Las moralejas del aquí y allá de Bilal Traoré

Como todas las historias de migrantes, ésta tampoco fue fácil. Tras tres años de infructuosa peregrinación editorial, Los cuentos de Cuenta sin Contar, los cuentos de la flauta y el tambor, compendio de cuentos para jóvenes y adultos escritos por el senegalés Abdoulaye Bilal Traoré en lengua castellana, verá por fin la luz antes de final de año.

Los cuentos de Cuenta Sin Contar, cuentos de la flauta y el tambor from tazalunarbooks on Vimeo.

Como les pasa a los migrantes, esta historia fue a veces incomprendida y otras veces apreciada pero rechazada por no responder a ninguna casilla precisa en este sistema capitalista tan inflexible. Pero como toda buena persona, al final, encontró su sitio y el reconocimiento le llegó, como no podía ser de otra manera, de la gente de la calle.

Y es que como ya les sucediera a otras iniciativas de literatura nómada, como 3052 o El viaje de Ilombé, ha sido la participación colectiva, a través del micromecenazgo, la que ha conseguido su publicación bajo el sello La Taza Lunar, como una llamada de atención a parte de la industria editorial que va por detrás de la sensibilidad de la ciudadanía, curiosa de escuchar otras voces y reconocerse en historias diversas.

Portada de Los Cuentos de Cuenta Sin Contar de Bilal Traoré

Este libro tan “raro” responde a nada más extraño que la esencia del ser humano. Los cuentos de Cuenta sin Contar… están compuesto por diez historias universales en las que Bilal Traoré reflexiona y nos hace reflexionar sobre temas atemporales, como la emigración, el feminismo, el miedo a la diferencia, las guerras, la apertura de espíritu, lo cotidiano,… a través de relatos cargados de simbolismos y personajes curiosos, a veces naif a veces violentos, que no dejan indiferente.

En palabras de Carla Figueiras, profesora de literatura de la Universidad de Santiago de Compostela (USC): “Son mundos mágicos, pero reales a la vez, los que Cuenta Sin Contar nos ofrece, historias de tiempos pasados o presentes, poco importa, son relatos que nos encomiendan la tarea de crear un futuro mejor.”

Todas las historias son inventadas, pensadas, menos una: la que trata sobre la migración, que se basa en un hecho real “como no podía ser de otra manera, por respeto”, según explica Traoré. Algunos son relatos crudos como las guerras, en las que todos los personajes tienen nombre de operaciones militares desastrosas para la humanidad. Otros, esperanzadores, como el de Luca y Lula, dos palomas de la pontevedresa plaza de A Ferrería que ven cambiar su mundo cuando hasta este mágico lugar de la capital de la provincia llega un pájaro tropical cargado de colores y aventuras dignas de ser escuchadas. Todos, con un trasfondo común con moralejas de aquí y de allá a través de refranes y dichos, como caracteriza a este escritor, poeta y bloguero, autor del poemario Oculto al Sol, obra incluida en el Portal de la Biblioteca Africana de la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes.

La experiencia vital de Traoré, originario de Senegal pero afincado en Galicia desde hace veinte años, se evidencia en su escritura plagada de interferencias culturales, lingüísticas y simbólicas procedentes del wolof, francés, gallego o castellano, con los que quiere dejar patente el carrefour de influencias que enriquecen a la persona en movimiento y a las que se cruzan en su camino.

Escritor senegalés afincado en Galicia, Aboulaye Bilal Traoré

“Todos somos mezclas, seamos conscientes o no, solo que muchas veces no nos han enseñado a apreciar las diferentes fuentes de las que bebes. Es una decisión beneficiarse o no de las culturas que encuentras y adaptas a tu manera de entender la vida. Yo he decidido hacerlo”, afirma.

La música es otro de los protagonistas del libro, parte indisociable de la identidad de este griot, quien dice partir siempre de sus propios latidos: “La música que nace del corazón y que luego exteriorizamos a través de la palabra o de cualquier instrumento”. En este caso, la flauta y el tambor, presentes tanto en las historias (como la que se desenvuelve en la plaza Jemaa el-Fna en Marraquech) como en el andar y los movimientos de los protagonistas.

Unas ilustraciones “extraterrestres”

Con el libro dividido en dos paquetes de cinco historias cada uno, Traoré se presentó un día de 2014 en casa de sus amigos Marthazul, pintora con diabetes y besadora de árboles, y Augusto Metztli, ilustrador mexicano, en las Rías Baixas. Nadie mejor que ellos para entender las mágicas atmósferas de las historias de Cuenta Sin Contar y convertirlas en metáforas visuales.

La pintora gallega Marthazul terminando la contraportada

Sólo había una condición: la portada debía ser de colores “extraterrestres” que Augusto y Marthazul concebirían en conjunto y plasmarían en acrílico y tinta: el rojo “en el que se fija la mirada y llevamos siempre dentro, en la sangre”, el negro “que nos deja inquietos y suscita reflexión” y el blanco “que no es color, sino una distorsión de nuestras percepciones”.

“Fue un proceso delicado que nos llevó casi un año. Bonito, ya que pese a los diferentes orígenes de cada uno de nosotros, nos mezclamos de la manera más natural, fluida y creativa”, explica la pintora gallega.

“Creo que el ser emigrante te hace sensible y empático con ciertos temas, como los que trata Bilal” explica Augusto. “Yo mismo soy migrante en Galicia y eso ha hecho que me encante la gente que se mueve, también la que espera, la que se va, la que no está, la que aspira, la que ama sus cuatro baldosas, la que llega. Me gusta la sensación de no ser de ningún sitio o de todos”, dice el mexicano. Ésta es, al final, la reflexión del libro, que quiere ser el primero de una serie de obras filosóficas que nos “muestren las estrechas relaciones que hay entre las personas de diferentes partes del mundo”.

Sin duda, el comienzo de un capítulo en el que las diferentes voces de nuestra sociedad se alzan para dejarnos una mágica lección de convivencia.

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Laura Feal

Laura Feal

licenciada en Ciencias de la Comunicación por la Universidad de Santiago de Compostela. Desde 2006 ha trabajado en diversos países de África como Argelia, Malí, Namibia, Mozambique, Mauritania o Senegal con diferentes ONGDs (Cideal, Habitafrica, Alianza por la Solidaridad) y agencias de cooperación en temas de género, migraciones y seguridad alimentaria. Actualmente vive en Saint Louis (Senegal) donde coordina las actividades de la asociación local Hahatay, sonrisas de Gandiol. Se considera una “eterna estudiante y amante del pulso de la vida africana y de sus gentes”.
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