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La identidad Afropea a debate en Barcelona

La escritora camerunesa establecida en Francia Leónora Miano dice en una entrevista reciente que “se llama afropea la etnicidad de las personas que han nacido o crecido en Europa, pero que tienen lazos subsaharianos marcados en distintos grados. Los afropeos constituyen una categoría de la familia afrodescendiente, aquella en la que Europa es el espacio de referencia. La importancia de esta denominación reside en la necesidad de hacer patente la experiencia de las personas concernidas. Un afropeo no es un afroamericano ni un africano en sentido estricto. Los estudios afrodiaspóricos deben dar un espacio a estos grupos humanos, lo que comienza por nombrarlos convenientemente. Desde mi punto de vista, el término afropeo vehicula una utopía difícil aún de actualizar en un mundo en donde, como se ve, el racismo no baja la guardia. Abarcar en un mismo movimiento todas esas pertenencias y abolir las posturas nacionalistas no es algo fácil. Sin embargo, eso constituye la originalidad de la propuesta afropea”.

Las identidades afropeas se manifiestan de múltiples formas, y frecuentemente reescriben y repiensan el significado y las narrativas que construyen este concepto. Según el sociólogo británico afrodescendiente Paul Gilroy, la noción de identidad afropea reivindica una conciencia híbrida o doble de ser Europeo y negro que lleva a ‘formas culturales estereofónicas, bilingües o bifocales’ (Gilroy:1993).

La identidad Afropea a debate en el FICAB:

Dear White People

En nuestra sociedad, son cada vez más las personas afrodescendientes que construyen su identidad en dos lugares de referencia diferentes. En este caso, África y Europa son espacios que les son igual de propios y a veces, ajenos por partes iguales. Eso es lo que cuenta, de forma cómica y aguda en su obra de teatro No es país para negras, la actriz Silvia Albert, representante del colectivo Black Barcelona y una de las ponentes que esta tarde debatirán en el Centre Cívic Pati Llimona dentro de la mesa redonda ‘Afropeus: Diàspora Africana a l’Europa del segle XXI’, última actividad paralela del Festival Internacional de Cinemes Africans de Barcelona.

Silvia Albert durante una de sus actuaciones.

“No me siento al cien por cien representada por ese término y tampoco tengo muy claro qué significa. Apenas me siento española o catalana (a pesar de que en otros momentos sí he luchado por esa identificación), así que no puedo identificarme con una estructura tan grande como Europa”, nos avanza Desirée Bela-Lobedde (La Negra Flor), activista estética, comunicadora, bloguera, youtuber e integrante del equipo de la revista feminista Locas del Coño, que también nutrirá el debate de esta última actividad del FICAB.

Desirée Bela-Lobedde es una activista digital nacida en Barcelona y conocida por su proyecto La Negra Flor.

“Mi trabajo, por el feedback que recibo, ayuda a abrir la mirada y, en algunos casos, a ponerse en el lugar de las personas racializadas. Ello implica un aumento de la sensibilidad de algunas personas blancas, que toman conciencia de los niveles de sutileza a los que llega a veces el racismo. Sobre todo en cuanto a lo que se refiere a la cuestión estética”, cuenta.

La mesa redonda, que también contará con la participación del historiador senegalés Baye Ababacar Thiakh, coordinador técnico de la cooperativa de exmanteros DiomCoop, estará precedida por la proyección de la película Dear White People (Justin Simien, 2014), una comedia que mezcla raza, sexo, privilegio, poder y microagresiones hacia los jóvenes afroamericanos en un campus universitario. Una bofetada a los blancos que, creyendo entender y haber superado el racismo estructural de Estados Unidos, perpetran la discriminación y exotizan la diversidad cultural. Y una pregunta (entre otras) a debate: ¿Está Europa muy lejos de lo que Estados Unidos en referencia a su trato a las personas racializadas?

