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Gato Preto: afrofuturismo y reivindicación en la pista de baile

Gato Preto

Afrofuturístico es uno de los pocos adjetivos que puede acompañar a Gato Preto, un dúo difícil de clasificar formado por la cantante Gata Misteriosa y el productor Lee Bass que, junto con la percusión en directo del senegalés Moussa Diallo, actuarán en la Sala Caracol de Madrid el próximo 25 de mayo de la mano de Moto Kiatu para celebrar el Día de África.

Su música es una mezcla de sonidos que recorre el continente africano: desde el house sudafricano al kuduro angoleño, sin olvidar el djembe senegalés. Sus orígenes son igual de plurales: el dúo se formó en 2012 en Alemania, pero las raíces de Gata, nacida en Lisboa, se sitúan en Mozambique, y las de Lee, nacido en Alemania, las encontramos en Ghana. Definen su estilo como música afrofuturística con mensaje, y es que su último álbum, Tempo, es un homenaje, pero también una reivindicación de la historia y las raíces africanas.

Ya en sus trabajos anteriores, también incluidos en Tempo, encontramos la estética que los define combinada con una reinterpretación de las tradiciones africanas: en el video Barhulo (2015), por ejemplo, Gata y Lee pasan de ser prisioneros de guerra a superhéroes en un mundo postapocalíptico. Tampoco la reivindicación de sus raíces ha estado ausente en su carrera. En 2016 lanzaron Dia D que, en palabras de Gata, es “una celebración de la contribución de África al pop y a la música electrónica mundial en la ultima década” y Take a Stand, una llamada a no olvidar las raíces en un mundo dominado por la cultura occidental.

Tempo es una combinación perfecta de enérgicos ritmos y reivindicación. El álbum abre con A Luta Continua, parte del discurso de mismo nombre de Samora Machel, ex presidente de Mozambique considerado padre de la independencia del país. También hay lugar para una llamada a la diáspora africana y la solidaridad en la lucha: Polícia habla de la brutalidad policial contra los afroamericanos en EEUU, en un claro guiño al movimiento Black Lives Matter. La opinión de Gata, entrevistada por Bandcamp, es clara al respecto: “Decidí hacer esta canción porque siento que aún somos vistos como esclavos. Todavía somos perseguidos y no puedo entenderlo. No entiendo por qué, en el siglo XXI, aún tenemos que defender que las vidas negras importan. Siento rabia y lo único que puedo hacer como artista es usar mi voz.”

Gato Preto lleva cinco años exhibiendo el explosivo directo que le ha dado fama por festivales de todo el mundo: desde el Oslo World Music Festival al Nyege Nyege en Uganda, pasando por el Lowlands neerlandés o el Blacks to the Future Festival parisino. Este mes Gata Misteriosa, Lee Bass y Moussa Diallo aterrizan por primera vez en Madrid con motivo del Día de África, un evento imprescindible en la escena musical electrónica africana.

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10 canciones de Eurovisión muy (muy) afros

 

La final de Eurovisión tuvo lugar en Lisboa el pasado sábado. Fueron 43 los países que se presentaron en esta edición, de los cuales 26 participaron en la final. Este concurso, aunque tachado en muchos foros como un instrumento más para la difusión de la  música pop, se suele identificar con la diversidad y la tolerancia. Sin embargo, la presencia de afrodescendientes en el concurso a lo largo de su historia ha sido muy baja. En esta edición dos países apostaron por las raíces africanas. Bulgaria se había convertido en una de las favoritas en las últimas semanas. Sin embargo la actuación  de Equinox, formado por tres cantantes búlgaros y otros dos estadounidenses, no logró convencer al público y se hizo con un inesperado decimocuarto puesto. Sin duda alguna la sorpresa de la noche la dio Austria. Su representante, Cesár Sampson, interpretó “Nobody but you” que conquistó al jurado y a parte del público, alzándose con un buen merecido tercer puesto.

A pesar de que en Eurovisión muchísimos países como Alemania, Dinamarca, Bielorrusia, Portugal, Países Bajos o Noruega han sido representados por personas afrodescendientes, todavía son muchos los que se sorprenden cuando una persona racializada representa a algún país europeo. Esto es un claro ejemplo de cómo el racismo sigue vivo en nuestras sociedades y la incapacidad de entender que en los países europeos no sólo viven personas blancas.

Para derribar esos muros, Wiriko ha hecho una selección de diez temas musicales que han representado a diferentes países a lo largo de la historia de Eurovisión. Los temas han sido elegidos para visibilizar la diversidad de países pero también por el impacto que tuvieron en su momento.

1. “Fernando en Filippo”, Milly Scott (Países Bajos, 1966)

Milly Scott se convirtió en la primera afrodescendiente en representar a un país de Eurovisión. Milly Scott era una popular cantante de jazz de Países Bajos y llegó a tener su propio programa de televisión en 1965. Sin embargo, su canción “Fernando en Filippo” nada tiene que ver con la música jazz y se relaciona con la “canción novedad”, un género que tuvo cierto éxito en los años 30 en Estados Unidos. Su actuación le valió la 15ª posición de un total de 18 participantes, recibiendo tan sólo 2 puntos. Por suerte, fue la primera pero no la última artista en representar a Países Bajos que es el país que más veces se ha presentado a Eurovisión con personas afrodescendientes, sumando un total de seis. Peligro: el Ri-ki kong-kong-kong se te puede meter en la cabeza durante varios días.

