Entradas

AFRICA UTOPIA, “la instantánea de una utopía artística”

Desde la terraza del Queen Elizabeth Hall, con vistas al Támesis, Diabel Cissokho despide el día. Maame Adjei, una de las protagonistas de An African City, explica la dificultad de ser una mujer occidentalizada y encajar en la sociedad local en su regreso a Ghana. Los componentes de la Ópera de Ciudad del Cabo cantan en la Sophiatown de 1955 y Daliso Chaponda repasa la actualidad político-social enlazando bromas. Son retratos de una África diversa, efervescente y moderna.

Hannah Azieb Pool, directora de los programas de AFRICA UTOPIA. Imagen de Okayafrica.

Hannah Azieb Pool, comisaria de AFRICA UTOPIA.

El Southbank Centre de Londres acogió la semana pasada la cuarta edición del festival Africa Utopia. Por primera vez el evento se alargó cinco días en los que se compartieron distintas manifestaciones artísticas procedentes de África y la diáspora. Conciertos como los de Femi Temowo y Chineke! y sesiones de baile. Literatura de la mano de Chibundu Onuzo y Leila Aboulela. La aportación de Film Africa y el estreno londinense de la obra Expensive Shit de Adura Onashile. En esta edición se apostó por la moda que abarcó gran parte de la programación en la jornada del sábado y no faltó la participación del colaborador y uno de los fundadores artísticos del festival Baaba Maal.

Es un momento para ensalzar este trabajo. Intentamos crear una instantánea de lo que podría ser una utopía artística”, explica la comisaria de Africa Utopia, Hannah Azieb Pool, a Wiriko.

El festival se ha consolidado como un evento para acercarse a la actualidad del continente. La exhibición de ideas africanas que están cambiando el mundo es la seña de identidad de una programación que busca el intercambio con África. “Hay ideas increíbles y poderosas en el continente que si pasan inadvertidas serían una perdida para nosotros. África puede solventar problemas de Occidente”, dijo la directora artística del Southbank Centre, Jude Kelly, en la presentación del festival.

El trabajo de la diáspora también cuenta con un espacio para que los artistas exhiban la conexión con sus raíces. “La diáspora es clave en términos creativos, políticos, económicos y de activismo. Ellos lideran las conversaciones sobre el continente y muchos están volviendo a sus países. La diáspora es un puente para iniciar conversaciones y tener una percepción de ambos lugares”, dice Pool.

Africa Utopia celebra la innovación, el dinamismo y la creatividad africana. Pero no deja de lado la situación política y socioeconómica gracias a una programación de charlas y coloquios que se centraron en el cambio social, el activismo e la igualdad de género.

Como en anteriores ediciones, el público abarrotó las instalaciones del Royal Festival Hall, en especial en las jornadas del fin de semana. El festival sigue con la filosofía del Southbank Centre de hacer del arte algo accesible y “romper las barreras de clase social, dinero y privilegios”. La mitad de la programación es gratuita favoreciendo a que los asistentes disfruten una África que no siempre tiene espacio en los medios de comunicación e instituciones culturales. “Cada año revisitamos la idea de desafiar los estereotipos a través del arte. El debate debería haberse ganado hace años pero desafortunadamente sólo hay que ver las limitadas programaciones que hay, algunas de ellas racistas”, explica Pool. Y continúa: “si eres un artista del continente o de la diáspora normalmente se exige pertenecer a una etiqueta y tu obra se suele percibir desde un punto de vista muy occidentalizado”.

Africa Utopia es un ejemplo de la buena salud creativa del continente. Es un altavoz cultural que como en muchos otros casos pasa inadvertido a pesar de la potencia que destila. El objetivo de este entramado multidisciplinar cuenta con el tiempo y el espacio como principales desafíos. Es imposible poder reflejar todo el trabajo del continente y de la diáspora. “Podemos tener un festival cada semana y seguirán escapándose cosas. Ahora mismo África es muy rica creativamente y este año hemos intentado ser lo más panafricanos posible. Todavía no representamos los 54 países aunque es una meta para futuras ediciones”, dice la comisaria.

El África contemporánea en vídeo que saca los colores a Occidente

Los vientos de cambio comenzaban a rondar los discursos independentistas de las futuras naciones africanas. Era el año 1957 y los franceses Chris Marker y Alain Resnais dirigían su particular documental anticolonialista Las estatuas también mueren. Ellos luchaban a través de sus imágenes contra las narrativas francesas e internacionales en el continente africano. Combatían con sus cámaras el discurso pretendido de entender las esculturas o las pinturas del continente desde un plano estereotipado, descontextualizado y relegado a una urna transparente en algún museo europeo. Hasta hace bien poco el rastro de sus creadores africanos era meramente anecdótico. Pero ¿qué significa ser africano para los artistas de hoy en día? ¿De qué manera su patrimonio y su identidad forman parte de su trabajo? ¿Puede el arte, incluso, definirse y no aceptar que los artistas sean etiquetados o clasificados?

Obra del artista anglo nigeriano Yinka Shonibare.

Obra del artista anglo nigeriano Yinka Shonibare.

Aunque de forma paulatina, cada vez son más las exposiciones en Londres, Berlín, Bilbao o Nueva York que acercan las pinturas, fotografías, esculturas o intervenciones que llegan desde África. Por este motivo, la necesidad de tratarlo desde el audiovisual retomando el discurso que hicieran Marker y Resnairs hace casi 60 años aunque otorgándoles la voz a los implicados directos. La  serie African Masters (Maestros africanos), explora el mundo de los artistas africanos a través de diversas entrevistas como Yinka Shonibare (anglo-Nigeria), William Kentridge (Sudáfrica), Romuald Hazoumé (Benín), Sokari Douglas Camp (Nigeria), El Anatsui (Ghana), Maria Sibande (Sudáfrica), Wangechi Mutu (Kenia) o Bisi Silva, fundadora y directora del Centro de Arte Contemporáneo de Lagos, Nigeria.

La serie de 6 capítulos creado por The Africa Channel presenta una vista exclusiva del “arte africano contemporáneo” a través de un guión visualmente atractivo. Los 3 primeros episodios hacen un recorrido histórico y contextual del momento por el cual pasan los artistas africanos, tanto los que viven en la diáspora o los que se han quedado en el continente. Los capítulos 4, 5 y 6 son sesiones más íntimas con algunas de las figuras más notables mostrando qué se cuece en sus estudios y cómo trabajan detrás de las bambalinas.

Obra de la keniana Wangechi Mutu.

Obra de la keniana Wangechi Mutu.

African Masters está pensado para profanos en la materia, aficionados o doctos con el objetivo principal de desestereotipar y cuestionar. Mostrar cómo está surgiendo esta escena vibrante como una fuerza global y dinámica, visitando estudios en Senegal, galerías en Nueva York, residencias artísticas en Nigeria o casas de subastas en Londres. African Masters presenta a una nueva generación de artistas emergentes que están haciendo que el mundo del arte se siente y escuche. Que cambie la perspectiva y mire hacia el sur.

Episodio 1: “Revelaciones”

En el primero de los capítulos, cuyo vídeo se puede visionar al final del artículo, se desmenuza cómo el mundo occidental ha negado el valor del arte africano durante generaciones a pesar de que figuras célebres como Picasso se inspiraran claramente en diversos diseños y formas del continente.

Episodio 2: “Creaciones’

Este episodio nos lleva en un tour mundial de Nueva York a Dakar y de Londres a Lagos, con un acceso exclusivo e inigualable a los artistas africanos contemporáneos más importantes del mundo. El espectador visitará a los artistas que siguen viviendo ​​en África y los que han hecho una nueva vida en el extranjero. Se podrá observar cómo tapas de botellas, de chapa de acero, carbón, pinturas de aceite o latas de gasolina se encuentran entre los materiales que se están utilizando para crear algunas de las obras más buscados actualmente.

Episodio 3: “Globalizarse”

El tercero de los episodios se centra en el negocio y el movimiento frenético de arte africano contemporáneo. Sin dejar atrás los estudios de los artistas, el capítulo se centra en los que mueven los hilos detrás de la aparición del arte contemporáneo africano en la escena mundial.

Episodio 4: “Sesiones de estudio con El Anatsui y Ablade Glover”

El Anatsui muestra cómo sus enormes tapices y sus instalaciones son ensambladas a partir de artículos desechados.

Episodio 5: “Sesiones de estudio con Sokari Douglas-Camp, Mary Evans y Soly Cissé”

Visitamos los artistas que han hecho una nueva vida en el extranjero en Londres, y los que permanecen basan en África.Entramos en los espacios de trabajo y estudios de artistas que trabajan con una notable variedad de formas de arte.

Episodio 6: “Sesiones de estudio con Ousmane Sow, Bruce Onobrakpeya, Yusuf Grillo y Julien Sinzogan”

El último de los episodios viaja a Senegal, para visitar los principales artistas de habla francesa, como el escultor Ousmane Sow (Senegal, Francia) y el pintor Julien Sinzogan (Senegal, Francia), y a Nigeria donde se podrá conocer más de cerca el trabajo, métodos, estilo e influencias de Bruce Onobrakpeya y Yusuf Grillo.

