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Cine africano en Nueva York: Revolución y Liberación en la era digital

Cartel oficial de 'Winter of Discontent' del director

Cartel oficial de ‘Winter of Discontent’ del director Ibrahim El Batout sobre los traumas emocionales y físicos infligidos por el sistema represivo egipcio. Fuente: AFF.

Quizás un concepto, más que ningún otro, marque la historia de los pueblos africanos modernos: su ansia de libertad. Desde las sublevaciones de esclavos y la adelantada revolución de Haití, pasando por la ola de independencias anti-coloniales de mediados del siglo XX seguida por la lucha anti-apartheid sudafricana, hasta llegar a las revueltas actuales pro democráticas del Magreb y el Máshrek, el continente y su población diaspórica han jalonado la historia contemporánea con ejemplos indelebles de sueños y actos de liberación.

Haciéndose eco de los galopantes cambios que se están produciendo en el continente, mirando al futuro sin desatender el pasado, el Festival de cine africano de Nueva York (AFF) alcanza sus 21 años (del 7 al 13 de mayo) celebrando este espíritu tenaz y utópico de mujeres y hombres africanos para los que revolución no es únicamente sinónimo de derrocamiento de un gobierno o de un jefe de estado sino que se extiende mucho más allá. Liderados por jóvenes y mujeres, lo movimientos de liberación recorren el continente, englobando tanto iniciativas de oposición a un sistema adverso como impulsos individuales y colectivos de lucha por los anhelos propios en una experiencia compartida de recuperación del poder. En la Era Digital, esta lucha entendida de esta manera amplia, ha encontrado un fiel aliado en la tecnología, con efectos crecientes dentro y fuera del continente.

Este es el foco de la 21ª edición del festival: la experiencia revolucionaria y de liberación en y desde África en el siglo XXI. Con un programa que transita durante el mes de mayo en tres sedes (Lincoln Center, Maysles Cinema Institute y BAMcinématek) el espectador tendrá la oportunidad de asomarse a una selección de películas que ahondarán en aspectos diversos de experiencias de liberación a través de largometrajes de ficción, documentales, obras experimentales y cortos. El esplendor visual de las nuevas narrativas y géneros revisados que nos llegan desde África en fechas recientes demuestran la vitalidad de unos cines que, siguiendo el camino de la industria de Nollywood, están haciéndose con un espacio en el imaginario global, con un impacto potencial que está a punto de alcanzar pleno apogeo. Año tras año, directores, actores y profesionales del medio serán, junto a un público que, a día de hoy, ya ha agotado las entradas para varias sesiones, los protagonistas de mesas redondas y presentaciones, programas educativos y encuentros con la industria cinematográfica norteamericana.

La frenética tragicomedia urbana nigeriana 'Confussion Na Wa', dirigida por Kenneth Niang, ha sido la reciente ganadora de los Oscars Africanos” (AMAA).

La frenética tragicomedia urbana nigeriana ‘Confussion Na Wa’, dirigida por Kenneth Niang, ha sido la reciente ganadora de los Oscars Africanos” (AMAA). Fuente AFF.

Con razón del centenario de la unificación nigeriana y haciendo honores al impulso de Nollywood y su Star System en África y la Diáspora, destacan con fuerza varias obras producidas, inspiradas o realizadas por la industria más potente del continente. La flamante ganadora de los “Oscars Africanos” (AMAA) en su edición más reciente –la frenética tragicomedia urbana Confussion Na Wa, de Kenneth Niang– fue la encargada de abrir ayer  por la noche el festival y, como plato fuerte, mañana viernes, tras haber sido prohibida en Nigeria, se presenta al público neoyorquino la deseada adaptación del best-seller de Chimamanda Ngozi Adichie Half of a Yellow Sun. Dirigida por Biyi Bandele, con Thandie Newton y Chiewetel Ejiofor (12 años de esclavitud) en los papeles protagonistas, esta melodramática representación de los efectos devastadores de la guerra de Biafra está derramando ríos de tinta en la prensa anglófona, atizada por los recientes acontecimientos de secuestros de jóvenes en Nigeria, lo que ha puesto en primer plano al que se acaba convertir en el país más rico de África, superando a Sudáfrica.

