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Música para construir una escuela en una pequeña aldea keniana

Por Arnau Llasat y Víctor Jiménez

Es miércoles en Kithunthi y empieza el primer de los tres desplazamientos para la construcción de la nueva escuela de primaria. Los desplazamientos se calendarizan aprovechando los parones vacacionales de la comunidad escolar y en la primera de las cinco semanas de este desplazamiento hay más de la mitad de pueblo para ayudar al derrocamiento del primer módulo de la escuela.

Musicaula Missió Kenya es un proyecto de cooperación para el desarrollo que se estructura en dos ejes principales de desarrollo. El primero, un proyecto de cooperación internacional “clásico” donde la comunidad local planteó a Wendano Wa, una de las ONGs promotoras del proyecto, la necesidad de construir una nueva escuela en Kithunthi, un municipio keniano, reemplazando la actual escuela debido a su mal estado. El segundo eje de desarrollo, es un proyecto pedagógico donde colaboran diferentes centros educativos de la provincia de Barcelona. El objetivo es que los alumnos participen en la creación de las recompensas del proceso de financiación colectiva de una parte del proyecto y a su vez se pueda establecer un diálogo entre las escuelas y una transferencia de valores y conocimientos con una mirada social e intercultural.

Estado de la construcción de la escuela de Kuthunthi a inicios de 2019.

El emplazamiento:

El proyecto de construcción de la nueva escuela se ubica en Kithunthi, a unos 60 Km al oeste de la capital del país, Nairobi. La escuela primaria de Kithunthi es pública, la única de una región rural, construida y fundada el año 1968 como una escuela de educación primaria pública y mixta.

Sus alumnos van a la escuela desde los 4 hasta los 14 años, y actualmente tiene más de 250 estudiantes y 8 maestros. El centro, además de acoger un programa de comedor social para las y los estudiantes, se utiliza para hacer talleres de lecto-escriptura para mujeres de la zona, y como espacio social para reuniones y actividades comunitarias y de entidades locales.

Niños de Kithunthi volviendo de la escuela.

El proyecto de construcción: una nueva escuela para Kithunthi

Con la ayuda en la financiación de la ONG Africa Wendano Wa Barcelona, las ONG Arquitectos Técnicos Sin Fronteras y Base A arquitectura lideran el proyecto de construcción de la nueva escuela, que se ha diseñado acorde con los requerimientos y necesidades del Ministerio de educación de Kenya y la comunidad educativa de la Kithunthi Primary School.

El proyecto incorpora mejoras estructurales, de salubridad, iluminación y control térmico; conectando materiales y técnicas constructivas locales con criterios de diseño sostenible, como una cubierta ventilada y amplios ventanales retirados de la línea de fachada.

En abril de 2019 se ha construido la primera fase de la escuela, de cinco aulas con capacidad para 150 alumnos, financiada mayoritariamente por la Fundación Isolana. La segunda fase de construcción, de otras cinco aulas y un drenaje perimetral de la parcela, está prevista para el próximo agosto y aún requiere de financiación. Motivo por el cual se ha lanzado recientemente una campaña de micromecenaje en la plataforma Goteo.org, una web de financiación de proyectos con retorno social y sin ánimo de lucro.

Proyecto final para la Escuela Primaria de Kithunthi (Kenya)

El proyecto educativo Musicaula Missió Kenia nace de la sinergia entre la ONG Arquitectos Técnicos Sin Fronteras y la cooperativa BitLab Cultural, promotora de proyectos como Escola de Rock, en el que la visita de músicos profesionales a centros de educación primaria y secundaria sirve de pretexto y elemento vertebrador de proyectos de innovación pedagógica en distintas asignaturas.

El objetivo de la iniciativa es, pues, conseguir parte de la financiación del coste de construcción de la nueva escuela a la vez que se trabajan conceptos transversales entorno valores de cooperación internacional, justicia global así como respeto a la diversidad. De éste modo, se han diseñado y desarrollado diferentes actividades educativas para el desarrollo del proyecto con el objetivo de trabajar en materia de justicia social, globalización y pensamiento crítico, promoviendo la participación activa de las y los estudiantes en un proyecto real de cooperación internacional.

La población de Kithunthi, completamente volcada en la construcción de la Escuela de Primaria

Durante el presente curso, se han realizado talleres de ciencia y tecnología mediante la construcción de cúpulas geodésicas con alumnos de ESO de los centros Escola San Pedro de Gavà y Escola Teide de Viladecans, mediante los cuales se recaudaron fondos para la construcción de la primera fase de la obra.