Con la moderación de la investigadora Celia Murias, miembro del colectivo Africaye, también se dará un espacio para el colectivo de personas migradas que desde hace más de un mes ocupan la Massana, con réplicas en Poblenou y Badalona, en rechazo al racismo institucional y para pedir la derogación de la ley de extranjería o el cierre de los CIE. 
Con esta actividad de clausura del primer ciclo que el Festival Internacional de Cinemes Africans de Barcelona ha celebrado en la ciudad, sus organizadores y organizadoras quieren impulsar el diálogo y la cooperación entre diferentes colectivos que trabajan en el campo cultural y social de la ciudad, y contribuir tanto a la revisión de los estereotipos como a la construcción de una Barcelona más respetuosa, diversa e inclusiva. Y con este punto y a parte, el Centre d’Estudis Africans i Interculturals, Wiriko y Africaye despiden el pistoletazo de salida del FICAB apuntando las principales líneas que marcarán el futuro de este nuevo espacio para los cines y las culturas africanas en la capital catalana.

Centre Cívic Pati Llimona

Carrer del Regomir, 3, 08002 Barcelona

18:00h. Proyección DEAR WHITE PEOPLE

20:00h. Mesa Redonda ‘Afropeos: Diáspora Africana en la Europa del siglo XXI’

África está revolucionando la música en Europa (a pesar del racismo)

J’viens d’ici et j’suis Sénégalais

J’viens de France, mon enfance, moi j’vais pas t’l’étaler

J’repense souvent à l’Afrique, j’aimerais la voir décoller

Mais c’qui compte c’est la santé, ouais c’est la santé

J’voulais rentrer au G8 mais je n’suis qu’un Africain

Donner mon avis mais du poids j’en ai aucun

Africain – Sexion D’Assaut

 

Soy de aquí y soy senegalés

Vengo de Francia, pero mi infancia no te la explicaré

Pienso mucho en África, me gustaría verla despegar

Pero lo que cuenta es la salud, sí, es la salud

Quería entrar en el G8, pero sólo soy un africano

Dar mi opinión, pero no tiene peso alguno

Africain – Sexion D’Assaut

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Algo está pasando en la escena musical de los países francófonos europeos que podría ayudar a África a despegar, como deseaban los miembros del grupo de rap francés Sexion D’Assaut en su canción Africain hace 4 años. Y es que desde entonces, los cantantes afropeos no han dejado de situarse entre los primeros puestos de las listas musicales de estos países: desde el gran éxito internacional del belga Stromae hasta el novedoso Afro Trap del francés MHD; sin olvidar al franco-congoleño Maître Gims, que, junto con el también franco-congoleño Niska, ha hecho bailar a toda Francia con el título Sapés comme jamais, una mezcla de trap, pop urbano y rumba congoleña que hace referencia a la cultura de la sapología en su país natal, y cuyo vídeo ya acumula más de 200 millones de reproducciones en YouTube.

A parte del enorme éxito, todos estos artistas tienen una serie de elementos en común: sus orígenes en la música pasan por el rap, mezclan los géneros occidentales más conocidos con ritmos africanos y reivindican abiertamente sus raíces africanas, sin dejar por ello de lado sus identidades europeas, es decir, defienden ser portadores de una identidad múltiple, que no siempre es bien comprendida en Europa.

Francia es seguramente el país que mejor ejemplifica el fenómeno y en el que podemos encontrar sus causas. El rap francés siempre ha tenido protagonistas de origen africano, desde sus inicios con artistas como MC Solaar (franco-senegalés), hasta nuestros días, con nombres como Booba (franco-senegalés), Soprano (franco-comorense) o Kaaris (franco-marfileño). Sin embargo, no siempre ha habido una voluntad por reivindicar las raíces africanas ni por mezclar sonidos procedentes del continente. Parece ser que el pionero fue el también rapero franco-congoleño Passi, que fundó en los años 90 el grupo Bisso na Bisso, cuyo título del mismo nombre mezclaba rap con ritmos africanos y se convirtió en una de las canciones más exitosas de 1999 en Francia. Aun así, la idea no cuajó y pocos artistas exploraron sus posibilidades.

