.

Graffiti realizado en la Medina de Dakar durante el Festival Xeex 2015. Foto de Estrella Sendra/ Wiriko.

3. La Medina de Dakar. El corazón de la ciudad fue el barrio de los africanos durante la época colonial. Allí nacieron importantes pensadores, artistas e intelectuales que lideraron la independencia de Senegal en 1960. Es un barrio popular muy genuino con una extraordinaria vida en sus calles. En la zona costera encontramos el pequeño vecindario de Damels, frente al mercado artesanal y pesquero de Soumbedioum, donde se inicío hace 5 años el proyecto AFRICA ♥ COLOR. Un evento vivo, dinámico, en constante expansión que reúne artistas urbanos de todo el mundo, muchos de ellos españoles como Sabotaje al Montaje, Iker Muro, H101, 3TTMan, SCIF, Txemy, An Wei , etc… El objetivo es que Damels se convierta, poco a poco, en un Museo de Street Art, conservando y mejorando su entorno y generando empleo.

Saint Louis, antigua capital de Senegal.

Saint Louis, antigua capital de Senegal.

4. Saint Louis. Bellísima isla, que fue el primer asentamiento francés en África en 1659 y capital de todo el territorio colonial a principios del siglo XX. Se accede a ella por un puente de hierro, una verdadera obra de arte de 500 metros firmada por el mismísimo Gustav Eiffel. Cuenta con un patrimonio arquitectónico de casi 200 mansiones coloniales que lucen fachadas de tonos ocre, terracota y rosas con balcones de madera y hierro forjado, galerías interiores y patios floridos. Si hay una acontecimiento de fama internacional que marca la vida cultural de la ciudad ese es el Festival de Jazz que se celebra entre mayo y junio. Durante esta cita anual la ciudad suena a blues y jazz durante un fin de semana en cada una de sus rincones. Si el viajero pasa por Saint Louis en navidades no debe perderse el Fanal, una antiquísima costumbre protagonizada por las grandes familias de la isla durante la “misa del gallo” que portaban elaborados farolillos de colores y animaban la procesión al son de djembés y cantos tradicionales. Hoy en día, la ciudad revive estos desfiles nocturnos que se han convertido en un verdadero concurso de ingenio entre los diferentes barrios de la isla.

joal-desde-arriba5. Joal-Fadiouth. Una de las localidades más visitadas y con más encanto del país, se ubica en el extremo meridional de La Petite Côte, a 114 kms de Dakar. Representa un verdadero ejemplo de vocación cultural y tolerancia religiosa donde cohabitan en perfecta armonía musulmanes, católicos y animistas. Pero sobre todo, esta tierra, se enorgullece de haber visto nacer y crecer al hombre que más ha influido en la nación senegalesa, el poeta y el primer Presidente de la República, el insigne Léopold Sédar Senghor. Hombre de letras, filósofo, teórico y político es considerado como uno de los líderes del siglo XX más importantes del continente africano. Esta pequeña ciudad, compuesta por Joal y Fadiouth o “isla de las conchas” está hermanada desde 1999 con Fuenlabrada (Madrid) desarrollando conjuntamente interesantes proyectos de educación, formación y protección del medio ambiente. Su población mayoritaria es de la etnia serer y lo que es menos común en el país, de mayoría católica, pero colaboran estrechamente con la comunidad musulmana y comparten un mismo cementerio comunal en la isla de Diotio.

Podemos conocer estos cinco puntos estratégicos de la Cultura en Senegal en tan sólo una semana y vivirlos intensamente y de manera participativa como propone la asociación Yaramaa con el “Viaje de autor” de Nicolás de la Carrera para estas Navidades, desde el 27 de diciembre al 4 de enero.

