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¡A la calle! ¡Es Carnaval! (V): Negras y paulistas, joyas brasileñas

Educación, cultura y arte negro en femenino con Ilú Obá De Min (São Paulo). Foto: Jennifer Glass Y Fora do Eixo.

Cultura y arte negro en femenino con Ilú Obá De Min (São Paulo). Foto: Jennifer Glass Y Fora do Eixo (2013).

 

Autora invitada: Laura Daudén, periodista por la Universidade Federal de Santa Catarina y máster en Relaciones Internacionales y Estudios Africanos por la Universidad Autónoma de Madrid. Actualmente trabaja como redactora para la revista Istoé.

Cuando uno piensa en la majestuosa fiesta del carnaval en Brasil, nos remite, casi automáticamente, a las imágenes de las escuelas de samba y de las “reinas” semidesnudas que comandan las baterías bailando divinamente. Son atendidos, a través de esa puesta en escena, los discursos que se construyeron desde los tiempos coloniales alrededor de la mujer brasileña: es decir, una diosa tropical que mezcla los misterios indígenas y africanos para satisfacer al hombre blanco europeo. Es el propio pecado en forma humana.

Pero la diversidad y la multiplicidad del carnaval ha asegurado espacios –aunque no reconocidos por los grandes medios– a grupos que tratan de reposicionar lo femenino según otros parámetros. Ese es el caso de Ilú Obá de Min (“las manos que tocan el tambor para el Rei Xangô”), una organización fundada y administrada por mujeres que desde el 2005 realiza un cortejo por las atribuladas calles de la ciudad de São Paulo con tal de preservar la cultura afro-brasileña y de reforzar los lazos comunitarios que unen y fortalecen las mujeres, blancas y negras, en el seno de la sociedad patriarcal y de clases.

Reivindicar ser mujer, negra y tocar el tambor en carnavales. Foto: Jennifer Glass/Fora do Eixo

Reivindicar ser mujer, negra y tocar el tambor en carnavales. Foto: Jennifer Glass/Fora do Eixo (2013).

Según la maestra y regente Beth Beli, una de las fundadoras de la organización, la idea primordial era discutir y cuestionar la participación femenina en los rituales ligados a la cultura y a los cultos afro-brasileños. Nadja Baldaconi da Silva Bispo, autora del estudio “Ilú Obá de Min: identidad, oralidad y religiosidad de las mujeres con tambores”, explica que tocar la batería en el Candomblé todavía es tarea exclusiva de los hombres y que la iniciativa del Ilú cuestiona frontalmente el protagonismo masculino al proponer un grupo de percusión afro-brasileña compuesto apenas por mujeres. “Ser mujer, ser negra y tocar el tambor como lucha de la mujer son características desafiadoras dentro de una sociedad regida, en su gran mayoría, por hombres”, afirma.

Así, en la noche del viernes que precede el inicio de las fiestas en todo el país, las más de 200 personas que forman parte del grupo, se juntan en el centro de la ciudad y comienzan un desfile de cerca de tres horas hasta la iglesia Nossa Senhora do Rosário dos Homens Pretos, construida gratuitamente por trabajadores negros en el inicio del siglo XX. Una multitud emocionada acompaña el trayecto. Bajo las luces amarillas de las calles angostas y deterioradas, música, baile y teatro se mezclan para contar en colores y movimientos los mitos de la tradición afro-brasileña y homenajear sus protagonistas, los orixás.

En 2013, todas las canciones y representaciones fueron inspiradas en las yabás, los orixas femeninos en la tradición ioruba. Las cantantes explican su historia al numeroso publico reprimiendo a los hombres por no autorizar la participación de las mujeres en la creación y en la organización del mundo. Así, Oxum, la orixa de la fertilidad, esteriliza a todas las mujeres. En ese momento, los orixas son obligados a reconocer su importancia para la continuidad de la vida y les aseguran un espacio. Ese entendimiento del rol femenino en la religión ioruba es una constante en sus mitos, entre ellos el que explica la existencia de las Iá Mi, las madres ancestrales o hechiceras. “La mujer (…) posee todas las calidades y poderes de una Iá Mi. En varias épocas de su existencia viven diferentes aspectos de ese poder femenino, legado de la naturaleza que reciben las mujeres como parte de su función social, cultural y espiritual”, explica Irinéia Franco dos Santos, autora del estudio “Iá Mi Oroxongá: las madres ancestrales y el poder femenino en la religión africana”. “El poder femenino, en su doble aspecto –creador y destructor– es la síntesis de la vida, suministra el axé [la energía primordial] necesario para la continuación de la existencia en la tierra”, apostilla.