Además, alumnos de las escuelas San Pedro (Gavà), Teide (Viladecans), Nou Patufet (Barcelona) y IES Joan Fuster (Barcelona) han trabajado en la financiación del proyecto de construcción mediante actividades benéficas y generando recompensas de la campaña de micromecenazgo. Música, plástica, lenguas y ciencias han servido de impulso para trabajar contenidos de temática africana y promoviendo el diseño de recompensas de la campaña de micro-mecenazgo.

En el disco colaborativo han participado las siguientes escuelas y artistas femeninas: Escuela San Pedro Gavá con Raquel Lua; Escuela Nou Patufet con Alma de Boquerón y Tori Sparks; Escuela Teide con 77; Instituto Joan Fuster y Andrea Mir y Dani Campos; Escuela de Música de Navàs + Celeste Alias; y Biblioteca Vapor Vell con Núria Graham.

Otra de las recompensas del crowd-funding es la revista CCOOmics 2019. CCOOmics es un proyecto educativo, cultural y artístico realizado entre las Escuelas de Arte Públicas Pau Gargallo de Badalona, Escuela la Llotja de Barcelona, Escuela de Arte Superior y Diseño Serra i Abella, Escuela la Massana Centro de Arte y Diseño, Escuela industrial de Arte, el Instituto Escuela del Trabajo de Barcelona en colaboración con CCOO de Cataluña.

Por otro lado, los alumnos de formación profesional del Centre d’Estudis Roca han desarrollado actividades de aprendizaje servicio a través de las cuales sus alumnos han trabajado propuestas de distribución de mobiliario e interiorismo de las aulas. En el centro, además, se realizó una actividad benéfica para recaudar fondos en una jornada de videojuegos. Además, alumnos de ciclos formativos del INS Provençana de l’Hospitalet de Llobregat han colaborado en la elaboración y redactado de la memoria ejecutiva de la segunda fase de la obra y alumnos y profesorado del Institut Lluïsa Cura de Barcelona han trabajado en la web y campaña de comunicación del proyecto.

En resumen, todas las intervenciones se han adaptado a las singularidades, intereses y necesidades de cada centro educativo colaborador.


Autores del artículo:

Arnau Llasat es arquitecto técnico, máster en eficiéncia energética y sostenibilidad por el CAATEEB y profesor de Formación Profesional en el IES Provençana de l’Hospitalet de Llobregat. Des de 2009 es miembro de Arquitectos Técnicos Sin Fronteras participando en proyectos de cooperación internacional y de educación para el desarrollo.

Victor Jiménez es ingeniero superior de telecomunicaciones y máster en computación del sonido y de la Música por la UPF (Universidad Pompeu Fabra), y coordina proyectos culturales y de innovación participativa en la cooperativa sin ánimo de lucro BitLab.

Las palmeras: motivos por los que el cine español sigue sin entender África

La película Palmeras en la nieve, adaptación del libro con el mismo título de más de 700 páginas de la autora Luz Gabás, obedece a un talante continuado del pasado colonial de España en Guinea Ecuatorial: fracaso, impotencia y desinterés durante la ocupación de facto, y de desencuentro y ostracismo en la etapa actual. ¿Qué significa Guinea para los españoles? ¿En qué momento se encuentra Guinea y por qué? El sonido sordo a estas preguntas sin responder será un intento de 163 minutos por mantener vivo el recuerdo de una ocupación que se vendió a base de propaganda y NODO, de cristianismo ultraconservador y política casposa, y de una dictadura que agonizó en silencio en el trópico marginando a una población a la que le fue usurpada la esencia cultural y social.

palmeras en la nieve

Palmeras en la nieve, dirigida por Fernando González Molina, es quizás una de las mayores producciones cinematográficas de los últimos tiempos con un elenco donde se encuentran actores con tirón juvenil como Mario Casas o Adriana Ugarte. Pero la taquilla se ha topado de bruces con una audiencia reacia a la sinopsis. Quizás porque en cartelera competía con grandes estrenos como la última película de la Guerra de las Galaxias o, porque de Guinea y de su historia, en España, no sabemos nada. Y todo, como parte de una política de censura intencionada. El punto y final es el negro metafórico de los créditos: no hay guineanos en los papeles principales y no ha sido grabada en Guinea Ecuatorial, sino en Colombia, Canarias y el pirineo oscense. Sólo es una metáfora, claro.

