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“No somos nuevas-catalanas”

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The Sey Sisters. Foto: Elisabet Mateu.

The Sey Sisters:

un trío vocal catalán de raíz ghanesa que se niega a ser etiquetado bajo rótulos como el de “nuevos-catalanes”

Las hermanas Edna, Yolanda y Kathy, conocidas artísticamente bajo el nombre de The Sey Sisters, se han convertido en uno de los conjuntos vocales más emblemáticos del momento en Cataluña. Combinando sus carreras musicales con sus quehaceres teatrales, hacen del gospel la brocha con la que pintar el día a día. Junto a un joven pianista, Albert Bartolomé, las tres catalanas de origen ghanés participan en multitud de proyectos musicales en España, abriendo el jazz o el pop a distintos universos sonoros.

“The Sey Sisters venimos de diferentes ramas artísticas. Kathy y Yolanda Sey se han formado en Teatro Musical, en la Escuela Superior de Arte Dramático Eòlia en Barcelona. Edna y Albert provienen del entorno musical, cursando sus estudios en Badalona y Barcelona respectivamente”, nos cuentan.

Originarias de Ghana, se confiesan amantes de un continente del que se sienten deudoras e hijas. “Ahí tenemos toda nuestra familia, tios, primos, abuelos… Ahí están nuestras raíces, nuestros orígenes y aunque no podamos ir tan habitualmente como desearíamos, los orígenes nunca se olvidan: el ritmo, las canciones que nuestros padres siempre nos han cantado, colores, vestidos… Llevamos Ghana en nuestro corazón!”, confiesan las tres jóvenes afrocatalanas. 

Portadoras de un gospel profundo, Edna, Yolanda y Kathy se confiesan devotas de un estilo ligado a los antiguos esclavos estadounidenses y a la lucha por las libertades y los derechos de los negros.  “Nuestras canciones hablan de Dios, de su grandeza, de su amor, de como él lo puede todo. En cada concierto intentamos que el público conecte con el espectáculo a través de la trasmisión del mensaje, e intentamos transmitir el mensaje implícito de superación de obstáculos, de solidaridad y de positividad de las canciones y, sobre todo, de LIBERTAD ya que en contraposición de la esclavitud (que es de donde surgen las canciones) ellos deseaban, luchaban y anhelaban una libertad que les fue arrebatada durante demasiado tiempo contra su voluntad. Por lo que nosotras, que somos libres, debemos agradecer lo que tenemos y disfrutarlo”, declaran. Aunque les encanta mezclar estilos que provienen del gospel, de raíz afroamericana. “La verdad es que somos personas bastante eclécticas y nos gusta escuchar música muy diversa. Como formación, nuestras bases son el soul, el funky, el r&b, el jazz… Pero personalmente, nos gusta toda la música creativa, variada, con mensaje y en todos los idiomas. Amamos esta forma de expresión en toda su esencia”.

Ante definiciones trazadas de forma eurocentrista y etnocentrista, las jóvenes catalanas rehúsan caer en etiquetas vacías basadas en el color de la piel. “¿Qué significa “nuevo catalán”? Algo nuevo es algo que se crea de cero, algo que no existía y de pronto algo lo crea y se convierte en una realidad. Ser un “nuevo catalán” no es lo que somos nosotras ni creemos que son las inmigrantes que vienen a vivir a Cataluña. Nosotras somos catalanas porque es donde hemos nacido (Kathy y Yolanda), donde nos hemos criado y donde nos hemos formado como cantantes y como artistas. Y no hace falta crear un concepto para clasificar a las personas. Las personas que vienen de fuera para buscar una vida mejor, una nueva oportunidad, y se establecen aquí, serán catalanes o españoles, o lo que quieran ser, no es necesario poner el adjetivo “nuevo”, reivindican.

La palabra migración, a menudo, se convierte en un estigma para las segundas y terceras generaciones de españoles de origen africano. Jóvenes como las Sey Sisters tienen claro que se trata de estereotipos y de construcciones sociales basadas en el miedo a la diferencia de cualquier tipo. “Nosotras le pediríamos al gobierno, que recordara años atrás cuando eran los españoles los que buscaban asilo y nuevas oportunidades en otros países. Que pensaran en cómo les hubiera gustado a ellos que trataran a sus compatriotas, cómo les hubiera gustado que recibieran a “su gente”. Porque tenemos la impresión que este gobierno, los políticos en general, sobre todo en España, no tienen memoria histórica y se les olvida muy rápido de donde vienen y porqué situaciones han pasado”, reiteran.

