Entradas

Teatro social en Mali

“Ya no se trata de conocer el mundo, sino de transformarlo.”

                                                                                                                   Franz Fanon

* Por Laia Pedrola

Son la una del mediodía en el Hippodrome, barrio de clase media alta de Bamako. Es un febrero inusualmente benévolo en la capital maliense en el que se disfrutan los moderados 30 grados durante el día , regalo que ha dejado el Harmattan, el viento del Norte, que refresca el Sahel los meses de diciembre y enero.

Entro en casa de Assitan Tangara, miembro del colectivo artístico Anw Jigi Art. La estancia es oscura, fresca,  y el woussoulan(1) flota en el aire. Assitan acaba de casarse y guarda los 15 días de rigor sin salir de casa. Tiene una voz suave y pausada que contrasta con su físico rotundo, y su sonrisa nos acomoda en la conversación como si nos conociéramos desde siempre. Me acerca un vaso lleno de agua fresca del canari(2) como dictan los códigos de bienvenida del oeste africano, y empieza a contar.

2013. Un grupo de estudiantes que salen del Conservatoire des Arts et Métiers Multimédia de Bamako se juntan para poner sus conocimientos teatrales hasta entonces académicos al servicio de un teatro de y para la gente. Su objetivo es recuperar las técnicas del “koteba”, el teatro tradicional bambara maliense, y mezclarlo con dinámicas y recursos académicos para acercar el teatro a la sociedad, utilizarlo como herramienta de sensibilización, y mostrar cómo a través de él se pueden vehicular dinámicas con las que trabajar opresiones y empoderarse. En 2015 oficializan la asociación y la nombran Anw Jigi Art —“Nuestra base es el Arte” en bambara—.

Localizan dinamizadores teatrales en Burkina Faso y otros países colindantes con larga tradición teatral con los que hacer intercambios y seguir formándose;  dinamizan talleres en colectivos en riesgo social (grupos con diversidad funcional psíquica y física…) y escuelas (talleres para niñas y niños y formación al profesorado). Buscan financiación para hacer real un teatro social cercano y gratuito para todos,  y la encuentran en la cooperación suiza, la embajada de Francia, el Centre Culturel Français de Bamako, etc.

Son las ocho de la noche en el amplio patio de una casa particular en Faladié Sokoro, un barrio tranquilo lejos del bullicio del centro de la capital maliense. Hoy empieza la gira ”Théatre des Maisons”, en la que Anw Jigi Art llevará durante el mes de marzo y de manera gratuita su obra “Filles de la Honte”(3) a seis casas particulares de diferentes barrios de Bamako. En la pieza narran una dramática situación familiar de secretos, violencia sexual y muerte. Objetivo:  mostrar la vulnerable situación de las “bonne” (4) en la escala social maliense y su exposición permanente a violencias de diferente tipo.

Al cabo de un par de horas de la cita fijada, empieza la obra. En el patio no cabe un alfiler, y sigue llegando gente del barrio que se apiña como puede para lograr percibir alguna cosa. A partir de ahí, las risas, los gritos y los comentarios en voz alta entre el público se sucederán durante toda la obra, y en algún momento de clímax hasta se verá a algún niño salir corriendo asustado por creer que lo que está viendo es real.

Al acabar, Gaussou, miembro de la compañía que hace las veces de dinamizador, invitará al público a compartir su opinión sobre lo que han visto; no costará nada que varios, uno por uno, vayan saliendo a coger el micrófono,  haciendo gala de esa desinhibición maliense y el gusto por la palabra y el discurso.

Tras el debate, y mientras el patio se va quedando vacío, algunas mujeres se acercarán a miembros de Anw Jigi Art para contarles en privado sus propios relatos vitales y la manera como se han sentido representadas en la obra. Se atreverán cuando las luces ya se hayan apagado, y sus historias entrarán a formar parte del tesoro privado e intangible de la compañía.

Cada sesión en cada casa, cada noche de “Filles de la Honte”, estará plagada de anécdotas y matices distintos que irán nutriendo la gira. El público, siempre abarrotado. En una de ellas, en casa de los Samanké, en el barrio de Badialan, Awa, una de las actrices principales, coge el micrófono en el debate posterior a la obra y expone su malestar ante las risas que oye desde el escenario en escenas que, según ella, muestran situaciones de opresión y sufrimiento. Se dice incómoda e invita al público a intentar leer un mensaje más allá del mero entretenimiento.