2. “O Vento Mudou”,  Eduardo Nascimento (Portugal, 1967)

Un año más tarde, el turno fue para Portugal que se presentó al concurso con Eduardo Nascimento. Este cantante, que se convirtió en el primer africano en participar en Eurovisión, nació en Angola y triunfó en Portugal a mediados de los años 60 con su banda Os Rock’s. Aunque “O Vento Mudou” es difícil de clasificar, se encuentra entre el género pop más clásico con una clarísima influencia de la chanson francesa, que recuerda al estilo de Jacques Brel. La profundidad de la voz de Nascimento envuelve al oyente. De los 17 países que se presentaron a esta edición, Portugal alcanzó la 12ª posición.

3. “White and Black Blues”,  Joëlle Ursull (Francia, 1990)

Entre las décadas de 1970-1980 se redujo el número de artistas afro que representaron a algún país en Eurovisión. Sin embargo, los 90 se caracterizaron por una mayor visibilización. 34 años tardó Francia en elegir un representante afrodescendiente. En 1990, Joëlle Ursull, modelo, actriz y cantante de zouk y blues, se convirtió en la candidata de Francia y fue todo un acierto. La guadalupense se hizo con un merecidísimo segundo puesto. “White and Black Blues” fue en todo un éxito gracias a la mezcla de rhythm and blues, pop y a la influencia del zouk. Este éxito catapultó a la fama su segundo álbum, “Black French”. En la siguiente edición de 1991 Amina Annabi, nacida en Túnez, repitió puesto, con la impactante “C’est le dernier qui a parlé qui a raison”.

4. “Monté la Rivié”, Kali (Francia, 1992)

La tendencia de Francia no cambió tampoco en 1992. Ese año, Kali, nacido en Martinica, se presentó al concurso con “Monté la Rivié”. Si Kali merece la pena estar presente en esta lista es sin duda por el tema elegido. En primer lugar esta fue la única vez que una canción era interpretada en lengua criolla antillana en Eurovisión. Además, pocas veces hemos podido escuchar en este concurso música reggae junto con algún que otro ritmo caribeño. No obstante la actuación de Francia en ese año no logró igualar a sus dos antecesoras, colocándose en un octavo puesto.

5. “Where are you?”,  Imaani (Reino Unido, 1998)

Si decíamos de Francia, Reino Unido se lleva la palma. Casi 42 ediciones cumplía Eurovisión ese año, y hasta entonces Reino Unido no había seleccionado una canción interpretada por una persona no blanca. Melanie Crosdale, más conocida como Imaani, representó a su país y obtuvo la segunda posición, justo detrás de Israel. Imaani, que se movía entre el house y el jazz, pero que se presentó con un tema mezclado con pop, logró una combinación explosiva con este tema que conquistó al público. Paradójicamente, esta fue la última ocasión en la que Reino Unido estuvo cerca de ganar el concurso y desde entonces nunca ha logrado pasar la barrera de los 166 puntos que Imaani obtuvo.

6. “Everybody”,  Dave Benton, Tanel Padar & 2XL (Estonia, 2001)

Esta es, posiblemente, la peor canción de la lista. Si por algo nos hemos visto con la obligación de que aparezca aquí es porque es la primera y única vez que un afrodescendiente se alzó con el premio de Eurovisión. Este grupo estaba compuesto por dos voces (Tanel Padar, nacido en Tallin y Dave Benton, nacido en la pequeña isla antillana de Aruba) y el grupo 2XL que hacían de coro. El tema, de letra repetitiva, recuerda a esas canciones de verano que, por alguna razón inconcebible, se hacen populares. Y mejor no hablamos de la actuación… sus intérpretes parecen recién salidos de alguna fiesta loca de principios de siglo.

7. “Haba, Haba”, Stella Mwangi (Noruega, 2011)

Y así llegamos a la última década de Eurovisión, en la que la representación también ha sido muy baja. En 2011 la cantante Stella Mwangi representó a Noruega con “Haba, Haba”. Una actuación de coreografía sencilla y ritmo pegadizo. Este tema era uno de los grandes favoritos en las casas de apuestas para ganar el concurso, sin embargo no logró clasificarse para la final de ese año que tuvo lugar en Düsseldorf. A pesar de ello “Haba, Haba” se convirtió en un éxito en algunos países como Noruega y Kenia. Además se convirtió en la primera canción en introducir la lengua swahili en Eurovisión.

8. “Stand by”, Senhit (San Marino, 2011)

Ese mismo año hubo un segundo tema interpretado por una afrodescendiente italiana. El pequeño enclave de San Marino se presentó a Eurovisión con “Stand by” cantado por Senhit. La propuesta presentada seguía las líneas pop del concurso. El tema era una canción lenta, que no llegaba a ser balada. A pesar de que el tema no destacó (de hecho tampoco se clasificó para la final) la voz de Senhit merece cierto reconocimiento. Su presencia fue lo único que consiguió llenar el inmenso escenario del concurso.

