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La fiesta del documental africano

Por Laura Feal*

Fotograma de la película ganadora del festival Le Verrou (El cerrojo) de Leila Chaïbi y Hélène Poté (Túnez-Francia) en el que se interroga sobre el lugar del cuerpo de la mujer y del placer femenino en la dialéctica sociedad tunecina.

Retomando la filosofía de Sembene de convertir el cine en la “escuela del pueblo”, el Festival de Cine Documental de Saint Louis, evento anual organizado por la red AfricaDoc, ha transformado durante cinco días la antigua capital del África Occidental en una gran pantalla. Cincuenta films documentales procedentes de 23 países se proyectaron (entre el 5 y el 10 de diciembre) en presencia de un centenar de profesionales, en plazas al aire libre y lugares públicos de la ciudad, así como en el Instituto Francés de Saint Louis, la Universidad Gaston Berger o el centro cultural Le Château, .

En la presente y ya tercera edición del Festival, 24 películas entraron en competición en la Selección Oficial, organizadas en tres categorías -corto, medio y largometraje- exponiéndose al veredicto de un jurado formado por tres personas venidas del mundo cinematográfico, audiovisual y mediático africano y europeo, entre ellas Komlan Agbo, director del patrimonio cultural y de las artes de la UEMOA.

Los ganadores del premio AIRF (Asociación Internacional de las Regiones Francófonas) fueron anunciados durante el acto de clausura del festival. El jurado premió la visibilidad de las problemáticas femeninas en diferentes contextos africanos, extrayendo el debate común entre tradición y modernidad y el cuestionamiento identitario en sociedades con un marcado componente conservador. La máxima distinción en el apartado de cortometrajes fue para Eva Sehet y Maxime Caperan  por su trabajo La Fille du Rail  (La hija de los railes) que, grabada en Malí, cuenta la historia de la primera mujer maquinista, en un contexto de grave crisis política en el país.

 

El film L’arbre sans fruit (El árbol sin frutos) de la nigeriana Aicha Macky, uno de los más esperados del festival, se llevó por su parte el premio en la categoría de mediometraje. El jurado resaltó la generosidad de la realizadora a la hora de contar su historia y participar en primera persona, lo que “le da fuerza y profundidad a la película”, que trata con gran delicadeza el tema de la infertilidad femenina.

En la máxima categoría, el jurado premió la sensibilidad del film Le Verrou (El cerrojo) de Leila Chaïbi y Hélène Poté (Túnez-Francia) en el que se interroga sobre el lugar del cuerpo de la mujer y del placer femenino en la dialéctica sociedad tunecina. El documental, que aborda sin tapujos este tema tan tabú, fue visionado en la plaza principal de Saint Louis, con una importante afluencia de personas de todas las edades, que aplaudieron abiertamente al final de la proyección. En esta página puedes visionar un fragmento.

En paralelo, y otra de las atracciones del Festival, fue la proyección de la ultima realización de Ousmane William Mbaye Kemtiyu, sobre la vida de Cheikh Anta Diop, trabajo del que ya hemos hablado en Wiriko. Precisamente en esta edición, el festival ha querido rendir homenaje al director senegalés con una retrospectiva integral de su obra que incluyó Mere bi, President Dia y Hierro y cristal, entre otras. En el apartado Saint Louis en corto, el festival ofreció un espacio a los jóvenes realizadores, salidos del Master de realización y producción documental de creación de la Universidad Gaston Berger de Saint Louis, que comienza este año su décima edición, y que han podido dar a conocer sus obras al gran público.

Acercar el género documental

El documental de creación tiene por objetivo crear imágenes que ayuden a pensar e interactuar con el espectador. Según Souleyman Kebe, coordinador de las proyecciones, este evento pretende “tejer una red entre la ciudad y los creadores y acercar este género a todo tipo de público”. Para ello, el carácter abierto y gratuito del festival juega un papel importante. Pero no lo es todo. Una de las iniciativas ha sido el programa Público Joven, que ha llevado parte de la sección oficial a diez centros escolares de la ciudad, acompañados de un invitado y un dinamizador con el fin de debatir sobre el contenido con el alumnado. En la escuela St. Joseph más de 80 cabezas se estrechaban para no perderse ni un fotograma de Un talibé que no es como los demás, cortometraje sobre un niño que estudia en la escuela coránica. Cécile Mbaye, profesora de CM1, explica la importancia de que sus alumnos vean películas que se desarrollan en su entorno, porque normalmente solo consumen cine occidental. Otro ejemplo de este acercamiento, es la obra Grande Place, de la única directora de Saint Louis que ha presentado un trabajo en esta edición, AnneJo Brigaud. La creadora sitúa su cámara en una de las calles de la ciudad, rindiendo así homenaje al espacio de la palabra en la sociedad senegalesa y a la gente, que según ella “son parte imprescindible del patrimonio de Saint Louis”.