Uno de los puntos fuertes de este viaje será la realización colectiva de un mural gigante en el barrio de la Medina de Dakar (Damels) con el tema de la protección del medio ambiente en el marco del proyecto AFRICA ♥ COLOR liderado por la asociación local XEEX (combate) . El diseño correrá a cargo del artista español afincado en Dakar Dauda Lusmore y se pintará durante dos días de estancia en el barrio por una “brigada de color”  compuesta por los viajeros y vecinos. Paralelamente se plantarán también algunos cocoteros y buganvillas en el barrio, contribuyendo así al cuidado y protección del entorno de este pintoresco barrio de Dakar.

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Uganda, epicentro cultural del África del Este

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Chica Pokot, un grupo nacional o étnico que se encuentra entre Kénia y Uganda. Imagen de Eric Lafforgue.

Con la población más joven del mundo (el 77% de los ugandeses son menores de 30 años, mientras casi la mitad de la población no llega a los 15), Uganda es a día de hoy una nación prometedora con tantas oportunidades como retos. Mientras la industria tecnológica sigue dominando las esperanzas para el crecimiento económico del país, las economías creativas empiezan a despuntar como plataformas donde la juventud se expresa en su máximo esplendor. Ya sea desde el universo literario, las artes plásticas, el sector de la moda o desde su industria cinematográfica (Ugawood), Uganda se ha situado en el mapa regional como uno de los enclaves culturalmente más interesantes de toda África. Y uno de nuestros destinos preferidos. Siendo uno de los países más pacíficos del mundo, saltó a las portadas de varios periódicos internacionales después de que su presidente, Yoweri Museveni, y en respuesta a unos desafortunados comentarios del presidente español Mariano Rajoy, alegara que Uganda es mejor destino turístico que España.

Turistas occidentales en una furgoneta en Uganda. Imagen de Vice.com

Turistas occidentales en una furgoneta en Uganda. Imagen de Vice.com

A pesar de la mala propaganda del país (sus mediáticas políticas homófobas, un pasado sumido a la sombra del dictador Idi Amín…), común en las narrativas afropesimistas y eurocéntricas sobre el continente, Uganda no es peor destino turístico que España (país más corrupto de Europa, cuyo pasado franquista nunca fue juzgado y posición 33 en el ránking mundial de la libertad de prensa). Aquellos que creen que Uganda solo puede ofrecer visitas a familias de gorilas en peligro de extinción se sorprenderían. Para los que ven Uganda como un destino exclusivo para intrépidos viajeros y aventureros mochileros, no podrían estar más equivocados.

Wildwater Lodge, uno de los hoteles más lujosos de Uganda, situado en las Fuentes del Nilo.

Wildwater Lodge, uno de los hoteles más lujosos de Uganda, situado en las Fuentes del Nilo.

La imponente panorámica de los rápidos de las Fuentes del Nilo, en Jinja, y el retiro de The Haven, las vistas del lago Victoria de hoteles como el Cassia Lodge, experiencias culinarias únicas en la isla de Bulago como las que regala el Pineapple Bay Resort o hasta el lujoso reposo en el antiguo cráter volcánico del Kyaninga Lodge, en el interior del país, solo son aptas para bolsillos acomodados y exigentes. En este sentido, Uganda, como España, puede ser explorada desde muchas ópticas: la natural, la urbana, la de sol y playa, la de selva y sabana, la de congresos y convenciones, la religiosa, la gastronómica, la de compras…

Sin embargo, si una Uganda se está posicionando a nivel regional, esa es la Uganda cultural. Si hace pocos meses os hablábamos del DoaDoa, el mercado de artes escénicas del África del Este, hoy hay que hacer referencia a lo que se ha convertido en el festival de música y artes más importante de toda la región: el Bayimba. Después de que hace pocas semanas los organizadores del Sauti Za Busara, en la isla de Zanzíbar, anunciaran la cancelación de su edición para 2016, y se hicieran evidentes las dificultades de los festivales culturales africanos, la octava edición del Bayimba lo convierte en un puntal a aplaudir y fortalecer para todos los amantes de la cultura. Sin duda, un pilar para la promoción del turismo cultural en la región.

