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La nueva fotografía africana en auge en Nueva York

Por Ana Martín Onandia 

‘Recent Histories: New Photography from Africa’, la tercera exposición de fotografía contemporánea y de vídeo arte enfocada en África y en la diáspora africana, se inauguraba el pasado 22 de septiembre en la sala The Walther Collection Project Space de Nueva York. Este espacio lleva el nombre de su fundador Artur Walther, uno de los mayores coleccionistas privados de fotografía africana del mundo. Su relación con la fotografía nace como estudiante del Centro Internacional de Fotografía (ICP), lugar del que fue miembro del consejo de administración durante casi 16 años. Según el propio Walther su interés va más allá de una pieza individual y aislada, el mayor atractivo reside en conjuntos o series de trabajos con una temática común captando así un significado más profundo y más contextualizado. Su criterio a la hora de adquirir trabajos no es lucrativo ya que nunca los vende sino que pretende apoyar a las y los artistas mediante la exposición y publicación de sus trabajos. El foco de atención en África surge a través de una estudio y reflexión sobre cómo vemos a otras culturas, cómo nos vemos,  presentamos y retratamos a nosotros mismos y cómo estas formas cambian con el tiempo. De esta modo uno de sus objetivos es contribuir a hacer más visible a los artistas de origen africanos para facilitar de algún modo la introducción de sus perspectivas en los diálogos globales.

El proyecto consiste en una serie de cuatro exposiciones de 2015 a 2017 con una temática concreta cada una de ellas, pero complementarias y en diálogo entre sí. Las diferentes series agrupan así a distintos artistas cuyos trabajos indagan y se aproximan a estos conceptos desde su propia perspectiva, su enfoque de interés, su cultura, su lugar geográfico y a través de diferentes técnicas (sinónimo visual photo) guiando al observador a través de cada uno de los conceptos conductores propuestos por las diferentes series,  lo que da pie a una rica y amplia reflexión. Las series finalizaràn con una exposición en el museo The Walther Collection en la Neu-Ulm en Alemania junto a la publicación de un catálogo co-publicado por Steidl.

La primera de estas exposiciones tuvo lugar en 2015 con el título ‘The Lay of the Land’. Esa primera serie explora el paisaje urbanístico de las ciudades en época poscolonial contando así con el trabajo de Edson Chagas, François Xavier Gbré y Mame-Diarra Niang, tres artistas nacidos después de los movimientos de las independencias. Poniendo gran énfasis en el color y en las formas urbanas, estos tres fotógrafos comparten un interés común centrado en las construcciones, en las ruinas y en los proyectos físicos inconclusos originados o abandonados en época poscolonial y lo que es más importante, sus trabajos analizan el efecto que estas estructuras crean en el paisaje urbano contemporáneo.

En la primavera de este año tuvo lugar ‘Close to Home’ la segunda en la serie. En esta ocasión la exposición contó con los trabajos de cinco artistas que ofrecen una nueva visión del retrato fotográfico en Áfica. En sus respectivas prácticas fotográficas, Andrew Esiebo, Sabelo Mlangeni, Mimi Cherono Ng’ok, Musa N. Nxumalo y Thabiso Sekgala, exploran las relaciones sociales a través de retratos íntimos a lo largo y ancho del continente africano. Mostrando las relaciones emocionales entre los sujetos y sus paisajes. Walther Collection enfatiza la importancia de estas imágenes por sus estrechos lazos hacía los sujetos retratados, ya sea con mayor o menor perspectiva, posicionándoles a la vanguardia de la narración visual.

El tercer ciclo que aquí nos ocupa es Recent Histories, que cuenta con cinco artistas multidisciplinares con muy diversas perspectivas y procedimientos narrativos. Podrá decirse, que su punto de en cuento reside en un común interés sobre la documentación de la diversidad y globalidad contemporánea. Con gran variedad de preocupaciones y maneras de abordarlas, la exposición invita a entender las diferentes y amplias perspectivas de los trabajos visuales seleccionados en Recent Histories como una sincera exploración de nuestro tiempo.

Simon Gush, Lazy Nigel, 2015.

Simon Gush, Lazy Nigel, 2015.

El artista sudafricano afincado en Johannesburgo Simon Gush, se sirve de la escritura, la fotografía, el vídeo arte al que incorpora observaciones textuales, además de instalaciones, para indagar sobre la ideología y la estética del trabajo que esculpen el paisaje y la vida urbana. Con imágenes minimalistas a menudo en blanco y negro, el artista pretende revelar algunas de las ideas y la ética que dicta gran parte de nuestro día a día, pero que son obviadas a menudo por el transeúnte o trabajador sumergido en la rutina sin una mirada más pausada y contemplativa.

Délio

Délio Jasse.