En casa de Assitan , a nuestra charla se ha añadido un bebé que andurrea por el salón pidiendo atención. Mientras lo distraemos entre las dos, Assitan me avanzará que hay una segunda fase prevista dentro del ciclo del “Théatre des Maisons”. La idea es ir al mercado en hora punta y hacer una especie de teatro invisible, mostrar una situación  y observar la reacción de las mujeres para luego interactuar con ellas ya fuera del plano teatral, y así poder extraer embriones para futuras obras de teatro en las casas donde se muestren las inquietudes reales de esas mujeres.

Y tantos otros proyectos que llenan la agenda de Anw Jigi Art.. albergan un objetivo a medio plazo de trabajar en red con otra gente del plano escénico maliense, flexibilizando el funcionamiento interno de la compañía de manera que en las obras puedan participar actores y actrices de otros colectivos, y a la inversa…

Llegado el momento Assitan me acompañará a la parada de sotrama, los minibuses de transporte público, para seguir mi ruta. En breve llegará a Bamako el gran calor de abril que espesará cada brizna de aire, pero no parece que ni eso, ni nada, vaya a aminorar la determinación, el empeño y la capacidad de trabajo de Anw Jigi Art.


                               

  1. Incienso tradicional de los países del Oeste africanos.
  2. Vasija grande de barro donde se almacena agua para beber, habitualmente ubicada en el rincón más fresco de la casa
  3. “Hijas de la vergüenza”
  4. En el contexto maliense, muchas chicas jóvenes emigran del pueblo a la ciudad empleándose como “bonnes” a cambio de alojamiento y un salario mínimo (o a veces, inexistente).

Desde 2009 Laia Pedrola alterna aguja e hilo como diseñadora confeccionando con telas wax bajo la marca LaloladeÁfrica con largas estancias en diferentes países del Oeste africano, principalmente Mali. Apasionada de las artes y culturas africanas y de cualquier expresión artística de calle y periferia, en Barcelona también forma parte del grupo de Teatro de Lxs Oprimidxs La Guitza.

La egipcia “Rosas venenosas”, mejor película de la 15 edición del FCAT

Rosas venenosas, del realizador Ahmed Fawzi Saleh ha sido la película ganadora de la 15ª edición del FCAT; una impresionante mirada dentro del mundo de las clases trabajadoras en las curtidurías de El Cairo. El jurado ha destacado su “innovación, originalidad, su mirada casi documental que busca la fidelidad a la realidad” en este retrato realizado por un cineasta joven de una mujer oprimida en un entorno hostil”.

La efusión fétida de las aguas residuales es el leitmotiv principal del debut de Saleh, un drama elíptico de dos hermanos, ambientado en algunos callejones infernales de la capital egipcia. Una cinta que refleja el amor obsesivo de una hermana por su apático hermano que está buscando escapar de Egipto y que destaca por la forma en que representa un inframundo casi surrealista a través de imágenes visualmente deslumbrantes de una austeridad malsana.

El jurado oficial de la 15 edición del FCAT, formado por la directora senegalesa Angèle Diabang, la norteamericana Tala Hadid, además de la cineasta independiente, programadora establecida en Berlín, Dorothee Wenner, el burkinés y director artístico del festival Afrikamera (Berlín), Alex Moussa Sawadogo y el programador, escritor y cineasta español Luis E. Parés, ha sido el encargado de decidir tres de los seis premios que este viernes ha otorgado el festival: Mejor Largometraje de Ficción, al Mejor Documental y a la Mejor Actriz de la sección Hipermetropía, este último premio patrocinado por la fundación Mujeres por África.

Por su parte, el jurado CineCádiz, conformado por actores, actrices y realizadores de la asociación del mismo nombre, han decidido el premio al Mejor Cortometraje de la Sección En breve, apoyado por el Hotel The Riad Tarifa. Los espectadores del FCAT han votado el Premio del Público al Mejor Largometraje de Ficción deHipermetropía, que patrocina la Delegación de Turismo del Ayuntamiento de Tarifa. Y por último, El Festival CinePalium (de Palo del Colle, Italia), centrado en la identidad, ha entregado un premio honorífico al Mejor Largometraje de Ficción de la sección Hipermetropía.


