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Félicité o el canto a la vida

Félicité se gana la vida cantando en un bar de Kinshasa

Félicité es la nueva cinta del director franco-senegalés Alain Gomis y una de las candidatas a llevarse el Premio del Público a la Mejor Película en la presente edición de Film Africa, el festival de cine africano contemporáneo de Londres del que Wiriko es medio oficial y advisor de la programación.

El nuevo trabajo de Gomis es un canto a la vida. Un tratado de resiliencia visual y musical de más de dos horas y que relata los pormenores de una madre soltera de Kinshasa, Félicité, cuya rutina cambia el día en que su hijo sufre un accidente de tráfico.

Félicité se gana la vida cantando en un bar de la capital de la República Democrática del Congo (RDC). Es una mujer valiente, dura y que lucha por no tener que darle explicaciones a nadie. La protagonista trata de escapar de un sistema socioeconómico y cultural que pone obstáculos para la independencia de la mujer en el África subsahariana. Ella pelea su sitio, esquiva a los acosadores y lleva las riendas de su vida como le da la gana. Dejó al padre de su hijo para ser una mujer fuerte aunque perderá el pulso ante el sistema de salud congoleño. Su aguante se desmorona cuando Samo, su hijo, necesita una operación para salvar su pierna tras un percance en motocicleta. Desesperada por conseguir el dinero que permita la actuación médica, Félicité se enfrenta a sí misma y a su orgullo.

En todo bar hay un borracho. Un hombre solitario. Tabu, interpretado por Papi Mpaka, es el que cada noche escucha las canciones de Félicité desde la barra. Empinando el codo, hablando más de la cuenta y engatusando a las mujeres para que lo acompañen a la cama. Una mañana de resaca, este manitas aparece para arreglar el frigorífico de Félicité. Ambos personajes chocan fuera del bar, en un marco ajeno pero con las etiquetas de la noche; él es el borracho, ella la cantante.

En este contexto, Tabu sabe de la situación de Félicité y de su hijo y accede a ayudarla. Pero, ¿cuál es la moneda de cambio? En la encrucijada, la película de Gomis toma, sin embargo, al espectador más allá de una historia de autocompasión. La resistencia de Félicité se desmorona mientras Tabu endulza unos momentos agónicos. La historia nos lleva hacia un camino de aceptación, perdón y esperanza. Un sensual y cuidado contrato al amor sin letra pequeña. Una relación honesta y cruda como la mirada de su protagonista, la sudafricana Véro Tshanda Beya Mputu. Sus ojos penetran desde el primer plano así como lo hace su voz.

La música es también otro personaje más en esta cinta. La banda sonora está compuesta por el colectivo local Kasai Allstars y a través de los temas se muestra la mutación de carácter de Félicité. Del jolgorio a la rendición. Y a los sueños. Gomis juega con unas escenas líricas, amenizadas por la Orquesta Sinfónica de Kinshasa, para adentrarnos en unas ensoñaciones donde se olvida el caos de la ciudad y en la oscuridad del bosque, Félicité encuentra a Tabu.

Tabu, Felicité y Sano en un fotograma de la película

La relación entre ambos crece en silencio. La noche es para los tormentos y a plena luz del día no hay máscaras. No hay micrófono, no hay trago. Hay otras Félicités. Otros Tabus. “Ámame pero no me lo pidas”, le dice ella.

Alain Gomis filma la rutina con esta película. Se ha centrado en los momentos diarios en los que la vida toma forma y se desarrolla. “Me gusta fijarme en lo invisible de cada día porque ahí experimentamos cosas intangibles como por ejemplo el amor”, dijo el director en la pasada edición de la Berlinale donde Félicité se llevó el Gran Premio del Jurado (Oso de Plata).

En esas minucias de la vida cabe un frigorífico. Uno antiguo, estropeado y que mantiene su lugar de privilegio en el salón de una casa de los suburbios de una capital del África subsahariana. ¿Es mejor comprarse uno nuevo? Quita, quita. Esto se soluciona pronto. No es el motor, es el ventilador. Tampoco. Va a ser el transformador. Y cuando todo está perdido, el frigorífico vuelve a funcionar. Sin embargo, desprende ruido. Se ríe por no llorar. Se acepta y el molesto sonido da compañía en la humilde casa de Félicité. La vida es como un frigorífico. Y quizás el amor.

*Este artículo es parte de la cobertura que Wiriko ha realizado en español como medio oficial del festival de cine contemporáneo Film Africa.

