Entradas

Helon Habila: “Hay una Nigeria antes y después de Boko Haram”

Chibok es un soñoliento, polvoriento pueblo donde parece que nada pasa, y habría continuado con su pacífica y desconocida existencia si no fuera por lo que ocurrió el 14 de abril de 2014. Ese día, 276 niñas desaparecieron de un colegio de secundaria del noreste de Nigeria. Fueron raptadas por Boko Haram.

La fecha quedó grabada para el gobierno de Goodluck Jonathan que dejó de ignorar lo que ocurría en el estado de Borno. El planeta se puso a tuitear y el escritor nigeriano Helon Habila preparaba un nuevo libro tras Oil on Water. Sin embargo, el autor no podía concentrarse en una novela a sabiendas de lo que ocurría en su país. La cobertura del conflicto, muy superficial según el propio Habila, le llevó a indagar en lo que realmente estaba pasando. “Había que contar por qué unos nigerianos alzan las armas contra otros. Es una situación compleja pero al fin y al cabo son seres humanos”, explica el escritor. Tras meses de trabajo, su último libro, The Chibok Girls, ha sido presentado en el festival de literatura africana de Londres, Africa Writes.

Seguimos viendo a las niñas como víctimas pero son supervivientes. Lo que les ocurrió les ha hecho tener más valor. Al principio no querían salir de casa y prometieron no ir más a la escuela. Hay algunas que siguen traumatizadas pero otras han vuelto al instituto porque lo que Boko Haram quiere es que se casen y se conviertan en una propiedad. El secuestro las hizo madurar de la noche a la mañana y se dieron cuenta de que había un motivo por el que luchar”, dice Helon Habila a Wiriko.

Ese objetivo común es el grupo islamista Boko Haram y su idea de religión. “No es Islam. Incluso asesinan a otros musulmanes y lanzan bombas a las mezquitas mientras la gente reza. Esto es sólo una secta con su propia doctrina”, recoge Habila en uno de los múltiples testimonios del libro. El escritor viajó a la región y desafió la narrativa impuesta desde el gobierno. “Hay puestos de control cada tres kilómetros que sirven, además de vigilar el movimiento de personas, para seguir a los periodistas y saber qué se dice y qué se escribe. Esto es también una guerra propagandística”, dice el autor.

En Chibok, todavía bloqueada por el ejército nigeriano, Habila charló con tres de las niñas que pudieron escapar de los terroristas. Hauwa, Ladi y Juliana detallan distintos pasajes de una noche que cambió el destino de Nigeria. Los familiares también tienen su espacio en el relato. Habila escribe: “Me impresionó cómo todo el mundo aquí tiene cuidado al hablar del cuándo y no del si vuelven las niñas. La guerra contra Boko Haram no se ganará hasta que todas las víctimas estén de vuelta. El escritor recogió diversos relatos para intentar dar luz a un hecho sin precedentes y que muchos intentaron solucionar con respuestas fáciles debido a la frustración. “Tuve acceso inmediato a las familias gracias a que hablo hausa, una de las lenguas locales. Ellos quieren poner la historia en el mundo y están abiertos a dar su versión”, explica el autor.

The Chibok Girls recopila estas historias y dedica varios capítulos a desgranar los acontecimientos del fatídico día. Es periodismo sobre África contado por un africano. “En África escribimos principalmente novelas pero tenemos que comenzar con la no ficción para abrir una conversación directa. La ficción hace de los hechos una metáfora y termina evitándolos. Se convierte en una forma de interpretación mientras que con el periodismo se pregunta directamente a una gente que tiene que responder”, cuenta Habila.

Helon Habila durante el lanzamiento de “The Chibok Girls” en el festival londinense Africa Writes / Foto: Iván González

Además Habila proporciona contexto e indaga en las causas de una historia de violencia que ha atormentado a las poblaciones del estado de Borno desde principios de siglo. En 2009 el ejército nigeriano apabulló al extremismo, según el gobierno. Pero la cúpula de Boko Haram escapó a varios campos de entrenamiento yihadistas en Somalia, Sudán, Malí e incluso Afganistán. El grupo, bajo las órdenes de Abubakar Shekau, volvió poco después a instalarse en el noreste de Nigeria, una localización estratégica gracias al relieve montañoso y a la proximidad de la frontera camerunesa. Y en junio de 2011 se produjo el primer atentado suicida en el país.

