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Estereotipos y colonización, nuevo punto de mira de Fabrice Monteiro

Hay pistas. Secretos que se desvelan a golpe de comunicado de prensa. Destellos de lo que vendrá. Y la moda del teaser. 1:54, la Feria de Arte Africano Contemporáneo celebrada a principios de mes en Londres, dejó varios de esos adelantos. La quinta edición de la muestra expuso a más de 130 artistas del continente y la diáspora, acogió a 42 galerías de todo el mundo y citó a Wiriko con el fotógrafo belga-beninés Fabrice Monteiro.

En la sala acondicionada para la galería Mariane Ibrahim de Seattle, Monteiro explica para esta revista su contribución de este año. “Se llama Pitit Noir y es la representación de la colonización europea. Se sitúa en el Congo belga de Leopoldo II, que tomó el país como su propiedad. Los niños estaban forzados a recolectar caucho y a todos aquellos que se negaban se les cortaba la mano derecha. Los europeos fueron a África para obtener beneficio de la mano de obra y los recursos de los países africanos”, explica el artista. En el retrato, el joven porta un crucifijo, blanco, que enfatiza el papel de la religión como “herramienta para mantener África bajo sumisión”.

‘Pitit-Noir’ de Fabrice Monteiro. Cortesía de la galería Mariane Ibrahim Gallery

‘Pitit Noir’ es el avance que Monteiro expuso en 1:54 de su reciente proyecto. Una imagen que formará parte de una nueva serie fotográfica que espera tener finalizada en noviembre y cuyo título será ‘The Eight-Mile Wall’. La inspiración viene de la barrera racial construida en Detroit en 1941. El muro homónimo tenía como intención mantener la comunidad blanca separada de la negra en la ciudad norteamericana, sin embargo la colección nos lleva a África. “Existen estereotipos y clichés sobre racismo en los Estados Unidos, pero esas imágenes están arraigadas en otras muchas sociedades”, comenta el fotógrafo.

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En esta ocasión Monteiro revisita la historia. Vuelve a los tiempos y consecuencias de la colonización, pero manteniendo el enlace con los asuntos globales contemporáneos. El trabajo del fotógrafo es una llamada de atención social desde un prisma africano, en la línea de su colección anterior, ‘The Prophecy’, un reclamo visual contra el cambio climático. Afincado en Dakar, Monteiro hizo que sus fotografías se convirtieran en un conglomerado de diseño y moda que retrataban a los dioses de la basura. “The Prophecy es un cuento: la madre tierra está siendo asesinada. Se enferma cada vez más y es hora de hacer algo”, rememora de un trabajo que contó con nueve fotografías. La serie se realizó en Senegal, pero posteriormente Monteiro añadió una en la Gran Barrera de Coral, en Australia; y otra en el solar de residuos electrónicos de Agbogbloshie, en Accra.

Monteiro Indaga en la cultura y las creencias africanas, y las inserta en el contexto actual. Una simbiosis que tiene como ejemplo las figuras de ‘The Prophecy’, que proyectan la naturaleza animista del continente africano, a la par que muestran un ensayo fotográfico de actualidad. Una mezcla de tradición y modernidad que se observa en la trayectoria del artista que utiliza la fotografía como medio educativo. Sin embargo, “no se trata de estigmatizar a África. El problema medioambiental es un asunto mundial y humanitario por mucho que el señor Trump se empeñe en negarlo”. Monteiro intenta concienciar a golpe de fotografía. “Soy un ciudadano de este planeta y tengo la capacidad de crear imágenes y después dejar que los otros las juzguen”, concluye.

Touria El Glaoui: “Las perspectivas africanas han sido rutinariamente omitidas de las exposiciones occidentales”

1:54 Contemporary African Art Fair, la principal feria de arte contemporáneo africano y de su diáspora, vuelve a Nueva York. En esta tercera edición de Estados Unidos, el evento, que recibe este nombre por los 54 países que constituyen el continente africano, va a volver a celebrarse en el Pioneer Works de Brooklyn. Del 5 al 7 de mayo, la ciudad americana va a acoger a más de 60 artistas representados por 20 galerías de Francia, Reino Unido, Sudáfrica, Kenia, Costa de Marfil, Ghana, Angola, Italia, Marruecos y Estados Unidos; y espera recibir a unos 8000 visitantes, 1500 más que en la edición anterior.