Otoño de cines africanos en Madrid y Córdoba

Casa Árabe inaugura un ciclo de cines africanos con una selección de dos películas de ficción y dos documentales proyectados por el FCAT en los últimos años. Marruecos, Argelia, Estambul, la inmigración, la radicalización o el amor serán algunas de las temáticas que durante este otoño se podrán disfrutar tanto en Madrid como en Córdoba desde el 22 de septiembre hasta el 24 de noviembre. Si tienes curiosidad te presentamos estos cuatro trabajos necesarios para comprender mejor algunas de las dinámicas actuales que tienen lugar en el continente africano o en su diáspora.


Hablar de inmigración y hacerlo sin palabras. Este es el desafío que el tunecino Ala Eddine Slim propone con su película El último de nosotros (Akher Wahed Fina). El protagonista descrito como “N” (Jawher Soudani) –aunque los créditos finales lo enumeran simplemente como “joven”– recorrerá espacios infinitos intentando cruzar clandestinamente a Europa, un trabajo que fue premiada como mejor película árabe en el FCAT 2017.

El significado de todo esto puede reducirse en gran medida a la diferencia entre rechazar el entorno de uno o ser parte de él. Es un punto particularmente importante en un mundo en el que decenas de miles de africanos arriesgan la vida y la integridad física para huir a Europa, donde la tierra prometida que esperaban termina rechazándola o guetizándola. Hay indudablemente espacio para más películas sobre el tema, sí. Y es alentador encontrar directores que buscan ampliar la comprensión de la experiencia de los migrantes. Sin embargo, los personajes de El último de nosotros no son de carne y sangre, sino conceptos, ni siquiera nombres reconocidos: representan las ideas mientras son vasos vacíos, lo que hace de la película un ejercicio intelectual autoindulgente con bellas imágenes, más que una profunda meditación sobre uno de los grandes problemas de nuestro tiempo.

 

Madrid: 22 de septiembre y 27 de octubre

Córdoba: 13 de octubre

 


 

El documental Callshop Istanbul de los realizadores Hind Benchekroun y Sami Mermer presentan la cosmopolita ciudad de Turquía a través de la vida de los locutorios para refugiados e inmigrantes. Estambul, una metrópolis a caballo entre Europa y Asia, siempre ha sido un lugar de paso para los mercaderes y viajeros del mundo. Hoy en día, para los emigrantes venidos de África y de Oriente Medio representa la puerta de la Tierra Prometida europea. Refugiados sirios e iraquíes, una juventud cosmopolita en busca de un futuro mejor desilusionada por las primaveras árabes, clandestinos del África negra, todos se juntan en un espacio reducido y lleno de vida: los “callshop”, los locutorios, desde donde pueden volver a contactar con sus países de origen son el epicentro de este documental.

A veces, el drama se resume en una llamada que no pasa. En otros, es una pausa incómoda reflejada en la cara desencajada de no poder gestionar una distancia demasiado grande para romper por teléfono. O también en un suspiro de exasperación por una situación sin solución fácil. Es la captura de estos momentos sin vigilancia, donde los realizadores Benchekroun y Mermer proporcionan instantáneas claramente personales que ofrecen reveladoras visiones de la imagen más grande.

 

Madrid: 29 de septiembre y 13 de noviembre

Córdoba: 27 de octubre

 


¿Qué es lo que realmente sucede en la cabeza de un terrorista suicida, y quién lo puso allí? En Investigando el Paraíso (Tahqiq fel djenna), el veterano director argelino Merzak Allouache explora las terribles consecuencias de estas ideas, específicamente la perspectiva de que un mártir islámico vaya a ser atendido por 72 vírgenes voluntarias, cuando entre en el paraíso. Allouache observa esta promesa erótica desde el punto de vista de una periodista, revelando la gran división socio-religiosa en su país, mientras que él se burla de la política de lo que la película llama “la teología de la muerte”. Un reloj largo pero absorbente, es a la vez escalofriante en sus implicaciones y alentador al presentar argelinos inteligentes que ven claramente a través de la propaganda.

Investigando el paraíso contiene más de dos horas de entrevistas en todo el país describiendo el paisaje social de Argelia, que va desde los intelectuales a los niños en la calle, desde la sofisticada capital al exótico y tradicional sur. La franqueza con el que se afronta el reclutamiento de yihadistas tiene una audacia inusitada, y hace que valga la pena una mirada sosegada por los organismos de radiodifusión y nichos en busca de actualidad.