Premio a mejor actriz

Ha recaído para Maggie Mulumbwa por su interpretación en I Am Not a Witch. Por primera vez el FCAT premia a una niña de 9 años por su emocionante papel de una niña internada en uno de los campos de brujas que aún existen en algunos países africanos. La debutante en el largometraje Rungano Nyoni le dio este papel del que el jurado destaca “su luminosa interpretación, su naturalidad y el abanico de matices que despliega que van de la magia a la poesía”.

Esta película también ha recibido el Premio Honorífico del Festival CinePalium (Italia) al Mejor Largometraje de Ficción de la sección Hipermetropía


Premio al mejor documental

Ha sido para Boxing Libreville, de Amédée Pacôme. Uno de los documentales de los programados en esta edición del festival que muestran la rebeldía en la calle en busca de democracia ha sido premiado “por la cercanía del personaje protagonista y la manera en que lo sigue en su microcosmos cotidiano, consiguiendo que salga de su encierro y exprese cómo lucha por conseguir realizar un sueño”.


Mención especial del jurado.

Futuros inciertos, de Eddy Munyaneza (Burundi, Francia, Bélgica) El jurado ha decidido otorgar una Mención Especial a este documental que ha tenido su estreno mundial en el FCAT y que de nuevo ahonda en el activismo político de su país. Su director habló en el festival sobre la responsabilidad que tienen los cineastas de mostrar lo que realmente ocurre en sus países. El jurado ha destacado “la fuerza, el coraje y el nivel de compromiso del director”.​


Premio del público a mejor película

La bella y los perros, de Kaouther Ben Hania (Túnez, Francia, Suecia, Noruega, Líbano, Qatar, Suiza) El público del FCAT 2018 ha votado esta historia basada en hechos reales y que narra casi en tiempo real el calvario de una joven (interpretada por la actriz Mariam Al Ferjani, que pasó por Tarifa y Tánger en esta edición del festival) a través de nueve planos secuencia. Con un mensaje feminista y político, esta ficción se convierte en una oportuna reflexión sobre uno de los temas de actualidad en multitud de países: el de la visibilidad de las víctimas de violación.

Puedes leer nuestra crítica aquí.


Mejor cortometraje

La entrada del cine, de Ayoub Layoussifi.

El jurado de Cinecádiz, encargado de premiar el Mejor Cortometraje de la sección En Breve, ha optado por este corto marroquí sobre un niño que se muere de ganas de ir al cine “por devolvernos 28 minutos de nuestra infancia a través de los ojos de su protagonista, por saber mostrar con maestría y técnica la descarada naturalidad de sus personajes y su entorno, por reivindicar la experiencia de ver una película en pantalla grande junto a lxs amigxs y sacrificarlo todo por ello”.

Wiriko medio oficial del Film Africa

Black is beautiful: El Londres más negro sube el telón del Film Africa

Wiriko medio oficial del Film Africa

Wiriko medio oficial del festival de cines africanos de Londres Film Africa.

Vuelve un Londres en negro. Un negro que es beautiful. Un negro que como canta el cantante Chronixx, es necesario para entender la construcción del imaginario que tenemos del continente africano. Regresa el Film Africa (27 de octubre hasta el domingo 5 de noviembre), la celebración más grande de cines africanos y su diáspora de Inglaterra organizado por la Royal African Society de la que Wiriko continúa por tercer año consecutivo como medio oficial en español de una de las citas imprescindibles europeas. Y cuando se hace alusión a que la urbe inglesa ennegrece cada año es porque su política y objetivos se extiende a lo largo de seis sedes colonizando las carteleras de las principales salas de cine: Rich Mix, BFI Southbank, Ritzy Brixton, Ciné Lumière, Bernie Grant Arts Centre y el South London Gallery. No hay excusas para no enmudecer con alguno de los 38 títulos que se proyectarán procedentes de 21 Países africanos (incluidos 19 estrenos en el Reino Unido, Europa o mundiales) y con la presencia de cineastas, actores y actrices y músicos que endulzarán una semana africana que prestará especial atención a las historias de mujeres.