El eterno dilema de la producción

Tënk, que en wolof significa resumen (equivalente al pitch que se usa en la jerga cinematográfica) es la palabra elegida por la organización del Festival para designar los encuentros de coproducción en los que participan realizadores africanos y productores y difusores venidos de diferentes países, como Bélgica, Francia o Canadá. En esta edición, 21 jóvenes directores de quince países del continente presentaron su proyecto de film, acompañados por su productor africano y del formador que les ha orientado durante su residencia de escritura. Al otro lado de la mesa programadores y difusores occidentales, con mayor acceso a fondos y ayudas, dispuestos a embarcarse en una asociación Norte-Sur.

Tras este primer encuentro, público y abierto, las citas se cierran ya en privado y ambas partes negocian y discuten posibles colaboraciones. ¿Resultados? Pronto lo sabremos. De momento, y para los que entiendan el francés, os recomiendo el articulo de Olivier Barlet (jurado del festival) publicado en la revista digital francesa Africultures en el que se desgranan varios de los proyectos presentados. El festival pretende convertir a Saint Louis en un punto de convergencia anual de profesionales del documental africano y de cineastas del mundo entero que filmen en el continente. Queriendo ser un eslabón clave en la cadena de promoción del genero, el debate se cierne sobre la difusión de estos trabajos fuera del circuito de festivales.

Imagen de la escuela St. Joseph donde el festival de cine documental ha implementado parte de su programa de difusión.

 


* Laura Feal es licenciada en Ciencias de la Comunicación por la Universidad de Santiago de Compostela. Desde 2006 ha trabajado en diversos países de África como Argelia, Malí, Namibia, Mozambique, Mauritania o Senegal con diferentes ONGDs (Cideal, Habitafrica, Alianza por la Solidaridad) y agencias de cooperación en temas de género, migraciones y seguridad alimentaria. Actualmente vive en Saint Louis (Senegal) donde coordina las actividades de la asociación local Hahatay, sonrisas de Gandiol. Se considera una “eterna estudiante y amante del pulso de la vida africana y de sus gentes”.

5 Spots culturales de Senegal que no te puedes perder

*Por Nicolás de la Carrera

La palabra Senegal, proviene de SUNU (nuestra) y GAL (piragua) en wolof, la lengua más extendida y vehicular del país. Una piragua de diferentes etnias que navega por grandes ríos que desembocan en la costa atlántica y donde emergen varias localidades de gran vocación cultural que no te deberías perder si visitas el país de la Teranga (hospitalidad).

1. Dakar. Aunque su nombre evoca al desierto y a un mítico rally, la capital senegalesa es una península rodeada de mar menos por un ligero cordón umbilical que lo une al continente. Su mejor momento es en Mayo, cada dos años, durante la Bienal de Arte contemporáneo más conocida como DAKART. La ciudad se viste de arte; exposiciones, conciertos, hapennings… no sólo en los museos y galerías de la ciudad sino en la calle y en los lugares más insospechados. Una ciudad que posee dinámicos centros culturales y que tiene, durante todo el año, una vida nocturna musical única en África.

La Isla de Gorée, uno de los principales enclaves esclavistas de África Occidental hasta 1815, fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1978.

La Isla de Gorée, uno de los principales enclaves esclavistas de África Occidental hasta 1815, fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1978.

2. Gorée. A media hora en ferry desde Dakar, esta preciosa isla patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Se trata de una pequeña isla colonial de gran interés histórico por su pasado esclavista que contrasta con la penetrante belleza de su arquitectura en un emplazamiento privilegiado que despidió, durante siglos, a millones de africanos hacia las Américas. Podemos visitar La Casa de Los Esclavos, testimonio de aquello que nunca debió suceder, el original y genuino Museo de La Mujer (sólo hay tres en el mundo), el Museo histórico y el Museo del Mar. Un lugar, además, donde residen muchos artistas que exponen sus obras al aire libre o en viejas casonas.

Graffiti realizado en la Medina de Dakar durante el Festival Xeex 2015. Foto de Estrella Sendra/ Wiriko.

Graffiti realizado en la Medina de Dakar durante el Festival Xeex 2015. Foto de Estrella Sendra/ Wiriko.