9. “Running”, András Kállay-Saunders (Hungría, 2014)

András Kállay-Saunders, cantante húngaro-americano, representó a Hungría en Eurovisión en 2014. András es hijo del cantante y compositor de música soul Fernando Saunders. A pesar de que en sus carrera la fusión de música pop y soul es evidente, “Running”, la canción escogida para el concurso tiene un marcado carácter pop, sin casi rastros de música soul más allá de los primeros segundos del tema. András se hizo con el quinto puesto del concurso de un total de 37 países que se presentaron al concurso en ese año.

10. “Love injected”, Aminata (Letonia, 2015)

El concurso de 2015 destaca porque fue una de las ediciones con mayor número de intérpretes afrodescendientes. En ese año se presentaron Uzari & Maimuna por Bielorrusia, Mélanie René por Suiza y Aminata por Letonia. Esta última realizó una de las mejores actuaciones en Eurovisión en años. “Love Injected” consiguió clasificar a Letonia en semifinales (justo por detrás de Måns Zelmerlöw, que se convirtió en el ganador de la edición) y la colocó en sexto lugar en la final. Y no es difícil entender por qué. Desde el primer momento Aminata nos envuelve con su impresionante voz, pasando de lo más íntimo a la explosión total marcada por breves golpes electrónicos.

Abriendo escena: 3 DJs a seguir muy de cerca en Barcelona

Asistir a una sesión de afro house en Berlín o Londres, escuchar un tema de P-Square en una discoteca francesa o encontrar un club en el que bailar kuduro en Lisboa no parece tan difícil como en España. Algunos géneros de la música africana, a pesar de ser aún minoritarios en el ocio nocturno europeo, están más asentados y sus sonidos más integrados en los gustos musicales de nuestros vecinos que en nuestro país. Sin embargo, no faltan personas que están luchando por abrir escena y para que la música con la que se identifican se dé a conocer y tenga un hueco en las discotecas y clubes españoles, así que hemos hablado con 3 DJs de Barcelona que están dispuestos a romper las barreras que hagan falta para conseguirlo.

DJ Day B / Foto Abderrahim ElMeskini (Wiriko)

DJ Day B (David Obieze)  

Nacido en Madrid de padre nigeriano y madre española, David empezó a pinchar por hobby y ahora, asentado en Barcelona, acaba de estrenar una fiesta mensual: Ashanti. Afrobeatz vs. Dancehall. La idea es cubrir el vacío que existe de este tipo de fiestas en el ocio nocturno de la ciudad y dar respuesta a la demanda de algunos de los géneros más conocidos de la música africana en las discotecas.

Soy activista musical, siempre intento pinchar música que tenga relación con África“. Hablamos con David mientras se toma un descanso en su sesión en la Black Barcelona Night Party, una fiesta organizada por el colectivo de africanos y afrodescendientes Black Barcelona que superó todas las expectativas de asistencia el pasado mes de febrero en la capital catalana.

David ha pinchado en numerosas salas y ha intentado hacerlo en muchas otras que le han cerrado las puertas por centrarse en la música africana: “es increíble como hay fiestas muy conocidas de dancehall o reggae en las que pueden sonar artistas jamaicanos como Chronixx y Damian Marley y no cantantes africanos como Shatta Wale, cuando están claramente relacionados. Europa se ha nutrido de la escena jamaicana por la influencia de gente como Bob Marley o The Wailers, pero la inspiración de estos artistas viene de los sonidos africanos, y en África también hay reggae, dancehall, calipso… Mucha gente en España desconoce, por ejemplo, que Guinea Ecuatorial es un país africano en el que se habla español y que allí se hace dancehall, reggae, afrobeat, rap, azonto y hasta salsa, en español y en otros idiomas del país”.

Para el DJ afroespañol, la solución pasa por invertir, trabajar duro y autogestionarse: “en muchos sitios de España es muy difícil encontrar trabajo siendo negro, mestizo o teniendo cualquier otra apariencia que no sea blanca. Imagina entonces lo que es meterse en un negocio dominado por gente blanca. A nuestra comunidad siempre se la asocia a clichés que nos debilitan, pero no somos débiles. Y repito: no somos débiles, por eso, para nosotros, es muy importante crear una red de fiestas autogestionadas para hacernos un sitio, fomentar la música africana y apoyar también a artistas españoles de origen africano que la gente desconoce. Hay gente con mucho talento y el público tiene que saber que hay un producto de calidad desarrollándose. Tenemos que ser nosotros mismos los que apostemos por ello, porque sino nadie lo hará, pero también estamos abiertos. Aquí puede entrar cualquiera, hablar con nosotros y hacernos propuestas. Incluso exigimos que se nos haga la competencia para que la escena crezca”.

David tiene las ideas claras. Mientras hablamos, la gente baila en la pista a ritmo de afrobeats y dancehall africano. De vez en cuando, alguien se acerca para saludarle e intercambiar algunas palabras sobre nuevos proyectos que se están cociendo en la ciudad. “En muchas ciudades españolas como en Madrid, Valencia, Mallorca o Sevilla se está haciendo una gran labor en la misma dirección que nosotros. África está a tiro de piedra de España y si hay algo que puede aportar cultura, apoyémoslo. Confío en que cualquier parte del mundo avanza cuando varias mentes de diferentes culturas trabajan con un mismo propósito”.

