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7 otoños de Wiriko y hacia más cultura africana para la transformación social

El 7 tiene connotaciones especiales en toda África. Según la mitología egipcia Sefhet o Seshat, representada con este número, era la guardiana de los libros de Thoth. También representa la harmonía y la perfección en África Occidental entre pueblos como los Dogon o los Bambara y pertenece al reino de lo divino para los Malinke o los Kolokuma. De hecho, en numerosas tradiciones del mundo el 7 es un número con gran carga mística. Por eso, ahora que Wiriko cumple 7 otoños, el equipo mira la temporada a la que da inicio con tanta ilusión como el primer día pero con mucha responsabilidad y respeto, tal como merece nuestra labor, labrada día a día por una brigada de agitadores culturales y periodistas comprometidos con la transformación social.

Wiriko nació hace 7 años como medio de comunicación y como asociación cultural para promover y divulgar las artes y culturas africanas contemporáneas en el mundo hispanoparlante. Nuestra tarea periodística nunca fue equidistante. Lo que ocurre en África ocurre en Europa, y viceversa; lo que pasa a los africanos y africanas nos afecta, y lo mismo sucede a la inversa. Además, África vive fuera de África, también en las calles de Lavapiés o San Cristóbal de los Ángeles de Madrid, en la Rambla del Raval o el Gòtic de Barcelona, en las calles de Salt o en el barrio de Los Pajaritos de Sevilla… Y nuestras piezas nacen tanto en África como en Europa. Así que a aquellos y aquellas a los que Malabo, Kinshasa, Johannesburgo o Luanda les parezca lejos, deben saber que África también fluye a través de la realidad de sus conciudadanos y conciudadanas de origen africano. Aunque pocos sean los proyectos informativos en los que conocerla de forma objetiva, rigurosa, crítica, ética y comprometida.

Exotizada y menospreciada. Vilipendiada, menos tenida y marginada por los grandes grupos mediáticos —¡sin excepción!—, África asoma la cabeza de vez en cuando en los telediarios y portadas de algún periódico para confirmar que es un continente de conflictos, pobreza y epidemias. Estampa que se contrarresta con grandes dosis de afrooptimismo financiado por aerolíneas a la llamada de nuevos turistas e inversores extranjeros sedientos de un nuevo tablero colonial dispuesto a talar el último trozo de bosque o usurpar el último pez, la última roca de coltán o la última gota de petróleo. Cambiaron los crucifijos por dólares y el fervor religioso por el fundamentalismo capitalista, y una vez convertido el “otro” en igual en un marco fundamentado en las desigualdades, todos a jugar… Y pocos a ganar, mucho.

¡Más cultura e (inter)acción!

Algunos (pero no suficientes) privilegiados y privilegiadas utilizan el arte para explicar escenarios aparentemente lejanos y no siempre obvios, denunciar injusticias y educar(nos) para empoderar(nos) hacia un cambio colectivo. Lo hacen a través del cine. De la música. De la literatura. De las artes visuales. Gritando y protestando a través de medios creativos y didácticos.

Eso es el arte en sí, una píldora, una herramienta y un potente recurso para despertar(nos), unir(nos) y combatir la apatía y la inmovilidad colectivamente.

Si periodismo y compromiso humano van de la mano, el periodismo cultural es por antonomasia un periodismo comprometido hasta la médula. Por ello, en este magacín los derechos humanos han sido transversales y un eje focal desde el inicio, y el motivo por el que damos visibilidad a los artistas y agentes culturales más críticos y más comprometidos a nivel político y social. Pero eso no es todo.

¡Educación y cultura para la transformación y la cohesión social!

La cultura, para transformar, debe fomentar la acción y potenciar la interacción.