3. La Medina de Dakar. El corazón de la ciudad fue el barrio de los africanos durante la época colonial. Allí nacieron importantes pensadores, artistas e intelectuales que lideraron la independencia de Senegal en 1960. Es un barrio popular muy genuino con una extraordinaria vida en sus calles. En la zona costera encontramos el pequeño vecindario de Damels, frente al mercado artesanal y pesquero de Soumbedioum, donde se inicío hace 5 años el proyecto AFRICA ♥ COLOR. Un evento vivo, dinámico, en constante expansión que reúne artistas urbanos de todo el mundo, muchos de ellos españoles como Sabotaje al Montaje, Iker Muro, H101, 3TTMan, SCIF, Txemy, An Wei , etc… El objetivo es que Damels se convierta, poco a poco, en un Museo de Street Art, conservando y mejorando su entorno y generando empleo.

Saint Louis, antigua capital de Senegal.

Saint Louis, antigua capital de Senegal.

4. Saint Louis. Bellísima isla, que fue el primer asentamiento francés en África en 1659 y capital de todo el territorio colonial a principios del siglo XX. Se accede a ella por un puente de hierro, una verdadera obra de arte de 500 metros firmada por el mismísimo Gustav Eiffel. Cuenta con un patrimonio arquitectónico de casi 200 mansiones coloniales que lucen fachadas de tonos ocre, terracota y rosas con balcones de madera y hierro forjado, galerías interiores y patios floridos. Si hay una acontecimiento de fama internacional que marca la vida cultural de la ciudad ese es el Festival de Jazz que se celebra entre mayo y junio. Durante esta cita anual la ciudad suena a blues y jazz durante un fin de semana en cada una de sus rincones. Si el viajero pasa por Saint Louis en navidades no debe perderse el Fanal, una antiquísima costumbre protagonizada por las grandes familias de la isla durante la “misa del gallo” que portaban elaborados farolillos de colores y animaban la procesión al son de djembés y cantos tradicionales. Hoy en día, la ciudad revive estos desfiles nocturnos que se han convertido en un verdadero concurso de ingenio entre los diferentes barrios de la isla.

joal-desde-arriba5. Joal-Fadiouth. Una de las localidades más visitadas y con más encanto del país, se ubica en el extremo meridional de La Petite Côte, a 114 kms de Dakar. Representa un verdadero ejemplo de vocación cultural y tolerancia religiosa donde cohabitan en perfecta armonía musulmanes, católicos y animistas. Pero sobre todo, esta tierra, se enorgullece de haber visto nacer y crecer al hombre que más ha influido en la nación senegalesa, el poeta y el primer Presidente de la República, el insigne Léopold Sédar Senghor. Hombre de letras, filósofo, teórico y político es considerado como uno de los líderes del siglo XX más importantes del continente africano. Esta pequeña ciudad, compuesta por Joal y Fadiouth o “isla de las conchas” está hermanada desde 1999 con Fuenlabrada (Madrid) desarrollando conjuntamente interesantes proyectos de educación, formación y protección del medio ambiente. Su población mayoritaria es de la etnia serer y lo que es menos común en el país, de mayoría católica, pero colaboran estrechamente con la comunidad musulmana y comparten un mismo cementerio comunal en la isla de Diotio.

Podemos conocer estos cinco puntos estratégicos de la Cultura en Senegal en tan sólo una semana y vivirlos intensamente y de manera participativa como propone la asociación Yaramaa con el “Viaje de autor” de Nicolás de la Carrera para estas Navidades, desde el 27 de diciembre al 4 de enero.

Uno de los puntos fuertes de este viaje será la realización colectiva de un mural gigante en el barrio de la Medina de Dakar (Damels) con el tema de la protección del medio ambiente en el marco del proyecto AFRICA ♥ COLOR liderado por la asociación local XEEX (combate) . El diseño correrá a cargo del artista español afincado en Dakar Dauda Lusmore y se pintará durante dos días de estancia en el barrio por una “brigada de color”  compuesta por los viajeros y vecinos. Paralelamente se plantarán también algunos cocoteros y buganvillas en el barrio, contribuyendo así al cuidado y protección del entorno de este pintoresco barrio de Dakar.