DJ Baba Sy (Baba Sy)   

Baba es un DJ senegalés afincado en Barcelona con una larga trayectoria en clubs y discotecas de la ciudad. Ha sido residente en la Sala Razzmatazz como DJ Desconocido pinchando todo tipo de música, y también como integrante del dúo Babarians, centrándose en la música electrónica occidental. Un día decidió aparcar todo esto para focalizar en algo nuevo: hacer bailar a la gente con música electrónica 100% africana, y lo hace bajo el nombre de DJ Baba Sy o como parte del dúo AfricanRabbits: “antes pinchaba música que podía sonar en cualquier otro sitio, pero ahora siento que estoy aportando algo nuevo a la escena, algo todavía desconocido aquí. Es importante para mí pinchar este tipo de música porque me llena, es como si cada beat fuera una cucharada que me alimenta. Ahora hago algo con lo que me identifico y por eso uso mi nombre real africano”.

DJ Baba Sy / Foto Maguette Dieng

Baba Sy también estará poniendo música cada segundo jueves de mes en la fiesta Ashanti Bcn, pero además tiene numerosos proyectos para dar un empujón a la música africana en la ciudad. “Aquí en Europa se ha agregado la música americana muy fácilmente, pero hay que mostrar a la gente que la música africana no es solo algo tradicional. A veces ves a gente dándolo todo en la pista de baile sin saber que está bailando música africana, pero luego si le propones ir a una fiesta africana se imagina Fela Kuti, Youssou N’Dour o Baba Maal. Son artistas que suenan de puta madre, pero se están desarrollando muchas más cosas y aquí vamos muy tarde en todo esto. El house sudafricano, por ejemplo, es algo todavía desconocido en España, pero allí ya ha dado lugar a nuevos sonidos como el GQom. El problema es que no hay ningún lugar fijo al que la gente que quiera escuchar este tipo de música pueda acudir”.

Uno de los proyectos más prometedores que Baba Sy está desarrollando es un pequeño festival en Barcelona en el que la escena musical africana y afrodescendiente de la ciudad sea la protagonista: “somos gente que aquí no tenemos hueco y tenemos que crearlo nosotros mismos para que el público pueda conocernos, hablar con nosotros, intercambiar ideas… que la gente se dé cuenta que nuestro sonido no es nada extraño. Tenemos el sonido, tenemos la gente, queremos compartirlo”.

Además, el DJ senegalés también está ultimando la salida de un álbum de música electrónica como integrante del grupo Bitim Rew (El Extranjero en wolof, uno de los idiomas de Senegal). “No hay que tener miedo a lo desconocido porque nos estamos perdiendo grandes sonidos y ritmos. Tenemos que sacar todo esto ahí fuera y que la gente lo conozca”.

DJ Idi Bi Star (Idriss Balde)   

Nacido en Senegal, Idriss es un joven DJ que pincha en diferentes fiestas de Barcelona, Platja d’Aro, Empuriabrava y demás lugares donde le llamen. Nos encontramos con él en la discoteca Upload de Barcelona, donde pinchó en febrero invitado por el Club Marabú. “Me costó muchísimo acceder al mundo de la música. No es nada fácil con la cantidad de DJs que hay hoy en día. Todavía hay discotecas en las que por ser africano no te dejan entrar o que para entrar es mejor que vayas con un grupo de españoles. Imagínate para poner mi música ahí dentro”.

DJ Idi Bi Star / Foto Abderrahim ElMeskini (Wiriko)

Afrobeats, dancehall o trap son algunos de los géneros que podemos escuchar en sus sesiones, pero también los mezcla con fuladu, un tipo de música originaria de la región de Casamance en la que nació. “En otros países como Francia es más normal encontrar este tipo de música porque hay muchos cantantes de origen africano que mezclan estos ritmos en sus canciones y la gente está más acostumbrada a escucharlos. A veces me encuentro en las discotecas con españoles que vienen y me piden un tema africano que me sorprende, o me cruzo con gente por la calle que está escuchando afrobeats, lo que demuestra que las cosas están cambiando, pero todavía falta mucho por hacer”.

¡A quemar zapatilla! Presentación de Moto Kiatu en Madrid

Electronic Music began in Africa

Bajo este eslogan, hace escasas semanas, presentamos Moto Kiatu, un proyecto pionero en España para la promoción de los sonidos electrónicos procedentes de África y de los productores y Dj’s que actualmente forman parte de la escena internacional.

Estamos preparando muchas sorpresas para este 2017, pero primero nos encantaría que, el próximo sábado 18 de febrero, a partir de las 19:30, vengas a conocer más sobre qué es Moto Kiatu y por qué existimos y que compartas un rato de buena música con un gran paseo musical por todo el continente visitando estilos como el kwaito, kuduro, coupé decalé, afro house o qgom. Todo ello acompañado de unas cervezas y un delicioso aperitivo de inauguración.

