Maurice Mbikayi: fascinación y estragos de la tecnología en África

Maurice Mbikayi

, afincado en Ciudad del Cabo desde hace nueve años, tiene la capacidad de transportarnos de forma contundente a su Kinshasa natal. Si observamos en detalle, la reutilización del material tecnológico para componer sus obras, puede parecer una oda a las nuevas tecnologías, pero si hacemos un zoom out para ver la obra completa, vemos que esa aproximación tiene importantes matices. Enseguida vemos plasmados los efectos devastadores que el capitalismo ha causado en la República Democrática del Congo en particular y en el continente en general.

Sin título. De la serie "Notre peau", 2010

Sin título. De la serie «Notre peau», 2010

Su formación en Diseño Gráfico y Comunicación Visual queda manifiesta en la estética de su obra, que logra expresar las graves consecuencias que tiene para la población de su país el feroz auge de las nuevas tecnologías y el adoctrinamiento capitalista “comprar-tirar-comprar” que impera en Occidente. Esto es aún más irónico, teniendo en cuenta que África, principal abastecedora de coltán —material necesario para la fabricación de tecnología—, es habitual receptora de la tecnología obsoleta de los llamados países desarrollados, que llega en forma de “generosas” donaciones para la causa. Estas contradicciones son respondidas en su obra “Notre peau” (Nuestra piel) que The Creative Exchange define de forma excelente:

Esa piel ofrece una metáfora de la respuesta africana al impacto que el capitalismo, tecnología y consumismo ha tenido en el continente. La piel es frágil y vulnerable a las agresiones, pero también increíblemente resistente, mostrando una enorme capacidad de regeneración y cicatrización. De forma similar, África y su gente han aprendido a resistir, adaptarse o amortiguar el daño que les han causado

Pero Maurice también nos plantea la cuestión de la identidad, planteada desde su vivencia y conocimiento del entorno en el que vive, en plena sociedad post-apartheid. Como activista cultural, crea, expone y enciende la mecha de los interrogantes. Después, el público tomamos el relevo, cuestionamos, interpretamos y juzgamos, intentando responder a esos interrogantes. Maurice no nos da respuestas, sino que nos presenta su realidad animándonos a buscarlas.

Hemos tenido la oportunidad de entrevistarle para que nos cuente más acerca de su obra y sobre el estado del arte y de la producción cultural en su país:

Dentro de las artes visuales ¿cuál es tu especialidad? Háblanos también sobre los materiales con los que trabajas… ¿son reciclados?

Mis especialidades son la escultura y el collage/pintura. Sí, son de material reciclado. Más concretamente piezas electrónicas inservibles de ordenadores que colecciono y transformo en arte. Yo prefiero trabajar con eso, ya que es un mensaje que transmito a propósito del impacto de la tecnología en general y de la tecnología digital especialmente, en nuestra sociedad moderna. Son a veces mensajes ambiguos que emergen en múltiples elementos subjetivos: tecnológicos, políticos, económicos, ambientales o ecológicos.

¿Cómo consideras que es la vida artística y cultural en Kinshasa?¿Hay oportunidades para desarrollar una carrera como artista?

antosocialnetworkI

Anti-Social Network I (2010)

Yo diría que Kinshasa, en comparación con Ciudad del Cabo avanza a paso lento todavía. Es extraño porque hace dos décadas y media, la vida artística y cultural en Kinshasa tenía un aspecto interesante y alentadora. Pero con la guerra en el Congo la gente tiene otras prioridades y el gobierno, con escasos recursos a menudo provenientes de los bancos internacionales, no cubre adecuadamente todas las necesidades artísticas y culturales, que a veces considera un lujo y por lo tanto no son una prioridad para él (el gobierno). Prefiere subvencionar otros sectores que considera prioritarios para la supervivencia de la población. Y es cierto, pero por desgracia , el arte y la cultura son aún poco comprendidos y mal gestionados.

Por lo tanto como resultado los artistas más combativos están recurriendo a los patrocinadores privados y extranjeros que con frecuencia capitalizan el acuerdo a sus intereses. Mientras el artista sea rentable…Los desafortunados artistas locales son abandonados sin protección de su país ni derechos de autor. Y ello en todas las disciplinas artísticas y culturales, incluyendo cine, música, teatro, artes visuales, etc .

Pero por otro lado sí hay un montón de oportunidades para desarrollar una carrera artística en el Congo. En artes visuales, por ejemplo, existen varios movimientos juveniles (la “nueva escuela”), y también artistas de la diáspora que  regresan a casa o locales que tienen la oportunidad de ir y volver, y traer «sangre fresca» al espacio congoleño en cuanto al arte contemporáneo. Una nueva visión con métodos más creativos y ambiciosos, incluso en lo planos económico y social: con los colectivos y las sinergias entre artistas, capacitación, programas de viajes para residencias y expos  que van por cuenta propia. Y los colectivos son tan patrocinados como los artistas. A diferencia de la “vieja escuela”, que se basan en métodos convencionales y conservadores y a veces no pagados por el Estado o las instituciones de arte.

En resumen , es posible siempre y cuando el estado cambie su mentalidad sobre ver el arte como mero entretenimiento y más bien remunere en condiciones a todos los artistas por sus esfuerzos. Concretamente, precio, derechos de autor reconocidos y pagados, concursos, becas, etc . Y ello figurando en el plan del gobierno sobre el arte y cultura. Y no sólo como un favor. Porque la cultura es el alma de una sociedad.

En Sudáfrica la identidad es una cuestión latente (etnia, lengua, origen, migración, etc.). ¿En qué dirección y cómo trabajas la cuestión de la identidad a través de tu obra?

