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“Ser feliz” con lo nuevo de Anita Zengeza

“Ser feliz es decidir simplificar la melodía”. Lo dice Anita Zengeza (Zimbabue) en la canción que abre su segundo disco, Natural Journey (Slow Walk Music, 2016). Sencillo. Honesto. Fresco. Apetecible y necesario, llega tres años después de su primer LP, bautizado con su nombre (Whatabout Music, 2013) y lo hace regalándonos el mejor disco para esta primavera, pero también la dicha de tenerla bien cerquita.

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Y es que la joven zimbabuense de 25 años ha encontrado en Barcelona el entorno perfecto para desarrollar su carrera profesional. Estudiante de Jazz y música moderna en el Conservatori del Liceu, halla en el cosmopolitismo de la capital catalana una fuente de inspiración. Aunque para cosmopolitismos el suyo. Nacida en Botswana de padre zimbabuense y madre chino-malasia y emigrada a Harare a la edad de 5 años, con solo 17 se trasladó a Italia con una beca para estudiar música, para instalarse a la ciudad condal en 2010. Pura energía creativa y puro talento le bullen en las venas desde que empezara a cantar y tocar el piano, con solo ocho años. Desde entonces, el violín, la viola o la guitarra han sido sus mejores compañeros de viaje para una travesía sonora que nos llega hoy como un oasis.

ac3ae52f-c62d-45d0-b2dd-ed0f5cb09e40Esta Travesía Natural, tal como se podría traducir de su título en inglés, emana sutilmente cuica brasileña, folk norteamericano, melódica, ritmos antillanos, arreglos de jazz o sabar senegalés que bailan y se mezclan en un estilo al que Anita le gusta llamar afrofusión o afropop. Un discurso sereno que nos habla de aspectos cotidianos de una forma poética y que nos zarandea con cambios radicales que nos deslizan por túneles sonoros como hacia universos paralelos. Dándonos la vuelta bruscamente, la zimbabuense nos devuelve en todo momento al curso natural de melodías suaves que nos mecen delicadamente. Como en la vida, en Natural Journey predomina el equilibrio.

La voz de Anita recuerda a la sudafricana Zolani Mahola (Freshlyground) y se acerca a menudo a los destellos luminosos de Sara Tavares. Mezclando letras en inglés, castellano o francés, su voz escala y desciende, nos eleva y nos hunde, aportando múltiples colores y texturas que dibujan nuevos perfiles de una personalidad que la hacen única. Que nos enamora. Nos devuelve a nuestra parte más latina. Más barcelonesa. Más honesta. Más mestiza.

Próximos conciertos de ANITA ZENGEZA: 

28/05/2016 Miombo Magic Festival (Harare, Zimbabwe)
2/07/2016 Festa MaJor de Sant Cugat (España)
15/07/2016 NunOff Festival, Barcelona (España)
5/08/2016 Sala Montjuic, Barcelona (España)
19/08/2016 CCCB ‘Making Africa’, Barcelona (España)

Entrevista a Jacaranda Muse

Jacaranda-Muse

Jacaranda Muse es, a día de hoy, una de las propuestas musicales más suculentas del África austral. Sorprendentes por su sonido Smooth Jazz y por su fresca y elegante forma de fusionar la tradición Shona de la mbira con el contrabajo, ensamblar el chelo con la marimba y seducirnos en clave downtempo con una voz irresistible que rehuye la búsqueda de los sonidos zimbabuenses y se embarca en la construcción de nuevas sonoridades. El cuarteto formado en Harare tuvo la oportunidad de grabar en el Thulani Studio de la Alliance Française de la ciudad en 2011, y desde entonces se ha convertido en objeto de deseo de los más inquietos melómanos.

