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Tony Cyizanye: “Queremos crear nuevas vías para que los ruandeses usen las artes como un medio de curación”

Yego significa ‘sí’ en kiñaruanda, el idioma oficial y más hablado en Ruanda, y es la respuesta asertiva que ha guiado a Tony Cyizanye a dar forma y nombre el centro artístico que es hoy lo que antes era una casa en ruinas de Kigali, la capital ruandesa. Su historia, como la del Estudio de Artes Yego, combina arte y superación en un país que el próximo día siete de abril conmemora el Día Internacional de Reflexión sobre el Genocidio cometido hace casi un cuarto de siglo.

Tony Cyizanye en el Estudio de Artes Yego / Fotografía cedida por T. Cyizanye

En 1994 vivían en Ruanda siete millones de personas cuyas etnias eran principalmente hutu (la mayoritaria), tutsi y twa. Sin embargo, desde hacía décadas en el país faltaban muchos ruandeses. Según la información de ACNUR, casi medio millón había huido a los vecinos Burundi, Tanzania, Uganda y Zaire, hoy República Democrática del Congo y otros muchos murieron a consecuencia de las matanzas entre hutus y tutsis. Un infierno que fue minando sus mil colinas hasta desencadenar en el intento de exterminio de la población tutsi a manos de sus paisanos hutus, que acabó con la vida de alrededor de un millón de tutsis y hutus moderados. Una masacre que, si bien se dice que finalizó en julio de 1994, dejó tras de sí un rastro de muerte que en 1996 llevaba hasta el Congo, esta vez contra los hutus.

Un año después de que finalizara el genocidio contra la población tutsi, Cyizanye comenzó a vivir en Ruanda. Hijo de refugiados, su familia se había instalado en su Burundi natal desde 1959 “pero ellos decidieron volver para reconstruir el país”, explica. Él tenía diez años y califica este regreso a la tierra de sus padres como algo bueno pero difícil. Procedente de una familia de artistas, el ahora pintor recuerda su casa burundesa como un lugar donde continuamente había música sonando y pinturas secándose.

“Creo que llevo el arte en la sangre. Mi padre y tres de mis tíos estaban en el centro de la escena musical de Bujumbura, la capital, y nuestra casa era su lugar de ensayo. Músicos más jóvenes venían a nuestra casa para estudiar y el sonido de estas lecciones, y las improvisaciones de mi padre a la guitarra, llenaban la casa desde que puedo recordar. Uno de mis tíos además era pintor, y entonces la casa se desdobló como un estudio de pintura también. Yo me sentaba a su lado durante horas, mirándolo trabajar”, relata.

Ya en Ruanda decidió dar rienda suelta a su vena artística. Descubrió la pintura abstracta, en la que luego se especializaría y con la que ha llegado a exponer en distintos países de África, Europa y Estados Unidos. En 2013, Cyizanye funda el Estudio de Artes Yego: “Me cansé del modelo de estudio común en Kigali, donde los líderes de los estudios ganan la mayor parte del dinero y dejan a los artistas sin oportunidades de desarrollar su arte. Así que cogí todo lo que había ahorrado de la venta de mis pinturas y alquilé una casa en ruinas cerca de Nyarutarama, un área acomodada de Kigali. Organicé a un grupo de artistas y miembros de la comunidad y en el transcurso de varios meses logramos transformar completamente el edificio”.

Aunque reconoce que en Ruanda el arte es más valorado por los turistas que por los residentes, Cyizanye insiste en la idea de que se puede “cambiar la vida de los artistas ruandeses para crecer económicamente y hacer una industria artística mejor”. Para él no es sólo una cuestión de vender obras (que también), el arte contribuye a mejorar la sociedad: “La gente puede aprender del arte” y “es reconciliación para la paz”, añade.

Y no es el único que lo cree. El Estudio de Artes Yego cuenta con una veintena artistas asociados de Ruanda, Tanzania, Congo y Uganda que contribuyen a ofrecer clases de arte gratuitas y emplean a media jornada a jóvenes de las localidades próximas para mantener la galería y organizar jornadas de pintura mural entre los vecinos y eventos gratuitos de danza y música. “Nuestra misión es crear una comunidad artística vibrante y autónoma en Ruanda. Queremos crear nuevas vías para que los ruandeses usen las artes como un medio de curación y generación de subsistencia sostenible para ellos y sus hijos”.

