Beth Lesser : De la cultura Roots Reggae al Dancehall en Jamaica.

Jamaican-Soundsystem

Beth Lesser es una autora y fotógrafa de Reggae y Dancehall procedente de Toronto, Canada.

Si bien el movimiento espiritual Rastafari no surgió hasta 1930 en Jamaica inspirado en Marcus Garvey, el Reggae es un género musical que se desarrolló por primera vez en la isla hacia mediados de los años 1960. Como desarrollo de géneros anteriores como el Ska y el Rocksteady, se caracteriza rítmicamente por un tipo de acentuación del off-beat conocida como skank más lenta.

The Wailers, una banda formada por Bob Marley, Peter Tosh y Bunny Wailer en 1963, son quizá el grupo más conocido que hizo la transición a través de las tres etapas la primera música popular jamaicana: Ska, Rocksteady y Reggae. Otros pioneros del Reggae incluyen a Prince Buster, Desmond Dekker, Jackie Mittoo y Annie Acosta.

Dentro del Reggae se encuentran varios subgéneros como el Early Reggae o Skinhead Reggae (1960), el Roots Reggae (1960) , el Dub (1960), Rockers (1970) y Lovers Rock (Londres, 1970).

Roots Reggae es el subgénero de Reggae en el que se centra la fotógrafa Beth Lesser como punto de partida hacia el Dancehall. Se trata de un tipo de Reggae de vertiente espiritual cuyas letras se dedican predominantemente a enaltecer a Jah (Dios). Entre los temas más recurrentes se encuentran la pobreza y la resistencia al gobierno y a la opresión racial. Muchas de las canciones de Bob Marley y de Peter Tosh pueden considerarse Roots Reggae. La cima creativa del Roots Reggae se dió hacia finales de los años 1970 con cantantes como Burning Spear, Gregory Isaacs, Freddie McGregor, Johnny Clarke, Horace Andy, Ijahman Levi, Barrington Levy, Big Youth y Linval Thompson, y bandas como Culture, Israel Vibration, The Meditations y Misty in Roots, mano a mano con productores como Lee ‘Scratch’ Perry y Coxsone Dodd.

El Dancehall es un género musical derivado del Reggae. Primero conocido como rub-a-dub, fue desarrollado alrededor de 1980, por artistas como Yellowman, Super Cat y Shabba Ranks. El estilo se caracterizó por cantar como los deejay y rapear o hacer toasting sobre rhythms crudos y más rápidos. Ragga (también conocido como Raggamuffin) y reggae fusion son subgéneros del Dancehall donde actualmente la instrumentación principalmente es llevada a cabo mediante música electrónica y sampling. Entre los pioneros del ragga están Shinehead y Buju Banton.

Són influencias de ambos géneros, Reggae y Dancehall,  el Mento, el Calipso, el Jazz y han sido clave para géneros como el Hip Hop. El Rap sobre instrumental fue utilizado por primera vez en Jamaica en 1960, donde se le conocía como Toasting, por deejays como U-Roy y Dennis Alcapone. Estilo que influyó poderosamente sobre el DJ jamaicano Kool Herc quien lo utilizó en Nueva York usando instrumentales de discos Funk a mediados de los años 1970 sentando los precedentes del Hip Hop.

Beth Lesser

Lesser tomó contacto con el Reggae en 1977 y junto a David Kingston crearon un fanzine en 1980. Cuando se les propuso incluir otros artistas se aventuraron en territorio Dancehall. Completamente fascinados con el sonido, estética y cultura decidieron viajar a Jamaica para documentar rigurosamente la escena y se casaron en 1986. Durante 10 años, además de publicar un magazine, visitaron Jamaica y Nueva York regularmente donde hicieron entrevistas, y donde Beth hizo miles de fotografías a dj’s, productores, músicos y cantantes en los Soundsystems, estudios de grabación y emisoras de radio que frecuentaba, muchas de las cuales portadas de numerosos LP’s.

En 1989 publicó un libro explorando la revolución digital en Jamaica, ‘King Jammys’ y en 2008 publicó una colección de sus fotografías sobre el Dancehall de los anos 80 titulada ‘Dance Hall: The Rise of Dance Hall Culture’. También publicó una biografía del legendario cantante Sugar Minott tras su muerte en 2010 plasmando no solo su carrera musical siendo el precursor en reciclar antiguos sonidos de finales de los 60, sino también su trabajo comunitario.

 

Tras cumplir el 60 aniversario de la cultura Soundsystem en el Reino Unido, la exposición ‘From Roots to Dancehall‘ es una selección de las mejores fotografías de Beth Lesser sobre el nacimiento de la cultura Dancehall en Jamaica en 1980. Podeis visitarla hasta el próximo 30 de enero en KK Outlet, Londres.

 

Beth Lesser

Pompidou and general Leon Jammys yard (1986)

Beth Lesser

 

 

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El Peine Afro : 6000 años de cultura, política e identidad

Ilustración de Pamela Clarkson

Ilustración de Pamela Clarkson

El peine afro ha estado a menudo asociado a los 70. Accesorio del peinado que representaba los derechos civiles en una época importante como bien nos contaba Vanessa Anaya en su artículo El Afro, reivindicación de la identidad negra a principios de este año. Aproximadamente medio siglo atrás, no sólo el peinado, sino el peine afro, era un objeto de no sólo adorno sino un emblema político y firma de una identidad colectiva que manifestaba su rechazo a la opresión también. No fueron muy visibles en occidente antes de esta época, lo que ha llevado a pensar que su invención ronda este tiempo.

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En este artículo os presentamos la mayor exposición dedicada al peine afro de todos los tiempos : Orígenes del peine afro. 6.000 años de cultura,politica e identidad’, comisariada por Sally-Ann Ashton y vigente hasta el próximo 3 de noviembre en el Fitzwilliam Museum de Cambridge, que se ha propuesto desmantelar este mito. El peine afro data de la época del antiguo Egipto y el más viejo de su colección tiene 5.500 años. De hecho los peines, en general forman parte de las herramientas más antiguas encontradas por arqueólogos, siempre presentes entre las más importantes herramientas de la civilización humana. Y siempre han tenido varios usos. Desde el aseo de la cabeza, al adorno (símbolo de jerarquía para los mayas), para poner el cabello en su lugar (o mantilla como lo haría la peineta en España) o incluso para fines musicales.

‘La exposición expresa la unidad de la arqueología y la antropología, donde el arte se encuentra con historias humanas personales , observando patrones de cambio y continuidad de esta tradición cultural vital’. (Sally-Ann Ashton, comisaria exposición).

Esta exposición multidisciplinar que conjuga arqueología, antropología, arte y sociología  lleva a cabo una investigación con una involucración popular comunitaria muy interesante alrededor de uno de los temas que más me fascinan de la antropología que es la carga simbólica de todas las cosas, haciendo que estas cobren un valor que trasciende el del propio objeto y su representación física. Si tomamos el cabello y el peine en este contexto como símbolo de cultura, identidad y política, ‘poner en su lugar’, ‘peinar’, ‘desenredar’ son metáforas extremadamente bellas.

‘El objeto es pensamiento solidificado’ – Claude Lévi – Strauss, antropólogo.

Digable Planets / Indra Ethnik

Digable Planets / Indra Ethnik

 

En muchas sociedades africanas, antiguas y modernas, el peine afro simboliza status, afiliación a un grupo, a creencias religiosas y está codificado en propiedades rituales. Las propias decoraciones de los peines tienen motivos que hacen referencia a la naturaleza y al mundo espiritual. En el siglo XX, los Afro Combs o Peines Afros han asumido un mensaje más amplio a nivel  político, tal vez sobre todo en forma de “peinepuño” patentado en America en 1976, que hace referencia al saludo del movimiento Black Power. Estos ideales se siguen haciendo eco en proyectos contemporáneos.

 

Fotografía de Andrew Esiebo

Fotografía de Andrew Esiebo

La exposición cuenta con más de 300 peines en préstamo de prestigiosos museos y  donaciones particulares. Todos ellos verdaderas obras de arte tallados en madera, marfil u otros materiales con diseños geométricos diminutos que llegan a incluir hasta pequeños cristales de colores. La exhibición cuenta también con fotografías, ilustraciones y esculturas que muestran una amplia variedad de peinados encontrados en África y alrededor del mundo y muestra cómo los peines se han utilizado desde la antigüedad. Una galería de interacción digital muestra proyecciones de historias personales acerca de los peines y tipo de cabello africano, así como la contribución que el estilo personal ha tenido que jugar en mantener y expresar identidad cultural.

Peines Akan , Ghana.

Peines Akan , Ghana.