En Wiriko ya os hablamos de ellos no hace mucho. Pero lo cierto es que desde que cayera en nuestras manos su álbum debut September Sun, editado por el sello francés Heavenly Sweetness, no nos hemos podido desprender de sus canciones. Hermosas piezas de orfebrería que nos vienen como anillo al dedo en este mes de inicio de curso, nos han llevado irremediablemente a querer conocer un poco más sobre sus principales artífices. Se trata de músicos que llevan ya muchos años encima de escenarios internacionales, pero que han decidido iniciar una nueva senda con un proyecto que se mueve entre la nostalgia y la crudeza, entre la disciplina y la libertad, o entre la sobriedad y las texturas más coloridas. En definitiva, un camino por el que uno debe dejarse conducir y embriagar.

Jacaranda Muse está formado por los jovencísimos Vimbai Mukarati (voz y saxo alto), Donald Chifamba (chelo), Tinashe Mukarati (congas y marimba) y el veterano Filbert Marova (piano), y no podemos ni queremos esconder que, actualmente, son una de nuestras bandas preferidas. Hemos tenido oportunidad de hablar con su cabeza visible, Vimbai, para una entrevista en exclusiva para WIRIKO, donde nos explica qué hacen, por qué y para qué.


La Session de JACARANDA MUSE “Let You Go” dans… por franceculture

¿Qué significado tiene el nombre de ‘Jacaranda Muse’?

Jacaranda Muse es un nombre que se utiliza para expresar dos ideas distintas. En primer lugar, representa de dónde somos y en segundo lugar lo que nos gustaría que nuestra música evocara en las personas. Hay muchos árboles de Jacaranda en Harare, que son un símbolo de la firma de nuestra ciudad, así que usamos el nombre para representar nuestra procedencia. El segundo término, ‘Muse’, significa musa. Nos gusta pensar que nuestra música tiene una cierta calidad intelectual por que cuando se escucha lleva a la gente a un lugar de reflexión serena y de apreciación de la variedad y amplitud de lo que tratamos de expresar en nuestro álbum. Así que juntas, estas dos ideas, forjan lo que significa Jacaranda Muse.

¿Cómo os conocisteis y cómo surgió la iniciativa de crear un grupo de música?

Nos conocemos desde hace muchos años. Somos amigos desde la secundaria, que cursamos en la Prince Edward School de Harare. Cuando Tinashe y Donald terminaron sus estudios de música en Sudáfrica y volvieron a casa, vinieron con la intención de volver a irrumpir en la escena musical. Filbert Marova, que ya era un gran pianista y amigo en común, decidió reunirse con nosotros un día y empezar a experimentar juntos con la música. Ese fue el comienzo.

DONALD CHIFAMBA

DONALD CHIFAMBA

¿Y pesaba, de alguna forma, la losa de estar en la sombra de grandes músicos nacionales como Oliver Mtukudzi o Thomas Mapfumo?

Para nosotros es un honor estar en la sombra de esos artistas consumados de Zimbabwe. Tenemos mucho respeto a su trabajo, y también a sus carreras, que llevan desarrollándose desde hace muchos años y que en el fondo, tienen algo que envidiamos. Su música, evidentemente, ha tenido un gran impacto en nuestra inspiración y crecimiento artístico de muchas formas distintas. Pero es algo que no arroja ni un ápice de negatividad en nuestras aspiraciones ni en nuestra posición en la escena musical de Zimbabwe.

¿En qué creéis que contribuis en la escena musical contemporánea? Es decir, ¿cuáles son las principales innovaciones que aporta Jacaranda Muse a la música?

En lo que más esperamos contribuir es en la conexión entre los géneros. Creemos que podemos funcionar como enlace para aquellas personas que aman la música en general, como un vínculo entre el jazz, la música clásica, el pop y sobre todo la música popular de Zimbabwe.

¿Cuáles son los principales obstáculos para despuntar en el negocio de la música en Zimbabwe ?

Los principales obstáculos que enfrenta la industria de la música zimbabuense tienen que ver con la falta de apoyo a los artistas. Faltan locales adecuados para tocar ciertos tipos de música. También sucede que a veces, el acceso a las plataformas y medios de comunicación es muy difícil; y en la mayoría de los casos, cuando escoges una carrera artística te encuentras con que hay una gran falta de apoyo económico tanto por parte del gobierno, como de los sellos discográficos, las promotoras, etc.

