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Golakai: suspense, relatos cortos y festivales

Hawa Jande Golakai. Fuente: Facebook de la autora

Hawa Jande Golakai. Fuente: Facebook de la autora

Hawa Jande Golakai sólo ha publicado, de momento, una novela y, sin embargo, en los últimos meses se ha convertido en una asidua de los festivales literarios africanos (sobre todo, en la región meridional del continente) y en las antologías de nuevos valores. En la figura de esta escritora liberiana confluyen algunas de las tendencias actuales de la literatura africana. La literatura de suspense y las compilaciones de narradores emergentes han abierto a Golakai una cantidad innumerable de puertas y la han convertido en una de las autoras más buscada.

Llegados a este punto, se impone una frase que sirva como breve descripción enciclopédica de la autor, pero en ese caso se hace complicado liquidar la trayectoria de Golakai en una sola frase. De origen liberiano, la joven ha vivido en media África. Después de que en 1990 la guerra le empujase a abandonar junto a su familia su país de origen, vivió en Togo, Ghana y Zimbabue hasta que se trasladó a Sudáfrica como estudiante, el lugar dónde ha pasado más tiempo desde entonces y dónde se sitúa la acción de su novela de debut The Lazarus Effect.

The lazarus effectEn el perfil de Golakai que se reproduce una y otra vez en los programas de los festivales se transmite una interesante idea: “Escribe desde sus experiencias como refugiada, extranjera, científica y nómada africana contemporánea”. Sin duda, esta experiencia supone un bagaje valioso a la hora de construir relatos.

The Lazarus Effect fue el descubrimiento literario de Golakai. La historia se apoya en la figura de Voinjama “Vee” Johnson una joven periodista liberiana que se dedica a investigar un crimen en Ciudad del Cabo. De hecho empieza a seguir la pista de unas misteriosas visiones que le llevan hasta una joven asesinada, Jacquelin Paulsen. Su investigación le llevará a adentrarse en los círculos de niños de la calle la ciudad sudafricana. El recorrido de la particular investigadora sigue la voluntad de la autora que en una entrevista a Sunday Times confesaba que había querido cruzar las realidades de los niños de la calle y los extranjeros en el ambiente urbano de Ciudad del Cabo, básicamente porque ambas son maneras de ser invisible en la ciudad. Golakai conoce bien esas realidades, su experiencia como extranjera en Sudáfrica ha marcado sin duda la década que la joven ha vivido en el país. En la misma entrevista, la escritora explicaba cómo la mayor parte de sus amigos en Ciudad del Cabo son de otros países africanos. “Es difícil escapar de ser extranjero”, decía la narradora.

El relato esconde una compleja trama de misterio, que sin duda ha sido uno de los secretos de su éxito. Sin embargo, The Lazarus Effect tiene muchos otros atractivos. La descripción del escenario en el que se desarrollan los hechos, por ejemplo, demuestra el conocimiento de Golakai, pero también su habilidad para describirlo de manera seductora. La escritora ha transmitido magistralmente su gusto por el crimen (desde el punto de vista narrativo, claro está) y ha conseguido contagiar al lector su fascinación por la investigación. El humor, la acción y el erotismo son otros de los ingredientes de esta novela inaugural.

El exitoso lanzamiento ha sido avalado por la nominación a un puñado de prestigiosos premios. Golakai ha sido finalista del premio Wole Soyinka para escritores africanos, del premio de narrativa del Sunday Times y del premio de la Universidad de Johannesburgo para escritores noveles. Y posteriormente, la escritora ha sido seleccionada para algunas de las antologías de promesas literarias africanas más importantes de los últimos tiempos. De hecho, en esta sección, Hawa Jande Golakai ya había sido mencionada por ser una de las autoras presentes en Africa39 y en Valentine’s Day Anthology 2015. A partir de ese momento, la narradora liberiana se ha convertido en una asidua de los festivales de literatura africana, se ha alzado como una de las escritoras más codiciadas.