El gobierno de Goodluck Jonathan, en aquel entonces en el poder, encubría un conflicto que ganaba adeptos. “Hay gente que comparte sus valores: quieren la sharia, odian la democracia y ven a Occidente como el enemigo. Para ellos la sharia es como tener el reinado de Dios en la tierra pero no saben qué significa. No están felices con lo que tienen y no se dan cuenta que están siendo utilizados”, advierte el escritor nigeriano. La religión como una forma de escape y que se refleja en estas líneas del libro: “Mantén a la gente con miedo y hambrienta, anímales ocasionalmente a purgar su rabia contra el otro a través de una violencia autorizada por la religión”.

Llegó el 14 de abril de 2014. Y llegó #BringBackOurGirls. “El movimiento tenía que ser escuchado y era necesario cuando el gobierno no estaba haciendo nada. La actual administración ha tomado en serio a los terroristas por lo que se puede decir que la campaña tuvo éxito. Además sigue presente con reuniones casi a diario en Abuja y son muy activos en las redes sociales. El movimiento no ha muerto, tenía un objetivo que se ha conseguido”, comenta el escritor.

La tarea es mastodóntica para Muhammadu Buhari y Habila se muestra pesimista: “La zona está muerta. Hay un millón y medio de desplazados internos en la región y el gobierno los tiene como un objetivo de un plan a desarrollar a largo plazo. Pero hay niños muriéndose y da miedo. No estamos hablando ni siquiera de darles una educación, sino de darles de comer. Es un problema que va a durar, una generación completa y en la actualidad es complicado porque el precio del petróleo sigue bajando. No hay dinero y están jodidos”.

Helon Habila pasó su niñez en un complejo residencial donde musulmanes y cristianos vivían puerta con puerta. Ahora, sólo le queda la esperanza aunque duda. “Nigeria ha cambiado radicalmente. Hay una Nigeria antes y después de Boko Haram. Se ha alcanzado un nivel de transformación irreversible, pero se ha hecho ver a la que gente que esto no es bueno para nadie, ni para los cristianos y musulmanes. El sentimiento de sospecha siempre estará ahí y es algo con lo que tendremos que aprender a vivir ”.

*Este artículo es parte de la cobertura que Wiriko ha realizado en español como medio oficial del festival literario Africa Writes.

El África del mestizaje y la paz se cimienta en Agadez

*Wiriko, junto al fotógrafo Héctor Mediavilla, medio oficial de la 10ª edición del FIMA.

La 10ª edición del Festival Internacional de la Moda en África (FIMA) arranca hoy en la ciudad nigerina de Agadez, Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO. Bajo el lema Educación e Industria para un África de mestizaje y de paz, el evento quiere revertir el oscurantismo al que esta región del Sahel se ha visto sumida en los últimos años debido a la amenaza terrorista, y plantar en su seno las semillas constructoras del desarrollo y la paz. Todo, en un fértil terreno cultural que puja por salir adelante ante la atenta mirada internacional, traducida con flashes y aplausos ante una pasarela que exhibe dosis incandescentes de esperanza a partir de diseños cargados de valentía y creatividad que buscan poder echar amarras hacia un futuro posible.

El coraje y la imaginación son dos elementos esenciales que describen el FIMA, dirigido desde 1998 por el genial diseñador nigerino Alphadi, apodado como “el mago del desierto”. Porque lo cierto es que hace falta valor para arrancar, tras la cancelación de última hora por amenaza terrorista de la edición de 2015, un certamen de moda de estas características en la puerta del desierto nigerino del Teneré.