Touria El Glaoui.

1:54 es una celebración de las diversas perspectivas africanas. La feria ocupa una posición única, es un puente entre tres continentes (Europa, África y América del Norte). Trabajar estrechamente con las organizaciones de Nueva York significa que estamos constantemente explorando nuevas colaboraciones y asociaciones para que el público local e internacional disfrute. La movilidad de la feria permite al público, coleccionistas y entusiastas del arte interactuar con la plataforma”, comenta para Wiriko Touria El Glaoui, fundadora de la feria.

1:54 New York 2016 © Katrina Sorrentino

Además de las exposiciones organizadas por cada galería en su espacio, la feria va a contar con un importante programa de eventos especiales y exposiciones con los más destacados artistas contemporáneos. Para esta edición, se presenta el programa más extenso desde que se instaló la feria en la ciudad.

En colaboración con la galería MAGNIN-A de París, y el centro Red Hook Labs de Nueva York, se ha organizado la exposición The eye of modern Mali (El ojo del Mali moderno), del fotógrafo Malick Sidibé. Tras abrir una galería en el centro de la capital maliense en los años 50, Sidibé se dio a conocer con sus fotos en blanco y negro que retrataban la vida y la cultura de una ciudad en efervescencia por el despertar de las independencias. La modernidad africana captada en sus imágenes pronto adquirió el reconocimiento internacional.

Malick Sidibé, Les Retrouvailles au bord du fleuve Niger, 1974, © Malick Sidibé, Courtesy Galerie MAGNIN-A, Paris

Malick Sidibé Danseur Méringué, 1964 © Malick- Sidibé Courtesy Galerie MAGNIN A Paris

Junto también con Nataal, una marca global de medios de comunicación, se va a inaugurar la exposición Nataal: New African Photography II, que en su segunda edición va a exponer tanto a artistas consagrados como a otros de emergentes que buscan, a través de sus imágenes, enmarcar una África contemporánea y transmitir su identidad.

En exclusiva para esta edición, el artista y diseñador senegalés con reconocimiento internacional, Ousmane Mbaye, y su marca GRAPHYK presentan su nueva colección simple y sincera, protagonizada por el color y por materiales secundarios como el hierro, al que trata como un material con vida propia.

Ousmane Mbaye, GRAPHIK chairs

Otra de las actividades que se van a llevar a cabo durante la feria es la presentación de un nuevo número de la revista Aperture, Platform Africa, que verá la luz este verano y que estará dedicada a bienales, espacios para el arte, talleres educativos, entre otras cosas que están cambiando la fotografía en África. Además, la revista va a presentar una exposición de impresiones limitadas de las más sorprendentes voces de la fotografía contemporánea africana.

Mientras viste con sus diseños a artistas, músicos y amigos, para luego retratarlos, Hassan Hajjaj, este artista convertido a la fotografía en los años 80, presenta su exposición Kesh Angels and my Rockstars series, que se va a exponer en la segunda planta del Pioneer Works. Influenciado por la cultura hip-hop y reggae de Londres y por su herencia norteafricana, Hajjaj utiliza objetos reciclados como cajas de Coca-Cola, taburetes y latas de aluminio para combinar la fotografía de moda contemporánea, el pop art y las influencias de los pioneros del retrato africano, y así poder discutir sobre la importancia de la tradición y los efectos de las marcas y el capitalismo global.

Hassan Hajjaj, M., 2010, Courtesy Taymour Grahne Gallery

Reflexionando sobre las consecuencias de la nacionalidad, la autenticidad y las fronteras para la población migrante africana, el artista keniano Tahir Karmali, también presenta su exposición PAPER/Works. A través de la fotografía y el papel, el artista busca narrar la identidad de los colectivos migrantes, tan excluidos de la sociedad y, al mismo tiempo tan atrapados por las infraestructuras económicas, políticas y sociales.