La cuestión de la identidad es a veces un tipo de negociación diaria, disimulada para algunos extranjeros. Sobre todo para un país post-apartheid como este. Pero una gran parte es positiva. Yo lo explico de forma visual o performativa. Diría que reflejo mi sociedad inmediata, Sudáfrica, con sus cuestiones sociales e identitarias como dices. Sin olvidar la xenofobia. Podríamos deducir de ahí las tensiones socio-económicas del post-apartheid. Como artista yo abordo la cuestión con ironía, subversión y sobre todo humor, que es el mejor medio de información y educación.

Dicho esto, la identidad o la diversidad cultural es una riqueza, pero a veces puede convertirse en un objeto de rechazo y de distancia. Y mi arte se convierte en «un arma de defensa» para plantear esta cuestión identitaria.

Vemos en tu trabajo el uso constante de elementos relacionados con las nuevas tecnologías. De hecho, es un elemento muy presente y característico de tu obra. Ya conocemos las consecuencias del crecimiento de la tecnología, especialmente en algunas sociedades africanas. Una de las más graves viene dada por la extracción de recursos naturales y minerales, especialmente para la población de la República Democrática del Congo. Al mismo tiempo, las nuevas tecnologías tienen una parte positiva que permite la interconexión entre los países, sociedades e individuos y nuevas formas de compartir y difundir ideas y recursos en este mundo globalizado… Como activista cultural, ¿cómo trabajas estas contradicciones y tensiones y cómo las expresas mediante tu trabajo?

Sin título I, 2010

Sin título I, 2010

Tienes razón, las nuevas tecnologías tienen sus beneficios, así como sus consecuencias. Yo vengo de un país que provee el 80% del coltán a nivel internacional, por no hablar de otros recursos. En efecto, podríamos entender fácilmente una de las principales razones de las guerras incesantes en la parte oriental del Congo, para controlar la producción de coltán que hace maravillas en las nuevas tecnologías. Obviamente la política es un pulpo con tentáculos repugnantes. Pero yo no soy político, ¡por suerte! Por otro lado, como congoleño, estoy preocupado por el subdesarrollo tecnológico de un país tan rico y que ofrece tanto coltán a precio de sangre y de esclavitud infantil, a cambio de guerras y residuos tecnológicos.

El capitalismo es una máquina ineludible, no siempre negativa, pero el propio país no se aprovecha. Tengo una poderosa arma artística de información y de educación. Por consiguiente, mi trabajo se limita lanzar preguntas que le toca al público juzgar… Pero, por desgracia no tengo la capacidad de aportar soluciones. Y además de las imágenes hablan más que mil palabras.

Pero para resumir , diría que estoy más interesado en presentar una obra ambigua y sugestiva que permite al espectador a plantear sus propias preguntas, una especie de lenguaje indeterminado o continuo que expone la belleza, la fascinación y beneficios junto con los prejuicios y los estragos de la tecnología contemporánea.

Cuéntame más sobre tu proyecto performativo “Voices” . ¿Cuál era tu mensaje y cuál fue la reacción de la gente a tu paso?

«Voices » se presentó a la bienal “Spier Contemporary 2010”  y fue aceptado. Trabajé con la colaboración de amigos artistas (Dominique Jossie y Paul Inga) para la filmación y sonido. Aprovecho esta oportunidad para darles las gracias.

De hecho, “Voices” es la voz de los diferentes grupos sociales, locales y extranjeros, sobre la cuestión de la identidad. Volvemos a la identidad una vez más… Por mi parte, me imaginaba voces que querían hablar en voz alta para ser escuchadas. Luego con la cuestión de la xenofobia, que era un fastidio para estas voces, pude combinar estas dos cuestiones para hacer una obra de arte. Yo pensaba en todos los extranjeros, africanos/negros, que están viviendo en Sudáfrica en un momento de xenofobia, entonces “vulnerable” era la palabra clave.

La obra es una metáfora, pensando en la vulnerabilidad/fragilidad como un instrumento de partida, que simbolicé mediante el vendaje, utilizado por los heridos, pero que también sirve para curar: la capacidad de una sociedad para destruir, pero también el espíritu para sanar. En otras palabras: se trata de la imagen de un hombre que emerge del pasado, inquietante, de crisis y guerras. Pero se hace un amigo, que es el caballo (símbolo de la fuerza) y entonces él entra en otro espacio tan perturbador como el anterior, que está representado por la mujer enmascarada. La gente a menudo se sorprendía al ver a un hombre herido a caballo, intentaban entenderlo, pero se convertía en cada vez más ambiguo. Y cuando cambié de lugar (de Ciudad del Cabo a Grahamstown) reacción emocional también era diferente. Por no hablar de los diferentes grupos raciales también reaccionan de manera diferente.

¡Muchas gracias Maurice!

«Voices»

Algunas imágenes de la obra de Maurice Mbikayi

 

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Trabaja desde la comunicación y gestión cultural, como herramientas que sirven para la transformación social. Su interés está puesto en temas de artivismo, feminismos y música electrónica. También disfruta cocinando y le apasionan las grandes urbes y todo lo que se cuece en sus calles. La música viene de la mano de las fiestas que organiza como promotora y DJ Moto Kiatu y Sonidero Mandril, colectivos que difunden en Madrid los sonidos tropicales y las músicas electrónicas que suenan en África y en su diáspora. Vanessa es cofundadora de Wiriko y es licenciada en Sociología (UB), postgraduada en Desarrollo Internacional (Setem/UPC) y Máster Euroafricano de Ciencias Sociales del Desarrollo: Culturas y Desarrollo en África (URV). Contacto: vanessa@wiriko.org
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