¿Cómo recibe vuestra música el público zimbabuense?

La audiencia de Zimbabwe ha sido muy positiva con su respuesta a nuestra música. Es realmente abrumador recibir tal reconocimiento por un proyecto que está tan lejos de como se espera que suene la música de Zimbabwe. Estamos ansiosos por ver hasta dónde podemos llegar con este nuevo sonido.

VIMBAI MUKARATI

VIMBAI MUKARATI

¿Cuánto tiempo pasó entre que se formó Jacaranda Muse y la edición de su álbum debut ?

1 año.

¿Y por qué con una etiqueta francesa? ¿No teníais propuestas de discográficas africanas ?

Nuestro encuentro y afiliación con Heavently Sweetness es prácticamente como una historia casi romántica de casualidad y azar. Fue en nuestra primera actuación, en 2012, cuando actuábamos en el Festival Internacional de las Artes de Harare (HIFA), que el productor francés y dueño del sello Antoine Rajon, que estaba entre el público, se acercó a nosotros después del concierto y sin más, nos soltó la idea de grabar un álbum. Nosotros no habíamos pensado en nada de eso aún, nuestro objetivo no iba más allá de la actuación en el festival y después de eso ya veríamos. Pero fiel a su palabra, unos meses más tarde Antoine estaba de vuelta a Zimbabwe y estábamos grabando nuestro primer álbum. No nos importó si el sello era de un u otro país, ya que todo sucedió de una manera natural que permitió a dos entidades, desde dos lugares diferentes, encontrarse para crear algo hermoso juntos.

¿Y en qué países habéis tenido la oportunidad de presentar vuestro álbum?

Hasta ahora hemos presentado físicamente el disco en Francia, Sudáfrica, Lesotho y por supuesto, Zimbabwe. Pero aparte de eso hemos tenido críticas y participado en distintos medios de Reino Unido, Estados Unidos y Holanda, por nombrar algunos. Esperamos actuar nuevamente en Europa muy pronto.

FILBERT MAROVA

FILBERT MAROVA

La música clásica, el jazz, el pop británico, voces soul y R&B son claras evidencias de vuestras influencias. ¿Qué se puede encontrar en vuestros reproductores de música?

La lista sería interminable! Entre los cuatro, tomaría probablemente varios días nombrar todos los artistas que han influido en nuestra música. Desde algo tan lejano como la música renacentista o el canto gregoriano a Justin Beaber, se encontraría un poco de todo. En muchos sentidos estamos influenciados por todo el arte y la música que nos rodea, a veces incluso inconscientemente.

¿Con qué bandas actuales os sentís más identificados?
Esto es una pregunta muy difícil de contestar, porque la inspiración de nuestra música surge de muchos elementos diferentes que se pueden encontrar en muchas bandas que hay en la escena en el momento actual. Tal vez la respuesta a eso se aclarará con el tiempo, cuando la gente conozca más nuestra música y pueda responder por nosotros.

Cuando se habla de los discos en África, suena una alarma gigante: la piratería. ¿Qué pensáis acerca de la venta de discos en África? ¿Y sobre la proliferación de portales de descarga de música digital?

tinashe banyeri mukarati

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La industria discográfica africana es compleja y todo un tema en sí mismo. Sea como sea, respecto a Zimbabwe, se ha desarrollado un fenómeno interesante. Aparte de los intercambios de música digital de persona a persona, es muy raro encontrar una copia pirata de un artista reconocido en las calles. La gente aprecia lo que los artistas están haciendo y nos apoyan mucho. Especialmente en el contexto en el que Jacaranda Muse se encuentra, aventurándonos en un género desconocido e intentando desarrollar algo completamente nuevo y sin precedentes. Las personas respetan la tenacidad con la que luchan los músicos contra el medio austero en el que se tienen que mover y están dispuestos a pagar por su resultado.