La muestra que tuvo lugar paralelamente en el Museo de Arqueología y Antropología de la misma ciudad (en esta ubicación ya finalizada) optó por acercar la historia al presente mediante tres instalaciones de arte contemporáneo conectadas sobre cultura del pelo afro, estilo y política del artista y escritor Michael McMillan. Las instalaciones mostraban el desarrollo de la industria globalizada del pelo afro, la politización y la popularización de los afros y rastas y el nacimiento del ” Salon Cottage ‘ en el hogar, tienda/salón de peluquería. Las instalaciones se completaban con una proyección que mostraban diferentes manos peinando y una serie de fragmentos de audio, que se podían escuchar sentado bajo un secador de salón de belleza.

'South African Township Barbershops & Salons ' Libro de fotografía de Simon Weller.

‘South African Township Barbershops & Salons ‘ Libro de fotografía de Simon Weller.

Afro Hairstyle IX Competition en Cali, Colombia 2013.

Afro Hairstyle IX Competition en Cali, Colombia 2013.

Una de las muestras más importantes de la exposición fue la de los peines con historias perdidas. No tienen historia porque nunca se registraron en el momento. Con suficientes contribuciones del público podemos crear un archivo importante que refleje una parte única de nuestra cultura global en la actualidad y seguir la historia para futuras generaciones.’ —manifiesta Ashton—. Así que la exposición no acaba aquí. Viene con un proyecto en curso que se propone trazar una cartografía de la historia y significado de este objeto icónico en sus 6000 años de historia en África y a través de su resurgimiento en la diaspora de América, Gran Bretaña y el Caribe, creando un sitio interactivo junto a todos los testimonios posibles. Testimonios animados a contribuir con historias personales tanto a la exposición como a este relevante archivo histórico único : ORIGINS OF THE AFRO COMB.

Origins of the AfroComb Project

Origins of the AfroComb Project

Fuera de la muestra del museo, el proyecto se retroalimenta poniendo a nuestro alcance un espacio virtual con un paseo por la historia del peine afro, desde un timeline y mapa de sus orígenes, hasta una videoteca, audioteca, foro, blog, galería de imágenes… y toda una comunidad unida en la investigación. Las contribuciones del público en la ampliación de historias son y serán bienvenidas a través de esta página web

Fotografía Okhai Ojeikere

Fotografía Okhai Ojeikere

El lenguaje del pelo en el antiguo Egipto

El lenguaje del pelo en el antiguo Egipto

 

Cuatro de las principales líneas de investigación propia de Ashton se reflejan en esta exposición y proyecto: conservación de museos, egiptología, trabajo de campo antropológico en Jamaica y el liderazgo de un proyecto innovador de las prisiones a largo plazo a través de Inglaterra, la enseñanza de la historia negra y al mismo tiempo estudiar el impacto del encarcelamiento en el pelo.

 

Si te interesan los próximos capítulos de esta liberación, estás invitado y a un solo click de formar parte de la historia.

Origins of the Afro Comb Project Cambridge 2013

Origins of the Afro Comb Project Cambridge 2013

 


Otras fuentes:

Jung, C. El hombre y sus símbolos. Barcelona: Paidos, 1964.

Douglas,M. Símbolos naturales: exploraciones en cosmología. Madrid: Alianza, 1978.

Lévi-Strauss,C. El pensamiento salvaje. México,D.F; Buenos Aires: Fondo de Cultura Económica, 1964.

Sahlins,M.D.Cultura y razón práctica.Barcelona:Gedisa,1988.

Sperber,D. El simbolismo en general. Barcelona: Promoción cultural, 1978.

Naval y Ayerbe, F. Arqueología y bellas artes, Madrid 1922.

http://www.cam.ac.uk/

La escuela flotante de Kunlé Adeyemi en Makoko

Makoko significa “Pueblo de pescadores” y con 250.000 habitantes es una de las “comunidades acuáticas” más conocidas de Nigeria —la Venecia nigeriana—, situada en la laguna de Lagos, una de las ciudades más grandes del continente. Lagos que era llamada Eko durante el Reino de Benín, fue rebautizada con el nombre actual por los primeros colonos portugueses que se asentaron en la zona haciendo referencia al estilo de vida fluvial de los habitantes de la región. Hoy en día es la segunda ciudad más poblada de África, lo que implica ciertos desafíos en cuanto a la gestión urbana y de infraestructuras de la ciudad.  En el caso de zonas como Makoko, el cambio climático y la insalubridad hace más difícil la supervivencia de la comunidad que además, se ve amenazada por el desalojo que está implementando el gobierno siguiendo su plan de intentar mejorar el caos que gobierna la ciudad y de limpiar su imagen. Como todos los procesos de gentrificación, los afectados directamente son las poblaciones más pobres que son desplazadas, desarraigadas y despojadas de su medio de subsistencia, por lo que finalmente no perciben una mejora en su calidad de vida. Por el contrario, los desalojos se dan en pro del beneficio económico que puede aportar la situación privilegiada que tiene este suburbio frente al mar. Las consecuencias para su población pueden ser desastrosas por la tradición pesquera de sus gentes que lucha por seguir manteniendo este modo de subsistencia a pesar de la contaminación de las aguas y que verá cambiado su modo de vida en caso de ser desalojados de sus casas. El cambio climático también juega en contra de los habitantes, ya que las inundaciones son cada vez mayores y por lo tanto el empobrecimiento, las enfermedades y el aumento de la criminalidad sobretodo en la población más joven son algunos de los problemas sociales que se viven en la zona.

Makoko Slum. Foto: Jon Gambrell/Dailymail

Makoko Slum. Foto: Jon Gambrell/Dailymail

Por esta situación y con el fin de aportar una solución a los muchos problemas tiene Makoko, el arquitecto, diseñador y urbanista nigeriano Kunlé Adeyemi ha puesto en marcha algunos proyectos que van en el sentido de mejorar las condiciones de vida de la población con el apoyo de la Fundación Heinrich Böll y las Naciones Unidas. Su estudio NLÉ —“En casa” en yoruba— trabaja desde la perspectiva del urbanismo y diseño social basado en el uso del urbanismo como herramienta al servicio de las personas mediante la consolidación del tejido urbano y comunitario. Desde esta perspectiva se pone en marcha el proyecto del Makoko Floating School, que consiste en la construcción de una escuela flotante en este suburbio lagosense. La idea es construir un edificio sostenible, ecológico y alternativo que se adapte a una comunidad con tradición y subsistencia “acuática” y pesquera urbana. El propósito es replicar la idea en proyectos más ambiciosos como el “Lagos Water communities Project”, así como en otros contextos costeros del continente.

La construcción del Makoko Floating School está alimentada con paneles solares situadas en el tejado del edificio y está apoyada sobre 256 baterías de plástico (actualmente se sostienen por pilares). Habrá cabida para más de 100 niños y niñas, lo que favorece la reducción de la alta tasa de abandono escolar así como la criminalidad juvenil. Construido por los propios habitantes con materiales locales, la madera es la protagonista de esta construcción de base triangular en forma de A que alberga las clases en el segundo piso, tiene baños de compost y que cuenta también con zonas verdes y de ocio para los estudiantes.

 

Si se logra cumplir el cronograma planteado y si el gobierno finalmente no lo demuele  —tal y como pretendía poco después de su construcción—, las perspectivas de futuro podrían ser alentadoras, ya que supone una opción ecológica, sostenible y adecuada a las condiciones de vida en el slum.

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Más información:

NLÉ

Arch Daily

The Economist

 

El tridente afroasiático: Sushi, Kimono & Manga

Kimonos de Wafrica, una colaboración entre Serge Mouangue y Kururi.

Kimonos de Wafrica, una colaboración entre Serge Mouangue y Kururi.

Mucho se ha hablado de las mutaciones culturales afroamericanas y las raíces africanas de América. Múltiples veces hemos podido observar los productos de los intercambios atlánticos y los préstamos de ida y vuelta en el continente negro. Últimamente también empezamos a incluir en nuestros diccionarios palabras como ‘afropeo’ o ‘euroafricano’. Pero a pesar de la larga historia que los une, el comercio realizado entre las costas este-africanas, Oriente y Asia no suele incluirse en el mapa eurocéntrico de las relaciones internacionales del continente negro. Si bien, a veces con mirada recelosa, se tacha la presencia China en África de neocolonialismo, la huella asiática en el continente va mucho más allá de las relaciones Sur-Sur que se vienen desarrollando en las últimas dos décadas. A parte de los gigantes China e India, Japón lleva muchos años presente en África como una de sus prioridades en política exterior.

Más allá de la exportación de alta tecnología, coches, barcos o maquinaria, la presencia nipona en el continente ha hecho arraigar, sin quererlo, algunas de sus preferencias culinarias o modas propias en algunas partes de África. A la inversa, la presencia africana en la tierra del Sol naciente ha producido giros estéticos insospechados que poco o nada tienen que ver con el petróleo, el gas o los metales en los que centran sus miradas los embajadores, empresarios y políticos reunidos bienalmente en la Conferencia Internacional sobre el Desarrollo Africano de Tokio. Por ello, hoy queremos presentaros tres de las manifestaciones culturales más sorprendentes del universo afroasiático, tres ideas de éxito corporativo: el Sushi, el Kimono y el Manga de aroma tropical.

