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Inauguramos canal de cine africano en Filmin

Lo hemos conseguido. Después de varios meses de coordinación por fin ve la luz el primer canal sobre cines africanos en español en colaboración con FILMIN. Nuestro objetivo común es el de ir alimentando este espacio único con películas realizadas por directoras y directores africanos, trabajos sobre el continente o films que desde nuestro punto de vista contribuyen a mantener los estereotipos sobre África y que son necesarios volverlos a ver desde una mirada crítica. Somos conscientes de que es una magnífica oportunidad para visibilizar estos cines tan necesarios para entender las dinámicas sociales, políticas, económicas y culturales, así que abrimos la puerta a cinco secciones, cinco reflexiones, cinco ventanas. Os dejamos algunos de los ejemplos que podréis disfrutar en nuestro canal.

Miradas africanas: Películas realizadas por africanos

Es la sección más buscada. Esas películas africanas que, más allá de los circuitos de festivales, son muy complicadas de ver. Trataremos de ir sumando títulos clásicos y contemporáneos para ilustrar esas nuevas narrativas que salen desde el propio continente.

El último vuelo del flamenco (2010)

En el pueblo mozambiqueño de Tizangara, los cascos azules de la ONU trabajan para mantener la paz después de años de guerra civil. Varias explosiones acaban con cinco soldados, de los que sólo quedan intactos sus genitales y sus cascos. Para investigar lo ocurrido llega al pueblo Massimo, teniente italiano destinado en Maputo, la capital de Mozambique. Con la ayuda de Joaquim, un traductor local, Massimo emprende una investigación para esclarecer un misterio en el que aprende que en aquella tierra no todo es lo que parece.

 

A 14 kilómetros: Propuestas desde esa otra España

En esta sección pretendemos acercar los trabajo de los realizadores y realizadoras españoles que se interesan por las realidades de África.

Voces de Mozambique (2011)

El rostro de las mujeres de Mozambique está cargado de vidas no contadas, silenciadas…Voces desde Mozambique rescata la voz de las mujeres africanas que luchan diariamente, por activar el desarrollo de África. Cinco historias que representan el ciclo de vida de la mujer. Y la sombra de un mito reencarnado en todas ellas: Josina Machel, primera heroína y guerrillera mozambiqueña, que luchó por la independencia y por los derechos de la mujer. Mujeres que continúan reclamando un espacio de voz y reivindican la de Josina, convirtiéndola en la suya propia.

 

Sahara occidental: La última colonia

El silencio es ensordecedor. NO hay formación en las escuelas sobre las últimas colonias españolas como Guinea Ecuatorial o Sahara Occidental. Es por eso que entendemos que nuestro posicionamiento como revista especializada en artes y culturas africanas, tener un espacio para poder repensar y actuar sobre uno de esos conflictos internacionales enquistados y en el que, España tiene todavía mucho que decir. Y callar. También.

Willaya (2012)

“Wilaya” es una sencilla y bella historia sobre dos hermanas que se reencuentran en los campamentos saharauis. Nos cuenta cómo es la vida allí a través de Fatimetu (Nadhira Mohamed), una española de origen saharaui que se ve obligada a regresar a los campamentos tras la muerte de su madre. Fátima encontrará el “amor” de Said. Pero por encima de todo se encontrará con su hermana Hayat (Memona Mohamed), un ejemplo de superación que nos demuestra que si se quiere se puede salir adelante incluso en circunstancias tan adversas, casi una metáfora de lo que pasa en los campamentos donde parece que se ha instalado la idea de que ya no se puede hacer nada y es mejor vivir dejándose llevar por las circunstancias.

Morir de puro Hollywood: Narrativas estereotipadas sobre el continente

El cosmos hollywoodiense y sus circuitos mundiales de distribución de cultura, la reducción por parte de Francia e Inglaterra de la cooperación hacia el cine del continente, junto a la poca inversión de los gobiernos africanos en sus industrias cinematográficas –entre otros–, han sido claros exponentes para que la ilusión de los años 60, 70 y 80 quede en el recuerdo de cinéfilos o especialistas en los cines de África debido a la dificultad para acceder a estas obras… ¿Sueño truncado? La tendencia acusada desde las carteleras occidentales y desde la literatura de masas a mostrar al continente al sur del Sahara como un área geográfica azotada por la violencia armada, explicada como un producto de luchas étnicas o como la consecuencia del dominio de los señores de la guerra dedicados al expolio de los recursos del continente, domina, nuevamente, un imaginario globalizado y difícil de contrarrestar.

