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¡A quemar zapatilla! Presentación de Moto Kiatu en Madrid

Electronic Music began in Africa

Bajo este eslogan, hace escasas semanas, presentamos Moto Kiatu, un proyecto pionero en España para la promoción de los sonidos electrónicos procedentes de África y de los productores y Dj’s que actualmente forman parte de la escena internacional.

Estamos preparando muchas sorpresas para este 2017, pero primero nos encantaría que, el próximo sábado 18 de febrero, a partir de las 19:30, vengas a conocer más sobre qué es Moto Kiatu y por qué existimos y que compartas un rato de buena música con un gran paseo musical por todo el continente visitando estilos como el kwaito, kuduro, coupé decalé, afro house o qgom. Todo ello acompañado de unas cervezas y un delicioso aperitivo de inauguración.

Para esta primera sesión inaugural, estaremos los DJ’s residentes del colectivo: Savannah (Sweat Dealers), Malaria (Sweat Dealers), Sinsistema (Sonidero Mandril) y veinn (Wiriko/Sonidero Mandril)

¿Cómo asistir?
Puedes venir a este evento únicamente con invitación, ya que lo realizamos en una asociación cultural que nos cede el espacio. Por ello, es necesario registrarse como miembro (lo que no implica ningún coste), donde te indicaremos la localización exacta de esta fiesta de inauguración de una era.

Obtén tu invitación para asistir rellenando el formulario que se encuentra en nuestro sitio web Moto Kiatu

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“La música es nuestro punto de partida, pero nos gusta experimentar”

A pocos días de que lleguen a Madrid a presentarnos su proyecto, hablamos* con una de las componentes del colectivo musical Batuk: Manteiga. Ella misma nos cuenta qué es Batuk, formado también por los veteranos productores Spoek Mathambo y Aero Manyelo, que utiliza la música electrónica como vehículo para el diálogo entre las diferentes músicas, culturas y tendencias tanto en el continente como fuera de él.

Batuk nos presenta la electrónica sudafricana con elementos musicales cuidadosamente escogidos de otros países en los que ha realizado diversas colaboraciones, como Mozambique o Uganda. Y el resultado es su primer disco “Musica da Terra”, que presentan en primicia en nuestro país el próximo 9 de julio y que tiene previsto incendiar la pista de baile de la Sala Caracol.

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*Entrevista realizada por Ignacio Priego (Sudáfrica)

Buenas tardes Carla. Muchas gracias por atender esta llamada de Wiriko desde Lisboa. Lo primero, nos gustaría presentarte a nuestros lectores de Wiriko, quienes tal vez conocen más a tus dos principales compañeros en Batuk, Spoek Mathambo y Aero Manyelo. Tienes una carrera creativa consolidada como directora de teatro, actriz, poeta y artista de performance. ¿Cómo te han llevado estos aspectos de tu carrera artística a involucrarte en la creación de un proyecto eminentemente musical como Batuk?

Interpretar es algo muy natural para mí. Así que poder actuar en directo con Spoek y Aero y su música asumiendo mi personaje habitual, Manteiga, me encuentro tremendamente cómoda. He dirigido numerosas obras y entiendo el proceso artístico, ya que he creado arte durante muchos años.

Siempre he amado la música, y la empleo en mi propia obra artística, así que ha sido un auténtico viaje bastante interesante llevar mi escritura, que normalmente empleo en teatro, al terreno musical.

En Batuk hacemos música pero también creamos visuales, desarrollando estilísticamente los videos. También tenemos otros planes: ahora mismo estoy desarrollando una nueva producción teatral, y le he pedido a Aero y Spoek que compongan la música.

12182390_1509216232737747_5449738605267370273_oHas mencionado a Manteiga: ¿nos la presentas?

Manteiga es, ya sabes, como la mantequilla: fina, sabe genial, la puedes cocinar con todo, pero especialmente gana cuando está salada, especiada, y picante. También me gusta como suena, manteiga. Me gusta demasiado la mantequilla, la como con todo.

