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El Festival de Cine Africano de Tarifa-Tánger enciende los motores de su 14 edición

(Comunicado de prensa)

El cine volverá a unir los continentes de África y Europa gracias al Festival de Cine Africano de Tarifa – Tánger (FCAT 2017), que celebrará su edición número 14 entre el 28 de abril y el 6 de mayo en ambas ciudades: “el único evento cinematográfico celebrado en simultáneo entre África y Europa”, en palabras de la directora del festival, Mane Cisneros. Además, el FCAT es el único festival especializado en cine de África existente en el mundo hispanohablante, por lo que se convierte en una puerta de África pero también de Europa.

La programación del FCAT presenta en esta edición setenta títulos de películas procedentes de África, mundo árabe no africano y sobre temáticas africanas. Veinte de esos títulos, tanto en competición como en secciones paralelas, serán estrenos en España y uno de ellos tendrá en Tarifa su estreno mundial. El festival se inaugurará con la película ‘Felicitè’, del franco-senegalés Alain Gomis, Oso de Plata de la Berlinale 2017 y ganadora también del Etalon Yennenga de oro del FESPACO 2017, el mayor festival de cine del continente africano. El FCAT, aparte de sus habituales secciones competitivas y no competitivas, programará asimismo una retrospectiva de la obra de Gomis en esta edición. El festival también pondrá el foco sobre la cinematografía tunecina contemporánea y dedicará unas sesiones de cine etnográfico dedicadas a producciones andaluzas que abordan temas africanos.

La 14 edición del festival de Cine Africano también dedicará dos sesiones especiales a las gentes del mar y a las gentes de la campiña, respectivamente, del Campo de Gibraltar con la proyección de dos documentales. El Mercado de Tarifa acogerá la proyección del histórico ‘Almadrabas’ (Carlos Velo, 1933) dedicado a la pesca del atún en Barbate con imágenes rodadas durante la II República española. Tras su exhibición, se realizará un coloquio con almadraberos y pescadores guiado por el antropólogo de la Universidad de Sevilla, David Florido del Corral.

Por otro lado, el cine de la pedanía de Facinas será escenario de la proyección de ‘Quivir’ (Manutrillo, 2014). Una cinta que narra la historia de Germán y Driss, dos capataces corcheros, que tienen el mismo oficio a un lado y a otro del Estrecho, uno en Andalucía y otro en Marruecos. Ambos personajes comparten, además, una identidad que nace desde el vínculo vital que les une a unos frágiles bosques de alcornocales en peligro de extinción. En palabras de su director ‘Quivir’ es un trabajo sobre “un oficio, dos culturas, un mismo mundo”. Un coloquio con el director y el antropólogo de la Universidad Pablo de Olavide, Agustín Coca, junto a los maestros corcheros de la zona cerrará la cita tras la exhibición del documental.

El alcalde de Tarifa, Francisco Ruiz destacó en la presentación “el esfuerzo y compromiso del festival y la asociación Al Tarab, de los patrocinadores y el tejido social tarifeño para que el cine africano tenga arraigo en nuestra ciudad”. El primer edil ha insistido en su deseo de que  también se hable de Tarifa “a nivel cultural”, señalando que “el estrecho no es una frontera, es un puente que se desarrolla a través de la cultura”.

Del 30 de abril al 5 de mayo el FCAT también tendrá programación en Tánger con proyecciones cinematográficas y debates en la Cinémathèque de la ciudad, además de actividades paralelas como ‘El árbol de las palabras’ y proyecciones del Espacio Escuela. Para Sara Chentouf, vicecónsul del reino de Marruecos en Algeciras, este es  un encuentro “muy importante” para la cultura africana. La  representante marroquí en la presentación del FCAT 2017 ha alabado el carácter “diverso” del festival, que refleja la realidad africana en las películas que proyecta, “transmitiendo su herencia” al mundo hispanohablante. “Se trata”, según Chantouf, “de un estival que acorta distancias y juega un papel importante en la diplomacia cultural”.

El festival se inaugurará con la película ‘Felicitè’, del franco senegalés Alain Gomis, Oso de Plata de la Berlinale 2017 y ganadora también del Etalon Yennenga de oro del FESPACO 2017.

Cuatro mil alumnos de la provincia de Cádiz y Sevilla acudirán al Espacio Escuela, un programa que trabaja con los colegios y los institutos para acercar el cine y la realidad africana a los alumnos andaluces. Asimismo, dos mil alumnos del Instituto Severo Ochoa y del Colegio Ramón y Cajal de Tánger asistirán este año a proyecciones especiales en la ciudad marroquí, como también lo harán los alumnos de los colegios públicos de uno de los barrios más desfavorecidos de Tánger, Bir Chiffa, gracias a la empresa de transportes Alsa, que será la encargada de llevar a los alumnos al cine.

