En Kenia, la revolución sí será televisada

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La carrera es de fondo si volvemos la vista atrás, cuando en la década de 1960 la industria cinematográfica de Kenia se enfrentaba a numerosos retos y presiones tanto internas como externas. Y la historia se repetía: mientras que presupuestos desorbitados de películas de renombres internacionales utilizaban recursos y decorados del país, (Las Minas del Rey Salomón (1951), con Stewart Granger y Deborah Kerr, Las Nieves del Kilimanjaro (1952), basada en la novela de Ernest Hemingway e interpretada por Gregory Peck y Ava Gardner, Mogambo (1953), protagonizada por tres mitos del cine Clark Gable, Grace Kelly y Ava Gardner, o Memorias de África (1985), protagonizada por Robert Redford y Meryl Streep), los productores locales a penas podían rascar parte de un pastel en el que ellos eran moldes de unos marcos con acentos extranjeros.

Como afirmaba recientemente el ministro de Información y Comunicación de Kenia, Bitange Ndemo, “apenas hemos utilizado el talento y el contenido que tenemos localmente para hacer crecer esta industria. Por eso es necesario que haya un cambio de enfoque, para que crezcamos con los estándares internacionales”. Aunque la realidad apunta a que el coma inducido es agua pasada. En el último lustro un número importante de profesionales del país han decidido enfrentarse en términos audiovisuales, a sus colegas de Lagos y Abuja, donde se encuentra el buque insignia nigeriano: Nollywood. ¿La fórmula de éxito?: una serie de producciones de televisión que acercan al público keniata la vida, artes y costumbres que ocurren en el interior de sus fronteras.

KFC “La industria cinematográfica local ha estado en una tendencia a la baja desde hace mucho tiempo”, subraya el estudio encargado por la Comisión de Cine de Kenia. “Sin embargo, recientemente los programas de producción local han comenzado a disfrutar de un gran número de seguidores tanto a nivel local como internacional”.

Según la encuesta sobre la “Contribución económica del cine y la televisión en Kenia”, hay un cambio evidente en los programas de televisión transmitidos por las estaciones de los medios de comunicación locales y canales de pago, como DStv. Esto ha puesto de manifiesto el contenido local en el mercado internacional y ha estimulado la producción local. Algunos de los últimos éxitos locales han sido Lost, de Bobby Bresson, La raza, de Mburu Kimani, El estigma, de Sheila Mulinya o Ras Star  de Wanuri Kahiu y Anna Marano.

Buenos indicadores para comenzar a hacer frente al desafío planteado por las telenovelas mexicanas en los televisores keniatas, un producto que se adquiere a un coste reducido, unos 100$ por episodio. En el ejemplo contrario se encuentra Nigeria, donde el gobierno legisló en defensa de los productores nacionales y cedió las franjas horarias de más audiencias para contenidos locales.

 

¿Mejora de la calidad o miramientos con la economía del bolsillo?

El Gobierno keniata hace unos meses permitía que, en la línea europea, fueran las entidades privadas (léase el mercado) quienes determinasen las cuotas de tiempo para el contenido local e internacional, pero con unos mínimos a cumplir. Así que ¿regulación o desregulación? La sempiterna cuestión la hacía suya el director ejecutivo de la Comisión de Cine de Kenia, Peter Mutie, y respondía que, de momento, el requisito del 40% de contenido nacional para las emisoras locales es suficiente. Por ahora.

 

Imagen de un grupo de keniatas viendo la televisión. Fuente: EFE

Imagen de un grupo de keniatas viendo la televisión. Fuente: EFE

 

El estudio sobre el impacto económico de las televisiones en Kenia apunta que algunas jurisdicciones gubernamentales locales, tienen unos elevados costes para permitir filmar escenas de películas y los cineastas se ven obligados a pagar sumas cantidades por cada día de rodaje. En Malindi, la factura asciende a 100.000$ por día y localización y, en Nairobi, el Ayuntamiento ha aumentado recientemente el cargo a 50.000$. ¿Se presenta como una válvula de escape, pues, realizar contenidos para la televisión, más económicos, y con un mercado en ebullición?

La industria de Nollywood (Nigeria) con una media de 50 largometrajes a la semana, la segunda del mundo más prolífera después de Bollywood (India) según un artículo publicado en The Economist, elabora un gran porcentaje de películas para el consumo doméstico y no para las salas de cine. Una de las razones que podrían explicar por qué las películas del oeste continúan inundando el mercado keniano en contraposición a las producciones locales.

Como se desprende del estudio de la Comisión de Cine de Kenia parece que, de momento, en la calle hay una percepción de que las películas de producción local padecen el mal de la inferioridad en comparación con las de otros países. A pesar de que en el presupuesto estatal del año 2009/2010, el gobierno anunció incentivos fiscales con objeto de estimular el crecimiento de la industria cinematográfica, los programas, series y reportajes realizados para la televisión son los nuevos casos de éxito. 

 

Programas entretenidos, dinero asegurado: Dorothy Ghettuba

ghettuba

Dorothy Ghettuba nació en Kenia y con 18 años emigró junto a su familia a Canadá. Las andanzas hasta convertirse en una de las productoras más influyentes del Este africano son variopintas pero las ideas las tenías claras: crear contenido hecho por africanos que hablasen de los africanos. En 2008, fundó junto a Loyce Kareri, Spielworks Media que desde entonces se ha destacado por la creación, desarrollo y producción de programas de televisión y otros contenidos digitales entre los que se encuentran 3 series de ficción, un reality show, documentales y contenido web digital actualmente disponible para los consumidores del este de África.

Bajo el lema “Hacemos contenidos de calidad”, Dorothy explicaba en una entrevista reciente que tras observar que el público demandaba más contenido en swahili y no tantos dramas ingleses decidió apostar por la televisión en Kenia. “En primer lugar, los kenianos no ven los canales, sino que miran los programas. Escucho a la gente comparar nuestra industria con los sudafricanos y nigerianos, pero no deberían hacerlo, somos una industria joven”.

Esta visionaria keniata basa su energía en fomentar la colaboración entre Kenia y otras industrias de entretenimiento en países como Sudáfrica, Jamaica o Canadá. Su objetivo es crear una plataforma para el intercambio de ideas y conocimientos, así como para proporcionar oportunidades para los artistas, escritores, editores, directores y creadores con experiencia que se encuentran trabajando en otras partes del mundo.

 

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Sebastian Ruiz-Cabrera
Co-fundador de Wiriko. Doctor en comunicación en África al sur del Sahara (US), Máster en Culturas y Desarrollo en África (URV), Máster en Relaciones Internacionales (UCM) y Licenciado en Periodismo (US). Es analista político y profesor universitario de Relaciones Internacionales, periodismo internacional y cines africanos. Ha realizado documentales en España, Cuba, Senegal, Kenia, Sudán del Sur, Mozambique o RDC. Responsable del área de Formación y de Comunicación y coordinador de la sección de Cine y Audiovisuales del Magacín. Contacto: sebas@wiriko.org
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