Batuk comenzó como un proyecto que nace de un diálogo entre Mozambique y Sudáfrica, pero que muy pronto ha integrado colaboraciones con Malawi, Zimbabwe, Angola y Alemania. Amén de un cameo de bailarines de Uganda, ¿cuál es el próximo destino creativo para Batuk?

Cuando acabemos la gira europea, iremos unas semanas a Burkina Faso a trabajar en una pieza audiovisual. Tratamos de ser muy claros a la hora de definirnos como un colectivo creativo que trabaja con distintos medios. La música es nuestro punto de partida, pero nos gusta experimentar. Espero que un futuro cercano distinta gente se acerque a nosotros proponiéndonos colaborar en cine o en teatro. Tenemos nuestro punto de mira puesto en distintos lugares, especialmente en África. En Europa tal vez es más fácil, ya que los países están más cerca, y sobre todo más conectados: haces una campaña de comunicación en un país, y tiene eco en el país vecino. Bueno, y a Mozambique volvemos, eso seguro.

Siguiendo con este enfoque transfronterizo del colectivo, que parte de África austral para extenderse por el resto del continente, ¿con qué desafíos os habéis encontrado para desarrollar estas colaboraciones?

La verdad, apenas hemos tenido dificultades. Hemos podido disfrutar con el proceso, todo ha ido bastante fino. La mayor parte de los desafíos se reducen a una dificultad en la financiación. A veces nos hemos podido encontrar en la situación de no poder cubrir ciertos costes. Pero en unas ocasiones hemos conseguido apoyos externos y en otras hemos contribuido nosotros mismos, sacrificándonos para conseguir sacar el proyecto adelante. Afortunadamente nos hemos encontrado a gente muy abierta, a la que nos acercamos de manera sincera y honesta. No estamos aquí para engañar a nadie, sino para hacer música. Queremos compartir y al mismo tiempo aprender. Acercarse con sinceridad reduce los desafíos.

¿Qué colaboraciones pasadas y futuras destacarías en Batuk?

Una de las más emocionantes es una canción en la que estamos trabajando con Angelique Kidjo a través de Gotan Project, es una locura! Estamos en una búsqueda constante de músicos con los que colaborar: vocalistas, percusionistas, y demás. Por ejemplo, cuando empezamos a hacer música juntos, Nandi Ndlovu estaba muy involucrada en el Proyecto, por lo que aparece de manera constante en nuestro álbum de debut, “Musica da Terra”. Esperamos poder colaborar con ella de nuevo en un futuro próximo, tiene una voz excepcional.

12512727_1600067933652576_1776119554449810996_nHabéis comentado en más de una ocasión que desde Batuk veis la música, y concretamente el house, como un vehículo para conectar con la diáspora africana a través de la cultura del ritmo y del lenguaje. ¿Cómo está yendo esta conexión en vuestra gira europea?

Por ahora no ha habido demasiada conexión con la diáspora africana, pero está por venir. Todo el mundo con quien nos hemos ido encontrando o con quien hemos tocado ha sido muy positivo. Puede que hasta un poco abrumador, estamos muy sorprendidos. Obviamente soñábamos con ello, pero no esperábamos que fuese a ser tal. Volviendo al tema de la diáspora, desde luego estamos muy interesados en que se produzca, y sabemos que, con el tiempo, llegará. Nuestra primera publicación es tan sólo de Enero, aún somos unos críos. Y, además, con Aero y Spoek, todo va más rápido.

Por último, no sé si has has estado en España, pero pronto actuáis en Madrid. Cuéntanos cómo es vuestro directo: ¿hace Aero algo de danza mapiko?

Pues es una buena idea, aunque Aero ya lo parte bailando pantsula. Fundamentalmente nuestra actuación tiene mucha energía y elementos variados. Al final todos acabamos cogiendo el micrófono en algún momento inesperado. Para Aero y para mí será nuestra primera visita a España; Spoek ya ha estado otras veces. Llegamos sin ideas preconcebidas concretas a Madrid: si tuve algún tipo de expectativas sobre nuestros conciertos en Porto o en París, estas fueron ampliamente superadas. Así que prefiero dejarlo fluir, ya que todas nuestras actuaciones en esta gira han sido estupendas. Más que expectativas, simplemente estoy entusiasmada.

