Entradas

“Regreso a Niamey con una caja llena de historias de memoria colectiva”

Nacida en Zinder (Níger) en 1982, la gestora y productora cultural Nana Kadidjatou Abdou Mounkaila es una de las impulsoras de la compañía de teatro Arène Théâtre, situada en el distrito norteño de Séno —donde la compañía cuenta con un espacio para dar acogida a personas víctimas de las fuertes inundaciones de 2012—, y del Festival de teatro Émergences. Trabajando desde diferentes propuestas culturales con personas en situación de marginalidad, Nana Kadidjatou y sus colegas de Arène ofrecen programación como la del festival Bijini Bijini de artes de la calle, un evento con formaciones de carácter artístico y cultural muy necesarias en la ciudad nigerina.

Nana Kadidjatou Abdou Mounkaila durante su estancia en el Grigri Pixel 2019.

En motivo de su paso por Madrid para participar en la IV edición del programa de residencias, encuentros y talleres Grigri Pixel, Nana se une a otros cuatro actores culturales que, como ella, ponen Níger, Marruecos, Senegal, Mozambique y Burkina Faso, en el mapa de colaboraciones que, junto a españoles de diferente origen, están llevando a cabo hasta el próximo 26 de octubre en el espacio Medialab Prado. ¿El objetivo? Que África y Europa estrechen lazos culturales para generar ciudades hospitalarias, inclusivas y diversas a través de la creación de objetos mágicos (grigri es a lo que los wólof de Senegal llaman a los amuleto-talismán).

Gemma Solés. Cuéntanos un poco sobre las iniciativas de Arène Théâtre y el festival Émergences en Niamey. ¿Cuál es el impacto social de tales eventos culturales en la capital nigerina? 

Nana Kadidjatou Abdou Mounkaila: Las iniciativas de la compañía de teatro Arène son tanto culturales como sociales. Por un lado, la compañía de teatro Arène contribuye a la promoción y profesionalización del sector cultural a través de:

  • La producción y distribución de representaciones teatrales a nivel nacional e internacional desde 2001.
  • La organización de talleres de formación para artistas y jóvenes fuera de la escuela.
  • Desde 2006, la organización de Emergences-Arts & Racines, festival internacional de artes escénicas en Niamey, para la promoción, recepción y distribución de representaciones teatrales a la población local y los detenidos de Niamey.
  • Desde 2007, la organización de FESTHILY, festival de teatro entre escuelas secundarias de Niamey para contribuir a la educación artística de estudiantes de secundaria de Niamey. Algo que, por otro lado, contribuye al desarrollo de la comunidad a través de la realización de proyectos con conceptos innovadores como el concepto de las “Ayudas Ciudadanas” para contribuir a la promoción de la democracia participativa y la responsabilidad cívica; el concepto de “Cine en casa” para contribuir a la promoción de los derechos de las mujeres y la escolarización de las niñas en la escuela; el concepto de “Más allá de la prisión” para contribuir al refuerzo de la autoconfianza, la lucha contra la reincidencia y la reducción de la violencia en las cárceles de mujeres y menores en Niamey, Kollo y Say; y finalmente, “Arte y terapia” para contribuir a la integración y el apoyo psicosocial de los migrantes y refugiados en Niamey y Diffa.

Por lo tanto, el impacto de cada iniciativa es vital en el cambio de comportamiento y luego en los niveles social, económico, cultural y educativo.

G.S. ¿Cuáles son las particularidades del distrito Séno de la capital Niamey, donde la empresa Arène Théâtre tiene su espacio fijo? ¿Por qué se estableció allí y qué impacto tiene la presencia de este grupo en la vida del vecindario?

N.K.A.M: El espacio Forge-Arts fue creado en 2018 por la compañía de teatro Arène para hacer que nuestras acciones sociales y obras artísticas y culturales sean accesibles para la población local que no suele tener esta oportunidad. Porque en Séno no hay un centro socioeducativo y cultural local. Séno es un distrito popular de Niamey compuesto por víctimas del desborde del río Níger. El impacto es traer fuerza vital y progreso para esta población que tiene una gran necesidad en todos los sentidos.