El punto de inflexión vendría muchos años después, gracias a Sexion d’Assaut, seguramente el grupo de rap francés más conocido, y en el que 7 de sus 8 componentes son de origen africano. El enorme éxito cosechado en 2012 con su segundo álbum, L’Apogée, llevó al rap a salir de los suburbios de las grandes ciudades francesas y lo catapultó como uno de los géneros más populares y escuchados del país. Sexion d’Assaut cambió la imagen del rap en Francia, provocó que los franceses lo integraran dentro de sus gustos y que en sus conciertos pudieran verse a padres con sus hijos y a abuelos con sus nietos. No serían los primeros en reivindicar en sus canciones sus orígenes africanos, ni en denunciar el racismo, pero fueron los que llegaron a un público más amplio.

A partir de aquí, todo se acelera. Sólo un año después, el belga Stromae, de padre ruandés, cosechaba con su segundo álbum (Racine carrée, 2013) un enorme éxito internacional, gracias a su original mezcla de rap, música electrónica y ritmos africanos. Sus canciones, cargadas de crítica hacia la sociedad capitalista, el racismo o la política, se bailaron en las discotecas de media Europa, y el artista simbolizó la vuelta de los afropeos de su generación hacia los orígenes incluyendo al continente africano en su gira mundial, algo rarísimo entre los cantantes occidentales de tanto éxito.

Stromae // Coachella 2015 // Shot for Pitchfork. © Pooneh Ghana

Stromae // Coachella 2015 // Shot for Pitchfork. © Pooneh Ghana

El mismo año, Maître Gims, uno de los componentes de Sexion D’Assaut, lanzaba su primer álbum en solitario (Subliminal) y a día de hoy, con su segundo álbum ya en el mercado (Mon coeur avait raison, 2015), el franco-congoleño es uno de los artistas más populares en los países francófonos europeos. Su rap se ha suavizado, más próximo al pop urbano, pero en su música también encontramos ritmos africanos, latinos, dance o trap.

En 2014 llegó el turno de otro miembro de Sexion d’Assaut, el franco-guineano Black M, que lanzó un exitoso álbum (Les yeux plus gros que le monde) en el que también relaja el rap de sus orígenes y presenta una música más festiva. Sin embargo, el cantante se vio envuelto en una gran polémica por temas completamente ajenos a la música, en la que hasta el presidente de la República tuvo que pronunciarse. Hace tan sólo unos meses, fue invitado a actuar en una conmemoración de una batalla de la I Guerra Mundial y su concierto tuvo que ser anulado por las quejas y amenazas de grupos de extrema derecha y del partido político Front National, que le acusaban de ciertas actitudes contra Francia en algunas letras de las canciones de Sexion d’Assaut. La polémica llegó a tal punto que Black M tuvo que defenderse afirmando que su abuelo senegalés combatió por Francia en la II Guerra Mundial, hecho que fue puesto en duda por la extrema derecha e investigado y corroborado por la prensa del país galo. Para el cantante, ha sido claramente una cuestión de racismo. Parece que cuesta aun asumir que alguien sea al mismo tiempo africano y francés, y pueda, encima, conmemorar a los caídos por la patria.

Black M, que había publicado un tema reivindicando sus raíces africanas (Je suis à l’ouest), ha utilizado la polémica para defender también su identidad francesa en una nueva canción, titulada Je suis chez moi (Estoy en mi casa), en la que afirma estar orgulloso de ser francés de origen guineano, critica los prejuicios de la gente y defiende, entre otras cosas, que paga sus impuestos y que no ha sido educado para aprovecharse de las ayudas del Estado.

Si ya parece bastante grave que un cantante se vea obligado a hacer tales afirmaciones debido a sus orígenes y tenga que demostrar su afrancesamiento, la polémica sigue a la orden del día. Hace apenas un mes un canal de televisión francés censuró la camiseta que Black M luce en el videoclip pidiendo justicia para un joven de origen africano, cuya muerte a manos de la policía unos meses atrás aun no ha sido dilucidada.