Por la importancia de esas entidades femeninas y también por la simbología de su historia, el desfile de Ilú Obá de Min ha querido destacar, por ejemplo, el ritual Gèlèdé, celebrado en la tradición ioruba para homenajear el principio femenino de la naturaleza (“Ìyá Nlá”) y las entidades femeninas. Su figura ha sido representada con una máscara doble: medio mujer, medio pájaro.

 

Zancudos. Foto: Jennifer Glass/Fora do Eixo (2013).

Un zancudo representa Gèlèdé, el principio femenino de la naturaleza en la tradición ioruba. Foto: Jennifer Glass/Fora do Eixo (2013).

 

Además del grupo de baile y de las representaciones encarnadas por los zancudos y por las percusionistas vestidas de Oxum, las letras de las músicas también han sido fundamentales en la tentativa de construir ese nuevo discurso sobre la mujer: “Un tiempo de lucha y conquista / recuenta nuestra trayectoria / mujeres, madres, señoras / ancestralidad, raíces de nuestra identidad”, dice una de las canciones, mostrando que a través de el culto a Ìyá Nlá se pude reconstruir y propagar los lazos con los reinos originales, de donde partieron gran parte de los millones de esclavos y esclavas responsables de la construcción de Brasil.

“La importancia dada a los lazos familiares y a los clanes expresa en el culto a los ancestros una ligación profunda con su lugar de origen, su aldea e identidad. Así, ¿cómo concebir el horror de la diáspora, de la esclavitud, en el que uno es arrancado de sus raíces y alejado de sus ancestros?”, resume Irinéia Franco dos Santos. “La supervivencia y el mantenimiento de las tradiciones diversas en el ambiente de la diáspora son sintomáticas del proceso.”

 

Si Lincoln levantara la cabeza: ¡Negros por todas partes!

Cine africano. Fotografía realizada por Andrea Frazzetta

Cine africano. Fotografía realizada por Andrea Frazzetta

 

Las visiones diferenciadas de la Guerra de Secesión estadounidense que ofrecen Spielberg, con su película Lincoln, y Tarantino, con Django desencadenado, conducen a un clima previo a la celebración de los Óscar enmarcado en el sentimiento patriótico a la bondad de la nación. Que cada cual dé el Si bemol que crea oportuno pero sí, el pasado 31 de enero se cumplían 148 años de la fecha en la que oficialmente se abolió la esclavitud en los EEUU con la celebrada Decimotercera Enmienda; corría el año 1865. Antes, fue Inglaterra, en 1807, proclamando la Abolition Act (Ley de la abolición) aunque no se haría efectiva hasta que en 1832 se aprobó con aplicación inmediata a todas las colonias inglesas.

El silencio otorga privilegios y es así que la contraparte histórica tiende a ser ocultada en ambos guiones hollywoodienses sin incidir en la raíz de la temática que abordan: ¿Por qué se abolió la esclavitud? Lejos de posiciones irreductibles, parece interesante subrayar que una de las motivaciones de este cambio de mentalidad fue el peso del dinero. Cuando la actividad de la esclavitud comenzó a teñir de rojo las cuentas, es decir, a convertirse en una actividad antieconómica, se produjo un cambio en los internationals affairs (asuntos internacionales) de las metrópolis, especialmente en la más interesada en modificar el estatus de la población negra: Inglaterra.