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12 meses, 12 exposiciones africanas alrededor del mundo

Puede que aún nos sorprenda encontrar exposiciones africanas en lugares como Israel (un claro síntoma de hasta dónde llega el interés por las obras artísticas procedentes de África), pero lo cierto es que no debería llamarnos la atención en absoluto. Tanto es así que el museo de arte de Tel Aviv expuso obras de la suazi Nandipha Mntambo, el congolés Chèri Samba o el sudafricano Ariel Reichman durante más de cinco meses a través de ‘Mirando a África: Arte contemporáneo y afrofuturismo’. Y no es un caso aislado, las artes visuales africanas están saliendo del exilio y 2017 ha sido un año de avances en su desarrollo.

Así, si bien los museos occidentales soportan aún una deuda tanto con el arte africano expropiado durante la colonización como con las máscaras y esculturas africanas a las que el arte contemporáneo occidental de las vanguardias debe su inspiración, las creaciones artísticas africanas están experimentando actualmente un proceso de empoderamiento que les permite mostrar otras representaciones de África fuera y dentro del continente. Son muchos los países africanos que cada vez dedican más espacios a mostrar la producción artística a través de galerías, festivales, desfiles e incluso espacios más solemnes, como los museos. Es el caso del Zeitz Mocaa, situado en Ciudad del Cabo, desde donde ostenta el título de museo de arte africano contemporáneo más grande del mundo. Para muestra de este fructífero año de manifestaciones artísticas africanas alrededor del mundo las siguientes líneas, en las que hacemos un repaso de doce exposiciones presentes en cada uno de los meses de 2017.

ENERO

Abrimos el año de exposiciones africanas en nuestro país con ‘El iris de Lucy’, una muestra de artes visuales que toma como referencia a Lucy (el homínido femenino durante mucho tiempo considerado como el más antiguo de la Humanidad) para retomar la mirada de las mujeres en la evolución de múltiples temas como la identidad, el cuerpo, las fronteras, las migraciones o cuestiones coloniales y postcoloniales mediante la obra de veinticinco artistas africanas entre las que se incluyen la etíope Aida Muluneh, con la que tuvimos ocasión de hablar en Wiriko, así como la congoleña Michèle Magema, la gabonesa Myriam Mihindou, la marroquí Safaa Erruas o la sudafricana Tracey Rose. Producida por el Centro Atlántico de Arte Moderno (CAAM) y Casa África, esta exhibición se pudo disfrutar en Las Palmas de Gran Canaria de enero a junio de 2017.

Fotografía exhibida en ‘Iris de Lucy’, de Tracey Rose.

FEBRERO

El papel del urbanismo para la creación de una nueva identidad nacional durante la era de las independencias africanas se refleja en la exhibición ‘Arquitectura de la Independencia – Modernismo Africano’, del Centro de Arquitectura de Nueva York. Más de 700 fotografías de Costa de Marfil, Kenia, Senegal o Zambia documentadas por el alemán Iwan Baan y la sudafricana Alexia Webster. Fruto del trabajo de Manuel Herz en su libro ‘Modernismo africano: Arquitectura de la Independencia’, esta muestra mantuvo sus puertas abiertas de febrero a mayo de 2017.

Escuela de Ingeniería de la Universidad de Ciencia y Tecnología Kwame Nkrumah (KNUST) de Ghana, diseñada por James Cubitt, en 1956. Fotografía de Alexia Webster.

MARZO

Dos meses dedicó París a ‘Capitales africanas’, una serie de manifestaciones visuales de artistas del continente que buscaba representar una visión cosmopolita de las sociedades de África. Casas colgantes del camerunés Pascale Marthine Tayou, provocativos grabados en telas del sudanés Hassan Musa o las nubes de ‘Un sueño’ del egipcio Nabil Boutros fueron presentadas en el parque cultural parisino de La Villette.