Tahir Karmali, PAPER/work, 2017, Aluminum wire screen mesh and handmade paper sculpture, Dimensions variable, Courtesy the artist

Además de todas estas actividades y de los más de 60 artistas que participaran, durante los días que transcurra la más importante feria de arte contemporáneo africano, el espacio educativo, 1:54 Forum, comisariado desde sus orígenes por la camerunesa Koyo Kouoh, va a contar con una larga lista de intelectuales y artistas para dialogar acerca de cómo estos nos permiten visualizar y movilizar nuevas comunidades y conexiones artísticas.

La expresión artística no conoce fronteras y creo que nosotros, como patrocinadores, somos responsables de compartir el arte y la diferencia de forma total. Las perspectivas africanas han sido rutinariamente omitidas de las exposiciones occidentales, desde las ferias de arte hasta las retrospectivas importantes, aunque sabemos que esto no es una verdadera reflexión, sino más bien una cuestión de representación. La situación está cambiando y hemos visto progresos sustanciales, pero mientras los artistas sigan encontrando desigualdades en torno a la visibilidad y tengan que enfrentarse a la falta de oportunidades, 1:54 tiene el papel de cambiarlo. Esperamos cambiar lenta, pero seguramente, el paisaje del arte contemporáneo”, explica El Glaoui.

SITOR Nu Barreto “Desunited States Of Africa”, 2010

Marrakech, sede africana de la 1:54 en 2018

Esta feria nació en Londres de la mano de Touria El Glaoui, hija de Hassan El Glaoui, uno de los artistas contemporáneos más importantes de Marruecos. Paralelamente a su carrera profesional en comercio internacional, Touria organizó distintas exposiciones para el trabajo de su padre, hasta que en 2013 fundo la 1:54, la primera feria de este estilo que tiene lugar en Europa. Estrenó su primera edición en la Somerset House de Londres, que este octubre acogerá la quinta edición. Y es que ha sido tal el éxito de estas ediciones, que, a principios de 2018, la feria también va a celebrarse en Marrakech.

Esta tercera edición de 1:54 ha estado en obras desde nuestra primera edición en Londres, y esperamos seguir expandiendo nuestra red de galerías, artistas, coleccionistas y socios con esta nueva feria. Ha sido un objetivo importante de 1:54 celebrar una edición en el continente africano, y no podríamos pensar en un lugar mejor que Marruecos para acoger esta edición inaugural fuera de Londres y Nueva York. Marruecos tiene una de las escenas de arte más dinámicas del continente“, afirma Touria El Glaoui, fundadora de la feria.

Galerie 1957, Serge Attukwei Clottey, “My Hood”, 2016

Cita con el arte africano contemporáneo en la 4ª edición de la 1:54

Un continente. 54 países. Una sede, la histórica Somerset house, centro de debates intelectuales desde el siglo XVIII y referencia de la actividad artista hasta hoy, en pleno centro de Londres. 40 galerías, 17 de ellas exponiendo por primera vez en esta cita internacional del arte contemporáneo. 18 países representados, con el trabajo de 136 artistas.

La obra de Zak Ové en Somerset House. (Fotografías: E. Sendra & Ernesto Martín).

La obra de Zak Ové en Somerset House. (Fotografías: E. Sendra & Ernesto Martín).

Tras el bullicio londinense, entre taxis, autobuses, bicicletas y transeúntes, al cruzar la calle que baja desde Holborn, se accede por fin al patio de la Somerset House, en el que una serie de hileras de soldados del arte estáticos saludan frontalmente, o tal vez indiquen que es momento de bajar el ritmo urbano, para comenzar un viaje por distintas partes del mundo, pero sobre todo, por África y su diáspora, a través de su variedad de estilos artísticos. Se trata de la instalación de las nuevas esculturas de Zak Ové, nacida en Londres y cuyo trabajo se desarrolla entre la capital británica y Trinidad y Tobago. La obra se inspira precisamente en la herencia histórica del edificio que acoge la feria, y la máscara de la era jacobina, con la representación del ejército de Nubia, región situada entre el sur de Egipto y el norte de Sudán.

Detalle de la escultura de Zak Ové.

Detalle de la escultura de Zak Ové.