La apertura de esta noche en el BFI Southbank estará a cargo de la película The Wound (Inxeba), del director sudafricano John Trengove. Un trabajo atrevido que pudimos ver en el festival de Durban el pasado julio y que explora la sexualidad, la masculinidad y el choque entre los valores tradicionales y contemporáneos en la actual Sudáfrica. El actor principal y premiado músico Nakhane, uno de los nuevos talentos más emocionantes del país, asistirá a la proyección y actuará este domingo en el Rich Mix llevando sus melancólicas y lánguidas guitarras y bellas armonías vocales al público londinense por primera vez.

La séptima edición del Film Africa clausurá en el Ciné Lumière el 5 de noviembre, con el estreno en Londres de Foreign Body, el nuevo trabajo audaz y visceral de la directora tunecina Raja Amari. Para conmemorar sus 60 años de independencia de Ghana, el festival proyectará tres trabajos que capturan el espíritu de una de las industrias cinematográficas de más rápida expansión en el continente africano: Keteke, el primer largometraje de Peter Sedufia, con una preciosa banda sonora a cargo de la banda de Accra, Worlasi; la historia épica de la realizadora ghanesa-americana Leila Djansi sobre la trata de esclavos en el Atlántico, I Sing of a Well; y una rara oportunidad de ver uno de los más aclamados trabajos de los últimos tiempos, Kukurantumi – Road to Accra, del realizador King Ampaw.

Film Africa continúa su estrecha asociación con el consorcio de los cinco festivales de cine africano del Reino Unido (Film Africa-Londres, Africa in Motion-Escocia, Afrika Eye-Bristol, CAFF-Cambridge y Watch Africa-Gales) con su sección Clásicos perdidos de África (Africa’s Lost Classics), trayendo a las pantallas algunas de las mejores películas africanas que han sido prohibidas, censuradas, perdidas u olvidadas, incluida la restauración de algunas películas importantes dirigidas por mujeres africanas. Algunos ejemplos serán Fatma 75, una película pionera y el primer trabajo de no ficción de la tunecina, Selma Baccar; Rage, del laureado director nigeriano Newton Aduaka; y Mueda, Memory and Massacre, de Ruy Guerra, una obra central de la ola de Cine Novo, generalmente considerada como el primer largometraje de ficción independiente de Mozambique y una obra maestra de la memoria anticolonial.

En esta séptima edición se podrán ver los primeros trabajos del sudafricano Daryne Joshua con su Call Me Thief, un retrato de la vida en los suburbios de Ciudad del Cabo en la década de 1960; el estreno europeo de I Will Not Bear Tomorrow, de Abraham Gezahagne, que se adentra de lleno en uno de los momentos más oscuros de Etiopía; y en I Still Hide to Smoke, un baño turco es el telón de fondo para la audaz exploración de la directora argelina Rayhana Obermeyer sobre el papel de la mujer en su país hoy día.

Junto a I Still Hide to Smoke y Fatma 75, otros títulos de la programación de la que Wiriko forma parte como asesor muestran historias de mujeres. Por ejemplo, se estrenará en el Reino Unido el documental Sacred Water, de Jordain Olivier que explora la sexualidad femenina en Ruanda; A day for women, de Kamla Abou Zekri un trabajo que reflexiona sobre la comunidad, la convivencia y la libertad de las mujeres en la sociedad egipcia; El cuarto largometraje de Alain Gomis Félicité, ganador del prestigioso Oso de plata en Berlín, que retrata a una madre soltera en la capital congolesa de Kinshasa; y el documental de Pascale Lamache, Winnie, el cual describe la compleja figura de Winnie Mandela, y se pregunta por qué la historia silencia habitualmente a las mujeres líderes fuertes.

Otras películas destacadas incluyen el estreno mundial del documental Di Journey de Maria Khan, una exploración histórica y completa sobre las relaciones de inmigración y raza en la comunidad afro-caribeña del Reino Unido; lo último de la prolífica directora ghanesa Shirley Frimpong Manson, Potato Potahto; y el estreno en el Reino Unido del brillante documental de Samantha Biffot The African Who Wanted to Fly, que cuenta la extraordinaria historia de un joven de Gabón que se convirtió en maestro de Kung Fu en China.

Secciones de cortometrajes, días programados para los niños, conciertos y conferencias paralelas completan una semana que reflejará lo mejor de los cines africanos. Y Wiriko estará allí para contarlo.

Más información aquí.