Pascale Marthine-Tayou, Casas colgantes © Benjamin Lefebvre

‘No hay tigres en África’, de H.Musa (2010)

ABRIL

Enséñame tu archivo y te contaré quién está en el poder’ es una recopilación de los archivos públicos que constatan la historia de la lucha de la mujer en Bélgica desde una perspectiva afrodescendiente. Esta muestra, presentada de abril a junio de este año en la galería belga Kiosk, incluye también el trabajo realizado a partir de esta documentación por la keniana Ato Malinda y las artistas africanas en la diáspora Kapwani Kiwanga y Amandine Gay.

Instalación con espejo de Ato Malinda. Fotografía de Tom Callemin.

MAYO

Llegamos a África. El cuarto mes del año de este calendario de exposiciones africanas está dedicado a la obra expuesta en el Instituto Goethe de la República Democrática del Congo, que acogió las visiones de siete artistas emergentes del país en ‘Kinshasa 2050’, una representación mediante instalaciones vídeo, performance y pintura de lo que será esta ciudad y sus habitantes dentro de treinta y tres años.

Instalación perteneciente a ‘Kinshasa 2050’.

JUNIO

La Galería Cécile Fakhoury de Abiyán es un templo de maravillas pictóricas que acogió la obra del senegalés Kassou Seydou, quien se estrenó en Costa de Marfil con ‘Reyes de las nuevas ciudades’, su primera exposición individual en el país. Un total de trece pinturas que invitan a adentrarse en un mundo híbrido de alteraciones y críticas sociales que se mezcla con elementos tradicionales y una fuerte creencia en la humanidad, protagonista absoluta de esta colección. Una oda al color y a la expresión que estuvo presente en la capital marfileña hasta finales de septiembre de 2017.

Pieza de Kassou Seydou, en la Galería Cécile Fakhoury.

JULIO

Sólo duró dos días, pero a ‘Urbanismo africano, cultura africana, futuro africano’ tampoco le hizo falta más tiempo para desplegar todo el potencial de la cultura urbana congoleña y senegalesa a través de dos ejemplos del mundo de la moda: Los sapeurs y el estilismo del hip hop. Comisariada por Alex Moussa Sawadogo, director artístico del festival de cine contemporáneo africano Afrikamera, la séptima de las exposiciones africanas seleccionadas de este 2017 se exhibió en la Galería Ifa de Berlín.

‘Los sapeurs de Bacongo’, Baudouin Mouanda (2008).

‘La pose’ de Siaka Soppo Traoré (2014).

AGOSTO

En el mes estival por excelencia nos vamos a Japón para ver a los cameruneses Romuald Dikoume, Blaise Djilo, Max Mbakop, Steve Mvondo y Yvon Ngassam quienes, comisariados por Yaounde Photo Network, han mostrado sus trabajos fotográficos en la sala OGU MAG de Tokio. Esta exposición titulada [email protected] Africa’ retrata a Camerún desde ópticas tan dispares como el precolonialismo, las tradiciones, el patinaje, la representación de la mujer o lo rural y, aunque sólo abrió sus puertas durante tres días, sirvió como preludio al festival organizado por dicha galería que acoge desde el 2010 en el barrio de Arakawa un festival anual dedicado al arte africano.

‘Corona de belleza’, Steve Mvondo (2016).

Fotografía de Romuald Dikoume.

SEPTIEMBRE

En paralelo a la Feria de Arte de Johannesburgo, cuyo décimo aniversario cubrimos este año en Wiriko, se celebra la Semana Anual de Arte de la ciudad que acogen los barrios de Alexandra, Soweto y el centro de Joburg. Una muestra itinerante de escultura, pintura, fotografía, instalaciones multimedia y arte urbano de la mano de artistas como Robin Rhode. Organizada conjuntamente por galerías, colectivos locales y la FNB Joburg Art Fair., la Semana Anual de Arte de Joburg saca a la calle las artes visuales y permite una conexión más cercana entre artista y espectador.

Instalación de Robin-Rhode (2016) exhibida en la Semana Anual de Arte de Joburg.

OCTUBRE

1:54, la Feria de Arte Africano Contemporáneo de Londres se supera cada año y esta quinta edición no fue una excepción. Dieciocho salas de exposiciones africanas para promocionar la diversidad del continente a través una selección de artistas de treinta y dos países, como Ayan Farah, Buhlebezwe Siwani, Samuel Fosso, Hassan Hajjaj o Fabrice Monteiro, a quien pudimos entrevistar en Wiriko en el marco de esta macro cita londinense con el arte africano contemporáneo.