El cortometraje poético de la joven Akosua Adoma Owusu, Kwaku Ananse, adaptación de un relato mitológico de Ghana sobre la sabiduría y el sentimiento de pertenencia, también premiada en los AMAA, forma parte de una selección de cortometrajes que se proyectará bajo el rótulo New African Shorts y que incluye joyas que van de la ciencia-ficción de Afronauts de Frances Bodomo, al melodrama social de Aissa’s Story de Iquo B. Essien, hasta la comedia: Soko Sonko de Ekwa Msangi-Omari. Wooden Hands,de la tunecina Kaouther Ben Hania y Beleh de Eka Christa Assam merecen mención aparte por su empleo del humor y de la economía del lenguaje cinematográfico. Ambas obras sitúan a las jóvenes directoras como nombres a seguir en los años venideros. Con este mismo acento en la mujer y su mundo se proyecta la adaptación al cine del primer volumen de la aclamada serie de cómics Aya de Yop City, de Marguerite Abouet y Clement Oubrerie, centrada en Costa de Marfil a finales de los años 70. Demostrando que la animación vive su época dorada, la estrella Aïssa Maïga (Bamako, Tey…), quien prestó su voz para la protagonista Aya, acudirá a charlar con los espectadores para reflexionar sobre la riqueza del género y sus potencialidades. El internacional director Mahamat-Saleh Haroun vuelve a AFF con su película Grigris presentada en Cannes; una historia de amor y solidaridad entre dos parias ubicada en el Chad urbano contemporáneo. Narrativas de luchas y liberación a través de todo el continente completan la selección que se podrá ver en el Lincoln Center del 7 al 13 de mayo, entre ellas destacan: el documental Mugabe: Villain or Hero? de Roy Agyemang; el largometraje de Ibrahim El Batout Winter of Discontent sobre los traumas emocionales y físicos infligidos por el sistema represivo egipcio, o la fábula teatralizada It’s Us (Ni Si Si), realizada con la intención de promover el perdón y la comprensión del otro, en la Kenia actual ante las elecciones del 2013.

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Of Good Report, del director Jahmil XT Qubeka, celebra el 20 aniversario de la independencia de Sudáfrica. Este controvertido neo-noir, censurado en el festival de Durban, demuestra las posibilidades de una industria nacional sudafricana que experimenta y juega con los géneros populares llevándolos al límite. Finalmente, para cerrar un programa intenso, se ha recuperado una de las obras maestras del cine africano de todos los tiempos, la épica histórica del director mauritano Med Hondo Sarraounia (1986). Grito de libertad y revolución a favor de los desfavorecidos y ganadora en FESPACO hace casi tres décadas, Sarraounia se muestra hoy más moderna que nunca por su temática, su mensaje y su esplendor visual. Desgraciadamente, debido al delicado estado de salud actual del director no ha podido contarse con su presencia; él había previsto acompañar la proyección y dirigir un seminario paralelo sobre el conjunto de su obra.

Sobre el programa documental centrado en Sudán que se proyectará en el Maysles Cinema Institute en Harlem del 15 al 18 de mayo, y sobre las películas que desembarcarán en la BAMcinématek del 23 al 26 de este mismo mes, escribiré muy pronto en detalle. Antes, toca lanzarse a des-cubrir los eventos del Lincoln Center.

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Maurice Mbikayi: fascinación y estragos de la tecnología en África

Maurice Mbikayi, afincado en Ciudad del Cabo desde hace nueve años, tiene la capacidad de transportarnos de forma contundente a su Kinshasa natal. Si observamos en detalle, la reutilización del material tecnológico para componer sus obras, puede parecer una oda a las nuevas tecnologías, pero si hacemos un zoom out para ver la obra completa, vemos que esa aproximación tiene importantes matices. Enseguida vemos plasmados los efectos devastadores que el capitalismo ha causado en la República Democrática del Congo en particular y en el continente en general.

Sin título. De la serie "Notre peau", 2010

Sin título. De la serie “Notre peau”, 2010

Su formación en Diseño Gráfico y Comunicación Visual queda manifiesta en la estética de su obra, que logra expresar las graves consecuencias que tiene para la población de su país el feroz auge de las nuevas tecnologías y el adoctrinamiento capitalista “comprar-tirar-comprar” que impera en Occidente. Esto es aún más irónico, teniendo en cuenta que África, principal abastecedora de coltán —material necesario para la fabricación de tecnología—, es habitual receptora de la tecnología obsoleta de los llamados países desarrollados, que llega en forma de “generosas” donaciones para la causa. Estas contradicciones son respondidas en su obra “Notre peau” (Nuestra piel) que The Creative Exchange define de forma excelente:

Esa piel ofrece una metáfora de la respuesta africana al impacto que el capitalismo, tecnología y consumismo ha tenido en el continente. La piel es frágil y vulnerable a las agresiones, pero también increíblemente resistente, mostrando una enorme capacidad de regeneración y cicatrización. De forma similar, África y su gente han aprendido a resistir, adaptarse o amortiguar el daño que les han causado

Pero Maurice también nos plantea la cuestión de la identidad, planteada desde su vivencia y conocimiento del entorno en el que vive, en plena sociedad post-apartheid. Como activista cultural, crea, expone y enciende la mecha de los interrogantes. Después, el público tomamos el relevo, cuestionamos, interpretamos y juzgamos, intentando responder a esos interrogantes. Maurice no nos da respuestas, sino que nos presenta su realidad animándonos a buscarlas.