Délio Jasse, angoleño residente en Lisboa, experimenta con la fotografía analógica. Introduce imágenes encontradas en sus propias fotos creando diferentes capas de información. Según el propio artista su trabajo se centra principalmente en el concepto imagen latente, en aquello que está presente pero que a menudo es ignorado por una mirada ligera o más convencional, de este modo la disposición de su trabajo empuja al observador a interactuar con la imagen y así descubrir las informaciones más sutiles u ocultas que allí se encuentran.

Lebohang Kganye: artista sudafricana cuyo viaje de experimentación y reflexión sobre y a través de la fotografía, comienza de manera formal en su paso por Market photo workshop, una escuela, galería y espacio proyecto de fotografía sudafricano que desde sus orígenes en 1989 pretende hacer de la fotografía una forma de expresión más democrática y accesible. Incorporando escultura y performance a sus creaciones, el trabajo de esta joven investiga la fotografía desde su función como mecanismo creador de memoria e identidad. Mediante la modificación de la imagen digital, Lebohan Kganye juega con los conceptos de imaginación e historia, introduciéndose a ella misma en las fotos de su archivo familiar y creando así una conexión con sus ancestros.

Dawit L. Petros.

Dawit L. Petros.

El artista visual eritreo Dawit L. Petros, trabaja y vive en Nueva York. A lo largo de sus viajes e investigaciones explora en su proyecto actual “ las experiencias transnacionales características de la contemporaneidad, tanto a través de las fronteras africanas como aquellas fuera del continente. A su vez, analiza los efectos de las narraciones existentes sobre migración en los procesos de identidad y abre a través de su trabajo nuevas perspectivas sobre las relaciones entre el individuo y su entorno.

La polifacética nigeriana Zina Saro-Wiwa desarrolla su trabajo entre Nueva York y el Delta del Níger, lugar donde tiene una galería de arte llamada Boys’ Quarters Project Space, en Port Harcout, capital de la región. Sus medios de expresión se mueven y unen la fotografía, el documental, el vídeo arte, la escultura, la performance o incluso la comida.

Zina Saro-Wiwa.

Zina Saro-Wiwa.

Ya hemos destacado uno de sus proyectos en otra ocasión con ‘Eaten by the Heart.’ Ahora la artista, desde sus experiencias personales retrata su lugar de origen, el Delta del Níger, para ampliar la expandida visión externa que según ella define y condiciona la identidad de la sociedad y de la tierra.

 

Para cerrar esta exposición, el 21 de octubre de este mismo año, ‘Recent Histories’ contará con un simposio llamado ‘Beyond the Frame: Contemporary Photography form Africa and the Diaspora’ en la universidad de Columbia, con la participación de artistas, académicos, comisarios, críticos y diferentes personalidades relacionadas con la cultura y el arte, para discutir el desarrollo actual de la fotografía y las prácticas visuales en África y en la diáspora africana.

 

 

Retratos que captan el activismo LGTBI en Sudáfrica

LiTer II. Cortesía de Stevenson, Cape Town y Johannesburg. / ZANELE MUHOLI
LiTer II. Cortesía de Stevenson, Cape Town y Johannesburg. / ZANELE MUHOLI

Desde la llegada de la democracia, Sudáfrica es conocido precisamente como “el país del arcoíris” por la convivencia entre diferentes grupos étnicos y lingüísticos que conviven en el territorio dentro de una relativa paz social. Si la comparamos con otros países de África o incluso con otros países del mundo, la Constitución sudafricana de 1996 puede presumir de ser una de las más progresistas en aspectos esenciales para la recomposición de un país golpeado durante siglos y décadas, incluidas las disposiciones de la no discriminación por razón de orientación sexual. Los años siguientes a la llegada de la democracia, la comunidad LGTBI (Lesbiana, Gay, Transgénero, Bisexual e Intersexual) logró ganar importantes batallas como la derogación de la ley de la sodomía, más derechos en adopción, en asistencia médica, en asuntos migratorios, relativas al cambio de sexo, la herencia y el reconocimiento del matrimonio, entre otros. Pero ¿significa que en Sudáfrica no existe discriminación hacia el colectivo LGTBI? Nada más lejos de la realidad.

En una entrevista para Wiriko, la investigadora Nomancotsho Pakade de la organización sudafricana GALA, nos cuenta que las experiencias de esta comunidad han estado caracterizadas por la discriminación y la violencia a pesar de los esfuerzos de organizaciones, colectivos y ONG’s que siguen luchando para erradicarlas. Según la investigadora, el gobierno del ANC ha sido efectivo a la hora de legislar y crear comisiones que trabajan por la igualdad de género y la no discriminación, pero no ha sido hasta el 2011 cuando se ha creado un programa específico que busca acabar con la discriminación por orientación sexual. A pesar de ello, una cosa es el papel y otra la realidad. La homofobia, la violencia de género y la xenofobia son consecuencias de la desigualdad social y no pueden ser abordadas solamente desde el punto de vista legal, sin cambios significativos en la vida de la población más pobre, así como de otros grupos discriminados, nos asegura Pakade.