 

Madrid: 13 de octubre y 17 de noviembre

Córdoba: 10 de noviembre

 


Noufissa y Fetouma son las protagonistas de Pequeñas alegrías, una película costumbrista ambientada en la ciudad de Tetuán durante la década de los 50 y dirigida por el marroquí Mohamed Chrif Tribak.  Al fallecer su padre, Noufissa, de 17 años, debe ir con su madre a vivir a la casa de Lalla Amina, esposa de un gran dignatario de la medina de Tetuán. Una vez instalada en la mansión, una fuerte amistad nace entre Noufissa y Fetouma, la nieta de Lalla Amina. Las dos jóvenes prometen no separarse nunca. Cuando Fetouma descubre que Noufissa se casará pronto, hará lo imposible para impedirlo.

Madrid: 6 de octubre y 10 de noviembre

Córdoba: 24 de noviembre

El amor de los amantes, los celos de San Valentín

Fotograma de la película Restless City, 2011.

El día de los enamorados es, además de mucho más complejo que las cenas románticas de esta noche incentivadas por la publicidad y El Corte Inglés, algo que se apelmaza entre la carta de vinos y la de los postres: lo llaman amor. Sobrevuela a ratos alto y dislocado. A veces tan bajo que lo llegamos a pisotear. Muchos piensan que en África no existe. No el día de los enamorados, sino el A-M-O-R. Creemos que esta palabra no puede ser, que está ausente. Un concepto eclipsado siempre por la crisis del SIDA, la sequía, la guerra. Así que cuando se piensa en el continente africano uno no proyecta imágenes de emociones o tensiones sexuales que acompañan al concepto. Quizá está provocado por la necesidad de alimentar nuestro ego y querer exportar, también, nuestra forma de besar, de ser celosos, de venganza, de anhelo, de intriga, de intimidad, de cortejo, de ser galanes, de movernos en la cama. Seleccionar películas es jugar a ser prestidigitador y hacer mutar las percepciones de las narrativas del espectador. Y hemos pensado que, quizás, cansados de tanto corazoncito y ofertas de todo tipo para un día como otro cualquiera, vendría bien dejarnos querer por realizadores y realizadoras que desde el continente explican que el amor es mucho más complejo. No obstante, disfruten de este 14 de febrero. Con cine, claro.


Sexo, okra y mantequilla salada, (2008) de Mahamat-Saleh Haroun 

Sexo, okra y mantequilla salada es una comedia de costumbres rodada en Francia. Con un reparto coral, el director chadiano cuenta la historia de una familia africana recientemente emigrada. Una serie de cambios agitan la familia, incluida la marcha de la madre con su amante blanco. Malik, su marido y muy tradicional, ve que todo su mundo se gira del revés, que tiene que cuidar de dos niños pequeños solos y, además de eso, descubre que su tercer hijo es homosexual. La llegada de la hermosa Amina provocará una serie de giros sorprendentes de guión. Una película que explora muchos de los temas de la firma de Haroun como los padres ausentes o la venganza frente a la reconciliación.


Boda blanca, (2009) de Jann Turner

El leal, comprometido y muy decente Elvis deja Johannesburgo para recoger a su mejor amigo y padrino Tumi en Durban. Los dos viajan a Ciudad del Cabo para comenzar los preparativos de la boda de Elvis con Ayanda. Pero las cosas no siempre salen según lo planeado. Esta comedia es una película atractiva que te hace sentir bien, así en general, con ese A-M-O-R del que hablábamos: compromiso, intimidad, amistad…


Hienas, (1992) de Djibril Diop Mambety
Una adaptación de la famosa obra del suizo Friedrich Dürrenmatt, La Visita, la película de Mambety Hienas cuenta la historia de Linguere Ramatou, una anciana y rica que vuelve a su pueblo natal de Colobane –el mismo que el de Mambéty–. Allí el guion narra una historia íntima de amor y venganza paralela a una crítica del neocolonialismo y el consumismo de África. Os dejamos la película completa.


Faat Kiné, (2001) de Ousmane Sembène
Esta comedia incisiva del cineasta senegalés Ousmane Sembène, uno de los padres de los cines africanos, es una observación crítica a la actual Dakar. El realizador muestra las contradicciones modernas de la ciudad postcolonial en un paisaje donde se mezclan las relaciones de género, la pobreza y la riqueza, y la tradición y modernidad. Faat Kine es un tributo al heroísmo cotidiano de las mujeres africanas, mostrándolas en el papel central que desempeñan en la creación de una nueva África lejos de la de antes de la independencia. Os dejamos la película completa porque también se habla de amor.