mural2016

Saint-Louis consigue la no interrupción del festival de jazz

13221483_1159431407422081_5192171366358924204_nEl festival de jazz de Saint-Louis, primera ciudad africana construida por los franceses en África Occidental, celebraba su primera edición entre el 15 y 17 de abril de 1993. Desde entonces, el festival se ha establecido como uno de los mayores atractivos turísticos de la antigua capital de Senegal, y uno de los festivales de referencia de todo el país, con ediciones anuales ininterrumpidas hasta la fecha. Sin embargo, este año, a pocos días de su inauguración – el 3 de mayo – una noticia en Ndarinfo (el periódico de referencia de Saint-Louis), sin duda poco contrastada, anuncia de modo abrupto la cancelación del festival pour una supuesta “amenaza terrorista”. Es más, una desafortunada imagen acompañaba a la noticia y le confería un tono alarmante, al mostrar una foto de un “supuesto terrorista” cubierto por un pasamontañas negro y un cargamento de balas, con el logo superpuesto del festival de jazz. Pronto todas las radios senegalesas y redes sociales extenderían la noticia y entre la esfera cultural de todo el país no se hablaría de otro tema. La imagen (aquí mostrada porque se hizo una captura de pantalla) duró menos de 24 horas en la noticia, ya que se pediría al periódico que se cambiase. Y tras la desaparición de la foto, el “rumor” de la cancelación no habría de durar más de 24 horas. En los medios senegaleses, abundaban las noticias sobre la celebración o interrupción de este histórico festival, en un año en el que en efecto se han cancelado festivales de referencia en todo el continente, como contábamos hace unas semanas en Wiriko. En Saint-Louis, sin ir más lejos, el pasado diciembre el mismo periódico tachaba de “catástrofe cultural” la cancelación de otro festival histórico en la ciudad, la Fanal, una manifestación cultural cuyos orígenes se remontan al siglo XVIII, en la que las mujeres mestizas (conocidas como “signares” ), desfilaban luciendo joyas e iluminadas por linternas por toda la isla de Saint-Louis.

Saint Louis, la antigua capital de Senegal, alberga uno de los festivales de Jazz más importantes de todo África.

Saint Louis, la antigua capital de Senegal, alberga uno de los festivales de Jazz más importantes de todo África.

Imagen editada para ilustrar la supuesta "amenaza terrorista".

Imagen editada para ilustrar la supuesta “amenaza terrorista”.

Al final, la supuesta “amenaza terrorista” no era sino una nefasta comunicación del esfuerzo de seguridad esperado como mediadas de prevención, dada la proximidad de Senegal con países vecinos víctimas de estos ataques, como Burkina Faso, Mali y Costa de Marfil. Así, los organizadores del festival, tanto de la programación IN, como de la programación OFF – siguiendo la nomenclatura que explicábamos en el caso de la Bienal de Dak’art (con una sede principal de concierto, en este caso en la Place Faidherbe, y otros espacios OFF, como bares, plazas y salas de conciertos) -, pusieron todo cuanto estaba en sus manos para poder financiar la seguridad y así conseguir celebrar la 24ª edición de este festival internacional de jazz, que tanto tráfico turístico y residentes de todo el país atrae durante toda la semana. No obstante, el mencionado artículo trajo consecuencias poco deseables, no sólo con cancelaciones de hotel, como recogía Ndarinfo, sino también con acusadas medidas de seguridad, en un país caracterizado por su hospitalidad, tolerancia y pacifismo. Las medidas de seguridad se encontraban por carretera, en la entrada a Saint-Louis, y junto a la sede principal del festival, la Plaza Faidherbe, con agentes de seguridad armados. Tal vez tampoco sean casuales los escáneres de seguridad a la entrada del aeropuerto de Dakar, instalados durante las fechas del festival. Tal ruido mediático afectó también la programación IN del festival, con dos bajas muy notorias, el bajista neoyorkino Marcus Miller, que iba a clausurar el festival, y el grupo marroquí Bob Magrhib, cabecera en la inauguración.

BabaMaalApEstelar3Aparación estelar de Baaba Maal con el grupo de Cheikh Ndoye

De esta 24ª edición, finalmente celebrada entre los días 11 y 16 de mayo en la ciudad de Saint-Louis, con cinco días de dos conciertos IN, y 6 de actuaciones OFF, destacan tres aspectos fundamentales: la tan disfrutada actuación del famoso músico senegalés Cheikh Lô, el jazz por fin escuchado de Cheikh Ndoye, acompañado por músicos de gran talento, Raúl Pineda a la batería, Dean Brown (quien ha tocado con Marcus Miller) a la guitarra, y Arshak Sirunyan al piano y teclado, además de una aparición estelar del músico senegalés que está dando la vuelta al mundo con su último disco, The Traveller, Baaba Maal. Por último, destacó el ambiente de festival generado por los espacios OFF, donde se reunían apreciados y admirados artistas locales y nacionales, ofreciendo conciertos gratuitos o a precios asequibles para los saint-louisianos, y turistas festivaleros. También se disfrutó mucho la actuación inaugural del grupo senegalés Sarro, con un estilo musical con influencias del blues, jazz y reggae, en un 11 de mayo que marcaba el 35 aniversario de la muerte de Bob Marley, al que se hicieron muchas referencias durante el festival.

