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Fatima Mazmouz y Zoulikha Bouabdellah: Arte con perspectiva de mujeres, árabes y africanas

Desde Marruecos  y Argelia, las obras de Fatima Mazmouz y Zoulikha Bouabdellah, dos mujeres artistas referentes del feminismo en el contexto poscolonial, se dan cita hasta el 21 de abril en una exposición conjunta en el Centro Atlántico de Arte Moderno (CAAM), en Las Palmas de Gran Canaria, titulada `Simetrías´. En Wiriko hablamos con ellas de arte en femenino, siendo árabes y africanas, de cara al 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer.

FATIMA MAZMOUZ

Fatima Mazmouz y el cuerpo femenino colonizado

Esta artista, nacida en Casablanca y que vive entre Marruecos y Francia, nos confiesa que la necesidad de revisar la historia y de aceptar que existen otras maneras de afrontar el colonialismo y sus consecuencias se encuentran en la base de buena parte de su conjunto artístico. Una de sus series más transgresoras es ejemplo de ello. Se trata de ‘El útero de mi padre´, perteneciente a la colección `Museo del  útero´, un conjunto de fotografías llamadas a reinterpretar las voces del sur y en las que feminismo y colonialismo se convierten en una relación bilateral dolorosa e inevitable.

Son cartas postales de la época de los protectorados español y francés en Marruecos y propagandas oficiales en las que ella se atreve a plasmar trompas de Falopio, úteros y matrices, partes de un cuerpo femenino que ha sido dominado por el hombre colonizador, por los militares y oficiales que miran maravillados; o por las instituciones de gobierno de Tetuán, cubiertas por pequeños úteros. Esta maniobra artística nos obliga a reeducar nuestra mirada colonial y machista y a trasladarnos de la dimensión biológica e individual a la social, política y colectiva. Mazmouz matiza que la dominación colonial fue también la dominación sexual, a través, de la práctica de la prostitución. 

Con una posición muy firme sobre la libertad individual de la mujer, a quien defiende convencida que se le debe respetar cualquier decisión que adopte respecto al aborto, la artista marroquí se planteó cuestiones vitales sobre la maternidad al quedar embarazada. Más tarde fue capaz de transmitir estas luchas internas con irreverentes creaciones, como una Virgen de Guadalupe rodeada de un aura de cuchillos de cocina, para denunciar que las religiones y patriarcados obligan al autosacrificio femenino. Ese es un ejemplo de sus rupturistas dualidades que se encuentran en buena parte de su producción, en la que superpone símbolos contradictorios, mezcla elementos cristianos y paganos, o bien realiza una amalgama de cuerpos embarazados con conceptos como el de patria.

 

Zoulikha Bouabdellah y la necesidad de unir arte, mujer y pertenencia cultural

A través del dibujo, la fotografía, el vídeo o la instalación, esta creadora argelina no puede desligar del todo su trabajo a la cuestión femenina porque, en sus propias palabras, como mujer artista lo único que hace es expresar lo que ella misma es. Bouabdellah denuncia la perspectiva estereotipada que en Europa se tiene de la mujer árabe y musulmana, fruto de la narración de una historia única colonizadora, de la que dice ser una imagen que hay quien prefiere mantener congelada como en un molde y que se traduce en la de una mujer sumisa e indolente cuyo destino depende de los hombres. Sin embargo, ella reivindica que las mujeres árabes son artífices del progreso, cuentan con más estudios que los hombres y son muy activas en el terreno profesional. “La confusión, en mi opinión, existe porque la visión de los europeos del mundo árabe confunde lo político con lo cultural”, señala la artista.

Así nos encontramos ante una mujer de fuertes convicciones feministas, con conciencia de sus orígenes árabes y musulmanes, que ha impregnado de esta fusión conceptual toda su obra. Los temas centrales de sus trabajos artísticos son el desafío a los roles de género y a las normas sociales, los tabúes y la reinterpretación de la historia, que en su obra se convierten en piezas de un indudable calado histórico y político.