2015-BayimbaBayimba, la crónica: 

Del 18 al 20 de Septiembre, el recinto del teatro Nacional de Kampala acogió conciertos, sesiones de Dj’s, obras de teatro, espectáculos de danza urbana, exposiciones de fotografía, artes visuales o proyecciones cinematográficas en un entorno urbano y culturalmente abierto dispuesto a dejarse seducir. Con entradas a poco más de 1 euro, horarios desde la mañana hasta la medianoche y una programación afrocéntrica con un fuerte sabor local, el Bayimba supo agradar a todos los públicos y descubrió decenas de tendencias a la mayoría de su audiencia.

La mayor sorpresa, para aquellos que aún no los conocían, vino de la mano de Tanzania. El tanzano Msafiri Zawose, con un repertorio de música Gogo, un estilo tanzano a partir de distintos instrumentos locales como el zeze o el ndono, supo aliñar la noche con la dosis perfecta entre música melódica e hipnotizante, y los bailes frenéticos de una banda musicalmente completa, estéticamente muy cuidada y conseguida escénicamente. Si bien no se trata del vídeo del directo en el Bayimba, recomendamos el vídeo que Abdi Rashid, director de Roots International y programador de las noches musicales del Pub Choices de Nairobi, subió recientemente en su canal de Youtube.

La camerunesa Kareyce Fotso, fue otro de los ases desvelados durante el festival. Con un repertorio inflamable y 100% bailable, la cantante demostró el talento y la sensibilidad que están haciendo su sonido exportable al exterior de África, siguiendo los pasos de su paisana Coco Mbassi u otros cameruneses como el formidable Blick Bassy. Su set estuvo acompañado de dos grandes ases, el ugandés Joel Sebunjo, un grande de la Kora – instrumento tradicional del África Occidental- y el maliense Ali Keita.

Durante todo el festival, las actividades no pararon de sucederse en los distintos escenarios que infectaron de arte Kampala. Santuri Safari, un colectivo de Dj’s, locutores de radio, lo que ellos denominan “conectores culturales” y artistas de todo África del Este, estuvieron al cargo del escenario secundario. Construyendo puentes sonoros entre la música tradicional y los sonidos electrónicos más contemporáneos, Santuri Safari creó la atmósfera alternativa para el Bayimba. Una atmósfera que fue complementada por un espacio dedicado a la sociabilización y el relax alrededor de la percusión tradicional y del Ajono: un ritual en torno a una cerveza tradicional en el que el grupo se sienta en círculo y en el que cada tres minutos aproximadamente, se pasa la pajita al vecino de tu izquierda en señal de confianza.

Casi 3.000 asistentes según los organizadores, marcaron el patrón de la diversidad cultural. A diferencia de otros festivales de música y artes africanas del Sur del Sáhara, el Bayimba se caracteriza por centrarse en la cultura local y regional, algo que no tan solo empodera a los músicos y artistas de la región, sino que subraya la intención de sus promotores en apoyar el talento local sin necesidad de contar con artistas extranjeros o estrellas africanas internacionales afincadas en la diáspora. La sostenibilidad de este increíble proyecto cultural, que ha cerrado su octavo año de andadura con un éxito rotundo, tiene mucho que ver con su trayectoria anual y su inclusión de pequeños y grandes nombres en todas las áreas culturales a las que abraza. Entre ellos, la comercial y famosísima en Uganda Sheeba.

Las tiendas y tenderetes de ropa, detalles, souvenirs y moda local hicieron el agosto (en septiembre). Con todo, el impacto económico del festival en la ciudad de Kampala se hizo notar en restaurantes, hoteles y clubs nocturnos, donde los Dj’s de Santuri Safari alargaron las noches en “after parties” abarrotadas en bares de moda como el Iguana, donde la gente se desplazó en boda-boda, el transporte urbano más extendido y barato de la capital ugandesa.

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Balance: éxito rotundo.