Por ello, y de forma humilde pero incesante, a lo largo de estos 7 años que cumplimos en octubre, Wiriko se ha expandido de medio digital escrito a radio, para poder llegar a la realidad cultural africana en nuestras calles y poner el micrófono (y no solo la pluma) en las experiencias africanas más cercanas, impulsando la participación ciudadana y la lucha antirracista. Hemos elaborado, junto a profesores y profesoras africanas de prestigio, un programa pionero de formación online que se está afianzando cada vez más —¡inscríbete a la 8ª edición del Aula Wiriko!— y abriéndonos paso en cursos presenciales y congresos académicos, así como en el campo de la educación no-formal. Por ello, queremos dar a conocer que estamos trabajando nuevas líneas formativas junto a importantes universidades e instituciones, y que pronto anunciaremos dónde podéis asistir a nuevas conferencias y clases de Wiriko, incluyendo el III Congreso Formativo en Desarrollo Sostenible (CODES), que se celebrará del 1 al 5 de octubre en Valladolid.

Por otra parte, también queremos hacer pública la consolidación de nuestras actividades offline, a las que vamos a dedicar de forma prioritaria grandes esfuerzos y recursos esta 8ª temporada que hoy arranca. Algunos de los proyectos que tenemos entre manos actualmente son el Festival Internacional de Cines Africanos de Barcelona (FICAB) —¡que en pocas semanas celebrará su primera edición en gran formato competitivo!— o Moto Kiatu, un colectivo de DJs expertos en música electrónica africana que ya ha pisado escenarios como el Festival Nyege Nyege de Uganda y que acaba de participar en el Festival de Arte Urbano más importante de África, el Chale Wote de Accra (Ghana), invitado por el colectivo Jowaa.

Además, junto a socios indispensables como el Grupo de Estudios Africanos en Madrid, el Centre d’Estudis Africans i Interculturals de Barcelona, la Open Society Foundation, el Centro de Alianzas para el Desarrollo, Forward Films, La Casa Encendida o la Catedra UNESCO de Políticas Culturales y Cooperación iremos anunciando diversas actividades y proyectos en el transcurso de esta nueva etapa que emprendemos hoy para seguir ampliando nuestras labores de sensibilización ciudadana y gestión cultural.

Sin más preámbulos, y con todas vosotras y vosotros… Iniciamos la 8ª temporada del magacín cultural Wiriko, ¡con más ganas y energías que nunca!

 

Agradecimientos:

Queremos agradecer su confianza en nosotros a festivales como Pirineos Sur, donde participamos desde hace varias ediciones; a Planeta Futuro, la sección de Derechos Humanos de EL PAÍS, con los que llevamos colaborando desde el inicio; el periódico El Salto, con el que compartimos filosofía y trincheras varias; el Festival d’Altres Cinemes de Palma y la Conselleria de Serveis Socials i Cooperació del Govern de les Illes Balears por confiar en nuestra trayectoria; a Mamadou Dia y las compañeras de Hahatay por ser nuestra familia senegalesa o a la productora audiovisual Quepo, por querernos bien. También a Nanouki por hacernos partícipes de este gran proyecto que es el CODES de Valladolid.

Gracias, también, a nuestras amigas y amigos de Africaye, la irreemplazable Cooperativa Freepress, los aliados de Traficantes de Sueños, Crudo Volta, FCAT, Basurama, nuestra tribu radiofónica de Sonideros de Radio 3 o a proyectos inspiradores como Afroconciencia. Y también a las compañeras de LaFede y la Coordinadora de ONGs, por compartir la senda del cambio. Y a la casa de todas, Casa Africa, por su apoyo, confianza y predisposición día tras día desde 2012.

Nuestro más sincero agradecimiento también a los más críticos con nuestro trabajo. También vosotros nos ayudáis a mejorar este tinglado y nos obligáis a evaluarnos y reformularnos, y a no olvidar aquello por lo que nacimos.

Y sobre todo, y muy especialmente, muchas gracias a todas y todos los artistas africanos que dedican parte de su tiempo a contestar entrevistas, muy a menudo (más de lo que nos gustaría) vía email o a través de videoconferencias. Gracias por vuestra tremenda paciencia y por hacernos llegar las fotografías, los textos… a tiempo, por comprender y compartir nuestros objetivos, y por despertarnos y mantenernos alerta con vuestras propuestas y vuestro arte. Este agradecimiento está especialmente dirigido al artista responsable de la imagen de la 8ª temporada del magacín, el maravilloso fotógrafo ghanés Derrick Ofosu Boateng.