CheikhLo&SimbAplaudida actuación de Cheikh Lô el jueves 12, en un festival cuya música va más allá del jazz.

CheikhLoScene

Nacido en Burkina Faso en los 50, donde formó parte de la Orquesta Volta Jazz, Cheikh Ndigël Lô se mudó a Senegal en 1978. Con cinco álbumes y más de 40 años de carrera musical, la música de Cheikh Lô reúne distintas influencias y estilos musicales, desde el mbalax, reggae, la salsa, el jazz. El show fue una demostración de maestría, de dominio del espectáculo, abrazado calurosamente por los presentes. En un espacio no habilitado, en principio, para el baile espontáneo del público, desde la tercera canción, al ritmo de la salsa cubana, algunos de los presentes no pudieron aguantar más y se acercaron al frente del escenario para sentir la música del maestro desde cerca, y comunicarse con él corporalmente, o incluso, espiritualmente. Cheikh Lô es conocido como un verdadero Baye Fall, con sus características largas rastas, seguidor de Cheikh Ibra Fall, discípulo del fundador de la cofradía musulmana muride, combatiente por y para la paz a través de la música y las artes. Su concierto hizo un recorrido desde su primer álbum, Né la Thiass hasta el último, sacado en 2015, Balbalou, con muchos de los temas favoritos de sus seguidores, como Set, Jamm y Doxandem. Sin duda el más disfrutado concierto de todo el festival, con una segunda actuación en el Meyazz Club el viernes, un día después de su intervención en la Place Faidherbe, en la que la recién abierta sala de conciertos, ya considerada por muchos el espacio cultural preferido de Saint-Louis, tuvo mejor ambiente que nunca, según contaban algunos de los presentes.

Cheikh Lô es considerado un embajador de la cultura Baye Fall proveniente de Senegal.

Cheikh Lô es considerado un embajador de la cultura Baye Fall proveniente de Senegal.

El festival recibió la mayor afluencia de público durante el fin de semana, con el clímax alcanzado durante la clausura, gracias a la actuación de jazz de Cheikh Ndoye, músico senegalés, presentado como “l’enfant du pays” (el hijo del país) afincado en Estados Unidos. Ya el viernes el trio israelí Tomer Bar Trio había regalado al público saint-louisiano la dosis de jazz esperada en el festival. Hasta el mismo domingo en que aparecería Cheikh Ndoye como cabecera, se desconocía quién reemplazaría a Marcus Miller. Finalmente, el que iba a comenzar la noche de conciertos pasó a la segunda posición, y fue precedido por una alemana de marcado estilo rockero, cantando también en wolof, y acompañada por dos sabars y un djembe, Lerstein y el grupo Sing Sing Rythme. Esta formaría parte de una serie de conciertos IN más corrientes que destacables, con algunas elecciones claramente influenciadas por motivos de patrocinio, como el quinteto turco de Senay Lambaoglu, seguida por la entrega de regalos a la embajadora de Turquía. El concierto que continuaría, para concluir la programación IN, con Cheikh Ndoye, íntegramente instrumental, en el que cada uno de los componentes del grupo demostraron con maestría el dominio del instrumento, daría un giro a la calidad de la programación de jazz del festival.

Cheick Ndoye, fotografía extraída del facebook de Akhbar Tajudeen.

Cheick Ndoye, fotografía extraída del facebook de Akhbar Tajudeen.

Cuando Dean Brown se había ganado al público con su solo de guitarra, compensando la ausencia de Marcus Miller, el armenio Arshak Sirunyan se lució al piano de forma majestuosa. Y como guinda del pastel, la invitación especial al tan apreciado artista senegalés Monsieur Baaba Maal, quien demostró su dominio sobre la escena en tan solo una canción y agradeció a los organizadores haber mantenido este festival, “tan importante para nosotros”. Por si fuera poco, a esta invitación, se añadió un solo de unos ocho minutos del cubano Raúl Pineda a la batería, dejando boquiabiertos a todos los presentes. Nominado en tres ocasiones a los premios Grammy y ganador en 2000 de este prestigioso premio musical, por la mejor actuación de jazz latino junto con el cuarteto de Chucho Valdés, el festival alcanzaba aquí cumplir e incluso superar las expectativas de esta difícil edición perjudicada por la comunicación.