El gasto que suponía la inversión en esclavos ofrecía unos réditos muy lentos para su amortización y, claro, había que buscar cómo mantener los mismos beneficios. La solución tuvo por nombre lo que se ha conocido como II Revolución Industrial, o, en el argot económico de la época, invertir en actividades industriales de rápido retorno, para lo cual se necesitaban dos cosas: por un lado, obreros y, por el otro, consumidores, un tipo de economía enemiga del régimen esclavista.

PAFF

Y tanta historia ¿para qué? Este jueves sube el telón la XXI edición del Festival Panafricano de Cine (PAFF), el mayor y más prestigioso festival en Norteamérica que acerca lo mejor del panorama cinematográfico negro del 7 al 18 de febrero. Ubicado en Los Ángeles, el PAFF brindará al público estadounidense, durante 11 días y en más de 150 pantallas, una mirada a los últimos trabajos cinematográficos realizados por o sobre personas de ascendencia africana. Fundado en 1992 por el premiado actor Danny Glover (El color púrpura) y el director ejecutivo Ayuko Babu, el PAFF será reconocido este viernes 8 por su contribución a las artes cinematográficas, un premio que se lo entregará la African American Film Critics Association (AAFCA).

Bajo este marco ¿hay un momento más acertado para hablar de la esclavitud, uno de los temas enquistados en los Estados Unidos? En el 148 aniversario de la Proclamación de la Emancipación, el todopoderoso Hollywood ha encontrado ciertamente el momento perfecto y las historias perfectas para que tanto aficionados al cine como sus críticos afilen sus plumas y disfruten del séptimo arte en su vertiente más histórica. La película Lincoln está nominada a 12 estatuillas Óscar y Django desencadenado a 5. Trabajos diferentes. Perspectivas diferentes. Y, sin embargo, la esclavitud sirve como telón de fondo narrativo al mainstream. Precisamente durante el PAFF se analizará minuciosamente el tema de la esclavitud tanto en las películas programadas como en la mesa redonda programada para este domingo 10 y titulada: “Django desencadenado: una discusión sobre la esclavitud y el 150 aniversario de la Proclamación de Emancipación”.

Uno de los objetivos del PAFF reflejados en su página web es presentar y mostrar las obras creativas realizadas por la comunidad negra, particularmente aquellas que refuerzan una imagen positiva. Por ello, Ayuko Babu, el director ejecutivo del festival, y entrevistado tras conocerse el premio que le concedería la AAFCA, incidía en este punto: “Cuando comenzamos este festival hace 21 años, sabíamos que había mucha hambre y demanda por ver imágenes positivas de los negros en las grandes pantallas de todo el mundo. Con los años, hemos trabajado muy duro para que nuestras manos dejen constancia y se aprecien en el pulso del mercado cinematográfico internacional”.

Volviendo a 1865. Como afirmaba en un artículo reciente Vicençs Navarro, Lincoln no pretendía “eliminar el capitalismo, sino corregir el enorme desequilibrio existente en él, entre el capital y el trabajo (…) llevando su postura a altos niveles de radicalismo en su compromiso democrático. Es una tergiversación histórica ignorar tales hechos, como hace la película Lincoln[1].

De Los Ángeles al corazón de Europa: la Berlinale

Berlinale2013

Una calle de Berlín anunciando su festival más importante.

 

Las coincidencias azarosas de la gran pantalla provocan que la ciudad que se ha erigido como buque insignia europeo, Berlín, sea también desde el jueves una buena oportunidad para ver cine africano. La 63 Berlinale (7-17 de febrero) encenderá sus motores en uno de los festivales más esperados cada año y antesala de la ceremonia de los Premios Óscar.

En esta edición, la película sudafricana Layla Fourie es una de las nominadas al Oso de oro. Su directora, Marais Pia, con residencia en Berlín desde hace varios años, nació en Johannesburgo y ha vuelto a su tierra natal para retratar en este thriller político las todavía huellas del aparheid. Otra de las películas que llegan desde el sur del continente es Elelwani, del director sudafricano Ntshavheni Wa Luruli.