El interior del edificio lleva, con cierta dificultad a pasillos de galerías consecutivas, separadas de manera demasiado hermética, en muchos casos, y con una confusa señalización y cartelería para los que van buscando obras o artistas en concreto. No obstante, el tránsito y la cercanía de los encargados de las galerías, reflejan el carácter único para asistir a tal evento, para poder ver, disfrutar, conocer, dialogar, y comprar, estas obras. De hecho, ya el primer día de esta feria, muchas de las galerías han vendido la varios de sus trabajos expuestos; y se benefician de la visibilidad que el encuentro da a sus galerías, organizando pases privados, con los artistas, en fechas de la feria, aprovechando que se encuentran aquí sus protagonistas. Solo de Londres hay nueve galerías, la 50 Golborne, GAFRA (Gallery of African Art), Jack Bell Gallery, October Gallery, Sulger-Buel Lovell, TAFETA, Tiwani Contemporary, Tyburn Gallery y Vigo Gallery.

Detalle de "Maternité Submergente" de Seyni Awa Camara

Detalle de “Maternité Submergente” de Seyni Awa Camara.

La 1:54, celebrada entre el 6 y el 9 de octubre, vuelve a regalar a sus visitantes, la posibilidad de pasearse por galerías de distintas partes del mundo, con algunas ya frecuentes en la establecida feria de arte contemporáneo, como la Magnin-A, del coleccionista André Magnin. Es en esta galería donde se encuentra la obra de la senegalesa Seyni Awa Camara, “Maternité Submergente” (1986), en español, maternidad abrumadora. Nacida en Bignona, en la región de Casamance, se crió con su madre, quien también era artesana. Fue así como desde muy temprana edad, aprendió a esculpir, modelando barro, construyendo historias relacionadas con sueños, sentimientos, revelaciones, fantasías. En esta escultura, de un metro y medio de altura, la artista casamanquesa representa su visión del mundo, compuesto por gente tan hermosa como fea, tan buena como malvada, siempre desde su condición de mujer wolof, una de las etnias mayoritarias de Senegal.

Aunque ninguna de las galerías procede de Senegal, sí hay un buen número de países africanos, con destacada presencia de Sudáfrica, con tres galerías, la Afronova Gallery, Barnard Gallery y Everard Read I CIRCA Gallery; tres de Marruecos, GVCC, L’Atelier 21 y Voice Gallery; dos de Túnez, AGorgi Gallery y Selma Feriani Gallery; AGAddis Fine Art, de Etiopía; Art Twenty One, de Nigeria; ARTLabAFrica, de Kenia; Cécile Fakhory, de Costa de Marfil; Gallery 1957, de Gana; Masharabia Gallery of Contemporary Art, de Egipto; y Village Unhu, de Zimbabue.

Lienzo de Soly Cisse

Lienzo de Soly Cisse.

España adquiere visibilidad en esta cita de arte contemporáneo del continente africano, con la galería madrileña Sabrina Amrani, que expone el trabajo del malgache Joël Andrianomearisoa, cuyo trabajo combina vídeo, moldeo, diseño, escultura, fotografía, performance e instalaciones, con sombras negras. Este es uno de los artistas presentes en la 1:54 que participó también en otra cita de referencia internacional de arte contemporáneo africano, la de mayor trayectoria en el continente, la Bienal de Arte contemporáneo de Dakar, Dak’art, donde también estuvo Wiriko este año. Otros de los que participaron en la 12ª Dak’art son Victor Ehikhamenor, nigeriano, cuyo trabajo destaca por el uso de relieves y colores cuyas raíces están en el presente, pero que se proyectan hacia el futuro; o el reconocido pintor senegalés Soly Cisse, formado en la Escuela de Bellas Artes de Dakar en los 90, cuyos lienzos se inspiran en el contexto en que creció el artista, en un periodo de transición en el país, con figuras que emanan del caos y la falta de armonía, con aires activistas.

Primera exposición monográfica de Malick Sidibé

The modern Eye, de Malick Sidibé

The modern Eye, de Malick Sidibé.