 

África se mira en el espejo londinense

*Autor invitado: Fernando J. Sánchez Jaén

El cine “made in África” más reivindicativo ha desembarcado esta semana en Londres para mostrar el talento y el compromiso social de los realizadores africanos. Una programación con casi 60 películas que se pueden ver éstos días en la capital inglesa, dentro del Film Africa, para demostrar que África no es un país, sino un continente de complejidades y realidades diversas.

Fotograma de la película Red Leaves del etíope Bazi Gete.

Fotograma de la película Red Leaves del etíope Bazi Gete.

En su quinta edición, el festival ha puesto su foco en el 40 aniversario de la independencia de los países africanos, el amor y el cine etíope. Tres grandes leitmotiv que han inspirado historias que han hecho revolvernos en la butaca algunas veces, en otras nos han dejado en shock, y, en la mayoría, nos han hecho que nos emocionemos, sintamos tristes y nos riamos al mismo tiempo.

Un Festival que daba su pistoletazo de salida con el drama del marfileño Philippe Lacôte, Run, en el Central Picture House, en Londres. Una interesante y ácida visión sobre las raíces de la violencia en Costa de Marfil y de décadas de conflicto con algunos momentos dulces para relajar la tensión e inquietud del espectador. Un debut cinematográfico aplaudido en el festival y que llegaba tras alzarse con el Premio del Jurado en FESPACO (Panafrican Film and Television Festival of Ouagadougou), con la credencial de ser la primera película marfileña proyectada en Cannes y con la candidatura para ser elegida como una de las 5 nominadas a “mejor película extranjera” en la la próxima ceremonia de los premios Oscar 2016.

Philippe Lacôte, que fue preguntado sobre sus motivaciones para rodar esta película, explicaba: “Me preguntaba cómo un país de paz puede convertirse en un pueblo de violencia”. Para poder explicarlo, Lacôte utilizó algunos hechos reales ocurridos en su país y pasajes de su infancia, ya que muy pronto entendió que “en Costa de Marfil, tú no dices fuera de casa lo que tu padre dice en casa”.

El martes tuvo su estreno el documental Between rings, la historia de superación, de lucha y de los conflictos internos que la celebridad le acarrean a una boxeadora profesional en Zambia. Para cerrar, una de las películas esperadas de esta muestra de cine africano: Red Leaves, del director etíope Bazi Gete. Una historia tierna y lúcida sobre la pérdida de un ser querido y la aceptación de que se está envejeciendo.

Pero volvió la más candente actualidad gracias a la realizadora angoleña Pocas Pascoal que en su All is well nos contó su visión y su experiencia personal sobre la inmigración angoleña en Portugal. Así, en el Ritzy Picture House de Brixton, el público tuvo la oportunidad de visionar la historia, autobiográfica, de dos hermanas que huyen de la guerra de Angola en 1980 y se exilian en Portugal, sin papeles y siempre anhelando la llegada de sus padres. Un largometraje que nos habla de la madurez, de la pérdida de la inocencia, de la identidad y de las raíces. Y que también, es universal porque pone sobre la mesa el drama de los refugiados, de la terrible soledad que se sufre cuando el país de acogida se percibe como tierra hostil y del amor de dos hermanas que supera cualquier contratiempo.

Pocas Pascoal, que asistió a la proyección, fue preguntada por esa visión triste y dura que muestra sobre Portugal y explicó que “era un lugar para estar, era un lugar de sueños, pero al mismo tiempo, fue una experiencia dura porque en aquellos años la inmigración no se aceptaba igual que ahora”. La otra pregunta obligada a Pascoal fue sobre su actual relación con Angola. “Es una muy complicada relación, porque es el país que amo, pero también, es el país de 30 años en guerra y quienes están en el poder ahora en Angola son los mismo que en 1978”, respondía la realizadora angoleña.

Otra de las notas de actualidad de la jornada le correspondía a Mercy, Mercy: a portrait of true adoption, del danés Katrine Riis Kjær. Un controvertido documental que sigue el proceso de adopción de dos niños desde Etiopía hasta Dinamarca. Otra de la películas más esperadas de esta 5ª edición del Film Africa fue la encargada de cerrar la jornada del martes. El director etíope Yared Zeleke nos presenta, en su largometraje Lamb, una historia de un niño que siente un especial apego por su mejor amigo, un cordero.

La jornada de ayer jueves fue el turno para los cortometrajes. Bajo la etiqueta de “Without Borders: Short from the Diaspora”, pudimos ver seis cortos que trajeron más crítica, y también comedia, al Ritzy Picture House, en Brixton. Desde la crítica política, pasando por la social hasta llegar al mayor de los subrealismos. Cortos que traspasan las fronteras de África como: Save (Eritrea/Mexico/USA), Last Ditch (France), Borders (Morocco/France), The Goat (South África/USA), The Good Son (UK/Nigeria) y Mother Earth (Senegal/France).

Pero de todos, fueron dos historias las que más atrajeron la atención del público. Borders, del realizador Emmet Mulugeta, que nos muestra cómo muchas de las situaciones que se producen en los controles fronterizos son la mayoría de las veces inhumanas. En un tono más cómico, pero a la vez triste, destacó The Good Son, de Tomisin Adepeju, en el que un joven nigeriano tendrá que contarles a sus padres, muy conservadores y tradicionales, un secreto que lleva guardándoles desde años.

Poco a poco va llegando al ocaso esta quinta edición del Film Africa, en la que esta tarde noche, a las 19.00 horas, el público podrá disfrutar otra película muy esperada, un plato fuerte de este festival. La premier en Londres de Price of Love, del realizador etíope Hermon Hailay. Una historia de amor agridulce y extrema en los márgenes de una ciudad en proceso de cambio como es Addis Abeba.

El digital, el digital, el cine digital

Por tercer año consecutivo, el Film Africa de Londres presentaba ayer su Foro de la Industria con varios paneles y un almuerzo de trabajo en red. El evento reunió a los principales expertos de la industria de África y del Reino Unido para discutir cómo los cineastas independientes pueden aprovechar mejor la era digital y sus plataformas digitales para una alternativa al tridente: financiación, difusión y distribución.

Fotograma de la web serie dirigida por Cecile

Fotograma de la web serie Strolling dirigida por Cecile Emeke.

Estos tres pilares son un mantra que se repiten en cada festival de cines africanos. Pero es tan necesario de abordar y tiene tanta importancia como contabilizar el número de espectadores que visitan cada sala de cine. El crecimiento y el consumo de cine africano en el continente ha visto un aumento significativo de las inversiones en la industria. Especialmente los distribuidores de contenidos de televisión que comparan los derechos de los directores para ofrecerlas en el modelo de alquiler digital o el conocido como Video on Demand.

Para hablar de todo ello, el festival contó con la presencia de dos ejemplos interesantes de un modelo que crece y crece: las series digitales y de las que hemos hablado ya en Wiriko con An African City, The samaritans o las telenovelas turcas en las pantallas africanas. Una de las panelistas fue la directora, escritora y artista Cecile Emeke. Ella es más conocida por su web serie documental Strolling o por su cortometraje ackee & saltfish. En concreto, el trabajo que la cineasta jamaicana británica ofrece en Strolling es mostrar las experiencias cotidianas y culturales de los jóvenes negros en Europa, prestados con una complejidad y profundidad que son estimulantes de ver. En la misma línea, la ruandesa-alemana Amelia Umuhire directora y editora de la premiada web serie Polyglot participó junto a Emeke. En el trabajo de la ruandesa explora las identidades múltiples de los jóvenes negros en Berlín con clips de entre 5 y 10 minutos.

Otro de los puntos interesantes del día de ayer fue la auto distribución. Sin embargo, a pesar de este crecimiento, la distribución y la piratería siguen siendo un desafío para los directores. El director congoleño Djo Tunda Wa Munga, galardonado por su Viva Riva! ha comentado en repetidas ocasiones que una de las soluciones es la ha dicho que espera para abordar el problema de la distribución a través de la auto distribución. Pero el tiempo que se tiene que invertir es un coste muy elevado que resta al propio proceso creativo o de marketing.

Cecile Emeke, directora jamaicana-londinense que fue panelista ayer en el foro de la industria.

Cecile Emeke, directora jamaicana-londinense que fue panelista ayer en el foro de la industria.

Esto podría significar que esta posible solución (necesaria y casi impuesta por el mercado controlado por grandes distribuidoras y el poder de Hollywood) viene en un momento oportuno; una época en la que los productores de cine africanos están tratando de romper el dominio de la piratería de películas, sin duda, uno de los principales escollos de la cadena de valor de la industria del cine en todo el continente.