¿Qué sorpresas tiene Jacaranda Muse para sus fans en el futuro?

Actualmente, esperamos poder continuar promoviendo nuestro álbum y volver a algunos de los lugares en los que ya hemos tocado, porque nuestra audiencia sigue pidiéndonos que volvamos por un lado, pero también para poder llegar a un público más amplio en diferentes lugares del mundo. Nuestro proyecto es muy ambicioso ya que actualmente estamos divididos entre tres continentes diferentes, y las distancias y los viajes se convierten en una ardua forma de vida. Pero estamos convencidos de que todavía seremos capaces de alcanzar mucho más como Jacaranda Muse y como representantes de la música y el arte de Zimbabwe en todo el mundo.

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NoViolet Bulawayo, el nacimiento de una nueva estrella

Parece que NoViolet Bulawayo está llamada a ser la próxima (o quizá ya la actual) novelista africana de éxito.  Se trata de una joven autora zimbabuense que con la publicación de su primera novela ha conquistado a la crítica literaria anglosajona. Cuando menos, el lanzamiento de We need new names, hace apenas un mes, ha atraído la atención de los medios británicos y estadounidenses y ha merecido reseñas en las ediciones electrónicas de medios como The Guardian, The Independent o The Telegraph, en Gran Bretaña, y también en The New York Times o USA Today, en Estados Unidos, así como en los propios medios zimbabuenses y de otros países africanos.

NoViolet Bulawayo. Fuente: web de la escritora

NoViolet Bulawayo. Fuente: web de la escritora

No es habitual que escritores africanos entren en el circuito de los grandes lanzamientos editoriales y mucho menos con una primera novela, pero por algún motivo la industria del libro más potente ha fijado su vista en Bulawayo. La joven novelista, además de su talento, tiene un elemento que juega a su favor: está afincada en Estados Unidos, a donde se desplazó para completar sus estudios universitarios.

Por lo demás NoViolet Bulawayo nació y creció en Zimbabwe y de hecho su universo literario es también africano, ya que esta primera obra se desarrolla en un barrio suburbial de Zimbabwe. En algunas de las entrevista que ha concedido durante esa gira promocional, la propia autora ha confesado que We need new names “es un libro tenso, pero el humor nos recuerda que no todo está perdido”. Asegura que lo importante es “captar la emoción” y a pesar del dramatismo del relato y de la dureza de la historia, Bulawayo asegura que ha “intentado celebrar la humanidad”.

Cubierta de We need new names.

Cubierta de We need new names.

La autora utiliza en su novela un recurso más que pertinente con el tono de la narración y es que los nombres que aparecen no están escogidos al azar sino que significan realmente cosas. El barrio chabolista en el que se desarrolla la acción es “Paradise”; la protagonista de historia es “Darling” y el resto de los miembros de su pandilla tienen nombres como “Bastard” o “Godknows”. Así la narración aparece llena de guiños sutiles que aparecen cuando menos se les espera. Se trata de la historia de Darling (una niña de 10 años) y sus amigos que viven desplazados en un barrio suburbial después de haber perdido sus casas. Evidentemente, la experiencia de los niños le sirve a la autora para mostrar una cruda realidad que, sin embargo, a través de los juegos infantiles y de la capacidad de los pequeños para mantener el optimismo, deja constantemente puertas y ventanas abiertas a la esperanza y a la vida.

