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El surrealismo mágico de las hechiceras africanas

Agosto de 1612. Valle de Pendle (Pendle Hille), en el condado de Lancashire, Inglaterra. Hacía calor y la gente se agolpaba en el que se ha considerado como uno de los juicios de brujas más famosos de la época. Alizon Device, una niña de 11 años, fue ahorcada, junto con otras nueve personas, después de admitir que era una hechicera que a menudo se encontraba con el demonio en compañía de su abuela de 80 años. A ella también la ahorcaron sin importar cuántas canas lucía. Y la literatura ha hecho correr tinta desde entonces.

Sí, es una película, pero estos espacios abocados al exotismo por la desprotección de los gobiernos existen en la realidad. La directora pasó más de un mes en uno de ellos en Ghana para documentar un guion que combina la denuncia social y la sátira y que continúa cosechando éxitos después del debut en el festival de Cannes de 2017, por cierto, la primera película zambiana que se ha presentado en el festival francés. El último de los galardones llegaba hace unas semanas con el BAFTA, los premios de cine que concede la Academia británica al debut como mejor dirección.

Este artículo ha sido publicado originariamente en el blog África no es un país, de El País. Para seguir leyéndolo puedes visitar este sitio.