Consolidado gracias al apoyo de la Diputación de Cádiz, este espacio dirigido al público más joven unirá en esta edición tanto proyecciones, como tres exposiciones en las que colaboran Casa África, la Fundación Tres Culturas y la Agencia Española para la Cooperación y el Desarrollo (AECID). En esta edición, grupos seleccionados de estudiantes participarán en ‘Aperitivos junior, unos encuentros a corta distancia  con los cineastas con el ánimo de que los escolares puedan saber de primera mano qué significa hacer cine en el continente africano creando un espacio de reflexión y crítica ameno.

El Diputado de Cultura de la Diputación Provincial de Cádiz, Salvador Puerto, ha agradecido que el festival siga creciendo “con vocación de continuidad” y se ha congratulado de que la cita cultural se siga celebrando en “el lugar que lo vio nacer”.  Para el representante provincial, “un puente no sirve si no tiene unos pilares fuertes a ambos lados”, en alusión al Ayuntamiento de Tarifa y al Consulado marroquí, “que garantizan que continúe el festival”.

Concurso Cinematográfico ‘Sé embajador de tu localidad’

La compañía de transporte marítimo FRS ha elaborado un proyecto educativo, ‘Sé embajador de tu localidad’ para alumnos de entre 9 y 14 años de escuelas marroquíes y andaluzas (Tarifa, Tánger, Tetuán y Martil) que favorece el séptimo arte como herramienta para el desarrollo personal y comunitario de la infancia y la juventud.

Este proyecto consiste, según ha explicado el director de marketing de FRS, Marcial Picó, en proponer a alumnos de colegios de ambas orillas del mediterráneo el presentar una obra cinematográfica en vídeo de 1 min. de duración en el que se muestre un lugar característico de su ciudad/pueblo para que las personas de esta o la otra orilla vengan a visitarlo. Los temas de interés estarán  centrados en valores de diversidad cultural, cooperación y solidaridad. Los mejores microfilmes seleccionados serán premiados en ambas orillas.

Puerto de Santa María y el Parque Metropolitano Marisma de Los Toruños

De nuevo, el Puerto de Santa María y el Parque Metropolitano Marisma de Los Toruños volverán a ser subsede del festival del sábado 29 al jueves 4 de mayo, y cuentan con proyecciones de cortometrajes, largometrajes, encuentros con los directores, cuentacuentos y concierto.

La programación del FCAT 2017 vuelve a responder a la voluntad de ‘normalizar’ las cinematografías africanas. “Entre la cultural de lo universal y la cultura universal, escojo la primera” dice el gran artista plástico y hombre de teatro senegalés Issa Samb. Este lema podría ser también el de los contenidos del festival, dirigido hacia la apertura cultural, la aceptación del otro posible solo con la condición de aceptar su propia identidad, para formar un mundo diverso y plural. La heterogeneidad cinematográfica africana en este caso dibuja las representaciones del imaginario de cada sociedad.

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Gurumbé, las raíces negras de España llegan a la Cineteca de Madrid

La primera imagen es la reconstrucción de un esqueleto. Pieza a pieza. De bolsas de plástico numeradas a la mesa de operaciones. La escena duele tanto que se interrumpe con la voz del cantante rapero Timóteo Tiny (Natural Black Color – NBC) que recita con Lisboa al fondo, desenfocada, el tema Home: “Un día me dijeron: eres un ser diferente y a partir de hoy tú tienes que sufrir. Olvidaron que yo también era un ser humano y me obligaron a obedecer. Tengo heridas por todo el cuerpo que el algodón no ha curado todavía. Y me pregunto quién me robó lo poco que mis manos habían intentado guardar. Fue un hombre, fue un hombre, fue un hombre como yo”. Después el título: Gurumbé. Canciones de tu memoria negra. Y el ruido de las estanterías móviles de la hemeroteca repleta de documentos amarillentos que se abren lentamente para invitar al espectador a un viaje de una hora y 10 minutos a través de la historia no contada. Fragmentos de un puzzle que han sido despoblados intencionadamente de crítica. Desatendidos. Bienvenidos a la España invisible. Silencio. Resignación. Olvido.