Ahora, Hawa Jande Golakai de regreso a su Monrovia original anuncia en todas sus intervenciones una buena noticia para la literatura. Voinjama “Vee” Johnson, la protagonista de The Lazarus Effect puede convertirse en la última incorporación de esa lista de investigadores célebres de la novela negra africana. Golakai ha afirmado que una nueva entrega de las aventuras de esta periodista está casi lista para ver la luz. Lo único que faltaría sería que se cumpliese otro de los sueños de la escritora, que sus historias lleguen a la gran pantalla pasadas por el cedazo de la meca nigeriana del cine africano, Nollywood.

Amor en lenguas africanas

Imagen promocional de Ankara Press, la editorial nigeriana de la antología del día de San Valentín.

Imagen promocional de Ankara Press, la editorial nigeriana de la antología del día de San Valentín.

Constantemente los escritores africanos se enfrentan a líneas rojas que aparentemente no deben cruzar. Los temas, el tono, el lenguaje, todo está relativamente establecido en el imaginario colectivo, sobre todo, en el occidental y lo que se separa de ellos es, a menudo, descartado. Sin embargo, en los últimos tiempos nos encontramos con autores que reivindican su libertad artística para saltarse esas líneas rojas y mostrar la energía creativa que desprende la literatura africana. La publicación de Valentine’s Day Anthology 2015 es una muestra de esa legítima transgresión. Un sello nigeriano, Ankara Press, se ha embarcado en el reto de reunir a algunos de los autores más populares del continente, colocarlos junto a los más prometedores, invitarles a imaginar historias románticas alejadas de clichés, hacerlo en lenguas africanas y poner el resultado a disposición de todo el mundo.

El cóctel literario de Valentine’s Day Anthology 2015 va mucho más allá de la esfera artística. Con motivo de su lanzamiento Bibi Bakare-Yusuf, la responsable editorial de la antología, ha explicado que el objetivo de la iniciativa era mostrar los matices de la literatura romántica africana en los diferentes idiomas. Y de la misma manera pretendía mostrar cómo este género literario puede “romper los estereotipos de género y ser entrenida al mismo tiempo”. Finalmente, la antología apareció en el contexto de las elecciones nigerianas (a pesar de que después hubiesen sido pospuestas). “Queríamos crear un antídoto sensual a la fatiga electoral que refleje la realidad de las vidas africanas”, decía Bakare-Yusuf, en referencia a las noticias negativas que el clima electoral había generado.

El escritor keniano Binyavanga Wainaina. Foto: Sebastián Ruiz

El escritor keniano Binyavanga Wainaina. Foto: Sebastián Ruiz

El keniano Binyavanga Wainaina aparece como el estandarte de la cohorte de escritores que han participado en la antología. Los autores de los otros seis relatos que componen la selección, quizá sean menos populares, pero sus carreras están perfectamente avaladas por los premios y las publicaciones internacionales. En las páginas de esta antología aparece el nigeriano Chuma Nwokolo, también abogado y activista en su país; la escritora de origen liberiano Hawa Jande Golakai, que con su primera novela consiguió convertirse en una de las grandes promesas del continente y aspirar a algunos de los premios más reputados; la también nigeriana Sarah Ladipo Manyika, autora de la novela In Dependence que en 2008 causó sensación en el Reino Unido; Toni Kan escritor y editor procendente de Nigeria que ha cosechado reconocimiento en su país y se ha destacado por cultivar el relato corto y la poesía tocando la temática de la sensualidad; la marfileña Edwige-Renée Dro se ha abierto hueco en la esfera anglófona africana que en los últimos años parece el entorno más dinámico del continente y ha despertado el interés de festivales internacionales a través de sus publicaciones en magacines on line; Abubakar Adam Ibrahim, escritor y periodista nigeriano, ha ganado premios pero, sobre todo, se ha convertido en un habitual entre los finalistas de los más prestigiosos, desde el Caine Prize hasta el Etisalat Prize. Tres de estos autores Ibrahim, Dro y Golakai, aparecen en la antología Africa39 que pretendió reunir a los mejores 39 autores africanos de menos de 40 años.

portadaanthologyComo señalaba su impulsora, los relatos cortos que forman la selección rompen los estereotipos del la literatura romántica. Las historias de amor de Valentine’s Day Anthology 2015 no se ciñen al prejuicio de prosa edulcorada y sí, mucho más a una realidad diversa. Los relatos cortos cuentan historias de mujeres transgresoras y con iniciativa, de adulterios que nos parecen comprensibles y tiernos, de vidas torturadas que buscan una salida, amores a primera vista e historias del corazón que se desarrollan en discotecas africanas. Ese es también uno de los rasgos de estos relatos y una de los objetivos de los editores. Las historias son puramente africanas. Los personajes y los contextos no dejan lugar a dudas los clubs, las misiones internacionales o el Abidjan post-Gbagbo aparecen en esas líneas con protagonismo propio, como escenarios en los que los africanos viven su amor.