El batería cubano Raúl Pineda

13179185_1159431437422078_4852266306417946536_nEl último concierto de la programación IN no clausuraba el espíritu festivalero. Los espacios OFF comenzaban otros conciertos por toda la ciudad, con Omar Pène en el Meyazz Club, Takeifa en el norte de la isla, y el célebre korista de Saint-Louis, Ablaye Cissokho, en el Instituto Francés. Los festivaleros apuraban los últimos minutos musicales que tanto habían animado la ciudad durante la semana. Fueron estas actuaciones OFF precisamente las que otorgaron la atmósfera de festival en la ciudad costera senegalesa, con reencuentros con artistas como la cantante Mama Sadio, cantando en el Flamingo, y un último espacio el lunes 16, en la misma plaza Faidherbe, donde el festival daba visibilidad a distintos músicos de la ciudad, más allá de sus estilos musicales. Con esta luchadísima edición del festival, la ciudad demostró estar preparada para el 25 aniversario del festival el 2017, así como la importancia que los festivales han adquirido como espacios reivindicativos de la riqueza cultural de Senegal.

IV Centenario de la muerte de Cervantes: En un lugar de Saint-Louis…

Decía el catedrático Manuel Ángel Vázquez Medel, de la Universidad de Sevilla, que “el auténtico homenaje a Cervantes en el IV centenario de su muerte era mantener su palabra viva leyendo su obra”. Fue éste precisamente el tipo de homenaje que se le hizo a Cervantes el día 23 de abril en la ciudad senegalesa de Saint-Louis, con lecturas no solo recitadas, sino interpretadas, puestas en escena, y acompañadas a la guitarra del músico español Rafael Serrallet. De esta forma, el acto, celebrado íntegramente en español, huyó de formalidades académicas e institucionales, con un dinámico programa de poco más de una hora de duración, con interpretaciones protagonizadas por jóvenes estudiantes de la Universidad Gastón Berger (UGB) de Saint-Louis, y algunos jóvenes españoles, entre ellos, la propia Sandra Gil, la Gestora Cultural del Agregado Cultural de la Embajada Española en Dakar (Cultura Dakar).

TeatroElRetablodelasmaravillas3El acto comenzó por una presentación del director del Aula Cervantes en Dakar, Ignacio Villapadierna, y Alba Rodríguez, lectora de español en la Universidad Gaston Berger de Saint Louis, y coordinadora de este homenaje, expresando un gran entusiasmo por la celebración de este homenaje no sólo en Dakar, el día 22 (fecha exacta del IV centenario de la muerte de Cervantes), sino en Saint-Louis ese día 23. “Se llama Cultura Dakar porque está en Dakar – explicaba Villapadierna sobre la labor que realizada la embajada española en Senegal-, pero el mero hecho de estar aquí hoy es una prueba de que se mueve”.

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Este homenaje es reflejo de un fenómeno de mundialización, en el que una selección de textos de Cervantes es recitada e interpretada de forma magistral por estudiantes senegaleses de español. Se celebró, además, en un nuevo espacio cultural de Saint-Louis llamado Meyazz Club, inaugurado un día antes del acto cervantino, y con una prometedora cartelera cultural. La persona detrás de este proyecto es Jai, un español afincado en Senegal y con una larga trayectoria de salas de conciertos y bares. En un escenario al aire libre, con una pérgola de cañas y frente a un conjunto de sillas forradas en telas estampadas y coloridas en wax, bajo la sombra de palmeras y varios árboles, una gran comunidad de estudiantes de español e hispano-hablantes se reunieron para conmemorar al gran escritor, cuya obra Don Quijote de la Mancha, “ha inspirado y sigue inspirando a tantos artistas”, tal como decía el Profesor Sow en el acto.

MeyazzClubSpace

La satisfacción del desplazamiento de Cultura Dakar es compartida por el profesor Ndioro Sow, jefe del Departamento de Lengua Española y Civilizaciones Hispánicas en la Universidad Gaston Berger, profesor de lingüística española y lengua española y su literatura (española, hispano-americana e hispano-africana), quien agradeció a Cultura Dakar que se haya hecho la actividad en Saint-Louis. Y añadió para Wiriko: “Es una oportunidad enorme para nosotros, porque desde la embajada española hacen muchas actividades con la UCAD en Dakar, pero aquí en la Universidad Gaston Berger hay un departamento de español muy fuerte. Además, el hecho de que se celebre con motivo del día del libro presenta una oportunidad de profundizar en una figura como la de Cervantes”. Este decía que “el que lee mucho y anda mucho, ve mucho y sabe mucho”, una cita de total actualidad, en un mundo digitalizado donde hay una continua indagación sobre la persistencia y reinvención de los modos de lectura.