La intencionalidad de este documental es precisamente desenmascarar las raíces negras en España y cómo lo negro siempre ha permanecido en el flamenco, uno de los estilos musicales que ha acabado engullido por lo institucional que se golpea a bocajarro en debates sin sentido sobe el verdadero origen de los primeros gitanos que llegaron a la Península”. Nos lo contaba su autor Miguel Ángel Rosales una tarde de octubre cuando el nombre de Gurumbé todavía pasaba desapercibido para el gran público. Tomábamos café calmados en Sevilla, mi ciudad, el lugar de acogida desde hace muchos años para este jerezano que creció rodeado de bulerías. “Es sorprendente cómo se ha blanqueado la historia en esta ciudad. No hay referencias a África, más allá de la Hermandad de los Negritos, que ha quedado como algo exótico”.

No es aventurado decir que este trabajo sentará las bases para un debate académico profundo que todavía no se ha tenido de forma pública en nuestro país. Pero de forma paralela mantiene su rumbo firme por el circuito de festivales haciéndose sentir: African Diaspora International Film Festival (ADIFF), Festival International du Film de Bruxelles (FIFB), 40ª Mostra Internacional de Cine Sao Paulo, SEMINCI, Film Africa de Londres, Festival de Cine Europeo de Sevilla (SEFF) o el 42 Festival de Cine Iberoamericano de Huelva.

Y ahora llega a Madrid, a la Cineteca de Matadero durante dos fines de semana (17-19 y del 24-26 de febrero).

El respaldo de la academia

Gurumbé es una radiografía intelectual de alto calado, un homenaje a la historia, un modo de hacer periodismo de largo recorrido. Rosales lo sabe bien. Ha rastreado y preguntado. Ha medido las palabras para fotografiar con exactitud huyendo de la ficción y el relato fácil. Para ello y ante afirmaciones como que en España hubo esclavos, se nutre de investigadores, profesores universitarios y catedráticos que cumplen a la perfección la función de argamasa. Esta sería la primera parte del documental que explica que Lisboa y Sevilla se convierten en el gran mercado de esclavos no solo para consumo interno sino también para su consumo en Europa y para proveer a las colonias del Caribe. Evidentemente, lo conocido es que Francia y Gran Bretaña participaron en la trata de esclavos, pero “a la hora de la verdad, fueron muy pocos los negros los que acabaron viviendo allí. Lo hacían a distancia. Era un comercio teledirigido. Los únicos países donde hubo una población negra verdaderamente habitante fueron España y Portugal. Y más que dos países, tres ciudades: Lisboa, Sevilla y Cádiz”, explica en el documental el profesor Arturo Morgado, profesor de Historia Moderna de la Universidad de Cádiz.

A partir del siglo XV empieza a distinguirse de que no solo se trata de fieles y bárbaros, sino que además hay un proyecto civilizador que sometiéndolo a la esclavitud entran en una suerte de purgatorio. Y si lo hace bien como esclavo quizás llegue a obtener la “gracia divina” para gozar de libertad algún día. Los esclavos estaban por todas partes. En el siglo XVII y XVIII, por ejemplo, la población negra medianamente integrada, formaban parte de la cotidianidad de Sevilla. Lo que Gurumbé aborda es en qué punto esto se evaporó, y cuál fue la hibridación con la música que tenía lugar en Andalucía.

El son afroandaluz: arqueología del flamenco

El segundo bloque endulza. Lo gitano, lo andaluz, lo negro, está tan mezclado que realmente es difícil saber qué elementos son específicamente de uno y otro. Por eso Gurumbé juega con conceptos como la memoria histórica a través de la música y salpicado de teoría. El primer acorde lo pone el músico Raúl Rodríguez que explica su camino personal, en la búsqueda de unos ojos negros, de un color negro en la música andaluza. Y encuentra a la figura de los negros curros quienes llegaron a La Habana como hombres libres en el s. XVI. Es tan pulido este rastreo que se llega a comparar los mapas de las migraciones y los mapas de los ritmos que se fusionan sobre todo en el compás de 12 tiempos, tan importante en el flamenco.

Fragmento de la letra del Negro Curro, de Raúl Rodríguez.

(…)

Negro curro de Triana,
yo nací en Andalucía,
Por eso “Curro” me decían
cuando aparecí en La Habana.
Aquella tierra era hermana
del mundo que conocí,
yo no soy Calabarí,
Ñañigo, Guineo ni Congo:
Yo soy Flamenco y compongo
el Son que me gusta a mí.

(…)
Siendo Sevilla la dueña
del universo explorado,
yo solo fui esclavizado
por una guapa sureña.

(…)

A mí no hay quien me esclavice,
yo ya nací libertario,
Tengo un don extraordinario
Pa’ que no me martiricen.