Otro de los panelistas fue Edward Fletcher el cofundador y director general de la distribuidora de cine Soda Pictures que ha estado trabajando con películas premiadas de la talla de Daratt o Screaming Man del chadiano Mahamat Saleh Haroun, Half of a Yellow Sun, la película del nigeriano Biyi Bandele basada en la novela homónima de la escritora Chimamanda Ngozi, o la etíope Difret, dirigida por Zeresenay Mehari, y de la que hicimos una crítica hace poco. Precisamente Bandele fue el encargado de dirigir la mesa redonda. El debate seguirá abierto, de momento, hasta el domingo cuando se clausurará esta quinta edición del Film Africa de Londres en el que Wiriko es medio oficial.

Londres, capital europea de los cines africanos

Hoy arranca la quinta edición del Film Africa, uno de los festivales sobre cines africanos más importante de Europa en el que Wiriko estará como medio oficial para ayudar a difundir las artes y culturas africanas ofreciendo una cobertura especial.

Con más de 60 títulos procedentes de 27 países africanos, el Film Africa presenta este año una abundante cosecha de largometrajes, documentales y cortometrajes de África, su diáspora y estrenos mundiales. Así que desde hoy y hasta el domingo 8 de noviembre, Londres se convertirá en la capital europea de los cines africanos inundando de séptimo arte la ciudad durante 10 días con 10 sedes incluyendo el Hackney Picturehouse, el Ritzy Brixton, el BFI Southbank, el ICA, Cine Lumière, la Biblioteca Británica y la galería sur de Londres.

Se podrán ver desde clásicos africanos a narrativas experimentales audaces, o desde atrevidos guiones con comentarios sociopolíticos a reivindicaciones de los derechos del LGBTI, la guerra civil e historias humanas detrás de la “crisis” de la migración que está viviendo Europa. Pero como el catálogo es muy extenso os hemos preparado un recorrido para que no os perdáis en esta cita imprescindibles con los cines africanos.

El foco en los protagonistas: los directores

Esta tarde, la película encargada de abrir el festival será Run, el primer largometraje del director marfileño Philippe Lacôte. Aclamado por la crítica en Cannes después de participar en la sección Certain Regard y después de ganar el premio del Jurado en el último FESPACO celebrado en Burkina Faso en febrero, Run no dejará indiferente a los espectadores: una obra poética sobre los conflictos históricos de Costa de Marfil (muy pronto os traeremos la crítica de la película). Para la película de clausura, el festival ha programado un estreno en el Reino Unido The Man From Oran, del director Lyes Salem, que documenta la historia política de Argelia tras su independencia de Francia en 1962. Ambos directores hablarán con los espectadores tras la proyección de sus películas.

Una de las riquezas de este festival es la oportunidad de disfrutar de algunos de los directores protagonistas en mesas redondas organizadas no sólo para comprender mejor sus trabajos sino para ayudar también a la audiencia a comprender mejor los contextos políticos y sociales de los países que muestran en sus trabajos. En total, el Film Africa acogerá a 15 cineastas de Ruanda, Angola, Sudáfrica, Burkina Faso, Argelia, Nigeria y la Diáspora que participarán con su presencia en clases magistrales y paneles especializados.

Amor, independencias lusófonas y Etiopía

Extracto de la película Ayanda, de la directora Sara Brecher.

Extracto de la película Ayanda, de la directora Sara Brecher.

El año pasado se cumplían 60 años de la Revolución argelina, 100 desde la unificación de Nigeria, 20 desde el genocidio de Ruanda y 50 desde la independencia de Zambia. Entonces el festival programó una ciclo especial sobre la fuerte intersección de la política y el arte en el cine argelino. Este año, y con motivo de los 40 años de la independencia de las naciones de habla portuguesa de África, se presenta Lusophone Liberty: 40 Years On, una sección que incluye The Blue Eyes of Yonta y My Voice del veterano director de Guinea Bissau Flora Gomes, así como The Hero, de Zeze Gamboa, entre otros títulos.

Otra de las secciones interesantes es From Africa, With Love que se presenta en toda la red de festivales de cines africanos en el Reino Unido: el Film Africa, Africa in Motion (Escocia), Afrika Eye (Bristol), Watch Africa (Gales) y el Cambridge Africa Film Festival. En Wiriko hemos reivindicado varias veces la falta de películas sobre África realizadas por Hollywood que hablen de romances, desengaños o simplemente amor. Así que, en este sentido, las películas programadas prometen una inmersión en algunas historias repletas de pasión, dulzura y lujuria por todo el continente.

Para ilustrar el cambio fresco y poético de la escena cinematográfica en Etiopía, Film Africa 2015 trae tres nuevos largometrajes en New Narratives: Ethiopia in Transition. El debut de Yared Zeleke, Lamb, el primer largometraje etíope que ha competido en Cannes; el debut del etíope-israelí Bazi Gete con Red Leaves, y el estreno londinense de Price of Love, dirigido por Hermon Hailay.

Fotograma de la película etíope Lamb, del director Yared Zeleke. Ha sido la primera película de la historia del país en competir en el festival de Cannes.

Fotograma de la película etíope Lamb, del director Yared Zeleke. Ha sido la primera película de la historia del país en competir en el festival de Cannes.

Otros títulos a destacar en la programación de este año son Things of the Aimless Wanderer (Kivu Ruharahoza), Eye of the Storm (Sékou Traoré), Necktie Youth (Sibs Shongwe-La Mer) y los documentales Mandela, My Dad, And Me (Daniel Vernon) con el actor Idris Elba, Mercy Mercy (Katrine Riis Kjaer) y La Belle At The Movies (Cecilia Zoppelletto). Una de las películas que darán que hablar es Ayanda de la directora sudafricana Sara Blecher. La película narra cómo Ayanda un joven de 21 años de edad e inconformista, interpretada por Fulu Mugovhani, lucha por mantener el taller mecánico de su difunto padre, en un mundo dominado por hombres. Pero ella está eclipsada sólo por el dinámico barrio deYeoville en Johannesburgo, donde se desarrolla la historia. Esta no es la primera vez que una de las películas de Blecher ha asegurado un taquillazo y premios; ya lo hizo con Otelo Burning en el 2011.

Al ritmo africano

La música tomará un papel central de nuevo en Film Africa 2015 con la bellas y sutiles Beats of Antonov de Hajooj Kuka, al que entrevistamos en el marco del festival de Cine Africano de Córdoba, Tango Negro del angolano Dom Pedro y al que también pudimos entrevistar, y I Shot Bi Kidude (Andy Jones), un reflejo de los últimos días de la vida de la zanzibareña Bi Kidude.

África en corto

La programación de cortometrajes de este año destaca por sus 12 cortos de 10 países africanos, que compiten por el V Premio Baobab al Mejor Cortometraje —que cuenta con el apoyo de MOFILM y será fallado por un jurado de expertos de la industria—, además de una muestra de cortos de la Diáspora. Este año, los espectadores del festival expresarán su opinión a través del I Premio del Público otorgado por la Fundación de la Unión Africana al Mejor Largometraje.

Actividades paralelas al Film Africa

Otros eventos programados son The Industry Forum en el BFI, un evento gratuito pensado para formar e informar sobre la industria del cine africano; e lDía Familiar de Film Africa en el Rich Mix y las Proyección en escuelas, en asociación con Picturehouse Education; la VII Conferencia de la Universidad de Westminster, titulada Cine Africano y Cambio Social; y un taller de cuatro días titulado Recreative Film School para cineastas principiantes en la South London Gallery.

Imagen del documental Between rings, de la directora Esther Phiri .

Imagen del documental Between rings, de la directora Esther Phiri.

 

Un cuento ibibio frenético

Entrevista a Ibibio Sound Machine

Alguien cuenta que una vez un pez habló. Lo dice para advertir que las apariencias engañan. También se repite la fábula del hijo pródigo y el cuento de una tortuga a la que le rompen el caparazón por intentar ser la más lista del mundo animal. Se narra que un pavo real, Uwa, se encontraba sólo porque el resto de las aves enviaban su colorido plumaje. Aceptadme, suplicaba.

Eno Williams posa para Wiriko /Foto: javidmgz

Eno Williams posa para Wiriko /Foto: javidmgz

“Hay que dejar a la gente en paz sin tratar de forzar que sean algo que no son. No hay que conformarse y encajar en la sociedad”, declara Eno Williams, voz de Ibibio Sound Machine durante una charla con Wiriko.

Eno Williams quería ser ella misma. En la búsqueda de su identidad, la nigeriana nacida en Londres recordaba a su abuela y aquellas reiteradas enseñanzas contadas en ibibio, dialecto de los pueblos del sureste de Nigeria. Criada en Lagos, Eno no dejó de indagar en su cultura familiar y decidió escribir esos cuentos de la tradición oral con la idea de musicalizarlos.

Así nació Ibibio Sound Machine como finalización de un proceso creativo que tiene a la cultura ibibio como baluarte. Williams es la líder de una banda de 8 componentes donde la mezcla de hasta siete nacionalidades se convierten en un crisol para todos los gustos.

“Fue un riesgo que había que tomar ya que es mi herencia cultural. A Max (uno de los productores) le encantó la idea de conjugar los cuentos cantados en ibibio ya que eran muy rítmicos y musicales”, dice Williams.