Uno de los espacios con mayor afluencia es la exposición fotográfica “The Eye of Modern Mali” (el ojo del Mali moderno), del maliense Malick Sidibé, fallecido el pasado abril. Por primera vez en Reino Unido, se acoge la obra de este célebre fotógrafo, conocido por sus crónicas fotográficas en blanco y negro de la capital maliense de los 60 y 70, cuando Mali consiguió ser independiente. Dividida temáticamente, en tres espacios, “Nightlife in Bamako” (La noche de Bamako), al ritmo de la música del Compay Segundo, en una época de auge de la salsa en el oeste del continente; “Beside the Niger River” (Junto al río Níger) y “The Studio” (El estudio fotográfico), la exposición muestra 45 fotografías en gran formato, con escenas de baile apoteósicas, de fiestas, de enamorados y amigos junto al río y de retratos con accesorios delatadores de profesiones, sueños y aspiraciones, frente a un fondo estampado, característico del estudio fotográfico africano. El trabajo de Sidibé, ganador de numerosos premio, como el León de oro de la Bienal de Berlín en 2007, está expuesto en numerosas colecciones del mundo, incluyendo el MoMA y Museo Metropolitano de Nueva York.

Obras de Emo de Modeiros

Obras de Emo de Modeiros.

Otro de los trabajos más destacados de la 1:54, el de Emo de Medeiros, se encuentra en la establecida 50 Golborne Gallery , situada en Notting Hill, al oeste de Londres. Hablamos con Emo de Medeiros, artista de Transprositions, nacido en Benín y cuyo trabajo realiza desde allí y Francia. De Modeiros parece estar entretenido con el móvil. De repente, lo acerca a su cuadro, compuesto de tela bordada de figuras coloridas tipo máscaras, leones, personas, estrellas… Basta un segundo para que el teléfono muestre un mensaje en la pantalla, una lección de vida, que procede de uno de los elementos del cuadro. A su derecha, se encuentra una especie de máscara “tradi-futurista”. Dice que se trata en efecto de una mezcla de dos máscaras, “mitad humano, mitad máquina”.

De Modeiros decodificando los mensajes de su obra

De Medeiros decodificando los mensajes de su obra.

El artista, originario de Ouidah, al sur de Benín, fusiona dos tradiciones, el “zangbeto”, que procede de su ciudad natal, y la “kaleta”, una máscara afrobrasileña, cuyo ritual se celebra a finales del año. “En la kaleta hay una sinergia de tradiciones, que mezcla también elementos de Halloween. Está formado por una orquesta de unos diez niños, y dos o tres bailarines, completamente enmascarados, no se les puede ver ninguna parte del cuerpo. No pueden hablar, ni decir sus nombres. Van llamando a las casas y esperan que la gente les de dinero a cambio de la música y el baile, porque si no, les echarán mala suerte. Tiene que ver con la espiritualidad. El zangbeto es el guardián de la noche, el que hace que la gente se porte bien en los pueblos. No lleva armas porque es también una figura que tiene que ver con la espiritualidad, y se cree que si no le obedeces, o te portas mal, este te lanzará también mala suerte”. La foto superior que expone en la 1:54 es de una niña, sin embargo, tradicionalmente es algo que hacen solo los chicos, y que no es profesional, un hermano mayor se lo pasa al menor, porque a partir de los 18 o así ya no se hace de kaleta.

Obra de Gideon Mendel

Obra de Gideon Mendel.

Como a Emo de Medeiros, es frecuente cruzarte con los artistas en las distintas salas, predispuestos a establecer un diálogo sobre las artes. Así uno se encuentra con El sudafricano Gideon Mendel, en la galería Axis. Gideon lleva mucho tiempo yendo y viniendo a Calais, motivado por dar visibilidad y denunciar la situación que están viviendo allí los refugiados. Dado que estos no querían ser documentados, fotografiados, decidió coleccionar objetos que se iba encontrando. Así, una de sus instalaciones está compuesta de 59 cepillos de dientes, llenos de tierra, testimonios del desgaste, del tránsito por esas tierras que no aceptan a las personas caminantes sobre ellas. Otra de ellas es de los cartuchos de los cartuchos de gas usados en los campos de refugiados contras las personas.