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Los sonidos electrónicos del África Austral aterrizan en Madrid con Batuk

El grupo sudafricano, formado por los artistas Spoek Mathambo, Aero Manyelo y Manteiga, presentará su primer disco “Musica da Terra” en la Sala Caracol de Madrid el próximo 9 de julio, junto con otros artistas internacionales y locales como, veinn y Malaria.

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Desde Wiriko y junto con nuestros colegas de Sonidero Mandril queremos ofrecer propuestas contemporáneas e innovadoras, y a través de ellas, queremos mostrar que África es mucho más grande de lo que imaginamos, también en lo que respecta a sus músicas. África también suena a música electrónica y Batuk es una clara muestra. Este evento pretende acercar un tipo de música que va a sonar cada vez más en los clubs madrileños, el “African Bass”. El evento cuenta con la colaboración de Sweat Dealers y con Radio Gladys Palmera como medio oficial.

13256104_10153759611793666_448433448784484464_nBatuk es un colectivo formado por los productores musicales Spoek Mathambo, Aero Manyelo y la cantante Manteiga, que utiliza como vehículo la música house para conectar África y su diáspora a través de los ritmos y culturas. Aunque es la primera vez que podemos ver a Batuk en España, presentando su primer disco que se presenta este próximo 27 de mayo, uno de sus creadores, Spoek Mathambo, se dejó caer en 2014 en la cita más importante de la electrónica en nuestro país, el Sónar. El impulso de este artista en la escena electrónica, a través de sus producciones musicales y audiovisuales, es clave y le sitúan como un icono del llamado “afrofuturismo”.

El cartel lo completan DJ Malaria (Sweat Dealers) y veinn (Sonidero Mandril/Wiriko) que forman parte del colectivo madrileño Conspiraciones Tropicales, que lleva un tiempo inundando las pistas de baile madrileñas a ritmo de tropical bass. Con el oído puesto en lo que viene del sur, ambas harán sonar los ritmos más electrónicos del continente.

La apuesta está clara: “creemos necesario seguir poniendo el foco en esta otra África. Llevamos ya cuatro años difundiendo a través de nuestras sesiones nuevas propuestas que mezclan los sonidos más tradicionales con los electrónicos, como la cumbia electrónica, que ahora arrasa en las pistas madrileñas. Y también lo hemos estado haciendo a través en nuestras “afro-sesiones” en las que recorremos todo el continente las creaciones más punteras en el campo de la electrónica. África gusta”, asegura Daniel Bobadilla, de Sonidero Mandril.

Más información sobre el evento en Facebook

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** Este evento se enmarca en Moto Kiatu: 3 días de conexión electrónica con África (pronto más info)

 

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Ten-Cities y la cultura de club en África

Una fiesta de Ten-Cities en el Pop Up Club de Nairobi. Fuente: © Lukas Richthammer

Audiencia del Pop Up Club de Nairobi en una de las fiestas organizadas por Ten-Cities. Fuente: @Lukas Richthammer.

La cultura de club, relacionada tradicionalmente con la música electrónica, los paisajes urbanos nocturnos y las pistas de baile, se reconstruye y renegocia nuevos significados cuando se trata de escenarios africanos. Ya sea encima de una chapa en Mozambique, de un car rapide en Senegal o de un matatu en Kenia, los clubes sobre ruedas, de día y de noche, son indiscutibles escenarios de la esfera pública. Pero en realidad la cultura de club se entiende mayormente como una subcultura de los jóvenes, relacionada con DJs, samplers, sintetizadores, ordenadores o cajas de ritmos, y a cierto hedonismo y consumismo respecto al alcohol y a veces a las drogas, según Mortiz Kasper, uno de los responsables de Ten-Cities.