Pronto llegó el disco homónimo Ibibio Sound Machine (Soundway Records, 2014) que se coló en la selección musical de Wiriko de 2014. El álbum es una moraleja de la que se aprende, “llena de sabores y donde cada canción es diferente. Hay muchos viajes”, apunta Williams.

El disco abraza la música electrónica, el upbeat, el afro-funk, el jazz y las reminiscencias de la música del oeste de África se ven liderados por la tradición oral ibibio. Del boca a boca al estudio en una coctelera que evoca las influencias musicales de cada uno de sus componentes. Esto provoca que “África se tope con occidente. No es por la etiqueta de ser africana sino que la música habla por sí misma y es inspiradora”, describe Williams.

“Es una música positiva. Cogemos la música tradicional y la movemos hacia el futuro. Combinamos todo para que la audiencia se transporte en tiempo y espacio”, explica Williams. Y continua: “no quería un disco retro porque ya se ha hecho. Siempre es bueno tomar algo del pasado pero añadirle luz. Hay que seguir avanzando”.

Eno Williams espanta la presión de ser la voz y la cara de este conjunto con una enorme sonrisa y entre bromas. La banda ha estado girando por distintos escenarios desde que debutara a finales de 2013 en el Festival Transmusicales de Rennes, Francia. Tras un verano tocando en distintos festivales como el británico WIiderness Festival o el Músicas del Mundo de Portugal, la banda ya prepara un nuevo proyecto del que apenas si da detalles.

Le queda pendiente sin embargo llevar el sonido ecléctico a Nigeria para devolver las fábulas de su niñez a su origen y homenajear a su abuela que no pudo escuchar la alocada idea de su nieta.

Más allá de las máscaras: Londres celebra la segunda edición de 1:54

AmadouCamaraGueye

Mask -Romuald Hazoumè - October Gallery

Mask -Romuald Hazoumè – October Gallery

Más de 100 artistas, 27 galerías y un fórum dedicado a charlas con artistas y proyecciones de cortometrajes, constituyendo una “plataforma dinámica y flexible para el futuro” de las artes en África, según la senegalesa Koyo Kouoh, programadora del Forum educativo de 1:54, la feria de arte contemporáneo celebrada entre el 16 y el 19 de octubre en Somerset House, Londres.

Desde las icónicas fotografías de la serie ‘Hairsyles’ en blanco y negro de peinados de mujeres africanas, de la nigeriana J.D. ‘Okhai Ojeikere, las coloridas imágenes de la mujer de medias fucsia y tronco de globos multicolores sobre una zebra, del sudafricano Athi-Patra Ruga, las poéticas pinturas sobre lienzo del senegalés Soly Cissé, hasta las esculturas geométricas de madera del marfileño Jems Robert Koko Bi; 1:54 consigue hacer justicia a la gran diversidad artística contemporánea de los distintos países africanos.

Harto conocidas son las máscaras africanas, en las que tanto se inspiró Picasso y las cuales han sido asociadas a rituales que, por no ser compartidos formalmente, también han sido calificados como primitivos. Pero ¿son estas máscaras realmente representativas de la escena cultural que se cuece en el continente? 1:54 va más allá de esas máscaras, para desmitificarlas y mostrar trabajos de lo más variopintos. Si de establecer denominadores comunes se trata, 1:54 exhibió trabajos muy comprometidos con las distintas realidades de los diferentes países, como las dos paredes con siluetas de distintas trenzas de colores de niñas, de la artista nigeriana Peju Alatise, en su campaña por las niñas secuestradas “Niñas, no novias”. También destacó el arte sostenible, con esculturas de materiales reutilizados, como el “vagabundo hambrieto” del nigeriano-americano Adejoke Tugbiyele, o las máscara hechas con bidones y cepillos, del beninés Romual Hazoumé. Aunque tal vez la más espectacular fuera la sencilla composición del “refugiado mapamundi” del Zimbabwense Dan Halter, hecho a base de las típicas bolsas de almacenamiento y transporte. Gran protagonismo tuvieron también las imágenes de estudio que reflexionaban sobre el lugar del cuerpo en los distintos espacios, entre los cuales no pudieron faltar las imágenes del fotógrafo senegalés Omar Victor Diop o el burkinabé Hamidou Maiga.

La feria era en realidad un conjunto de galerías agrupadas en las alas este y oeste de Somerset House, como Cécile Fakhoury, en la cual destacó el trabajo del reputado Vincent Michéa, o M.I.A Galeery, Carpe Diem, Magnin-A, entre otras. Si bien estas ya constituían una muestra representativa de las artes en África, tal como decía la artista keniana Miriam Syowia Kyambi, durante su intervención en el fórum, “lo más interesante era precisamente ese fórum, donde los artistas tienen la oportunidad de hablar de su trabajo e intercambiar”.

Miriam Syowia Kyambi nació en 1979 en Nairobi (Kenia) y es una artista multimedia que integra tanto a la audiencia, como a sí misma, en tanto que artista, en una obra artística en la que hay mucho lugar para la improvisación. Como partícipe de la esfera cultural keniana, la artista conoció a James Muriuki en una galería con el que acabaría haciendo un trabajo en conjunto. “Empezamos hablando de qué significaba para nosotros el ser artista y acabamos decidiendo hacer algo juntos, aunque nuestras visiones eran muy distintas”. El trabajo del keniano James Muriuki (1977) es más documental sobre el proceso de intento de urbanización que está habiendo en Kenia. “Cuando se habla de desarrollo, – se pregunta James- ¿a qué nos referimos? No puede ser que el desarrollo no sea inclusivo, y eso es lo que pasa con la estética “mal”, de centro comercial, que se está intentando implementar en las tierras alejadas de la capital, por eso yo me centro en el tema de la tierra, y así en la reclamación del arte, como modo de riqueza”. Ambos han unido sus inquietudes para hacer instalaciones en las que los actores tienen que tratar de encontrarse en espacios desconocidos.

Tanto Miriam como James tenían muy claro que hay que intentar mostrar que existen modos de trabajo diferentes en los que es el espacio y la gente son los que marcan la dirección del trabajo artístico. “Los programadores de exposiciones suelen tener una programación muy comercial, por eso también hemos empezado a intentar organizar exposiciones un poco más centradas en el contenido”, contaba Miriam. James denunciaba la falta de consciencia de la creatividad que la gente tiene: “Una vez me enfadó muchísimo cuando fui a un sitio remoto a grabar, a hacer fotos, porque estaban haciendo un arte extraordinaria. Y de repente, me dijeron, ‘ah, está muy bien que vengas a grabar. Así la gente podrá venir y ayudarnos, porque somos pobres’. Y, ¡no! Eso no es así. La gente muchas veces no se da cuenta de su capacidad artísitica, porque los modos del supuesto conocimiento son escritos y eso no cuadra con muchos modos de vida de distintas regiones en Kenia, por ejemplo”. Según James, el reto está en hacer una biblioteca audiovisual basada en imágenes, porque es así como percibimos el mundo.

Tal vez espacios como 1:54 sean el comienzo de estas bibliotecas visuales. Imágenes que dan lugar a diálogos donde los que dialogan no son sólo los que hace cincuenta años decidieron el modo de mirar y leer eso que hoy se conoce como África.

 

* Fotos de Estrella Sendra (2014)

Ama Ata Aidoo, abrazada en Africa Writes

Ama Ata Aiddo, calurosamente abrazada por sus seguidoras/Estrella Sendra

Ama Ata Aiddo, calurosamente abrazada por sus seguidoras/Estrella Sendra

El respeto y devoción por la gran Ama Ata Aidoo adquirió distintas formas durante su participación en el festival de literatura africana Africa Writes, organizado por la Royal African Society y la British Library en Londres la semana pasada. El principio se marcó por una bulliciosa masa de gente que esperaban a la gran figura literaria y política, hasta que ésta llegó, lentamente en su silla de ruedas, para silenciar de golpe a los expectantes, durante el proceso de subida al escenario. Una vez arriba, calurosos gritos y aplausos de acogida retumbaron en la sala de conferencias de la grandiosa British Library, en pleno corazón de Londres, emblemática también por la internacionalidad de su ubicación (Sant Pantcras International). El final mostraría el carácter “val-del-omariano” de la escritora, sin-fin, con jóvenes y no tan jóvenes, especialmente mujeres, que se subieron al escenario a abrazar a Aidoo con tanto calor como el que dedican a sus libros, y con tanto respeto como el que muestran al escribir sobre ellos, para perpetuar y hacer aún más notorio el impecable trabajo de esta figura. Cuando por fin se hizo imposible esquivar la cordialidad británica, lo que sí se esquivaría sería la reputada puntualidad de este país. La cola – esta sí, muy británica, perfectamente ordenada – esperaba a la autora de tan prolífica obra con algunos de sus ejemplares, para que los firmara.