El músico sintetiza esta mezcla en este diálogo: “Cuentan que ‘fanda’, en kikongo, una de las lenguas bantúes, significa fiesta. Y ‘ngo’ es uno de los sufijos que dan claramente una señal de que la palabra tiene un origen africano. La primera referencia que se tiene de la palabra en el diccionario de autoridades de 1732 habla de que fandango es aquel ritmo muy bullicioso que se toca al compás de los tambores de los indianos que vienen de las indias. Esto llega a Iberia, sustituye a otros estilos y termina juntándose con las otras variantes cantadas que terminan conformando esa rica variedad de fandangos que tenemos”.

Con inquietud, se han investigado desde la musicología las estructuras formales, los orígenes y los parentescos entre los diferentes estilos del flamenco. Sin embargo, al tratarse de una música de transmisión oral vinculada a su contexto social, en continuo cambio y en el que ha habido varios sistemas musicales involucrados, la apuesta del director del documental ha sido la de construir el guión a partir de la etnomusicología histórica para tratar de analizar y describir el flamenco en sus contexto histórico y socio-cultural de la época. ¿La sorpresa? La gran diversidad de estructuras melódicas, las ciertas afinidades armónicas y rítmicas por ejemplo en la guajira, la petenera, la soleá, la bulería, la zarabanda, o los canarios.

Una de las claves que se aportan es que se ha construido un relato de la cultura andaluza y flamenca, pero el componente afro se ha extirpado de lo andaluz. La institucionalización del flamenco ha sido un proceso muy rápido y en gran medida merma algunos rasgos que permanecen latentes: la estigmatización de cantaores y bailaores que no se ajustan a los cánones “clásicos”. Prueba de ello es la artista Yinka, de procedencia africana y afincada en Sevilla (aparece en el documental) que se ha convertido en un claro ejemplo de fusión y rescate del pasado silenciado.

El viernes 17 de febrero, en la Cineteca de Madrid, actuará con un espectáculo de baile, acompañada de guitarra y cante.

Blanqueo de dinero y de identidad

El último de los bloques es la evidencia de una historia lineal: los que se beneficiaron del sistema esclavista tienen en España hoy por hoy grandes fortunas. De hecho, como se explica en el documental, el sistema financiero, el de abolengo de las familias capitalistas transpira tráfico negrero. Dos ejemplos: el del Banco Hispano Colonial que fundó Antonio López y López quien constató que la forma más rápida de hacer dinero era la dedicación a la esclavitud; y la Fundación del Banco Bilbao.

Una de las personas que participa del comercio de esclavos desde África hasta Cuba es María Cristina de Borbón, quien se dedica a la trata. Estas personalidades condicionan la política española tanto que de hecho el desarrollismo catalán del s.XIX no se explicaría sin los conocidos como Indianos. En el artículo “Cuando los barcos negreros salían del puerto de Barcelona”, de Andrea Pérez, publicado por ElDiario.es, se explica de forma muy clara: “La doctora en Historia Moderna Àngels Solà, en su artículo Los capitales americanos y la industrialización de Barcelona en el siglo XIX, evidencia que: ‘La historia del desarrollo económico de Barcelona […] no se puede explicar si no se tienen en cuenta la aportación de capital y el espíritu empresarial de los indianos’. Capital vinculado a un ‘movimiento de regreso’ en forma de inversión a lo largo del siglo XIX. Así, a pesar de que la trata de esclavos no fuera una de las piezas fundamentales del crecimiento barcelonés, sí que fue uno de los factores que permitió el enriquecimiento de muchos catalanes en Cuba que después invirtieron en Catalunya”, escribe Pérez. Otras inversiones se destinaron al sector inmobiliario como hicieron con la construcción del “Ensanche de Barcelona”, o el barrio de Salamanca, en Madrid.

La secuencia última de Gurumbé, es otra vuelta de tuerca al plano inicial del esqueleto. Un final redondo que explicaría la sinrazón de los gobiernos. Una declaración de intenciones de su realizador. Un grito profundo encuadrado en un documento imprescindible.


SORTEAMOS 5 ENTRADAS PARA LA PRESENTACIÓN DE GURUMBÉ EN CINETECA DE MADRID ESTE VIERNES 17 DE FEBRERO:

¿Cómo participar?

Responde a la pregunta “¿Qué significa Gurumbé?” y envíanos la respuesta a info@wiriko.org con el asunto CONCURSO GURUMBÉ CINETECA. A parte de la respuesta deberás mandarnos tu nombre completo y tu DNI.

¡Las primeras 5 personas en responder correctamente a la pregunta, podrán acompañarnos a ver este imprescindible documental por toda la patilla!