Empezamos por el campo culinario siguiendo el proverbio malgache: “sea cual sea la comida que tenemos, la compartiremos aunque solo sea una langosta”. Y es que, por raro que parezca, los rollitos de Sushi vienen pegando fuerte en algunas capitales africanas. Si bien es cierto que, a menudo, el wasabi y la salsa de soja son substituidos por productos locales como el sempiterno bote de Maggi o el picante Piri-Piri; los Makis, los Nagiris o el Sashimi han encontrado su mercado entre las élites de Johannesburgo, Dakar o Lagos, cuyos exigentes paladares hallan en el manjar japonés una de sus preferencias gastronómicas. Esto ha dado cabida a negocios como el que Pierre Thiam ha emprendido en Senegal, pero a su vez, también ha generado el rechazo de voces críticas como la que en 2003 levantó el cineasta sudafricano Dean Blumberg con su corto Black Sushi, ilustrando la exclusión social de los negros en un negocio prácticamente monopolizado por manos extranjeras.

Uno de los diseños para Wafrica.

Uno de los diseños para Wafrica.

Si le seguimos la pista al cóctel cultural afronipón, nos damos de bruces con un maridaje perfecto: el del diseñador camerunés establecido en Tokio Serge Mouangoue (1973) y la marca japonesa de kimonos Kururi. Esta unión cristaliza en la marca Wafrica, una iniciativa que trabaja la tradición del icónico kimono con telas de algodón wax africanas para crear un tercer estadio estético que trasciende los dos universos. En países como Nigeria, esta hibridación ha sido vista como una extravagancia apetecible. Sin embargo en Japón, donde el kimono había caído en las últimas décadas en desuso por la juventud, se ha convertido en un soplo de aire fresco y en una alabanza a la modernidad más global.

Serge Mouangue, en la iniciativa TED de enero de 2012, explicó lo que para él son las similitudes y divergencias entre las sociedades africanas y la sociedad nipona, profundizando en sus experiencias como africano en una cultura ajena o mostrando las líneas que se siguen para el diseño de ropa en África y en Japón. Así, el artista narra como llegó a la creación de ese tercer estadio, encontrando la comodidad de las semblanzas más que el choque de concepciones opuestas, y mostrando la cartografía para conocer la nueva filosofía que él mismo ha sintetizado en torno a la marca Wafrica.

Y no es de extrañar que, viendo la permeabilidad de algunas de las más arraigadas manifestaciones culturales del Japón, otro de los grandes reclamos artísticos de la isla se haya convertido en estandarte para algunos creadores emergente del continente africano. Hablamos del arte del cómic japonés o para ser más explícitos, del estilo Manga. El zimbabuense Tafara Mashingaidze y la sudafricana Michaela Howse son el claro ejemplo de la plasticidad de una de las artes más exportables fuera del archipélago asiático. Su proyecto African Manga está basado en la creación de pequeñas esculturas que reproducen escenas cotidianas de las sociedades del África del Sur. Aunque la semilla para que las esculturas tomen vida propia en algún proyecto de animación digital está plantada, parece que tendremos que esperar para ver proliferar este proyecto que nos acerca un poco más a este mundo, aun poco conocido, de las producciones afroasiáticas.

african manga 1

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Cape Town se mueve a ritmo de Jazz

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Que Cape Town sea considerada la capital africana del jazz no es de extrañar. El Cape Town International Jazz Festival ya es un emblema en la Mother City que año tras año y tras 14 años, acoge a grandes figuras del jazz mundial.

Se configura como una ineludible cita anual para los amantes del jazz, no sólo de aquí, sino de otras grandes ciudades del país como Durban y Johannesburgo, así como a nivel internacional. No es de extrañar tampoco que los sudafricanos sean fans de esta música, ya que grandes como Miriam Makeba o Hugh Makesela se encargaron de popularizarla en su momento, y además, en la actualidad se sitúa en un buen espacio-tiempo: una visita a la “joya sudafricana” para despedir al verano y deleitarnos con unas notas de jazz. Tentador.

El Festival estuvo en todo momento muy bien organizado por el equipo y en general los conciertos fueron puntuales en unos espacios inmensos. Lo que queda claro, es que esta cita es ya un macrofestival, muy lejos del carácter intimo al que nos tiene acostumbrados el jazz, y ello se hace notar en algunos conciertos en espacios que acogían a una gran multitud. Si tuviésemos que hacer alguna sugerencia sería la de tener más espacios como el escenario llamado “Rosies”, que nos permitía degustar la música con calma, comodidad y con buen sonido.

En cuanto al contenido, en esta edición hay que destacar el triángulo África-América-España que caracterizó el Festival y que desde Wiriko tenemos tan presente, sobre todo, teniendo en cuenta los orígenes del jazz y sus influencias. Desde África, el senegalés Cheikh Lô y los sudafricanos Mafikizolo, Thandiswa Mazwai, Jimmy Dludlu, Zonke, Afrika Mkhize, Sonti, y un largo etcétera que podéis ver en el programa. Desde América Latina, los míticos Buena Vista Social Club de Cuba y CEU de Brasil.  Desde Estados Unidos, Gregory Porter, Jill Scott, BWB (Norman Brown, Kirk Whalum y Rick Braun), Steve Turre Quintet, etc. Y desde España Chano Domínguez acercando el flamenco-jazz al público sudafricano.

Ahí va una crónica de los sonidos y artistas más candentes que se pudieron escuchar en el Festival y que han sido nuestros particulares cabeza de cartel de esta edición:
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seccionmusica

Cape Town International Jazz Festival · Cape Town International Jazz Festival · Cape Town International Jazz Festival · 
CTJazzFestival
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[one_fourth]Buenavista Social Club (Cuba) fue uno de las cabezas de cartel de esta edición. Por ello, el Festival programó dos actuaciones (una el viernes y una el sábado) para abarcar, de esta manera, a mucho público que decidió asistir a esta edición motivados por ver a los cubanos en vivo y en directo, por primera vez en Ciudad del Cabo. Las esperadas El Cuarto de TulaCandela o Chan Chan, ésta última dedicada al gran Compay Segundo, seguramente satisficieron las expectativas de un público que esperaba las canciones más míticas de la banda. La diva Omara Portuondo aclamada por el público, puso la guinda con su gran presencia en el escenario. Un gran concierto en el que nos faltaron indudablemente los grandes Compay Segundo e Ibrahim Ferrer, entre otros.[/one_fourth] [one_half]

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[one_fourth]Ganadora de tres Grammy, la más esperada por el público durante este Festival fue sin duda la poeta, compositora y vocalista Jill Scott (EEUU). El escenario principal estaba a rebosar de un público que se sabía sus canciones de principio a fin. Y la grande del soul, jazz y R&B consiguió a su vez encandilarlo con su voz, con su carisma y con su constante diálogo con éste. Desde que lanzara su primer disco Who is Jill Scott? Words and Sound, Vol 1 en el año 2000, Scott se ha convertido en todo un icono en libros, ropa, televisión y cine, gozando de una gran fama mundial. Lo dejó bien claro en el escenario.[/one_fourth] [one_half]

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[one_fourth]Representando a Brasil, la imponente Céu, que como su nombre indica —cielo—, nos acercó un pasito más al cielo con su voz hipnótica al estilo samba-funk. Cantando en hawaianas, sencilla pero divina, Céu nos hizo entender el porqué de su ya cuarta nominación a los Grammy en el 2012 como mejor artista pop contemporánea, por su tercer álbum Caravana Sereia Bloom. Empezó en la música a los 15 años y unos años después ya cantaba con grandes de la música. La pudimos ver manejando el sintetizador, bailando y homenajeando a la samba con la pandereta y la percusión. Fantástica. [/one_fourth] [one_half]

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[one_fourth]Mafikizolo que han subido como la espuma desde su debut en el año 1997, fueron los encargados de abrir esta edición del festival. Con un estilo sudafricano inconfundible, esta pareja ha logrado acercar el kwaito a las masas, y no hablamos sólo dentro del país, sino a nivel internacional. El viernes, el clásico de Miriam Makeba Walila que tantas veces podemos escuchar en las fiestas de los sudafricanos, no faltó en su concierto con la fantástica versión del grupo, que logro revolucionar a su público, recordándonos la inmersión de música que nos quedaba por delante todo el fin de semana. Además, los bailarines y bailarinas se encargaron de terminar de caldear el ambiente, con una estupenda puesta en escena. [/one_fourth] [one_half]