Ama Ata Aidoo y la Dr Wangui Wa Goro en Africa Writes / Estrella Sendra

Ama Ata Aidoo y la Dr Wangui Wa Goro en Africa Writes / Estrella Sendra

Ama Ata Aidoo nació en 1942 en una pequeña islita rodeada de ríos, en Ghana. Durante su intervención en el festival, contaba cómo los niños de su pueblo cruzaban los ríos, cuando estos se secaban, para ir a la escuela, hasta que su padre decidió abrir la primera escuela en la isla, donde estudió ella. Fue allí también donde pronunció una respuesta impulsiva a la pregunta de un profesor. “¿Qué quieres ser de mayor?”, le dijeron; “poetisa”, dijo ella. Entonces no se lo tomaron muy en serio, y le contestaron que no podría vivir de la poesía; pero las cosas cambiaron cuando a los 15 años se encontró por azar uno de sus poemas publicado en un periódico. Sería el primero de muchos premios.

La Doctora Wangui Wa Goro, reputada africanista, editora, y traductora, miembro del Instituto de Investigación de Derechos Humanos y Justicia Social de la London Metropolitan University, no logró, ni intentó, durante su conversación con Ama Ata Aidoo, ocultar cuán halagada se sentía por moderar el evento. Ante los elogios que pronunciaba durante su introducción a la gran Aidoo, tales como “una leyenda viva y verdadera fuerza de la literatura”, la elogiada respondía con risas, incluso carcajadas, mostrando una modestia y un agudísimo sentido del humor que caracterizarían todo el evento. La Doctora Wa Goro destacó de su trabajo su capacidad de influenciar generación tras generación, con temas que nunca dejan de estar de actualidad. En efecto, a Ama Ata Aidoo se la conoce por su actitud respecto al género, con papeles protagonistas femeninos que nada tienen que ver con los falsos estereotipos de la supuesta “mujer africana”. Ni siquiera quiso, durante el festival, hablar de la marginalización de la mujer en Ghana. “Siendo esta una plataforma internacional, ¿qué sentido tiene hablar de esto, aquí descontextualizado? Allí no hablo de otra cosa, Pero aquí, ¿cómo hablar de eso?”, afirmó. Aprovechó para arrojar luz sobre un aspecto que separa a Ghana de la diáspora. “Somos esclavos internos y externos y nos da miedo esa parte de nuestra vida. Como ghaneses, no nos gusta hablar de esclavitud, y esto es algo que la diáspora no quiere entender”. Cuando la Doctora Wa Goro quiso subrayar su énfasis en los conflictos postcoloniales vividos por sus personajes protagonistas, la modesta escritora respondió que “esas son cosas que ven los críticos”. En realidad, ella no pensaba que ‘Anowa’ fuera una mujer en un periodo de transición, cuando lo escribió. ‘Anowa’ fue el resultado de una de tantas historias que le contó su madre, a quien Aidoo recuerda contando historias a las tres de la mañana, hubiera o no alguien despierto para escucharla.

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

Ama Ata Aidoo estudió literatura en la Universidad de Ghana, donde más tarde sería profesora. En 1964 produjo su primera obra de teatro. En 1982 la nombraron Ministra de Educación. Durante los 18 meses en que mantuvo el puesto, su mayor reto era ofrecer una educación libre y accesible a todos. Más tarde se mudaría a Zimbabue y Estados Unidos, donde también dio clases. Es ganadora de numerosos premios literarios, como el Premio al Mejor libro de la Commonwealth en 1992 por su obra Changes (Cambios). Entre su prolífica obra, pueden destacarse El dilema de un fantasma (The Dilemma of a Ghost, 1964), Anowa (1970), o su colección de poemas, Someone Talking to Sometime (1986). Muchas de sus historias hablan de amor, porque según la autora, en el libro editado por ella misma, Historias de amor africanas (2006), “el amor está en el fondo de casi todo lo que sucede”, y es un error no considerarlo literatura seria, pues, junto con la política y cultos a la creación, es el gran tema de todo cuento. De hecho, muchos son los romances conocidos, como Romeo y Julieta, pero pocos con pieles negras. “Y hay creencias y actitudes muy conflictivas, como pensar que lo que no se sabe de África, no existe… O que lo que existe en África, no cuenta, si no se corresponde con algún patrón o principio europeo”.

No es coincidencia que Aiddo terminara siendo nombrada Ministra de Educación en Ghana, pues la educación siempre desempeñó un papel importantisimo en su vida, según contaba durante el festival. “Sobre todo, tuve un profesor del que nunca me olvidaré. Nos contaba siempre historias y nos llevaba por los pueblos a hacer teatro. Era sencillamente maravilloso”, explicó.

El festival de literatura africana, Africa Writes, tuvo lugar entre el 11 y 13 de julio en la British Library, superando en audiencia, si cabe, el éxito de la edición pasada, de la que también hablamos desde Wiriko. ¿Es posible recomendar alguno de sus libros a aquellos que aún no la conocen? Cuando la Doctora Wa Goro le preguntaba a Aidoo por su libro favorito, esta respondió: “No tengo uno favorito, es como los hijos. Incluso si tienes un favorito, no lo dices”…

Entrevista a Inua Ellams, un revolucionario poeta con ojo visual

Inua1

Inua Ellams. Fotografía de Franklyn Rodgers.

Inua Ellams es uno de esos nombres que van a estar presentes para siempre cuando se observe la escena artística nigeriana, africana en general o incluso europea del siglo XXI. Es un artista gráfico y un virtuoso de las palabras influenciado por la cultura hip hop. Inclasificable por abarcar disciplinas tan diversas como las artes visuales, el diseño gráfico, la ilustración, el audiovisual, la poesía o las artes escénicas, es ante todo una mente inquieta capaz de inquietar y un romántico empedernido.

En España, lo conocimos por haber traído su proyecto de aroma situacionista The Midnight Run (o La Huida a Medianoche) en Barcelona, una obra que mezcla improvisación y participación del público en un recorrido que rescata e interconecta las sombras de la ciudad: el hormigón y el acero, los personajes nocturnos, los extraños entre sí… Conectando elementos que van a contracorriente, siendo él uno de ellos. Inua busca rescatar de la oscuridad de la noche los puntos de luz y de belleza de espacios que se reconstruyen y re-definen. Y como amantes de la belleza, no hemos querido perder la oportunidad de hacerle una entrevista sobre sus trabajos y su visión sobre el panorama artístico africano como artista nigeriano en la Diáspora.

The Barcelona, Spain, Midnight Run // 08/06/2013 from Inua Ellams on Vimeo.

G: Escritor nigeriano-irlandés-británico de poemas, cuentos y obras de teatro, diseñador gráfico; artista visual… También tengo entendido que estás haciendo talleres de escritura creativa y he leído frases tuyas como la que dice: “Yo sólo pinto cuadros con palabras.” ¿Cómo te auto-definirías?

I.E.: En este momento me definiría como un buscador de casa. No tengo aún un lugar donde sienta que pertenezca enteramente, y mi escritura es un diario de este proceso de búsqueda. Cuando era pequeño, quería ser un artista visual y pasé gran parte de mi infancia hasta la adolescencia centrándome en la creación de imágenes, en la estructura de la forma y el color. Al dejar la escuela y no poder permitirme lo de la pintura, empecé a escribir con el ojo visual que había desarrollado durante años. Traté de hacer lo que siempre había hecho, pero en lugar de usar un pincel, intenté usar palabras.

G: Como artista de la diáspora (si me permites esta descripción simplista) … ¿Cuál es tu relación con Nigeria y cómo se vive Nigeria des del Reino Unido? 

I.E.: Nigeria siempre es como una madre con muchos hijos, una madre cuya sombra cubre el mundo y a todos sus hijos, les guste o no. Mi relación con Nigeria fluctúa tanto como una sombra lo hace bajo diferentes luces. Es decir, a cada momento hay muchos focos en Nigeria, algunos de positividad extrema, aunque lo único que cuente sean otros de negatividad extrema. Las luces que brillan, y de las que me siento orgulloso, son las de nuestros escritores, nuestros arquitectos, nuestros poetas, nuestros dramaturgos, nuestro espíritus inexorables, la inquebrantable-dad de nuestras espaldas. Las luces que brillan y de las que me asusto son las de la corrupción, la codicia, la pobreza extrema, el extremismo religioso, la explotación y la erosión cultural. Estoy tan orgulloso de Nigeria como estoy avergonzado de ella. En Occidente, aquí en Europa donde vivo, donde las etiquetas necesitan estar conectadas para que algo exista, Nigeria es para mí como un indicio con el que mi conciencia está en relación con el mundo, pero habiendo vivido aquí, soy tan británico (o estadounidense, dada sus influencias culturales) como nigeriano .

G: Tan joven como eres; habiendo ganado el Premio del Festival Fringe de Edimburgo en 2009, siendo el primer africano en presentar un espectáculo individual en el escenario del Teatro Nacional de Londres en 2010, habiendo sido preseleccionado para el Premio Alfred Fagan para dramaturgos de África y de ascendencia caribeña… ¿Cuáles son tus aspiraciones?