Las rebeliones tuareg y los golpes de estado que salpicaron Níger en la década de los noventa allanaron el terreno al debacle económico y social de este antiguo y opulento enclave comercial que hacía de bisagra entre el África septentrional y el África subsahariana. Hoy, y a pesar de que su centro histórico es una de las maravillas urbanas más impresionantes y mejor preservadas de todo el continente, Agadez ya no es el centro turístico que era hace dos décadas atrás, y ha pasado a ocupar portadas por ser uno de los puntos calientes de los flujos migratorios ilegales y el tráfico humano, o por el extremismo islamista profesado por Boko Haram, la banda terrorista afiliada al Estado Islámico. En lo que es el país peor valorado por el Índice de Desarrollo Humano de las Naciones Unidas, Agadez, tanto como Níger, necesita desesperadamente que eventos como el FIMA puedan desarrollarse pacíficamente, como plataformas para propulsar las industrias creativas de la región.

Colección de Kennedy Nana Kofi Ansah (Ghana), fotografiada por Héctor Mediavilla en la última edición del FIMA.

El FIMA como hoja de ruta para el desarrollo y la paz en Níger: 

La cooperación cultural es un instrumento esencial para el desarrollo de las relaciones pacíficas y la amistad entre los pueblos y para lograr el libre acceso al conocimiento y los logros en todas las regiones del mundo, que pueden contribuir al enriquecimiento de la vida cultural y mejorar las condiciones de la vida material o espiritual de las personas. En este sentido, la 10ª edición del FIMA se erige sobre los pilares de una cooperación con lazos en África y Europa que posibilite el desarrollo económico y pacífico de Níger y de África, por extensión.

Su principal motor humano, Alphadi, ha sido reconocido por nombres internacionales de la alta costura como Yves Saint-Laurent, Paco Rabanne o Christian Lacroix, poniendo en alza el valor del mestizaje cultural del Sahel con la absorción de elementos globales del mundo del diseño. Con él, los universos tradicionales Touareg, Songhai, Bororo, Hausa, Fulani, Bambara, Árabe y Masai, han dado un vuelco africano a las pasarelas internacionales. Pero en este caso, no se trata solamente de inspirar, que es lo que África ha conseguido siempre hacer con los creadores de otros puntos del planeta, sino de que los creadores y diseñadores africanos y africanas sean puestos en el mapa y revalorizados por su trabajo. Y con su reconocimiento, puedan vivir de ello.

Aunque incipiente, África tiene una fructífera industria de la moda capaz de diseñar, producir y distribuir sus propios productos – en Wiriko hemos hablado de algunos de sus ejemplos-, generando a su vez un impacto sustancial en el desarrollo económico de la sociedad. No sin dificultades y contratiempos, Alphadi es un claro ejemplo del éxito del sector, cuyas factorías se emplazan en Níger y Marruecos. Sin embargo, queda mucho camino por recorrer para hablar de una industria de la moda africana consolidada y fuerte, y muchas barreras por derribar a la hora de hacerla factible. Lo que el FIMA pretende es establecerse como el telón de fondo para que más profesionales africanos y africanas consigan darse a conocer en el panorama del diseño internacional y a la vez, que Agadez se posicione como una de las pasarelas más importantes de la moda africana.

Por ello, iniciativas como la creación de la Escuela Superior de Moda y Artes (ESMA) de Niamey, una especie de réplica africana al Institut Française de la Mode de Paris, es una declaración de intenciones para el fomento de la industria de la moda en África, que abrirá sus puertas definitivamente en 2018. Sus organizadores son claros: “Hoy más que nunca, la cultura debe apoyar la paz, ya que es un requisito previo para cualquier proyecto de desarrollo”.

3, 2, 1… ¡Arranca la 10ª edición del FIMA!

Elnathan John, mucho más allá de Boko Haram

Ha sido uno de los lanzamientos más esperados de los últimos tiempos. Elnathan John, un prometedor y joven escritor nigeriano ha sabido hacerse esperar los suficiente. Conocido como cronista satírico, finalista en dos ocasiones del prestigioso Caine Prize y habilidoso usuario de las redes sociales ha sabido ir alimentando el suspense de la aparición de su primera novela, Born on a Tuesday, publicada por el sello nigeriano Cassava Republic Press, en su país natal y en el Reino Unido en 2015 y por Grove Atlantic, en EE.UU. en 2016. Cuando la novela ha visto la luz, la expectación además se ha visto recompensada por un gancho de actualidad que huye completamente del oportunismo.