Para esta primera sesión inaugural, estaremos los DJ’s residentes del colectivo: Savannah (Sweat Dealers), Malaria (Sweat Dealers), Sinsistema (Sonidero Mandril) y veinn (Wiriko/Sonidero Mandril)

¿Cómo asistir?
Puedes venir a este evento únicamente con invitación, ya que lo realizamos en una asociación cultural que nos cede el espacio. Por ello, es necesario registrarse como miembro (lo que no implica ningún coste), donde te indicaremos la localización exacta de esta fiesta de inauguración de una era.

Obtén tu invitación para asistir rellenando el formulario que se encuentra en nuestro sitio web Moto Kiatu

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NON, la creación musical panafricana como arma de acción política

“Music is the weapon of the future” es, seguramente, la frase más icónica del maestro nigeriano Fela Kuti. Décadas después, es también el modo en el que entienden y utilizan la música los creadores del sello y colectivo NON Worldwide: como arma para desestabilizar a la audiencia, des-occidentalizar la pista de baile y retar al público a ser más comprometido con la música que escucha. La idea está basada en el panafricanismo y trata de reunir a productores de música electrónica africanos y de la diáspora que utilicen la creación musical como arma de acción política y, al mismo tiempo, poder autogestionar sus trabajos, negándose a inclinarse ante las normas de la industria musical.

Angel-Ho, Nkisi y Chino Amobi // Ma José Govea for RBMA

NON Worldwide empezó a andar en SoundCloud en 2015 de la mano de tres productores de diferentes partes del globo: el americano de origen nigeriano Chino Amobi, el sudafricano Angel-Ho y la inglesa Nkisi. Gracias a la tecnología y a internet, traspasan fronteras y abren debates a través de su música con artistas de diferentes países. Para Chino Amobi, productor y artista multidisciplinar con una trayectoria ya amplia, hay una preocupante falta de visión crítica en los artistas negros, sobretodo en la música electrónica, y ese vacío es el que NON Worldwide ha venido a llenar.

Una de las primeras canciones que Amobi publicó con el sello fue un remix del tema de Michael Jackson They don’t really care about us. La canción, que habla de la brutalidad policial y el racismo, fue escrita en los ‘90 inspirada en el caso Rodney King y volvió a estar de actualidad al ser utilizada en las manifestaciones del movimiento Black Lives Matter, que sacudió EEUU en 2014 y 2015. El remix de Amobi se caracteriza por utilizar sonidos como alarmas, gritos, cristales rotos o respiraciones que transmiten violencia y caos, pero también inquietan al oyente, intentando llamar su atención. Preguntado por Okayafrica sobre cómo el sonido puede ser una forma de resistencia, Amobi afirma: “Intento usar sonidos que no son normalmente clasificados como africanos. Son sonidos que la gente puede oír en situaciones cotidianas, pero los uso de forma repetitiva para llevar al oyente a pensar de manera crítica sobre aquello que está escuchando. Más que para evadirse, trato de hacer música controvertida, rechazando la experiencia pasiva de escuchar.”

La música de Amobi se ha etiquetado frecuentemente como afrofuturismo, pero él denuncia cualquier clasificación como una herramienta más del colonialismo: “la música que hacemos no se puede clasificar, es una forma de luchar contra las etiquetas y las percepciones. Usualmente la gente piensa sobre música africana y le vienen a la cabeza tambores, cantos, el desierto, los leones… cosas así, pero evidentemente hay mucho mas detrás y es importante que eso se vea porque puede ayudar a eliminar ideas preconcebidas”. En su reciente trabajo “Airport music por black folk” (2016), el productor americano explora el concepto de los aeropuertos como un espacio internacional, pero completamente occidental y eurocéntrico: “pensaba mucho sobre la experiencia negra en este espacio, cómo debe sentirse uno al caminar en un aeropuerto con seguridad en sí mismo y sin sentir que la cultura occidental tiene una superioridad sobre tÍ”.

El sudafricano Angel-Ho es otro de los fundadores de NON Worldwide. Como estudiante de la Universidad de Ciudad del Cabo, estuvo involucrado en 2015 en el movimiento #RhodesMustFall, que exigía la retirada de la estatua del colonizador británico Cecil Rhodes del campus y que derivaría meses más tarde en el conocido #FeesMustFall. Ambos movimientos se convirtieron en un símbolo de la lucha contra las desigualdades en la educación en las universidades sudafricanas y en un clamor por su descolonización. Para Angel-Ho, las formas del colonialismo y el Apartheid han cambiado, pero siguen estando presentes, y las líneas raciales en las ciudades sudafricanas continúan fragmentando la ciudad, incluyendo a la escena de la música electrónica, que suele ser predominantemente blanca y poco inclusiva. Entrevistado por Fader, Angel-Ho afirma: “la gente continua mirando a África como si fuera un país, pero no hay ningún estándar en nuestra forma de vivir, es una tontería. Es verdad que existe un vacío en la manera en que Occidente ve a África, pero no nos corresponde a nosotros cambiar esta visión; es Occidente quien debe arreglar su problema consigo mismo, porque ellos han creado ese imaginario colectivo”.