Al radiografiar con detalle parte de sus creaciones, descubrimos una atrevida exploración de elementos pictóricos populares mezclados con otros propios de la cultura y de la tradición árabe y musulmana. Bouabdellah tiene la destreza de romper clichés a golpe de color y técnicas contemporáneas. Como ejemplo, su serial de mezquitas decoradas al estilo pop art, que nos invita a admirar la diversidad, no solo artística, sino también cultural.

La utilización de elementos aparentemente opuestos se convierte de esta manera en uno de los rasgos definitorios de su piezas, siendo capaz de armonizar elementos de culturas y géneros diferentes, así como conceptos antagónicos como la belleza y la violencia.

Vote Off: el hastío general de una Argelia estancada

Artículo publicado gracias al Festival de Cine Africano de Tarifa (FCAT) del que Wiriko es medio oficial.


Unas elecciones convocadas para el 17 de abril de 2014 y una campaña electoral cargada de reproches, promesas y emoción, pero también de… hastío. Argelia se enfrentaba ese año a unas nuevas elecciones presidenciales en las que, como en las anteriores, la mayor parte de la población ya adivinaba el resultado. El realizador Fayçal Hammoum nos presenta en su documental Vote Off de 2017 la última campaña electoral del país. A lo largo de 82 minutos se nos muestran las diversas opiniones no solo en torno al eterno presidente, Abdelaziz Buteflika, sino al debate que se ha creado sobre la necesidad y la intención de votar o no.

El largometraje empieza con escenas cotidianas, obreros trabajando en la calle y una pequeña tienda. En ella trabaja un joven tendero que comienza a transportarnos a la realidad del país en 2014. No obstante, no solo escuchamos las opiniones de la calle, sino que a través de Vote Off podemos ver y comprender las múltiples realidades que existen en Argelia. Además del vendedor, un presentador de radio comprometido, músicos, trabajadores y periodistas de dos medios de comunicación argelinos van esgrimiendo sus puntos de vista. Curiosamente, todos ellos tienen la misma edad que el director. Claramente, la intención del director es representar la visión de una generación nacida a mediados de 1980, que está cansada, que vive sumida en el mundo de las subvenciones estatales y que no son capaces de movilizarse para lograr un cambio efectivo en su país.

Sin embargo, el logro de esta película se encuentra en su capacidad de entrelazar puntos de vista diversos. Las opiniones de los ciudadanos, las palabras que brotan en programas de radio o el trabajo en la redacción del periódico local Watan y el canal de televisión Chorouk, se alternan con escenas de mítines de los principales partidos. El partido gobernante esgrime la necesidad de apoyar al presidente Buteflika (al que sus ciudadanos no habían visto en dos años y ¡oh sorpresa! no habló en público en toda la campaña) para continuar con el desarrollo del país, evitar la ruptura y la intervención extranjera. Ese repetitivo lema de “nosotros o el caos” que parece común a toda la clase política. La oposición encabezada por Ali Benflis, ex primer ministro del país entre 2000-2003, denunciaba la corrupción, la falta de desarrollo y la necesidad de impulsar la democracia. A través de todos ellos el director dibuja un panorama de la campaña electoral y de la confrontación de ideas, pero no solo a nivel político.

 

Hammoum no interviene en las escenas, cada uno de los protagonistas van contando sus opiniones y es común que en este documental varias personas discutan a la vez sobre la situación del país y el momento político que se está viviendo. Pero, en realidad, faltan muchos testimonios. A medida que el documental se va desarrollando el espectador puede darse cuenta de que la imagen de la campaña electoral y las elecciones está incompleta. En primer lugar, porque todas las personas que forman parte de este documental viven la realidad de la capital, Argel. No hay espacio en este objetivo para otras realidades fuera de este universo, especialmente las visiones de los espacios rurales que nos podrían haber dado una representación mucho más amplia. Pero, además del mundo rural, llama también la atención la enorme escasez de testimonios de mujeres que también viven el día a día de Argelia y de la campaña electoral. Aunque sí que hay voces y podemos entrever sus opiniones, el número de intervenciones es infinitamente menor, lo que no facilita la visión de una auténtica realidad de este país del norte de África.

Los reproches y la tensión son crecientes a medida que nos acercamos a los últimos minutos del documental y de la campaña electoral. Los debates se vuelven más intensos y las conversaciones en torno a las elecciones del 17 de Abril inundan las escenas finales, aunque, como ya se ha dicho, el resultado sea de sobra conocido. Vote Off es una muestra de las (incompletas) realidades que vive el país ante de los comicios. Es la historia del hartazgo y de la denuncia de un sistema estancado.