Los otros films africanas que estarán presentes en esta 63 edición de la Berlinale son estas: desde Guinea Bissau, nos llega el primer largo del director Joao Viana, La batalla de Tabato; desde Costa de Marfil, el trabajo de Lonesome Solo con su Burn It Up Djassa, una radiografía artística de la vida en uno de los suburbios de Abidján, la capital marfileña; la directora de la diáspora afroamericana Akosua Adoma Owusu, presenta su cortometraje Kwaku Ananse, ambientado en Ghana; y, por último, desde Egipto nos llega la película Coming forth by day de Hala Lotfy, quien en 2010 fundó una productora independiente llamada Hassala Productions.

Etiyé Dimma Poulsen, el poso del inconsciente

La autora junto a una de sus obras de gran formato. Fuente: Galèrie Ancienne Post

La autora junto a una de sus obras de gran formato. Fuente: Galèrie de l’Ancienne Post

Si naces en Etiopia pero con 14 años ya has vivido además en Tanzania, Kenia y Dinamarca, es comprensible que tu identidad sea, si no confusa, al menos una compleja mezcla. Ese fue el completo recorrido vital de la infancia de Etiyé Dimma Poulsen que debe su apellido al hecho de haber sido adoptada por una familia danesa. Para seguir con la misma dinámica, ella misma decidió mudarse primero a Francia y después a Bélgica. En paralelo a este ajetreado ir y venir, Etiyé Dimma Poulsen se ha fraguado una exitosa carrera como escultora que ha llevado sus obras a prestigiosas galerías y museos.

Figuras estilizadas de Etiyé Dimma Poulsen, su expresión más catacterística. Fuente: Web oficial de la artista

Figuras estilizadas de Etiyé Dimma Poulsen, su expresión más catacterística. Fuente: Web oficial de la artista

La historia casi mítica de esta escultora señala que comenzó a interesarse por el arte, en un primer momento, a través de la pintura como forma de expresión ante las dificultades de comunicación con las que se encontraba en el periplo infantil del que se ha hablado. En todo caso, ella misma reconoce que detrás de sus creaciones, la memoria, su confusa memoria infantil, juega un papel determinante. Es en ese punto en el que Eityé se convierte no en una artista de origen africano fuera de su medio natal, sino en una creadora de la diáspora. Ella misma señala: “Modelo la materia con el método que yo misma he elaborado, y lo he hecho recurriendo a mi memoria, a una nostalgia mal definida, de mi deseo por un continente que dejé hace muchos años”.

La estética estilizada de las figuras de Etiyé Dimma Poulsen nos hacen pensar sin duda en los orígenes africanos de la artista, sin embargo, se trata de un sustrato básico sometido al paso por los tamices de las experiencias diversas de la artista, así como de sus inquietudes y sus intereses. No en vano sus primeras producciones fueron derivadas por algunos galeristas a las tiendas de objetos africanos, sin embargo, tampoco terminaban de encajar plenamente en este entorno de reproducciones, de imitaciones del arte tradicional del continente negro. La escultora no niega esa influencia de la tradición pero prefiere pensar que no pretende copiar esas estatuas tradicionales, sino que “reinventa los arquetipos”. Ella misma se define como “un híbrido cultural” y reconoce su atracción por el arte y la estética africanos, aunque atribuye esa influencia a la dimensión inconsciente de su memoria temprana.

Otra muestra de las figuras en comunidad de Etiyé. Fuente: Web oficial de la artista

Otra muestra de las figuras en comunidad de Etiyé. Fuente: Web oficial de la artista

En todo caso, ese aspecto estético puede considerarse, incluso, un rasgo casi superficial del universo artístico de Etiyé Dimma Poulsen. El sustrato africano de la obra de esta escultora va más allá. Esa base se oculta en lo más sustancial de su producción, en la propia concepción. Por un lado, el poder creador que la artista confía a los elementos básicos, la tierra y el fuego. Las palabras de Etiyé ponen de manifiesto su fascinación por la cerámica con la que construye sus figuras. Y, sobre todo, la importancia que confiere al fuego en sus obras. De su explicación se extrae que casi considera el fuego un coautor de sus esculturas. “Siempre es un descubrimiento para mí el momento en el que mis personajes sale del horno. Nunca sé cómo saldrán. El fuego es un elemento creador que modela mis esculturas dotándoles de vida”. Y llega incluso a afirmas que “el fuego es como un mentor que corrige los defectos de mis esculturas y borra los rasgos inútiles que yo puedo darles”.