La cultura es nuestro campo de batalla

Hoy hace 60 años, el 4 de septiembre de 1957, el poeta y político senegalés Léopold Sédar Senghor publicaba un artículo en el periódico Le Monde, donde argumentaba lo siguiente: “Por descolonización, entiendo la abolición de todo prejuicio, de cualquier superioridad en las mentes del colonizador, y también de cualquier complejo de inferioridad en la mente de los colonizados”. Seis décadas más tarde, la “descolonización de las mentes”, tal como la entiende el escritor keniano Ngũgĩ  wa Thiong’o en su obra homónima, es una tarea inconclusa.

África fue colonizada y subordinada. Y las mentes de africanos y occidentales no sufrieron mejor destino. Las potencias europeas utilizaron los medios de comunicación, los libros de texto o el cine como herramientas para legitimar sus decisiones políticas, barbaries institucionalizadas y crímenes contra la humanidad. Y desde entonces, poco ha cambiado.

La retórica y el imaginario de África en la prensa y la industria cultural predominante han sido, pobreza, salvajismo, incapacidad de autogobierno y necesidad moral de “enseñar(le) a África el buen camino” – aquél que es bueno para el beneficio del que lo instruye, por supuesto-. Y así es como se ha construido la representación de África que predomina globalmente: la del “continente oscuro”. De hecho, estas ideas están tan incrustadas en el imaginario occidental que la mayoría de la gente, incluidos los periodistas, seguimos alimentando este discurso inconscientemente. Pero, ¿estamos seguros de que son solo los africanos y africanas los únicos sumergidos en un oscurantismo?

Los medios de comunicación masivos son un reflejo del estado de nuestra democracia, nuestra cultura y nuestra sociedad. Y el panorama es desalentador. ¡Viva el Panem et circenses! No es casual que nuestros adolescentes tengan como ídolos a Leo Messi, Cristiano Ronaldo, Belén Esteban o la Pantoja, Champions del fraude fiscal o del grotesco más degenerado. El espejo nos devuelve una imagen muy fea de lo que somos, o mejor dicho, de aquello en lo que nos han convertido.

¿Queda alguien sensato que no opine que los medios deban ser reconquistados? ¿Descolonizados? ¿Puestos al servicio de la emancipación de la ciudadanía?

La cultura es nuestro campo de batalla

Las incertidumbres sobre el papel actual de la cultura, y los medios dentro de ella, sobrevuelan el mundo desde la crisis de 2008, cuando Occidente llevaba más de dos décadas confundiendo ‘cultura’ con los conceptos capitalistas de las industrias culturales y creativas. ‘Cultura’ tiene que ver con las formas de expresión que una sociedad manifiesta a través de sus comportamientos, valores y actitudes. Y no con el modo individual e individualista que fragmenta en pos del beneficio económico, o el mero hecho de ir al “supermercado cultural” a comprar o vender tal libro, a proyectar o ver tal película o a ofrecer o asistir a tal exposición…

La cultura es un laboratorio donde imaginar soluciones para los convulsos tiempos en los que vivimos, y ser capaces de encontrar salidas posibles a la complejidad social, la deriva política y las atrocidades humanas cometidas en nombre de la “modernidad”. La cultura debe ser, por tanto, un espacio desde el que arrojar luz y hallar remedios colectivos. Un aliado para la educación. Un ancla a la paz, la convivencia y el aprendizaje mutuo.

