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Cordite da su primer paso junto a Blessing Musariri

Cartel promocional de Cordite Books

Cartel promocional de Cordite Books

Cordite Books es la primera editorial africana especializada en historias de misterio, policiacas y de espionaje, de la que ya hemos hablado en esta sección en un interesante repaso a este género en las literaturas del continente. Ha despertado mucho interés y gran esperanza, sobre todo, en revistas literarias internacionales y en blogs especializados, principalmente porque se ha centrado en un género que goza de una fantástica salud en el continente y que esboza un futuro prometedor. La primera acción de la editorial fue convocar un premio y ahora, más de un año después del nacimiento de la firma, hemos conocido el nombre de la ganadora del concurso y, previsiblemente, el que Cordite imprimirá en su primera portada. Se trata de la zimbabuense Blessing Musariri, que ya había sido premiada y publicada en su país, pero por sus trabajos en otros géneros bien diferentes.

Uno de los principales avales de esta primera editorial de misterio africana era su impulsor. Detrás de este proyecto, como cara visible, está el laureadísimo escritor nigeriano Helon Habila. Y ha sido precisamente él que ha ofrecido una valoración de la obra premiada de Musariri que le sirve como salvoconducto hacia el éxito. Habila ha dicho de Musariri: “Es una inteligente y buena escritora. Es una historia radical de detectives, al estilo de No.1 Ladies Detective Agency, pero totalmente original y con su propio camino. La protagonista es una chica de 25 años valiente, ambiciosa y con un interesante pasado”.

Blessing Musariri. Fuente: web de CorditeBooks

Blessing Musariri. Fuente: web de CorditeBooks

Useful Knowledge for a World Class Detective es el trabajo de Blessing Musariri que ha ganado el primer premio “Crime Fiction Contest”. Otillia Mandimutsa es esa protagonista de la que habla Habila. En Useful Knowledge for a World Class, Mandimutsa es una joven sin pasado, después de una experiencia traumática, recogida, acogida y adoptada por un anciano profesor. Esa amnesia ha convertido a la protagonista en una apasionada de la resolución de misterios que utiliza su habilidad como miembro del Departamento de Investigación Criminal de la policía de la República de Zimbabue. La mala fortuna se reproduce en esta nueva vida cuando un incidente con la custodia de un detenido pone en entredicho su prestigio.

La protagonista se decide a limpiar su nombre por su cuenta, pero acaba malherida en un enfrentamiento con unos delincuentes. La convalecencia favorece el ambiente ideal para que Mandimutsa recupere su memoria y se vea confrontada simultáneamente a dos misterios, el que le ha llevado al hospital y el de su propia identidad. La autora, Blessing Musariri hace saltar por los aires la línea del tiempo en su relato y mezcla presente, pasado y futuro para construir la novela policiaca que se ha ganado los favores de Habila que, por otro lado, se ha mostrado como un crítico riguroso en el pasado.

Musariri no era una completa desconocida, ya que ha publicado libros infantiles y poesía en Zimbabue y en la prestigiosa revista británica Granta, ha recibido premios por su trabajo en su país y ha tenido una cierta repercusión en estos géneros. La autora había hecho incursiones en el género policiaco como el cuento “Eloquent Notes on a Suicide”, una sencilla e impactante historia que se apoya en la historia familiar del suicidio de una adolescente de dieciséis años y la voluntad de un veterano investigador por descubrir los detalles de un hecho, cuando menos, sorprendente.

Según los planes de Cordite y del propio Habila, Blessing Musariri, será publicada por la editorial (un poco más tarde de lo previsto), como también lo será el trabajo del segundo clasificado en el concurso, el nigeriano Demola Adeniran autor de Descent of the Hills.

Helon Habila ha mostrado su confianza en el potencial de la novela negra de autores africanos, más allá de la evidente apuesta de embarcarse en un proyecto como Cordite Books. En este sentido, el escritor nigeriano ha explicado sus motivaciones, defendiendo que este género puede constituir la punta de lanza de una novela ligera que considera escasa en el panorama de las literaturas del continente. “Me he dado cuenta de que hay una enorme brecha en nuestra cultura de la lectura: la gente puede leer a Shakespeare, a Soyinka, a JP Clark, o a Ngugi, lo que se considera literatura culta, o que literatura de no ficción, sobre todo, la de inspiración de tipo religioso. Y, sin embargo, no hay nada en el medio, por lo menos no por parte de autores africanos. Si quieren algo ligero y entretenido sólo tienen la posibilidad de dirigirse a Nollywood, o la literatura de misterio y de espionaje extranjera, o a la literatura romántica”, explicaba en una entrevista publicada en Bittle Paper.

Y en esa misma intervención Habila defendía la dignidad de la novela negra apelando a la teoría literaria clásica: “Según Aristóteles, el objetivo de la literatura es entretener y educar. Por desgracia, en África, nuestra literatura ‘seria’ se ha centrado en la educación y ha descuidado el entretenimiento. No quiero dar la impresión de que la novela negra no es seria, o no puede serlo. Literatura de misterio tiene una larga genealogía. Se remonta, en un extremo, hasta la tragedia griega. (…) Esto, en pocas palabras, es la poética, la idea que subyace tras la novela negra. No puede haber curación y restauración de la normalidad sin justicia”.