I.E.: Por encima de todo, quiero ser capaz de escribir lo que quiero escribir. Mis aspiraciones son numerosas, pero el objetivo final de todas ellas es simplemente estar en condiciones de hacer lo que quiero. Se puede argumentar que yo (o cualquier escritor) puedo hacerlo, pero para tener éxito en el juego de la poesía (para tomar prestada una analogía del mundo del hip hop) hay políticas que jugar, hay maneras de escribir y círculos dónde ser visto, ninguna de las cuales me gusta mucho, pero que siento que debo hacer. Tal vez esto sea una ilusión, pero incluso así sería una yema de huevo a la que estoy atado. Tal vez la política sea una parte de la descripción del trabajo; parte de ser un escritor, en cuyo caso, entonces, mi aspiración es tan amplia como precisa: simplemente para convertirse en un mejor escritor y articulador del(de los) mundo(s) en que vivimos, el(los) por qué(s) y la(s) forma(s) en la(s) que vivimos en él(ellos).

G: Regresaste a tu Nigeria natal después de un largo periodo sin estar allí, para el primer Festival de Teatro de Lagos en 2013. ¿Cuéntanos cómo fue esa experiencia?

I.E.: Fue estimulante. En realidad no esperaba nada, no creía que nada profundo despertara dentro de mi subconsciente, que fuera a echarme a llorar cuando aterrizara en tierra nigeriana. Estoy conectado con las comunidades nigerianas aquí en Londres y gracias a Aljazeera, Twitter, Facebook y los medios de comunicación en línea, siempre tengo la sensación general de lo que está pasando – lo suficiente como para saber que la vida sigue adelante, y que la misma vertiginosa transitoriedad que envuelve Londres también envuelve Lagos y Nigeria. Sin embargo, antes de partir hacia Nigeria, hablé con un ugandés y cuando le pregunté cuántas veces visitaba su “hogar” – a pesar de que vivía y trabajaba en Londres-, me respondió que dos veces al año . Le dije que iba a estar en Nigeria durante sólo seis días, sacudió la cabeza con incredulidad diciéndome que me quedara más tiempo, que tenía que pasar tiempo en ‘casa’. Él hablaba de un lugar más allá del lenguaje – no podía expresar lo que quería decir cuando le pregunté -, pero me di cuenta de cómo sus ojos se suavizaron y por el leve hundimiento de sus hombros y la profundización de su sonrisa, que sólo la idea del lugar HIZO algo a su espíritu. Pensé que si me iba con algo parecido a esa afectación, sería genial … y eso es exactamente lo que pasó! Después de tres días allí de repente me sentí como si estuviera en medio de mi gente, que pertenecía a la tierra, al calor. Fui allí para llevar a cabo una obra de teatro y fue bien recibida por el público, fueron sin duda la mejor audiencia que he tenido para la obra. Se rieron tanto que tuve que parar y esperar a que terminaran de reírse para poder continuar.

G: Nigeria está en el ojo de mira recientemente por su escena artística: la música , el cine o incluso la industria literaria, son de lo más avanzado en el continente y están causando mella. ¿Cómo puede esto fomentar un efecto llamada para aquellos nigerianos que viven fuera de África? ¿Crees  que las oportunidades de trabajo en la escena de las artes promueven o pueden promover, un retorno al continente? ¿Puede beneficiar esto el desarrollo de África?

I.E.: Nigeria es el país más poblado del continente y será el más rico bien pronto. De la inundación de capital en el país, la mayor parte todavía proviene del sector del petróleo y sus negocios periféricos. El mercado laboral está aumentando masivamente, los jóvenes se sienten lo suficientemente liberados para buscar otras formas de empleo más allá de lo tradicional a la mentalidad nigeriana, y el más visible de estos campos son puestos de trabajo en el sector de las artes. Sin embargo, los mercados locales no están apoyando suficientemente los puestos de trabajo para que los artistas puedan hacer una carrera a tiempo completo. Los artistas nigerianos todavía tratan de atraer a los mercados occidentales, por lo tanto, no creo que ningún tipo de iniciativa de retorno a África sea muy inteligente. Blaise Pascale dijo una vez: “Todos los problemas de la humanidad se derivan de la incapacidad del hombre para sentarse tranquilamente en una habitación solo”, pero algunos de los que no se sentarían, irían a reclamar tierras, crear fronteras, dibujar líneas en la arena y apuñalar a la tierra con el asta de una bandera, reclamando su propiedad. Esto se le hizo a nuestra tierra y a nosotros, a nuestros propios cuerpos. Hemos luchado y seguimos luchando para ser incluidos en las sociedades occidentales, seguimos subiendo las escaleras que ayudamos construir y no creo que debamos caminar lejos de ellas. El mundo es como es ahora, todas nuestras economías están vinculadas, y aunque sin duda defiendo el crecimiento financiero en el continente, una iniciativa de retorno a África desestabilizaría las economías de ambos lados de la moneda. La escena de las artes ayudará a contar nuevas narrativas sobre el continente, cambiará la marca del continente y ayudará al mercado en el resto del mundo, pero el desarrollo proviene de las partes más vitales de la economía africana: agricultura, sanidad, construcciones, bienestar, infraestructura… Estos son los bloques de construcción de las naciones. Las artes pueden ayudar a articular la necesidad de cambio, pero no pueden iniciar el cambio por sí solas.

G: Háblanos de tus obras : ‘The 14th Tale’; ‘Untitled’ y ‘Black T-Shirt Collection’. 

I.E.: ‘14 ª Tale’ fue en gran medida una mayoría de edad, un juego autobiográfico sobre mis experiencias de crecer en Nigeria, trasladarme a Inglaterra, a Irlanda y de regreso a Inglaterra. Se trata de una exploración divertida, meliflua, de cambios emocionales, pero ligera, de entender la masculinidad contemporánea africana. ‘Untitled’ es una obra de realismo mágico que acontece entre un pequeño pueblo en el corazón de Nigeria y en la ciudad de Londres. Es sobre los nombres y las consecuencias de ser anónimo. Cuenta la historia de dos hermanos gemelos separados al nacer, mezclando el lenguaje – la filosofía con el folclore y una carrera contra el tiempo asombrosa. ‘The Black T -shirt Collection’, mi obra más reciente, es la historia más grande que he contado nunca. Trata de la homofobia y la homosexualidad en Nigeria, la violencia sectaria en Nigeria, los mercados financieros globales, la industria de la moda, el comercio, la responsabilidad social de las empresas, la explotación y las consecuencias del éxito. Viaja desde Nigeria a Egipto, a Barcelona, ​​España – directo a través de Europa, a Londres y finalmente China. Sin embargo, también es simplemente una historia sobre dos hermanos adoptivos tratando de iniciar una empresa de camisetas. Todo mi trabajo, poemas y obras de teatro por igual creo que versan sobre la identidad, el desplazamiento y el destino.

G: ¿Y cuáles son tus citas para 2014?

Hay mucho, antes de junio, voy a viajar a Bangladesh, Pakistán, Estados Unidos, Nigeria, Nueva Zelanda, Australia y Singapur posiblemente. También estoy trabajando en una nueva obra, dos libros de poesía y varios poemas por encargo e instalaciones artísticas.

En busca de financiación en el séptimo arte africano

Industry Forum /Foto: Estrella Sendra

Industry Forum. Foto: Estrella Sendra

El boom tecnológico ha dado lugar a nueva forma de hacer cine: el cine digital. Aunque la complejidad de esta forma artística no se haya puesto en cuestión, sino que se ha acentuado con innovaciones tales como el cine en 3D, los cineastas destacan que ahora, más que nunca, tan solo hace falta una idea y una cámara para hacer cine. Esta situación ha sido especialmente importante en el contexto de cines regionales, normalmente etiquetados “cines periféricos”, dado el eurocentrismo del estudio de la historia del cine. Una de estas regiones es precisamente la africana, entendida desde toda su pluralidad, como puede verse en la sección de Wiriko dedicada al cine. Aunque Nigeria sigue siendo el país que más películas por año produce, dado el éxito de su industria “Nollywood”, cada vez son más los jóvenes que se introducen en el séptimo arte.

Tal como decía el director Alain Gomis, en su entrevista con Le Soleil, el periódico nacional senegalés de referencia, por primera vez, aquellos que no tenían voz pueden tomar la palabra y hablar de los temas que les importan. El alcance digital no solo se ha percibido como una oportunidad estética sino como una oportunidad también de democratización. Además, esta se manifiesta en múltiples niveles. Por un lado, a nivel de audiencias, un aspecto relacionado al mismo tiempo con la exhibición, ya las películas pueden verse por internet, sin necesidad de ir al cine. Y por otro lado, a nivel de realizadores, existen más posibilidades de experimentación y de creación. Así, el joven congoleño Diedu Hamadi, de forma totalmente autodidacta, decidió hacer su primera película, Atalaku, sobre las elecciones en Kinshasa de 2011, en un país donde, según cuenta el propio director en su entrevista con RFI, no hay cine. El documental se llevó en la última edición del festival parisino Réel el Premio Joris Ivens a la mejor opera prima.