La salud cultural de nuestros distintos escenarios globales (África incluida) no debería evaluarse por los presupuestos estatales o supranacionales dedicados a instituciones, públicas o privadas, sino por el nivel de empoderamiento colectivo otorgado desde la creatividad hacia la ciudadanía (global, si se nos permite). Por los niveles de racismo de nuestra sociedad. Por la cantidad de actitudes machistas. Por la intolerancia a la diferencia… Pero es evidente que la falta de inversión pública en el sector cultural ha acarreado consecuencias nefastas en materia de igualdad de género, marginación de colectivos con menor poder adquisitivo, inclusión a la diversidad cultural… 

Sí. La ‘cultura’ ha sido secuestrada por las élites y sometida al proxenetismo de los que nos quieren sordas, mudas y esclavas. Siguen hablando de democracia y libertades pero, ¿a caso puede haber transformación política, económica o social sin una revolución cultural que la preceda? La emergencia de la acción ha dado sobradas muestras de alcanzar su cenit. Y aunque la mayoría esté cómoda en la “miseria cultural” y el adormecimiento, le toca a la minoría actuar como agitador. Y ya lo advertimos en nuestra editorial de la temporada pasada… Esta es nuestra vocación. (Recordemos que ‘wiriko’ significa ‘estar despierto’ en las huellas del bantú que siguen vivas en ciertas partes de Cuba).

Cinco temporadas después de un punto de partida trazado un 1 de octubre de 2012, Wiriko es una isla en un pequeño archipiélago de luz. Desde él, lanzamos constantemente señales de esperanza y ofrecemos herramientas para despertar individual y colectivamente.

Para nosotros la diversidad cultural es un principio de pedagogía radical y la génesis para el florecimiento de una nueva era.

Y aunque somos gueto, también nos sabemos guerrilla ruidosa cargada de herramientas del activismo cultural. Conectados con otras guerrillas afines (¡benditas seáis! ¡no ceséis!*) y resistiendo desde las trincheras.

¿Cómo trazar puentes? ¿Cómo acortar las distancias? ¿Cómo superar la división y saltar los tremendos obstáculos de la cancha del atletismo mediático dopada a base de millones y publicidad engañosa? No competimos en la misma liga pero somos conscientes de algo: tenemos la responsabilidad de contribuir a la construcción de una sociedad mejor informada, más justa y más equitativa. Y es precisamente por ello que queremos recolonizar el mundo de la cultura.

Hemos pasado de ser un medio digital a colaborar asiduamente con prensa escrita como El SaltoPlaneta Futuro.  De trabajar puntualmente con programas de Radio 3 o Radio Exterior de España, a tener un programa semanal en la radio pública del Ayuntamiento de Madrid (M21). De hablar de cine a proyectar cine, tanto a través de nuestro canal de Filmin como a través de proyecciones en diferentes puntos del Estado. De aportar culturas africanas en la academia africanista de España, a ofrecer nuestra propia formación en artes y culturas africanas. De pinchar y hablar de música, a programar fiestas y nutrir el circuito de la música africana en España, tanto con Wiriko Sounds como con el proyecto pionero de Moto Kiatu. De hablar de festivales punteros en cultura a participar en encuentros relevantes en el mundo de las artes y la cultura como el Dak’Art o el Africa Writes… Todo, como parte de un plan para seguir abonando el terreno. Para contribuir a (re)pensarnos. (Re)imaginarnos desde las experiencias artísticas y culturales que nos llegan del Sur del Sáhara.

Iniciamos nuestra 6ª temporada con empeño, ilusión y nuevas ideas a desarrollar durante las próximas semanas y meses. Queremos trabajar para transformar. Conscientes de nuestras limitaciones y nuestras precariedad laboral, con humildad, pero con firmeza y prioridades claras, porque la “abolición de cualquier complejo de inferioridad en la mente de los colonizados”, ¡debe hacerse real en todas partes del mundo! No importa cuántas seamos. Este apetito por escuchar y compartir historias; nuestras ansias para conquistar nuevos espacios; la intuición de que los “condenados fanonianos” de África y Occidente debemos estar en un mismo frente… son parte de una revolución necesaria. Su “sistema de miedos” y sus “mecanismos de dominación” no le pueden hacer pulso a nuestro amor por el conocimiento; a nuestro deseo irrefrenable de sabernos más iguales que diferentes; a la necesidad imperante de unidad…

Desde las “márgenes” de África y su frontera en Europa a través de España, seguiremos resistiendo al mainstream. Seremos canal y puente. Antídoto y revulsivo a la homogeneización y al subdesarrollo occidental (moral y psicológico). Para eso, inauguramos hoy un nuevo curso que quiere llevar nuestras acciones y nuestro trabajo a seguir haciendo fuerza desde abajo para derrocar sus viejos diques y fronteras.