Hassan Hajjaj. © Joe Casely-Hayford 2017.

NOVIEMBRE

Hace menos de una semana que la capital nigeriana se despidió (con un hasta pronto) del LagosPhoto Festival, que ya ha cumplido su octavo año como primer y único evento internacional de fotografía en Nigeria. Bajo el título ‘Regímenes de la verdad’, esta edición ha explorado la búsqueda y la presentación de la verdad en la sociedad contemporánea mediante la técnica fotográfica de artistas como la marfileña Joana Choumali, los kenianos Sara Waiswa y Osborne Macharia o el senegalés Alun Be que complementan un cartel de fotografías, que si bien abordan el tratamiento de la veracidad, resultan absolutamente hechizantes.

Fotografía de Osborne Macharia expuesta en LagosPhoto 2017.

DICIEMBRE

Cerramos el año de exposiciones africanas con la vuelta de la Bienal Africana de Fotografía ‘Rencontres de Bamako’ es un claro síntoma de la buena salud del desarrollo de la producción artística africana este 2017. Tras dos años de ausencia, la esperada edición número once arranca con el título ‘Afrotopía’, tomado del ensayo del economista senegalés Felwine Sarr en el que defiende la idea de que no se puede imponer a las sociedades africanas el concepto de desarrollo y contemporaneidad occidental porque de hecho la modernidad, la suya propia, ya está presente en el continente. La materialización de esta idea bajo las miradas de fotógrafos como Rahima Gambo, Fototala King Massassy o Athi-Pathra Ruga estará abierta al público hasta el 31 de enero de 2018, aunque no habrá que esperar tanto para tener noticias desde Afrotopía a través de Wiriko.

‘Miss Azania. El exilio está esperando’ (2015) Athi-Patra Ruga.

10 perfiles que deberías seguir en Instagram según periodistas a los que admiramos

Quizás a ti también te pase y haya ocasiones en las que abres la aplicación de Instagram desde tu móvil y, como si de un estado de hipnosis se tratara, pierdes la noción del tiempo. Tranquilo, no eres el único, la red social de fotografía y vídeo propiedad de Facebook ha alcanzado este año en España los 12 millones de usuarios. Pero por si eso no te tranquiliza y hace que te plantees si realmente estás haciendo una utilización indebida de tu tiempo, te traemos una propuesta para que reorientes el uso de esta aplicación a conocer las realidades de personas que están físicamente lejos. Más concretamente en el continente africano, e hilando todavía más fino, te invitamos a que conozcas la interpretación que hacen de su realidad a través de sus obras artísticas. Aunque a decir verdad no es Wiriko quien te invita en esta ocasión, sino nuestros compañeros de batalla en el empeño de mostrar un África más real. Tras hablar con algunos de ellos para que nos recomienden artistas en Instagram, te traemos los 10 perfiles de artistas visuales africanos más seguidos por periodistas a quienes admiramos.

  1. Andrew Esiebo (@andrewesiebo), por Ana Henríquez de Africaye.

Colección ‘Nigeria on mind’ de Andrew Esiebo

Este fotógrafo nigeriano inició su carrera mostrando la velocidad con la que crecía el desarrollo urbano en su país, desde donde todavía tiene su base pese a tener ya una gran trayectoria internacional con exposiciones alrededor del mundo y publicaciones en The Guardian o The New York Times. Su mirada cercana sobre temas eminentemente sociales también han llevado a Andrew Esiebo a participar en varias misiones de UNICEF. “¿Por qué? Porque no tiene ni una mala foto”, responde riéndose Ana Henríquez a la pregunta de por qué es su perfil de artes visuales africanas más seguido en Instagram. Y enseguida añade: “Me gusta su mirada, la fuerza con la que capta la realidad, el ambiente y también a las y los africanos. Las suyas son fotografías de mucho color, intensidad y significado y suele emplear ángulos originales que atrapan”.