Darko Dawson, un atípico detective

Kwei Quartey. Fuente: Web del autor

Kwei Quartey. Fuente: Web del autor

Darko Dawson nace literariamente en 2009 con Wife of the Gods en una Ghana emergente, en la que la proyección económica y social del país va de la mano de un aumento de la criminalidad que lleva a la creación de un departamento de homicidios en la policía. Así lo explica Kwei Quartey, el padre literario de este personaje que en este 2014 se enfrenta a su tercera aventura en Murder at Cape Three Points.

Dawson es un inspector del Departamento de Investigación Criminal (CID) de Ghana, “entusiasta y tenaz aunque, a veces, con un severo problema para controlar su ira y una falta de respeto sistemático hacia el reglamento y las autoridades”, según explicaba en un artículo Los Angeles Times, en el momento de la aparición del personaje. Hasta ahí, el policía aparece como un auténtico arquetipo del protagonista de las novelas detectivescas. Sin embargo, Darko no es puro estereotipo, ni la versión facilona de este tipo de modelos. Sino que a su personalidad se añade la característica de “esposo fiel” y “padre cariñoso”. Igualmente es un aficionado a los refrescos y no al alcohol (“a diferencia de la mayoría de los hombres africanos urbanos”, decía sorprendentemente LA Times), pero tiene debilidad por la marihuana. Darko no es amigo de la brutalidad policial, pero le cuesta contenerse ante ciertas injusticias y ante los abusos hacia los más débiles. Este detective, como es habitual, desprecia el enchufismo y el politiqueo que no tiene relación directa con la investigación policial que es lo que realmente le ocupa.

Durante cinco años Kwei Quartey ha hecho a Darko Dawson enfrentarse a investigaciones diversas en tres historias. En la primera Wife of the Gods, Darko se proyectaba como protagonista casi de manera casual, para investigar la muerte misteriosa de una estudiante de medicina cuyo cuerpo aparece en un camino, en una zona rural del interior de Ghana. A pesar de que el crimen no se había cometido en Accra, el escenario de actuación de Darko, el detective es destinado al caso, debido a las presiones del Ministro de Sanidad, porque la víctima trabajaba como investigadora médica sobre el SIDA. Dawson tiene lazos familiares en la zona del asesinato y conoce la lengua local, eso es lo que le lleva hasta las páginas de esta primera novela de Quartey.

En su segunda aventura, Children of the street, el detective trabaja en su escenario natural, Accra. Allí ha aparecido los cadáveres de niños de la calle brutalmente asesinados y con signo común, sus cuerpos han sido mutilados haciendo pensar en crímenes rituales. Quartey describe a través de esta historia la vida en la capital ghanesa pero también la realidad de estos niños que sobreviven y se buscan la vida. A su vez, permite a Dawson explorar la ternura de estos pequeños e indagar en los asesinatos rituales que, de tanto en tanto, despiertan el miedo en distintos lugares del África central.

Y por último, en su recentísima aventura Murder at Cape Three Points el escenario se hace más sofisticado. Darko Dawson aparece en escena cuando unos cuerpos aparecen en una canoa que flota a la deriva cerca de una plataforma petrolífera. Como ocurría en Wife of the Gods Darko abandona Accra, en este caso, para desplazarse a la costa. Uno de los muertos es una personalidad prominente y lo que resulta más impactante es su muerte por decapitación. Repitiendo el esquema de su primera aventura, el inspector llega al lugar en auxilio de la policía local que ha sido incapaz de resolver el caso.

Algo sobre el autor

Kwei Quartey , el autor de las tres aventuras de Darko Dawson, es un médico nacido en Ghana que lleva más de veinte años viviendo en Estados Unidos. A pesar de esta larga ausencia, las tres novelas que forma (hasta ahora) la serie del detective Dawson están ambientadas en Ghana, igual que una cuarta obra, también de misterio, pero que da un respiro al investigador (Death at the Voyager Hotel). Casualmente, el autor que había abandonado el país africano hace más de veinte años, regresó a Ghana en 2008, poco antes de la publicación de su primera novela y después, según señala su biografía, ha continuado viajando al país periódicamente para trabajar en la ambientación de sus novelas.

Quartey se trasladó de Ghana a Estados Unidos, después de que su padre falleciera y de tener un breve paso por la cárcel acusado de sedición como consecuencia de su activismo estudiantil. Quizá este sea uno de los motivos por los que las aventuras de Darko Dawson son más que un producto de consumo fácil y atractivo para el lector. Ésta es habitualmente la consideración que se atribuye a las obras de misterio detectivescas. Sin embargo, los trabajos de Quartey tienen un trasfondo, un segundo nivel de lectura, una serie de historias que se van desarrollado por debajo de la historia principal.