El valle de Benasque, en el pirineo aragonés, a más de 5.000 kilómetros de Guinea Ecuatorial tiene dos vínculos peculiares con el continente africano formando un binomio a menudo indivisible: el económico y la inmigración. Las relaciones históricas norte-sur contribuyen a desarrollar siempre una mitología unidireccional que obedece a tintes eurocéntricos con grandes dosis de desinformación y nulo interés por el aprendizaje. Así fue que tras el fin del negocio de la esclavitud, el cacao pasó a ser una de las primeras fuentes de ingresos para España y un nuevo dorado para los agricultores empobrecidos de la alta montaña aragonesa, entre otros. Algo parecido pasó con los denominados “indianos” catalanes que se embarcaron rumbo a América Latina para buscar algún matiz de color y prosperidad a sus vidas en tierras cubanas, argentinas o brasileñas.

Los lazos culturales (léase coloniales) españoles en Guinea que se establecieron deberían haber sido de “ida y vuelta”, es decir, de intercambio mutuo. Sin embargo, las historias que llegaban en carta mostraban esa panacea soñada, ese paraíso en el que redimir sueños económicos y, a veces, eróticos también. La primera obra literaria de Luz Gabás, Palmeras en la nieve (2012), retrata la historia de dos aragoneses que emigran a Guinea para buscar mejor fortuna y que se verán envueltos en una historia de amor que tendrá repercusiones en la España actual.

En el libro se deja constancia que para salir del valle de Benasque solo había dos maneras: cruzar el puerto de montaña para pasar a Francia o atravesar el congosto de Mont-rebei, una de las frontera naturales entre Aragón y Cataluña. Una encrucijada enclavada en la montaña. Algunos se aventuraron en buscar este segundo camino hacia el puerto de Barcelona y de allí partir hacia la isla de Fernando Poo, actualmente la isla de Bioko.

Memorias de África o el Paciente inglés pueden servir como aperitivo conceptual de la película Palmeras en la nieve. Un filme épico, intimista con deficiencia en los papeles interpretativos exceptuando a Berta Vázquez, en el papel de enfermera guineana en un hospital, una actriz de padres kenianos, nacida en Kiev (Ucrania) y criada en España.

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Berta Vázquez, en el papel de esclava guineana, una actriz de padres kenianos, nacida en Kiev (Ucrania) y criada en España.

Si algún espectador acude para saciar lapsos históricos de la España colonial no es, una vez más, el momento. Del proceso de cambio que comenzó en julio de 1959 con los vientos independentistas en África se perciben algunos comentarios aislados pero nada de las presiones de la ONU por las que el dictador Franco declara provincias españolas a “sus” provincias de África. Los guineanos pasaron a ser españoles y cuatro años después, en diciembre de 1963, se aprobaba la autonomía. El intento español de controlar el nuevo país tras la independencia el 12 de octubre de 1968 se redujo prácticamente al completo en los años posteriores.

Palmeras en la nieve refleja una vez más que a pesar de la intensa literatura escrita sobre Guinea Ecuatorial producida sobre todo durante la dictadura franquista, el pueblo español continúa sin conocer a penas al guineano. El desencuentro continúa. En palabras del periodista e historiador guineano Donato Ndongo hay que deconstruir la historia y volver a comenzar “ya sea por parte de los nacionalistas guineanos que consideran colonial a todo español o a cualquier gobierno de Madrid, o a los españoles que desconfían de un pueblo que no les agradece suficientemente –en su opinión– los beneficios otorgados, sea la ‘civilización’, como antes se decía, sea la ‘cooperación, como se la denomina hoy” (Ndongo, 1998:109).

Contra los estereotipos: lección de humildad

Uno de los diseños para camisetas de la empresa sudafricana Laugh it Off

La necesidad y la pobreza venden. Las migraciones y el hambre, también. Esta es la premisa en la que se ha basado la cooperación al desarrollo en África. Con imágenes positivas y datos optimistas es más difícil conseguir financiación, e incluso, permanecer en terreno africano justificadamente. Por ello, la tendencia desde el Norte ha sido abusar de una visión simplista, fomentando la ignorancia de otras realidades que también se producen en el continente. Los discursos afropesimistas adoptados por los gobiernos occidentales, han insistido en reprochar a las democracias africanas ser neo-patrimonialistas, subrayar la corrupción como una práctica habitual entre sus líderes, insistiendo en la necesidad de cooperar con el Sur para generar recursos que ayuden a poblaciones “desamparadas”, afectadas por las guerras y el hambre, y dando motivos para continuar presentes en el continente bajo una forma más o menos encubierta de neocolonialismo.