El escritor nigeriano Elnathan John. Foto: Elnathan John (CC)

El escritor nigeriano Elnathan John. Foto: Elnathan John (CC)

Born on a Tuesday se desarrolla en el norte de Nigeria y trata sobre el deslizamiento de un joven hacia el extremismo religioso y la violencia, pero ni mucho menos se puede reducir la historia a una novela sobre Boko Haram, como los más miopes podrían pensar. Y es que seguramente la experiencia del autor en el ámbito del humor político le ha permitido adentrarse en una realidad dramática para extraer de ella el soplo de vida que siempre subyace. El propio John ha asegurado que pretende huir de la simplificación y que intenta demostrar que las cosas siempre son complejas. Cuando la religión, la política o el dinero tiran de una misma existencia, difícilmente el resultado puede resumirse de manera sencilla.

El joven protagonista de Born on a Tuesday ni siquiera tiene nombre. En realidad, sí que lo tiene, se llama Datala y es un almajiri, un niño enviado por su familia a una escuela coránica. Pero Datala significa “nacido un martes” y es esa sustracción a la unidad más simple de la identidad, el nombre, un fenómeno que anima al autor.

born-on-a-tuesdayEl periplo de Datala está marcado por la mala suerte y por una caída libre hacia la violencia y la delincuencia, niño de la calle, granuja, truhan que pasa a ladrón (famélico) y de ahí a camorrista. El niño se ve envuelto en un episodio que mezcla violencia y política y que le acaba obligando a huir para salvar la vida. Precisamente asomarse al borde del abismo es la única manera en la que el pequeño protagonista es capaz de redimirse. En su nuevo destino va a parar a una mezquita marcada por la oración, la vida comunitaria y la cultura. Sin embargo, la mala estrella que persigue al protagonista pincha esa burbuja, primero al intentar retomar el contacto con su familia y después cuando el extremismo va ganado terreno en la mezquita en la que había encontrado abrigo.

Resulta que una realidad tan sobreexpuesta en los medios como es la violencia que genera y desencadena Boko Haram aparece como una realidad absolutamente desconocida cuando el foco se pone en las personas. Como no se cansa de repetir John, todo es mucho más complejo de lo que parece y por eso ni sus personajes, ni sus historias son maniqueas. Por eso, la narración no es autocomplaciente.

Quizá se pueda encontrar un paralelismo con Chimamanda Ngozi Adichie (huyendo del vicio de comparar a cualquier escritor de éxito y con proyección con la estrella nigeriana de las letras), con la que, por cierto, Elnathan John tuvo una animada polémica. Es sólo un detalle, pero Medio sol amarillo, de Adichie, se ha convertido en una fuente de historia para el caso de la Guerra de Biafra. De la misma manera, Born on a Tuesday, se puede convertir en fuente de historia para otro episodio también desastrosamente contado por los medios, como es la profunda huella de Boko Haram. Al fin y al cabo en uno y otro caso, la ficción nos sirve mucho más para conocer la realidad desde la perspectiva de las pequeñas historias anónimas y cotidianas, las que encierran toda la complejidad, todas las contradicciones y toda la humanidad.

Esta primera novela ha recibido el aplauso casi generalizado o al menos muy numeroso de una buena parte de los novelistas más conocidos de la actual escena de las letras africanas, lo que sin duda ha sido un espaldarazo extra para la carrera de Elnathan John. La duda es si la popularidad del escritor, considerablemente alta antes incluso de publicar su primera novela, necesitaba de estos elogios. En todo caso, la figura de John se ha acrecentado también con su firme propósito de continuar viviendo en Nigeria y con sus afirmaciones en torno a la necesidad de que el escritor esté cerca de las realidad que verdaderamente alimentan su narración, las historias que vale la pena escribir y que quiere escribir.

Cómo reventar los mitos de África a través del audiovisual

Una serie documental de la nigeriana Nosarieme Garrick pretende combatir los estereotipos del continente a través de historias de éxito de jóvenes africanos.

Una serie documental de la nigeriana Nosarieme Garrick pretende combatir los estereotipos del continente a través de historias de éxito de jóvenes africanos.

Artículo original publicado en El País-Planeta Futuro.