Artículo publicado gracias al Festival de Cine Africano de Tarifa (FCAT) del que Wiriko es medio oficial.

I Still Hide to Smoke: el hamman y la lucha de la mujer argelina

Frente a las bombas, al atropello de los derechos humanos y a los barbudos hay un hamman. Este esconde un susurro inocente. Para muchos, conspiratorio. En la Argelia de 1995, el integrismo islámico lidera el terreno político y la represión militar viene impuesta por el Frente Islámico de Salvación (FIS). En este contexto se atiende mejor a las pequeñas cosas; al cigarrillo, al mar, a la ropa tendida o a la alegría de saber que se ha restablecido el servicio de agua. En los malos momentos, agua caliente. O una mano amiga que se ofrezca a frotar allí donde no se llega.

I Still Hide to Smoke (2016), de la realizadora argelina Rayhana Obermeyer, es una película coral liderada por la actriz Hiam Abbas (Fatima). Un hamman (baño turco) es el escenario de una cinta que se adentra en los abusos de la sociedad misógina durante la guerra civil de Argelia.

El hamman de Fatima es un bálsamo anímico para un grupo de mujeres que intenta escapar de la rutina. Madres, hijas y amigas. Vírgenes, rebeldes y enemigas. Gordas y delgadas. Casadas, solteras, viudas y divorciadas. En los baños hay cabida para todas. Muchas vienen solo a bañarse mientras otras se exfolian o preguntan por un masaje. Las hay quien además del respiro terapéutico, vienen a buscar consejo, a desahogarse o a olvidarse de los fundamentalistas. Aquí se habla sin tapabocas de sexualidad, matrimonio, divorcio y religión. Se cotillea y se ríe. También se llora. Y se sueña.

Samia (Fadila Belkebla), de 29 años y soltera, sueña con irse con el mar. De perderse en el horizonte. Pero lo que le quita el sueño es buscar un marido. Entra a trabajar en los baños para ver si alguna casamentera la recomienda aunque “nadie se fija en las que limpian o dan masaje”, le advierte Fatima. Samia es testigo en un espacio donde además de la limpieza física existe un aseo mental.

El hamman es un refugio para que las mujeres se presenten sin máscaras, con sus miedos e inquietudes. Un lugar para expresarse libremente y buscar compañía. Incluso es destino para aquellas que apoyan al régimen extremista. Rayhana, que se enfrentó al desafío de encontrar actrices árabes que quisieran formar parte del reparto, propone una cinta con escenas cuidadas y tiernas donde las mujeres descosen estereotipos en unos diálogos atrevidos y que son una mirada al mundo árabe femenino.

Aunque en una sociedad en la que “falta el amor”, siempre hay alguien pidiendo pelea. La seguridad de los baños se verá amenazada cuando Fatima acoge a Mariem (Lina Soualem), soltera y de 16 años, que está embarazada. Su hermano fundamentalista ha conocido el secreto y va buscarla al hamman. Venganza y una daga. La tranquilidad entonces queda a expensas de los barbudos que atormentan la desinhibición cuando llaman a la puerta.

*Este artículo es parte de la cobertura que Wiriko ha realizado en español como medio oficial del festival de cine contemporáneo Film Africa.

Otoño de cines africanos en Madrid y Córdoba

Casa Árabe inaugura un ciclo de cines africanos con una selección de dos películas de ficción y dos documentales proyectados por el FCAT en los últimos años. Marruecos, Argelia, Estambul, la inmigración, la radicalización o el amor serán algunas de las temáticas que durante este otoño se podrán disfrutar tanto en Madrid como en Córdoba desde el 22 de septiembre hasta el 24 de noviembre. Si tienes curiosidad te presentamos estos cuatro trabajos necesarios para comprender mejor algunas de las dinámicas actuales que tienen lugar en el continente africano o en su diáspora.