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[one_fourth]Louis Moholo – 4 Blokes & 1 Doll es sin duda alguna uno de nuestros preferidos de este Festival. El grande del jazz sudafricano donde los haya fue honorado por su contribución a la liberación de Sudáfrica a través de la música durante el apartheid. El concierto se llevó a cabo en el Rosies, donde había muy buena acústica y no pudo más que dejar al público boquiabierto con su gran actuación. Las notas del piano, saxofón, contrabajo, voz y batería inundaron la sala y nos transmitieron la gran fuerza del grupo dándonos una lección de qué es el buen jazz. Maholo a la batería nos transmitió esa misma fuerza que tiene su música. Un imperdible que celebramos haber visto.[/one_fourth] [one_half]

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[one_fourth]Directito desde España y por primera vez en Sudáfrica, el gaditano Chano Domínguez también tocó en el Rosies que fue ideal para su música, que era más pequeño y con buena acústica. Reinterpretando al grande Milles Davis a través de Flamenco Scketches  y con Felipe Cabrera en el contrabajo y Blas Córdoba como cantaor, sorprendió a un público en su mayoría sudafricano, poco acostumbrado al flamenco, y menos aún, al estilo flamenco-jazz del artista. De hecho Flamenco Sketches ha sido nominado a los Grammy este 2013  en la categoría de mejor álbum de jazz latino. Se sentía la emoción transmitida por los artistas al público, que salió del concierto encandilado.[/one_fourth] [one_half]

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[one_fourth]Otro de nuestros esperados y, como no, preferidos, fue el grande Cheikh Lô. Él mismo define su música como folk con una base de mbalax —ese mbalax que nos transporta deliciosamente a Senegal—. Pero su estilo bebe también de otros países y estilos, como de la música burkinabé —país donde nació—, del reggae, del soukouss y del makossa de Camerún.  Y no olvidemos la música cubana que fue su primera escuela, ya que se escuchaba en Senegal durante los sesenta. Según el propio artista, su estilo no es el mbalax “puro” sino que “le pone algo de color, porque el color es armonía. El color el vida”. El color lo sentimos en vivo y en directo en el concierto del sábado, que cerró esta edición del Festival a ritmo de mbalax.[/one_fourth] [one_half]

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Este es sólo un breve recorrido por algunos de los muchos artistas que han actuado durante estos dos días ante un público que esperaba ansioso este fin de semana. Lo que está claro, es que después de esta intensiva inmersión durante dos días, la banda sonora de la Mother City será sin lugar a duda el jazz.

 

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* Agradecemos al Cape Town International Jazz Festival y al personal de “Media” por su disposición, organización y atención, que han facilitado que Wiriko cubra este Festival.

* Fotografías y vídeos: Vanessa Anaya/Wiriko
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Léonora Miano: Sin pelos en la lengua

La autora camerunesa Leonora Miana. Foto:  T. Orban Abacapress.

La autora camerunesa Leonora Miana. Foto: T. Orban Abacapress.

Hace prácticamente ocho años que Léonora Miano irrumpió en el sector literario en francés con fuerza. Muy rápido se hizo un hueco a un ritmo de más de un libro al año. Lejos de ser una niña mimada de la industria, Miano se ha hecho fuerte de la mano del público. Cuando en 2006 recibió el Prix Gouncourt des Lycéens por su novela Contours du jour qui vient se hizo evidente que su estilo resultaba atractivo. A partir de ahí, el tono de sus obras ha ido evolucionando, se ha ido modificando ligeramente de una manera natural hasta que la estabilidad alcanzada le ha permitido ser una voz crítica (aunque no por eso menos constructiva) de la sociedad francesa, en general, y más particularmente de la vida que viven los africanos en el hexágono.

Nacida en Camerún y residente en Francia desde 1991, a dónde se trasladó para estudiar, ese recorrido de Miano es quizá uno de los elementos más curiosos de su trayectoria. Eso, evidentemente, y el punto hasta el que ha llegado. Curiosamente, en 2011, su compatriota Eric Essono Tsimi, la consideraba en SlateAfrica una de las diez mejores escritoras africanas. En ese momento, decía de Miano que su estilo no era “lo bastante osado, colorido y vivo” y que “exhalaba en algunos momentos las recetas de escritura bien asimiladas”. Eso no le impedía reconocer que sus libros era bueno. Evidentemente, el público ya lo había dicho antes por él. En todo caso, es comprensible la reflexión de Tsimi, porque en 2011 aún no había aparecido la penúltima obra de Miano, Écrits pour la parole, que es de todo menos poco osada, ni en el estilo ni en el discurso.

La prosa de esta autora camerunesa tiene una relación muy directa con su propio recorrido vital, por ello una de las preocupaciones que se repiten una y otra vez en sus obras es todo el universo de sentimientos y sensaciones relacionadas con la diáspora, desde el propio hecho migratorio, hasta el riesgo de desarraigo o, directemente, la discriminación.

Siempre desde esa perspectiva, en las primeras novelas de Miano, la propia tierra africana tenía un mayor protagonismo y, en algunos casos, buena parte de los argumentos se desarrollaban en imaginarios países del continente negro. Por ejemplo, la escritora camerunesa inventó un lugar llamado Mboasu para su primera obra L’intérieur de la nuit y recuperó ese mismo país para hacer viajar a los protagonistas de Ces âmes chagrines. Sin embargo, la figura del inmigrante ha ido ganando protagonismo, teniendo en cuenta que ha estado presente desde el primer momento. El caso más evidente es el de Blues pour Elise una novela en la que la autora dibuja un panorama de la “Francia negra” a partir de las figuras de cuatro mujeres con experiencias amorosas bien diferentes.

Está obra ha sido una de las más aclamadas de la autora y realmente recoge la mayor parte de las constantes de su escritura, la diáspora, por un lado, y las historias cotidianas, por otro. Léonora Miano convierte en sencilla la complicada labor de construir personajes perfectamente reconocibles, amables, con los que se empatiza fácilmente. Y lo hace desde la sencillez de la complejidad, es decir, sin temer presentar hombres y, sobre todo, mujeres llenos de preocupaciones y de contradicciones, que no pretenden ser modelos de nada, más allá, de la vida real.

La experiencia de Blues pour Elise parece un ensayo, una preparación de la penúltima obra de Miano, Écrits pour la parole. En este libro aparecido en 2012 la autora rompe definitivamente con todo, se deshace por completo de todos los tapujos, tanto temáticos como estilísticos. Lo hace en la construcción de la estructura de la obra, pero también en el contenido. La posición de fuerza que le da haberse labrado un nombre en la literatura francófona, le permite criticar duramente a la sociedad francesa. Ella misma en algunas entrevistas ha confesado que escribió los textos que componen Écrits pour la parole como una reacción a un clima creciente de xenofobia y discriminación en un entorno que, a pesar de no haber sido nunca perfecto, mostraba una curiosidad por el otro y sentía aprecio por la cultura.

Reproducimos a continuación un fragmento de Écrits pour la parole que define perfectamente el espíritu de la obra y de la autora, mucho mejor que cualquiera de explicaciones que pudiésemos dar:

«Je ne veux plus qu’on m’aime Qu’on me sourie Qu’on m’invite au restaurant Qu’on me tienne la porte Qu’on m’offre des fleurs Je m’en fous Oui Je m’en fous Parfaitement Je ne veux plus qu’on m’aime Si je ne peux pas me loger travailler me réaliser arriver tout en haut Je ne veux plus qu’on m’aime si je ne suis pas dans les livres d’Histoire dans les livres tout court A la tête des institutions et de tout ce qui a une tête Je m’en fous qu’on me Courtise Qu’on me trouve sensuelle avec ma voix grave ma cambrure ma peau ambrée mes fesses rebondies ma peau d’ébène mon port de tête ma peau mes jolies tresses ma peau et tout le reste Qui n’est pas moi d’ailleurs mais c’est un autre débat Je ne veux plus qu’on trinque Qu’on se taille une bavette Qu’on se fasse une raclette Ni rien J’en ai soupé de la fraternité sans égalité Ce serait quoi la fraternité si ça ne marchait pas avec l’égalité Ce serait quoi la fraternité ce serait quoi à part une plaisanterie douteuse La fraternité si ça ne marchait pas avec l’égalité»

Ecos de África: Identidades y tendencias cosmopolitas

Kezia Frederick y Namsa Leuba.