Hemos tenido la oportunidad de entrevistarle para que nos cuente más acerca de su obra y sobre el estado del arte y de la producción cultural en su país:

Dentro de las artes visuales ¿cuál es tu especialidad? Háblanos también sobre los materiales con los que trabajas… ¿son reciclados?

Mis especialidades son la escultura y el collage/pintura. Sí, son de material reciclado. Más concretamente piezas electrónicas inservibles de ordenadores que colecciono y transformo en arte. Yo prefiero trabajar con eso, ya que es un mensaje que transmito a propósito del impacto de la tecnología en general y de la tecnología digital especialmente, en nuestra sociedad moderna. Son a veces mensajes ambiguos que emergen en múltiples elementos subjetivos: tecnológicos, políticos, económicos, ambientales o ecológicos.

¿Cómo consideras que es la vida artística y cultural en Kinshasa?¿Hay oportunidades para desarrollar una carrera como artista?

antosocialnetworkI

Anti-Social Network I (2010)

Yo diría que Kinshasa, en comparación con Ciudad del Cabo avanza a paso lento todavía. Es extraño porque hace dos décadas y media, la vida artística y cultural en Kinshasa tenía un aspecto interesante y alentadora. Pero con la guerra en el Congo la gente tiene otras prioridades y el gobierno, con escasos recursos a menudo provenientes de los bancos internacionales, no cubre adecuadamente todas las necesidades artísticas y culturales, que a veces considera un lujo y por lo tanto no son una prioridad para él (el gobierno). Prefiere subvencionar otros sectores que considera prioritarios para la supervivencia de la población. Y es cierto, pero por desgracia , el arte y la cultura son aún poco comprendidos y mal gestionados.

Por lo tanto como resultado los artistas más combativos están recurriendo a los patrocinadores privados y extranjeros que con frecuencia capitalizan el acuerdo a sus intereses. Mientras el artista sea rentable…Los desafortunados artistas locales son abandonados sin protección de su país ni derechos de autor. Y ello en todas las disciplinas artísticas y culturales, incluyendo cine, música, teatro, artes visuales, etc .

Pero por otro lado sí hay un montón de oportunidades para desarrollar una carrera artística en el Congo. En artes visuales, por ejemplo, existen varios movimientos juveniles (la “nueva escuela”), y también artistas de la diáspora que  regresan a casa o locales que tienen la oportunidad de ir y volver, y traer “sangre fresca” al espacio congoleño en cuanto al arte contemporáneo. Una nueva visión con métodos más creativos y ambiciosos, incluso en lo planos económico y social: con los colectivos y las sinergias entre artistas, capacitación, programas de viajes para residencias y expos  que van por cuenta propia. Y los colectivos son tan patrocinados como los artistas. A diferencia de la “vieja escuela”, que se basan en métodos convencionales y conservadores y a veces no pagados por el Estado o las instituciones de arte.

En resumen , es posible siempre y cuando el estado cambie su mentalidad sobre ver el arte como mero entretenimiento y más bien remunere en condiciones a todos los artistas por sus esfuerzos. Concretamente, precio, derechos de autor reconocidos y pagados, concursos, becas, etc . Y ello figurando en el plan del gobierno sobre el arte y cultura. Y no sólo como un favor. Porque la cultura es el alma de una sociedad.

En Sudáfrica la identidad es una cuestión latente (etnia, lengua, origen, migración, etc.). ¿En qué dirección y cómo trabajas la cuestión de la identidad a través de tu obra?

La cuestión de la identidad es a veces un tipo de negociación diaria, disimulada para algunos extranjeros. Sobre todo para un país post-apartheid como este. Pero una gran parte es positiva. Yo lo explico de forma visual o performativa. Diría que reflejo mi sociedad inmediata, Sudáfrica, con sus cuestiones sociales e identitarias como dices. Sin olvidar la xenofobia. Podríamos deducir de ahí las tensiones socio-económicas del post-apartheid. Como artista yo abordo la cuestión con ironía, subversión y sobre todo humor, que es el mejor medio de información y educación.