La narración, según las explicaciones que ha ofrecido la autora en diversos medios, está firmemente enganchada a la realidad a través de diferentes costuras, que coinciden siempre con experiencias de la escritora durante su infancia en Zimbabwe. Por ejemplo, el origen de la desgracia de los pequeños protagonistas está en la Operación Murambatsvina (‘sacar la basura’) en la que las excavadoras, enviadas por el gobierno, arrasaron barrios enteros. Otro de los ejemplos, del que Bulawayo también ha hablado, es uno de los juegos que practican Darling y sus compañeros y que la autora ha confesado haber inventado con sus amigos de infancia. Los pequeños juegan a ser países y, evidentemente, todos pretenden encarnarse en lugares como Estados Unidos o Suiza, y los más desafortunados se encuentran con el encargo de personalizar Congo, Irak o, incluso, Zimbabwe. A nadie se le escapará que el juego es, en realidad, una metáfora, la muestra de lo lamentable que resulta que un rechace su propio lugar de origen y se vea deslumbrado por lo que hay más allá.


La crítica y la experiencia continúan con el episodio de la partida, respecto al que la autora se ha mostrado mucho menos locuaz en sus intervenciones. El hecho es que Darling tendrá la oportunidad de abandonar Paradise, concretamente para viajar a Estados Unidos. La experiencia de la diáspora, la dificultad de la adaptación y la lucha contra el desarraigo aparecen también en We need new names y son, por cierto, temas muy recurrentes en la novela contemporánea africana. No es extraño pensar, que en esta parte de la historia, Bulawayo también haya tirado de la experiencia propia.

Así pues, la joven novelista ha despuntado con su ópera prima, sin embargo, tenía un importante aval, el del Premio Caine para escritores africanos que ganó en 2011 con una historia corta en la que ya apuntaba algunos de los temas que aparecen en su novela, se trataba de Hitting Budapest. De este modo, no se puede decir que los editores hayan apostado a ciegas por ella. De hecho lo que más ha destacado la crítica es la honestidad de su narración y la frescura de su forma de contar, la crudeza de una historia, sin embargo, contada al mismo tiempo sin tapujos, pero con cierta delicadeza. Seguramente es esa delicadeza a la que se refiere la autora cuando dice que ha intentado celebrar la humanidad.

La moda irrumpe con fuerza en el HIFA 2013 de Zimbabwe

Tomando el relevo al artículo que publicamos esta semana en nuestra sección de música y artes escénicas de Wiriko, nos plantamos una vez más en Zimbabwe. Concretamente para acercarnos un poco más a uno de los festivales de artes más importantes y destacados del continente, el HIFA que se realiza anualmente en Harare. En su programa de seis días alberga música, artes visuales, letras africanas, performance, circo, teatro, situándolo como un importante punto de encuentro entre artistas, creadores, promotores y un público interesando en las manifestaciones artísticas y culturales africanas o relacionadas con África.

Ya conocemos el amplio abanico musical del Festival que deleita a su público cada año y que insistió en esta decimocuarta edición. Pero en esta ocasión queremos cederle el protagonismo a las artes visuales, especialmente a la moda, ya que han desfilado muchas propuestas interesantes que vamos a destacar hoy.

La primera de ellas es la exposición Let’s Dance del francés Antoine Tempé organizada por la Fundación Zinsou en la que, a través de una docena de imágenes de bailarinas africanas o afro-americanas, nos transmite la vitalidad de la danza contemporánea del continente.

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La moda es la principal destacada de nuestro artículo de hoy. Por una parte porque el Festival le dedica un amplio espacio en esta edición con el HIFAshion que fue otro de los puntos de encuentro para diseñadores y diseñadoras locales. Savina Mutsvati, incorporó mosquiteras como eje central en su desfile transportándonos directamente al clima tropical africano. O Ska Sebata con su OpulenciaRungano Rwedu y Colin Ratisai con el alo de misterio enmascarado.

Otro de los proyectos que nos llama la atención es Trash Queen (Reina de la Basura) que yuxtaponiendo las ideas sobre moda y arte reta a los diseñadores a crear piezas innovadoras con materiales reciclados. El resultado es realmente impresionante. El primer premio fue para el modelo llamado “Comida de perro”, que como su nombre indica, la elegante creación estaba hecha a base del aluminio de la comida para perros. Otros materiales que se utilizaron fueron rollos de papel, plástico, papel arrugado, virutas de madera, latas de cerveza… ¡hasta plumas de pollo!