Ten-Cities es un programa de cooperación cultural del Goethe Institut que tiene prevista una duración de dos años (2012-2014) y una plataforma donde diferentes productores, DJs, músicos, periodistas e investigadores de diez ciudades repartidas entre dos continentes -Europa y África-, se relacionan para definir conceptos y sonidos relativos a la cultura de club, la contemporaneidad africana, la esfera pública y los espacios urbanos. Desde Nairobi, donde nació y creció el embrión del proyecto, el Instituto Goethe coordina las cinco ciudades africanas; mientras, desde Alemania, los homólogos Adaptr.Org se encargan de la vinculación con las ciudades europeas de Berlín, Bristol, Lisboa, Kiev y Nápoles.

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En las ciudades africanas, las estructuras coloniales determinan los diferentes espacios fragmentados, tal y como explica Rangoato Hlasane, uno de los investigadores del proyecto. Así, la cultura de club genera “islas musicales”, en palabras de Kasper. “De noche, mayormente, el panorama es silencioso, pero de repente te encuentras con espacios con la música fuerte y gente bailando…”. Y es precisamente la relación entre estas islas, su ubicación y la historia que las define lo que interesa a los impulsores del proyecto. Por ello, diferentes comisarios de cada ciudad han escogido músicos de Johanesburgo, el reino del Kwaito; Lagos, una ciudad siempre en la vanguardia de los sonidos; Luanda, capital mundial del Kuduro; Cairo, por la relación de las revueltas árabes con la nueva creación de electrónica; y Nairobi, como una de las ciudades donde la música House y Tecno gana más adeptos cada día. Y todo, para generar una serie de encuentros, grabaciones, conciertos e investigaciones que se presentan como uno de los proyectos más punteros en materia musical que se está desarrollando en África.

Aunque en Occidente la cultura de club, igual que las raves en espacios clandestinos, llevan desarrollándose desde los años 90 en una vibrante escena musical de lo más variopinta; sea con los sonidos tecno de Detroit, el House de Chicago, la música de los clubes de Nueva York ya desde los 70, pero sobre todo, con una centralidad en la escena británica influenciada por el Dub de ascendencia jamaicana, parece que en África el fenómeno está cuajando con sus propias particularidades sonoras y convirtiéndose en un nuevo foco mundial.

Según los miembros de Ten-Cities, observando la cultura de club se puede aprender mucho de cada sociedad. Cuando se trata de analizar los espacios urbanos que ocupa y la esfera pública, nos dicen lo siguiente: “Nos damos cuenta de que se trata de una cultura elitista, sobre todo aquellos clubes más frecuentados por la clase alta”. Asimismo, afirman que: “se puede ver cuál es el nivel de segregación y de exclusión social de una ciudad solo observando quién asiste a los clubes. Igual como también se puede determinar el nivel de exclusión de género”.

Pero, ¿cuál es la identidad que tejen estas culturas de club? ¿Hasta qué punto difieren de la cultura de masas? ¿Cuál es el papel de la moralidad en las prácticas del clubbing? ¿Hasta qué punto están en contradicción con la cultura dominante?

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Si bien hay muchas investigaciones realizadas y mucho escrito sobre la denominada “Clubculture” en Estados Unidos o Europa, hasta día de hoy no ha habido estudios académicos sobre el universo africano. Por ello, uno de los elementos más interesantes de Ten-Cities es el trabajo que veintitrés investigadores y periodistas están realizando sobre el tema, junto a la rama musical del proyecto. A finales de 2014 se espera la publicación de un libro que, seguramente, va a ser el máximo referente en el tema.

Mientras tanto, grandes conocidos como la banda angoleño-portuguesa Batida, los kenianos Camp Mulla, Just a Band o Fena Gitu, los sudafricanos Planet Lindela o la nigeriana Temi Oyedele, entre muchos otros, están celebrando encuentros regulares en las distintas ciudades protagonistas, que van a cristalizar en la publicación de diferentes compilaciones para finales de 2014, según informa Moritz Kasper. Hasta entonces, esperamos impacientes lo que se avecina.

‘Mapantsula Style’, pies a ritmo de Kwaito

Un Mapantsula de la crew 'Real Actions' de Johannesburgo bailando Pantsula. Fuente: Chris Saunders.

Un Mapantsula de la crew ‘Real Action” de Johannesburgo bailando Pantsula. Fuente: Chris Saunders.