  1. Everyday Africa (@everydayafrica), por María Rodríguez, periodista freelance en África Subsahariana, escribe también para Mundo Negro; y Nicolás Castellano, periodista de la Cadena SER y autor de varios libros sobre migración africana.

Foto de Peter Dicampo en Zimbabue publicada por Everyday Africa

Ambos periodistas señalan esta cuenta paraguas que acoge a fotógrafos que viven y trabajan en el continente. Un imprescindible para conocer una versión de África “anticlichés”, tal y como indica María Rodríguez, al tiempo que añade que “para alguien que no conozca África, un solo click en este perfil es un, digamos, ‘zasca en toda la cara’ porque no es a lo que estamos acostumbrados que nos enseñen del continente”. Coindice Castellano: “Everyday Africa demuestra que la vida cotidiana de África es maravillosa, sin necesidad de dramas, sonrisas posadas o filtros exagerados”.

  1. Fati Abubakar (@bitsofborno), por Xavier Aldekoa corresponsal en África de La Vanguardia y cofundador de la revista 5W.

Fati Abubacar retrata a esta banda de música tradicional tocando en la primera festividad musulmana sin restricciones militares de movimientos públicos en Maiduguri (Nigeria)

“Fati, una fotógrafa de Maiduguri, Nigeria, da una visión diferente de una de las zonas más castigadas por Boko Haram. Me interesa su tono y su mirada”, explica Aldekoa. La cuenta de Instagram de esta fotógrafa es una auténtica revelación. Bajo el título ‘Trozos de Borno’, en referencia al estado nigeriano donde nació el grupo terrorista, Abubakar retrata la vida cotidiana de este territorio.

  1. Kandole Reagan (@kandole_reagan) y Sparrow Uganda (@sparrow_uganda), por Ana Palacios, fotoperiodista y autora de los libros ‘Art in movement’, desarrollado en Uganda, y ‘Albino’, llevado a cabo en Tanzania.

 

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Ana Palacios hace trampa y no se puede declinar por un solo perfil de artista visual africano en la red social. Se lo permitimos. Al fin y al cabo, como ella nos cuenta, estos artistas ugandeses “luchan por su arte y por el cambio social” y eso va por delante de nuestra petición de una única cuenta. En su perfil, puede verse el último trabajo de Kandole Reagan, que consiste en esculturas elaboradas con desechos de la basura de las calles de Kampala. Sparrow Uganda, por su parte, es un artista urbano que usa el grafiti para fomentar el diálogo en Uganda.

  1. Khadija Farah (@farahkhad), por Lola Hierro de Planeta Futuro / El País.

Fotografía tomada por K.Farah en el campo de refugiados de Dadaab (Kenia)

La somalí Khadija Farah es una fotógrafa freelance que vive en Nairobi (Kenia), desde donde trabaja para grandes cabeceras como The New York Times o AP Photo, al tiempo que modera la cuenta de Instagram Dynamic Africa Photo. A Lola Hierro le gustan muchas cosas de Farah: “Me gusta mucho el tipo de fotografía que hace, tan luminosa. La luz y el color me chiflan. Y me gusta que le veo una doble visión: a veces hace fotos de un África muy tradicional y otras de un África muy vanguardista, pero en ambos casos me gusta que transmite imágenes del continente muy alejadas de los estereotipos de pobreza, guerra y hambre. Su trabajo es muy optimista. Y luego me gusta que sea mujer y que sea somalí porque con su figura y su trabajo también ayuda a que se deje de ver a la mujer africana como una pobrecita inválida y analfabeta. Khadija es una pedazo de profesional”.

  1. Michael Soi (@michaelsoistudio), por Alba Villén de EFE África.

Alba Villén vive en Nairobi, así que sabe bien de lo que habla cuando dice que Michael Soi “refleja como pocos las noches kenianas”. Y lo hace sin pelos en la lengua. Este pintor keniano se sirve de la sátira para retratar la política y la sociedad de su país para, según explica en su web, “destacar los problemas de las mujeres en África, en particular los problemas que se relacionan con la forma en que los hombres ven a las mujeres aquí y cómo las tratan”. Villén nos habla de Moi para subrayar las piezas en las que “denuncia la prostitución y el doble rasero de una sociedad que se define como conservadora pero que solo hace falta darse una vuelta en la noche keniana para saber cuánto les gusta el sexo”.