¡Os esperamos, a diario, para transformar el mundo!

¡Hagámonos con la cultura!

*A vosotros y vosotras: Centre d’Estudis Africans i InterculturalsGrupo de Estudios Africanos, la Revista Pueblos, nuestros compañeros de Africaye, Mundo NegroporCausa, SOS Racismo, la Coordinadora estatal de ONGs para el Desarrollo, United Explanations, la Revista 5WCasa ÁfricaAfribuku, el Festival de Cine Africano de Tarifa o nuestros compañeros y compañeras de EFE Africa o Planeta Futuro, siempre a pie de cañón; y por supuesto, a la diáspora africana creando y maquinando a conciencia a través de United MindsThe Black View,  Afroféminas, Black Barcelona, Espacio Afro, EFAE, Asociación Kwanzaa, Poto Poto,… 

Cassava Republic Press, otros editores contra corriente

CRPLogoDicen que su objetivo es “alimentar la imaginación africana” y explican que su misión es cambiar “la imagen que todos tenemos de la literatura africana”. Y esa imagen renovada exige que la “prosa contemporánea africana refleje la experiencia africana en toda su diversidad” desde las megalópolis como Lagos o Kinshasa, a las pequeñas comunidades rurales más desconocidas “desde el pasado reciente hasta el futuro próximo”, según ellos. Ellos son Cassava Republic Press y sólo por estas declaraciones de intenciones ya merecen que se les preste atención. Al detenerse sobre su actividad se descubren muchas más cosas y se pone de manifiesto que lo que se merecen, en realidad, es admiración.

Cassava Republic Press es una editorial independiente nigeriana, una muestra de descabellada audacia, como las que ya hemos admirado en otras ocasiones en los casos, por ejemplo, de la sudafricana Chimurenga o la ruandesa Bakame. Se trata de una iniciativa de Bibi Bakare-Yusuf y Jeremy Weate que echó a andar hace siete años, en 2006, cuando sus promotores se dieron cuenta de dos cosas: por un lado, que los nuevos autores nigerianos tenían dificultades para publicar; por otro, que resultaba más fácil encontrar sus obras en el exterior que en el propio país. En siete años, han demostrado que su locura era, en realidad, una idea viable, han establecido contactos con otros editores independientes africanos con la misma visión vanguardista y se han convertido en editores de referencia en el panorama continental.

Frank Bures en un artículo sobre la industria editorial africana publicado en The Africa Report aventuraba que uno de los factores del éxito de Cassava Republic Press y de “una nueva generación de editores como Bakare-Yusuf” ha sido “el aprovechamiento de la tecnología y de la economía mundial para comercializar los libros como nunca se había hecho hasta ahora”. Hace referencia a dos cuestiones: por un lado, la búsqueda del mercado extranjero haciendo a Cassava (igual que a otras editoriales independientes africanas) competidoras de las grandes editoriales mundiales; por otro, de la explotación de la economía globalizada, por ejemplo la deslocalización a países más baratos de algunos de los procesos de edición, pero también de la exploración de las nuevas vías como los libros electrónicos.

Every day is for the Thief, de Teju Cole

Every day is for the Thief, de Teju Cole

Más allá de las cuestiones empresariales que sin duda son imprescindibles, pero que no son el objetivo ni de esta sección ni de este Magazín, Cassava Republic Press ha roto muchos de los moldes previos (o al menos, los pocos que había) también con su enfoque relacionado a los géneros y al tipo de libros a editar. Los responsables de la editorial han considerado que debían cultivar todos, todos los géneros por poco extendidos que estuviesen. Y así en su catálogo nos encontramos con una apuesta considerable por el libro infantil ilustrado. La verdad es que las sorpresas en su catálogo son uno de los elementos más atractivos de esta editorial. Algunas de estas sorpresas constituyen los éxitos, las medallas que la empresa ha conseguido colgarse y que forman parte de su historia; otras son más bien las apuestas, las arriesgadas y esperanzadoras apuestas.