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The Sey Sisters. Foto: Elisabet Mateu.

Con Ghana en el corazón:

“Nuestro padre tocaba música afrobeat y highlife en unas de sus bandas Songhai y estamos muy orgullosas de anunciar que con nuestra otra banda, Funkystep & The Sey sisters, estamos componiendo un par de temas en los que se une nuestra influencia de música africana y el funky y soul que caracteriza la banda. ¡Estad atentos a nuestras redes sociales!”, nos advierten las hermanas. Aunque su actual presencia en diferentes grupos nacionales de Funk, Soul, Jazz o hasta música jamaicana no hace más que aumentar. Este es el caso de sus colaboraciones con bandas como la potentísima bigband The Gramophone Allstars, con la que colaboran desde hace algunas semanas.

Y aunque se muestran entusiasmadas con lo que consideran su segundo hogar, Ghana, The Sey Sisters no han tocado nunca en el continente. “De momento no creemos que haya llegado a Ghana nuestra música. Sí que nuestro entorno familiar y amigos de allí están al corriente de lo vamos haciendo y gracias a las nuevas tecnologías e Internet pueden escuchar nuestra música. Pero aún no hemos tocado allí nunca, aunque nos haría mucha ilusión poder hacer un gira de conciertos por Ghana, seguro que sería muy especial. Pero de momento, no está planeado a corto plazo. Quizás en un futuro…​”.

Vistiendo telas del África Occidental en todos sus espectáculos, las hermanas Sey reivindican el orgullo de sus raíces ghanesas y rinden su particular homenaje al latido africano que las mueve. “Mezclando vestidos de telas africanas y estética europea,con la ayuda de la gran diseñadora Florance de Goly creations, pretendemos demostrar que la ropa africana se puede llevar en cualquier país”, reivindican.

En España, donde el contacto con el continente africano ha sido mucho menor que en otros países europeos como Francia, Gran Bretaña, Portugal o Alemania, los estereotipos acerca de la comunidad negra siguen siendo muy profundos. Sin embargo, las hermanas Sey están encantadas del trato recibido en Cataluña. “La gente y el entorno donde trabajamos están muy receptivos y, en realidad, nos reclaman un disco para inmortalizar lo que ven en los espectáculos. Estamos muy orgullosas de anunciar que pronto será posible, no podemos decir fechas, pero tenemos unas ganas locas”, reconocen.

Porgy & Bess y la Cape Town Opera

Un momento del montaje. Fotos: Cedidas por el Gran Teatre del Liceu. Autor: A. Bofill

Un momento del montaje. Fotos: Cedidas por el Gran Teatre del Liceu. Autor: A. Bofill

El Gran Teatre del Liceu de Barcelona acogió del 11 al 19 la “opera-jazz” Porgy & Bess, en un montaje realizado por la Cape Town Opera. Lo cierto es que los géneros con apellidos son siempre un terreno resbaladizo (¿qué es exactamente una “opera-jazz”?) y por eso, a menudo, vale más la pena obviar las etiquetas, que pueden tener una cierta utilidad para clasificar, y simplemente ver y disfrutar. Y por eso, lo primero que se puede decir es que a pesar de estar reconocida como una ópera estándar desde hace casi cuarenta años, hasta los no iniciados pueden descubrir que no se trata de una pieza del género del bel canto al uso. Tiene algo, más. Algo evidente de teatro musical, por las piezas corales coreografiadas, algo quizá de jazz y sin duda de blues y de góspel, tanto en el ambiente que transmite como en las frases que componen muchas de sus partituras.

Porgy & Bess es la obra cumbre de George Gershwin, con un guión original de Ira Gershwin y DuBois y Dorothy Heyward, basado en una obra de teatro de estos dos últimos y a su vez en una novela de DuBois. Ya desde un buen principio se concibió con un cierto carácter experimental ya que estaba pensada para Broadway (la cuna de los musicales), pero interpretada por actores con formación en música clásica. Así, a pesar de las modificaciones y los cambios que ha ido experimentando en sus ochenta años de existencia no ha podido (porque seguramente no ha querido) sacudirse ese rastro de teatro musical.