  1. Nástio Mosquito (@nastiomosquito), por Ángela Rodríguez Perea de Afribuku.

Instalación de Nástio Mosquito en la Fundación Prada.

Angoleño y polifacético, Nástio Mosquito es músico, hace performance e instalaciones pictóricas, vídeos y también fotografías. Merece la pena leer al completo la historia de la periodista por el artista: “Nunca conseguí engancharme a Instagram; aún tengo ese prejuicio viejuno y rojec que dice que el ‘Insta’ es, si cabe, más narcisista y cotilla que el ‘Face’. Y, aunque sé que cada vez más artistas tienen un perfil activo aquí, me disculpan, no tengo tiempo para vigilar tantas plataformas. Por norma general, me subscribo en la web de los creadores y recibo las novedades en mi correo profesional. A la antigua. Una vez intenté subscribirme al newsletter de uno de mis artistas preferidos, Nástio Mosquito, y me encontré con un obstáculo insalvable: en el formulario pedían nombre completo, mi email y responder a la pregunta “Tu sueño más salvaje”, a lo que mi cerebro solo conseguía contestar “un tête-á-tête con Nástio”. Pero ese encuentro ya lo tuvimos, fue una entrevista con poco tiempo y deprisa que, muy a mi pesar, no me permitió ahondar en cuestiones interesantes. Hasta hoy no he enviado mis datos, y ese bloqueo mental es la historia de por qué a veces abro Instagram, que en este caso cumple su función completa: me actualizo con noticias del angoleño, veo por qué ciudades, museos, revistas y eventos circula, y de paso aprovecho para ejercitar un poco el voyeurismo. Porque una de las marcas propias de Nástio Mosquito es su omnipresencia, el hecho de que su imagen es el punto central de su trabajo visual y performativo, y en su cuenta su personalidad desborda desde el mosaico de posts. Como en todo buen perfil, además, publica extractos de sus trabajos, también de videoclips de sus álbumes. Sí, Nástio también hace música. Polifacético, irreverente, teatral, inclasificable, “el tipo más cool del mundo del arte contemporáneo”; todo eso han dicho de él, gente que sabe mucho, y todo eso es verdad. Alguien que está a la vanguardia de la creación hoy y que no responde a ninguno de los estereotipos adheridos a los artistas africanos es, para mí, el mejor ejemplo de esa otra visión de África en las artes visuales”.

  1. Nemi Epeba (@nemiepeba), por Tania Adam de Radio Africa Magazine.

Collage de Nemi Epeba -Frida Orupabo web

Frida Orupabo es el nombre real de la artista y socióloga detrás del perfil de Nemi Epeba. Su especialidad: el collage digital. “Tengo una especial atracción por esta cuenta por su peculiaridad. Es oscura y fresca a la vez. Rescata un imaginario perdido y muestra detalles que apenas son perceptibles”, explica Tania Adam, quien confiesa: “actualmente es mi cuenta preferida, es una cuenta muy artística”.

  1. Nii kwartei Quartei (@nii_kwarteiquartey), por Lucía Asué Mbomío de Afroféminas y autora del libro ‘Las que se atrevieron’, que habla sobre la diáspora africana en España.

The Ancestor project

El escultor Nii Kwartei Quartey es el aprendiz de Naa Abina Nelson, artista principal de la obra ‘The Ancestor project’, 1.300 piezas diseñadas por Kwame Akoto-Bamfo que representan a la multitud de africanos capturados en todas las regiones de África Occidental y llevados a América. En su perfil de Instagram puede apreciarse este impresionante trabajo expuesto recientemente en Ghana.

  1. Teju Cole (@_tejucole), por Ángeles Jurado de Casa África y África no es un país / El País.

No nos sorprende que el artista visual preferido de Ángeles Jurado en esta red social sea el también escritor Teju Cole. De origen nigeriano, Cole​ es novelista, fotógrafo e historiador de arte. Su cuenta de Instagram, nos la describe Jurado como “puro minimalismo y poesía. Es enigmático. Es elegante. Es todo ojos y gafas”.

Dice Cole en su Instagram que éste le sirve para “experimentar diariamente con palabras e imágenes”