Otro elemento muy africano en la obra de Etiyé es casi una secreta pasión que difícilmente se descubre a primera vista. En general, accedemos a las esculturas individualmente. Sin embargo, la artista confiesa que le gusta colocarlas juntas como formando una comunidad: “Se trata de estar ahí, de formar parte de, de pertenecer a… avanzar… Una presencia primordial, una huella de la cultura humana en la tierra. Cada personaje es un rasgo más que un retrato. Es por eso por lo que me gusta ver mis estatuas juntas, formando una comunidad, un grupo de tótems, como un bosque…”.

Una variante de la estética de las piezas de cerámica de la escultora. Fuente: Leon Hards Gallery

Una variante de la estética de las piezas de cerámica de la escultora. Fuente: Leonhard’s Gallery

Respecto a sus influencias, sus orígenes, los lastres de su periplo, el encasillamiento de sus obras Etiyé Dimma Poulsen hace una curiosa reflexión que puede servir perfectamente como resumen, como colofón e incluso como piedra de toque de esta sección dedicada al arte en la diáspora y desde la diáspora: “A algunos les gusta verme como una danesa, otros como etíope, otros como escultora y otros, incluso, como ceramista; el abanico es amplio, tengo diversas familias y cada una de ellas corresponde a lo que yo soy”.

Fuentes:

– Galerie Capazza Paris/Nançay (http://galerie-capazza.com/index.php?option=com_content&view=article&id=244:biographie-de-etiye-dimma-poulsen&catid=44)

– Web oficial de Etiyé Dimma Poulsen (http://www.etiye.com/index.html)

– Tadias Magazine (http://www.tadias.com/05/11/2007/event-weekend-events-preview-of-next-week%E2%80%99s-hot-shots/)

Una Gran Manzana con sabor a mango y yuca

El Festival Internacional de Cine de la Diáspora Africana de Nueva York ultima los preparativos en uno de los encuentros más esperados por la comunidad negra y que podrá disfrutarse desde el 23 de noviembre al 11 de diciembre.

Una alfombra especial. Ficticia pero con una historia a fuego, la de los negros que llegaron hace aproximadamente 300 años en barco a la Gran Manzana. El escenario continúa con una estatua de La Libertad que saluda en un lenguaje cada vez más encriptado a los inmigrantes que buscan nuevas oportunidades. Los negros de ahora forman parte de esas generaciones que cultivaron las esencias africanas desde la costa de Washington pasando por el Golfo de México y hasta las costas brasileñas. En unos días, a través del cine, llegarán como desde hace 19 años a las pantallas de Nueva York bajo el marco del Festival Internacional de Cine de la Diáspora Africana (NYADIFF). Del 23 de noviembre al 11 de diciembre el NYADIFF presenta una mezcla ecléctica de películas urbanas, clásicas, independientes y extranjeras que representan la riqueza y diversidad de la experiencia de vida de las personas de ascendencia africana.

Las imágenes de África y sus diásporas coparán algunas de las salas de cine de nueva York durante dos semanas y media con la intención de darle visibilidad a las películas realizadas por las comunidades negras en Europa, América Latina o África en la ciudad cosmopolita por excelencia. Que este escaparate se proyecte desde Nueva York refuerza la idea de educación es poder y fortalece dos de los objetivos de este festival: en primer lugar, poner de relieve las películas innovadoras que de otro modo serían ignoradas en los circuitos de difusión y distribución; por otro lado, desmitificar los estereotipos que se tienen con las comunidades negras.

Desde noviembre de 1993, el NYADIFF se ha convertido en un puente entre las diversas comunidades en busca de obras que no se pueden encontrar en otros festivales así como una oportunidad para poder compartir espacios con nuevos cineastas que forman parte de África y de la diáspora africana.