Hablar de inmigración y hacerlo sin palabras. Este es el desafío que el tunecino Ala Eddine Slim propone con su película El último de nosotros (Akher Wahed Fina). El protagonista descrito como “N” (Jawher Soudani) –aunque los créditos finales lo enumeran simplemente como “joven”– recorrerá espacios infinitos intentando cruzar clandestinamente a Europa, un trabajo que fue premiada como mejor película árabe en el FCAT 2017.

El significado de todo esto puede reducirse en gran medida a la diferencia entre rechazar el entorno de uno o ser parte de él. Es un punto particularmente importante en un mundo en el que decenas de miles de africanos arriesgan la vida y la integridad física para huir a Europa, donde la tierra prometida que esperaban termina rechazándola o guetizándola. Hay indudablemente espacio para más películas sobre el tema, sí. Y es alentador encontrar directores que buscan ampliar la comprensión de la experiencia de los migrantes. Sin embargo, los personajes de El último de nosotros no son de carne y sangre, sino conceptos, ni siquiera nombres reconocidos: representan las ideas mientras son vasos vacíos, lo que hace de la película un ejercicio intelectual autoindulgente con bellas imágenes, más que una profunda meditación sobre uno de los grandes problemas de nuestro tiempo.

 

Madrid: 22 de septiembre y 27 de octubre

Córdoba: 13 de octubre

 


 

El documental Callshop Istanbul de los realizadores Hind Benchekroun y Sami Mermer presentan la cosmopolita ciudad de Turquía a través de la vida de los locutorios para refugiados e inmigrantes. Estambul, una metrópolis a caballo entre Europa y Asia, siempre ha sido un lugar de paso para los mercaderes y viajeros del mundo. Hoy en día, para los emigrantes venidos de África y de Oriente Medio representa la puerta de la Tierra Prometida europea. Refugiados sirios e iraquíes, una juventud cosmopolita en busca de un futuro mejor desilusionada por las primaveras árabes, clandestinos del África negra, todos se juntan en un espacio reducido y lleno de vida: los “callshop”, los locutorios, desde donde pueden volver a contactar con sus países de origen son el epicentro de este documental.

A veces, el drama se resume en una llamada que no pasa. En otros, es una pausa incómoda reflejada en la cara desencajada de no poder gestionar una distancia demasiado grande para romper por teléfono. O también en un suspiro de exasperación por una situación sin solución fácil. Es la captura de estos momentos sin vigilancia, donde los realizadores Benchekroun y Mermer proporcionan instantáneas claramente personales que ofrecen reveladoras visiones de la imagen más grande.

 

Madrid: 29 de septiembre y 13 de noviembre

Córdoba: 27 de octubre

 


¿Qué es lo que realmente sucede en la cabeza de un terrorista suicida, y quién lo puso allí? En Investigando el Paraíso (Tahqiq fel djenna), el veterano director argelino Merzak Allouache explora las terribles consecuencias de estas ideas, específicamente la perspectiva de que un mártir islámico vaya a ser atendido por 72 vírgenes voluntarias, cuando entre en el paraíso. Allouache observa esta promesa erótica desde el punto de vista de una periodista, revelando la gran división socio-religiosa en su país, mientras que él se burla de la política de lo que la película llama “la teología de la muerte”. Un reloj largo pero absorbente, es a la vez escalofriante en sus implicaciones y alentador al presentar argelinos inteligentes que ven claramente a través de la propaganda.

Investigando el paraíso contiene más de dos horas de entrevistas en todo el país describiendo el paisaje social de Argelia, que va desde los intelectuales a los niños en la calle, desde la sofisticada capital al exótico y tradicional sur. La franqueza con el que se afronta el reclutamiento de yihadistas tiene una audacia inusitada, y hace que valga la pena una mirada sosegada por los organismos de radiodifusión y nichos en busca de actualidad.

 

Madrid: 13 de octubre y 17 de noviembre

Córdoba: 10 de noviembre

 


Noufissa y Fetouma son las protagonistas de Pequeñas alegrías, una película costumbrista ambientada en la ciudad de Tetuán durante la década de los 50 y dirigida por el marroquí Mohamed Chrif Tribak.  Al fallecer su padre, Noufissa, de 17 años, debe ir con su madre a vivir a la casa de Lalla Amina, esposa de un gran dignatario de la medina de Tetuán. Una vez instalada en la mansión, una fuerte amistad nace entre Noufissa y Fetouma, la nieta de Lalla Amina. Las dos jóvenes prometen no separarse nunca. Cuando Fetouma descubre que Noufissa se casará pronto, hará lo imposible para impedirlo.