G.S: Níger es uno de los países donde los asentamientos informales están más poblados, espacios donde el hacinamiento, la falta de infraestructura o la falta de trabajo bien remunerado conducen al empobrecimiento de la población. ¿Crees que podemos concebir a priori los entornos urbanos “degradados” y estructuralmente débiles como áreas de creatividad y empoderamiento colectivo? 

N.K.A.M: Sí, hoy es importante pensar en espacios que ofrezcan actividades recreativas para el empoderamiento colectivo. Espacios de orientación e integración social de mujeres y jóvenes para tener un equilibrio económico, social y educativo.

G.S. ¿Qué papel juegan las mujeres en las actividades culturales en las que participas? ¿Cómo su participación en estas actividades mejora su calidad de vida?

N.K.A.M: Las mujeres trabajan en nuestras actividades artísticas y culturales por cuestiones de equilibrio social, igualdad de género y también por empoderamiento económico y social. Y por ello, están en mejores condiciones de hablar sobre los problemas que les preocupan. Nuestras actividades contribuyen a una conciencia colectiva y ciudadana y participativa que sin duda mejora su nivel de vida.

G.S. Ahora que estás en Madrid para los talleres de Grigri Pixel, ¿qué crees que Madrid puede aprender de Niamey? ¿Y Niamey de Madrid?

N.K.A.M: Este es un intercambio de dar y recibir. Grigri Pixel es un taller transversal que forma parte de una dinámica de investigación, colaboración y creación de grigris para fortalecer nuestra hospitalidad hacia otros en África y Europa. El taller me permitirá valorar mis experiencias, conocer gente nueva y tener una apertura a otras formas de experiencias. Regreso a Niamey con una caja llena de historias de memoria colectiva doméstica de la comunidad de migrantes, escolares, la población local que traducirá la hospitalidad de la gente de Madrid.

Felwine Sarr: “Vivimos en una crisis de la idea de comunidad”

“Vivimos en una crisis de la idea de comunidad. Las personas migrantes, la movilidad…¿Quién forma parte de la comunidad? Las personas a las que llamamos extranjeras no lo son porque no existe tal cosa; todos somos seres humanos, con diferentes experiencias e historias… Pero la identidad principal es la identidad humana”. Es el demoledor diagnóstico que el intelectual senegalés Felwine Sarr hace de la sociedad actual. En los últimos años se ha convertido en una de las voces más escuchadas de una corriente de pensamiento africana que apuesta por replantear el papel del continente y de sus habitantes en un mundo globalizado. 

El intelectual senegalés Felwine Sarr impulsa todo un proceso de repensamiento del papel de África. Foto: Indhira García Belda.

Sarr pasó por Madrid en el contexto de la primera parte de Grigri Pixel, un proyecto desarrollado por Grigri Cultural Projects en colaboración con Medialab-Prado, que se ha desarrollado entre mayo y junio. El programa ya va por su cuarta edición y pretende continuar generando espacios de creación colectiva en los que otros relatos tienen cabida, explorando de esta manera “las prácticas de cooperación cultural y ciudadanía entre África y Europa”.  

Sarr se sentó junto a la filósofa Marina Garcés en una actividad titulada “Dar lugar” para aportar su propia visión sobre el tema de la hospitalidad, que era el hilo conductor del programa de este año, invitando así a meditar y poner en común perspectivas sobre cómo construir puentes en un mundo cada vez más dividido por fronteras políticas, económicas y sociales.  En este marco, Sarr desgranó algunas de las claves de su último trabajo, Habiter le monde, essai de politique relationelle (2018). En este el autor llama la atención sobre la crisis de relacionalidad que estamos viviendo, explicando que los espacios relacionales se han convertido en un conflicto. Si bien es cierto que movimientos como el 8M son capaces de unir a mujeres de contextos muy diferentes en una lucha en común, Sarr piensa que “la relacionanalidad es un espacio muy débil”, y que una civilización que progresa es aquella que genera relaciones entre los individuos. 