Ante esta oportunidad de creación, el debate sobre cómo financiar estas producciones se hace imprescindible. Así, con motivo del festival de cine africano de Londres, London Film Africa, del que hablábamos recientemente en Wiriko, se organizó un foro sobre industrias africanas, llamado “Industry Forum: The Business of Film in Africa”. La Royal African Society, junto con el patrocinio de BFI Southbank y Euromed Audiovisual, lograron convocar a unas 80 personas, la mayoría de ellas, relacionadas con el mundo cinematográfico desde África o la diáspora africana.

La sesión, que incluyó un panel sobre cine en Marruecos y Egipto, y otra sobre Nollywood, dedicó un espacio a esa denominada “nueva ola del cine africano”, desde Sudáfrica a Costa de Marfil. Entre los participantes del mesa redonda estaban el sudafricano cuya película abrió el festival, Jahmil X. T. Qubeka; el productor camerunés pero afincado en Costa de Marfil, Armand-Brice Tchikamen; el director de Spier Films, Michael Auret; y Ananda Scepka, directora de Open Doors, el Festival del Film de Locarno; moderados por la programadora de Film Africa, Suzy Gillet.

Michael Auret en Industry Forum/ Foto: Estrella Sendra

Michael Auret en Industry Forum. Foto: Estrella Sendra

Michael Auret: “El Crowdfunding no es la solución”

Los realizadores africanos, como todo realizador cuyo cine no responda al sistema de estudios de Hollywood, se enfrentan a problemas de financiación, que dificultan la distribución de sus cines a nivel internacional. Encontrar dinero para hacer una película se convierte en una difícil tarea de arquitecto, donde hace falta no sólo construir, sino buscar las mejores piezas y colocarlas de la manera más astuta para que exista un diseño sostenible. Ante esta situación, algunos han optado por campañas de financiación colectivas, conocidas como “crowdfunding campaigns”, que en ocasiones han conseguido sacar adelante proyectos por su interés público. No obstante, Michael Auret, director de Spier films, vinculado a la producción de títulos como Of Good Report (2013), The Salvation, Young Ones y The Price of Sugar (estas tres últimas películas se encuentran en fase de producción, 2013), así como director del Festival de cines del mundo de Cape Town (Sudáfrica), desconfiaba de este sistema como el “futuro” del cine africano: “El crowdfunding puede ser una forma de financiación esporádica, válida y a explorar, pero no es la solución. Además, es demasiado trabajo, por tener que actualizar siempre las redes sociales. Es útil, pero no es la respuesta”.

Otra de las participantes, Michelle Bello, conocida por sus películas Small Boy (2007) y Flower Girl (2013), afirmó que “como realizadores, necesitamos ser creativos con respecto a la financiación”. Por ejemplo, Flower Girl, que se rodó en Nigeria en dos semanas, costó 300.000$. Sin embargo, Small Boy, fue un proyecto autofinanciado. Al final, según afirmaban, el crowdfunding se ha practicado siempre, porque para hacer una película, siempre se ha contado con el apoyo de amigos, familias y contactos, “así que si eso se puede multiplicar y llegar a más gente y lograr producir una película, ¿por qué no?” – afirmaba la directora-. Pero no es la única forma, y cada proyecto, requerirá una forma distinta.

El encuentro concluyó de forma abierta, porque es una cuestión que debe seguir debatiéndose, y que debe ser flexible con las circunstancias de producción de cada una de las películas. Como denunció una de las actrices de la audiencia, “al reflexionar sobre estos temas, el error quizás está en que nos estamos intentando adaptar a un modelo en lugar de crear el nuestro propio. ¿Por qué seguimos esclavizándonos?”.

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

London Film Africa: apostar a caballo ganador

cartelfestival

La semana pasada, Londres celebraba el festival de cines africanos, London Film Africa, fundado en 2011 por Lindiwe Dovey, la profesora y académica de SOAS (University of London) de referencia para el estudio de cines y festivales de cines africanos, y Namvula Renie, cantautora y fotógrafa. Ambas dejaron un legado que ha lucido en la tercera edición de este festival, con la programadora Suzy Gillet, quien, según informaba la Royal African Society, entidad organizadora del London Film Africa, asumiría el cargo desde julio. Tras la proyección de Of Good Report (Jahmil X.T. Qubeka, 2013) una película que mostraba la madurez de la industria cinematográfica en Sudáfrica, cuyo “informe” no obstante, dejó en ocasiones al público tan enmudecido como el propio personaje del profesor Parker Sithole (interpretado por Mothusi Magano), se creó una expectación por los diez días de cine que acababan de comenzar en la capital británica.

Desde seis cines ubicados en seis distintos puntos de la ciudad, BFI en Southbank, Ciné Lumière en South Kensington, Hackney Picturehouse en Hackney, Rich Mix en Shoreditch, Ritzy cinema en Brixton y South London Gallery en Peckham, una muestra de 64 películas africanas llegaba a distintas audiencias, y hacía, a las más cinéfilas, viajar hasta una hora de un sitio a otro para conseguir asistir al mayor número de eventos y proyecciones. El resultado puede traducirse en cifras, con más de 4.000 entradas vendidas, y un 50% de películas agotadas; algunas, días antes de la proyección, según informaba el director delegado de la Royal African Society, Richard May, durante la clausura; y que la programadora, Suzy Gillet, ya agradecía durante el festival: “comprar una entrada para ver una película es un acto político, dado que permite la existencia del festival”.

Ha habido 25 estrenos a nivel británico, entre ellos, Jeppe on a Friday (Arya Lalloo, Shannon Walsh, 2013), agotada, cuyas directoras hablaron ya, de ese documental sobre un día en un barrio sudafricano, retratado a través de distintos perfiles, semanas antes, en el décimo Festival de cine africano de Córdoba-FCAT; otro título que pudo verse en Córdoba, pero que esta vez traía al director angoleño, Joao Viana, para el debate posterior a su película A batalha de Tabatô (2012), agotada también en Londres, pero que volverá el 5 de diciembre con motivo del Festival de cine portugués, en presencia de nuevo del director; Cursed be the Phosphate (Sami Tlili, 2012); 2morrow Far Away (Jean Baptiste Saurel, 2012); The Africa China Connection (Pieter van der Houwen, 2012); Coz Ov Moni II (King Lu); Death Metal Angola (Jeremy Xido, 2012) y Mercy Mercy (Katrine Riis Kjaer, 2012).

Se han proyectado también títulos de referencia en los cines africanos con un destacado protagonismo senegalés, como La noire de… (1966), primer largometraje de Ousmane Sembène, cuyo tema sigue de actualidad. Se proyectaba también el primer cortometraje de este “padre” del cine africano, Borom Sarret (1963), junto con Tey (Alain Gomis, 2012) otra de las novedades de este festival: proyecciones dobles cuyas películas integrantes podían relacionarse más directa o indirectamente. Borom Sarret se considera la primera película narrativa dirigida por un cineasta africano, cuyo realismo social reflejaba el compromiso de Sembène con la localidad, frente al colonialismo francés exacerbado, respondiendo a la contemporaneidad y superando así el discurso de la supuesta “pureza” africana. Para Alain Gomis, la estrella tan esperada en este festival, tras su triunfo en FESPACO cuando su película Tey se alzó ganadora, mostrar su largometraje tras el corto de Sembène fue un halago: “Sembène no quiso que sus películas fueran a competición en FESPACO, porque quería dejar ese reconocimiento a los jóvenes cineastas, tal vez por eso yo he sido el primer senegalés en ganar en FESPACO”, bromeaba el director, con un sentido del humor y una capacidad reflexiva sobre su cine que cautivó a las audiencias. Podría decirse que el sábado todos los asistentes a la proyección doble de Borom Sarret y Tey echaron el día con Alain Gomis en BFI, pues empezó a las 14.00 y terminó a las 18.00, ya que el debate se alargó más que casi la proyección doble, y cuyas reflexiones continuaban aun cuando hubo que desalojar la sala porque comenzaba la siguiente película.

Alain Gomis: “No sé por qué la gente sigue viendo África como un gran safari. Ese es su problema. Pero hay que avanzar”

Cartel de la película Tey, dirigida por Alain Gomes.

Cartel de la película Tey, dirigida por Alain Gomis.

No era la primera vez que Tey se proyectaba en el festival, no era el estreno el objetivo de esta elección de programación. Además, ya el último London Film Africa pudo disfrutar de la presencia del actor constante de Gomis en sus tres películas -además de guionista en Tey junto al director-, Djolof Mbengue. Esta vez, se trataba de dar a conocer la trayectoria de directores destacados en el panorama cinematográfico africano, en una nueva sección llamada 3×3, que arrojaba luz a tres directores clave mediante tres de sus películas. De Gomis pudieron verse, por orden cronológico: L’Afrance (2001) y Andalucia (2007), todas ellas, con una profunda reflexión sobre la condición humana, en la que resulta difícil hablar de identidad, puesto que “todos de algún modo somos extranjeros hasta de nosotros mismos”, subrayaba Gomis en la ronda de preguntas posterior a las proyecciones.