Fotograma de la película Bienvenue au Gondwana

Gondwana: La orgía del humor contra el despotismo político africano

Fotograma de la película Bienvenue au Gondwana

Resulta que la asquerosa orgía de las risas se mira con recelo en los círculos políticos. Se puede –como en todo– sonreír, pero sin pasarse que es obsceno, oiga. Es evidente que el poder, al no poder anticiparse a la descontrolada y agitada forma de mover el estómago por parte de la población se desestabiliza y muestra su desnudez legislando en su contra. Entonces lo categorizan, lo conceptualizan en los denominados límites del humor. Y qué eufemismo que el humor político tenga restricciones y líneas rojas mientras que algunas legislaciones maltratan los límites, por ejemplo, de los derechos humanos. Y por qué no afirmar que es entonces cuando el virus de la risa se convierte en una verdadera pócima para abrir zanjas en el sistema represivo.

En abril de 2016 en Burundi, el comediante Alfred-Aubin Mugenzi, más conocido por su nombre artístico Kigingi, fue detenido y transportado con los brazos atados a la espalda a un centro de detención en Bujumbura. Había sido irónico en un bosquejo de análisis político sobre la actuación del presidente del país Pierre Nkurunziza para concurrir a un tercer mandato que su Constitución prohibía. Una broma pesada.

En España tenemos lista de la compra para aportar ejemplos: Manel Fontdevila y Guillermo Torres fueron condenados a pagar 3.000 euros de multa cada uno por injurias en la portada de El Jueves del 20 de julio de 2007 a los entonces herederos a la Corona; el guionista Guillermo Zapata tuvo que declarar por una serie de tuits de humor negro que publicó en 2011 y el humorista Facu Díaz fue acusado por un sketch en un programa de televisión que consideraron abusivo. Recientemente se conocía el fallo de la Audiencia Nacional en el que se condenaba a un año de prisión a la joven estudiante de Murcia Cassandra Vera, de 21 años, por publicar 13 tuits sobre el atentado de Carrero Blanco. Y habría más.

Pero una vez más el humor servirá para retratar el statu quo, esta vez desde la mirada de Mamane, un humorista convertido en realizador. En su película Bienvenue au Gondwana (Bienvenidos a Gondwana) el nigerino afincado en Francia presenta una comedia satírica llena de esperanza y llevando un fuerte mensaje a la juventud africana: despertad. En la víspera de las elecciones en un país “ubicado exactamente al norte de algún lugar y al sur de allí”, la comunidad internacional despliega a un equipo de observadores para supervisar la campaña electoral en Gondwana. Entre ellos un joven idealista francés instalado en África, un dictador decidido a mantenerse en el poder, dos geopolíticos, un diputado francés que se dedica a la venta de espárragos en África y una joven revolucionaria.

En este país imaginario es donde Mamane ha optado por instalar su “República muy muy democrática”. Durante años, en sus crónicas divertidas en Radio France International (RFI), Mamane habla de esta nación figurada donde todos los líderes africanos se combinan con unos mismos atributos: la figura de un líder megalómano, un opresor de marionetas y un dictador barroco y caricaturezco. Todo tiene lugar en Gondwana, una especie de caverna de los horrores: los chanchullos del África francesa (La Françafrique), la tiranía de los déspotas sanguinarios, la indiferencia de las democracias occidentales, la presentación de los pueblos de forma estereotipada a través de los medios de comunicación, las revueltas sociales, los abusos de las multinacionales, etc.

Mamane amamanta su ira en su espacio radiofónico tirando del humor con análisis corrosivos de la política africana, aunque a veces, suaves y surrealistas. Está acostumbrado. Quizás es por lo que este enojo no le ha dejado tranquilo y ha decidido hacer una película como ésta. Siguiendo el principio de sus textos de radio, su narrativa juega con la representación del libro El corazón de las tinieblas, de Joseph Conrad, y sorpresas para los no iniciados en los terrenos africanistas.

Acompañado del reggae de Tiken Jah Fakoly en algunos fragmentos, el realizador nigerino habla de las múltiples Áfricas con un estilo claro y un humor delirante que trasciende lo cómico: Bienvenue au Gondwana es una carta de amor a un continente, pero al mismo tiempo una observación terrible sobre la situación política en muchos de los países africanos. Y el surrealismo y la parábola finalmente le permiten decir a Mamane cosas serias y tratar de despertar las conciencias en una risa siempre comunicativa que logra subrayar aquello de: ¡Larga vida al humor!