Curiosamente ésta es la fórmula del éxito en muchas de las películas taquilleras: Johnny Mad Dog (2008) dirigida por Jean-Stéphane Sauvaire que muestra la cruda realidad de los niños soldados en un país indeterminado de África, o de las consagradas en el tridente drama-conflicto-África como El jardinero fiel (2005) de Fernando Meirelles, Hotel Ruanda (2004) de Terry George, y Diamantes de sangre (2006) de Edward Zwick. En esta sección visibilizamos estas narrativas como se pone de manifiesto en Pasiones de Kenia de Michael Radford (1987).

Pasiones en Kenia (1987)

Basada en la novela homónima de James Fox. Dirigida por el nominado al Oscar Michal Radford y protagonizada por una atractiva pareja, la formada por Charles Dance (“Juego de Tronos”) y Greta Scacchi (“Good morning Babilonia”). Una apasionante mirada sobre la otra cara de la vida colonial durante la Segunda Guerra Mundial. Años cuarenta. Dos aristócratas ingleses recién casados se instalan en la colonia británica del Happy Valley, en Kenia. Ella se enamora de un conde cínico y elegante con el que mantiene una apasionada relación. Mientras tanto, su marido parece soportar estoicamente la infidelidad de su bella mujer.

Otras Áfricas: Miradas independientes

En esta sección se pretende seleccionar a las películas que nos hablan de África desde una mirada crítica y nos hacen reflexionar sobre temas como la corrupción, la independencia, la cooperación, la colonización o incluso el turismo sexual como trata Ulrich Seidl en una de las películas de su trilogía Paraíso.

Paraíso: amor (2012)

En las playas de Kenia, son conocidas como “sugar mamas”. Son mujeres europeas gracias a las cuales, a cambio de un poco de amor, los jóvenes africanos logran subsistir. Teresa, una austríaca quincuagenaria, pasa sus vacaciones en uno de estos paraísos exóticos. “Paraíso: Amor” habla de mujeres mayores y hombres jóvenes, de Europa y de África, y de cómo se puede pasar de explotado a explotador. La película de Ulrich Seidl es la primera entrega de una trilogía que retrata a tres mujeres de una misma familia y cómo pasan las vacaciones. Una decide hacer turismo sexual (PARAÍSO: AMOR), otra opta por intentar convertir a otros a la fe católica (Paraíso: Fe) y la tercera se apunta a un campamento para adolescentes con sobrepeso (Paraíso: Esperanza). Tres mujeres, tres formas de pasar las vacaciones y tres relatos acerca de las ganas viscerales de felicidad.

 


Os iremos informando de todas las novedades que vayamos incluyendo en nuestro canal.

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Bye Bye Africa y el exilio del director africano

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3ª Edición del Curso Introducción a las expresiones artísticas y culturales del África al sur del Sahara

Por Maricela Muñoz Soto

Bye Bye Africa es una película del director chadiano exiliado en Francia Mahamat-Saleh Haroun (1999). Este largometraje narra la historia del propio director, quien a su vez es el actor principal, y donde se ve reflejada la necesidad de proyectar y documentar de alguna forma, como él lo explica, “la vida”, ese sentimiento de alienación en tu propia tierra.

Director chadiano Mahamat-Saleh Haroun.

Director chadiano Mahamat Hale-Haroun.

Haroun dice que: “para olvidar mi queja, voy a hacer un homenaje a la que me dio la vida”, su propósito original fue rendir homenaje a su madre fallecida, a la que desde hace diez años dejó de ver, y a sus orígenes, África. Durante la cinta, el cineasta invita a realizar con él este camino introspectivo en el cual va descubriendo aspectos que le hacen reflexionar aún más sobre su identidad, su familia y lo que ha sido y será su trabajo como cineasta.