Otra de las líneas rojas sobrepasadas por los responsables de la antología es el de la lengua, ya que los siete relatos han aparecido editados en inglés pero también en otras lenguas utilizadas en el continente, como el francés, y en lenguas nacionales africanas, como el pidgin, el kiswahili, el igbo, el yoruba, el hausa o el kpelle. Y para estas traducciones han contado también con personalidades de renombre en la esfera literaria y artística del continente.

Ankara Press, en la que aparece esta antología, es el sello dedicado a la literatura romántica dentro de la editorial Cassava Republic Press, una editorial independiente nigeriana que se ha caracterizado por llevar un soplo de aire fresco a la industria del libro en su país y en todo el continente. Al frente de esta iniciativa están Bibi Bakare-Yusuf, que, como se ha explicado, se ha ocupado directamente de la selección del día de San Valentín, y Jeremy Weate. Ambos han mostrado desde el nacimiento de la editorial un doble objetivo, por un lado, acercar a los africanos a algunos de los autores estrella del continente que paradógicamente sólo son editados fuera de África y, por otro lado, abrir nuevas posibilidades a los escritores noveles o desconocidos africanos. Para ello, no han tenido ningún reparo en presentarse en la industrial editorial internacional compitiendo con las firmas más prestigiosas sin complejos y en intentar sacar todo el partido a las tecnologías.

La propia edición es un ejemplo de este uso de las tecnologías, pero también de la voluntad de llegar a todos los lectores. El resultado de Valentine’s Day Anthology 2015 está disponible de manera totalmente gratuita en Internet. A través de la red se puede acceder a los siete relatos y a sus correspondientes traducciones, pero también a los audios de estas historias en las dos versiones. También en los audios han participado personalidades importantes como el novelista Mukoma Wa Ngugi o el slamer Dike Chukwumerije y, además, algunas de las personas que están revolucionando la industria editorial africana como Billy Kahora, desde Kwani Trust, y autores de la sudafricana Chimurenga Chronic.

Valentine’s Day Anthology 2015 es, sobre todo, una muestra de la diversidad africana, pero también del dinamismo y de la creatividad del mundo editorial africano.

Literatura contra la homofobia y los prejuicios

Nigeria o Uganda aparecen como punta de lanza de una pretendida ola de homofobia en África. Aunque basta con hacer un análisis un poco más fino para darse cuenta de que los movimientos para recortar los derechos del colectivo de gais, lesbianas, transexuales, bisexuales e intersexuales (LGTBI, por sus siglas en inglés) son sólo una cortina de humo populista utilizada por gobiernos incapaces de hacer frente a determinados problemas sociales, económicos y políticos. Sin embargo, aunque sólo sea con este objetivo instrumental el hecho es que los colectivos LGTBI se ven acorralados en varios países africanos.

QueerAfrica-CoverEs el momento, además, en el que miembros prominentes de estos colectivos dan un paso al frente y, lejos de amedrentarse, se muestran combativos a pesar del riesgo real. Su lucha además se centra en visibilizar y normalizar su situación. Lo hizo el keniano Binyavanga Wainaina, uno de los escritores africanos más populares en la esfera internacional, anunciando su homosexualidad con un sutil pero desgarrador “Mamá, soy gay”, en forma de título de un relato autobiográfico. A partir de ahí, hemos visto exposiciones fotográficas y todo tipo de acciones artísticas que tratan de eliminar el estigma de la homosexualidad. Una de estas acciones es Queer Africa, una antología de relatos de ficción sobre las diversas identidades sexuales editada por MaThoko’s Books, el sello de la organización sudafricana Gay and Lesbian Memory in Action (GALA). Los autores de los dieciocho relatos que componen este volumen publicado en agosto de 2013 son escritores africanos y pretenden, fundamentalmente, demostrar el amplio abanico que se abre cuando se trata de hablar de los sentimientos, las sensaciones, las vivencias y las formas de asumir la propia sexualidad, especialmente, cuando es diferente a la heterosexualidad que imponen las mayorías.