 

Inxeba: ¿cómo explorar la homosexualidad en el seno de la cultura Xhosa?

El cine estaba repleto en el Festival Internacional de Cine de Durban. Las preguntas eran muchas y las incertidumbres de cómo una película escrita por un director blanco sudafricano podía abordar un tema tabú como la homosexualidad sobrevolaban el auditorio. ¿Se permite a alguien mostrar los secretos de una cultura que no es la propia? Inxeba, del realizador John Trengovel, consiguió meterse al público en el bolsillo con una historia franca y hermosa sobre el amor estirando las pulsaciones y sincopando la respiración de más de uno. El cine es controversia.

Inxeba explora de forma rígida e inquebrantable la masculinidad negra situándolo en un entorno aún más silencioso, la iniciación Xhosa. Además, el director construye su mundo con ángulos de cámara íntimos y fotos de naturaleza encantadoras. Es probable que se hagan comparaciones con la película Brokeback Mountain (2005), pero el poder, la gracia y la singularidad de la historia, unidas a la hábil ejecución, exigen que Inxeba sea abordada por sus propios méritos.

Los amigos de la infancia Xolani (interpretado por el genial Nakhane Touré) y Vija (Bongile Mantsai) aman. Hacen el amor. Sin mediar palabra. Pero no hay futuro aquí ni en ningún otro lugar para ellos. Vija, un macho alfa, está casado y acaba de tener su segundo hijo. Xolani es un trabajador gay que trabaja en una fábrica y que no puede vivir su vida debido a su orientación sexual. Esta temporada tendrán que cuidar de cuatro jóvenes iniciados y su propio mundo interior será golpeado una y otra vez. La intersección entre la masculinidad (a menudo tóxica) y la tradición de esta película es una pieza muy importante que sigue a Skoonheid (Belleza) de Oliver Hermano una línea de trabajo que visibiliza afortunadamente una realidad a menudo difícil y áspera no solo en el entorno sudafricano.

INXEBA ganó los premios de mejor director para John Trengrove y al mejor actor para Nakhane Touré en el Festival Internacional de Durban el pasado sábado 22 de julio. Se estrenó en competición en el DIFF, y compitió contra Serpent (Sudáfrica), Le Clair Obscur (Turquía), La Belle et la Meute (Túnez), El Hombre que Cuida (República Dominicana), Asinamali! (Sudáfrica), Liyana (Sudáfrica), Atanyn Kereezi (Kirguistán) y Basta (Marruecos).

Esperamos desde Wiriko poder proyectarla a partir del próximo curso y continuar el debate.

Difret: el coraje de las mujeres en la sociedad etíope

 

Basada en la historia real de Hirut, una niña de 14 años secuestrada antes de casarse según la práctica de la “Telefa”, la película Difret, primer largometraje del director etíope Zeresany Berhane Mehari, ilumina esta tradición predominante de las zonas rurales de Etiopía y muestra la indefensión de los derechos de mujeres y niñas. Un trabajo con un mensaje edificante aunque en términos narrativos algo agridulce.

Difret

La abogada Meaza Ashenafi (interpretada por Meron Getnet) es cofundadora de la organización no lucrativa Ethiopian Women Lawyers Association en la capital de Addis Abeba, Etiopía, y ofrece asesoría gratuita a las mujeres y a los defensores de sus derechos. La necesidad de este tipo de activismo es aún mayor en comunidades remotas como la de Hirut, interpretada por Tizita Hagere, que vive en una granja familiar.

Difret, que en lengua amárica significa coraje, comienza aquí. Un día de escuela soleado donde le comunican a la joven que pasará de curso por sus excelentes calificaciones. Pero la música y los planos ralentizados presagian la tragedia camino de su casa: es secuestrada por siete hombres armados a caballo, encerrada en una cabaña y violada esa misma noche por su “pretendiente”. Al día siguiente logrará escapar algunos metros con el fusil de su violador pero será alcanzada y acorralada en el bosque. La escena se resuelve en un guión premeditado: la pequeña Hirut termina matando a su violador de un disparo certero a bocajarro.