La moda etnochic crece como la espuma. Ya son varias ciudades dentro y fuera del continente europeo  las que se suman al oleaje de organizar ‘African’ o ‘Ethno’ Fashion Weeks /Weekends al ver ahí un mercado en auge. Si bien en París, Labo Ethnik cuenta ya con 6 ediciones organizadas por Yvette Tai siendo una de las ciudades con mayor trayectoria, le han seguido en 2012 Ethno Tendance Fashion Weekend Brussels organizado por la también diseñadora Cerina de Rosen, en 2011 Africa Fashion Week London organizado por Ronke Ademiluyi y Black Fashion Week Paris organizado por la también diseñadora senegalesa Adama Paris (Adama Ndiaye), y lo harán este año 2013 Africa Fashion Week Amsterdam y Black Fashion Week Montreal (con la misma organización de las dos últimas mencionadas respectivamente) entre muchas otras. Poco a poco y paralelamente, también aparecen todo tipo de subsectores especializados como por ejemplo editoriales o portales de shopping online. Cosa que no ha pasado desapercibida a grandes cadenas como H&M (Suecia), e Inditex (ES), operando con Zara, Pull&Bear, Stradivarius y Bershka entre otras, a la hora de incluir estampados étnicos en sus colecciones a pesar de que el término ético en sus producciones quede en segundo plano . Si bien otras, se especializaron en esta tendencia desde hace mucho más tiempo como Urban Outfitters (US) operando con Anthropologie y Free People, o Rapsodia (Argentina).

Bodymap, London 1982.

Dentro del universo de influencia étnica en general tambien hay grandes diseñadores que lo trabajan desde hace tiempo como Bodymap (1982), Sass & Bide (1999) o Ingrid Fey (2009) cuyo estilismo ha protagonizado muchas imágenes de la conocida cantante Ebony Bones, entre muchas otras. Además de las grandes marcas que han incluido esta idea en sus colecciones como Kenzo, Issey Miyake, Givenchy , Jenny Kee, Jean Paul Gaultier o Burberrys aunque éstas últimas lo hayan hecho por motivos muys distintos como mencionábamos en el primer párrafo, por no mencionar a Benetton, tan veterana en el ‘espíritu’ de su marketing, y tan hipócrita después de expropiar a multitud de comunidades de sus tierras en Sudamérica para expander sus fábricas.

Me sumergí en este mundo en abril de 2012 como diseñadora, y he tenido el placer de ser la primera española en salones internacionales de arte y diseño étnico que parecen ser por ahora los pocos escenarios donde se dan cita creadores e interesados en este campo tan específico y todavía desconocido para muchos (un campo todavía desértico en España). Un término, en mi opinión de doble filo, ya que por un lado une por primera vez y positivamente el concepto étnico al empoderamiento como objetivo y definición per se, pero que por otro hace confundir negativamente en la organización de muchos de estos salones lo ‘chic’ versus lo ‘elitista’. Siendo fácil caer en la contradicción y la doble moral entre la concepción y definición de algunos de ellos con la propuesta final.

Respecto al término afropean, nace para describir la influencia transcultural bien de personas de origen mixto o de personas pertenecientes a la diáspora africana residentes en Europa. La primera vez que se utilizó fue por David Byrne para describir a la artista belga de origen congolés Zap Mama y después popularizado por el dúo de hermanas afro-francés Les Nubians.

Zap Mama, 1989.

 

Sin duda, la música negra ha sido referente también en cuanto a esta estética por lo que hace sentido que la adopten los que siguen la cultura sin entender de razas. Quizás simplemente una disciplina artística donde el término sin nomenclatura ya se habia manifestado previamente creando progresivamente tendencia como ha hecho siempre.

Esta moda ha nacido en las ciudades europeas donde hay mayor diáspora africana en Europa ,París y Londres, donde personas nacidas en Europa de familia africana sienten la necesidad de casar en este caso su ‘doble’ identidad. Apareciendo así, la idea de utilizar tejidos africanos tradicionales con patronaje occidental.

Diseñadora de moda francesa cuyo origen se encuentra en las Islas Comores (África), Sakina M’sa. Fotografiada por Arthur Deloye. Una cara afroasiática heredada de la historia de su archipiélago de origen , con Indonesia.

Sakina M’sa fotografiada por Arthur Deloye. Una cara afroasiática heredada de la historia de su archipiélago de origen (Islas Comores en Africa) con Indonesia.

Un fenómeno absolutamente relacionado con esta migración y estas nuevas identidades que surgen de ella tanto como “hijos y nietos de” o, como habitantes de la ciudad que estando o sin estar relacionados en sus generaciones más directas con las migraciones, crecen en este ambiente cosmopolita e influencia ahora tambien digital de otras culturas. En este caso, el resultado del proceso de globalización no sería una homogeneización de la cultura sino que debemos hablar de procesos de hibridación que han ido siempre naturalmente intrínsecos a la condicion migratoria del ser humano a  lo largo de la historia y del contacto del que son fruto todas las culturas y personas. Proyectos como Afropean están en curso donde el británico de descendencia africana Johny Pitts se propone investigar, explorar y celebrar la interacción social, cultural y estética de la cultura afroeuropea en el arte y la vida a través de la mirada del postcolonialismo.

Los elementos clave de esta tendencia serian la expresión de estas nuevas identidades y también de orgullo de la misma frente al rechazo social que respira la historia frente a todo lo que no sea caucásico sin olvidar el valor simbólico y social que pueden aportar a la sociedad iniciativas y proyectos creativos que trabajan en este caso con tejidos como herramientas de empoderamiento, visibilidad y cambio. Trabajando no sólo el concepto étnico sino también el ético, el punto que encuentro más interesante dentro de este mundo y que personalmente me empuja a trabajar en mi propia marca Totem Taboo. Lejos de la frivolidad ,superficialidad y elitismo del mundo de la moda en sí mismo desde el que se pueden ver comprometidas y seducidas otras personas.

TOTEM TABOO

Funktopia, Totem Taboo 2014.

Si tuviera que hacer un top 10 dentro de la escena del arte y diseño en la moda afropean señalaría a Kezia Frederick (Inglaterra), a Namsa Leuba (Suiza) o a Stella Jean (Italia-Haití) entre muchos otras. Todas, artistas desde diferentes disciplinas, pertenecientes a la diáspora africana.

‘”I am half Italian and half Haitian – Haiti is the First Free Black Republic. That’s why I have decided to melt the European striped shirt (colonialist side) with the wax fabrics – but in a 60s style. This collection reflects me completely.” Stella Jean

 

Pero también destacaría a la francesa Toubab Paris, a las americanas Mara Hoffman y Boxing Kitten como parte de las más consolidadas, y dentro de las más emergentes a la alemana Nyah und Ich, a la inglesa Bombe Surprise, o a la australiana Kazz the Spazz.

Toubab Paris / Boxing Kitten / Bombe Surprise / Mara Hoffman

Toubab Paris / Boxing Kitten / Bombe Surprise / Mara Hoffman

Todas ellas artistas/diseñadoras blancas, grandes enamoradas del continente madre, pertenecientes diría yo, a otra clase de diáspora, la que por lugar de residencia, condición  humana, consumo cultural y convicciones politicas está en contacto directo con ella.

Y que teniendo o sin tener una historia personal familiar directa relacionada a nuestras espaldas, no olvidamos que todos tenemos los mismos ancestros y entendemos el concepto de identidad como algo relacionado con la experiencia no con la raza. Mujeres que proliferan no sólo en el campo del diseño sino en el editorial escribiendo libros como ‘Afro, a celebration’ de Katell Pouliquen, ‘New African Fashion’ de Helen Jennings  o sin ir más lejos, los mismos emprendedores de Wiriko, portal de arte contemporáneo africano donde se publica este artículo.

Helen Jennings / Katell Pouliquen /Jacqueline Shaw

Helen Jennings / Katell Pouliquen /Jacqueline Shaw

 

Por lo que el aspecto más importante a destacar es que la influencia del continente negro, entre otros, no deja de hacerse eco, creciendo y construyendo en Occidente un nuevo imaginario sobre la belleza. En este caso, lo ‘black’ se reivindica dentro y fuera de la comunidad negra, más ‘beautiful’ que nunca.

 

 

 

Ni Sisi, teatro para la paz en Kenya

Un mensaje pintado por el artista Ashif 'Maasai Mbili' en las calles de Kibera. Fotografía: Dai Kurokawa/EPA

Un mensaje pintado por el artista Ashif ‘Maasai Mbili’ en las calles de Kibera. Fotografía: Dai Kurokawa/EPA

 

El pasado lunes, 14 millones de kenianos se tiraban a la calle para elegir presidente y votar nuevo parlamento. La última vez que esto ocurrió (2007-08), las manifestaciones masivas y la violencia se apoderaron de todo el país, en especial de la región del Valle del Rift, saldándose con la vida de alrededor de 1.200 personas y la pérdida de hogar de 600.000. Las acusaciones de fraude electoral hacia el presidente Mwai Kibaki y el que sería su primer ministro Uhuru Kenyatta[1] (ambos de etnia kikuyu) por parte de los seguidores de Raila Odinga (de etnia luo), desataron una vendetta desastrosa.