Dicho esto, la identidad o la diversidad cultural es una riqueza, pero a veces puede convertirse en un objeto de rechazo y de distancia. Y mi arte se convierte en “un arma de defensa” para plantear esta cuestión identitaria.

Vemos en tu trabajo el uso constante de elementos relacionados con las nuevas tecnologías. De hecho, es un elemento muy presente y característico de tu obra. Ya conocemos las consecuencias del crecimiento de la tecnología, especialmente en algunas sociedades africanas. Una de las más graves viene dada por la extracción de recursos naturales y minerales, especialmente para la población de la República Democrática del Congo. Al mismo tiempo, las nuevas tecnologías tienen una parte positiva que permite la interconexión entre los países, sociedades e individuos y nuevas formas de compartir y difundir ideas y recursos en este mundo globalizado… Como activista cultural, ¿cómo trabajas estas contradicciones y tensiones y cómo las expresas mediante tu trabajo?

Sin título I, 2010

Sin título I, 2010

Tienes razón, las nuevas tecnologías tienen sus beneficios, así como sus consecuencias. Yo vengo de un país que provee el 80% del coltán a nivel internacional, por no hablar de otros recursos. En efecto, podríamos entender fácilmente una de las principales razones de las guerras incesantes en la parte oriental del Congo, para controlar la producción de coltán que hace maravillas en las nuevas tecnologías. Obviamente la política es un pulpo con tentáculos repugnantes. Pero yo no soy político, ¡por suerte! Por otro lado, como congoleño, estoy preocupado por el subdesarrollo tecnológico de un país tan rico y que ofrece tanto coltán a precio de sangre y de esclavitud infantil, a cambio de guerras y residuos tecnológicos.

El capitalismo es una máquina ineludible, no siempre negativa, pero el propio país no se aprovecha. Tengo una poderosa arma artística de información y de educación. Por consiguiente, mi trabajo se limita lanzar preguntas que le toca al público juzgar… Pero, por desgracia no tengo la capacidad de aportar soluciones. Y además de las imágenes hablan más que mil palabras.

Pero para resumir , diría que estoy más interesado en presentar una obra ambigua y sugestiva que permite al espectador a plantear sus propias preguntas, una especie de lenguaje indeterminado o continuo que expone la belleza, la fascinación y beneficios junto con los prejuicios y los estragos de la tecnología contemporánea.

Cuéntame más sobre tu proyecto performativo “Voices” . ¿Cuál era tu mensaje y cuál fue la reacción de la gente a tu paso?

“Voices ” se presentó a la bienal “Spier Contemporary 2010”  y fue aceptado. Trabajé con la colaboración de amigos artistas (Dominique Jossie y Paul Inga) para la filmación y sonido. Aprovecho esta oportunidad para darles las gracias.

De hecho, “Voices” es la voz de los diferentes grupos sociales, locales y extranjeros, sobre la cuestión de la identidad. Volvemos a la identidad una vez más… Por mi parte, me imaginaba voces que querían hablar en voz alta para ser escuchadas. Luego con la cuestión de la xenofobia, que era un fastidio para estas voces, pude combinar estas dos cuestiones para hacer una obra de arte. Yo pensaba en todos los extranjeros, africanos/negros, que están viviendo en Sudáfrica en un momento de xenofobia, entonces “vulnerable” era la palabra clave.

La obra es una metáfora, pensando en la vulnerabilidad/fragilidad como un instrumento de partida, que simbolicé mediante el vendaje, utilizado por los heridos, pero que también sirve para curar: la capacidad de una sociedad para destruir, pero también el espíritu para sanar. En otras palabras: se trata de la imagen de un hombre que emerge del pasado, inquietante, de crisis y guerras. Pero se hace un amigo, que es el caballo (símbolo de la fuerza) y entonces él entra en otro espacio tan perturbador como el anterior, que está representado por la mujer enmascarada. La gente a menudo se sorprendía al ver a un hombre herido a caballo, intentaban entenderlo, pero se convertía en cada vez más ambiguo. Y cuando cambié de lugar (de Ciudad del Cabo a Grahamstown) reacción emocional también era diferente. Por no hablar de los diferentes grupos raciales también reaccionan de manera diferente.

¡Muchas gracias Maurice!

“Voices”

Algunas imágenes de la obra de Maurice Mbikayi

 

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