Desde aquí la película muestra dos realidades que comulgan en un mismo espacio. Por un lado, se encuentra la tradición local que es representada bajo una acacia en el pueblo de Hirut. El líder del consejo de sabios reúne a las dos partes afectadas –el padre del fallecido y el padre de Hirut– así como a todos los hombres, incluido el maestro de la escuela que ofrece un punto de vista transgresor. Fuerzas progresistas contra los defensores de la tradición. Un grupo ve el disparo como autodefensa, el otro como un asesinato que merece la ejecución de la ley del Talión.

En el polo opuesto el director Zeresany Berhane muestra el Estado moderno donde la burocracia se encarga de deshumanizar el proceso al que se está viendo sometida una adolescente de 14 años malherida y a la que se le niega la asistencia sanitaria por ser acusada de “asesina”. El sesgo crítico de Berhane es evidente al retratar a una sociedad profundamente machista en la que la figura de la mujer es reducida a una mera esencia formal. Una silueta desdibujada bajo los formalismos de la ley.

El matiz interesante es observar cómo a pesar de que la tradición se ha pervertido y permitido a los hombres no sólo raptar a las mujeres como práctica habitual antes del casamiento sino también justificar la violación, la justicia es dirimida en dos esferas irreconocibles: en un plano local y micro, y en un plano estatal donde los vínculos políticos y económicos tienen un poder decisivo.

Difret-cartel

A pesar de que las imágenes de la cosmopolita y poblada ciudad de Addis son escasas más allá de alguna calle transitada en colores pasteles, es el contexto donde Maeza lucha. Una heroína que mantiene un combate contra la sociedad machista donde se ha criado. Sin embargo, su personaje en algunos momentos padece de falta de rigurosidad realista como se observa en una acción en la que intermedia por una mujer que es agredida verbalmente y físicamente por su marido. Maeza le espeta que perderá su trabajo si vuelve a golpear a su mujer subrayando la indignidad diaria a la que se ven sometidas las mujeres. Lo más convincente es la gama de los detalles sociales: la vestimenta occidental de Meaza, su diálogo desafiante contra la tradición y su vulnerabilidad ante las decisiones de un antiguo juez y amigo ya que “el peligro” de ser mujer es un trasfondo dramático que nunca desaparece en la película.

Además de ser una pieza sociológicamente importante por la que ha apostado su productora ejecutiva Angelina Jolie (que sin duda, ha ayudado a difundir el mensaje) Difret es también una historia sobre el fin de la inocencia y sobre cómo actos de fracciones de segundo crean cambios irreversibles. Entre 1995 y 2002 la organización de Maeza ayudó a más de 30.000 mujeres y niñas y el matrimonio por rapto fue ilegalizado y castigado con 5 años de prisión después del caso de Hirut. Maeza Ashenafi fue galardonada con el Premio África en 2003 y actualmente vive en Etiopía luchando contra la tradición de los secuestros. Precisamente hace un año saltaba la noticia que Tejnesh Leweg’neh, de 15 años de edad, de la región norte de Shoa, fue secuestrada por tres hombres en su camino al mercado. Ellos trataron de obligarla a aceptar casarse con uno de ellos, ella se negó y, un día después, la empujaron a un precipicio. Ahora Tejnesh está paralizada de cintura para abajo.

 


En el contexto de este artículo, sorteamos 10 entradas para ver desde el sofá de casa esta película. Para ello sólo tienes que responder a la siguiente pregunta cuya respuesta encontrarás en los últimos artículos de la sección de Cine y Audiovisuales. ¡Sé uno de los 10 primeros!

¿Cuántas películas africanas han sido seleccionadas este año para el Festival Internacional de Toronto y cuántas etíopes?

Envía tu respuesta a info@wiriko.org con el asunto: Sorteo + nombre

 

Difret

 

“No tengáis miedo de las diferencias: nos enriquecen”

DSC_1442

Momento de complicidad entre Graça Machel y Xavier Aldekoa, durante la rueda de prensa del Forum IMPULSA de Girona 2015. Foto de Gemma Solés.