A pesar de que cada vez son más las publicaciones en papel y online que tratan de mostrar una cara más ajustada a la realidad del continente africano, por ejemplo, en español (Afribuku, África no es un país, Guinguinbali, Mundo Negro, Fundación Sur o Wiriko), los estereotipos que se ciñen sobre África parecen seguir de forma general un patrón determinado. Para el lector medio que nunca ha pisado el continente, su información proviene en gran parte de los medios de comunicación donde se reúnen imágenes de la pobreza y la guerra, el contexto más típico sobre el que se discute África. Una fotografía muy parcial para un continente de 54 países.

Según la última encuesta del grupo consultor Ernest & Young para 2014, esta percepción también se deja notar en el área de los negocios. Se distingue una diferencia entre las empresas ya establecidas en África, palpando la realidad, y las que aún no operan en el continente. “Un gran número de inversores potenciales extranjeros siguen considerando al continente africano como un destino de alto riesgo. Sin embargo, este punto de vista se basa a menudo en las percepciones de hace 20 o 30 años”.

Y aquí es donde se encuadra el proyecto My Africa is (Mi África es) un esfuerzo de colaboración para seguir y compartir las historias de agentes de cambio a lo largo de 13 ciudades en el África subsahariana. Su creadora, Nosarieme Garrick, lo explica de la siguiente manera: “Pretendemos que el proyecto actualice esas perspectivas que han sido guiadas por los medios de comunicación occidentales y que perduran en el imaginario desde, sobre todo, los años 80. El objetivo prioritario es tomar el control de nuestra historia, y la restauración de la dignidad y la identidad de nuestro continente

Garrick es nigeriana, escritora, activista y una empresaria que pretende aportar su granito de arena crítico. Ya en 2010, fundó Vote or Quench, una campaña de capacitación para los jóvenes de su país sobre la importancia del voto. Y My Africa is comienza precisamente en su tierra natal. En las redes sociales todavía suenan ecos de la campaña con millones de seguidores de #BringBackOurGirls (en realidad, un grito de protesta de la sociedad civil y no de las celebrities) contra el secuestro de más de 200 niñas por el grupo fundamentalista Boko Haram en Chibok (al norte). Detrás, queda la marca Nigeria. Desgastada, desdibujada y desprovista de cualquier serenidad aparente. Un país que desde lejos se presenta borroso y difícil de explicar.

Pregunta. ¿Por qué piensas que ocurre esto?

Respuesta. Siendo nigeriana, creo que es importante que los medios de comunicación hablen de Boko Haram, sin embargo, cuando sólo hablan de este grupo y nada más, las noticias son sacadas fuera de contexto. Se ha creado esta idea de que la comunidad musulmana de Nigeria es fundamentalista, cuando en realidad, Boko Haram es una parte minúscula de personas dementes que resultan ser musulmanes. Todo esto contribuye a la teoría del miedo en torno al Islam. Si se contaran más historias alrededor del Islam en Nigeria, o de Nigeria en general, no habría esta desinformación.

P. En tus primeros vídeos muestras tres historias inspiradoras de Lagos: la del fotógrafo Lakin Ogunbanwo; la del arquitecto, Kunle Adeyemi, quien está detrás de la escuela flotante de makoko; o la de Bilikiss Abiola, uno de los fundadores del colectivo WeCyclers. Todas lideradas por jóvenes. ¿Por qué crees que es importante contar las historias de los jóvenes africanos?

R. El 40% de la población de África tiene menos de 15 años y va a tener un gran impacto en el desarrollo del continente. Queremos empoderar a las personas que cubrimos para compartir sus historias con un público más amplio y darles una plataforma de visibilidad. En resumidas cuentas, queremos inspirar a otros jóvenes de África en el continente y crear una oportunidad para que aprendan unos de otros. Pensamos que al mostrar su capacidad de recuperación, así como la forma en la que están innovando, vamos a llegar a la gente para empezar a pensar de manera diferente sobre el cambio y el desarrollo.