John Marnell, el responsable de publicaciones de GALA, señalaba durante el proceso de promoción del libro que “la expresión artística en todas sus formas, pero, sobre todo, la escritura creativa, es fundamental en estos momentos, ya que ofrece un antídoto frente a la retórica de odio, a las narrativas dominantes que refuerzan los prejuicios y la desigualdad”. Marnell hacía referencia de este modo al posicionamiento de los editores de la antología, Karen Martin y Makhosazana Xaba. Así que es indudable que tanto los impulsores como los editores de este volumen tenían una intencionalidad muy clara a la hora de lanzar su apuesta.

En la introducción de la edición original, facilitada por Marnell, Martin y Xaba eran absolutamente explícitos y mostraban su voluntad, no sólo de visibilizar realidades a menudo invisibles, sino de hacer además que el lector se sintiese por un momento en la piel de los protagonistas. “Las artes nos permiten considerar experiencias radicalmente diferentes a las nuestras que otras formas de representación no permiten (…). En el espacio imaginativo, las narrativas dominantes tienen menos influencia; y aparecen posibilidades que no hemos considerado. Nos enfrentamos a nuestros prejuicios e ideas preconcebidas. Y podemos descubrir a través de los demás cosas de nosotros mismos que no reconocemos. Es nuestra intención, con esta antología, perturbar de manera productiva, a través del arte de la literatura, los discursos dominantes actuales en lo que significa ser africano, ser queer y ser un escritor creativo africano”, escribían los editores.

deseos afines-portadaAhora, hace apenas unas semanas, Queer Africa se nos ha acercado enormemente y lo ha hecho a través de la editorial Dos Bigotes, que ha publicado su traducción al español bajo el título Los deseos afines y con el subtítulo Narraciones africanas contra la homofobia. Gonzalo Izquierdo, una de las dos mitades de la editorial explica que este título entronca con una idea que Eduardo Mendicutti plantea en el prólogo del libro, que “el corazón humano disfruta, padece, se encrespa, se calma, sueña y desea en todas partes de la misma manera”. Así es como Dos Bigotes nos acerca a una realidad que puede parecer doblemente ajena. Alberto Rodríguez, el otro responsable de la editorial, confiesa que conocer Queer Africa fue “un flexazo”. “Contenía todo lo que buscábamos como editorial y encajaba perfectamente con nuestra línea más reivindicativa, la de dar voz a autores y autoras procedentes de países o regiones donde los gais, lesbianas, bisexuales y transexuales sufren algún tipo de discriminación o persecución”, señala Rodríguez.

Los deseos afines está formado por 18 relatos de escritores procedentes de seis países que cuentan historias absolutamente diferentes. Sus protagonistas se enfrentan a situaciones completamente distintas y reaccionan de manera dispar. Desde la tórrida actividad como chapero urbano del protagonista del “Capítulo trece” que firma K. Sello Duiker, hasta la delicada historia de amistad y admiración de “El señor de la casa”, de Beatrice Lamwaka; desde el escenario de la segunda guerra de los Boers de finales del S.XIX y principios del XX en el que se enmarca “El pellizco” de Martin Hatchuel, hasta la vida de los expatriados de las organizaciones internacionales y las ONG de “Todo al descubierto” de Dólar Vasani.

Ese es uno de los valores que los responsables de Dos Bigotes atribuyen a Los deseos afines. “Es un libro muy plural, muy diverso y muy heterogéneo. Todas las historias, cada una con matices y argumentos muy diferentes entre sí, parten de una experiencia queer para ir más allá y abordar infinidad de temas y conflictos que nos parecen muy interesantes y enriquecedores”, anuncia Rodríguez. Mientras que Izquierdo advierte: “La lectura de Los deseos afines es una experiencia impredecible y llena de sorpresas, porque cada cuento logra una reacción inmediata en el lector, que puede llorar, reír, excitarse o quedarse con la boca abierta con solo pasar una página. Además, la mayoría de ellos se presta a leerlos varias veces para captar todos los detalles que encierran. Es muy complicado reunir en una antología relatos de tanta calidad como estos y que sean tan directos y conmovedores”.