El asunto tampoco puede ser abordado de forma de forma aislada, sin tener en cuenta factores transversales como el sexo, la clase social y la etnia. Las lesbianas negras (sobre todo aquellas que tienen una estética más masculina, denominadas “butch”) y los hombres trans-género que viven en los barrios marginales y en las zonas rurales, son los miembros más vulnerables de la comunidad LGTBI, al transgredir las normas de género establecidas y vivir en un entorno social con difícil acceso a la educación, como afirma un informe de Human Rights Watch Sudáfrica.

La violencia contra estos colectivos concretos se da claramente en un contexto patriarcal y de violencia de género muy arraigada y presente en la sociedad sudafricana, donde los feminicidios y violaciones tienen lugar habitualmente. Según HRW aproximadamente una de cada tres mujeres será violada a lo largo de su vida, incluida la etapa escolar. Esto sitúa a Sudáfrica como el país —sin guerra— con más alto índice de violaciones y asaltos sexuales.

Las llamadas “violaciones correctivas” (violaciones a las mujeres lesbianas para “corregir” su orientación sexual) son la cara más visible y más grave de esta violencia hacia las lesbianas negras sudafricanas. Otras son el abuso verbal, la ridiculización, la amenaza y la intimidación que sufre el colectivo en general.

Y es que al argumento de varios sectores e instituciones más conservadores (a nivel global, no sólo en África) de la anti-naturalidad de la homosexualidad, se le suma el argumento generalizado de que es importada de Occidente y que no es “auténticamente africana”. Este mensaje consigue calar en una gran parte de la población, sobre todo a aquella que tiene menos acceso a una educación que puede ser básica en la lucha contra los prejuicios.

En este proceso educativo, la organización GALA promueve metodologías alternativas para sensibilizar y atraer a comunidades y líderes a la participación, como el arte. NomancotshoPakade nos cuenta que existen además varias organizaciones sudafricanas que actúan en esta misma línea, como Iranti, Inkanyiso o Advocacy Media Print (AMP), codo con codo con organizaciones políticas y sociales. Y también artistas que trabajan desde varios campos del arte como la obra de teatro I Stand Corrected de Adebayo y Nyamza, la película Simon and I de Ditsie o la activista visual Zanele Muholi, una de las fotógrafas referentes en el país.

Arte y activismo: la fotografía para mostrar realidades 

Katlego Mashiloane and Nosipho Lavuta, 2007, ('Being'). Cortesía de Stevenson, Cape Town y Johannesburg. / ZANELE MUHOLI

Katlego Mashiloane and Nosipho Lavuta, 2007, (‘Being’). Cortesía de Stevenson, Cape Town y Johannesburg. / ZANELE MUHOLI

No podemos hablar de activismo visual en torno al colectivo LGTBI en Sudáfrica sin referirnos a Zanele Muholi, una de las referencias más importantes en fotografía y en activismo desde un punto de vista artístico, académico y de organización colectiva. Muholi, cuyo trabajo ha sido reconocido con numerosos premios internacionales, nació en Durban hace 41 años y es mujer, negra y lesbiana, lo que le dota de conocimiento de causa a la hora de retratar a sus “participantes” —en palabras de Muholi—. En 2003 terminó su formación en la escuela de fotografía Market Photo Workshop de Newtown, Johannesburgo y en 2009 su máster en Bellas Artes y documental en Canadá. En una entrevista publicada hace unos meses en África no es un País , Muholi afirmaba:  “Soy ante todo y primero de todo, una activista que con mi cámara consigo más visibilidad para la lucha contra la discriminación”. Para ella, la fotografía no es el fin en sí mismo, sino la herramienta que utiliza para mostrar y exponer su causa. Su cámara logra plasmar y visibilizar algo que es aún tabú para muchas capas de la sociedad sudafricana.

Dikeledi Sibanda, 2007 ('Faces and Phases'). Cortesía de Stevenson, Cape Town y Johannesburg. / ZANELE MUHOLI

Dikeledi Sibanda, 2007 (‘Faces and Phases’). Cortesía de Stevenson, Cape Town y Johannesburg. / ZANELE MUHOLI

Of Love & Loss (2014) es el resultado de un trabajo de documentación de bodas y funerales (por los asesinatos de mujeres cometidos por crímenes de odio) de la comunidad LGTBI durante 2013. Felicidad y dolor mostrado a través de fotografías, vídeos e instalaciones y un trabajo autobiográfico e íntimo que contrapone la dureza de la situación que viven sobre todo las lesbianas negras. En Mo(u)rning (2012) (que juega con los términos mourn que significa “luto” y morning que significa “mañana”) vuelve a aparecer la contraposición de la muerte por una parte y el ciclo de la vida de la mañana que llega después de la noche, por otra. Being (2007), Faces and Phases (2009), Indawo Yami (2010), Inkanyiso (2011) son series basadas en retratos que conmemoran y celebran la vida del colectivo LGTBI y los retos de la percepción pública de la identidad de género, así como las implicaciones de ser negra y queer en la sociedad sudafricana.