P. Entonces, Nosarieme, ¿por qué crees que hay un discurso negativo sobre África?

R. La historia de África ha sido controlada por los medios de comunicación occidentales durante mucho tiempo. Los periodistas que entran en África vienen con un orden del día. Las historias tristes e impactantes generan más ruido y al final, la gente se ha acostumbrado a ver el continente africano con una luz específica, gracias a estos medios y a anuncios de televisión con el eslogan “Alimente a un niño africano”. Se necesita un cuentacuentos africano para proporcionar una visión personal y alternativa que pueda combatir estos estereotipos.

P. ¿Qué acciones propones para romper estas narrativas negativas que emplean una gran mayoría de medios de comunicación?

R. Creo que la simple necesidad de África de contar sus propias historias y de hacer uso de las redes sociales para ponerse enfrente de tanta gente como sea posible. No se trata de cambiar la narrativa negativa, sino de diversificar los discursos para que las personas entiendan que el continente africano no es un gran país homogéneo.

P. Es un proyecto que, después de Nigeria y Senegal, pretende cubrir al menos otras 10 ciudades y aunque el objetivo inicial era mostrar 13 urbes en seis semanas, los planes han cambiado a expensas de más financiación. Sin embargo, ¿no entra en tus planes grabar las iniciativas que tienen lugar en las zonas rurales?

R. Las zonas rurales son importantes, pero hay una urbanización masiva en varios países africanos, lo que nos permite obtener una representación más completa de la gente. Así que he empezado como puedo, con la esperanza de ampliar el proyecto a más y más lugares.

P. ¿Un sueño para 2015?

R. Las elecciones libres y justas en Nigeria.

¿Y si Nigeria gana un Oscar en 2015?

El premio Óscar –también llamado «premio de la Academia» o en inglés: Academy Award– es un premio concedido por la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas en reconocimiento a la excelencia de los profesionales en la industria cinematográfica, incluyendo directores, actores y escritores, y es ampliamente considerado el máximo honor en el cine.

El premio Óscar –también llamado «premio de la Academia» o en inglés: Academy Award– es un premio concedido por la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas en reconocimiento a la excelencia de los profesionales en la industria cinematográfica, incluyendo directores, actores y escritores, y es ampliamente considerado el máximo honor en el cine.

¿Quién ha escuchado hablar positivamente de Nigeria en los últimos meses? Suburbios, pobreza, conflictos religiosos, Boko Haram, secuestros… Ante este panorama ensordecedor pocos son los canales que se hacen eco de este otro gigante mundial con casi 170 millones de personas. Pero Nigeria es una muestra ejemplarizante de que algo está cambiando con sus imperfecciones, sueños truncados por tanta privatización desenfrenada y desilusiones al tiempo de éxitos, emprendeduría, dinamismo, alternativas y “rompeesquemas” mentales. Sí. Por ejemplo, el pasado mes de abril se publicaba el titular que a todas luces era una mera cuestión de tiempo: Nigeria es la potencia más rica del continente por delante de Sudáfrica*.

De esto poco se informa. Más bien se desinforma. La linterna a veces debería alumbrar al mismo tiempo a la vista y al canal auditivo. De esta sencilla forma hubiéramos sabido que el viernes pasado terminó en la capital de Nigeria, Abuja, el Foro Económico Mundial que acogió a unos 1.000 representantes entre empresarios, miembros de diferentes gobiernos, sociedad civil y académicos para “moldear” el sistema de cooperación y ayuda en África. Y no es casual que se celebrara en este país centroafricano después de que sea vox pópuli el incremento de ceros a la derecha de las principales empresas norteamericanas y de su antigua metrópolis, el Reino Unido, que tienen su parcela particular de negocios: Nestlé, Cadbury, etc. Quizás tampoco nos debe sorprender que ¡Oh my God! EE.UU. y Reino Unido decidan intervenir en el país para rescatar a las más de 200 niñas que han sido secuestradas por el grupo terrorista Boko Haram. Lo curioso es que hayan tenido que esperar más de 10 años para tener algún gesto proactivo. O esto, o se tomaron al pie de la letra al líder y fundador Mohammed Yusuf que pregonaba, y siguen haciendo sus seguidores, que “la pretenciosidad es anatema”. Y ya se sabe: donde fueres…

Nollywood es la segunda industria cinematográfica del mundo en volumen de producción.