Trash Queen. Fuente: Zim Fashinista

Trash Queen. Fuente: Zim Fashinista

Trash Queen. Fuente: Zim Fashinista

Trash Queen. Fuente: Zim Fashinista

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La moda swazi nos llega a través de la organización Mustard Seed Africa que es un interesante proyecto que mezcla moda y desarrollo y que está basado en Swatzilandia. “Rural to Ramp” es una plataforma creada por la organización, que pretende poner en contacto a diseñadores conocidos con artesanos de zonas rurales con el fin de promover el desarrollo, la creatividad, el márketing, la creación de empleo y la promoción de la cultura y el arte local. Rural to Ramp ha tenido un espacio en el HIFA de este año bajo el lema de T.I.N.A retando al conocido acrónimo de T.I.A (This Is Africa). Esta última se refiere de forma negativa a los estereotipos que rodean las ciudades y a sus habitantes africanos como por ejemplo, la impuntualidad. Han querido presentar una imagen positiva del “continente del futuro” con el nuevo lema This Is the New Africa, un tributo a las raíces y una celebración este futuro que está por venir.

Organizaciones y diseñadores como Lupane Women’s Centre, Gone Rural, Imvelo Eswatini, Quazi Design, Golden Hands, Baobab Batik, Tsinsaba Crafts o Knitters of Makanya se dieron cita para exponer sus diseños y creaciones.

Todas las propuestas del Festival fueron una maravilla. Mejor echar un vistazo a la galería o al trabajo del fotógrafo Tnash Photography que ha estado cubriendo el evento para explorar la belleza que los diseños.

Imvelo Eswatini. "Ruralto Ramp". Fuente: Mustard Seed Africa

Imvelo Eswatini. “Rural to Ramp”. Fuente: Mustard Seed Africa

Tizaba Crafts, James Chifamba, Lydians y Knitters of Makanya. Fuente: Mustard Seed Africa

Tizaba Crafts, James Chifamba, Lydians y Knitters of Makanya. Fuente: Mustard Seed Africa

 

Mrs Olonga and Mrs Chivandire - Knitters of Makanya mostrando su trabajo

Mrs Olonga and Mrs Chivandire – Knitters of Makanya mostrando su trabajo

 

 

 

La voz zimbabuense de Chiwoniso

Hoy volvemos a zambullirnos en ese universo del “entro-dos” (recogiendo el término usado por el filósofo camerunés Jean-Godefoy Bidima), ese que está entre el mundo visible y el invisible, pero que vamos a hacer extensivo también al universo de la Diáspora y que nos brinda productos tan interesantes y bellos debido a la fusión de estilos a caballo entre la tradición y la modernidad. Este es el caso de la artista que tenemos hoy en el asador: Chiwoniso Maraire. Hija de un etnomusicólogo, multiinstrumentista (mbira, marimba) y cantante, Chi -como la llaman sus familiares-, nació en Washington y creció entre instrumentos y voces comprometidas. A los nueve años ya tocaba la mbira con fluidez (aunque para los shona tradicionalmente era un instrumento reservado a los hombres), y a la vuelta familiar a Zimbabwe fundó el primer grupo de rap del país, con el que grabó su primer álbum, ‘Ancient voices’ (1996). Ganador de varios premios y galardones, fue el disco que le abrió paso a una fructífera década, musicando films y documentales.  En 2004 nace ‘Timeless’ y en 2006 un disco junto a otros artistas zimbabuenses bautizado como ‘The Collaboration’. Su cuarto álbum (2008) es una joya de repercusión internacional llamada ‘Rebel Woman’. Con una voz potente, elegante, profunda y arenosa, la de Chiwoniso representa una generación de mujeres con un tremendo poder sobre sus sociedades y capaces de traspasar fronteras con mensajes llenos de contenido. Vale la pena conocer su obra y juzgar por uno mismo, y por eso os dejamos un vídeo suyo a continuación.