El Atlántico ha sido escenario de intercambios y préstamos culturales de todo tipo durante siglos. La circulación de tendencias y estilos de vida de lo que se ha venido a llamar el Atlántico Negro ha trazado nuevas rutas entre ciudades como Nueva York, Kingston, Londres, La Habana, Lagos, Johannesburgo, Dakar o Kinshasa, esbozando nuevas identidades urbanas a un lado y otro del océano. Éste es el caso de una de las culturas urbanas más populares del África austral contemporánea. El Pantsula, que se podría definir grosso modo como un moderno híbrido cultural cercano al hip-hop y al dancehall reapropiado con un lenguaje local, es un estilo de vida que engloba un tipo de baile, una actitud y una estética concretas. Amparado por un género musical (el Kwaito) que nace en el seno de los Townships o guetos sudafricanos, se ha instalado poco a poco en el imaginario global de la sociedad urbana y en la arena comercial del sur del continente africano.

Cartel de la película Mapantsula (1987), de Oliver Schmitz, que retrata la vida de los gánsteres de los townships en los últimos años de Apartheid.

Cartel de la película Mapantsula (1987), de Oliver Schmitz, que retrata la vida de los gánsteres de los townships en los últimos años de Apartheid.

El término zulú ‘pantsula’, sinónimo de ‘tsotsi’, ha acogido la imagen globalizada del gánster. Así, ‘mapantsula’, su plural, define las pandillas o crews que comparten esta cultura y se identifican con una tribu urbana que empezó a gestarse ya en la temprana década de los 50 en Johannesburgo, sobre todo en los barrios de Soweto y Sophiatown. El estilo de los Mapantsula nació en la calle entre los jóvenes de clase trabajadora, que hallaron códigos modernos para expresar su malestar, sus frustraciones o sus sueños durante el Apartheid, y que adoptaron una forma “indigenizada” del rap y el hip-hop afroamericanos que hoy es la banda sonora del gueto: el Kwaito.

El Kwaito forma parte del mainstream musical de Sudáfrica y de la vida de los jóvenes en los townships desde la década de los 90. El término ‘kwaito’ es una expresión del tsotsitaal (la jerga de los gánsteres) que significa ‘feroz’ o ‘malgeniado’, pero que en Afrikaans (la lengua franca de Sudáfrica) también hace referencia a lo sexy, lo atractivo y lo guay. El Kwaito y el Pantsula están tan relacionados y forman parte de un universo tan endogámico que a menudo se convierten en sinónimos. Como género musical, se trata de un auténtico cóctel: los ritmos más pausados del house mezclados con hip-hop, reggae y otros estilos locales, generando una versión Pop africanizada de Groove electrónico. Surgió en un período de celebración de libertad, del fin del Apartheid y la transformación política que dio paso a la democracia, pero también aparece marcado por la violencia, la inseguridad, una necesidad desenfrenada de consumismo o la desesperanza juvenil de los guetos.

Durban Revolution Pantsula Group. Fuente: Artslink.co.za

Durban Revolution Pantsula Group. Fuente: Artslink.co.za

Ya en el siglo XXI, la música del gueto tiene un peso muy importante dentro del circuito sudafricano comercial y las provocaciones e irreverencias que antes habían sido duramente censuradas ocupan las principales emisoras de radio, programas de TV, webs, revistas especializadas, etc. La identidad mestiza y la lucha contra el racismo se erigen como uno de los temas preferidos en las letras de las canciones Kwaito, pero la hipermasculinidad y la misoginia exagerada se imponen del mismo modo como un rasgo característico de la cultura Pantsula, tal como sucede en el Dancehall jamaicano. Bandas como Boom Shaka, M’du, The Dogg, Skeem, Skizo, Mandoza, EES o Bongo Maffin invaden el panorama musical de todo el Sur de África. No tan solo Sudáfrica, sino Namibia, Mozambique, Angola o Botswana han desarrollado un interés creciente hacia esta cultura.