El escritor y economista Felwine Sarr, uno de los impulsores de Les Ateliers de la Penséé. Foto: Indhira García Belda

Wiriko pudo compartir una conversación con el intelectual senegalés en la que puso de manifiesto los pilares de su pensamiento. El escritor y economista defiende que todos venimos de un espacio de vulnerabilidad y que hemos sigo acogidos en algún momento. La comunidad tiene que organizarse políticamente, no sólo en términos de ética o mediante cuestiones ideales. Para Sarr las luchas por los derechos de los distintos colectivos de la sociedad son necesarias, pero más allá de los esfuerzos de estos grupos, es importante que todas las personas nos unamos en una sola lucha. 

Teniendo en cuenta que los vínculos entre las personas no atienden únicamente a una historia o una lengua en común, ¿cómo podemos crear un sentimiento de pertenencia a una sola comunidad? La respuesta está en lo que el autor llama “los imaginarios de la pertenencia” y “la narrativa de la comunidad global”. El primer concepto se refiere a la comunidad local de la que todos partimos: nacemos en un contexto y compartimos una historia y una memoria local con el resto. Esta idea de ancestralidad está conectada a la legitimidad ya que muchas veces deriva en la exclusión de aquellos que vienen de fuera. Esto se debe a que a nivel global existe una historia que es la misma para todos, pero no hay una memoria que nos una. 

“Construir la comunidad humana consiste en producir una narrativa que anticipe cómo será esa comunidad” dice el autor, y para ello “tenemos que romper con los imaginarios de la pertenencia”. Profesor también de la Universidad Gaston Berger de Sant-Louis (Senegal), Felwine Sarr considera que los centros educativos pueden ser “un espacio de deconstrucción y reconstrucción que produzcan conocimiento para la comunidad que queremos crear” enseñando que “todos venimos de una cultura, pero que no pertenecemos a ella, no estamos atrapados en ella”. 

“La cultura es una respuesta que los humanos damos a preguntas universales en contextos específicos” explica Sarr. Junto con los imaginarios de la pertenencia, es fundamental también acabar con el imaginario de nación, actuando desde una perspectiva global. “La identidad humana es más importante que las especificidades de mi identidad local (…) Se trata de reconfigurar los imaginarios de quiénes somos, el lugar que tenemos en el mundo y de dónde venimos”. 

Estamos ante una tarea compleja. La crisis de la comunidad no afecta a todos los individuos de una sociedad por igual, así es que es necesario saber qué papel tiene que desempeñar cada uno para poder generar la comunidad global. El escritor nos recuerda que las personas privilegiadas que están en el centro generalmente no tienen razones o intereses suficientes para unirse a este esfuerzo. Son las víctimas de la exclusión las que tienen en sus manos la responsabilidad de impulsar el cambio, ayudándonos así a llegar más lejos. 

En 2016, el compromiso político y social de Felwine Sarr le llevaron a fundar junto con el historiador camerunés Achille Mbembe Les Ateliers de la Penséé, que Sarr entiende como una plataforma en la que los artistas e intelectuales de África reflexionan tanto sobre cuestiones globales como continentales del mundo en el que vivimos. Su próxima edición, que tendrá lugar en noviembre, incluye a participantes de distintas procedencias y tiene como tema principal las vulnerabilidades y cómo estas intersectan. Afrotopía ha sido la obra que ha cimentado toda esta estrategia de repensar el lugar que debe asumir el continente en un mundo globalizado.

Grigri Pixel o la magia de activar una vida en común

*Por Carmen Lozano Bright

Iwaya Community Art Festival, ICAF, Lagos 2016. Imagen de Aderemi Adegbite.

Dijo Marina Garcés en su reciente pregón inaugural de las fiestas de la Mercè que ella regresa a Barcelona, a su ciudad, porque en ella encuentra que aún hay un sentido de la vida en común. A pesar de las tensiones, de los nacionalismos, de los independentismos, del turismo en auge, de la mercantilización y de infinitas formas de hacer y pensar.