Desde la primera escena de la película hasta que actor principal se traslada a Chad, podemos ver las grandes diferencias del mundo en el que él vive y en el que vivió, el cual se ha quedado atrapado en tiempo y en la destrucción debido a las guerras que ha sufrido. Una realidad totalmente diferente que lo coloca en la disyuntiva de lo que fue y lo que es. Se sorprende con el nivel de degradación en el que encuentra la ciudad y la casi nula existencia de cine.

Haroun explica durante la cinta que antes de irse a Francia, el cine tenía un gran auge en el país y que en Yamena, la capital del Chad, había muchas salas de proyección que tenían éxito entre la población. Con el paso del tiempo eso quedó atrás, quedó olvidado. Los cines están cerrados, destruidos, abandonados. Los pocos que siguen abiertos están en mal estado, con aparatos muy viejos que dificultan una buena proyección, lo que a su vez, provoca que la gente no disfrute de asistir aunado a una mala distribución de películas. Con esto, se observa el cambio de hábitos y preferencias. Las salas de video y la venta de películas piratas en cualquier lugar toman un auge importante que terminan por golpear a la ya en decadencia industria cinematográfica y surge una gran interrogante: ¿para qué hacer cine si no hay espectadores?

Durante el regreso a su país, Haroun no sólo se enfrenta a momentos y situaciones complicadas al observar la difícil situación para producir la película, sino que se enfrenta al recelo de la familia y amigos que no entienden a lo que él se dedica, no lo ven provechoso e incluso lo ven como algo que va en contra de ellos.

El propio padre del cineasta le recrimina que podría haber sido doctor y quizá salvar la vida de su madre en lugar de hacer cine, porque eso, a ellos, no les sirve de nada. Sin embargo, el hijo le intenta explicarle en una conversación salpicada de planos muy visuales que en el país donde vive, Francia, su oficio sí es importante y que, precisamente, lo que él quiere dar a conocer a través de las imágenes son sus orígenes, a lo que el padre le responde: “En la tierra de los blancos está bien, pero nunca será la tuya. Cuando crees que eres parte de aquella tierra, perderás el alma”. Es justo en ese punto donde se empieza a dar cuenta y a ver reflejado ese choque de ideas, donde los orígenes pertenecen a un lugar pero la mentalidad ha cambiado y la percepción se ha vuelto muy diferente hasta el punto de sentirse y ser visto como un extraño en su propia casa.

Durante la toma realizada en la calle en uno de sus paseos por visitar los cines donde pasaba sus años de infancia, tiene un altercado con un hombre que se siente ofendido al verse grabado y le arrebata la cámara gritándole: “ladrón de imágenes”. Esto refleja un enfrentamiento con la tradición y las creencias de las personas, e incide en un problema de la percepción de la imagen que tienen de ellos mismos.

Éste es un tema delicado y se debe trabajar con mucha cautela, como le recomienda Isabel, la actriz que interpreta a una chica infectada con el VIH en una grabación años atrás del propio Haroun: “Su cine me mató al sufrir y verme afectada por los comentarios de la gente. Era señalada, olvidada, además de obligada a realizarme un análisis para comprobar que no estuviera contagiada”. Un error de cálculo del director que a la actriz le costó no sólo su carrera, sino el resto de su vida. “El cine es más fuerte que la realidad”. La gente, el público para el cual estaba dirigida la cinta, no logró diferenciar entre la ficción y la realidad, un descuido con muy poca sensibilidad y que no es más que resultado de la lejanía con la que se ve objetivo.

Mahamat-Saleh Haroun, en un deseo de realizar producciones africanas, de transmitir un mensaje, de dar a conocer lo que es su país y su continente de origen y de ser el portavoz de un pueblo, se ve obstaculizado en el momento en el que ya no logra comprender esta realidad; él ya no forma parte de ese mundo. Bye bye África fue un instrumento de investigación a nivel laboral y emocional que despertó el interés por apoyar la industria del cine en Chad y, al mismo tiempo un guión que refleja al africano exiliado, una situación muy común para las miles de personas que son parte de la diáspora y que tienen una identidad compartida entre dos mundos muy diferentes. De ahí el título de la película: adiós África.