Kenianos siguiendo el resultado de las elecciones por la televisión, en las calles de Nairobi. Foto:  Jerome Delay/Associated Press

Kenianos siguiendo el resultado de las elecciones por la televisión, en las calles de Nairobi. Foto: Jerome Delay/Associated Press

Hoy por hoy, el panorama no deja de ser complicado. Un fallo informático que obligó a hacer el recuento de las papeletas manualmente encendió la discordia por unos confusos 300.000 votos nulos (un 6% del total). A pesar del aparente galimatías, los medios internacionales avanzaban durante el fin de semana que Uhuru Kenyatta habría ganado las elecciones con un ajustado 50’07% de los votos, seguido de un cercano Odinga -que no reconoce los resultados- y del tercer candidato, Musalia Mudavadi (de etnia luhya). Ahora, la principal preocupación es qué sucederá con los cargos que se le imputan desde la Corte Penal Internacional al nuevo presidente, y en qué medida ésto comprometerá las relaciones internacionales de Kenia en el fichero global.

Sin embargo, hay dos grupos que se preocupan más por otras cuestiones. Por un lado, encontramos a las empresas occidentales, haciendo cola para sacar tajada de la tarta petrolífera. Y por el otro, el conjunto de la sociedad keniana, luchando para construir la unidad y la paz del país de una forma admirable.

En Wiriko ya os hablamos de algunas iniciativas que han favorecido cierto cambio social, denunciado la corrupción y dado un vuelco a la opinión pública sobre la mala praxis por parte de la clase política durante los últimos años de mandato de Kibaki. Este es el caso de los graffittis del fotoperiodista Boniface Mwangi y el movimiento Mavulture, el programa satírico de los guiñoles de XYZ Show o las iniciativas cinéfilas en el slum de Kibera. Pero hoy queremos ampliar nuestras referencias y hacer un homenaje a otra disciplina muy popular, la del teatro.

Audiencia de la obra Ni Sisi. Foto: SAFE

Audiencia de la obra Ni Sisi. Foto: SAFE

Una de las actuaciones en la calle de la obra Ni Sisi. Foto: SAFE.

Una de las actuaciones en la calle de la obra Ni Sisi. Foto: SAFE.

Justo una semana antes de las presentes elecciones se estrenó la película Ni Sisi, que en swahili siginifca “somos nosotros”. El film, en swahili y sheng -con subtítulos en inglés-, ha contado en las filas del reparto con el famoso actor Joseph ‘Babu Wairimu’ (protagonista de Nairobi Half Life). Producida por la ONG keniano-británica S.A.F.E, que trabaja en las áreas mas deprimidas del país, la cinta es una adaptación de la homónima obra de teatro que se ha podido ver desde 2011 por las calles de todo el país. En clave de humor ácido, se revive el terror que azotó el país, para tratar cuestiones como la identidad keniana, el empoderamiento juvenil, el perdón o la responsabilidad.

Los actores y actrices de la obra narran relatos muy parecidos a los que vivieron en primera persona, haciendo un profundo trabajo de catarsis cada vez que entran en escena, donde se hace evidente la necesidad de dar un paso adelante y hacer autocrítica. De ésta forma, la audiencia se ve obligada a hacer balance sobre lo que sucedió, responsabilizándose de sus propios actos, mientras se deja relucir la necesidad de abandonar las riñas históricas entre los distintos grupos étnicos para construir la unidad nacional y la paz.

En la obra, uno de los temas más criticados es el del chisme. Hablar mal del vecino, hacer caso de los rumos o desconfiar de los amigos, -advierten-, acaba destruyendo la comunidad. Por ello la revisión se convierte en la mejor terapia.”Somos nosotros” los que chismeábamos. “Somos nosotros” los que peleamos. “Somos nosotros” los que morimos. Y por lo tanto, también “somos nosotros” los que debemos cambiar las cosas, dice uno de los personajes de la obra. Con ello, la paz se construye como una responsabilidad compartida y como una tarea individual en la que cada uno tiene algo que aportar.

Os dejamos el making-of de la adaptación para cine de la obra de teatro Ni Sisi, dónde podréis acercaros un poco más a la realidad social keniana para comprender desde una óptica popular, la situación política actual del país este-africano. ¡No os lo perdáis!

[1] Hijo del primer presidente de Kenia Jomo Kenyatta (1964-1978), primer ministro del presidente Kibaki, acusado de crímenes contra la humanidad por la Corte Penal Internacional después de la violencia postelectoral del 2007 (con juicio pendiente para julio de 2013) y poseedor de una de las mayores fortunas de Kenia.

‘Design Indaba’, inmersión en la creación y el diseño

Este mes de febrero sin duda es el mes del arte y del diseño en Sudáfrica. La participación de la galería SMAC de Stellenbosch  en ARCO es una muestra de ello, pero también una excepción en una feria en la que participan mayoritariamente, galerías de España, de EEUU, de Brasil y de algunos países de Europa y donde aún hoy en día hay poco rastro de África. Sudáfrica, que se erige como uno de los países a la vanguardia del arte contemporáneo, no podía faltar a la cita.

Y precisamente la “Mother City”, Ciudad del Cabo en Sudáfrica, ha sido elegida como Capital Mundial del Diseño en 2014. No es casualidad. Ciudad del Cabo es una de las ciudades más cosmopolitas del continente y el Design Indaba es una muestra de ello. Un mes de inmersión en diseño, arquitectura y arte que sirve de espacio de encuentro entre diseñadores locales e internacionales y que sirve como preludio de lo que nos espera el año que viene.

Con el Design Indaba los interesados en el diseño tendrán una agenda muy apretada sin duda y no es de extrañar viendo la cantidad de actividades que hay relacionados con el sector creativo. Los amantes y profesionales del diseño tendrán muy difícil elegir. ¡Seguro que intentan no tener que hacerlo!

filmfestA pesar de que las fechas oficiales están previstas desde el 27 de febrero al 1 de marzo, el encuentro ya ha arrancado con el Design Indaba FilmFest que, desde el 17 de este mes y hasta el 3 de marzo, tiene programadas varias proyecciones en torno al arte y diseño. Waste Land (2010), Design & Thinking (2012) o International Space Orchestra (2012) son algunas de los documentales que completan el cartel del Festival y que se muestran como cine especializado en torno al tema del diseño, el arte y la transformación social, no siempre tan accesible.

Conference2013-finalOtro de los platos fuertes de este encuentro es el Design Indaba Conference (Del 27 de febrero al 1 de marzo) que aglutinará varias conferencias de destacados creativos del mundo del entorno del diseño gráfico, moda, cine, diseño industrial, música, publicidad, media, artes visuales, etc. Tres días intensos en los que sectores educativos, corporativos y otros creativos tendrán la oportunidad de conocer otras experiencias que pueden servir como una importante fuente de inspiración.

Expo2013-finalDurante esos mismos días los diseñadores sudafricanos están invitados a mostrar sus creaciones en la Expo de 1000m2 y ante unos 40.000 visitantes que se prevé que visiten las instalaciones (basándose en la edición del pasado año). Será una buena oportunidad para poner en contacto a diseñadores locales con compradores internacionales y de esta forma dinamizar el mercado local en el sector y dejar al público sorprendido con la capacidad de inventiva de los creativos que lucen sus mejores galas y creaciones en este tipo de eventos.

DesignIndaba336La música tampoco puede faltar en este macro encuentro. El Design Indaba Music Circuit tiene previsto nada menos que 32 artistas en 8 lugares diferentes y durante 3 días (del 27 de febrero al 1 de marzo) lo que servirá de otro punto de encuentro más distendido para los participantes y visitantes y donde algunos grandes de la música estarán presentes. Allí se podrá asistir desde al íntimo concierto del imperdible músico sudafricano Hugh Masekela en la mítica sala de jazz The Mahoggany Room, hasta el afrofuturismo de The Brother Moves On en el popular Zula Bar, pasando por sonidos del Drum & Base de Niskerone en The Assembly.

Un cartel 98% sudafricano para todos los gustos que pondrá la banda sonora de este gran encuentro de artistas y diseñadores contemporáneos.

 

Kanga, diálogo swahili a todo color

kangecollectionSería difícil pasear por las calles de algunos países como Kenya, Tanzania, RDC, Malawi, Burundi o Madagascar y no ver a las mujeres vestidas con kangas. Sería difícil porque es uno de los tejidos más utilizados por las mujeres de la región, y cada vez más por las mujeres y hombres de otros países incluso fuera del continente.

Aparte de mencionar su vertiente más fashion y versátil en las pasarelas internacionales como en el Swahili Fashion Week tanzano, queremos detenernos en la función social que ha tenido este tejido desde que llegó a la región zanzibareña del continente. Su importancia va más allá de lo meramente estético y ha servido de altavoz para la población, especialmente para las mujeres. Este tejido africano también se adapta a los diferentes contextos sociales y ha sido un excelente aliado en la comunicación no verbal, como ha sucedido con otros tejidos de los que hemos hablado en otro artículos. A continuación veremos el porqué.