En el centro los protagonistas de la pieza, Bess y Porgy. Fotos: Cedidas por el Gran Teatre del Liceu. Autor: A. Bofill

En el centro los protagonistas de la pieza, Bess y Porgy. Fotos: Cedidas por el Gran Teatre del Liceu. Autor: A. Bofill

La trama nos sitúa en los barrios negros deprimidos de la Carolina del Sur de los años 30. A través de una historia de amor tan turbulenta que resulta imposible retrata la vida en estos suburbios, lo que le confiere algo (mucho) de obra costumbrista. De esta manera, el romance entre Porgy, un pedigüeño discapacitado, y Bess, una mujer que se debate entre la vida alegre y la calidez del hogar, sirve como excusa para explorar los sentimientos humanos, las vicisitudes de la pobreza, las estrategias de resistencia, la solidaridad y la traición, lo mejor y lo peor de los hombres, incluida la discriminación ración y la lucha por la supervivencia. Seguramente este argumento ha sido lo que ha permitido que se unan las inquietudes de las comunidades afroamericanas de la época (que la adoptaron como una descripción aceptable) y las de la Sudáfrica del Apartheid.

De hecho, el montaje de la Cape Town Opera huele inevitablemente a Sudáfrica. Si no fuese por algunas referencias geográficas, como la insistencia de un traficante de cocaína para que Bess, la protagonista, le acompañe a Nueva York, cualquier espectador situaría la acción en la Sudáfrica del Apartheid, incluidos los poco amables policías blancos. Las reminiscencias del blues, del jazz y del góspel, evidentemente, no desentonan para nada en esta ambientación. Es posible que la Cape Town Opera haya captado una esencia que, quizá, incluso el autor de la obra original desconocía y, por ello, su montaje ha sido elogiado internacionalmente, sobre todo, en su inicio de gira en el Reino Unido. Así, no es difícil que el Charleston de los años treinta, se parezca mucho al Soweto de los setenta.

El personaje de Maria, haciendo frente a Sportin' Life. Fotos: Cedidas por el Gran Teatre del Liceu. Autor: A. Bofill

El personaje de Maria, haciendo frente a Sportin’ Life. Fotos: Cedidas por el Gran Teatre del Liceu. Autor: A. Bofill

Del elenco poco se puede decir, más que la elección es completamente ideal. El Porgy que interpreta Lindile Kula Sr es un discapacitado con una presencia pétrea que, sin embargo, transmite a la perfección la piedad que despierta el hombre enamorado perdidamente de una mujer que sólo le puede llevar a la desgracia y la admiración por el individuo resuelto dispuesto a llevar hasta el final sus convicciones. La Bess de Philisa Sibeko realiza de una manera creíble el viaje de ida y vuelta del desenfado de la mujer de vida alegre a la respetabilidad de la mujer de su casa y, sobre todo, esa humana contradicción entre la convicción y la debilidad que le va llevando del cielo al infierno. Del mismo modo, el desprecio del Crown (el insistente proxeneta de Bess) de Mandisinde Mbuyazwe y el desenfado y la vivacidad de un Sportin’ Life (el camello que suministra y pretende a la protagonista) que Lukhanyo Moyake interpreta como un zorro escurridizo, calculador y cicatero.

Sin embargo, llama la atención especialmente Fikile Mthetwa que se mete en el papel de Maria, una de esas “mamis” africanas que fácilmente se dibuja en la imaginación de casi todos, una especie de matriarca del suburbio que tan pronto aconseja con delicadeza a la oveja descarriada, como enseña los dientes y pone en fuga al camello o acuna al huérfano. Mthetwa transmite con su figura, con su presencia y con su interpretación, pero también su forma de cantar, camina por el registro operístico sin problemas y sin previo aviso flirtea con el góspel o se acerca a un fraseo casi rapeado y todo sin perder la naturalidad y la continuidad.

Puede que Porgy & Bess esté dentro del estándar operístico clásico, pero de alguna manera se separa de las figuras más previsibles. Y, en todo caso, lo que la Cape Town Opera ha hecho con el libreto original (haciéndolo viajar de EE.UU. a Sudáfrica) no es una adaptación, sino una apropiación, en el sentido más positivo del concepto.

Soul T, de Bujumbura a Bruselas y vuelta atrás

Marni

Soul T, alterego de  Thierry Haguma N., es un alma soñadora, o así se describe a sí mismo. “Una alma vieja de escritor, poeta, músico, soñador y amante de la vida”, nos dice. Nacido en Burundi, originario de Ruanda, pero con sede central en Bélgica, se considera “un africano en Europa”, y afirma orgulloso: “me siento afortunado por toda mi riqueza cultural”.