Aunque en la página web podéis visionar los trailers de las películas que se proyectarán en el NYADIFF, queremos hacer mención al film que subirá el telón el próximo 23 de noviembre. Se trata de Doctor Bello (2012), una de las coproducciones que están revolucionando el panorama cinematográfico convencional; la industria nigeriana, conocida como Nollywood, y  la americana. El trabajo del director Tony Abulu presenta un elenco de estrellas de Nigeria como Genevieve Nnaji y Stephanie Okereke, y varias estrellas hollywoodienses de la talla de Isaiah Washington, Anatomía de Grey, Vivica A. Fox, actriz de Kill Bill o Independence Day, o Jimmy Jean-Louis, de la serie Héroes. El guión, acertado, plantea un debate emocionante entre la biomedicina y la medicina tradicional planteado desde una historia de amistad entre el Dr. Michael Durant, residente en EEUU, y el Dr. Bello, de Nigeria.

Uno de los bloques interesantes es el reservado en esta 19 edición al cine de Namibia. Cuatro cortometrajes podrán visionarse gracias al acuerdo entre la Comisión Cinematográfica de Namibia y el NYADIFF. El trailer que os dejamos es el de la película Río Muerto (2012) del director Tim Huebschle. Se trata de un trozo de la historia de Namibia envuelto en el drama de vivir en una sociedad racista.

 

 

 

 

La incalculable riqueza del legado africano

Massan Dembele con el telar manual con el que impartió sus talleres en el AACDD 2012 (foto extraída del facebook del encuentro)

El African & African-Caribbean Design Diaspora se erige por tercer año consecutivo como un paradigma para el impulso de la creatividad de las comunidades negras en la diáspora y para el apoyo a la diversidad cultural de Londres. Bajo el lema Untold Gold (oro incalculable), su reciente edición consagró el pasado septiembre, el papel del talento creativo africano y afrodescendiente, dando una posibilidad a los creadores para establecer una red de apoyo mutuo y expandir sus obras a través de puentes entre África, Europa, el Caribe, América latina y Norteamérica. Aprovechando las Olimpiadas de Londres y dentro del marco del London Design Festival, el certamen pudo hacer difusión más allá de su público potencial y dilatar la vasta herencia estética del arte africano, afrocaribeño y afroamericano durante las semanas previas al encuentro.

Las muestras de la presente edición, como es habitual, tuvieron muy distintos registros. Del textil a la manufactura de joyas, de la fotografía a la ilustración, de la creación de muebles a las bellas artes, de la escultura a la arquitectura, de los diseños gráficos a la animación, de la cerámica a las caricaturas, del audiovisual a la artesanía manual… La fusión de la herencia cultural y las nuevas identidades fueron el foco de todas las producciones que se pudieron disfrutar.A pesar de que los organizadores contaron con la participación de 150 artistas emergentes de todas partes del mundo, hay algunas aportaciones que nos han llamado mucho la atención. Una de las más interesante a nuestro parecer es la reivindicación del trabajo manual para la producción de tejidos africanos. En este sentido, las demostraciones del burkinabés Massan Dembele, a cargo del arte de la manufactura de telas africanas con un telar manual, nos hace retornar la mirada a aquello de la importancia de las industrias locales para el negocio de las telas africanas, que reivindicábamos en nuestro artículo sobre éstas. Dichas telas, se unieron a dos de las exposiciones del Festival: la African Fantasia y la Stripcloth Splendours, coproducida con la ONG Save Our Skills de Burkina Faso y dedicada a la herencia del textil del África del Oeste.

Propuestas novedosas en la 3a edición del AACDD:

‘I love my Bow’ de la diseñadora Akeisha Walters (2011)

De entre los proyectos expuestos a lo largo y ancho de los cinco pisos del edificio Bargehouse de Londres, se pudieron ver varias propuestas destacables. Por un lado,  los proyectos de la ilustradora del barrio más negro de Londres, Brixton, Akeisha Walters (al lateral derecho). Los muebles de la franco-camerunesa establecida en Londres Julie Kouamo. Los diseños de tejidos de la ghanesa Juliana Dugbatey. O las creaciones del británico Gerard Hanson, de las que nos gusta especialmente ‘Street Salon’ (en la imagen inferior).