ProfNdioroSow“¡Vaya casualidad!”. Así titulaba Ndioro Sow su presentación sobre Cervantes, siguiendo la lectura impecablemente recitada de Romance de Olalla y Cadenitas cadenas. “Hace una semana estaba en Alcalá de Henares, lugar donde nació Cervantes, cuando mi compañera Alba Rodríguez me llamó para invitarme a dar precisamente una comunicación sobre Cervantes. ¡Vaya casualidad!” Contaba el Profesor Sow. La enseñanza de español está muy extendida en la universidad de Saint-Louis, con dos departamentos de español, y una gran demanda por parte de los estudiantes. Es decir, “la lengua española sigue aprendiéndose aquí con mucho entusiasmo”. En una concisa pero precisa y completa presentación sobre Cervantes, el profesor Sow hizo un recorrido por su obra literaria. “Hablar de Cervantes como dramaturgo es hablar de una pequeñísima parte de Cervantes”, decía. Cervantes es también novelista y poeta. Sow destacó “la relación dialéctica entre los actores y los personajes de Don Quijote, donde éste triunfa contra su creador Cervantes, lo cual, así mismo, es un triunfo de la creación, una demostración del arte, en el sentido aristotélico del término”. Destacó también los valores de esta obra, “donde el Hidalgo de la Mancha lucha por proteger a su próximo”, y donde hay un “rechazo de la codicia”. Y añadió: “Don Quijote abandona sus tierras. Eso es precisamente lo que le otorga el rango de caballero”.

TeatroLS

A su intervención siguió una representación teatral de “El retablo de las maravillas”, de la recién montada compañía teatral de la Universidad Cheikh Anta Diop (UCAD, de Dakar) en español “La Barraca”, dirigida por el artista Scorpion. Ni dos semanas tuvieron los intérpretes para hacer esta simpática representación, ganándose las risas del público estudiantil y la sonrisa de la comunidad hispanohablante saint-louisiana.

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Entre los intérpretes destacó la intervención de la propia Sandra Gil, quien demostró un compromiso absoluto con su labor como gestora cultural desde Cultura Dakar, no solo a nivel administrativo sino lanzándose también a participar de este teatro.

Escorpion&LaBarraca

De nuevo volvió a sonar la melódica guitarra de Rafael Serrallet, quien hizo una pausa en su gira por el continente africano para unirse a este homenaje, con una guitarra cuyo diseño imitaba la época del siglo XVII.

RomancedeOlallaApuntaba el profesor Sow que Cervantes “es una figura universal, es de todas y ninguna parte, dada la imprecisión del lugar… ‘En un lugar de la Mancha de cuyo nombre no me quiero acordar…’ Cervantes también es de Senegal, y es de Saint-Louis porque aquí lo estamos celebrando”.

FESPACO 2013: cuando los baobabs dan sus frutos

Jóvenes cineastas en el FESPACO 2013. Fuente: Clap Noir

Jóvenes cineastas en el FESPACO 2013. Fuente: Clap Noir.

 

El panorama de la industria cinematográfica al Sur del Sahara a menudo se describe con colores otoñales. Y que el futuro pinta bastos no aporta nada nuevo. Sin embargo, la mirada renovada de una de las facetas más interesantes de este FESPACO 2013 es la puesta en común de ideas, inquietudes, esfuerzos y metodologías de las escuelas de cine en África. No suman siquiera una decena pero estos espacios de creación se presentan como la ventana al mercado laboral de nuevos cineastas; un trampolín más desde el que probar suerte en un Festival Panafricano de Cine y Televisión que sigue campeando los pagos atrasados de una cita que, para este año, ha desembolsado casi mil millones de francos CFA, según las cifras oficiales.