Los tres fundadores de NON tenían las mismas sensaciones a pesar de vivir en países distintos: estaban hartos de sentir que la hegemonía cultural determinaba demasiado frecuentemente el curso de sus vidas por el color de su piel, y no soportaban tener que operar a través de los mismos sistemas politizados y opresores que derivaban del colonialismo. También sentían que la gran inventiva de los músicos africanos o de la diáspora y su rol en la historia de la música había sido eliminada, apropiada, utilizada, desproporcionalmente infravalorada y diluida por la cultura occidental. La solución que encontraron fue la creación de NON Worldwide como un espacio para crear y defender su propio lenguaje y redistribuir el poder a los creadores, siendo propietarios de sus propias ideas. Cuando escuchan algo que creen que tiene potencial, aunque provenga de alguien ajeno a la industria musical y sin experiencia, les hacen de mentor y les conectan con los recursos necesarios para la distribución. Les dan una oportunidad. Para Chino Amobi, “mostrar a alguien que le importas es un acto revolucionario, mucho más que salir ahí fuera y ponerse a romper cristales. Es un acto poderoso”.

NON Worldwide ha publicado, entre otros, el EP del productor argentino Moro, que denuncia que las raíces africanas del tango y otros géneros sudamericanos han sido borradas, y que ha creado un nuevo género de música electrónica llamado ramba, con el que pretende rescatar la herencia de los ritmos afro-latinos olvidados. También ha publicado el último EP del dúo sudafricano Faka, nutrido por la escena electrónica experimental del país y el novedoso Gqom, y estamos a la espera del nuevo trabajo de Farai, artista de Zimbabue afincada en Londres, del que ya tenemos un pequeño avance con el video de la canción “Lion Warrior”, que quiere resaltar el papel de la comunidad negra en el mundo del arte. La música es, también, un buen arma para el presente.

Moto Kiatu, el proyecto de Wiriko pionero en cultura electrónica africana

¡Wiriko inaugura un nuevo y electrificante proyecto…!

motokiatu

Aunque la música lleva más de medio siglo pasando por filtros electrónicos, con el boom de las tecnologías y el surgimiento de equipos de hardware y software asequibles, la música electrónica se ha convertido en mainstream, particularmente en África. Hoy, los músicos componen y graban en la comodidad de sus estudios caseros, y ya no requieren grandes presupuestos y costosos estudios. Por eso no es exagerado decir que la mayoría de los éxitos radiofónicos en el continente africano, siempre pensados para la pista de baile, dependen, en menor o mayor grado, de ordenadores.

Desde nuestro inicio, la sección de música de Wiriko se ha hecho eco de algunas de las propuestas más “electrificantes” del continente. Estuvimos aprendiendo de proyectos como el coordinado por Goethe-Institut en Nairobi, Ten-Cities y la cultura de club en África, y entrevistado a artistas pioneros en el estilo como los congoleños Konono No.1 y Batida, el centroafricano Boddhi Satva o el sudafricano Spoek Mathambo. Pero no teníamos suficiente y empezamos a apasionarnos por todas las subculturas musicales que hoy suenan en las principales discotecas de África, pero que también resuenan en Lisboa o Berlín.

Las subculturas musicales que surgen del continente lo hacen con fuerza, aunque difícilmente llegan a nuestras pistas de baile. Sonidos que se basan principalmente en la electrónica, manteniendo las características más tradicionales y arraigadas a la cultura popular de las sociedades en las que surgen. ¿Cómo podríamos no interesarnos por toda la ola de innovación y creación electrónica africana siendo un medio especializado en culturas africanas contemporáneas?

Creamos una marca propia, Wiriko Sounds, para trasladar nuestra pasión por los sonidos africanos al gran público, colaborando asiduamente con el Rototom o Pirineos Sur, dos de los principales festivales de música del país. Y poco a poco, nos fuimos dando cuenta del vacío en electrónica africana que había en España. Así que decidimos también abrir senda en la organización de conciertos, inaugurando la primavera de 2016 con la banda sudafricana Batuk, a la que programamos en Madrid, en una especie de experimento sociológico para conocer el afán de este tipo de sonidos entre la audiencia del país. ¡Y funcionó!

Ahora, nace Moto Kiatu. “Zapatilla caliente” en kisuajili, es una apuesta por la transmisión de nuevos sonidos y ritmos procedentes de África y su fusión con los sonidos electrónicos. Con este proyecto impulsado junto a los colegas de Sonidero Mandril y Sweat Dealers, queremos dar visibilidad a las nuevas producciones de electrónica africana que suenan en los clubs, a través de conciertos y sesiones #MotoKiatu. A partir de distintas actividades vamos a impulsar una escena de nuevos sonidos aún desconocidos en nuestro país con Moto Kiatu como un espacio pionero en música, cultura y baile, y que muestra la variedad de los intercambios musicales más innovadores que existen entre África y otros puntos del planeta.

¡Estad atentas y atentos, porque esto es solo el principio!

Lee nuestro manifiesto aquí.

Los sonidos electrónicos del África Austral aterrizan en Madrid con Batuk

El grupo sudafricano, formado por los artistas Spoek Mathambo, Aero Manyelo y Manteiga, presentará su primer disco “Musica da Terra” en la Sala Caracol de Madrid el próximo 9 de julio, junto con otros artistas internacionales y locales como, veinn y Malaria.