Madrid: 6 de octubre y 10 de noviembre

Córdoba: 24 de noviembre

África con honores en Cannes y Seattle

Cannes2014

Cartel diseñado por Hervé Chigioni y su grafista Gilles Frappier para la 67ª edidicón del festival de Cannes. Un fotograma de la película ‘Ocho y medio’ de Fellini en la que aparece el actor italiano Macello Mastroianni.

El Seattle International Film Festival (SIFF) junto a la prestigiosa cuna de los premios franceses, el Festival de Cannes, ya tienen las nominaciones oficiales, los programas de mano y las carteleras abiertas a la crítica encarnada o complaciente. Por el lado estadounidense una sección dedicada a los trabajos más actuales en la escena africana brindará una más que magnífica oportunidad para ver una muestra de las cinematografías del continente; en concreto 10 películas. Del lado francés, la huella africana es limitada aunque con un peso evidente. En la Selección Oficial, la única película seleccionada para optar a la Palma de Oro es Timbuktu del mauritano Abderrahmane Sissako; en la sección Una cierta mirada el trabajo nominado es Run, la ópera prima del marfileño Philippe Lacôte; por último, uno de los miembros del jurado de la Cinéfondation y de la Sección de cortometrajes, que este año preside el iraní Abbas Kiarostami (Irán), es el director del Chad Mahamat-Saleh Haroun.

Sin dejar las nieves berlinesas en el recuerdo allá por febrero, la organización de la, siempre obligada, 67ª edición de Cannes que se celebrará del 14 al 25 de mayo, apuntaba al romance eterno con el cartel de este año: una colaboración de Hervé Chigioni y su grafista Gilles Frappier en el que dan vida al sex símbol italiano Macello Mastroianni a partir de un fotograma extraído de la película Ocho y medio de Federico Fellini, presentada en la Selección Oficial en 1963. “Su mirada por encima de sus gafas negras nos hace cómplices de una promesa de alegría cinematográfica mundial”, explica el autor del cartel. “La alegría de vivir juntos el Festival de Cannes”.

Sissako-Couleur

Imagen captada por Arnaud Contreras durante el rodaje de ‘Timbuktu’, película del director mauritano Abderrahmane Sissako seleccionada para optar a la Palma de Oro en el festival de Cannes.

Con la alfombra roja preparada a 26 días del estreno de Cannes la presentación del nuevo trabajo del director mauritano Sissako se espera con impaciencia. El lenguaje retórico cargado de silencios, característicos de su cinematografía, se han podido ver en diferentes ediciones como en la de 2006 con Bamako, en 2002 con Heremakono, en 1998 con La vie sur a terre, o en 1993 con Octobre.  Este film camina en una línea política y necesaria para la reconciliación histórica: la ocupación de Mali por los yihadistas causando una catarsis social y cultural; una película que pretende recomponer las almas y deshacerse de las imágenes de horror y amputación en esta parte del Sahara. 

Juicio marfileño a Francia, en su propia casa

Es la primera vez que Costa de Marfil aterriza en Cannes pero lo hace con la bayoneta de 35mm. preparada. El debut del franco-marfileño Philippe Lacôte con Run para la sección Un cierta mirada, es el resultado del éxito del Atelier du Festival, una iniciativa que se ejecuta durante el festival con el fin de encontrar financiación para proyectos de directores que se encuentran en un estado avanzado de desarrollo. Y el radar de 2012 que seleccionó a Lacôte no se equivocó. Este año, otro africano, el nigeriano Newton Aduaka participará en este “taller” con su proyecto de adaptación de la obra de Helon Habila, Oil on Water.