Entre el primer grupo de los éxitos, Cassava Republic Press tiene el honor de poder decir que ha publicado a Helon Habila, un autor nigeriano que acumula numeroso premios, incluido el Caine Prize; también han publicado a una escritora que ha estado repetidamente a punto de hacerse con este galardón, pero a la que siempre se le ha negado (lo que no pone en duda su calidad), la ugandesa Doreen Baingana. Y entre las apuestas exitosas están por ejemplo Lola Shoneyin cuya The Secret Lives of Baba Segi’s Wives despertó el interés de editores británicos y estadounidenses. Cassava Republic Press ha editado por ejemplo a Teju Cole, un autor que ha cosechado un tremendo éxito y que, según se explica, inició su actividad literaria a través de un blog que despertó el interés de los editores nigerianos. Ahora Cole es un autor reconocido.

Entre las sorpresas sin resultado conocido (todavía) nos encontramos con obras, autores y géneros de lo más diversos. Entre los últimos lanzamientos nos encontramos con dos curiosidades. Soldiers of Fortune, un ensayo de Max Siollun con una gran voluntad narrativa. Siollun y Cassava Republic Press, con él, se aventuran a analizar una de las épocas más oscuras de la historia reciente de Nigeria, los periodos de gobierno militar de Muhammadu Buhari e Ibrahim Babangida y las consecuencias en la Nigeria actual. Es un ejemplo del trabajo en el terreno de la no ficción de la editorial.

Nairobi Heat, de Mũkoma wa Ngũgĩ

Nairobi Heat, de Mũkoma wa Ngũgĩ

Por otro lado, el catálogo nos ofrece entre las novedades Nairobi Heat, de Mũkoma wa Ngũgĩ. Esta novela inaugura una de las series más esperadas de Cassava, la de literatura policiaca. Su autor es un experto en literatura keniano que ha colaborado con y ha escrito para medios internacionales de renombre (desde la BBC hasta LA Times) y que, curiosamente, está relacionado de una u otra manera con los proyectos editoriales y periodísticos más innovadores de África anglófona (desde Chimurenga hasta Pambazuka News). Es además el hijo de uno de los escritores y activista keniano más popular, Ngũgĩ wa Thiong’o. Mũkoma ofrece a través del blog de Cassava una serie de consejos para los autores noveles que puede resultar muy interesantes.

What Sunny Saw in the Flames, de Nnedi Okorafor

What Sunny Saw in the Flames, de Nnedi Okorafor

Como última de las sorpresas que el catálogo de la República de la Yuca (eso es lo que significa Cassava Republic) nos ofrece hemos optado por un libro que nos llama poderosamente la atención. Se trata de What Sunny Saw in the Flames y lo mencionamos fundamentalmente porque ya hemos hablado de su autora en esta sección. La nigeriana afincada en Estados Unidos Nnedi Okorafor es probablemente una de las representantes más relevantes de la literatura de ciencia ficción en África. La publicación de su obra (que ha salido este mes) demuestra la voluntad de Cassava Republic Press de tocar todos los palos, de cultivar todos los géneros, de satisfacer todas las demandas y de escuchar todas las voces, más allá, mucho más allá de cualquier tipo de prejuicio.

Cassava Republic Press se muestra como un proyecto audaz, como una de las locuras necesarias de las que ya hemos hablado en esta sección. Igual que esas otras ideas descabelladas llevadas a la práctica por africanos con la cabeza muy bien amueblada, Cassava está llamada a ser uno de los motores de un cambio en África, pero no sólo un cambio económico, o un cambio en el control de ciertas industrias, sino un cambio profundo, un cambio de mentalidad.