Durante tres días, a estos encuentros y visitas, se le suman debates con artistas, presentaciones, foros y presentaciones de libros, que suponen sin duda una oportunidad única para conocer mejor las artes procedentes de África, esparcida por tres distintos continentes.

Sobre la 1:54

Esta feria de arte contemporáneo africano se inició en 2013, de la mano de la emprendedora marroquí Touria El Glaoui. Celebrada con carácter bienal, en Londres y Nueva York, la 1:54, empieza a establecerse como uno de las citas de mayor importancia a nivel mundial sobre el arte contemporáneo y el arte contemporáneo procedente de África y su diáspora en particular. El pasado mes de mayo, Nueva York celebraba su segunda edición. Esta feria aboga por el establecimiento de un diálogo artístico entre África, Europa y América del Norte, creando puentes, afianzando lazos y experiencias, y aportando, cada edición, distintos aspectos novedosos.

Después del éxito en Nueva York, 1:54 vuelve a casa

La pasada semana tuvo lugar la tercera edición de la feria de arte contemporáneo africano 1:54 en Londres, coincidiendo con la feria de arte Frieze y Frieze Masters. Durante cinco días, los pasillos de Somerset House se han llenado de un sinfín de estilos, formatos, técnicas y medios que mapean la diversidad artística de un continente compuesto por 54 países.

1:54

1:54

Como ya había sucedido en las ediciones anteriores, ha sido necesario para los miembros de la organización de la feria 1:54 ampliar el espacio expositivo en el histórico edificio que, este año, ha albergado a 38 galerías, once más que en su edición anterior, y de las cuáles catorce provenían del continente. Además, un inmenso número de coleccionistas, amantes del arte y curiosos, han recorrido los pasillos de Somerset House.

Entre las galerías con más experiencia en el terreno, se encontraban la Galerie Cécile Fakhoury de Costa de Marfil; la October Gallery, una de las pioneras en exponer arte africano contemporáneo en Londres; la emblemática galería parisina del reconocido coleccionista de arte africano André Magnin, Magnin –A y la estadounidense AXIS Gallery con base en Nueva York. Entre las que han participado por primera vez en 1:54, se encontraban galerías con cierta trayectoria en el mercado del arte como Omenka Gallery de Nigeria o Ed Cross Fine Art de Londres, pero también galerías de reciente apertura como KooVha Gallery, con sede en Harare y Tamar Golan Gallery de Luanda, que dedican su esfuerzo a promocionar el trabajo de artistas emergentes.

Aboudia en Galerie Cécile Fakhoury

Aboudia en Galerie Cécile Fakhoury

A lo largo de las galerías, se pudieron admirar obras de grandes referentes ya consagrados como las archiconocidas máscaras recicladas del beninés Romuald Hazoumé, referente del así llamado arte tradicional africano, los colores vibrantes de las pinturas del ghanés Ablade Glover, los niños de las calles retratados por el marfileño Armand Boua, así como, las metafísicas esculturas de su compatriota Jems Robert Koko Bi, la fuerza de los trazos en los lienzos del senegalés Soly Cissé, el arte de compromiso social del sudanés Ibrahim El-Salahi, la artistización de las culturas árabes populares en manos del marroquí Hassan Hajjaj, quien además fue el encargado de decorar este año la sala VIP, los textiles entretejidos a modo artesanal por el maliense Abdoulaye Konaté, pero usados como herramienta de comunicación y compromiso político, las referencias a la guerra civil de Mozambique en el trabajo de Gonçalo Mabunda o los ataúdes de estilo único diseñados por el ghanés Paa Joe.

Entre los artistas emergentes destacados, se encontraba la fotografía documental del mozambiqueño Mário Macilau, quién además forma parte de la exposición del Holy See Pavilion del Vaticano como parte de la 56 edición de la Bienal de Venecia, el senegalés Eric Pina, para quien ésta era la primera vez que su trabajo se mostraba en Reino Unido y que retrata espacios imaginarios donde provoca encuentros de personajes solitarios, valiéndose simplemente de tinta china y guache sobre papel con una técnica y delicadez exquisitas y el nigeriano Karo Akpokiere, que se inspira en las culturas populares de Lagos en sus lienzos.