El amor se cocina en una olla africana, (1980) de Kwaw Ansah
La reinterpretación de Romeo y Julieta en la Ghana colonial por el realizador ghanés Kwaw Ansah representa las tensiones entre tradición y modernidad. Aba Appiah se enamora de Joe Quansah, hijo de un pescador, pero Kofi, su padre, un funcionario jubilado, tiene otros planes para ella, y tratará de bloquear su matrimonio. El conflicto resultante tendrá consecuencias complejas e inesperadas. Una joyita para disfrutar de la Ghana de los años ochenta.


Un amor durante la Guerra, (2005) de Osvalde Lewat-Hallade
Este documental de la realizadora camerunesa Osvalde Lewat-Hallade explora las consecuencias del uso de la violación como arma de guerra desde la perspectiva de las mujeres en África, donde se da testimonio de esta tragedia en repetidas ocasiones. Aziza una periodista y su marido tratan de reconstruir sus vidas. Sin embargo, los horrores sufridos por otras mujeres durante la guerra todavía se ciernen sobre Aziza.


Restless City, (2011) de Andrew Dosunmu
La ópera prima del director nigeriano Andrew Dosunmu, con una magnífica fotografía, cuenta la historia de Djibril, un inmigrante africano que sobrevive en la periferia de la ciudad de Nueva York, donde la música es su pasión, la vida es una estafa y enamorarse es su mayor riesgo. Djibril tiene un objetivo: ser una estrella del pop y volver algún día a África, donde su madre y su padre trabajan en un entorno de miseria. Pero el amor, lo cambiará todo.

Dreamstates: soñar despiertos en un roadtrip musical

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Los vimos juntos en pantalla en Tey, una de las películas más destacadas de los últimos tiempos, del director franco-senegalés Alain Gomis. En aquel entonces, la complicidad de la pareja se expresaba a través del silencio, en un estado delirante provocado por el anuncio de la llegada de la muerte al día siguiente de uno de ellos dos, Satché (interpretado por Saul Williams, actor y reconocido músico de Afro-punk con base en Estados Unidos), quien volvía a Senegal desde Estados Unidos para “despedirse” de los suyos. Una de las escenas de mayor complicidad entre Satché y su esposa, Rama (interpretada por Anisia Uzeyman, quien es también la esposa del músico en la realidad), se daba al final de la película, en el patio de la casa, sentados en hamacas, en silencio, esperando… La escena mezclaba estos planos exteriores de contacto-sin-tacto con otros interiores donde el contacto entre los dos cuerpos no lograba acercar lo bastante a estas dos almas distanciadas por el tiempo; y que ahora, se reencontraban jugando, en silencio, en la oscuridad del dormitorio, a través de miradas recíprocas frontales que, sin decirse ni una sola palabra, lograban una comunicación mucho más espiritual, mucho más interna, tan íntima que ni si quiera se revelaba a los espectadores de una ficción que rozaba la realidad representada por los personajes.

Director Anisia Uzeyman speaks during a Q&A about her movie, Dreamstates. Dreamstates tells the haunting tale of two wayward souls (Saul Williams and Anisia Uzeyman) discovering their love for one another while touring the U.S. with some of the most pivotal figures of the Afro-Punk movement. Shot entirely on an iPhone, Rwandan filmmaker Anisia Uzeyman’s daring debut feature is a sultry, sensual and quixotic underground journey between dreams and reality. London, Monday 31 October 2016. (Photos/Ivan Gonzalez)

La directora y actriz Anisia Uzeyman durante Film Africa (Foto: Iván González. www.ivangonzalez.co.uk)

En este caso la pareja se conoce en sueños. Al despertarse, se encuentran en la realidad. “Soñé contigo. Y de repente apareciste”. ¿O es que acaso no despertaron? Dreamstates es una película entre la realidad y los sueños, entre la llegada y la salida. Es un relato onírico con planos distorsionados, oscuros, con recursos audiovisuales, tales como filtros poco saturados, con tonos azules, rosados, de primeros planos en el interior de un coche, de imágenes de paisajes no estáticos filmados a través de la ventanilla de un automóvil, escenas de conciertos y “backstage” del propio músico Saul Williams durante su gira americana… Filmada íntegramente con dos iPhones de los actores, y dirigida por la ruandesa Anisia Uzeyman, este roadtrip nos traslada a una esfera onírica con la música como hilo conductor de una historia que, como todo sueño, no tiene cierre.