L’Afrance utiliza la inmigración como punto de partida para explorar estas cuestiones, con una puesta en escena que desde el principio da en la clave de los principales temas en torno a la inmigración -la falta de comunicación con la familia, la educación o el compromiso del retorno-. De esta forma, deja constancia el protagonista, El Hadj (Djolof Mbengue), con estas declaraciones: “Estoy cansado de ser el extranjero”,  “estoy harto de ser negro, soy senegalés”. También hay momentos de catarsis donde El Hadj repite una y otra vez: “¿Cuántas personas mienten sobre la situación en Francia? Francia, el Dorado…”.

Andalucía se centra en un personaje argelino, Yacine (interpretado impecablemente por Samir Guesmi), para mostrar cómo muchas veces, uno se siente más uno mismo en espacios que se suponen ajenos y extranjeros, en este caso, en Toledo, donde Yacine reconoce a toda su familia en los cuadros de El Greco, y en Andalucía, que, según el director, tiene ese contacto directo que Yacine necesitaba y que da lugar a ese final en el que Yacine siente volar entre las montañas de Granada.

Con estas reflexiones, sobre la lucha diaria y la vivencia del presente, Alain Gomis trata los temas que “afectan al 95% de la población”. Así, pretende que el espectador pueda reapropiarse parte del significado de sus películas, conectar esos detalles y esas pistas que él da en sus producciones, en las que muchas veces es más importante lo que muestra que lo que no muestra, colocando al espectador en una posición de intimidad. “No sé por qué la gente sigue viendo África como un gran safari. Ese es su problema. Pero hay que avanzar”. Estos cines, como han mostrado las distintas interpretaciones de su película Tey, abordan temas que pertenecen a todo el mundo, por eso se ven distintos símbolos que pertenecen a distintas culturas, para que no se reconozca a Satché, el personaje principal (Saul Williams) con una sola cultura. Alain Gomis hizo referencia a Djibril Diop Mambeti, en cuanto a su forma de escribir un guión: “Hay que cerrar los ojos y hay pequeños puntos que empiezan a aparecer y esos pequeños puntos se transforman en historias y en personajes. Al final lo que dice Mambety es que para ver la luz, hay que cerrar los ojos. Yo creo que esa es una definición hermosa del cine”

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

De este otro gran padre del cine africano, Djibril Diop Mambeti, también senegalés, pudo verse Touki Bouki (1973), en una proyección doble junto con Mille Soleils (2013), realizado por su sobrina, Mati Diop, de la que se hacía una crítica en Wiriko a finales de octubre, con motivo de su premio Griot al mejor documental en el décimo Festival de cine africano de Córdoba-FCAT. Diop fue otra de las cineastas seleccionadas para este 3×3, de la que pudo verse el documental de 15 minutos, Atlantiques (2009), proyectado también junto a La Pirogue en The Ritzy; ambos fueron introducidos por Ashley Clark, editor de contenidos y coordinador de redes sociales, y Clarissa Azkoul, directora de Misión en la International Organization for Migration (IOM) UK. Dos films cuya temática, la inmigración clandestina, conmocionó a la audiencia puesto que fue posiblemente la única película del festival en la que no hubo aplausos tras los créditos. La Pirogue (2012) se había proyectado ya en Londres con motivo del London Film Festival, arrasando también en las pantallas. Lo mismo ha sucedido con la última película de Andrew Dosunmu, Mother of George (2013), que vino a la primera edición de London Film Africa con Restless City (2011), y que volvió a agotar las entradas a pesar de no ser el estreno en Reino Unido.

Mati Diop, no sólo es sobrina de Mambety, sino hija de Wasis Diop, compositor de la banda sonora de Daratt (2006), A Screaming Man (2010) y Grisgis (2013), las tres películas de Mahamat-Saleh Haroun, el otro director homenajeado en el 3×3, siendo Grisgris la que clausuraba estos diez días de cine, demostrando el éxito de la apuesta a caballo ganador del festival.

GrisGris (2012), película del director Mahamat-Saleh Haroun

GrisGris (2012), película del director Mahamat-Saleh Haroun.

Además de las 64 películas, London Film Africa organizó numerosas actividades de gran interés durante el festival, la gran mayoría de ellas gratuitas, y con muchísima participación del público gracias al poder de convocatoria de actores, directores, productores y escritores de la diáspora africana. El día para la familia, en patrocinio con Numbi Arts y Open The Gate; proyecciones de los cortometrajes My Shoes y When They Slept, este último, ganador del Premio Baobab; un mercado africano, organizado por Open The Gate; talleres organizados por NUMBI Arts; el programa Escuela, en patrocinio con Picturehouse Education, con proyecciones de cortometrajes en colegios de primaria y secundaria, seguidos de un debate con los programadores sobre los temas de los que tratan los cortos; un taller sobre cómo encontrar buenas historias en tu propio barrio, con las directoras Destiny Ekaragha y Bola Agbaje; y noches de música Film Africa Live!, en patrocinio con el ático de Hackney y The Ritzy – JUJU! y Seeds of Creation (Argelia), Kuduro con DJ El Moreno (Angola) y DJs Fad2 y FrenchKiss en la clausura; un debate en profundidad con Judy Kibinge, cuya tercera película, Something Necessary (2013), ha sido programada en esta edición del festival, en el London Film School; y el patrocinio a la conferencia sobre Cine africano y política, celebrada en la Universidad de Westminster, con la intervención de Jean-Pierre Bekolo, cuyo último film, Le Président, ha podido también verse en el festival. Finalmente, el hasta ahora foro de la distribución se ha ampliado al foro de industria: el negocio del cine en África, con el patrocinio de BFI Southbank y Euromed Audiovisual III, del que se volverá a hablar próximamente en Wiriko.

La Royal African Society, que ha destacado el trabajo del equipo de programación, y agradecido el patrocinio del British Council, Centre of African Studies de SOAS (University of London), MOFILM, Euromed Audiovisual y Miles Morland, concluye así con éxito otra edición del festival de cine africano de mayor envergadura en Reino Unido, y uno de los más importantes a nivel europeo.

 

1:54 Feria del Arte Africano Contemporáneo de Londres

54

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

La Feria 1:54 arrancó ayer con un éxito rotundo. La plataforma, impulsada por la marroquí Touria El Glaoui (hija del famoso artista Hassan El Glaoui) y bajo la dirección artística del tanzano David Adjaye y de la camerunesa Koyo Kouoh, levanta su primera edición como un punto de encuentro para galerías, artistas, museos y centros de arte en una de las mayores capitales del arte mundial: Londres. Como uno de los mayores ejes mundiales para el arte africano, el encuentro se presenta como muestra del éxito de este sector fuera del continente, y tiene como objetivo impulsar el trabajo de los artistas africanos más consolidados en el ámbito internacional, pero también dar a conocer el arte emergente de uno de los continentes con más potencial artístico. Para ello, 1:54 unifica en una sola feria las 54 naciones africanas, más de 70 artistas y 15 galerías de todo el continente, a partir de una de sus mayores riquezas: su cultura visual, tanto pictórica, escultórica como fotográfica, a base de diferentes instalaciones y técnicas mixtas.

La exposición, que se encuentra en el Somerset House, en el corazón de Londres, coincide con la Frieze Fair hasta el dia 20 de Octubre y se complementa con un interesante programa de conferencias, proyecciones de películas y documentales, y debates sobre las artes africanas contemporáneas que cuenta con la participación de expertos, artistas y comisarios de Dakar, Lagos, Ségou, Luanda, Ciudad del Cabo, Washington, Paris, Londres, Berlín, Manchester o Dubai. Algunas de las galerías más importantes del continente africano, como el Museo de Arte Moderno de Guinea Ecuatorial, el Centro de Arte Contemporáneo o la Galería Omenka de Lagos, la Galería Cecile Fakhoury de Abidjan, la Galería First Floor de Harare o el estudio creativo ArtLab de Kenia también forman parte de este inspirador encuentro.

Las obras, cuyos precios oscilan entre 1.200 y 360.000 euros, representan el rico abanico visual del continente, con algunos de los trabajos más representativos del arte africano moderno y contemporáneo. La selección ofrecida por la Feria 1:54 expone diferentes medios a través de los cuales los artistas africanos seleccionados expresan sus principales preocupaciones o sus focos de atención. Con muestras de “street art”, pinceladas de cultura popular, fotografías, construcciones con materiales reciclados o bien vocabularios más tradicionales como los acrílicos sobre lienzo, el encuentro muestra la consolidación de África dentro de los circuitos ya establecidos.

El próximo paso para la Feria de Arte Africano Contemporáneo 1:54, como reconoce su principal artífice Touria El Glaoui, es la necesidad de construir un encuentro como éste en el propio continente africano.