Posiblemente la clave de tanta polémica radique más en la enorme repercusión que tienen estos artistas que en la novedad de sus reivindicaciones. Aun así, no parece casual que el fenómeno haya coincidido en el tiempo con cierta atracción de algunos jóvenes franceses y belgas por el Estado Islámico, seguramente más acentuada que en otros países, y que, entre otras causas, suele achacarse a una crisis de identidad bastante generalizada. Quizás Black M ofrezca una pista en su nueva canción, donde afirma T’es dans la merde si tu t’appelles Moussa (Estás jodido si te llamas Moussa), lanzando la pelota al campo contrario: el problema no está tanto en nosotros, sino más bien en los prejuicios y las etiquetas que nuestra sociedad nos impone. Binetou Sylla, de la productora francesa de música africana Syllart Records, también habla del tema entrevistada por Slate: “Se trata de un movimiento múltiple. Nos encontramos con una generación que sufre una crisis de identidad. Algunos responden a ella mediante la religión, por ejemplo, otros reafirmando su africanidad a través de su música: mediante gestos, letras y la voluntad de divertirse de forma festiva.”

La última sensación musical que confirma el giro hacia África la ha dado uno de los artistas revelación del año en Francia: MHD, que estuvo presente en la última edición del BAM en Barcelona. En pocos meses ha pasado de ser repartidor de pizzas a lanzar un exitoso álbum gracias a los millones de visitas que sus vídeos acumularon en YouTube en tiempo récord. La causa de ello la encontramos en el Afro Trap, una mezcla de rap y ritmos africanos en la que MHD es considerado precursor y máximo exponente. Aunque no es el primero en haberlo explorado, ha sido el único en desarrollar la idea completamente, explotarla como marca y reivindicarla como seña de identidad.

De padre guineano y madre senegalesa, MHD se nutre sobretodo de la escena musical del oeste africano, mezclando ritmos como los del coupé-décalé marfileño, instrumentos tradicionales como el balafon o la kora y utilizando gestos en sus bailes que recuerdan al azonto. Para él, su meteórico éxito es el resultado de haber llegado en el momento oportuno: en los últimos años empezaron a sonar en las discotecas francesas artistas africanos que ya eran muy conocidos por los jóvenes de su continente y de la diáspora, como Wizkid, Davido o P-Square. Por otro lado, en el momento en el que empezó a subir sus vídeos a Internet, la mezcla explosiva de trap y rumba congoleña de Maître Gims y Niska en Sapés comme jamais arrasaba en las discotecas. El público estaba preparado para la llegada del Afro Trap.

MHD ha sabido llegar a los franceses de todas las edades, pero donde más ha calado ha sido sin duda entre los jóvenes de los suburbios, en su mayoría hijos de inmigrantes. Sus canciones son más bien festivas, en sus letras retrata la vida en el barrio y tiene temas dedicados a África, como A Kele Nta. Pero además, MHD habla su idioma y lo lleva a la cultura mainstream: usa palabras en lenguas africanas que no conoce, como el bambara, el soninké o el wolof, pero que son utilizadas habitualmente por los jóvenes de su comunidad; utiliza ritmos africanos que ya eran conocidos por todos ellos; hace referencia a símbolos de la cultura juvenil de la diáspora, por ejemplo el mítico futbolista camerunés Roger Milla; y sus vídeos son espontáneos y cercanos, grabados en su barrio con los jóvenes que lo habitan, lejos de la imagen gánster del trap americano, tan alejada de la realidad francesa. MHD, Maître Gims o Black M son ya iconos de la cultura urbana francesa, convirtiéndose en símbolos para colectivos que ya eran consumidores de la cultura hip hop de tradición africana, pero también trasladando ese estilo a las grandes masas.

Siguiendo los pasos de Stromae, MHD también ha pasado por África en su gira internacional, cosechando un enorme éxito, y mostrando el camino a otros artistas occidentales que tienden a ignorar al continente. Está claro que el panorama musical francófono se ha puesto muy interesante con un fenómeno de magnitud inesperada, en el que los afropeos tienen mucho que decir y defender, y que dará que hablar en los próximos años. También los artistas africanos cercanos al rap o a los ritmos más festivos esperan que el movimiento les ayude a tener más visibilidad fuera del continente. De momento, ya ha servido para poner sobre la mesa problemas sociales muy complejos y para demostrar que la música africana tiene mucho que aportar. Quedamos a la espera de los próximos capítulos que este prometedor fenómeno nos ofrezca en el futuro.