“Este estado de ensoñación me pareció perfecto para filmar una gira americana. Estados Unidos en un país que tiene esa especie de hechizo. No hacemos más que hablar del gran sueño americano, pero ¿cuál es ese sueño? Y de repente, me encontré a mi misma soñando con hacer un roadtrip por América”, declaraba Uzeyman durante su presentación de la película en la sexta edición de Film Africa. Resulta que estos sueños empezaron en Senegal, durante el rodaje de Tey, contaba la directora: “Los dos films están muy relacionados. Tenía sueños por la noche que me venían también durante el día. Y la ventaja de rodar con Saul Williams es que nos conocemos muy bien. El estaba en plena gira, pero en cuanto llegaba yo a grabar con mi iPhone, sabía perfectamente qué estaba haciendo. Entre nosotros no hay miedo”.

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Anisia Uzeyman y Amelia Umuhire (directora del cortometraje Mugabo) durante Film Africa (Foto: Iván González. www.ivangonzalez.co.uk)

Fue este punto de partida tan intimista el que motivó la elección de Anisia Uzeyman de filmar sin agentes externos para llevar al espectador a una historia, un viaje. “Me entusiasmaba ver qué era lo que se podía hacer con un iPhone”. La directora, que confiesa que al principio mucha gente no le tomaba en serio cuando decía que esas imágenes se convertirían en una película, acabó con 18 horas de material grabado, y un periodo de seis meses de montaje. “Fue todo un desafío desde el día uno, en el que iba encontrando soluciones poco a poco”. Por ejemplo, en la fase final de edición de imágenes, lanzaron una campaña de crowdfunding, y pudieron así financiar una meticulosamente cuidada edición de color y sonido, que como dice el propio editor de sonido, Blake Leyh, presente también en la proyección, “parece totalmente espontáneo, como si simplemente hubiera pasado así, pero es una construcción artística muy calibrada”.

Nos encontramos con dos desconocidos que sin embargo se conocen, y se embarcan juntos en el roadtrip americano, donde el punto de encuentro y desencuentro de sus almas se explora de forma experimental, recíproca, sin cierres, con rupturas, inmerso en un universo sonoro del cantante de Afro-punk.

Film Africa se celebró entre el 28 de octubre y el 6 de noviembre en Londres, organizado por la Royal African Society, proyectando más de 50 películas, de las cuales 22 procedían de distintos países africanos.

Este artículo es parte de la cobertura que Wiriko ha realizado en español como medio oficial del Film Africa.

DREAMSTATES TRAILER ©2016

África se mira en el espejo londinense

*Autor invitado: Fernando J. Sánchez Jaén

El cine “made in África” más reivindicativo ha desembarcado esta semana en Londres para mostrar el talento y el compromiso social de los realizadores africanos. Una programación con casi 60 películas que se pueden ver éstos días en la capital inglesa, dentro del Film Africa, para demostrar que África no es un país, sino un continente de complejidades y realidades diversas.

Fotograma de la película Red Leaves del etíope Bazi Gete.

Fotograma de la película Red Leaves del etíope Bazi Gete.

En su quinta edición, el festival ha puesto su foco en el 40 aniversario de la independencia de los países africanos, el amor y el cine etíope. Tres grandes leitmotiv que han inspirado historias que han hecho revolvernos en la butaca algunas veces, en otras nos han dejado en shock, y, en la mayoría, nos han hecho que nos emocionemos, sintamos tristes y nos riamos al mismo tiempo.

Un Festival que daba su pistoletazo de salida con el drama del marfileño Philippe Lacôte, Run, en el Central Picture House, en Londres. Una interesante y ácida visión sobre las raíces de la violencia en Costa de Marfil y de décadas de conflicto con algunos momentos dulces para relajar la tensión e inquietud del espectador. Un debut cinematográfico aplaudido en el festival y que llegaba tras alzarse con el Premio del Jurado en FESPACO (Panafrican Film and Television Festival of Ouagadougou), con la credencial de ser la primera película marfileña proyectada en Cannes y con la candidatura para ser elegida como una de las 5 nominadas a “mejor película extranjera” en la la próxima ceremonia de los premios Oscar 2016.