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Desde Wiriko y junto con nuestros colegas de Sonidero Mandril queremos ofrecer propuestas contemporáneas e innovadoras, y a través de ellas, queremos mostrar que África es mucho más grande de lo que imaginamos, también en lo que respecta a sus músicas. África también suena a música electrónica y Batuk es una clara muestra. Este evento pretende acercar un tipo de música que va a sonar cada vez más en los clubs madrileños, el “African Bass”. El evento cuenta con la colaboración de Sweat Dealers y con Radio Gladys Palmera como medio oficial.

13256104_10153759611793666_448433448784484464_nBatuk es un colectivo formado por los productores musicales Spoek Mathambo, Aero Manyelo y la cantante Manteiga, que utiliza como vehículo la música house para conectar África y su diáspora a través de los ritmos y culturas. Aunque es la primera vez que podemos ver a Batuk en España, presentando su primer disco que se presenta este próximo 27 de mayo, uno de sus creadores, Spoek Mathambo, se dejó caer en 2014 en la cita más importante de la electrónica en nuestro país, el Sónar. El impulso de este artista en la escena electrónica, a través de sus producciones musicales y audiovisuales, es clave y le sitúan como un icono del llamado “afrofuturismo”.

El cartel lo completan DJ Malaria (Sweat Dealers) y veinn (Sonidero Mandril/Wiriko) que forman parte del colectivo madrileño Conspiraciones Tropicales, que lleva un tiempo inundando las pistas de baile madrileñas a ritmo de tropical bass. Con el oído puesto en lo que viene del sur, ambas harán sonar los ritmos más electrónicos del continente.

La apuesta está clara: “creemos necesario seguir poniendo el foco en esta otra África. Llevamos ya cuatro años difundiendo a través de nuestras sesiones nuevas propuestas que mezclan los sonidos más tradicionales con los electrónicos, como la cumbia electrónica, que ahora arrasa en las pistas madrileñas. Y también lo hemos estado haciendo a través en nuestras “afro-sesiones” en las que recorremos todo el continente las creaciones más punteras en el campo de la electrónica. África gusta”, asegura Daniel Bobadilla, de Sonidero Mandril.

Más información sobre el evento en Facebook

Sígueles en: FacebookTwitterSoundcloudInstagram –

** Este evento se enmarca en Moto Kiatu: 3 días de conexión electrónica con África (pronto más info)

 

¿Te vienes? Compra ya tu entrada, ¡las 50 primeras tienen un descuento!

 

Boddhi Satva: “África le está dando un toque inconfundible a la electrónica”

Boddhi Satva, retratado por el artista senegalés Omar Victor Diop.

Boddhi Satva, retratado por el artista senegalés Omar Victor Diop.

El nombre de Boddhi Satva saltó a la escena internacional con su álbum debut: Invocation (2012, BBE). Padre de lo que se ha bautizado como el Soul Ancestral (nombre que acuñó para su primer álbum), el DJ y productor centroafricano es el artífice del Deep House que tiene la rumba congoleña como esposa, las voces del África Occidental como amantes, y el R&B urbano o los ritmos afrocubanos como amigas ocasionales con derecho a roce. Protegido del famoso DJ y productor Louie Vega, Boddhi Satva se ha convertido en el gurú de discográficas como Yoruba Records, Yellow (del DJ francés Bob Sinclar) o Innervisions (bel berlinés Dixon), que saben que Satva es, sin lugar a dudas, uno de los personajes más importantes en el presente capítulo de los sonidos africanos contemporáneos. En ellos, como cuenta el propio Boddhi Satva en exclusiva para Wiriko: África está dejando una huella muy profunda en la electrónica, tiñiéndola y empapándola de sonidos africanos tradicionales.

Wiriko: Cuéntanos quién es Boddhi Satva y cómo se ha convertido en un pilar de la electrónica africana del siglo XXI.

Boddhi Satva: Soy un productor de música y un DJ que nació y creció en la República Centroafricana y que actualmente reside en Bélgica. Creo que mi amor por los ritmos, mi ascendencia y también por los sonidos modernos me han ayudado a dar forma a mi sonido personal. Trabajé mucho para llegar a donde estoy, pero he sido bendecido con el apoyo inestimable de algunas personas notables de la industria de la música que en diferentes momentos de mi carrera me ayudaron a que mi Ancestral Soul recibiera la atención merecida. Pero los fans son la clave en la difusión del amor musical.

W: ¿Hasta qué punto tu música está influenciada por el Soukouss congoleño y otros estilos del África central?

B.S.: Mi música no tiene sólo influencias de los ritmos y sonidos congoleños, en realidad está influenciada por todos los géneros e identidades musicales de África y el resto del mundo. Mis fuentes de inspiración son la música tradicional africana, la música africana moderna, así como muchos otros géneros como el R&B, el Hip Hop,…

Foto del Facebook de Boddhi Satva.

Foto del Facebook de Boddhi Satva.

W: ¿Cuál de tus álbumes ha causado más impacto?
B.S.: Mi primer disco, Invocation, salió en 2012 en BBE Records. He publicado también un álbum que rompe el corazón: Heartache Allegory bajo el pseudónimo de Sage Monk, en mi propio sello Offering Recordings. Y ahora, acabo de terminar la producción de mi segundo álbum, que verá la luz a principios de 2015.