El primer largometraje de Lacôte, de 42 años, es la primera ficción sobre la crisis político militar que sacudió a Costa de Marfil entre los años 2002 y 2011. La película narra la vida de un adolescente llamado a convertirse en brujo en su pueblo -una especie de curandero tradicional- pero finalmente debe unirse a los “jóvenes patriotas” partidarios de las prácticas violentas del ex presidente Laurent Gbagbo. Run o “Ejecutar” se propone además desempeñar un papel adicional para reactivar el cine de Costa de Marfil, en la actualidad prácticamente sin actividad.  Directores vintage reconocidos como Henri Duparc, Gnoan M’Bala, Yeo Kozoloa o Fadika Kramo o han fallecido o llevan inactivos desde hace más de diez años.

De las 80 salas de cine que llegaron a estar activas, actualmente solo 2 están en funcionamiento. Quizás por este motivo el propio Estado marfileño haya subvencionado con un 7% la película, el resto de la financiación proviene de Francia e Israel. En total 1,8 millones de euros invertidos en dar respuesta a cómo se llega a la violencia.

LACOTE Run

Fotograma de ‘Run’, película del franco-marfileño Philippe Lacôte.

Seattle y África cada vez más cerca

El festival estadounidense que se celebrará del 15 de mayo al 8 de junio sorprende, un año más, con una sección entera dedicada al cine africano con un total de 10 películas. El programa fue ya un éxito el año pasado ofreciendo algunos de los mejores trabajos de y sobre África que se están realizando en la actualidad.

Y el cartel de este año no es menos excepcional. Os dejamos algunos de los títulos que se proyectarán. Difret (Etiopía, 2014), ganadora del premio del público de Sundance, que cuenta la historia basada en hechos reales de la lucha de una joven contra la tradición de largo recorrido en Etiopía del “matrimonio por secuestro”. Rags and Tatters (Egipto, 2013), llamada “la piedra de toque del post revolucionario cine egipcio” por la revista Variety. Half of a Yellow Sun (Nigeria, 2013) es la adaptación a la gran pantalla por el director Biyi Bandele de la premiada novela de Chimamanda Ngozi Adichie con un reparto estelar encabezado por el nominado al Oscar Chiwetel Ejiofor, 12 años de esclavitud y Thandie Newton. The Rooftops (Argelia 2013), de Merzak Allouache, teje la historia de cinco barrios de Argel en torno a las cinco llamadas diarias a la oración. Finding Fela (EE.UU. 2014), el nuevo documental de Alex Gibney sobre el músico y activista nigeriano Fela Kuti. Y African Metropolis (Kenia, 2013) donde cineastas de todo el continente africano pintan un cuadro vivo de una nueva África urbanizada a través de historias cortas innovadoras que ofrecen las seis principales capitales que se encuentran en rápido crecimiento: Abidján, El Cairo, Dakar, Johanesburgo, Lagos y Nairobi.

Los cines de África reconquistan Granada

7ª edidicón del Festival de Granada cines del sur 2013.

7ª edidicón del Festival de Granada cines del sur 2013.

Por séptimo año consecutivo, el Festival de Granada Cines del Sur convertirá por unos días a la ciudad andaluza en el epicentro geopolítico del séptimo arte en España. El festival, que tiene como objetivo la difusión y promoción de las cinematografías de los países habitualmente adscritos al hemisferio sur, propiciará hasta el próximo sábado 15, un vínculo de encuentro entre profesionales del sector y aficionados a un cine escaso en los circuitos convencionales de las salas de cine.

Es de rigor dedicar una especial atención desde Wiriko al festival granadino que junto al Festival de Cine Africano de Córdoba se han convertido en dos auténticos supervivientes en estos tiempos de recortes y zozobra. En España, son los únicos en su especie y, frente a todos los imprevistos, son capaces de aupar sus  proyectos fuera de las fronteras estatales con honores. Dos puntos de vista necesarios. Dos salvavidas que naufragan frente a una incertidumbre generalizada. Dos guías necesarias para la reflexión conjunta que subraya incansable la pregunta ¿a dónde vamos? Dos referencias que la Administración ha decidido convertir en una constelación de miradas, con precariedad de fondos, y que sugieren a prisa la unidad de la cultura por la diversidad. Dos festivales que en una nueva concepción del espacio, del tiempo y de la historia cinematográfica reflejan abiertamente el dogma de sus organizadores: mostrar otra forma de mirar hacia nuestros hermanos del sur.