Philippe Lacôte, que fue preguntado sobre sus motivaciones para rodar esta película, explicaba: “Me preguntaba cómo un país de paz puede convertirse en un pueblo de violencia”. Para poder explicarlo, Lacôte utilizó algunos hechos reales ocurridos en su país y pasajes de su infancia, ya que muy pronto entendió que “en Costa de Marfil, tú no dices fuera de casa lo que tu padre dice en casa”.

El martes tuvo su estreno el documental Between rings, la historia de superación, de lucha y de los conflictos internos que la celebridad le acarrean a una boxeadora profesional en Zambia. Para cerrar, una de las películas esperadas de esta muestra de cine africano: Red Leaves, del director etíope Bazi Gete. Una historia tierna y lúcida sobre la pérdida de un ser querido y la aceptación de que se está envejeciendo.

Pero volvió la más candente actualidad gracias a la realizadora angoleña Pocas Pascoal que en su All is well nos contó su visión y su experiencia personal sobre la inmigración angoleña en Portugal. Así, en el Ritzy Picture House de Brixton, el público tuvo la oportunidad de visionar la historia, autobiográfica, de dos hermanas que huyen de la guerra de Angola en 1980 y se exilian en Portugal, sin papeles y siempre anhelando la llegada de sus padres. Un largometraje que nos habla de la madurez, de la pérdida de la inocencia, de la identidad y de las raíces. Y que también, es universal porque pone sobre la mesa el drama de los refugiados, de la terrible soledad que se sufre cuando el país de acogida se percibe como tierra hostil y del amor de dos hermanas que supera cualquier contratiempo.

Pocas Pascoal, que asistió a la proyección, fue preguntada por esa visión triste y dura que muestra sobre Portugal y explicó que “era un lugar para estar, era un lugar de sueños, pero al mismo tiempo, fue una experiencia dura porque en aquellos años la inmigración no se aceptaba igual que ahora”. La otra pregunta obligada a Pascoal fue sobre su actual relación con Angola. “Es una muy complicada relación, porque es el país que amo, pero también, es el país de 30 años en guerra y quienes están en el poder ahora en Angola son los mismo que en 1978”, respondía la realizadora angoleña.

Otra de las notas de actualidad de la jornada le correspondía a Mercy, Mercy: a portrait of true adoption, del danés Katrine Riis Kjær. Un controvertido documental que sigue el proceso de adopción de dos niños desde Etiopía hasta Dinamarca. Otra de la películas más esperadas de esta 5ª edición del Film Africa fue la encargada de cerrar la jornada del martes. El director etíope Yared Zeleke nos presenta, en su largometraje Lamb, una historia de un niño que siente un especial apego por su mejor amigo, un cordero.

La jornada de ayer jueves fue el turno para los cortometrajes. Bajo la etiqueta de “Without Borders: Short from the Diaspora”, pudimos ver seis cortos que trajeron más crítica, y también comedia, al Ritzy Picture House, en Brixton. Desde la crítica política, pasando por la social hasta llegar al mayor de los subrealismos. Cortos que traspasan las fronteras de África como: Save (Eritrea/Mexico/USA), Last Ditch (France), Borders (Morocco/France), The Goat (South África/USA), The Good Son (UK/Nigeria) y Mother Earth (Senegal/France).

Pero de todos, fueron dos historias las que más atrajeron la atención del público. Borders, del realizador Emmet Mulugeta, que nos muestra cómo muchas de las situaciones que se producen en los controles fronterizos son la mayoría de las veces inhumanas. En un tono más cómico, pero a la vez triste, destacó The Good Son, de Tomisin Adepeju, en el que un joven nigeriano tendrá que contarles a sus padres, muy conservadores y tradicionales, un secreto que lleva guardándoles desde años.

Poco a poco va llegando al ocaso esta quinta edición del Film Africa, en la que esta tarde noche, a las 19.00 horas, el público podrá disfrutar otra película muy esperada, un plato fuerte de este festival. La premier en Londres de Price of Love, del realizador etíope Hermon Hailay. Una historia de amor agridulce y extrema en los márgenes de una ciudad en proceso de cambio como es Addis Abeba.

Marwa Zayn: el amor en busca de financiación

"One week, two days" (2015), película de la directora Marwa Zein.

“One week, two days” (2015), película de la directora Marwa Zein.