Aunque trabajos de animación como el de la brillante keniana Ng’endo Mukii tampoco no deberían pasar por alto a ningún interesado en el arte del audiovisual. La recién graduada en la Royal College of Art de Londres, presentó recientemente una tesina de final de máster que está dando la vuelta al mundo. Con el énfasis puesto en el sensible tema del color de la piel, el corto “Yellow Fever” narra de forma muy personal cuestiones identitarias de la mano de voces femeninas preocupadas por emblanquecer sus pieles negras. La directora se plantea la construcción social del concepto de ‘belleza’ con el que ha crecido, definiéndolo como una “auto-visualización esquizofrénica” por obedecer a patrones globalizados tradicionalmente no compartidos por las sociedades africanas.

‘Street Salon II’ de la serie ‘Fashioned Realities’ de Gerard Hanson

Una de las exposiciones simultáneas que también merece ser mencionada fue la que tuvo por título ‘Absent Art‘. Una presentación interactiva de los proyectos de artistas representativos de la Diáspora que no pudieron ser expuestos físicamente. Con la utilización de smartphones, la exposición se basó en material virtual, y pretendió difuminar las fronteras entre ambos mundos: el real y el digital. Una propuesta vanguardista que ha representado una de las mayores novedades del actual certamen, y que ha servido para que el arte se una a los avances tecnológicos más punteros.

En el enlace al flickr del Festival podréis ver las distintas exposiciones exhibidas en el AACDD, y haceros una idea de la diversidad de estilos y concepciones del arte que los creadores han impreso en la última edición de la Celebración.

El Festival como punto de encuentro y punto de partida: 

A parte de ser un punto de encuentro para los jóvenes talentos, el certamen representa asimismo un punto de partida. Los artistas participantes, por su enorme potencial en cuanto a líderes en la representación de África y las comunidades afrodescendientes, son invitados a posteriori a participar en la iniciativa TED, presente en el encuentro desde su primera edición. Este proyecto brinda la oportunidad a jóvenes talentos de participar en un grupo de discusión y de inspiración mutua, un proyecto que desafía a los nuevos intelectos a generar discursos críticos. En las conferencias promovidas por esta iniciativa se pueden escuchar voces muy interesantes que pretenden fomentar el respeto por África y la unión de mentes innovadoras y capaces de aportar nuevas ideas para el crecimiento y el reconocimiento global del continente. Ellos son el recurso más preciado para África, y simbolizan ese “oro incalculable” que el AACDD ha querido representar en su reciente edición.

Uno de los ejemplos de estos encuentros es la charla que ofreció el guitarrista nigeriano Femi Tomowo. Un ejemplo de cuan exportable es la cultura africana y la responsabilidad que tienen los propios africanos en la manera en que se proyecte la imagen de África al exterior.

La iniciativa TED también ha sido famosa por los discursos rompedores y constructivos de gente como el economista ghanés George Ayittey o la economista y ministra de finanzas nigeriana Ngozi Okonjo.

 

 

Xenofobia británica en la cámara de Akomfrah

Handsworth Songs trata la diáspora desde las experiencias de las comunidades negras de la Gran Bretaña post-imperial. A través de imágenes de archivo, el director John Akomfrah quiso plasmar las problemáticas sociales y las jerarquías económicas marcadamente racistas que la emigración afrodescendiente sufrió (y sigue sufriendo, en parte gracias a las políticas discriminatórias de la Dama de Hierro y sus sucesores) por las calles del barrio norteño de Handsworth (Birmingham). Junto al famoso barrio de Brixton, fue el principal eje de recepción de emigración poco cualificada, y también uno de los principales focos de disturbios desde 1981.

De nuevo, tenemos el deber y la enorme suerte de poder visionarlo entero online

La música del sierraleonés Bai Kamara Jr

Hoy queremos mostraros el vídeo de un artista de Sierra Leona afincado en Bruselas y que es embajador honorifico de Amnistía Internacional: Bai Kamara Jr. El tema que linkamos pertenece a su tercer álbum “Disposable Society”, y se llama “Refugee”. Esperamos sinceramente que os guste, a nosotros nos ha entusiasmado.