Partes del Kanga

Partes del Kanga

El termino kanga proviene del ki-swahili “ku-kanga” que significa “envolver” o “encerrar” Kanga también significa “ave”, específicamente las coloridas y llamativas aves guineanas. Por la similitud de estas aves coloridas con la tela, se le ha puesto este nombre. El tejido está hecho de algodón, mide aproximadamente un 1X1,5m y se compone de tres partes diferenciadas: el pindo, que en swahili significa el borde, el mji que es la parte central que tiene un estampado diferente a los bordes y la jina, que es la leyenda escrita en la tela, normalmente en ki-swahili, o en lingala en el caso del África Central. Varios estudios (Beck, 2001) apuntan a su origen europeo, una importación de los portugueses establecidos en Zanzíbar a finales del siglo XIX. Las mujeres, intrigadas por el nuevo tejido, empezaron a comprar varios metros de los estampados repetidos de lo que los portugueses llevaban como pañuelos o chales. Además unían varias piezas con las que después se hacían sus vestidos. Finalmente la importación de la tela se adaptó a este uso y se popularizó la utilización de lo que se llamaría también leso, que consistía en piezas de tela con patrones repetidos.

Una vez en la zona costera oriental del continente, el kanga tuvo un destacado rol en el momento de la emancipación de los esclavos y su integración en las comunidades musulmanas swahilis de África del Este (Beck, 2001). Los estampados entonces estaban inspirados en patrones de las mujeres más ricas de la época. Su imprenta a máquina —y no a mano— y la adopción de patrones florales e iconografías más modernas, hacía referencia a la “no autenticidad” o “modernidad” del tejido, por lo que manifestaba una vez más la integración en el nuevo estatus y la constante tensión entre la modernidad y la tradición. No fue hasta el siglo XX que el comerciante de Mombasa Kaderdina Hajee Essak, también conocido como “Abdullah” introdujo la escritura de proverbios en el tejido, inicialmente en árabe y más tarde en letras romanas, mediante su marca “K.H.E.-Mali ya Abdulla” hoy en día comercializada en Kenya.

Un kanga —para ser un buen kanga— tiene que tener dos características básicas: por una parte, un llamativo estampado central, y por otra, un audaz proverbio swahili. Y es a partir de la inclusión de proverbios en el tejido, que éste empezó a ser un vehículo de mensajes codificados tanto directos como indirectos. Su popularización fue inminente porque llegaba a amplios sectores de la población, como por ejemplo a las mujeres analfabetas que entienden el significado y los colores simbólicos del kanga sin tener que leer los mensajes inscritos en él. Yahya-Othman (1997) nos pone como ejemplo el hecho de que algunos estampados se utilizan en ocasiones especiales como bodas, funerales y otras celebraciones. O que el hecho de vestir el kanga rojo y negro en el dormitorio, puede ser un mensaje de la mujer a su marido de que tiene “dolor de cabeza”. Como la misma autora afirma, el kanga permite a la mujer expresar sentimientos que socialmente no tiene permitido expresar, sobretodo en el ámbito público. Y sirve además para entablar una conversación, ya que se inicia un diálogo comentado a partir de los mensajes inscritos de los kanga de otras mujeres con expresiones como: “Usinambie!” “¡no me digas!” o “Na kweli!” “¡En efecto!”, entre otras muchas.

¡Felicidades Barack Obama!Dios nos ha dado amor y paz. Fuente: http://pernille.typepad.com/louderthanswahili/2008/11/tanzanians-praise-obama-hongera-barack-obama.html

¡Felicidades Barack Obama!Dios nos ha dado amor y paz. Fuente: Louder than Swahili

Teniendo en cuenta el acto social al que se acuda, se puede vestir un kanga u otro, dependiendo de a quién se va a encontrar, quién va a ser el receptor del mensaje y qué se quiere transmitir. La interpretación de este mensaje estará condicionado por el contexto específico de los incidentes previos y la relación entre las dos personas. Por ejemplo, es delicado llevar según que tipo de kanga dependiendo de la ocasión, ya que puede tener varios significados y matices, algunos incluso de contenido sexual. Es además un regalo muy común en la cultura swahili, precisamente por su papel transmisor, tanto de maridos a mujeres, como de hijos a madres o entre mujeres. Pero éste no es un simple regalo, sino que la persona que recibe el regalo recibe el kanga, pero además el mensaje que hay en él—¡ya sea bueno o malo!—. No sólo ha formado parte del ámbito privado, sino que ha sido también utilizado durante las campañas electorales, políticas e incluso en campañas de salud pública, por ser una efectiva herramienta de movilización social.

Antiguamente el kanga estaba mayoritariamente fabricado en Europa, India, o incluso China y Japón, pero a partir de los años cincuenta se empieza a fabricar más en Kenya, Tanzania y en otros países de África. Además, el aumento en la utilización de tejidos usados mayoritariamente en África en la moda internacional, propicia la utilización del tejidos como el kanga o el wax. Diseñadores y marcas africanas como Lalesso o la línea “Kangalicious” del tanzano Mustafa Hassanali, son una muestra de ello.

Kangas Fashion. Foto: Fashion Junkii

Kangas Fashion. Foto: Fashion Junkii

Si buscamos un ejemplo de cómo la moda puede ir de la mano de un impacto social muy positivo, podemos echar un vistazo al proyecto The African Shirt Company. Fue creado por Joan y Lindi, dos amigos fascinados por la moda y por la conservación que decidieron llevar a cabo este proyecto que consiste en la confección de camisas para hombre y mujer utilizando este tejido fabricado en Kenya y cuyas ganancias invierten en parte en la comunidad en la que trabajan. El proyecto se desarrolla en Kitege, un pequeño pueblo de Kenya con muy pocos recursos. Para ello han formado en corte y confección a dos mujeres de la comunidad que trabajan también en el proyecto. Su idea es ir ampliando el negocio para poder ir formando y contratando a más mujeres de estas comunidades, y parece que lo están consiguiendo. Podéis encontrar más información en su web e imágenes en su Tumblr.

Foto: The African Shirt Company

Foto: The African Shirt Company

No hay duda de que es interesantísimo el poder de comunicación de este tejido, que muestra una vez más la utilización del arte como expresión.

¿Qué tipo de mensajes podemos encontrar el los kangas?

  • Hakuna mkamilifu: Nadie es perfecto
  • Karibu mgeni: Bienvenido visitante
  • Karibuni waalikwa shughuli yetu imefika: Bienvenidos a los visitantes!Nuestra fiesta está lista.
  • Moyo wangu sultani cha mtu sitaamani: Estoy feliz con lo que tengo
  • Tunaipenda Africa yetu: Amamos nuestra África
  • Mwembe tayari: Los árboles de mango están listos
  • Nitazidi kumpenda mpate kusema sana: Sigue hablando, cuanto más cotillees, más le querré.
  • Wazazi ni kioo cha jamii: Los padres son el espejo de la sociedad

Aquí podéis ver más algunos más.

Vista la diversidad en los mensajes, una recomendación: cuando os compréis tela kanga ¡aseguraos bien del mensaje del tejido y que éste se adecúa a la ocasión!

 

Fuentes:

 

‘Silicon Savannah’, una “tecnopolis” en Kenya

konza

 

“Un sueño hecho realidad”, así se refieren los medios a esta “tecnopolis” ideada por el gobierno keniano, encabezada por el Secretario permanente del Minisiterio de Información y Comunicación, Bitange Ndemo. Está claro que desde nuestra perspectiva occidental aún nos sorprende el potencial tecnológico africano, pero nada más lejos la realidad. En Wiriko ya hemos hablado en alguna ocasión del importante papel que juegan las nuevas tecnologías en África. Precisamente lo hizo nuestro compañero Carlos Bajo, que junto con Antoni Castel profundiza en su papel en el continente en su libro “Redes Sociales para el Cambio en África” publicado por Catarata y Premio de Ensayo de Casa África.

Sin ánimo de hacer una análisis muy profundo sobre el impacto de las nuevas tecnologías en el continente, hemos querido hacer mención de un proyecto de dimensiones mastodónticas que no deja de sorprendernos, no sólo en su versión africana, sino en otras experiencias a nivel mundial de tal magnitud. Nos referimos al ‘Silicon Savannah’, que ya sólo con el nombre nos da una pista de qué tipo de proyecto estamos hablando. Su nombre está inspirado en ‘Silicon Valley’, el de sobra conocido conglomerado de empresas tecnológicas en el norte de California (EEUU). Su nombre “Silicon” alude a la alta concentración de empresas de electrónica e informatíca, y viene de “silicio” que es el elemento químico característico de los materiales que utilizan.