Cabe destacar el recorrido histórico por la fotografía de estudio africana, del cuál participaron diferentes galerías, representando a nombres como al beninés Joseph Moise Agbodjelou y a su hijo Leonce Raphael Agbodjelou, John Liebenberg y Bobson Sukhdeo Mohanlall de Sudáfrica, el burkinabé Hamidou Maiga y, no podía faltar, el senegalés Omar Victor Diop.

Entre la, escasa, participación femenina, se encontraba las Mujeres de Walworth de la aclamada escultora calabar Sokari Douglas-Camp, los trabajos de crítica medioambientalista de Otobong Nkanga, Miriam Syowia Kyambi, quien ya estuvo en la edición anterior y que, a través de su trabajo examina cómo la experiencia humana hoy en día es influenciada por impuestos históricos, colonialismo, violencia, familia y sexualidad, la norteamericana Ayana V. Jackson, quien analiza la condición africana y de la diáspora africana, y una jovencísima Ndidi Emefiele que hace una crítica a la influencia de los cánones de belleza occidentales en las sociedades africanas.

Las mujeres africanas artistas recibieron un merecido espacio de atención en la presentación del catálogo de la exposición Body Talk, dentro de las actividades paralelas organizadas dentro del FORUM 1:54, programa educativo curado por Koyo Kouoh, directora artística de RAW Material Company, en Senegal. Body Talk, que tuvo lugar a principios de año en el centro WIELS de Bruselas y curado por la senegalesa, mostraba el trabajo de 6 artistas mujeres africanas que utilizan como recursos para su trabajo, las ideas de feminismo, sexualidad y el uso del cuerpo.

El FORUM, además, ha centrado su tema de reflexión este año en reflexionar y desdibujar la frontera conceptual del Sáhara y que separa el continente en dos: el Magreb y el África Subsahariana. Los artistas y teóricos invitados partieron del desierto como referencia para hablar de movimientos globales, transnacionalidad, historiografía artística, migración y políticas identitarias.

1:54 se ha establecido como máximo exponente de Arte africano contemporáneo no sólo en Europa, sino también en el mercado internacional, tras el rotundo éxito obtenido en su primera edición en Nueva York, que tuvo lugar el pasado mayo.

Como anécdota queda decir que, mientras en la librería seguían estando disponibles los catálogos de las ediciones anteriores, a primeras horas de la mañana del domingo, se agotaron los catálogos de esta edición. Esto confirma el interés creciente, e incluso la aceptación y reconocimiento en el mundo occidental, del arte contemporáneo africano.

  • Fotografías hechas por Raquel Villar

Más allá de las máscaras: Londres celebra la segunda edición de 1:54

AmadouCamaraGueye

Mask -Romuald Hazoumè - October Gallery

Mask -Romuald Hazoumè – October Gallery

Más de 100 artistas, 27 galerías y un fórum dedicado a charlas con artistas y proyecciones de cortometrajes, constituyendo una “plataforma dinámica y flexible para el futuro” de las artes en África, según la senegalesa Koyo Kouoh, programadora del Forum educativo de 1:54, la feria de arte contemporáneo celebrada entre el 16 y el 19 de octubre en Somerset House, Londres.

Desde las icónicas fotografías de la serie ‘Hairsyles’ en blanco y negro de peinados de mujeres africanas, de la nigeriana J.D. ‘Okhai Ojeikere, las coloridas imágenes de la mujer de medias fucsia y tronco de globos multicolores sobre una zebra, del sudafricano Athi-Patra Ruga, las poéticas pinturas sobre lienzo del senegalés Soly Cissé, hasta las esculturas geométricas de madera del marfileño Jems Robert Koko Bi; 1:54 consigue hacer justicia a la gran diversidad artística contemporánea de los distintos países africanos.