El Pantsula ha salido de los guetos, ha introducido un “Premio al Mejor Kwaito” en los famosos Channel O Music Awards, y ha apadrinado a blancos y negros, a mujeres y hombres, a jóvenes y veteranos como Hugh Masekela -quien se suma a la fiebre del Kwaito en su disco Revival (2005)-, e incluso salido del continente para influenciar a artistas del R&B Occidental de primera línea. La vida de los márgenes, el sonido de los guetos, se ha colocado en el seno de la sociedad capitalista, con todas sus ambigüedades y contradicciones, situando el Xhosa, el Sotho, el Tswana o el Zulú en las pistas de baile de todo el planeta.

Pantsula series de Tyrone Bradley. Fuente: tyronebradley.co.za

Pantsula series de Tyrone Bradley. Fuente: tyronebradley.co.za

En el baile Pantsula encontramos distintas herencias. Por un lado, coreografías autóctonas como las del Gumboot Dance –“zapateo” que surgió entre los mineros sudafricanos a finales del siglo XIX como forma de comunicación y burla hacia los colonizadores- y sus pasos percudidos son influencias claras. En segundo término, se hacen evidentes piruetas que beben del Funk y la música Disco. Y por último, los movimientos del hip-hop pulen uno de los rasgos más característicos del Pantsula: andar como patos, caminando con las nalgas hacia afuera. En el estilo de baile de los Mapantsula el cuerpo adquiere un lenguaje propio, reinterpretando elementos globales y locales. Las pandillas se multiplican a lo largo y ancho del continente, y las competiciones inundan las calles junto al Kwaito. Porque como afirma David Coplan: “En esencia, el Kwaito es una música de baile”.

Una de las crews o grupo de Mapantsulas más importantes del Sur africano son los Real Action Pantsula, originarios de Johannesburgo. Con coreógrafos como Sello Modiga, que han participado en numerosas campañas publicitarias para compañías tan gigantescas como BMW, Real Action se hicieron sumamente famosos cuando Redbull organizó la primera batalla de crews de Pantsula. Desde entonces, numerosos grupos de bailarines han empezado a emerger como bandas de danza profesionales y como proyectos que luchan para positivar esta cultura de forma que los niños y jóvenes de los guetos salgan de las espirales de delincuencia y pobreza en las que a menudo se encuentran. Para los que estén interesados, os recomendamos la película Tsotsi (2005), de Gavin Hood, que retrata muy bien la vida en los suburbios de las capitales sudafricanas y rememora la realidad que Mapantsula (1987) ya retrataba en su día, y que forma parte de la subcultura del Pantsula.

Para ilustrar hasta qué punto el estilo de los Mapantsula se impone como una moda global y reconecta esas rutas del Atlántico Negro, que se empezaron a tejer con la globalización, no podemos dejar de mencionar a la reina del R&B contemporáneo, Beyoncé. Para su videoclip Run the World (Girls), reclutó a la crew mozambicana Tofo Tofo y copió coreografías del Pantsula que se han convertido en uno de las novedades más visuales y atrayentes de los escenarios. El estilo de los Mapantsula, así, se convierte en una de las tendencias coreográficas más preciadas de los videoclips comerciales del momento, y pone de manifiesto, una vez más, la capacidad creativa y la originalidad que sale de las modernas urbes africanas.

Fuentes:

Blom Hansen, T. Melancholia of Freedom: Social Life in an Indian Township in South Africa. 2012. Princeton University Press.

Coplan, D. In Township Tonight! South Africa’s Black city music & theatre. Chicago: 2008

Dolby, N. Rizvi, F. Youth Moves: Identities and Education in Global Perspective. Routledge, 2008.

Magubane, Z. Globalization and Gangster Rap: Hip Hop on the Post-Apartheid City en The Vinyl Ain’t Final:  Hip Hop and the Globalization of Black Popular Culture,editado por Sid Lemelle y Dipa Basu. London: Pluto Press, 2006.

Myburgh, C.V. Pantsula dance: Case studies on the origin and makings of a township art form: the Johannesburg Dance Foundation’s proficiency certificate curse, 4th year (honours). 1993.

Revista The World of Music, Kwaito. Vol. 50 (2) – 2008