Marwa Zayn se define como una realizadora sudanesa, aunque su trayectoria bien marcada por el nomadismo subraya que nació en Arabia Saudí y que después se trasladó a Egipto. Lo suyo siempre ha sido la alquimia pasando de las probetas (estudió ingeniería química durante 3 años en la Universidad de El Cairo) al celuloide. La acción, dice, comenzó en el momento en el que decidió dejar de fumar. El cine llamó a su puerta y terminó graduándose en el 2009 con una mención de honor en el Instituto Superior de Cine en El Cairo. El telón no había hecho más que subir.

Esta joven de 29 años, pelo ensortijado y mirada penetrante al tiempo que dulce, como si se tratara de un cortometraje mudo, apunta unas maneras con el 35mm. que los propios del gremio no la quieren dejar escapar. Así, entre los años 2009 y 2014, fue seleccionada para el Talent Campus de Berlín, el Talent Campus Durban, el taller de Haile Gerima en el Festival de Cine Internacional Africano de Luxor o en el Silver Docs AFI Documentary, además de recibir clases magistrales con Tom Tykwer, Jihan El Tahri o Threes Anna.

En 2011, en plena efervescencia política, se trasladó a Sudán del Sur con el fin de desarrollar el guión de su primer largometraje, la película Nina & Rebecca. En total ha dirigido 4 cortometrajes: 2 de ellos son ficción (Salma, 2007 y el galardonado A Game, 2009) y los otros son documentales (Randa, 2008 y Cultura para todos, 2013).

Ahora, desde la plataforma de crowdfunding Indiegogo busca financiación (13.400€) para desarrollar un nuevo trabajo: One week, Two days (Una semana, 2 días). Lo asegurado en este guión es que Marwa Zayn no dejará títere vivo. Y aprovechará este cortometraje para hacer una crítica mordaz entre las relaciones de pareja en Oriente Medio. Nueve días entre dos enamorados donde la intimidad y las relaciones quedarán al descubierto. Si son difíciles de discutir en la vida real imaginamos que en el cine también. Una película romántica y sarcástica que es algo relativamente nuevo en la industria del cortometraje árabe. Le deseamos la mejor de las suertes en este nuevo proyecto que dará que hablar, en primer lugar, en su tierra adoptiva: Sudán del Sur.

 

El beso. Consideraciones transculturales sobre el amor

 

Imagen de la exposición "Eaten By The Heart" dentro de "The Progress of Love"

Imagen de la exposición “Eaten By The Heart” dentro de “The Progress of Love”

La idea y concepción sobre el amor, el beso y las emociones son el hilo conductor de la exposición ‘The Progress of Love’, que nos lleva a reflexionar sobre su universalidad —o no— a través de la fotografía y el video-arte de artistas como la nigeriana Zina Saro-Wiwa en su vídeo instalación ‘Eaten by the Heart’. Ésta forma parte del proyecto ‘The Progress of Love’, un proyecto colaborativo entre el Menil Collection de Houston (EEUU), el Centre for Contemporary Art, en Lagos (Nigeria) y la Pulitzer Foundation for the Arts de San Luís (EEUU). Las tres exposiciones simultáneas que componen ‘The Progress of Love’, constituyen un arco narrativo, abordando el amor como un amor ideal, como una experiencia de vida y como algo perdido.

‘The Progress of Love’ en la Menil Collection presenta obras de más de 20 artistas de África, Europa y América que examinan las formas en que el lenguaje, los medios de comunicación, las tradiciones culturales y las estructuras socioeconómicas fomentan imágenes y expectativas sobre el amor. En la exposición se presta especial atención a los efectos de la era digital y se pregunta si nuestras ideas sobre el amor se están acercando a través del Atlántico.

La presentación de ‘The Progress of Love’ en el Centre for Contemporary Art de Lagos, explora la cuestión del amor —a través de una serie de eventos, por un lado, y a través de sus obras, por el otro— en una amplia gama de medios de comunicación dentro del campo de las visuales. Destaca la práctica artística escenificada, que todavía no ha recibido una adecuada atención o compromiso crítico en el campo del arte contemporáneo en Nigeria o incluso en el oeste de África.

El progreso de la exposición ‘The Progress of Love’ en la Pulitzer Foundation for the Arts de San Luís explora el final del amor y sus consecuencias. Con la inclusión del arte africano y occidental, la exposición invita a los visitantes a examinar sus propias ideas sobre el amor y su pérdida.