W: Háblanos de él. ¿Qué novedades musicales podremos escuchar en él?

B.S.: Mi segundo álbum se llamará Transition y cuenta con la colaboración y participación de artistas tan consolidados como el duo germano-chadiense Les Nubians, la keniana Karun, el guineano Kaysha, el caboverdiano Nelson Freitas, el británico Omar Lye Fook, la norteamericana Teedra Moses o los raperos estadounidenses Dudley Perkins y Georgia Anne Muldrow, por nombrar sólo algunos. El trabajo verá la luz a principios de 2015 y, definitivamente, se puede esperar una mayor variedad en la musicalidad e incluso algunos de los géneros a través de los que ya crucé antes. Todavía es mi sonido de Ancestral Soul pero con una sensación y giros diferentes.

W: Tus mezclas se escuchan en las pistas de baile de todo el mundo. En Wiriko nos encanta especialmente tu colaboración con Oumou Sangaré en tu primer álbum. ¿Cuál es el secreto del gusto en la mezcla de clásicos como esta diva de la música maliense con la electrónica? ¿Crees que has revolucionado la música africana?
B.S.: Realmente creo que es una cuestión de entender la sensación y la energía de los sonidos con los que se está experimentando. Siempre he creído que yo podría añadir algo a la música africana tranditional. Me gusta tanto la música africana, especialmente la de África Occidental y, aún más, la música de Malí… Trabajar con Oumou Sangaré ha sido una bendición y claramente volver a mezclar Ah Ndiyah y después grabar Ngnari Konon como producción original golpeó claramente el mercado como algo nuevo y fresco. No tengo que ser yo el que diga si he revolucionado la música africana, porque yo aún tengo mucho que aprender y en realidad, la revolución solo puede ser eficaz una vez que existe un movimiento. Por lo tanto, somos todos en bloque que realizaremos el cambio, no sólo un individuo como yo.

W: ¿Cómo fue trabajar con Oumou Sangaré? 

bbe201sdg_ngnarikonon_finalB.S.: Trabajar con Oumou Sangaré es mi colaboración número 1. Pero trabajar con leyendas tales como el fallecido Mangala Camara, también de Mali, el congoleño Fredy Massamba, el DJ puertoriqueño Louie Vega o el norteamericano Osunlade ha sido increíblemente inspirador para mí. Pero la primera vez que trabajé con Oumou Sangaré es una fecha que nunca olvidaré. Mi padre, que conoció a su asistente cuando vivía en Bamako (Malí), organizó una reunión conmigo y Oumou una tarde en su oficina. Cuando llegamos allí Oumou se sorprendió al ver a un niño “blanco” vestido de forma tradicional y con un padre negro. Estaba realmente intrigada y quería escuchar mi remix de su canción Ah Ndiyah. Abrí mi ordenador y le puse la canción. Oumou comenzó a sacudir la cabeza y me miraba como si yo estuviera loco. Yo estaba un poco estresado, pero cuando la canción terminó, se retiró los auriculares y me dijo que nunca había oído a nadie hacer lo que yo hice con su música. Oumou sintió que yo respetaba su trabajo y que en realidad, hacía accesible su música a los clubbers sin mutarla en esencia. Eso fue realmente el comienzo de una gran amistad y lo que me permitió la colaboración que nos llevó a trabajar sobre Ngnari Konon.

W: Y a parte de las pistas de baile, ¿estamos de acuerdo en que tu estilo de música se consume principalmente por jóvenes urbanos? 

B.S.: Curiosamente mis oyentes se han vuelto más y más jóvenes con el tiempo, pero es cierto que va más allá. Yo creo que ahora mi audiencia se mueve entre los 18 y los 50 años de edad. Algunos incluso más jóvenes o mayores. En un reciente viaje que me llevó a Luanda (Angola), el promotor me dijo que su hermana pequeña, que tiene 8 años, era muy fan mía. Me llevó a su casa y la niña empezó a llorar y cantar algunas de mis canciones. Realmente este tipo de cosas tienen que ser una gran lección de humildad.

W: Pero tu público no es solo africano. ¿Hasta qué punto crees que África está marcando tendencia en la electrónica global?
B.S.: El impacto de la música africana en todo el mundo es enorme. Creo que esto se debe a que la nueva generación de productores provenientes del continente y de la diáspora, nos hemos dado cuenta de nuestra capacidad para crear buena música, volviendo a nuestras raíces. Los que han logrado con éxito el cruce pero han mantenido su tradición son los nigerianos, los sudafricanos, los angoleños y los ghaneses, aunque no son los únicos. La música electrónica se está apoderando de África pero sin duda, África le está dando un toque personal e inconfundible a la electrónica global.

W: Y en esto, tu estás ayudando a escribir un capítulo crucial de la historia de los sonidos africanos. ¿Quieres dedicar unas palabras a los lectores de Wiriko?

B.S.: Bueno, sólo me gustaría desear a vuestros lectores lo mejor y por supuesto, quiero decirles que nunca se den por vencidos en sus sueños y metas (aunque pueda sonar cursi). No hay nada mejor que un fracaso, especialmente si sigues trabajando aún más duro.