Para esta ocasión, el Festival de Granada Cines del Sur ha seleccionado para la competición oficial a diez títulos de los que tres proceden del continente africano. El África subsahariana solo se presenta con una cinta que en cuestión de un año y medio se ha convertido en una clara candidata a optar por el máximo galardón en los festivales internacionales. Se trata de la impactante ópera prima del director keniata David ‘Tosh’ Git, Nairobi half life (2012). La película de Tosh, nacido en 1981 en una pequeña ciudad de Kenia llamada Nanyuki, fue seleccionada para representar a su país en la sección a la Mejor Película en Lengua Extranjera de los Premios Óscar del año pasado. Una coproducción entre Kenia y Alemania que mezcla, con suma habilidad, una mirada casi etnográfica sobre la condición de inmigrante interior dentro del país con los sueños de un espabilado aspirante a actor, que verá cómo la realidad se termina mezclando peligrosamente con sus deseos artísticos.

Los países del Magreb estarán representados con dos películas que se sitúan en un pasado tan urgente como recurrente por las convulsiones sociales y políticas provocadas por las llamadas “primaveras árabes” de los dos últimos años. Por un lado, el veterano cineasta egipcio Yousry Nasrallah, que explora en After the Battle (2012) las contradicciones personales de una ferviente opositora al dictador Hosni Mubarak, poderosamente atraída por un trabajador del sector turístico situado en el campo político opuesto. Por el otro, la tunecina Hinde Boujemaa aporta una sabia mirada documentalista con It Was Better Tomorrow (2012) a las vicisitudes de una mujer, madre de familia y abandonada por su esposo, que no encuentra fácil acomodo en la nueva realidad que se bosqueja ahora mismo en Túnez.

Fotograma de la película keniata Nairobi half life (2012) dirigida por David Tosh.

Fotograma de la película keniata Nairobi half life (2012) dirigida por David Tosh.

 

Otras secciones con sabor africano

Esta séptima edición del festival incluye una sección bajo el nombre de Milenio en la que se proyectan cinco películas marroquíes, reflejo de un legado cultural común y de los problemas sociales actuales en el país vecino. Destaca la proyección de Pegasus (2011), la película ganadora del premio Etalon de Oro en el FESPACO 2011, del director Mohamed Mouftakir. Los otros títulos que se proyectarán son Los caballos de Dios (2012), de Nabil Ayouch; The Mosque (2010), de Daoud Aoulad-Syad; Quand les hommes pleurent (1999), de Yasmine Kassari; y WWW What a Wonderful World (2006), de Faouzi Bensaïdi. En la sección Pantalla Abierta, la película argelina El gusto (2012), dirigida por Safinez Bousbia, presenta la historia de la música popular chaâbi, un estilo nacido en la calle y en los cafés, e impregnada de cantos bereberes, andaluces y religiosos. Aquí, un pequeño reportaje sobre El gusto.

En la sección Documental Al Jazeera destaca Black out (2012) que a pesar de ser una producción inglesa y dirigida por la alemana Eva Weber se ambienta en Conakry, Guinea, durante la época de exámenes. En cuanto se pone el sol sobre la capital cientos de escolares comienzan su peregrinación nocturna hacia el aeropuerto, las estaciones de servicio y las partes más ricas de la ciudad en busca de luz. Un viaje tanto literal como metafórico hacia la iluminación, a través del cual este evocador documental muestra cómo los jóvenes concilian lo que significa vivir en uno de los países más pobres del mundo con su deseo de aprender; todo ello en un contexto de lucha por el cambio en el país.

Por último, en la sección Perlas del Sur se proyectará la película documental Mama África (2011) del finlandés Mika Kaurismäki. Este documental se centra en la vida de Miriam Makeba, la primera cantante africana en alcanzar el estrellato mundial e impregnada tanto de raíces sudafricanas como de un incesante mensaje de lucha contra el racismo y la pobreza. La película estrenada en la inauguración del Festival de Cine Africano de Córdoba del año pasado, gana peso con un guión que narra su trayectoria a través de entrevistas con compañeros de profesión. Un documental sobre Miriam en el que ella misma no aparece… El trabajo de Kaurismäki, un apasionado de la música, se une a otros documentales que realizó en 2002, Moro no Brasil, y en 2005, Brasileirinho.