Ahora, ante la deriva democrática, la crisis financiera y de valores, y el tremendo descontento social en los países del Norte, algunos africanos han decidido movilizarse. “El cuento de hadas de la modernidad occidental”[1] se desmorona, se invierten los conceptos hacia un “europesimismo” y la creencia de que el campo político no responde a las necesidades de sus ciudadanos, o que el sistema occidental ha fracasado, se extiende como la pólvora. Quizás siguiendo las teorías de Anne-Cécile Robert (L’Afrique au secours de l’Occident, 2004) hayan creído que ya era hora de ayudar a refundar un sistema que nos ha llevado al borde del abismo. O tal vez, viendo que nuestras “democracias” también responden a neo-patrimonialismos o que la corrupción salpica a todos nuestros líderes, algunos sudafricanos hayan decidido lanzarse a nuestro auxilio a través de actos caritativos.

A pesar de todo, puede que simplemente nos estén intentando dar una lección de humildad.

Radi-Aid – Africa For Norway, ha lanzado una grandiosa campaña viral por Internet para la recogida de radiadores para la población noruega. A través de un videoclip satírico, han construido junto a unos cuantos cantantes, una parodia del absurdo de muchas campañas para la asistencia humanitaria, como la que protagonizaron Michael Jackson, Paul Simon o Bruce Springsteen con la canción We are the world de la fundación caritativa USA for Africa.

Algunas zonas de Noruega pueden alcanzar temperaturas inferiores a los -40°C en invierno, así que, ¿qué mejor manera de ayudar a los pobres e indefensos noruegos “muertos de frío” que enviarles radiadores para poder proporcionarles una existencia más cálida? Sarcasmos aparte, la iniciativa, donde participa el Fondo de Asistencia Internacional de los Estudiantes y Académicos Noruegos (SAIH) –financiados por el gobierno noruego- , reivindica la necesidad de cambiar los discursos respecto a África, y sobretodo, de reconocer las cosas positivas que suceden en el continente, más allá de las guerras o el hambre, que no representan al global de los africanos. Con la intención de fomentar el conocimiento y el respeto de las diversidades africanas, quieren desmitificar los clichés y los estereotipos adquiridos de ese discurso generado desde el Norte, y ofrecer otros relatos que desbanquen esa “historia única” de la que nos habla Chimamanda Ngozi Adiche. Su trabajo se centra en la “liberación económica, política, social y cultural en el Sur” y ya está dando la vuelta al mundo (su vídeo en YouTube recoge más de 650.000 visitas, y su página de Facebook supera los 7.000 admiradores).

En la web de Radi-Aid podéis encontrar la síntesis de su manifiesto:

  • La recaudación de fondos no debe basarse en estereotipos explotadores. La mayoría de nosotros se cansa si lo único que vemos son imágenes tristes de lo que está pasando en el mundo, en vez de cambios reales.
  • Queremos una mejor información de lo que está pasando en el mundo, en las escuelas, en la televisión y en los medios de comunicación. (…) Necesitamos más información sobre como los países occidentales tienen un impacto negativo en los países “en desarrollo”.
  • Medios de comunicación: mostrad respeto. Los medios de comunicación tienen que ser más éticos con sus informes. ¿Imprimirías una foto de un bebé blanco hambriento sin permiso? Las mismas reglas deberían ser aplicadas cuando los periodistas están cubriendo el resto del mundo, como lo hacen cuando se encuentran en su país de origen.
  • La ayuda se tiene que basar en las necesidades reales, no en “buenas” intenciones. La ayuda solo es una parte de un cuadro más grande, tenemos que tener en cuenta la cooperación y las inversiones, y cambiar otras estructuras que frenen el desarrollo en los países más pobres. La ayuda no es la única respuesta.

Ya en 2008, la gente de SAIH realizó una campaña en Ghana para recaudar fondos para la necesitada población de la “fría y estéril” Suecia. La iniciativa, Help Sweden, pretendió fomentar tanto una nueva perspectiva de la ayuda como la revisión de las relaciones entre Norte y Sur. A través de la sonrisa, se trató de reconocer el absurdo de la generalización en cuestión de pobreza, y por lo tanto, abrir interrogantes sobre nuestra imagen de África.

Y tú, ¿qué imagen tienes de África?

Para más información:

The Guardian

This Is Africa

Africa Is A Country

The Local – Sweden News in Engligh


[1] Expresión de Bertrand de Juvenel, utilizada por Serge Latouche en su libro La otra África. Autogestión y apaño frente al mercado global. Barcelona: Oozebap, 2007.