Y conmovedores son pasajes como el de “La despedida” de Annie Holmes: “Una parte de mi quería estar allí fuera, sentada en una banqueta, riéndome con Don y su pandilla, especialmente esa noche, pero Elise desarmaba mi voluntad. Elise hacía que el aire se volviese más denso. Mis ojos sólo podían seguirla a ella. Como las limaduras de hierro a un imán, como los girasoles al sol, yo seguía a Elise”. O el que firma Wamuwi Mbao en “El baño”, cuando escribe: “No sabíamos cómo referirnos a nosotras mismas, así que te inventabas algo nuevo cada vez que nos preguntaban. Me gustaría saber qué le contabas a la gente cuando yo no estaba delante. Tenías miles de caras que nunca conoceré”. Algunos de esos pasajes dejan además unos incómodos vacíos que acercan mucho más a la empatía que a la desidia, como la confesión de la protagonista de “Lower Main” de T.O. Molefe cuando dice: “Vuelve a apartar la vista y yo aprovecho para observar cómo flexiona el cuello; sus músculos, tendones y huesos se estremecen bajo la piel. Es lo más cerca de su cuerpo que podré estar”.

Izquierdo se muestra además de acuerdo con los editores de la obra original en cuanto al papel de la cultura: “Estamos convencidos de que la literatura, y la cultura en general, cumple un papel fundamental a la hora de transformar la sociedad y subvertir ideas preconcebidas. En el caso de los escritores, su obra sirve para destapar las distintas maneras en que podemos amarnos los unos a los otros y combatir la homofobia imperante en muchos de sus países. Esto es lo que a nosotros nos gusta como editorial: que nuestros libros aporten una mirada diferente y ayuden, en la medida de lo posible, al cambio y a la evolución social. Estas historias nos descubren en primera persona las inquietudes de los autores, sus luchas y su forma de afrontar la realidad, algo que en Europa no solemos tener demasiado en cuenta y que merece la pena reivindicar”.

Los responsables de Dos Bigotes no pretenden que Los deseos afines se considere literatura social, pero recuerdan que supone un posicionamiento de unos autores en “un momento en el que es arriesgado significarse”. “El valor de estos textos es doble: su calidad literaria se apoya en el acto de valentía del autor, que utiliza las herramientas que mejor domina para recrear una historia donde tienen cabida los sentimientos de aquellos a los que las leyes, los gobiernos o las tradiciones pretende discriminar”, señalan.

En parte, la diversidad que hay detrás del espíritu del libro, se transmite en las propias narraciones como señalaba Rodríguez, pero también en las situaciones de los autores. Entre las dieciocho historias hay algunas inéditas y otras que ya forman parte de la historia de la literatura LGTBI africana. Del mismo modo, entre sus autores hay nombres consagrados como el de Monica Arac de Nyeko, ganadora del Caine Prize (el más importante galardón de la literatura africana en lengua inglesa) o menos conocidos como Wame Molofhe, hay publicaciones póstumas como la de Emil Rorke e, incluso, autores que escriben con pseudónimo por miedo a las presiones familiares y sociales como Mercy Minah.

Para terminar, una pregunta fundamental: “¿Nos puede enseñar algo Los deseos afines?”. Y los responsables de su publicación en castellano en la editorial Dos Bigotes, que no está especializada en literatura africana, ofrecen una respuesta sin matices: “Lo primero que nos puede enseñar es a vencer ciertos prejuicios o ideas preconcebidas que tenemos sobre África, un continente formado por más de medio centenar de países donde conviven mil millones de personas de etnias y culturas muy diversas. La lectura de Los deseos afines sirve, en primera instancia, para resquebrajar esa imagen uniforme que tenemos de África y para mostrarnos cómo se vive la sexualidad, el amor y el deseo más allá de las fronteras de Occidente”.

Artículo publicado originalmente en Planeta Futuro (El País) el 22 de agosto de 2014.