Aunque su activismo no se queda sólo en la fotografía. Es la fundadora de la organización Inkanyiso, un lugar en el que poetas, escritoras, artistas y las propias protagonistas de sus fotografías tienen un espacio para expresarse. También participa activamente en colectivos y organizaciones que luchan por los derechos de la comunidad LGTBI.

 

 

Oupa Kuhlahle, 2009 ('Country Girls'). Cortesía de Stevenson, Cape Town y Johannesburg. / SABELO MLANGENI

Oupa Kuhlahle, 2009 (‘Country Girls’). Cortesía de Stevenson, Cape Town y Johannesburg. / SABELO MLANGENI

Sabelo Mlangeni, nacido en la región sudafricana de Mpumalanga en 1980, se graduó en 2004 también en el Market Photo Workshop de Newtown. Su obra se caracteriza por la utilización del blanco y negro lo que le da más protagonismo a las personas. Según el fotógrafo la historia es una parte importante de su obra, teniendo en cuenta que este en 2014 se celebran los escasos veinte años del fin del apartheid lo cual imprime fuertes marcas en la sociedad de la que proviene. Su obra toca varios temas, pero si nos centramos en la parte en la que trabaja con la comunidad LGBTI, lo enfoca dos perspectivas: la vida en el campo y en la ciudad.

East Rand Girls, 2011. ('Black Men in Dress'). Cortesía de Stevenson, Cape Town y Johannesburg. / SABELO MLANGENI

East Rand Girls, 2011. (‘Black Men in Dress’). Cortesía de Stevenson, Cape Town y Johannesburg. / SABELO MLANGENI

En Country Girls (2003) el artista capta la vida de los homosexuales en el entorno rural y el glamour de los drag queens: “En aquel entonces las parejas homosexuales no se les permitía casarse oficialmente, pero en los pueblos pequeños y las zonas rurales que ya sucedía. Decidí seguir estos acontecimientos y traté de capturar los avances en su situación. Es por eso que este proyecto tomó varios años” afirma Mlangeni. En Black Men in Dress vuelve a la ciudad componiendo una serie de retratos del encuentro celebrado anualmente, el Día del Orgullo Gay en Soweto y Johanesburgo: “En la mayoría de las comunidades tenemos lo que se llama “uSis’bhuti”. Este es un término usado para describir a un niño que se comporta como una niña. ¿Por qué entonces odiamos a estos chicos cuando han crecido y se visten como mujeres? ¿Por qué nos giramos y les insultamos, haciendo como que nunca les hemos visto? Estas son algunas de las cuestiones que trato de poner en primer plano en esta serie” cuenta el artista.

 

Untitled, 1987 – 1988. Cortesía de Autograph ABP / ROTIMI FANI-KAYODE

Untitled, 1987 – 1988. Cortesía de Autograph ABP / ROTIMI FANI-KAYODE

Pero si apartamos en foco de Sudáfrica y echamos un vistazo al panorama artístico del continente, son varios los nombres que suenan y que tienen o han tenido la atención puesta en esta cuestión. Es interesante rescatar el trabajo del nigeriano Rotimi Fani-Kayode (1955), fallecido en 1989 y uno de los pioneros del retrato gay en el continente. Su discurso rompedor estuvo presente a lo largo de su carrera, lo que hizo que hasta 25 años después de su muerte no se haya expuesto en todo el continente la retrospectiva de su obra. “Traces of Ecstasy” expuesta hasta el 18 de junio en la Galería Nacional Iziko de Ciudad del Cabo, ha sido organizada y presentada por Autograph ABP. Otros artistas que suenan en este campo son el nigeriano Andrew Esiebo o el keniano Jim Chuchu. 

La potencia de la fotografía en la lucha contra la discriminación y los prejuicios queda claramente de manifiesta cuando se dan casos como la reciente censura por parte del gobierno senegalés de una exposición en torno esto en la pasada edición del Dak’Art, cediendo así a presiones de los sectores más conservadores. Sin duda una muestra del trabajo que queda por hacer a todos los niveles y desde varios sectores de la población. En este arduo camino, los trabajos de visibilización, normalización y sensibilización a través de arte son elementos esenciales en la lucha contra la discriminación y la violencia contra las comunidades LGTBI.

Artículo publicado originalmente en Planeta Futuro (El País) el 16 de junio de 2014.