Construida sobre 2000 hectáreas, se espera que Konza Tecnology City esté construida en el año 2020 con financiación público-privada. Estará situada a 60 km de Nairobi y a 50km del aeropuerto internacional Jomo Kenyatta. La maqueta evidencia el contorno de la futura ciudad: un distrito financiero internacional, edificios para compañías tecnológicas y laboratorios de innovación, plantas de manufactura, ríos artificiales y hasta casas, escuelas, iglesias y mezquitas. Albergará a unos 200.000 puestos de trabajo y en ella vivirán unas 35.000 personas. Será la base africana de grandes empresas como Google, Facebook y Microsoft. Este megaproyecto de unos 7 billones de dólares, forma parte de uno de los principales objetivos del gobierno, que es el de promover la industria tecnológica como clave para el desarrollo en los próximos años. La mirada —y la esperanza— está fija en el 2030 y en el ambicioso plan que tiene proyectado Kenya.

El hecho de que Kenya pretenda erigirse como el país más puntero de África en cuanto a nuevas tecnologías, no es casualidad. Las estadísticas ayudan en este caso a entender un poco la situación [1]: 9 de cada 10 kenianos tienen móvil y 15 millones de personas transfieren unos 7 billones al año vía móvil, que es el 20% del Producto Interno Bruto con el sistema M-Pesa. Por otra parte, el gobierno de Kenya tiene un portal llamado Kenya Open Data donde da información de interés público a los ciudadanos de forma abierta y transparente —al menos en la teoría—. Además invierte grandes cantidades en el desarrollo de proyectos de tecnología.

Uno de los más destacados e interesantes proyectos, es el iHub que basado en el “coworking” es un espacio incubador de nuevos proyectos lanzado en el año 2010 por Erik Hersman. iHub proporciona un espacio donde los jóvenes emprendedores que son miembros, pueden recibir tutoría, conexión a Internet y la posibilidad de financiación de empresas interesadas en sus proyectos. El iHub se coloca como “la sede no oficial del movimiento tecnológico de Kenya”.

El iHub también desarrolló la aplicación de móvil M-Farm, que permite a los agricultores acceder a la información sobre el precio de los mercados con un modelo básico de teléfono y actualmente usado por unos 5.400 agricultores. El financiamiento inicial de este gran proyecto de iHub, provino de Ushahidi, una empresa de desarrollo de software de código abierto de recolección de información, visualización y mapas interactivos. Inicialmente trabajaron en los informes del mapa de violencia post-electoral en Kenya y se ha convertido ahora en una plataforma de crowdsourcing y para la visualización de los datos de 156 países.

A pesar de las intenciones y objetivos del gobierno, lo cierto es que este “sueño” aún no se ha alcanzado y no parece ser un sueño para muchos detractores. Por una parte está la prudencia de muchas empresas que quieren esperar y ver los resultados antes de invertir en el proyecto, lo que complica un poco la visión de partenariado público-privada esperada, ya que se estima que por el momento han invertido sólo un 40% de lo esperado.

Por otra parte, se habla de “burbuja” de “capital vanidosa” refiriéndose a Nairobi. Mucho dinero invertido y un impacto desconocido. No es de extrañar que se cuestione y se critique la gran inversión de dinero que se va a realizar en esta nueva ciudad, en un país con aún muchos problemas sociales, como el desempleo y la pobreza. Algunas voces y artículos critican el bombo exagerado que se le ha dado en los medios de comunicación, y como se está generando que las pequeñas empresas vayan a la caza de las ayudas y subvenciones con ideas, no del todo desarrolladas, para satisfacer a los donantes. Se afirma también que ese dinero invertido por los donantes, a menudo inversores que poco tienen que ver con la tecnología, no tienen en cuenta la viabilidad a largo plazo de los proyectos, dando esperanza a los jóvenes empresarios, pero sin ofrecerles recursos para convertir esas ideas en negocios sostenibles.

Habrá que estar atento a ver cómo avanza este gran proyecto y ver si el rápido despegue tecnológico de Kenya es sostenible y no sólo una “burbuja” con riesgo de explotar. Aún así cabe volver a destacar proyectos colectivos como el iHub y Ushahidi, pioneros en África, que arrojan esperanza a nuevas formas abiertas, sostenibles y colaborativas de creación y desarrollo proyectos ligados a las nuevas tecnologías y relacionados con el software libre.

 

Fuente:
[1] Heavy Chef

Más información

  • The Guardian
  • The East African
  • Konza City
  • Wired
  • Voa News

 

 

El sudanés que rompe fronteras con sus manos

Trabajo de ElShafei titulado "Memorias de barcos sin cadenas".

Trabajo de Mohamed Elshafei Dafalla titulado “Memorias de barcos sin cadenas”.

 

Sudán es una palabra polisémica: o bien un refugio de posibilidades sin futuro para muchos o un trampolín inesperado de creación. Desde el Norte a un Sur recién estrenado como país número 54 del continente africano, el moderno Sudán ha sido víctima de las fronteras coloniales tanto antiguas como modernas, realidad que el artista Mohamed Elshafei Dafalla ha asumido como propia en toda su obra. Las orillas del Nilo han visto como este sudanés políglota de las artes plásticas ha caracterizado su trabajo con el compromiso político y social. Hoy hablaremos en Artivismo de ElShafei, el escultor, fotógrafo, pintor y artista que les da voz a los que no la tienen.

Creció en Sennar en 1971, cuando Sudán era todavía uno y, según los datos estadísticos, el país más grande de África, uno de los cinco más grandes del mundo, con 115 idiomas dentro de sus fronteras y con alrededor de 700 grupos étnicos. Puerta de entrada a Tierra Santa y paso obligado a los que, desde el oeste africano, peregrinaban a Oriente Medio.

Su andadura a través del arte la inició a la edad de trece años y como si fuera el punto de inflexión, su trabajo comenzó a tener un trasfondo adeudado con la sociedad que lo rodeaba; Elshafei reconoció en el arte, con el apoyo de sus padres, ambos maestros, una herramienta de comunicación. La percepción precoz de que sus manos tenían más usos que el de moldear letras en el papel se hizo real al poetizar lo que soñaba: utilizarlas para comunicarse más allá de las restricciones de idioma. Después de estudiar en la Escuela de Bellas Artes de la Universidad del Sudán en JartUM, más tarde obtuvo una Maestría en Bellas Artes por la Escuela de Arte y Diseño de la Universidad de Michigan.

El artista sudanés  Mohamed Elshafei Dafalla. Fuente: http://www.samagazette.com

El artista sudanés Elshafei. Fuente: http://www.samagazette.com

Después de la universidad en Sudán, se integró con la población de Umbororo, un pueblo nómada y bastante estereotipado por sus costumbres. Los Umbororo ofrecieron a Elshafei un punto de vista diferente; una cosmovisión de la vida dedicada a la naturaleza y al seguimiento de sus animales en busca de pastos. Sumergido en su cultura comenzó a entender y apreciar la libertad de ellos como una forma ideal de ser. “Ellos viajan, a veces cruzando las fronteras, sin que nadie les pare y sin que nadie les pregunte por qué están ahí. Ellos ni poseen ni llevan identificación y no tienen ninguna necesidad de hacerlo”, afirma en su página personal. Además, ha documentado las historias de vida de más de medio centenar de artistas de Sudán a través de fotografías y biografías del Centro de Estudios Africanos de la Universidad de Cornell.

Este africano, musulmán, profesor, activista, y galardonado artista multimedia, es mucho más que todas estas etiquetas. Su misión, a través de su arte, como hacen compatriotas suyos de la talla de Ahmed Abushariaa, El Tayib Bait El Daw, Ayoub Hamid o el fallecido Mahdi Rashid, es ayudar a la gente a entender esto: el arte es un lenguaje poderoso y universal que sirve para dar herramientas de expresión a los que están sometidos.

La combinación de arte y activismo provoca que la obra de este sudanés de 42 años, afincado en Washington, sea referencia en el terreno de las experiencias de los refugiados atrapados entre las fronteras y los conflictos en su país natal. Influenciado por el conflicto desordenado que recientemente separó su casa en dos países, Sudán y Sudán del Sur, espera poder exponer los muchos problemas e injusticias que crean las fronteras artificiales con demasiada frecuencia.

Como afirmó para el diario digital Voanews: “Las personas deben vivir sin fronteras, que es como la gente vivía al principio. Pero, por desgracia nuestros políticos comienzan a construir estas fronteras en relación con sus propios intereses. Esto crea más problemas de los que crea la paz. Ellos tal vez deberían trabajar para destruir las fronteras y hacer el mundo abierto y accesible”.

Os dejamos uno de sus último trabajos audiovisuales en el que se embarcó el año pasado sobre historias de vida de supervivientes a torturas y a los solicitantes de asilo en los Estados Unidos.