A pesar de que Bujumbura, Kigali y Bruselas son los epicentros culturales que han “hecho” a este joven artista, sus referencias musicales se extienden más allá de África o Europa. “La música que me inspiró a cantar, el Gospel y el R&B, proviene de Estados Unidos. Y a pesar de no ser un chico de ningún gueto de Brooklyn, Kingston o Mississippi, sé perfectamente lo que significa crecer en una ciudad como Bujumbura, y para bien o para mal esto impregna mis letras y el sonido que yo creo” expresa.

Portada del segundo álbum de Soul T, Ife's Daughter (2013).

Portada del segundo álbum de Soul T, Ife’s Daughter (2013).

Con su segundo álbum Ife’s Daughter (2013) y su carga de meloso neo-soul, gospel, R&B, jazz y funk, Soul T levantó el interés de la audiencia a finales del año pasado. Aunque ya en 2011 había dado a luz a un álbum debut en formato digital llamado An Xperience called Soul T’ Mixtape Vol.1; y colaborado junto a personajes tan importantes como el cantante belga-ruandés Stromae -gran protagonista en la última edición de los premios Les Victoires de la Musique-; Soul T es uno de esos artistas que nos brindan la oportunidad de tener más cerca África en Europa, y de enriquecer el panorama sonoro del viejo continente.

“‘Ife’s Daughter’ versa sobre las travesías y los sueños (de hombres y mujeres). Es una oda al amor y sus altibajos. Habla sobre la esperanza y la autoestima, sobre las cosas que experimentamos. “La hija de Ife” es también un canto a la belleza de la mujer africana”, nos cuenta Thierry. “Creo que la conexión de mi música con el África del Este tiene que ver con mis letras. Hablo de mis experiencias, recuerdos de mi primera infancia… Pero sobre todo porque algunas de mis canciones han sido compuestas por el secreto musical mejor guardado del Congo, el guitarrista y teclista Maurice Poto” confiesa el belga-burundés.

Pero aunque parece que sus influencias estén más bien marcadas por veteranos artistas norteamericanos de la época dorada de Motown, Soul T muestra su respeto por bandas actuales del continente africano como “The Muffinz, Tumi & the Volume, Lokua Kanza o The Soil”. Y es que son precisamente las conexiones con África lo que le está abriendo una nueva brecha entre el público africano. “Nunca he tenido la oportunidad de tocar en África hasta el momento, pero ya han tocado a mi puerta varias veces y si todo va bien, voy a estar tocando en el este de África todo el verano” nos revela. Y a juzgar por su videoclip de  “Kick It With Your Kinks”, uno se puede imaginar qué tipo de público no va a querer perderse sus actuaciones.

“Esta canción es una oda a la mujer africana. Habla de su belleza natural. Es una canción lenta pero firme, que describe cada aspecto que hace a la mujer especial, la oscuridad de su piel, la forma de sus caderas o el rizado de su pelo. Hubiera podido cantar sobre las mujeres de cualquier lado del mundo, pero tenía ganas de alabar a la mujer negra porque cuesta ver una belleza tan grande como la suya”.

A pesar de que Soul T está profundamente enraizado en los sonidos del Gospel, el cantante intenta no dejarse encorsetar por lo que pide el mercado. “Parte del álbum trata de dejar de lado toda la presión que los artistas tendemos a tener. Personalmente, con este disco no estaba buscando lo que se llama un “material de radio”. No me molesta hacer canciones de 10 minutos. Lo único que me importa es que mis mensajes y experiencias se compartan y que toquen a la gente desde algún lugar”.

Así que si eres una de esas personas a las que Soul T ha embriagado, no dudes en acercarte a verle en una de sus próximas citas, mientras su próximo álbum espera ver la luz en los próximos meses.

27/03 – Recyclart de Bruselas, Bélgica.

03/04 – Théâtre Marni, Ixèles, Bélgica.

04/04 – CCLJ, Bruselas, Bélgica.

24/05 – Kokob, Bruselas, Bélgica.

25/05 – Café Roskam, Bruselas, Bélgica.

26/05 – Belmonte Bar, Bruselas, Bélgica.