Zina Saro-Wiwa

Zina Saro-Wiwa

Dentro de esta amalgama de tramas que se dibujan a través de diferentes soportes visuales como la fotografía, la instalación o el vídeo-arte, se configura la exposición sobre el amor, donde se encuentra el trabajo de Saro-Wiwa, originaria de Nigeria e hija del escritor y activista nigeriano Ken Saro-Wiwa [1] al que ya habíamos dedicado un artículo hace unos meses. Nos hemos querido centrar en su obra por lo pertinente y reflexivo del tema que trabaja, y nos ha parecido interesante su exploración de estas experiencias personales. Su obra busca hacer tangible el espacio entre la experiencia interna y la externa trayendo a escena consideraciones interculturales.

Son muchos los cuestionamientos que ha habido durante los últimos siglos en torno a las concepciones occidentales del amor, que han ido tomando forma por factores políticos, económicos, religiosos, sociales y culturales. A la vez, nuevas formas subversivas emergen para hacer tambalear la concepción tradicional del amor en nuestra sociedad, dando lugar a otros planteamientos alternativos. Pero durante todo este proceso, que se ha dado desde un punto de vista etnocéntrico, se ha prestado poca atención a África, y se han considerado universales muchas de nuestras concepciones occidentales, tanto sobre este aspecto como sobre muchos otros.

Para resaltar la voz del continente y poder acercarnos desde otro paradigma cultural, la vídeo-artista analiza algunas de las nociones y concepciones sobre el amor —y todo lo que le rodea— desde una perspectiva africana y diaspórica, y desde una identidad comunitaria, aunque también desde el punto de vista individual. Mediante su cámara realiza este “mapeo de los paisajes emocionales” de las personas entrevistadas que le permite irse adentrando en su intimidad, logrando poner sobre la mesa este cuestionamiento cultural del amor y sus diferentes manifestaciones. Más allá de la discusión entre antropólogos de si el beso es un comportamiento aprendido o instintivo, si es africano o no o si es público o privado—tal y como cuestionan algunos de los entrevistados—, nos obliga a pensar algo que seguramente desde nuestra cultura se asume como universal.

Nuit de Nöel de Malick Sidibé en "The Progress of Love"

Nuit de Nöel de Malick Sidibé en “The Progress of Love”

Lo que queremos destacar del proyecto es la interesante manifestación de la fusión de las culturas, por la globalización y mediante los procesos diaspóricos que han tenido lugar en el tiempo y que nos abren la puerta a la cuestión de la identidad, en este caso africana y negra, y a la cuestión de la concepción cultural sobre la esfera pública/privada. Este es el hilo conductor del trabajo de la nigeriana en su obra ‘Eaten by the Heart’, y del que podemos disfrutar una parte.

A través de su cámara, nos invita a pasar a un espacio íntimo —muy íntimo— que genera complicidad y curiosidad a las que hemos sido espectadoras durante estos minutos. Para que sepáis de qué os estamos hablando, os invitamos a que durante once minutos activéis la pantalla completa y disfrutéis de esta incursión al corazón —metáfora muy apropiada en este caso— de sus protagonistas.

 

 

Estos vídeos son sólo un aperitivo de lo que les espera a aquellos afortunados que anden cerca de algunos de los centros culturales que acogen la muestra desde este mes de diciembre, hasta marzo de 2013.

¿es la idea y el sentimiento del amor universal? ¿es el beso monopolio occidental? ¿cuáles han sido los intercambios culturales con respecto a las ideas y demostraciones de amor?

 

[1] Ken Saro- Wiwa uno de los máximos defensores del medio ambiente y de los derechos humanos en Nigeria desde los inicios de los 90. Después de su condena a muerte en 1994, y de su ejecución el año siguiente, Saro-Wiwa se convertió en un mártir para una gran mayoría. Presidió la Ogoni Central Union (1989-1993), fue vicepresidente de la Unrepresented Nations and Peoples Organization(1993) y la presidió la Ethnic Minority Rights Organization of Africa (1992-1995). También de 1993 a 1995 fue presidente del Movement for the Survival of the Ogoni People (MOSOP), un movimiento que ayudó a crear y del que fue uno de los más activos portavoces, especialmente a nivel internacional, hasta su asesinato (2005, Lagarriga, D.)

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Fuentes:

The Progress of Love

Arise Africa

Delux Magazine

Okayafrica

This is Africa

The Lilith Gallery Network

The Menil Collection

CCA Lagos – Centre for Contemporary Art, Lagos

Pulitzer Foundation for the Arts de San Luís

Lagarriga, D. P. (2005): Afroresistències, afroressonàncies. Teixint les altres Àfriques. Barcelona: Oozebap.