Harto conocidas son las máscaras africanas, en las que tanto se inspiró Picasso y las cuales han sido asociadas a rituales que, por no ser compartidos formalmente, también han sido calificados como primitivos. Pero ¿son estas máscaras realmente representativas de la escena cultural que se cuece en el continente? 1:54 va más allá de esas máscaras, para desmitificarlas y mostrar trabajos de lo más variopintos. Si de establecer denominadores comunes se trata, 1:54 exhibió trabajos muy comprometidos con las distintas realidades de los diferentes países, como las dos paredes con siluetas de distintas trenzas de colores de niñas, de la artista nigeriana Peju Alatise, en su campaña por las niñas secuestradas “Niñas, no novias”. También destacó el arte sostenible, con esculturas de materiales reutilizados, como el “vagabundo hambrieto” del nigeriano-americano Adejoke Tugbiyele, o las máscara hechas con bidones y cepillos, del beninés Romual Hazoumé. Aunque tal vez la más espectacular fuera la sencilla composición del “refugiado mapamundi” del Zimbabwense Dan Halter, hecho a base de las típicas bolsas de almacenamiento y transporte. Gran protagonismo tuvieron también las imágenes de estudio que reflexionaban sobre el lugar del cuerpo en los distintos espacios, entre los cuales no pudieron faltar las imágenes del fotógrafo senegalés Omar Victor Diop o el burkinabé Hamidou Maiga.

La feria era en realidad un conjunto de galerías agrupadas en las alas este y oeste de Somerset House, como Cécile Fakhoury, en la cual destacó el trabajo del reputado Vincent Michéa, o M.I.A Galeery, Carpe Diem, Magnin-A, entre otras. Si bien estas ya constituían una muestra representativa de las artes en África, tal como decía la artista keniana Miriam Syowia Kyambi, durante su intervención en el fórum, “lo más interesante era precisamente ese fórum, donde los artistas tienen la oportunidad de hablar de su trabajo e intercambiar”.

Miriam Syowia Kyambi nació en 1979 en Nairobi (Kenia) y es una artista multimedia que integra tanto a la audiencia, como a sí misma, en tanto que artista, en una obra artística en la que hay mucho lugar para la improvisación. Como partícipe de la esfera cultural keniana, la artista conoció a James Muriuki en una galería con el que acabaría haciendo un trabajo en conjunto. “Empezamos hablando de qué significaba para nosotros el ser artista y acabamos decidiendo hacer algo juntos, aunque nuestras visiones eran muy distintas”. El trabajo del keniano James Muriuki (1977) es más documental sobre el proceso de intento de urbanización que está habiendo en Kenia. “Cuando se habla de desarrollo, – se pregunta James- ¿a qué nos referimos? No puede ser que el desarrollo no sea inclusivo, y eso es lo que pasa con la estética “mal”, de centro comercial, que se está intentando implementar en las tierras alejadas de la capital, por eso yo me centro en el tema de la tierra, y así en la reclamación del arte, como modo de riqueza”. Ambos han unido sus inquietudes para hacer instalaciones en las que los actores tienen que tratar de encontrarse en espacios desconocidos.

Tanto Miriam como James tenían muy claro que hay que intentar mostrar que existen modos de trabajo diferentes en los que es el espacio y la gente son los que marcan la dirección del trabajo artístico. “Los programadores de exposiciones suelen tener una programación muy comercial, por eso también hemos empezado a intentar organizar exposiciones un poco más centradas en el contenido”, contaba Miriam. James denunciaba la falta de consciencia de la creatividad que la gente tiene: “Una vez me enfadó muchísimo cuando fui a un sitio remoto a grabar, a hacer fotos, porque estaban haciendo un arte extraordinaria. Y de repente, me dijeron, ‘ah, está muy bien que vengas a grabar. Así la gente podrá venir y ayudarnos, porque somos pobres’. Y, ¡no! Eso no es así. La gente muchas veces no se da cuenta de su capacidad artísitica, porque los modos del supuesto conocimiento son escritos y eso no cuadra con muchos modos de vida de distintas regiones en Kenia, por ejemplo”. Según James, el reto está en hacer una biblioteca audiovisual basada en imágenes, porque es así como percibimos el mundo.

Tal vez espacios como 1:54 sean el comienzo de estas bibliotecas visuales. Imágenes que dan lugar a diálogos donde los que dialogan no son sólo los que hace cincuenta años decidieron el modo de mirar y leer eso que hoy se conoce como África.

 

* Fotos de Estrella Sendra (2014)