La impresión desde este lado del Estrecho quizás pueda parecer la de un continente africano sin formación en cine y audiovisuales. La mayoría de los directores de la primera generación (y algunos de la segunda) son reconocidos por haber formado parte de las orlas de las academias occidentales de Moscú o París. Sin embargo, varias iniciativas han permitido la creación de escuelas de cine y radiodifusión en África que recogen sus frutos en esta edición del FESPACO presentándose con varias producciones: la Escuela de Artes Visuales en Marrakech (Marruecos) con cuatro películas; el Instituto Superior de Artesanía Audiovisual de Cotonou (Benin) con tres; el Instituto para la Formación en Información y Comunicación de Niamey (Níger) con dos; la Escuela de Cine, Realización Audiovisual y de Nuevas Tecnologías (Togo) con una; y el Instituto de la Imagen y el Sonido de Uagadugú (Burkina Faso) que se presenta con tres. En total 13 trabajos de jóvenes cineastas.

Bandera del FESPACO.

Bandera del FESPACO.

FESPACO, cuarenta y cuatro años después de su creación, ha superado el reto de ser un festival que se celebra bianualmente. Un esfuerzo respaldado por instituciones privadas y especialmente europeas ya que, a pesar de ser uno de los mayores eventos culturales del continente negro, el gobierno burkinabés, “no se involucra todo lo que hace falta hablando en términos económicos” publicaba la editorial del periódico Fasso Presse el pasado sábado. La misma cabecera subrayaba que el número de salas de cine desde el último FESPACO, celebrado en 2011, ha descendido de 11 a 7. Malos tiempos para la sonada cita de Blaise Compaoré: “Burkina es la capital del cine africano”.

Pero la cantera, no obstante, viene con fuerza. Esta fue la primera toma de contacto, la primera impresión cuando Wiriko estuvo (el pasado octubre) en los encuentros de documentalistas (Tënk) que se celebran desde hace diez años en la ciudad senegalesa de Saint Louis. Tanto productores como representantes de las principales televisiones y productoras francesas y belgas apostaban por un tipo concreto de producto documental que finalmente fuera atractivo para los respectivos canales europeos. De esta forma, y como nos apuntaba en octubre el especialista de cine africano y director del portal Africultures, Olivier Barlet, “mientras que el gran desequilibrio Norte-Sur persista las películas coproducidas con el Norte, completan un déficit de inversión en los países africanos. Es necesario la implicación de los dos lados”. Pero ahí se encontraban casi cincuenta jóvenes defendiendo sus proyectos para ser apadrinados.

 

'Viaje de la esperanza', documental seleccionado en la pasada Berlinale, del burkinabés Michel Zongo y que compite en FESPACO.

‘Viaje de la esperanza’ del burkinabés Michel Zongo. Documental seleccionado en la pasada Berlinale y que entra a concurso en este FESPACO.

 

¿Y qué ocurre con las escuelas de cine africanas?

Estas escuelas se inauguraron en 2006, es decir, unos cincuenta años después del estallido de los cines africanos. El resultado durante medio siglo ha sido que entre la generación de directores formada en Europa y la actual hay una brecha pronunciada aunque que poco a poco se va mitigando. La edición de este FESPACO le otorga una especial importancia a las academias como recalcó este fin de semana Baba Hama, Ministro de Turismo y Cultura de Burkina Faso. Para él, la cooperación entre las escuelas tiene que mantenerse “para repensar el futuro de nuestro cine en plena crisis económica y financiera. Por eso el uso de las nuevas tecnologías nos permiten estar siempre presentes en la escena mundial”. Sin embargo, FESPACO continúa sin definir su posición a la apertura de una sección a concurso sobre producciones realizadas en formato digital. ¿Quizás en la edición de 2015?

Sobre la mesa y durante estos días se debatirán preguntas que sobrevuelan sobre estas escuelas en los foros cinematográficos africanos: ¿se creará una fuerte competencia en el mercado audiovisual? ¿Habrá aceptación y buen recibimiento de los profesionales que no quieren ser relevados de sus funciones por los jóvenes graduados con tres años de estudio? ¿De qué forma se organizarán para seguir identificando las necesidades de desarrollo en los sectores más necesitados en esta industria? De momento, lanzamos un órdago al aire y tomamos al pie de la letra las palabras de Baba Hama, cuando dijo, en la inauguración del pasado sábado, que hay que tener en cuenta las políticas públicas de los países africanos para promocionar y desarrollar el cine que se realiza en el continente.

A continuación, os dejamos un vídeo sobre el FESPACO 2013 recién salido del horno y elaborado por el Instituto de la Imagen, fundado en 2003 por el cineasta burkinabés Gaston Kaboré. Por esta escuela, que el próximo jueves 28 de febrero cumple 10 años, han pasado más de 700 profesionales de 26 países africanos, sin duda, un escaparate para tomar nota de las nuevas tendencias en cine, televisión y multimedia.