Nollywood es la segunda industria cinematográfica del mundo en volumen de producción.

En cualquier caso, más allá de Fela Kuti –padre del afrobeat–, atletas o, dentro de pocas semanas en el Mundial de Brasil, la selección de fútbol, Nigeria es sinónimo de oscuridad. Pero solo para algunos. Para los que no estén muy familiarizados con los cines de África hay que empezar por el dato estrella. A ver. ¿Cuál es la segunda industria cinematográfica del mundo? ¡Premio! Es la nigeriana, más conocida como Nollywood. La que encabeza el ranking es Bollywood (la industria de la India) y Nollywood se encuentra por delante de la todapoderosa Hollywood (la industria norteamericana y mainstream por excelencia).

Al final por derecho propio, Nollywood que genera unos 200.000 empleos directos según cifras del gobierno nigeriano, proporcionan unos ingresos de 450 millones de euros al año y tiene incluso su propio sistema de estrellas (programas con los actores de moda, festivales, revistas, etc.) ha gritado la atención de la meca de los premios del cine: los Oscars.

Hace unos días la Academia de las Artes y las Ciencias (AMPAS) aprobó un comité de 12 expertos en Nollywood, denominado Comisión para la Selección de Oscars Nigeriano (NOSC), que será el encargado de elegir la película que representará a Nigeria en la sección a la Mejor película extranjera a partir del 2015. Cada película seleccionada de Nollywood tendrá que competir cada año con los trabajos de 85 países. Al final la Academia norteamericana seleccionará sólo a 5 películas que lucharán por la preciada estatuilla.

Consejo nigeriano encargado para la selección de la película de Nollywood que representará a niGERIA EN 2015.

Consejo nigeriano encargado para la selección de la película de Nollywood que representará a Nigeria en el camio al Oscar a la mejor película extranjera en 2015.

La aprobación de la NOSC representa un hito para la industria del cine de la nación que ha sido reconocida como una de las industrias de cine más grandes a nivel mundial. Durante años, los grupos de interés han estado tratando de mejorar aún más sus normas y esto parece representar un paso en la dirección correcta. No hay que pasar por alto que elpresupuesto mediano de una película en Nollywood es de unos 12.000€ y que el tiempo de producción es de 7 a 10 días. Por establecer una comparación con Hollywood, una gran producción necesitaría algunos cientos de millones de euros. Las películas, generalmente, son filmadas con una cámara digital para salir directamente al mercado de los DVD, ya que la mayor parte de las salas de cine han tenido que cerrar debido a la inseguridad. Aproximadamente sólo un 0,5% de todas las películas que se graban tienen como objetivo final la gran pantalla.

Por este motivo, y de acuerdo con las reglas de la Academia, el comité nigeriano tendrá que tener en cuenta en su selección siete criterios: la historia, la dirección, la actuación, la cinematografía, el sonido, la música y el tema universal.

Los miembros del NOSC forman parte de destacados profesionales que han demostrado con el tiempo su valía como algunos de los mejores en la industria del cine nigeriano. La presidenta del comité es Chineze Anyaene directora de la película Ije (El viaje) producida en 2010 y que fue el primer film de Nollywood en participar en festivales de cine internacionales. La misma Anyaene ha afirmado que “ésta es una gran oportunidad para Nigeria de tener una voz en la escena internacional de cine”. Los otros miembros son: Ngozi Okafor, Olumide Amure, Ramsey Nouah, Kene Mkparu, Emeka Mba, Chioma Ude, Akin Salami, Mildred Okwo, Biola Alabi, Charles Novia y Shaibu Husseini.

Los vientos son de cambio. Y la industria del cine de Nollywood tiene que jugar a nivel mundial para que la gente comience a mirar con otra perspectiva no solo al país, sino al continente.

* El indicador que se tiene en cuenta es el PIB que, digamos, explica cómo de rica es una nación –léase las principales empresas que cotizan en Bolsa– pero no muestra necesariamente cómo de ricos son los individuos que componen la nación debido a la desigualdad en la distribución de la riqueza o a los problemas de salud. Además, el crecimiento de este indicador no es sinónimo de creación de empleo. Vamos, que no se come del PIB.