Esta semana da comienzo en Madrid la segunda edición de Grigri Pixel: un programa de residencias, talleres y seminarios que durante el mes de octubre será una suerte de laboratorio de esa vida en común imaginada, experimentada y muchas veces olvidada de la que habla Garcés. En regiones del oeste de África, “grigri” significa amuleto, objeto que cuida. Un amuleto nos protege de posibles daños o amenazas y a su vez es capaz de influir en situaciones y lugares. Grigri Pixel es una metáfora habitada, colectiva y encarnada en el mundo cotidiano de esta idea de amuleto protector.

El programa, en el que participarán artistas y activistas, pensadores e intelectuales provenientes de diferentes países de África, tiene como reto la fabricación de un objeto que dé cuerpo a eso que entendemos por “grigri”. Para la construcción de este cacharro mágico, aterrizan en Madrid cuatro personas representantes de iniciativas transformadoras africanas. Se trata de Aderemi Adegbite del Iwaya Community Festival ICAF (Lagos, Nigeria), Ismael Essome Ebone de Madiba & Nature (Kribi, Camerún), Afate Gnikou Kodjo de Woora Make (Lomé, Togo) y Mané Toure Ndèye de Côté Jardin (Dakar, Senegal).

Estas cuatro personas, seleccionadas a través de una convocatoria pública, trabajarán de manera colectiva con una treintena de colaboradores y agentes cómplices del tejido cultural local: el ingeniero electrónico Yago Torroja, el arquitecto David Pérez de Enorme Estudio, la investigadora Blanca Callén, la comisaria Susana Moliner como coordinadora del programa y el centro cultural Medialab Prado. El programa de este año está apoyado además por el programa Acerca de Cooperación Española, Intermediae-Matadero y el propio Medialab.

Iwaya Community Art Festival, ICAF, Lagos 2016. Imagen de Aderemi Adegbite.

Igual que las propiedades de un amuleto no son universales, el grigri que se construirá en Madrid tendrá unas cualidades muy concretas. Está pensado con y para el Espacio Vecinal Arganzuela (EVA), un lugar de uso comunitario y autogestionado en el antiguo Mercado de Frutas y Verduras de Legazpi. A pesar de que aún no se sabe qué forma tomará este objeto, se ha hecho un diagnóstico previo de necesidades, amenazas, posibilidades y deseos con la comunidad de EVA. Para conocer el grigri, habrá que esperar al 14 de octubre y acudir a su fiesta de presentación en EVA. Pero una cosa es segura: el diseño será de código abierto, replicable y modificable.

En 2016, la primera edición de Grigri Pixel en Madrid trabajó entorno a la energía sostenible junto al jardín comunitario Esta es una plaza de Lavapiés. Este año, los saberes que se pondrán en juego serán el reciclaje y la sostenibilidad, la fabricación digital, la alimentación sana y la mediación comunitaria a través de prácticas artísticas y colaborativas.

En paralelo a la construcción de este objeto se desarrollará un taller de videomapping (proyección de imágenes en superficies como edificios y fachadas) con el software libre MapMap. Esta iniciativa, del grupo de investigación AVFloss de Medialab Prado contará con uno de los co-desarrolladores del programa, Bay Dam, procedente de Senegal.

El cartel de Grigri Pixel incluye el encuentro ‘Lo invisible, lo común, lo mágico: espacios y conocimientos colaborativos entre África y Europa’ el sábado 7 de octubre a las 17:00h en Intermediae-Matadero para explorar cuáles son los retos comunes y las problemáticas urbanas contemporáneas en las ciudades de África y Europa en complicidad con seis pensadores y creadores contemporáneos: Marina Garcés (filósofa), Achille Mbembe (historiador), Abu Ali (artista visual), Paz Núñez (arquitecta), Ken Bugul (escritora) y Simon Njami (crítico de arte).

Si “la cultura es otra cosa, es la posibilidad de relacionar, con sentido, los saberes y la vida”, como indicó Garcés al inaugurar las fiestas grandes de Barcelona, Madrid da la bienvenida a este entorno de posibilidades durante Grigri Pixel 2017. 

Citas públicas