En el caso de Wife of the Gods, por ejemplo, Quartey explora la dureza del regreso al territorio de la niñez (seguramente, una experiencia muy relacionada con la que vivió el propio autor en su regreso a Ghana). En Children of the street, por otro lado, la historia convierte a la ciudad, Accra, en un protagonista más, bucea en la contradictoria vida urbana llena de desigualdades, de dramas y de esperanzas y también se sumerge en el preocupante ámbito de los crímenes rituales. Y, por último, en Murder at Cape Three Points sondea las relaciones de las grandes corporaciones con la “usurpación” de los recursos y las maniobras, por ejemplo, de las petroleras para acceder a su objeto del deseo.

En general, en las tres novelas, se va perfilando una visión del territorio en el que se desarrollan los casos. Ghana no es sólo un escenario y, en cierta medida, incluso parece que los misterios son una excusa para explicar la realidad del país, la cultural, la social, la económica y la política. No hay duda de que la serie de Darko Dawson es entretenida, que es lo mínimo que se le exige a una novela de misterio, pero es algo más. Quizá, el atractivo que genera Quartey convierta al autor en un reflejo africano de Agatha Christie y a Darko en nuevo Poirot.

Janis Otsiemi y la novela policiaca con sabor de barrios bajos

Janis Otsiemi. Fuente: web de la editorial Jigal

Janis Otsiemi. Fuente: web de la editorial Jigal

La novela policiaca no es uno de los géneros más habituales de la literatura africana. Pero tampoco se puede decir que sea una auténtica excepción. Probablemente el ritmo de urbanización del continente tenga mucho que ver con el hecho de que en los últimos años este tipo de relatos se ha ido haciendo más popular. No es demasiado extraño que sean las historias ambientadas en ciudades las que den mucho más juego a los autores que, poco a poco, se van decantando por este tipo de narraciones.

 

Cubierta de la obra Le Chasseur de lucioles

Cubierta de la obra Le Chasseur de lucioles

Janis Otsiemi es uno de los autores africanos actuales más conocidos de este género, al menos, en lo que se refiere a la literatura del África francófona. Este gabonés de 36 años ha hecho de la novela negra canalla su seña de identidad, con títulos como Peau de balle, La vie est un sale boulot, La bouche qui mange ne parle pas o el más reciente Le Chasseur de lucioles. Uno de los rasgos más destacados de este escritor es precisamente su lenguaje, con el que a pesar de publicar habitualmente en Francia, no pretende demostrar un dominio del francés. Lejos de impresionar al público galo con sus habilidades lingüísticas, Otsiemi emplea este instrumento para transportar al lector al escenario de la historia, no sólo a Gabón, sino habitualmente a los rincones más truculentos de las ciudades del país.

El propio Otsiemi asegura que se crió en uno de los más populosos bidonvilles de Libreville, la capital gabonesa. Y que su primera motivación para escribir fue mostrar a sus amigos y compañeros la realidad del entorno en el que se había movido. Por ello, Otsiemi sitúa las acciones en los bajos fondos de la ciudad, pero también por ello, emplea un lenguaje evocador, que incorpora giros y palabras en argot y en lenguas locales que seguramente hacen tirarse de los pelos a los académicos franceses. Sin embargo, la explicación que ofrece el autor es sencilla, siente la necesidad de “mancillarla” para poder poseerla y añade que esa, la manipulación de la lengua, es también una pequeña revancha contra el colonizador. Una justificación, cuando menos, curiosa.


Interview de Janis Otsiemi sur Canal Plus por Ed-Jigal
Este novelista gabonés es tan descarado como desacomplejado y su obra tiene una evidente vocación de provocación en la medida en la que adereza el misterio de la trama con la presencia de prostitutas, con la corrupción y los ambientes del lumpen más descarnado. Sin embargo, no es sólo la voluntad de provocar lo que le mueve. Otsiemi escribe además ensayos políticos y asegura que ambos géneros, la novela y el ensayo, le permiten sacar los colores a su país, poner de manifiesto y denunciar las “taras” de la sociedad gabonesa. Trabajar con el material más marginal, da la posibilidad a este escritor de mostrar esas deficiencias.

Estas condiciones y esta vocación crítica le ha valido algunos obstáculos. El pasado mes de marzo, Otsiemi fue protagonista de una cierta polémica cuando estando invitado a salón del Libro de París, las autoridades francesas le denegaron el visado justo antes de su partida de Gabon. En aquel momento, las instancias diplomáticas galas alegaron deficiencias en el proceso burocrático de demanda del permiso para acceder a la Unión Europea. Sin embargo, algunos medios entendieron esta decisión como una forma de censura hacia escritores africanos que pueden resultar “molestos”.

Estas características de una narrativa que camina por el camino de lo que él llama “miserabilismo” no ha impedido que su obra sea apreciada y galardonada. Entre los reconocimientos más importantes que ha recibido están el hecho de ser finalista en el Grand Prix Littéraire de l’Afrique Noire en la edición de 2012, y el de haber estado nominado al Prix Ahmadou Kourouma en 2013.