(Gira africana para confirmar)

 

De góspel y ratones: Malawi Mouse Boys

La banda de Malawi se da a conocer con sus cantos religiosos mientras sigue vendiendo ratones asados al palo

Malawi Mouse Boys durante su reciente actuación en City of Stars_ Magdalena Krohn

Malawi Mouse Boys durante su reciente actuación en City of Stars. Foto: Magdalena Krohn/Wiriko.

Cerca de Balaka, a poco más de tres horas dirección sur desde la capital Lilongwe, unos amigos se dedican al oficio de la venta de ratones. Hervidos, ensartados como pinchitos y asados al fuego, los roedores son una delicatesen ofrecida a los viajeros que cruzan Malawi.

Así sobreviven los integrantes de Malawi Mouse Boys cuyo destino cambió el día en el que Ian Brennan conducía con su mujer por la región central del país sudafricano. El productor estadounidense encontró a Nelson tocando su guitarra de madera y latón ensamblada con clavos y le preguntó si tenía un grupo. Tras la respuesta afirmativa, Brennan pudo comprobar que el góspel africano de aquellos ocho amigos de la infancia tenía que hacerse escuchar.

Nelson es el guitarrista de este grupo y el origen del mismo. Tuvo la oportunidad de acudir a clases en una escuela de música y cuando volvió al pueblo comenzó a enseñar a sus compañeros. Poco a poco comenzaron a sonar los primeros sonidos de unos instrumentos hechos a mano y la música se compaginó con el “negocio ratonero”. La iglesia es su tablado, su casa y así se lo agradecen a Dios, con un ramo de canciones que componen su primer disco y el primero en chichewa, lengua local, que se publica fueras de las fronteras de Malawi.

He´s #1, en clara referencia a Dios y producido por Brennan, es un góspel humilde, a veces cantado a capella como en la canción Kunvera (Oír) o con un coro de niños animados como en Ndinasangalala (Estaba feliz). Son algunas guitarras rasgadas y percusiones básicas que se entremezclan para formar canciones alegres, pegadizas y que fueron la revelación en la última edición del WOMAD en Londres donde no importó la temática musical. “Escuchándonos cantar góspel, algunas personas pueden cambiar su opinión sobre Dios” dice Jospeh Nekwankwe, único componente del grupo que habla inglés y que hace de representante.

Tras la grabación de He´s #1 que tuvo lugar en el pueblo, y concretamente en casa de Nelson, Brennan dejó Malawi. Trabajó en las canciones y en mayo de 2012 el álbum salía a la venta. Lejos de cualquier medio que informase sobre su música, los Malawi Mouse Boys acogerían con sorpresa la noticia de que su primer disco fuera clasificado entre los 100 álbumes del año.  “Estar en esa lista de Amazon no es ninguna broma”, asegura Joseph.

No habría que esperar mucho para que recibieran una llamada de Brennan. Los invitaba a tocar en Londres.

Los Malawi Mouse Boys ensayaron en sus ratos libres para llegar a la capital inglesa el pasado junio y afrontar lo que sería su primera actuación en un escenario. Sólo cuatro pudieron hacerlo: Zondiwe, Nelson, Alfred y Joseph que se enfrentaron a los micrófonos por primera vez.

La iglesia había sido el sitio de recreo, el canto sin aglomeraciones, sin backstage, desenchufados… “Tuvimos miedo. Era nuestra primera actuación con micrófonos pero si tenemos otra oportunidad de ir allí, vamos a hacerlo mejor”, se ríe Joseph recordando la visita a Londres.

A pesar de la acogida en tierras británicas los integrantes de Malawi Mouse Boys siguen siendo unos desconocidos en su país. Continúan con sus rutinas, “somos pobres”, asegura convencido Joseph aunque es cierto que han reformado sus condiciones de vida con mejor comida y ropa.

Hace unas semanas les llegó la oportunidad de actuar en casa, en Lilongwe. Daban su segundo concierto sobre el escenario del festival City of Stars y pudieron mostrar por primera vez su música en la capital.

Sorprendidos por cómo su góspel había convocado a varios periodistas que esperaban su turno para poder entrevistarlos, hicieron hincapié en que lo que desean es que Malawi los conozca. “Somos un grupo pequeño, con instrumentos hechos a mano. Aquí la gente quiere ver guitarras eléctricas”, comenta Joseph que además explica que el próximo reto de la banda es conseguir nuevos instrumentos que les ayuden a dejar de vender ratones.

Más información sobre el Festival City of Stars en Caminos Estrechos, blog personal de Javier Domínguez Reguero.