Casualidad o no, Graça Machel abría el Forum Impulsa de laFundació Princesa de Girona en el día que se cumplían 40 años de la independencia de su país natal: Mozambique. Viuda de dos iconos de la política africana, el socialista Samora Machel y el líder antiapartheid Nelson Mandela; es una de las figuras más relevantes en la transformación social que ha vivido el continente desde la era de las independencias. Pero el papel político de Graça, la única primera dama de dos repúblicas —Mozambique (1975-1986) y de Sudáfrica (1998-1999)—, no solamente se destaca en la historia de África, sino que se sitúa en el epicentro de la lucha por los derechos de la infancia, las mujeres y del compromiso por la educación y el desarrollo en todo el mundo.

“No se puede hablar de ella en pasado”, advertía el periodista Xavier Aldekoa al presentarla en la rueda de prensa. Y es que a pesar de llevar más de cuatro décadas trabajando para procurar un mundo más justo, la veterana no tiene intención de apartarse de su batalla contra la pobreza y las desigualdades. “No puedo descansar mientras siga habiendo miles de niños palestinos en campos de refugiados. Cuando gozas de privilegios, tienes que asumir tus responsabilidades. No podemos obviar nuestras obligaciones mientras siga habiendo problemas por resolver en el mundo”, pronunciaba la activista africana delante de los monarcas y otras personalidades españolas presentes en el acto de inauguración del Forum Impulsa.

Con el foco puesto en África, el continente con las tasas más altas de analfabetismo, Graça quiso incidir en la necesidad de inversión en educación. Maestra de formación y ministra de educación y cultura en Mozambique de 1975 al 1989, desgranó cómo en su opinión, el empoderamiento social es intrínseco a la educación. “La educación es la herramienta más importante para alcanzar la libertad, y no sólo política. Para liberarse de la pobreza. Liberarse del analfabetismo. A través de la educación el pueblo pude tomar control de sus vidas”, reivindicó ante un Palau de Congressosestático. Ya por la mañana había insistido en el hecho de que “la libertad nunca se regala, hay que luchar por ella”, apuntando a que las principales causas de la falta de libertades en África han sido consecuencia de las relaciones de poder establecidas después de la colonización y la laxitud de los gobiernos africanos a su respecto.

Graça Machel entrado a la rueda de prensa junto a Xavier Aldekoa. Imagen de Gemma Solés.

Graça Machel entrado a la rueda de prensa junto a Xavier Aldekoa. Imagen de Gemma Solés.

Como era de esperar, no perdió la oportunidad para dirigir el discurso hacia las mujeres, que representan dos tercios del total del analfabetismo en el mundo y que son uno de los focos principales de su organización, Graça Machel Trust. “Educar a una mujer y facilitar su independencia financiera, puede generar una transformación muy importante en su familia, su comunidad y su nación. La educación y las mujeres tienen para mí un vínculo natural en la lucha por la emancipación social y creo que hay que acabar con los obstáculos estructurales que impiden a las mujeres llegar a los puestos más elevados de poder”, manifestó la experta del Panel de Alto Nivel para la Agenda de Desarrollo Post 2015. Además, en un continente que, según Unicef, podría alcanzar los 1.000 millones de menores de dieciocho años en 2050, la que fuera presidenta de la Comisión de Estudios de las Naciones Unidas sobre el Impacto de los Conflictos Armados en la Infancia, quiso subrayar la necesidad de dedicar esfuerzos a este colectivo.

Graça Machel habló de datos positivos sobre África y su juventud. Haciendo una crítica al afropesimismo que impera en los medios de comunicación, insistió en los enormes avances del continente en la última década, y puso énfasis tanto en los actuales derechos democráticos como en los avances tecnológicos. “Por supuesto que África aún tiene muchos desafíos que afrontar. Hoy te puedes encontrar países como Somalia o Burundi, con problemas muy complejos. Siguen muriendo personas y tenemos que proteger cada una de sus vidas, por supuesto. Pero África son 54 países. Hoy,siete de las diez economías que más están creciendo en el mundo están en el continente. Sin embargo, las narrativas más pesimistas esconden toda esa otra realidad”, insistió la fundadora de laFundación para el desarrollo de la comunidad de Mozambique.

“Por favor, respetad la dignidad humana que nos hace iguales. No tengáis miedo de la diferencia. Las diferencias nos enriquecen. Y nunca hagáis la vista gorda ante ningún tipo de injusticia social”, pedía a los gerundenses antes de abandonar la palestra acompañada por un afable y cómplice Aldekoa, que le cogía la mano para alejarse ante la ovación del público.